¿Seres multicelulares en el Proterozoico? 

Encuentran macrofósiles de hace 2100 millones de años que parecen corresponder a seres multicelulares.

Se supone que durante miles de millones de años la vida sobre la Tierra era aburrida y sólo estaba compuesta por microorganismos. No sabemos exactamente cuando surgió la vida en la Tierra. Algunos expertos sitúan este evento en algún momento hace unos 3800 millones de años, según pruebas isotópicas. Otros no son tan atrevidos y sostienen que fue más tarde. En todo caso, esa vida era muy simple y estaba compuesta por microorganismos procariotas sin núcleo diferenciado. En algún momento, quizás hace mil millones de años surgió la célula eucariota y hace unos 600 millones de años los primeros seres multicelulares complejos. La explosión de vida animal compleja se dio durante la explosión del Cámbrico, hace 542 millones de años aproximadamente. Entre medias de estos seres complejos y la primera célula se supone que sólo hubo colonias de cianobacterias que formaron los estromatolitos. Pero la información que poseemos sobre el proterozoico es muy escasa.
Hasta ahora se creía que los macrofósiles más antiguos correspondían a los fósiles de grypania de 1900 millones de años de antigüedad, pero todavía se discute si eran seres unicelulares o no. Ahora, para sorpresa y gozo de los paleontólogos, se han descubierto nuevos macrofósiles en Gabón con una antigüedad de 2100 millones de años, lo que constituirían lo que parecen ser las formas multicelulares más antigua conocidas.
En total se han hallado unos 250 macrofósiles irregulares de hasta unos 12 cm de longitud. Tienen bordes ondulantes que sugieren un crecimiento coordinado de células, descartándose que los fósiles fueran creados por células de ese tamaño.

Reconstrucción virtual de la morfología externa (izquierda) e interna (derecha) de los especímenes de Gabón. Fuente: Photo Library / A. El Albani & A. Mazurier.

Aunque, en general, los seres de “cuerpo” blando como éstos desaparecen y no dejan restos fósiles, en este caso se conservaron porque fueron piritizados, es decir, que sus tejidos fueron reemplazados por pirita. Además, los sedimentos que había a su alrededor los conservaron hasta ahora.
El descubrimiento lo ha realizado un equipo multidisplinar. Según los investigadores implicados, estos fósiles representarían los signos más antiguos de vida multicelular. Especulan que estas formas de vida probablemente surgieron para aprovecharse de la ventaja que supuso el incremento de los niveles de oxígeno atmosférico que se dio 200 millones de años antes.
El inconveniente en estos casos es que es difícil distinguir entre una mera colonia de células sin comunicación entre ellas y un auténtico ser multicelular con células formando tejidos.
Para ser conscientes de la importancia este hallazgo hay que fijarse que estos macrofósiles pertenecieron a un mundo básicamente microbiano y esto cambia la manera en la que biosfera funciona al haber interacción entre microbios.
Se dio un aumento del nivel de oxígeno hace 750 millones de años y se ha mantenido que la aparición de la vida compleja posterior se debió precisamente a este hecho. Como hace 2400 millones de años también se dio un episodio similar de aumento de oxígeno (la Gran Oxidación), estos investigadores sostienen que quizás en este caso también se disparó la creatividad biológica y estos fósiles serían una prueba de ello.
Para estudiar la estructura y propiedades químicas de los fósiles, los investigadores se valieron de micro-tomografía computacional y de espectrometría de masas. Basándose en la pruebas recogidas, concluyen que estas rocas son los restos de seres vivos multicelulares.
Pudieron medir el contenido de isótopos de azufre con una microsonda para así levantar mapas de estos fósiles y ver la distribución de materia orgánica. El proceso de piritización de materia orgánica es distinto de los procesos de mineralización abiótica y esta técnica permite distinguir entre los dos casos.
El escáner tridimensional de alta resolución les permitió reconstruir las muestras en tres dimensiones y ver la organización interna en gran detalle. Según los investigadores la estructura revela una organización multicelular. El estudio de las estructuras sedimentarias les permite afirmar que los seres que dejaron estos fósiles vivían en aguas someras marinas a unos 20 ó 30 metros de profundidad, zonas clamas, pero periódicamente sometidas a las mareas, olas y tormentas.
Según dicen estos organismos serían colonias de bacterias con capacidad de comunicación entre ellas de tal modo que les permitía crear estructuras complejas. Aunque se han encontrado tapetes de bacterias fósiles en Gabón de épocas previas, en este caso se trata de fósiles diferentes. No son agregados de bacterias unidas por sedimentos, sino que forman estructuras tridimensionales, lo que sugiere una coordinación multicelular.
Se sabe que los genes claves que permiten la adhesión entre las células existían antes de que apareciera la multicelularidad. Así por ejemplo, los flagelados unicelulares Amastigomonas, que pertenecen a un linaje antiguo, poseen genes de comunicación celular. Más de una docena de linajes independientes aparecieron independientemente en la transición unicelular-multicelular (en plantas, animales y hongos). Quizás los organismos de Gabón fueron experimentos en multicelularidad todavía más antiguos.
La clasificación de estos seres es difícil porque no se parecen a ningún otro fósil conocido o a ningún organismo vivo. La única analogía moderna serían las colonias microbianas, pero éstas tienden a ser pequeñas y frágiles, mientras que estos fósiles corresponden a seres grandes y resistentes.
Según alguno de estos investigadores puede que sea posible que estas estructuras vivas estuvieran compuestas por células eucariotas, aunque demostrar este punto parece ser imposible. La idea proviene de la presencia de esterol, que es un compuesto que se encuentra típicamente en las membranas de las células eucariotas. Sin embargo, este punto es controvertido, ya que el esterol y otras moléculas complejas pueden haber migrado desde sedimentos más modernos que contuvieran seres vivos más recientes.
Aunque según los investigadores implicados la morfología de estos fósiles no puede ser explicada por mecanismos puramente físicos, puede incluso que todo este asunto al final sólo trate de pseudofósiles. La agregación de pirita puede formar patrones complejos sin necesidad de intervención biológica. Ya se han dado casos de confusión en el pasado.
No se sabe muy bien por qué, pero el nivel de oxígeno cayo bruscamente hace 1900 millones de años. Quizás este evento terminó con el primer experimento en multicelularidad en la Tierra y el mundo volvió a ser microbiano. Es lo malo de la historia biológica, es irrepetible y sujeta a la contingencia.

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