Un viaje al orígen de la humanidad 

No hay otra historia más fascinante que la cuenta la transformación del primate hace unos cinco millones de años en el hombre moderno que somos. Hace unos cincuenta mil años, unos ciento cincuenta intrépidos salieron de África y se desparramaron por el mundo. Ahora, gracias a la genética, entendemos muchísimas cosas que no sabíamos de aquel largo viaje.



Lugar de la entrevista: Nueva York

  • Compilación de escritos de Nicholas Wade en el NYTimes.
  • Before the Dawn: Recovering the Lost History of Our Ancestors (Antes del amanecer: recuperando la historia perdida de nuestros ancestros), ficha del último libro de Nicholas Wade.
Nicholas Wade es periodista científico del New York Times y ha trabajado para las revistas Nature y Science. Desde su privilegiada perspectiva ha podido conocer las investigaciones que rastrean el genoma humano hasta los ciento cincuenta ancestros africanos que, hace cincuenta mil años, dieron origen a toda la humanidad.
Eduard Punset:
En nuestra metamorfosis evolutiva, ¿hemos mantenido muchas cosas de los simios, o somos muy distintos?
Nicholas Wade:
Hemos conservado mucho, y esto queda patente en el ADN. El 99% de nuestro ADN es idéntico al de los simios. Además, nuestra conducta también es muy similar: somos muy sociables, muy territoriales, y peleamos por defender el territorio.


(Imagen: Smartplanet)
EP:
La gran novedad es que, por primera vez, se utiliza el ADN para explicar cosas que carecían de una explicación sencilla hasta ahora como la agresividad. Nuestros antepasados eran terriblemente agresivos, ¿verdad?
NW:
Me parece que los arqueólogos han intentado que el pasado pareciera más pacífico de lo que fue realmente porque no querían justificar la guerra. Pero no han sido fieles a los hechos, porque existen muchas pruebas de que las sociedades primitivas peleaban continuamente.
EP:
Había mucho canibalismo, matanzas de niños… Pensemos por ejemplo en la guerra con los Neandertales, que duró unos 12.000 años antes de que los elimináramos.
NW:
La exterminación era una práctica habitual. Cuando las sociedades primitivas se enzarzaban en una guerra, no hacían prisioneros, salvo para traerlos luego a casa, cebarlos, y comérselos. Era una guerra hasta la muerte.
EP:
Uno de los méritos de tu investigación radica en divulgar la importancia de los genes en la evolución. Afirmas que hemos descubierto un gen del lenguaje, el FOXP2. Es formidable pensar que incluso el habla tiene que ver con la genética.
NW:
Noam Chomsky afirmó que la facultad del lenguaje es innata. Es lo que llamó “Gramática Universal”. También Steve Pinker afirmó que la capacidad lingüística es innata porque, si no fuera así, los niños no podrían aprender a hablar en sólo tres años. De hecho, se trata de un programa genético que se desarrolla a una edad determinada, cuando el niño empieza a aprender el idioma que lo rodea. Se necesitan muchos genes para establecer los circuitos neurales necesarios para aprender el lenguaje.
EP:
Cuando la gente me dice “el lenguaje es muy importante para entendernos unos a otros”, yo suelo responder “¡y para confundir a los demás!”.
NW:
Si el único propósito del lenguaje fuera la comunicación, éste habría permanecido inmutable y todos hablaríamos el mismo idioma. Pero como estábamos sumidos en tantas peleas, el lenguaje fue una manera de reconocer a los intrusos. Por eso tenemos tantos dialectos. Antiguamente, antes de que viajáramos tanto, era fácil decir a qué distancia estaba el pueblo del que venía una persona solamente con escuchar su dialecto. Por eso la evolución diseñó el lenguaje para que cambiara con facilidad y lograr muchos dialectos.
Una sociedad con nuevas relaciones
EP:
Luego hubo un cambio radical hacia una sociedad sedentaria. Ello  probablemente también cambió los sentimientos entre las personas. ¿Cómo fueron esos cambios?
NW:
El nivel de confianza aumentó hasta alcanzar un nivel extraordinario en nuestras sociedades. Somos el único animal capaz de confiar en un completo desconocido y dejar a nuestros hijos a su cuidado durante el día. Esta confianza se ha ido desarrollando gradualmente. Probablemente el grado de confianza era bastante bajo hace cincuenta mil años entre nuestros antepasados y ha ido aumentando paulatinamente desde las primeras sociedades sedentarias hasta las grandes ciudades que empezaron a surgir hace cinco mil años.



