La invisibilidad, el vidrio y los metamateriales 


Piensa en el poder demostrado por el anillo de J. R. R. Tolkien en El Señor de los Anillos, o en los dispositivos de ocultación de los Romulanos de Star Trek (que podían hacer desaparecer de la vista a sus naves de guerra), o en la capa mágica de Harry Potter, o en la prenda que hace que los jugadores se desvanezcan en el clásico videojuego "Dungeons and Dragons”. El poder de hacer desaparecer a alguien o a algún objeto hasta convertirlo en invisible siempre ha fascinado a la humanidad. En la Universidad Tecnológica de Michigan, Elena Semouchkina está trabajando para lograrlo. Te contamos algunos detalles de su trabajo.

Eso es exactamente lo que está haciendo Elena Semouchkina, profesora de ingeniería eléctrica e informática de la Universidad Tecnológica de Michigan. Ella ha encontrado maneras de utilizar la resonancia magnética para captar los rayos de la luz visible y la ruta que ésta toma en torno a objetos hasta lograr hacerlos invisibles al ojo humano. Semouchkina y sus colegas de la Universidad Estatal de Pensilvania, donde también es profesora, recientemente informaron sobre su investigación en la revista Applied Physics Letters, publicada por el Instituto Americano de Física. Los co-autores son Douglas Werner, Carlo Pantano y Semouchkin George. En la publicación se describe el desarrollo de una capa no metálica que utiliza resonadores idénticos dentro de un cristal de vidrio de calcogenuro, un tipo de material dieléctrico que no es conductor de la electricidad. En simulaciones por ordenador, una capa específica de este tipo de cristal hecha sobre objetos afectados por ondas de infrarrojos (es decir, con longitudes de onda de cerca de un micrón o una millonésima de un metro de largo) sencillamente provoca que estos objetos desaparezcan de la vista, es decir, se tornen invisibles.

La primera aplicación de los vidrios de calcogenuro tuvo lugar en el campo de la xerografía, pero en los años 60 del siglo pasado encontraron utilidad en el área de las nanotecnologías aprovechando la diferencia de conductividad eléctrica entre las fases vítreas y cristalinas que este tipo de cristal posee. Este fenómeno dio lugar a su incorporación en circuitos opto-electrónicos. El proceso tiene lugar por la “amorfización” y “re-cristalización local” de una capa de vidrio de calcogenuro. Se calienta localmente la capa cristalizada hasta una temperatura superior a su punto de fusión por medio de un impulso láser. Luego de esto, la zona caliente se enfría a una gran velocidad, muy superior a la velocidad crítica de amorfización del calcogenuro, dando lugar a la formación en la matriz cristalizada de una marca amorfa con una conductividad eléctrica diferente. Mediante la medición de las propiedades reflectivas (óptica) resultantes es posible leer la información registrada en el material. Primero fue Matsushita la que comenzó con la fabricación de discos DVD y posteriormente Intel y Samsung introdujeron esta tecnología en memorias RAM capaces de alcanzar velocidades de conmutación muy grandes con consumos eléctricos muy bajos y densidades de información altísimas.
Los anteriores intentos por parte de otros investigadores utilizaban anillos de metal y alambres. "El nuestro es el primero en hacer “el encubrimiento” sobre objetos cilíndricos empleando vidrio", dijo Semouchkina. Su capa de invisibilidad utiliza metamateriales que en la práctica son materiales artificiales con propiedades que no existen en la naturaleza. Esta capa está hecha de resonadores de cristales minúsculos dispuestos en un patrón concéntrico dentro de la forma de un cilindro. Los "rayos" de la configuración concéntrica producen la resonancia magnética requerida para “doblar” las ondas de luz alrededor de un objeto, y este fenómeno transforma a dicho objeto en invisible. Los metamateriales empleados en el proceso se comportan como pequeños resonadores en lugar de átomos o moléculas de materiales naturales. Y gracias a esta propiedad se sitúan en un espacio intermedio entre los materiales convencionales utilizados por la ciencia y la ingeniería eléctrica. Según la Sociedad Americana de Física, los metamateriales son considerados uno de los tres descubrimientos más importantes de la década en el campo de la física.

Los rayos de luz se reorientan al salir provocando la invisibilidad del objeto cubierto
 
Los rayos de luz se reorientan al salir provocando la invisibilidad del objeto cubierto
En la actualidad, Semouchkina y su equipo están experimentando con un manto de invisibilidad para trabajar a frecuencias de microondas. En este caso, el manto está construido a partir de resonadores cerámicos. Están utilizando para este trabajo la cámara anecoica de la Universidad Tecnológica de Michigan, esto es, una habitación (con el aspecto de una dantesca caverna), dentro del laboratorio del Centro de Recursos de Energía Eléctrica, en cuyas paredes hay (estratégicamente alineados) conos de espuma altamente absorbente de color gris carbón. Vale aclarar que estos espacios especiales se utilizan para simular los ensayos como si se estuviera trabajando a campo abierto (por ello, todas las paredes se recubren de material absorbente). Allí, las antenas de transmisión y recepción utilizan el espectro de las microondas, que poseen longitudes de onda mayores que la luz infrarroja y alcanzan resonancias de hasta varios centímetros de largo. Utilizando estos medios, han logrado “hacer desaparecer” cilindros metálicos de 5 a 8 centímetros de diámetro y de 8 a 10 centímetros de alto.

Los metamateriales están aportando nuevas herramientas a las investigaciones de invisibilidad
 
Los metamateriales están aportando nuevas herramientas a las investigaciones de invisibilidad
"A partir de estos experimentos, queremos pasar a frecuencias más altas y longitudes de onda más pequeñas", apuntó la investigadora. "Las aplicaciones más emocionantes serán cuando alcancemos el espectro de las frecuencias de la luz visible." ¿Así que algún día será posible que la policía pueda ocultar todo un equipo SWAT o el Ejército pueda hacer lo mismo con un tanque? "Es posible en principio, pero no en este momento", dijo Semouchkina.

 Los titanes de Viktor Safonkin


Partiendo de un realismo clasicista al que se retuerce y oniriza con un surrealismo daliniano, Safonkin introduce múltiples referencias a la cultura europea. A esos personajes mitológicos de titánico talante, se unen referencias al Cristianismo, a la Unión Soviética o a la sociedad industrial decimonónica. No sé si se podría hablar de una nueva mitología, pero sí de una original reinterpretación de la misma muy cercana al espíritu de nuestra época, dado a la saciedad y al agotamiento cultural. Al europeo del XXI sólo le queda el eclecticismo y la distorsión y exageración del arte del pasado.




Esta crucifixión es de las más originales que he visto. Resulta novedoso centrar la atención en el endurecido rostro del verdugo.



Aquí tenemos al Marte de la revolución industrial, general propio de la Primera Guerra Mundial, del
nacionalismo romántico.




Un Gernika posmoderno.



Visto en Uno de los nuestros. Más en la web de Safonkin.

Fuente:  http://vonneumannmachine.wordpress.com/2010/07/23/los-titanes-de-viktor-safonkin/
Telescopio de la NASA encuentra las esquivas Buckybolas en el espacio 


Los astrónomos que usan el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA han descubierto moléculas de carbono, conocidas como “buckybolas”, en el espacio por primera vez. Las buckybolas son moléculas en forma de balón de fútbol que se observaron por primera vez en el laboratorio hace 25 años.
Se conocen así porque recuerdan a las cúpulas geodésicas del arquitecto Buckminster Fuller, que tienen círculos entrelazados en la superficie de una esfera parcial. Las buckybolas se pensaba que flotaban por el espacio, pero habían esquivado su detección hasta el momento.

