La Tierra en tercera dimensión


El satélite alemán TanDEM-X fue puesto en órbita en una misión para trazar el mapa más preciso con que se contará de la superficie de la Tierra.
El satélite con tecnología de radar volará junto con una plataforma idéntica, llamada TerraSAR-X lanzada en 2007.
Ambos medirán las variaciones en la altura del globo terráqueo con una precisión superior a los dos metros.
Su modelo de elevación digital tendrá varios usos, desde ayudar a los aviones militares a volar en altura ultra bajas hasta mostrar a los trabajadores de rescate dónde fue peor el daño causado por un terremoto.
"Nuestro objetivo es generar un modelo a una resolución y calidad como no existe hoy en día", explicó a la BBC el doctor Vark Helfritz, de la compañía de procesamiento de imágenes de satélite Infoterra GmbH.
"Será un producto verdaderamente global, no un conjunto de retazos de grupos de datos que han sido colocados juntos", agrega.
El TanDEM-X fue puesto en una órbita polar un poco más inclinada que la que ocupa el TerraSAR-X, a unos 514 kilómetros sobre el planeta.
"Es la primera vez que dos satélites han sido colocados en una formación tan cercana", afirma el general brigadier Thomas Reiter, ex astronauta y ahora miembro de la junta ejecutiva del Centro Aeroespacial Alemán (DLR).
"Sus órbitas los acercarán con una distancia mínima de cerca de 200 metros, lo cual, como se imagina, será un enorme desafío para los controladores de la misión".


Variaciones terrestres

El par de radares trabaja rebotando de forma constante pulsos de microondas en la superficie del planeta.
Debido a que llevan un registro de cuánto tiempo tarda la señal en hacer el viaje de regreso, los instrumentos pueden determinar las variaciones en la altura.
El compacto "baile" orbital dará a los satélites una "visión en estéreo" permitiéndoles operar en modo interferométrico, en el cual un satélite actúa como transmisor/recepto y el otro como un segundo receptor.
Para poder trazar con el nivel de detalle del TanDEM-X todos los 150 millones de kilómetros cuadrados de la superficie de tierra del planeta, se requerirán tres años.
Las observaciones de radar ya tienen aplicaciones muy extensas en los campos militares, civiles y científicos.
Ejemplos recientes incluyen la erupción del volcán Eyjafjallajoekull en Islandia y el derrame de petróleo en el Golfo de México.
En el primer evento, la visión de microondas del TerraSAR-X fue capaz de mirar a través de la pluma de ceniza, lo cual permitió a los científicos analizar el estatus del volcán.
Y en el derrame del Golfo de México, el satélite ha permitido seguir la progresión de la capa de crudo durante día y noche por la forma como las señales de radar se reflejan en el agua contaminada.
Esto es posible porque el esparcimiento del petróleo tiende a aplanar la superficie del mar y este efecto puede detectarse desde el espacio.


Más aplicaciones

Ahora, los datos mejorados que surgirán de la misión TanDEM podrán ampliar la variedad de aplicaciones de la tecnología de radar.
Por ejemplo, los operadores de telefonía móvil podrán usar el modelo de elevación para identificar los mejores lugares donde pueden ubicar sus antenas.
Asimismo, el sector de aviación podrá usar la información para planear mejores rutas de vuelo; los urbanistas necesitan estos datos para analizar los riesgos de inundación en las zonas urbanas y los oficiales marítimos pueden incluso utilizar la información para rastrear embarcaciones piratas o de pesa ilegal.
El Proyecto TerraSAR-X/TanDEM-X es operado de forma pública y privada.
La Agencia Espacial Alemana es dueña del hardware, el consorcio europeo de servicios y proyectos espaciales, EADS Astrium, lo construyó y la compañía Infoterra GbmH tiene derechos exclusivos para comercializar los datos.

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