Match Point
Cine y Filosofía

Nos negamos a aceptar que el azar sea el motor de nuestras vidas. Queremos creer que la mayoría de las cosas dependen de nosotros, que somos los únicos pìlotos de nuestro coche. La percepción, ilusoria o no, de que todo lo que hagamos por mejorar tendrá su recompensa, es lo que nos hace movernos. Ser más y querer más. Creer que las cosas dependen de nosotros. Match Point no pretende negar la capacidad del ser humano para crearse y creerse a sí mismo. Pero sí subraya que no podemos controlar todas las variables, que la vida es una cadena de causas y azares entremezclados, que nunca podemos ser plenamente conscientes de las consecuencias de nuestras acciones. No hace falta escarbar mucho en nuestra memoria para encontrar momentos en los que la diferencia entre la gloria y el fracaso ha sido ínfima: prácticamente insignificante, pero trágicamente significativa. Y el deporte es una buena prueba de ello. Meses de entrenamiento y dedicación para que al final todo dependa de la última jugada. ¿Exagerado? No tanto como podríamos pensar. Si revisamos nuestra vida personal, también ella está llena de casualidades.
Match Point es una película muy rica en significados filosóficos. La reflexión fundamental de la película gira en torno al azar y la necesidad, la casualidad y la causalidad, la libertad y la determinación, lo que elegimos y lo que nos viene dado. Opuestos separados por una línea tan fina como la de una red de tenis. Con todo, no es el único eco filosófico: aparece también el amor y las diferentes maneras de vivirlo, los límites de la ambición frente a los valores y las normas morales. El riesgo como actitud ante la vida: ¿Cuánto arriesgar? ¿Cómo hacerlo? Todo ello contado con el trasfondo de la clasista sociedad británica, en la que el nacimiento no determina siempre cuánto dinero puedes ganar, pero sí con quién te puedes relacionar: aristocracía vacía en estado puro, seguramente no muy alejada de la que podemos encontrar no sólo en Gran Bretaña sino en otros países. De la ética a la sociología y la política. Es difícil condensar más temas de una sola película.
En cierta manera, la película bordea la tragedia griega: los acontecimeintos se van ligando de una manera inesperada, como si hubiera un personaje oculto en la película (una especie de destino griego a la inglesa) que se dedicara a enredar personajes, intenciones y tramas. Cuando todo parece abocar en una dirección se produce un giro inesperado, un golpe en la red de la pelota argumental que convierte en ganador del partido al que tenía todas las papeletas para perderlo. Y todo ello con una particularidad: debería haber perdido desde un punto de vista moral “tradicional”. Porque en el fondo algo de Nietzsche respira también en la película, en tanto que nos cuenta cómo uno de sus protagonistas logra ir realizando su “voluntad de poder”, superando las convenciones morales y derrotando a su propia conciencia. Una película con mucha sustancia filosófica: sería más que recomendable entresacar algunas de sus escenas para comentarlas en clase. Si alguien se atreve con la tarea, que deje por aquí el aviso para estar al tanto…

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