“Encontramos lo que ahora son las moléculas más grandes conocidas en el espacio”, dice el astrónomo Jan Camide la Universidad de Ontario Occidental en Canadá, y el Instituto SETI en Mountain View, California. “Estamos particularmente emocionados debido a que tienen propiedades únicas que las hacen importantes para todo tipo de procesos químicos y físicos que tienen lugar en el espacio”. Cami es el autor de un artículo sobre el descubrimiento que aparece on-line en la edición del jueves de la revista Science.
Las buckybolas están hechas de 60 átomos de carbono ordenados en estructuras esféricas tridimensionales. Sus patrones alternativos de hexágonos y pentágono encajan con una pelota de fútbol típica blanca y negra. El equipo de investigación también encontró a los parientes alargados de las buckybolas, conocidas como C70, por primera vez en el espacio. Estas moléculas constan de 70 átomos de carbono y tienen forma de una pelota de rugby. Ambos tipos de moléculas pertenecen a una clase oficialmente conocida como buckminsterfullerenos, o fullerenos.
El equipo de Cami encontró inesperadamente las bolas de carbono en una nebulosa planetaria conocida como Tc 1. Las nebulosas planetarias son restos de estrellas, como el Sol, que se desprendieron de sus capas exteriores de gas y polvo conforme envejecían. Una estrella compacta y caliente, o enana blanca, en el centro de una nebulosa ilumina y calienta estas nubes de material del que se han despojado.
Las buckybolas se encontraron dentro de esas nubes, tal vez reflejando una etapa corta en la vida de la estrella, cuando se desprende de grandes cantidades de material rico en carbono. Los astrónomos usaron el instrumento de espectroscopía de Spitzer para analizar la luz infrarroja de la nebulosa planetaria y ver la forma espectral de las buckybolas. Estas moléculas están aproximadamente a temperatura ambiente – la temperatura ideal para emitir patrones distintivos de luz infrarroja que Spitzer puede detectar. De acuerdo con Cami, Spitzer miró al lugar adecuado en el momento adecuado. Dentro de un siglo, las buckybolas pueden estar demasiado frías para ser detectadas.
Los datos de Spitzer se compararon entonces con datos de medidas de laboratorio de las mismas moléculas y mostraron un encaje perfecto.
“No planeamos descubrir esto”, dice Cami. “Pero cuando vimos estas fantásticas firmas espectrales, supimos inmediatamente que estábamos viendo una de las moléculas más buscadas desde hace tiempo”.
En 1970, el profesor japonés Eiji Osawa predijo la existencia de las buckybolas, pero no se observaron en experimentos de laboratorio hasta 1985. Los investigadores simularon las condiciones en las atmósferas de estrellas gigantes viejas ricas en carbono, en las que se habían detectado cadenas de carbono. Sorprendentemente, estos experimentos dieron como resultado la formación de grandes cantidades de buckminsterfullerenos. Las moléculas se han encontrado desde entonces en la Tierra en las cenizas de velas, capas de ropa y meteoritos.
El estudio de los fullerenos y sus parientes ha crecido hasta convertirse en un animado campo de investigación debido a la fuerza única de las moléculas y sus excepcionales propiedades físicas y químicas. Entre las potenciales aplicaciones están escudos, administración de fármacos y tecnologías superconductoras.
Sir Harry Kroto, que compartió el Premio Nobel de Química de 1996 junto a Bob Curl y Rick Smalley por el descubrimiento de las buckybolas, dijo: “Este apasionante avance proporciona pruebas sólidas que de las buckybolas han existido, como he sospechado desde hace tiempo, desde tiempos inmemoriales en los oscuros rincones de nuestra galaxia”.
Anteriores búsquedas de buckybolas en el espacio, en particular alrededor de estrellas ricas en carbono, no tuvieron éxito. Se presentó hace 15 años un caso prometedor para su presencia en las tenues nubes entre estrellas, usando observaciones en longitudes de onda ópticas. El hallazgo está esperando confirmación de datos de laboratorio. Más recientemente, otro equipo de Spitzer informó de evidencias de buckybolas en un tipo de objeto distinto, pero las firmas espectrales que observaron estaban contaminadas en parte por otras sustancias químicas.

Viajar en el tiempo
 

Viajar en el tiempo, ser invisibles, teletransportarse, cultivar órganos, conectar la mente a Internet. El futuro ya está aquí, de la mano de este famoso físico y divulgador científico.
Hace 63 años, el Valle del Silicio, en la ciudad californiana de San José, donde nació Michio Kaku, estaba repleto de campos de trigo y manzanos. La brisa del futuro acarició aquellas espigas y ahora reinan los chips y los semiconductores. Kaku, un reputado físico interesado por las verdades fundamentales del universo -es uno de los fundadores de la "teoría de supercuerdas", que trata de unificar todas las fuerzas y partículas en una única y elegante explicación- vaticina cambios asombrosos. El Valle del Silicio quedará obsoleto en 10 o 20 años. Los países que cultiven la mecánica cuántica disfrutarán de sus propios Shangri-la tecnológicos y una prosperidad de billones de dólares, ordenadores cuánticos que usan átomos para computar a una velocidad inimaginable, superconductores que abanderarán una segunda revolución industrial. Nos fundiremos con Internet. Nos enamoraremos de los robots. Y lograremos teletransportar cosas o fabricar una capa que nos haga invisibles. Éste es el futuro que imagina este científico de origen japonés. "Me encantaban los escritores que estrujaban la imaginación de forma consistente con las leyes de la física, como Isaac Asimov. Decía: no hablemos de lo que va a suceder en los próximos 20 o 30 años, sino de lo que ocurrirá dentro de 10.000. Yo era un chico cuando lo conocí y me quedé estupefacto. ¡Parecía un comediante! Le encantaba dar charlas en las cenas y siempre tenía historias que contar". Kaku habla animadamente durante horas. Su cabello largo y plateado le confiere un cierto aspecto místico, el de un oráculo que no teme las críticas de los cínicos o pesimistas.


