La erosión provocará 130 millones de desplazados hasta 2020

  
Más de 135 millones de personas se verán obligadas a abandonar sus casas y sus campos durante la próxima década debido a la erosión del suelo, que está provocando una desertificación por la que en 2020 habrá 60 millones de desplazados sólo en el África Subsahariana, según ha denunciado Fundación Ipade con motivo del Día Mundial contra la Desertificación que se conmemora el próximo jueves, 17 de junio.
   Esta organización de desarrollo, explica que los efectos del cambio climático en forma de degradación del suelo ya afectan a dos tercios de la tierra cultivable del mundo, precisamente aquellas en las que residen las poblaciones más pobres, que están viendo como los campos se quedan yermos y los alimentos escasean. Ipade calcula que en esta situación ya están más de 2.000 millones de personas.
   "La desertificación incrementa la situación de pobreza de las poblaciones afectadas por este fenómeno y provoca su migración hacia los núcleos urbanos. Naciones Unidas estima que en 2020 la degradación del suelo forzará a 135 millones de personas (la población de Francia y Alemania) a abandonar sus hogares para buscar una vida mejor", explica la fundación.  
   Sin embargo, lamenta que pese a la "gravedad del problema, la comunidad internacional sigue sin invertir recursos económicos suficientes para frenar la desertificación y sigue dando la espalda a los habitantes de las tierras secas que difícilmente encuentran alternativas para subsistir".
   "El suelo está muy debilitado. Ahora la producción es menor que antes y ya no llega para alimentar a toda la familia. Además, cada año está todo más seco", explica Mamadou, alcalde de la localidad de Karcia, situada en la región más pobre de Senegal, Kolda, en el documental 'Tukki, la huella ambiental' que aborda la problemática de las migraciones ambientales por agotamiento de recursos naturales.
   Aunque las consecuencias sobre el continente africano no son comparables, los países desarrollados tampoco escapan a sus efectos, pues conforme recuerda Ipade, en España el 37% del suelo está amenazado por la desertificación y el agotamiento de la tierra en algunas regiones del sur "comienza a ser problemático", mientras el Programa de Acción Nacional contra la desertificación que aprobó el Gobierno en 2008 "sigue sin tener dotación económica".
   "Exigimos a los Estados que apuesten por políticas sostenibles de gestión del suelo y consideramos fundamental promover métodos orgánicos de enriquecimiento de la tierra, como por ejemplo el aporte de 'compost', que facilitan la fijación de CO2 e incrementan la capacidad productiva del suelo", denuncia la fundación.
 
 

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