(Imagen: Smartplanet)
EP:
Pero antes hubo un cambio en las relaciones amorosas.
NW:
Sí, es un cambio anterior al aumento de confianza. El vínculo de pareja que se establece entre un hombre y una o varias mujeres es muy poco frecuente entre los primates. Los chimpancés tienen una jerarquía de machos y otra de hembras bastante diferenciadas y pasan la mayor parte del día separados. Se juntan para aparearse, y luego la hembra cuida a las crías. El macho no defiende a la hembra ni a su descendencia directamente, sino que defiende un territorio global con todas las hembras que haya dentro. No se fraguan relaciones individuales entre los machos y las hembras.
EP:
¿Y cuándo surgió el vínculo de pareja?
NW:
Las pruebas arqueológicas sugieren que probablemente fuera hace 1,7 millones de años; y que la relación cambió por el aumento del tamaño cerebral. En ese entonces, en la época del Homo Erectus, empezaron a nacer bebés cuyo cerebro todavía debía crecer mucho y que, por tanto, dependían mucho de la madre. Eso hizo que las madres necesitaran una protección directa de un único hombre. Y los hombres se dieron cuenta de que tenían que atender a la madre y a su prole si querían que sus descendientes sobrevivieran. Los arqueólogos creen que fue sobre esa época cuando tuvo lugar esta transición profunda que pasó de una jerarquía masculina y femenina separada a un vínculo de pareja entre el hombre y la mujer.
Nuestra historia escrita en los genes
EP:
Has escrito un libro maravilloso en el que cuentas la historia de la gran migración procedente de África. ¿Cómo fue esa migración?
NW:
Por medio de la genética, podemos saber que, hace poco más de cincuenta mil años, sólo quedaban unas cinco mil personas. No sabemos por qué la cifra de seres humanos se redujo tanto; quizá se debiera a una gran sequía u otra catástrofe similar. Los estudios genéticos también indican que las personas que abandonaron África pertenecían a un único grupo tribal de unas ciento cincuenta personas –el tamaño típico de este tipo de tribus, ya que si una tribu superaba esa cantidad, empezaba a dividirse-. Al concentrarse la migración en un solo grupo, podemos deducir que todas la gente que vive hoy fuera de África desciende de unas pocas parejas.
EP:
Todas las personas que abandonaron África tenían la piel oscura, y probablemente hablaban el mismo idioma. Algunos llegaron hasta Australia y otros se fueron a Asia y Europa. Veinte o treinta mil años después, los aborígenes de Australia están en un estado de civilización prácticamente igual al de sus antepasados, mientras que en Asia y Europa hemos cambiado completamente. ¿Cómo demonios se explica esto?
NW:
La presión del ambiente fue determinante para modelar los diferentes modos de vida. Las personas de las diversas zonas del mundo tuvieron que adaptarse a condiciones y a entornos diferentes. Las primeras personas que salieron de África fueron hacia el este hasta que llegaron a Australia y se quedaron allí porque la especie humana era una especie tropical y que prefería vivir en países cálidos. Pero los que llegaron a Asia y Europa empezaron a trasladarse tierra adentro. En esa época, estábamos en la cúspide de la última glaciación, de modo que los que se fueron hacia latitudes del norte estuvieron sometidos a enormes presiones para sobrevivir en climas muy fríos. No tuvieron más remedio que recrear nuevas formas de organización y supervivencia.
EP:
Sin embargo, el cambio más espectacular sucedió más recientemente, ¿verdad?
NW:
En la primera etapa, las diferencias entre las distintas formas de vida probablemente no fuesen tan marcadas como ulteriormente ya que el ser humano siguió siendo cazador-recolector en todos los rincones del mundo durante unos treinta y cinco mil años. El gran cambio no sucedió hasta hace quince mil años, cuando empezaron los primeros asentamientos humanos, probablemente a raíz de un profundo cambio genético en el ADN mitocondrial que nos transformó en seres menos agresivo y suficientemente pacíficos como para poder establecernos en comunidades estables y aprender a convivir.
EP:
Hay algo fascinante de tu enfoque de la evolución: afirmas que las personas no se volvieron sedentarias porque de repente utilizaran la agricultura, sino que fue al revés. Primero se asentaron, y fue después cuando se volvieron agrarias.
NW:
Es un nuevo descubrimiento que han hecho los arqueólogos. Solíamos pensar que la agricultura y el sedentarismo sucedieron a la vez, pero no es verdad.
EP:
Remontémonos 11.500 años atrás en Oriente Próximo. Allí arranca una nueva era para la evolución humana con las primeras comunidades asentadas. Fue un cambio fantástico y nos volvimos personas distintas a partir de entonces.
NW:
Así fue porque el universo mental de una comunidad sedentaria es completamente distinto al de una comunidad de cazadores-recolectores. Por ejemplo, ser más inteligente en una comunidad de cazadores-recolectores no beneficiaba necesariamente al individuo en una comunidad de cazadores recolectores porque el cazador debía repartir la carne por igual entre todos sin poder acumularla para sí mismo. En cambio, en una comunidad sedentaria, todo el horizonte de la experiencia humana cambia: las personas se establecen, aprenden a comerciar para acumular propiedades y utilizarlas para mantener a más hijos. Esto mejora las posibilidades de la evolución cognitiva.

Fuente:  http://www.eduardpunset.es/430/charlas-con/un-viaje-al-origen-de-la-humanidad

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