Y recuerda el momento en el que comenzó su futuro. "Einstein murió cuando yo tenía ocho años. Y fue asunto de primera plana en todos los periódicos. El más grande científico de nuestra era ha fallecido. No se ha vuelto a dar una publicidad tan tremenda por la muerte de un científico. En las noticias aparecía una foto de su mesa de trabajo. El manuscrito inacabado de su trabajo más glorioso (la teoría del campo unificado, el sueño acuñado por Einstein para unificar todas las fuerzas en una). Y me pregunté: ¿por qué no lo terminó? Durante años fui a la biblioteca y no encontré nada sobre el campo unificado. Ahora conozco exactamente dónde Einstein se quedó atascado". Esa frustración infantil le atrajo hacia la divulgación.
Durante el bachillerato, Kaku se dedicó a construir un colisionador de partículas atómicas de 226 kilos en el garaje de su casa, capaz de crear un campo magnético 20.000 veces más potente que el de una persona, lo que llamó la atención de Edward Teller, el padre de la bomba de hidrógeno, quien le consiguió una beca para la Universidad de Harvard. Mucho más tarde se supo que Teller pretendía reclutar a los genios más precoces para que trabajasen en la construcción de armas nucleares, en laboratorios como Livermore o Los Álamos. "No tenía ni idea", confiesa Kaku. "Por aquel entonces tenía 17 años, y Teller buscaba a gente que quisiera trabajar en el uranio".
Las armas nucleares no han cambiado el mundo. Ha sido Internet. Kaku acudió recientemente a Barcelona al BDigital Global Congress 2010, invitado por el Centro Tecnológico Barcelona Digital. Decido mostrarle algunos libros sobre el futuro que dibujaron algunos visionarios de principios del siglo XX: ciudades superpobladas, descongestionadas y limpias; gente feliz con artilugios voladores, rascacielos unidos por puentes aéreos, trenes tubulares. Y, por supuesto, robots parlantes.
¿Qué le sugieren estas imágenes?
Son predicciones de los años cuarenta y cincuenta realmente fantásticas, coches volantes, o vacaciones en Venus, propuestas por escritores de ciencia ficción, pero no se convirtieron en realidad. No eran físicos, químicos ni matemáticos. ¿Por qué ahora no tenemos mochilas voladoras? En realidad sí las hay, pero el combustible, peróxido de hidrógeno, se agota muy rápidamente, en minutos, y no son prácticas. Pero a los escritores les gusta extrapolar. ¿Coches volantes? Ya los tenemos. En un programa de Discovery Channel mostramos uno con dos rotores en los bajos, que despega verticalmente y vuela como un helicóptero. Pero cuesta unos cuantos centenares de miles de dólares. Las predicciones estaban hechas por escritores de ciencia ficción, no por científicos.
Pero usted también escribe sobre el futuro.
He entrevistado a 300 de los mejores científicos sobre el futuro. En mis obras, cada afirmación está contrastada por un experto que trabaja en la tecnología en cuestión. Desde luego, puedo cometer errores. Las predicciones pueden sonar fantásticas. Pero ya hay prototipos en cada caso. Esa es la diferencia.
De acuerdo. Pero hay escritores que anticiparon viajes en el tiempo, como H. G. Wells, algo que hoy la física no rechaza de plano. ¿No le inspiran?
Arthur Clarke, en su libro 2001, habló sobre la época en la que los robots nos hablarían de forma rutinaria, pilotando naves espaciales, cuando tuviéramos una base lunar. Se adelantó cien años. En 2100 tendremos estas tecnologías. Pero Clarke entrevistó a científicos. En mi caso, no soy un escritor de ciencia ficción, sino un físico. Y los físicos creemos que el viaje en el tiempo podría ser posible. Hay una rendija en las ecuaciones de Einstein, de la que él era consciente. El tiempo es como un río que fluye más velozmente o más despacio. Pero Einstein no sabía que pueden existir remolinos en este río temporal, que pueden hacer que se divida en dos. Aunque el viaje en el tiempo resulte impracticable ahora, es una posibilidad. Si dispusieras de una energía fantástica como la de un agujero negro o una estrella que explota, quizá podrías anudar este río, algo al alcance de una civilización extraterrestre millones de años más avanzada que la nuestra. Suelo decirles a mis amigos que si alguien alguna vez llama a su puerta y le dice que es su ta-ta-ta-ta-ta-ta-tataranieto, no convendría darle un portazo sin más.
¿Hasta qué punto resulta arriesgado hacer predicciones?
Su teléfono móvil tiene más poder de computación que toda la NASA de los años sesenta que logró colocar a un hombre en la Luna. Como físicos, sabemos el ritmo al que evolucionan los ordenadores. Por eso podemos adentrarnos 15 o 20 años en el futuro. En 2020, los chips costarán un penique. Lo que significa que el poder de computación será invisible, estará en todas partes y en ningún lugar, como la electricidad, el papel, el agua. Tendremos ordenadores dentro de nosotros, en nuestra ropa, en las paredes
¿Qué sucederá con Internet?
Estará en todas partes, incluidas tus lentes de contacto. Cualquier cosa que veas será Internet. Con un parpadeo, puedes conectarte en línea. Si eres un estudiante universitario y tienes que hacer un examen final, en vez de memorizar todos los hechos y gráficos, simplemente parpadearás. Lo que significa que nosotros, los profesores, tendremos que diseñar mejores exámenes que no se basen en la memorización. Si te encuentras con alguien que no sepa inglés o español, tus gafas o tus lentillas te traducirán lo que diga, en forma de subtítulos. En los últimos diez años ya tenemos máquinas electrónicas de dictado a las que hablas y escriben con un 95% de eficacia.
Las traducciones automáticas dejan mucho que desear.
Google las está mejorando, ya que dispone de un nuevo algoritmo. El viejo trabajaba palabra por palabra. El nuevo compara la frase con las almacenadas de ese estilo, y automáticamente elimina interpretaciones estúpidas o fantásticas. Es mucho más sofisticado. No digo que no se cometerán errores. Pero un turista podrá ir a cualquier ciudad y manejarse en cualquier idioma en una emergencia. Sus lentes de contacto le proporcionarán subtítulos. Y si visitas Roma, podrás recrear las ruinas con tus gafas, mientras caminas por el Coliseo romano, por ejemplo. El fenómeno se llama realidad aumentada. Es una realidad computarizada que se superpone a la que vemos. Si eres un arquitecto, tus gafas recrearán en tres dimensiones el diseño que has creado para una habitación mientras caminas por ella.
Los coches actuales ya disponen de cámaras.
En el futuro circularán por sí solos. Conduje uno para un programa de la BBC con sistema de navegación por satélite. Tenía un poder de computación de diez portátiles.
¿Tuvo miedo?
[Risas]. No, porque era una carretera reservada, y tenía GPS. La precisión del GPS era de casi un metro. Claro que no es un coche urbano, sino para viajes largos. Pero de forma eventual, estos coches mejorarán para adaptarse a las ciudades. En el futuro, tus gafas te proporcionarán mapas por si te pierdes. A cualquier lugar que vayas, serás capaz de ver a través de los objetos.
Internet hoy es un caos de información. ¿Cómo decidir cuál es la correcta, la información buena?
Eche un vistazo a los periódicos. Muchos tienen problemas, incluso los grandes como The New York Times. ¿Por qué? Internet ofrece información gratis. Pero también hay una gran cantidad de ruido. ¿Cómo van a sobrevivir los medios de comunicación en el futuro? Tienen que proporcionar un producto llamado criterio. Es algo que no pueden ofrecer los idiotas. En el futuro consultarás las noticias en tu reloj de pulsera. Pero si quieres saber algo con detalle, fuera de la influencia de los excéntricos y chiflados, necesitas confiar en alguien. Si quieres operarte o entrar en una universidad, necesitas información real. Por tanto, el criterio es lo que muchos medios de comunicación tendrán que ofrecer. En este futuro, los perdedores serán los intermediarios. Un agente de Bolsa no va a ganar dinero sólo haciendo operaciones. Todo el mundo podrá hacerlas en el mercado y casi gratis. Para ganarte la vida, tendrás que ofrecer criterio. Explicarás a tu cliente: tengo 50 analistas trabajando para mí, entienden este mercado, este otro, así que si inviertes conmigo, tengo a 50 detrás. Hoy puedes comprar una casa en Manhattan a través de Internet, de principio a fin. ¿Quién necesita un agente inmobiliario? Si quieres saber dónde están los buenos colegios, si el sistema sanitario es bueno, el índice de criminalidad, tienes que hablar con alguien, y ese será un buen agente. El intermediario tiene los días contados, a menos que ofrezca experiencia, criterio y talento.
¿No nos hace la tecnología más dependientes, y vulnerables?
Sin tecnología seríamos como los hombres de las cavernas. La esperanza de vida del Homo sapiens durante la mayor parte de su existencia era de entre 18 y 20 años. La gente tenía hijos y moría. En los libros de historia, los grandes políticos morían a los 30 y 40 por cualquier enfermedad. Un mundo sin tecnología representa un sufrimiento interminable.
¿Y menos felices?
La tecnología es una espada que puede ayudarte a combatir la ignorancia, el sufrimiento, la pobreza o la enfermedad. O te corta. Eche un vistazo a la Segunda Guerra Mundial: gases venenosos, matanzas en masa, la bomba atómica, bombardeos masivos. El grado de devastación fue tremendo. Y examine el nivel actual de prosperidad. Es impresionante. Las tropas no pueden cometer atrocidades ahora tan fácilmente. En los libros de historia, me pongo a llorar cuando leo una masacre de 100.000 personas reducida a una nota a pie de página. ¿Puede imaginárselo? Es algo que no resulta fácil hacer hoy día. Casi todo el mundo tiene un teléfono móvil, una cámara de televisión o está conectado. Para los dictadores es más difícil cometer atrocidades ahora.
Kaku viaja de vez en cuando a Japón. En sus documentales se deja servir el almuerzo por el robot Asimo, de la compañía Honda, y le gusta acariciar los peluches electrónicos que encantan a los niños japoneses. "En la religión shinto [sintoísmo] hay un espíritu en cada objeto, en una silla, una mesa. En Japón, los robots resultan simpáticos, son aceptados de inmediato. Hay un espíritu dentro de cada uno, y los niños los adoran. En Occidente tenemos a Terminator, todas estas películas en las que los robots destruyen todo". En Japón hay una convergencia entre creencias y tecnología muy singular.
¿Cómo imagina el futuro de los robots en Japón?
Japón tiene una población cada vez más envejecida. Las mujeres japonesas constituyen el grupo demográfico más viejo de todo el planeta. La natalidad es cada vez más baja, 1,2 niños por familia. Y hay muy poca inmigración. ¿Cómo lo va a afrontar Japón? Mediante los robots. Allí se fabrican los más avanzados del mundo. El 30% de todos los robots industriales del planeta se encuentra en Japón. Asimo es un robot enfermera. El envejecimiento, la baja natalidad y la falta de inmigrantes, todo tiene que ver. En Estados Unidos es justo lo contrario. Mucha inmigración, adopción Está al otro lado del espectro.
A pesar de todo, ¿no cree que la tecnología nos deshumaniza, es impersonal?
Cuando se inventó el teléfono, hubo gente que pensó que se trataba de algo diabólico. Hablabas con una voz separada de un cuerpo, que flotaba en el éter, no hay nadie... Y la gente exclamaba: ¡Esto es horrible! En vez de conversar con una persona en la mesa a la hora de la cena, hablabas con una voz sin dueño. Cuando se inventó la electricidad, los escépticos dijeron: ¡Cuidado! ¡Te matará! ¡La gente se electrocutará en el salón! ¡Se incendiarán casas! Acertaron. Cada día alguien muere por culpa de la electricidad, hay una casa que se quema, alguien se electrocuta. Pero adoramos la electricidad; un mundo sin ella es volver a las cavernas. La tecnología nos encanta.
Usted ha comentado que una de las revoluciones vendrá de la mano de la biomedicina, la ingeniería genética del ADN.
Mi hija va a doctorarse en Medicina el año que viene, y creo que la medicina va a dar un vuelco espectacular. Ella está trabajando con sensores cerebrales. La telepatía parece imposible, pero ya tenemos un prototipo que nos permite colocar un chip en el cerebro, se llama BrainGate. Podemos enganchar este chip a un ordenador para jugar a videojuegos, resolver crucigramas, escribir correos electrónicos y mandarlos, simplemente mediante el pensamiento. En Japón ya hablan seriamente de fotografiar los sueños. Hoy es imposible. Pero investigadores de la Universidad de Kioto han descubierto que la imagen que genera el cerebro se hace píxel a píxel. Si los juntas, construyen una imagen.
Imagine una consulta al médico dentro de mucho, mucho tiempo.
Ir al médico puede ser costoso. Así que en el futuro hablaremos a una pared. Surgirá una imagen, un doctor robotizado de un programa informático. Te pregunta y te pide un escáner de resonancia magnética. Hoy estas máquinas ocupan una habitación. El más pequeño tiene el tamaño de una persona. En el futuro, el escáner cabrá en un teléfono celular. El doctor te pedirá que te hagas un escáner con el teléfono. La información fluirá hacia Internet, será interpretada, y el doctor comentará: tiene usted un cáncer; vaya al baño y eche el aliento al espejo. El cristal tendrá un sensor de ADN, y detectará el gen PTP3, involucrado en el 50% de los tipos de cáncer. Hoy día podemos cultivar, a partir de nuestras propias células, piel, hueso, sangre, cartílagos, incluso una nariz, orejas, células cardiacas, vasos sanguíneos, vesícula o una tráquea. En cinco años podríamos cultivar un hígado o un páncreas. Quizá en 20 años consigamos cultivar cualquier órgano excepto el cerebro. Pero incluso en este caso, quizá logremos cultivar tejido cerebral para inyectarlo en nuestro propio cerebro.Kaku clasifica nuestra civilización como de tipo 0, dependiente del carbón y el petróleo, en tránsito hacia una planetaria, de tipo I. Cada persona ha dispuesto de un quinto de caballo de potencia gracias a sus músculos. Con la máquina de vapor se dio el gran salto: decenas de caballos por cabeza. La energía eléctrica ofreció a cada ser humano miles de caballos de potencia. Más población y más longevidad, todo corre parejo con la energía. La civilización I, tipo Flash Gordon, recoge la energía de los volcanes, controla terremotos y construye ciudades en el océano. La civilización tipo II, dentro de miles de años, colectará toda la potencia del Sol. Y la III aprovechará la potencia de las galaxias y los agujeros negros. Kaku advierte de que el sectarismo, los fundamentalismos y las armas nucleares pueden arruinar la transición hacia el tipo I. No hay garantías de que sobrevivamos. Aun así, es optimista. Recuerda los orígenes militares de Internet "para luchar en una guerra nuclear", "pero ahora sobre todo sirve para establecer relaciones, hablar con la gente".
Usted predica la inminente revolución de la física cuántica. ¿Cómo influirá en la vida cotidiana, si la gente no entiende lo que es?
La aplicación más sencilla es el transistor, los láseres, la televisión digital, los rayos X, los microondas, el radar, los escáneres de resonancia magnética. Eso es el pasado; el futuro traerá la nanotecnología. Incluso la ley de Moore, que predice que la velocidad de los procesadores se doblará cada 18 meses, se volverá obsoleta.
Muéstreme algún ejemplo de una física imposible.
Bueno, es un poco embarazoso. Enseño óptica a mis estudiantes de ingeniería. Antes les decía que la invisibilidad era imposible, ya que violaba las leyes de la óptica. El índice de refracción es siempre mayor que uno. Punto. Fin de la historia. Bien, pues estábamos equivocados. Hay que reescribir los libros de texto. El índice puede ser menor que uno, incluso negativo. Ya lo hemos hecho en laboratorio. En la Universidad de Duke han fabricado un material invisible para la radiación de microondas. En Berkeley han hecho lo mismo, aunque a una escala más pequeña, con luz visible. No es la capa de la invisibilidad de Harry Potter aún, pero un objeto pequeño puede hacerse invisible bajo la luz visible.


El nihilismo como "desvalorización de los valores supremos"


De lo que se ha señalado sobre el carácter del libro póstumo La voluntad de poder se desprende fácilmente que no nos está permitido recoger las diferentes notas siguiendo directamente el orden de su numeración. Procediendo de este modo no haríamos más que quedar librados a las idas y venidas sin rumbo de la compilación hecha por los editores y mezclaríamos indiscriminada y continuamente pensamientos de épocas muy diversas, es decir de diversos planos y direcciones del preguntar y del decir. En lugar de ello, elegiremos fragmentos determinados. Tres criterios serán determinantes para esta elección:

1) El fragmento debe pertenecer a la época de más clara lucidez y de visión más aguda; son los dos últimos años, 1887 y 1888.
2) El fragmento debe contener en lo posible el núcleo esencial del nihilismo, analizarlo de una manera suficientemente abarcadora y mostrárnoslo en todos sus aspectos esenciales.
3) El fragmento debe ser apropiado para llevar al terreno adecuado la confrontación con el pensamiento nietzscheano del nihilismo.

Estas tres condiciones no son impuestas de modo arbitrario; surgen de la esencia de la posición metafísica fundamental de Nietzsche, tal como se determina desde la meditación sobre el comienzo, el desarrollo y el acabamiento de la metafísica occidental en su conjunto.


En nuestra meditación sobre el nihilismo europeo no aspiramos a citar y comentar exhaustivamente todas las declaraciones de Nietzsche sobre esta cuestión. Quisiéramos comprender la esencia más íntima de esa historia que se designa con el nombre de nihilismo para acercarnos así al ser de lo que es. Si en ocasiones aportamos declaraciones que van en la misma dirección o incluso notas que se expresan en los mismos términos, hay que tener siempre en cuenta que en la mayoría de los casos éstas provienen de otro nivel del pensar y que sólo ofrecen su pleno contenido si se determina al mismo tiempo este desplazamiento de nivel, con frecuencia imperceptible. Lo importante no es si conocemos todos los «pasajes» sobre el «tema» nihilismo; lo esencial es que, por medio de los fragmentos apropiados, encontremos una relación persistente con aquello de lo que hablan.

El fragmento n. 12 cumple las tres condiciones citadas. Su redacción tuvo lugar en el período que va de noviembre de 1887 a marzo de 1888. Lleva por título «Caducidad de los valores cosmológicos» (XV, 148-151). A él le agregamos los fragmentos n. 14 y n. 15 (XV 152 s.; de la primavera al verano de 1887). Introduciremos la meditación con una nota de Nietzsche de la misma época que los editores colocaron con razón al comienzo del libro (XV, 145). Dice así:

«¿Qué significa nihilismo? Que los valores supremos se desvalorizan. Falta la meta; falta la respuesta al “¿por qué?”».

La breve nota contiene una pregunta, la respuesta a la pregunta y un comentario de la respuesta. Se pregunta por la esencia del nihilismo. La respuesta dice: «Que los valores supremos se desvalorizan». Con esta respuesta nos enteramos de inmediato de algo decisivo para toda comprensión del nihilismo: el nihilismo es un proceso, el proceso de desvalorización, el proceso en el que los valores supremos se vuelven sin valor. Con esta caracterización no queda decidido si con esto se agota la esencia del nihilismo. Si los valores se vuelven sin valor, entonces decaen como tales, se vuelven caducos. Qué carácter tiene este proceso de «caducidad» de los «valores supremos», en qué medida es un proceso histórico, e incluso el proceso fundamental de nuestra historia occidental, en qué medida constituye la historicidad de la historia de nuestra propia época, todo esto sólo puede comprenderse si previamente sabemos qué «es» en general algo así como un «valor», en qué medida hay valores «supremos» («sumos») y cuáles son esos «valores supremos».


Evidentemente, el comentario de la respuesta nos proporciona una indicación. La desvalorización de los valores, y con ella el nihilismo, consiste en que falta «la meta». Queda, sin embargo, la pregunta: ¿por qué una «meta» y para qué una «meta»? El comentario dice: «falta la respuesta al “¿por qué?”». En la pregunta «¿por qué?» preguntamos: por qué algo es de tal y cual manera; la respuesta proporciona lo que llamamos la razón, el fundamento. La pregunta se repite: «¿por qué tiene que haber un fundamento? ¿Para qué y cómo es el fundamento un fundamento? ¿Cómo es un fundamento? ¿Qué conexión interna existe entre fundamento y valor?

Ya a partir de la referencia introductoria a la conexión esencial entre «nihilismo» y «transvaloración» de todos los valores válidos hasta el momento y, más específicamente, de los valores supremos, podía verse que el concepto de valor desempeña un papel conductor en el pensamiento de Nietzsche. Como consecuencia de la influencia de su obra, la idea de valor se ha vuelto corriente entre nosotros. Se habla de los «valores vitales» de un pueblo, de los «valores culturales» de una nación; se dice que hay que proteger y salvar los valores supremos de la humanidad. Se oye decir que «preciosos valores» han sido puestos a buen recaudo y se alude con ello a la protección de obras de arte de los ataques aéreos. En el último caso citado, «valores» significa lo mismo que bienes. Un «bien» es un ente que «tiene» un determinado «valor»; un bien es un bien por razón de un valor, es aquello en lo que se ha objetivado un valor, o sea un «objeto de valor».

¿Y qué es un valor? Conocemos como «valor», por ejemplo, la libertad de un pueblo, pero en el fondo volvemos a entender aquí la libertad como un bien que poseemos o no poseemos. Pero la libertad no podría ser para nosotros un bien si la libertad en cuanto tal no fuera previamente un valor, algo que estimamos como algo que vale, que es válido, como algo que «importa».Valor es lo que vale; sólo lo que vale es un valor. Pero ¿qué significa «valer»? Vale aquello que desempeña un papel normativo. Se plantea entonces la pregunta: ¿Un valor vale porque es normativo, o sólo puede dar la norma porque vale? Si es esto último, preguntamos nuevamente: ¿qué quiere decir: el valor vale? ¿Vale algo porque es un valor o es un valor porque vale? ¿Qué es el valor mismo, el hecho de que valga? El «valer» no es una nada sino el modo en el que el valor, el valor en cuanto valor, «es».Valer es un modo del ser. Sólo hay valor en un ser-valor.

La pregunta por el valor y por su esencia se funda en la pregunta por el ser. Los «valores» sólo son accesibles y aptos para dar una norma allí donde se estima algo así como un valor, cuando se prefiere o se pospone una cosa a otra. Un estimar y valorar de este tipo sólo se da allí donde respecto de un comportarse hay algo que «importa». Sólo allí se da aquello a lo que todo comportarse siempre vuelve a ir, en primer y último término. Estimar algo, es decir considerarlo valioso, significa al mismo tiempo: dirigirse a, rigiéndose por ello. Este dirigirse «a» ha adoptado ya una «meta». Por eso la esencia del valor está en una conexión interna con la esencia de la meta. Rozamos nuevamente la insidiosa pregunta: ¿es algo una meta porque es un valor o se convierte algo en valor sólo en la medida en que se lo ha puesto como meta? Quizás esta disyuntiva no sea más que la forma que adquiere una pregunta aún insuficiente, una pregunta que no alcanza aún lo digno de ser cuestionado.

Las mismas reflexiones surgen a propósito de la relación entre valor y fundamento. Si el valor es aquello que siempre importa en todo, se muestra entonces al mismo tiempo como aquello en lo que se funda todo lo que tiene su importancia en él y tiene allí su permanencia y su existencia consistente. Se plantean aquí las mismas preguntas: ¿Se convierte algo en fundamento porque vale como valor, o adquiere la validez de un valor porque es un fundamento? Quizás fracase también aquí la disyuntiva, porque las delimitaciones de la esencia del «valor» y del «fundamento» no pueden efectuarse en el mismo plano.
Cualquiera que sea el modo en el que se solucionen estas cuestiones, se delinea por lo menos en sus contornos una conexión interna entre valor, meta y fundamento.

Sin embargo, aún queda sin aclarar la cuestión más inmediata, a saber por qué la idea de valor domina ante todo el pensamiento de Nietzsche y posteriormente, las «cosmovisiones» desde finales del siglo pasado. En efecto, este papel de la idea de valor no es en verdad de ningún modo obvio. Lo muestra ya la referencia histórica de que sólo desde la segunda mitad del siglo XIX ha pasado a un primer plano en esa forma explícita, llegando a dominar como si fuera una obviedad. Con demasiada facilidad nos dejamos engañar y rehuimos este hecho porque toda consideración historiográfica se apodera inmediatamente del modo de pensar dominante en su respectivo presente y lo convierte en el hilo conductor siguiendo el cual contempla y redescubre el pasado. Los historiógrafos están siempre orgullosos de estos descubrimientos y no se dan cuenta de que ya habían sido hechos antes de que ellos comenzaran posteriormente su trabajo. Así, apenas surgió la idea de valor comenzó a hablarse, y se sigue aún hablando, de «valores culturales» de la Edad Media y de los «valores espirituales» de la Antigüedad, aunque ni en la Edad Media hubo algo así como «cultura» ni menos aún en la Antigüedad algo así como «espíritu» y «cultura». Espíritu y cultura, como queridos y experimentados modos fundamentales del comportamiento humano, sólo los hay desde la época Moderna, y «valores», como criterios de medida impuestos para tal comportamiento, sólo en la época reciente. De esto no se desprende que las épocas anteriores carecieran de cultura, en el sentido de que estuvieran hundidas en la barbarie, sino sólo lo siguiente: que con los esquemas «cultura» e «incultura», «espíritu» y «valor» nunca alcanzaremos en su esencia, por ejemplo, la historia de la humanidad griega.

 El telescopio gigante que acabó en chatarra
 

Esta es la historia de una máquina, un monstruo metálico que fue concebido casi como una broma, se llevó por delante un presupuesto nada desdeñable y, tras varios meses de gloria siendo objeto de admiración por parte de medio mundo, terminó sus días como vulgar chatarra. Una pena, ciertamente, porque aunque el gran telescopio de la Exposición Universal de 1900 fuera un fiasco, sólo por su tamaño y su original concepción, merecía un destino más amable.
Celebrada en París, entre el 15 de abril y el 12 de noviembre del último año del siglo XIX, la Exposición reunía todo tipo de sobresalientes obras de arte, edificios singulares que gritaban a los visitantes acerca de las bondades de los países que se habían encargado de su construcción y, además, entre una gigantesca esfera celeste y una noria que,  según decían, contaba con un diámetro de cien metros y que pasó a mejor vida a finales de los años treinta sel pasado siglo, había un artilugio que llamaba especialmente la atención.


El gran telescopio instalado en el Palacio de la Óptica | Fuente: Wikipedia
Era el telescopio con el que podría verse la Luna a un metro, la maravilla que permitiría descubrir si nuestro satélite, Marte o Venus se hallaban habitados, un genialidad que, a pesar de todas estas promesas que se repetían una y otra vez en la prensa de la época, no pasó de simple armatoste capaz de dejar con la boca abierta a cualquiera.
No se sabe realmente cómo surgió la idea pero, de forma misteriosa, el 9 de julio de 1892, aparecieron en diversos periódicos franceses noticias acerca del ofrecimiento de un diputado, que atendía al nombre de François Deloncle, para promover la construcción del mayor telescopio jamás visto hasta entonces, destinado a la Exposición de 1900. Algo raro debió suceder, porque las palabras que, se supone, pronunció el político en una reunión de industriales y empresarios, nunca salieron de su boca.
Vale, al menos eso es lo que Deloncle afirmó, pero la “bola” creció sin medida en la prensa, admirada por la osadía del diputado y, lo que a buen seguro era una broma lanzada contra el político, se convirtió en realidad sin apenas pretenderlo. La cosa tenía su gracia, Deloncle, cansado de que todos le atribuyeran la idea del telescopio gigante, decidió pasar a la acción para reírse del autor de la broma y, sin miramientos, optó por la solución más arriesgada: construir el engendro. Hay quien piensa que el bueno de François realmente pronunció su discurso con megatelescopio de por medio, pero que se sintió arrepentido de su osadía y se negó a sí mismo… ¡hasta que la prensa le hizo ver que la idea era aceptada por el público!
Pasaron años buscando patrocinios, buenos artesanos e ingenieros, ópticos e industriales, y finalmente algo excepcional habitó el interior del Palacio de la Óptica en la Exposición. En el diseño del gran telescopio se tomaron muchas decisiones singulares. Dada la complejidad para construir un telescopio reflector, se optó por dar vida a uno refractor. Así, con forma de “anteojo” monumental, se dio forma a un tubo de sesenta metros de longitud con dos lentes en sus extremos. Nada más sencillo, ahora bien, ¡sesenta metros!
Es difícil de imaginar, como también es complicado hacerse una idea de su objetivo principal, con 1,25 metros de diámetro, intercambiable con otro para tomas fotográficas. Para cambiar de objetivo era necesario emplear un sistema de raíles a modo de pequeño ferrocarril en el que, en vez de cambiar vagones, se alternaba el uso de los gigantescos cilindros ópticos y el equipo de fotografía. Con una distancia focal de 57 metros, el telescopio montado en horizontal era incapaz de movimiento alguno al encontrarse limitado por la estructura del palacio.
Se ideó, para su posterior puesta en acción después de la Exposición, toda una cúpula gigante de 64 metros de diámetro, capaz de girar a 16 metros por hora para permitir seguir la marcha de los astros. Por supuesto, nada de eso se llevó a cabo porque si milagroso fue lograr capital para construir el gran tubo, nadie parecía dispuesto a ir más allá. La luz de los astros era dirigida a hacia el objetivo por medio de un siderostato de Foucault, esto es, un sistema móvil con un espejo de dos metros de diámetro montado sobre una especie de trípode gigante.
Y poco más hay que decir porque, imaginemos: problemas de alineación, aberraciones cromáticas, deformaciones de todo tipo, sin duda todo era una pesadilla en la práctica a pesar de que los cálculos permitían soñar con una máquina realmente funcional. Pasar del papel a la realidad fue algo realmente complejo. ¿Cómo construir lentes de 1,25 metros de diámetro a finales del siglo XIX? El tamaño fue limitado por el propio maestro óptico al que se le encargó la tarea, por otra parte el único que podía llevar a cabo el trabajo por entonces. Se trataba de Édouard Mantois, afamado industrial de París, que también alumbró en sus hornos el objetivo de 1,05 metros del Observatorio Yerkes de Chicago.
Los trabajos para conformar las lentes duraron tres meses hasta que se pudo contar con un bloque de vidrio lo suficientemente grande que pasó más tarde a ser cortado y pulido cuidadosamente. Finalmente, tras mucha dedicación y una factura muy abultada, las cuatro lentes necesarias estaban listas. Más tarde fue encargado de acomodar las lentes al telescopio, y también de alinear y pulir de forma precisa el espejo del siderostado, en tarea de ardua precisión, el Señor Gautier, de la Oficina de Longitudes y Medidas.


El tubo de 60 metros | Fuente: Wikipedia
El tubo constaba de una serie de cilindros unidos entre sí, fijados a siete grandes pilares de hormigón. El eje del conjunto se elevaba sobre el suelo del Palacio de la Óptica siete metros, hallando cobijo el sistema de objetivos móviles y el siderostato, con su armadura móvil de más de 22 toneladas de hierro fundido, en cúpulas situadas en los extremos del edificio. Durante su escaso tiempo de vida se realizaron con el gran telescopio, entre otras, algunas observaciones astronómicas del Sol y la superficie lunar, pero no se conocen datos precisos acerca de lo que podía llegar a ser capaz el artilugio, más allá de lo problemático de su manejo. Se estimaba que la imagen lunar, no iba a alcanzar el tan socorrido “la Luna a un metro”, como decían los periódicos, pero sí se pensaba que, empleando oculares auxiliares capaces de amplificar diez veces los 56 centímetros de diámetro que presumiblemente proporcionaba el telescopio como estampa de la Luna, se podría ver nuestro satélite como si a 60 kilómetros de distancia de su rocosa superficie nos encontráramos. En cuanto a los “aumentos” que era posible lograr con este monstruo, se hablaba de entre 6.000 y 10.000, cosa que tampoco fue aclarada nunca.
Terminada la exposición, con el consorcio que en 1886 se había organizado para construir el telescopio en quiebra y sin esperanza de encontrar un destino adecuado para la bestia de acero, cabe imaginar que sólo un camino era posible. En la prensa se comentó con cierta insistencia que el Observatorio del Vaticano estaba interesado en adquirirlo, pero nunca se llegó a un acuerdo. El gran telescopio de la Exposición de París de 1900, el más grande de los telescopios refractores jamás construido, fue desmantelado y vendido pocos años después como chatarra. Hoy perduran algunas piezas, como el espejo de dos metros que puede contemplarse en el Observatorio de París. Desde que se decidió enviar al telescopio a tan poco honorable fin, lo que habían sido elogios y buenas palabras por parte de la prensa y de muchos políticos, se convirtió en motivo de chanza. Poco recordaban que, más allá de ser ideado como verdadero instrumento científico, el gran telescopio tuvo buena fortuna mostrando los avances de la industria óptica de la época a las miles de personas que se acercaron a contemplarlo asombradas.

El Español se confirma como tercer idioma de Internet 


El español se confirma en la tercera posición mundial en la Red –tras el inglés y el chino, cuyas comunidades abarcan el 50% de todos los usuarios–, con unos 136 millones de usuarios, lo que supone el 33% de la población del dominio lingüístico hispánico y el 8% de los internautas mundiales.

A pesar del desequilibrio con las otras dos lenguas mayoritarias en la Red, la comunidad hispanohablante en Internet ha aumentado considerablemente en los tres últimos años: según el buscador Google, en estos momentos hay 681 millones de páginas en español, cifra sólo aventajada por el inglés, con 9.890 millones, y el chino, con 806 millones.

El índice de productividad de los internautas hispanohablantes, resultado del porcentaje de usuarios de cada dominio y el porcentaje de páginas electrónicas escritas en español, ha aumentado del 0,99% en 2005 al 5% en 2009, más que el del portugués, árabe, coreano y chino.

Aproximadamente 8,4 millones de españoles son lectores de prensa digital en sus ordenadores, a los que habría que añadir 2,9 millones más que acceden a los diarios a través de sus teléfonos móviles. El 20% del total son lectores intensivos de la prensa digital y pasan unas tres horas mensuales leyendo noticias: de hecho, el número de lectores de prensa digital sobrepasa a los lectores totales de periódicos impresos.

El perfil de los usuarios de los 850 diarios digitales en español existentes en el mundo es masculino y menor de 45 años.

Son datos extraídos del libro El español en la Red (Col. Fundación Telefónica/Ariel), escrito por los lingüistas Guillermo Rojo y Mercedes Sánchez, el cual sintetiza los datos cambiantes que en este momento tenemos acerca de la situación del español en la Red. 
  • El español se confirma en la tercera posición mundial en la Red –tras el inglés y el chino, cuyas comunidades abarcan el 50% de todos los usuarios–, con unos 136 millones de usuarios, lo que supone el 33% de la población del dominio lingüístico hispánico y el 8% de los internautas mundiales
  • A pesar del desequilibrio con las otras dos lenguas mayoritarias en la Red, la comunidad hispanohablante en Internet ha aumentado considerablemente en los tres últimos años: según el buscador Google, en estos momentos hay 681 millones de páginas en español, cifra sólo aventajada por el inglés, con 9.890 millones, y el chino, con 806 millones
  • El índice de productividad de los internautas hispanohablantes, resultado del porcentaje de usuarios de cada dominio y el porcentaje de páginas electrónicas escritas en español, ha aumentado del 0,99% en 2005 al 5% en 2009, más que el del portugués, árabe, coreano y chino
  • Aproximadamente 8,4 millones de españoles son lectores de prensa digital en sus ordenadores, a los que habría que añadir 2,9 millones más que acceden a los diarios a través de sus teléfonos móviles
  • El 20% del total son lectores intensivos de la prensa digital y pasan unas tres horas mensuales leyendo noticias: de hecho, el número de lectores de prensa digital sobrepasa a los lectores totales de periódicos impresos.
  • El perfil de los usuarios de los 850 diarios digitales en español existentes en el mundo es masculino y menor de 45 años
  • Madrid, 12 de julio de 2010.- El español refuerza su presencia en Internet gracias a la prensa digital, según afirman los lingüistas Guillermo Rojo y Mercedes Sánchez en El español en la Red (Col. Fundación Telefónica/Ariel), que sintetiza los datos cambiantes que en este momento tenemos acerca de la situación del español en la Red.
El libro ha sido presentado esta mañana en la Consejería de Educación del Gobierno de La Rioja por el presidente del Gobierno de La Rioja, Pedro Sanz; el director territorial de Telefónica para País Vasco, Aragón, La Rioja, Navarra y Cantabria, Óscar Alegría; el director del programa "El valor económico del español", José Luis García Delgado; y el coautor del libro, Guillermo Rojo.
La tercera posición mundial en Internet del español –tras el inglés y el chino, cuyas comunidades abarcan el 50% de todos los usuarios–, con unos 136 millones de usuarios, supone el 33% de la población del dominio lingüístico hispánico y, sin embargo, sólo el 8% de los internautas mundiales. A pesar de este desequilibrio con las otras dos lenguas mayoritarias en la Red, la comunidad hispanohablante en Internet ha aumentado considerablemente en los tres últimos años: según el buscador Google, en estos momentos hay 681 millones de páginas en español, cifra sólo aventajada por el inglés, con 9.890 millones, y el chino, con 806 millones
Por otra parte, para los autores es importante tener en cuenta el índice de productividad de los internautas hispanohablantes, obtenido al relacionar los porcentajes de usuarios de cada dominio con el porcentaje de páginas electrónicas escritas en la lengua correspondiente, que con respecto a nuestro idioma ha sufrido un incremento del 0,99% en 2005 al 5% en 2009, cifra superior a los del portugués, árabe, coreano y chino.
Parte de este aumento tiene su explicación en el empuje de la prensa digital. Aproximadamente 8,4 millones de españoles son lectores de prensa digital en sus ordenadores, a los que habría que añadir 2,9 millones más que acceden a los diarios a través de sus teléfonos móviles. El 20% del total son lectores intensivos de la prensa digital y pasan unas tres horas mensuales leyendo noticias: de hecho, el número de lectores de prensa digital sobrepasa a los lectores totales de periódicos impresos. El perfil de los usuarios de los 850 diarios digitales en español existentes en el mundo es masculino y menor de 45 años

La situación del español en la Red por regiones hispanohablantes
Resulta de especial interés para la evolución del español en Internet el aumento experimentado en América Latina: de septiembre de 2006 a septiembre de 2009 se duplica el porcentaje de la población en la región que tiene acceso a la Red, lo que constituye un elemento claramente esperanzador: del 15,1% de la población al 30,5%.
Actualmente existen 136,5 millones de usuarios de Internet hispanohablantes en el mundo, por detrás del Inglés (478,5) y el Chino (383,6 millones). Además, hoy existen 338,67 millones de servidores en los dominios nacionales en los países hispánicos, de los cuales 256,52 corresponden a España, lo que supone un incremento en los cuatro últimos años del 3,38%. Especialmente significativo son los casos de México y Argentina, que ocupan en este momento los puestos séptimo y decimoquinto, respectivamente, en el número de servidores por dominios nacionales, con 629,70 y 399,19 millones cada uno. El total de las direcciones IP de los países hispánicos se eleva a 78,11 millones, esto es, al 2,58% del volumen mundial. En cuanto al número de dominios, al mundo hispánico le corresponden ahora 6,2 millones.

Los usuarios de la red en los países hispánicos
Argentina, Chile y España presentan porcentajes de conexión superiores al 50% de la población, pero México, con el 27,4% de la población conectada, tiene un peso cuantitativo bastante más alto: más de 27 millones, el 1,7% del total de usuarios de la red en todo el mundo. Hay un grupo de países con tasas de conexión superiores al 30%: Colombia, Costa Rica, la población hispana de Estados Unidos, República Dominicana y Uruguay; y superiores al 20% pero inferiores al 30% las correspondientes a México, Panamá, Perú, Puerto Rico y Venezuela. Los demás países presentan tasas de conexión inferiores al 20%.
España es el único país hispanohablante con un porcentaje de usuarios sobre la población en torno al 70%, a bastante distancia de Chile y Argentina. Sin embargo, en relación con los países de la Unión Europea, los autores afirman que "España está relativamente alejada de la media en el porcentaje de hogares con acceso a Internet", ya que ocupa el décimo lugar en la lista de los 27 países que forman parte de la UE con el 51% de hogares conectados a la Red, por debajo de Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chequia, Chipre, Dinamarca, Eslovaquia y Eslovenia. En cambio, los indicadores de las empresas que tienen conexión a Internet o disponen de acceso a banda ancha, el 95%, son superiores a la media europea, del 93%.

La contribución de Internet al estudio y desarrollo del español
Según los autores, Internet pertenece al conjunto de innovaciones del que forman parte también la escritura, la imprenta, el telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión; el material con el que trabajan son mensajes lingüísticos y esas tecnologías usan las lenguas y, al mismo tiempo, contribuyen en diferentes modos y grados a su evolución, actuando como factores que actúan sobre el cambio lingüístico.
La lexicografía actual –en concreto la diccionarística– muestra la presencia y actuación de las computadoras en todas y cada una de las fases de diseño, construcción y difusión de un diccionario, desde la determinación de su macroestructura hasta el modo de difusión de la obra resultante. La lingüística informática utiliza medios informáticos para la obtención y manejo de los datos necesarios en el estudio de las lenguas. La lingüística computacional se centra en el empleo de técnicas computacionales para procesar las expresiones lingüísticas humanas. Las industrias de la lengua diseñan, fabrican y comercializan diversos productos basados en lo que la tecnología ha conseguido a partir de los estudios teóricos. La evolución de la traducción automática y los miles de páginas de literatura gris que son traducidos diariamente en las oficinas de la Unión Europea (UE) con resultados razonablemente satisfactorios.
Los buscadores de Internet devuelven cientos de miles de páginas que contienen términos por los que se ha realizado la consulta y pone a disposición del usuario una enorme masa de información expresada lingüísticamente sobre los temas de nuestro interés. Además, Internet hace posible el acceso a depósitos de información como diccionarios, enciclopedias, archivos, bases de datos, documentos digitalizados, etc.
La naturaleza mayoritariamente escrita de la información existente en Internet hace que las posibilidades de utilizarla se extiendan también a personas con un dominio no demasiado elevado de la lengua en que han sido escritas, personas que no podrían comprender un texto oral de una emisión de radio o televisión son capaces de entender la versión escrita on line de ese texto, con lo que el efecto es mayor y se incrementan las posibilidades de influencia (préstamos, calcos, etc.) de unas lenguas en otras. El correo electrónico, los chats, la mensajería instantánea… se basan fundamentalmente en la versión escrita de las lenguas, con lo que se ha producido una más que notable recuperación y una fuerte ampliación del papel que juega la comunicación escrita. Se ha incrementado así el empleo en la lengua escrita de modos y variantes que tradicionalmente se han considerado propios o exclusivos de la lengua oral.
La red se ha convertido además en el medio habitual de difusión de los hábitos lingüísticos, muy cambiantes, de las jergas juveniles. Además, Internet es la causa de la aparición de nuevos elementos y fenómenos en todos los subsistemas (fónico, gramatical y léxico) que forman una lengua. El léxico es el componente lingüístico más afectado por Internet, que además es vehículo facilitador de la difusión del cambio lingüístico de forma casi instantánea.


 El Universo podría ser infinito



Este texto es en realidad un reto para ver si a pesar de las vacaciones logramos encontrar algún físico que sea capaz de interpretar el video que os muestro a continuación, donde el cosmólogo y autor de la teoría del Universo Inflacionario Alan Guth nos intenta explicar en su pizarra del MIT cómo el Universo podría ser infinito.
No, no… no digo infinito en el sentido que se expandirá por siempre. Me refiero a infinito es su esencia; infinito ahora, en el futuro, y a los pocos segundos después del Big Bang.

“En realidad lo más misterioso no es el origen del Universo, sino el origen de las leyes fundamentales de la física”, me dijo Alan Guth cuando lo visité en su despacho hace unas semanas. “Si algún día somos capaces de entender matemáticamente porqué las leyes de la física son las que son, y no otras, seguro que averiguaremos porqué hay algo en lugar de nada, y cómo apareció este Universo”, continuó Guth mostrando la cara más teórica de la cosmología; la que incluso alberga cierta desconfianza con las observaciones astronómicas porque “los datos experimentales pueden equivocarse, pero las matemáticas son exactas”. Astrofísicos, no os sulfuréis… ;)
El Origen del Universo
Cuando empecé preguntándole por el origen del Universo hace 13.7000 millones de años, en seguida aclaró el equívoco que le acompaña desde que en 1979 desarrolló su teoría de la inflación cósmica: “yo no investigo el origen del Universo, sino una etapa concreta que ocurrió dentro del primer segundo tras el Big Bang, pero una vez el Universo ya existía”.
Es que vaya tela con el primer segundo de vida del Universo…
Sobre lo ocurrido durante los primeros 10-43 segundos (0,00000000000000000000000000000000000000000001 seg.) después del Big Bang, en la llamada época de Planck, no merece la pena que conjeturemos mucho. Existen algunas hipótesis sobre qué pudo pasar en esa singularidad de densidad y temperatura teóricamente infinitas, pero por el propio principio de indeterminación de la mecánica cuántica y la inexistencia de un modelo matemático que combine relatividad y cuántica, los físicos no pueden ni siquiera hacer predicciones teóricas. Todo apunta a que el origen del Universo continuará siendo un misterio por mucho tiempo.
Pero pasados estos primerísimos instantes iniciales, los cosmólogos ya se atreven a describir una secuencia de fases concretas:
Tras la época de Planck llegó la era de la Gran Unificación. En esos momentos las 4 fuerzas fundamentales (gravedad, electromagnetismo, nuclear fuerte y nuclear débil) se encontraban unidas en única fuerza electronuclear. Al principio de la Gran Unificación se separó la gravedad, y a continuación la interacción nuclear fuerte.
Después de esto, a los 10-36 segundos después del Big Bang llegó una breve etapa inflacionaria en la que el espacio se expandió exponencialmente con una rapidez extrema. Éste es justo el momento que estudia Alan Guth. Merece la pena recalcar que esta expansión no significa que la materia se alejara entre ella a gran velocidad como si fueran fuegos artificiales, sino que el propio espacio que la contenía se expandía internamente de una forma inconcebible, como si inflaras un globo. Durante las ínfimas fracciones de segundo que duró la época inflacionaria, el tamaño del Universo se multiplicó por un factor de más de 1070 veces, y nacieron las primeras partículas (quarks, anti-quarks y gluones). Enseguida comenzó la época electrodébil en que se separaron la fuerza nuclear débil y la electromagnética dejando ya establecidas las 4 fuerzas fundamentales que desde entonces rigen el Universo.
Hasta aquí, estas primeras etapas son más especulativas y existen ciertas discrepancias científicas, pero parece consensuado que a los 10-12 segundos de su existencia el Universo ya era lo suficientemente frío como para permitir colisiones dentro del denso plasma de quarks, gluones y leptones (grupo de partículas como el electrón, el muón y los neutrinos), facilitando que los quarks se unieran formando protones, neutrones, y otras partículas subatómicas del grupo llamado hadrones. Cuando el Universo ya tenía un milisegundo de antigüedad los hadrones y antihadrones se desintegraron entre ellos dejando un misterioso residuo de hadrones (protones, neutrones…). Luego hicieron lo propio leptones y antileptones (electrones…). El Universo ya tenía un segundo de vida, y llegó la época de nucleosíntesis en la que se constituyeron los primeros núcleos completos de hidrógeno y helio, junto a sus respectivos isótopos. Pasados 3 minutos, el Universo ya se había expandido y enfriado hasta sólo 1.000 millones de grados centígrados y estaba constituido por un plasma de núcleos, electrones y fotones. Pero no fue hasta 380.000 años más tarde que la temperatura descendió lo suficiente como para permitir que los núcleos y los electrones se unieran formando los primeros átomos. El Universo se volvió transparente, los fotones pudieron escapar de ese denso plasma, y nacieron los primeros rayos de luz del cosmos. Lo que sigue es menos misterioso: Poco a poco estos átomos se fueron agrupando en ciertas regiones de un Universo que no paraba de expandirse, 100 millones de años más tarde la primera estrella empezó a brillar, se crearon galaxias, cúmulos de galaxias, planetas, sistemas solares y el Universo fue evolucionando hasta lo que conocemos ahora.
El Universo podría ser infinito
Estaba con Alan Guth hablando de esa época inflacionaria dominada por una especie de brutal fuerza de gravedad repulsiva, de cómo el descubrimiento de la expansión acelerada del universo debido a la enigmática energía oscura reforzó su teoría de la inflación cósmica, del impacto que tendrá descubrir o no ondas gravitacionales, y de cómo sus ecuaciones predicen que por indeterminación cuántica podrían haberse generado unas no-uniformidades que generaron perturbaciones en la estructura del Universo y terminaron causando el desequilibrio entre partículas y antipartículas, las anisotropías que vemos en la radiación de fondo, o que las galaxias se formaran en un lugar y no otro.
Entonces, le pregunté por mi obsesión sobre el tamaño del Universo, e intercambiamos algunas de las frases más surrealistas que recuerdo:
(podéis escuchar el diálogo aquí )
Pere: “Sobre el tamaño del Universo… ¿tenéis alguna pista?
A. Guth: “Podría ser infinito!”
P: “Esto es algo que he oído, pero no termino de entender… ¿Qué quieres decir por infinito?”
A.G: “je, je, je, je…. Well! Aaahh… deja que te dé dos diferentes explicaciones de cómo el universo puede ser infinito. La primera es el clásico modelo de Universo abierto. Hace mucho tiempo, antes incluso de la teoría inflacionaria, se observó que el universo era muy parecido en cualquier región donde miraras, y la gente empezó a construir modelos en los que el Universo era completamente homogéneo…. Y estos modelos son bastante precisos; todavía los utilizamos. Pero en estos modelos donde todo es homogéneo aparecen 3 posibles tipos de Universo: el abierto, el cerrado y el plano... El cerrado es finito. Pero el abierto y plano son… infinitos; el espacio simplemente se expande por siempre. No hay nada ilógico en pensar que el Universo continuará expandiéndose…
P: Pero…
A. G: Dime
P: ¿Infinito en el sentido que se expandirá para siempre, o infinito en el sentido de que… es… infinito?
A.G: Je, je… infinito en el sentido de que es simplemente infinito. Si empezaras a caminar estarías caminando por siempre.
P: Pero… entonces era infinito incluso durante sus primeros momentos de existencia?
A.G: Correcto! También podía ser infinito en sus primeros momentos…
P: Aaaaa…
AG: Incluso durante el Big Bang, el Universo podría haber sido infinito… según este punto de vista. ¡Pero hay otra posibilidad según la cual el Universo podría ser infinito!. Incluso si empezó siendo finito… hay maneras en que podría haberse llegado a ser infinito. Pero para esto mejor que te haga un dibujo.
Aquí Alan Guth se levantó en dirección a su pizarra, yo cogí mi teléfono recién estrenado, y grabé el siguiente video que os ruego busquemos a alguien para que nos lo interprete y traduzca a palabras llanas. Yo lo he intentado, y no hay manera.




La mayor estrella del Universo


 

Astrónomos del Reino Unido dicen haber observado el mayor cuerpo estelar detectado jamás en alguna parte del Universo. La gigantesca estrella, sin embargo, no durará "mucho".

Utilizando poderosos telescopios en Chile, los expertos calcularon que la estrella, denominada R136a1, es dos veces más grande que cualquiera que se haya visto antes.


Tiene una masa equivalente a 250 veces la de nuestro Sol y es millones de veces más luminosa. Se encuentra entre un grupo de astros de tamaño colosal.
Sin embargo, los investigadores dicen que se espera que este tipo de cuerpos estelares viva sólo unos millones de años más antes de hacer implosión. Se cree que estas estrellas eran mucho más comunes en la juventud del Universo.

Pesos pluma y pesos pesados

Las estrellas vienen normalmente en dos tamaños. Las "pesos pluma", como nuestro Sol, conforman el 99% de esos cuerpos.
Sólo el 1% son "pesos pesados" y la estrella que se acaba de encontrar es un ejemplo de un "súper peso pesado".


El investigador de la Universidad de Sheffield, en Inglaterra, Paul Crowther, le dijo a la BBC que las estrellas normales dejan al apagarse las llamadas "enanas blancas".
"Mientras que los 'pesos pesados' dejan como rastro cosas exóticas como agujeros negros y estrellas de neutrón".
Según Crowther, a la comunidad científica le tomó mucho tiempo darse cuenta de la existencia de la estrella.
"Nosotros, los astrónomos, somos muy lentos. Estuvimos frente a esos fenómenos por una década y no los veíamos", dijo.
"Nos tomó todo este tiempo, utilizando la mejor instrumentación, para averiguar lo que ahora sabemos: creíamos que eran grandes, pero la verdad es que son enormes", agregó.

La deconstrucción dimensional del universo a alta energía y su estudio experimental en el CERN 


La imaginación de los físicos teóricos no tiene límite. No cejan de proponer nuevas ideas cada día más exóticas para búsquedas de nueva física en el LHC . Parece que no comprenden que el LHC del CERN tiene muchas tareas pendientes (el bosón de Higgs, la supersimetría, nuevas generaciones de partículas, dimensiones extra, etc.). Greg Landsberg (Universidad de Brown, EEUU) ha propuesto una nueva teoría que afirma que el número de dimensiones en el universo aumenta a medida que se expande desde la gran explosión. Él y sus colegas proponen que el universo comenzó con solo una dimensión espacial y una dimensión temporal (universo 1+1). “El universo nació como un hilo unidimensional que tejió un tapiz en dos dimensiones a medida que crecía; este tapiz se enrolló sobre sí mismo para crear un universo de tres dimensiones como el que conocemos; ahora mismo se está enrollando en cuatro dimensiones por lo que se observa una aceleración de la expansión cósmica del universo; la energía oscura es el eco de la cuarta dimensión del espacio.” La idea, que parece muy exótica para ser correcta, resuelve de un plumazo varios problemas del modelo estándar. Lo curioso es que el portavoz de la colaboración CMS del LHC en el CERN, Albert de Roeck, ha dicho que CMS ya tiene un equipo de físicos estudiando como confirmar o refutar las teorías de Landsberg. “El modelo de Landsberg es muy especulativo, pero nadie puede descartarlo a priori y hay ciertos datos sobre rayos cósmicos que explica mejor que las teorías actuales; vamos a dedicar tiempo de análisis en el LHC a confirmarlo o refutarlo.” Curioso. Nos lo han contado en Zeeya Merali, “Collider gets yet more exotic ‘to-do’ list. The Large Hadron Collider could throw up evidence of new physics earlier than expected,” News, Nature 466: 426, Published online 20 July 2010 [también en Scientific American]. Traducción de Kanijo, “El colisionador logra una lista de cosas por hacer aún más exótica,” Ciencia Kanija, 21 julio 2010 [ya meneada].
El modelo estándar de las partículas elementales permite comprender el universo desde una dimensión de 10-18 a 1024 metros (el primer valor corresponde a una energía de 1 TeV y el segundo a la escala asociada a la isotropía cósmica del universo). El modelo estándar es una teoría incompleta, contiene en su interior a su asesino ya que presenta divergencias a distancias muy cortas o energías muy altas que no se pueden evitar. Un truco matemático para resolver estas divergencias es una regularización dimensional (la técnica matemática que se utilizó para demostrar que la teoría electrodébil con ruptura de la simetría mediada por el mecanismo de Higgs es una teoría renomarlizable). Si el espacio tiempo tuviera 2 dimensiones espaciales estos divergencias se aliviarían y, más aún, si tuviera solo una dimensión espacial se resolverían fácilmente. El modelo estándar sería válido a todas las distancias y a todas las energías posibles y podría incorporar la gravedad sin ninguna dificultad (la gravedad cuántica funciona muy bien en 1+1 dimensiones, de forma razonable en 2+1 y es casi imposible en 3+1). Pura matemática dirás. Quizás sí o quizás no. Landsberg y sus colegas proponen que el universo surgió tras la gran explosión como un espaciotiempo 1+1 con el modelo estándar  como teoría correcta a todas las energías, incorporando la versión cuántica trivial de la gravedad de Einstein (en un espaciotiempo de 1+1 dimensiones tanto el modelo estándar como la gravedad funcionan de maravilla como teorías cuánticas de la realidad). Conforme el espaciotiempo se expandió (expansión cósmica) fueron surgiendo de forma dinámica nuevas dimensiones espaciales. Actualmente la así llamada “energía oscura” que explica la aceleración actual de la expansión cósmica es un resultado de la emergencia de un espaciotiempo 4+1 dimensional a partir de nuestro espaciotiempo 3+1 dimensional. Los interesados en más detalles técnicos (breves pero curiosos) pueden recurrir al artículo técnico de Luis Anchordoqui, De Chang Dai, Malcolm Fairbairn, Greg Landsberg, Dejan Stojkovic, “Vanishing Dimensions and Planar Events at the LHC,” ArXiv, Submitted on 30 Mar 2010, que proponen que la dimensión del espacio depende de la escala considerada (a distancias más cortas la dimensión es más baja).
Este tipo de ideas tan radicales suelen pasar por los medios sin mucha atención. Salvo excepciones y esta parece que lo es. Lo más curioso es que Landsberg y sus colegas creen que el LHC será capaz de observar efectos asociados a su modelo del universo, ya que a alta energía se recrean condiciones similares a los primeros instantes de la gran explosión, es decir, se deconstruyen las dimensiones espaciales. Él y sus colegas creen que el LHC será capaz de observar colisiones de partículas en un espaciotiempo de dos dimensiones espaciales lo que verificaría su teoría. Más aún, creen que ciertos resultados “peculiares” observados en los rayos cósmicos tienen una explicación en su teoría. Habrá que estar al tanto de estas ideas en un futuro cercano.