La paradoja del la Flecha del Tiempo

Nuestra mente no tiene problemas en distinguir el pasado del presente o el futuro. El concepto de la Flecha del tiempo se refiere a la dirección en que éste transcurre, fluyendo sin interrupción desde el pasado hasta el futuro, pasando por el presente. Una de las características más importantes del tiempo es su irreversibilidad, que impide “avanzar” en el sentido contrario al indicado por esta flecha. Sin embargo, hay quienes creen que esta asimetría, en que el inmutable pasado se distingue claramente del incierto futuro, no es más que una ilusión, propiciada por nuestra incapacidad de percibir algunos fenómenos, y que su dirección se podría revertir.

La expresión “Flecha del tiempo” fue acuñada en el año 1927 por el astrónomo británico Arthur Eddington, quien la usó para distinguir una dirección en el tiempo en un universo relativista de cuatro dimensiones. En 1928, Eddington publicó un libro llamado “The Nature of the Physical World”, en el que utilizó varias veces esa expresión. En el libro, el autor escribió:

Dibujemos una flecha del tiempo arbitrariamente. Si al seguir su curso encontramos más y más elementos aleatorios en el estado del universo, en tal caso la flecha está apuntando al futuro; si, por el contrario, el elemento aleatorio disminuye, la flecha apuntará al pasado. He aquí la única distinción admitida por la física. Esto se sigue necesariamente de nuestra argumentación principal: la introducción de aleatoriedad es la única cosa que no puede ser deshecha. Emplearé la expresión “flecha del tiempo” para describir esta propiedad unidireccional del tiempo que no tiene su par en el espacio.

A pesar de que Eddington se refiere a la dirección del tiempo desde un punto de vista netamente relacionado con la física, nuestra experiencia diaria no puede escapar a su razonamiento. Supongamos observamos una copa de cristal que cae de una mesa, y al llegar al piso se rompe en mil pedazos que se esparcen por varios metros cuadrados del piso. Nuestra experiencia indica que la “copa entera” pertenece al pasado, y que la dirección en que fluye el tiempo es la contiene en su futuro una copa hecha añicos. Si alguien filmase ese evento y nos proyectase la película en sentido inverso, cuando viésemos un montón de trozos de vidrio que salen disparados en la misma dirección, chocan y se funden creando una copa que salta hacia arriba de la mesa, sabríamos de inmediato que algo está mal. Ese tipo de acontecimiento -en general- no tiene lugar en nuestro universo.

Estamos acostumbrados a que el universo, al menos a nivel macroscópico, tenga una tendencia a “desordenarse”. Los físicos llaman a este efecto “entropía”, y puede explicarse con otro ejemplo: si se ponen en contacto dos trozos de metal con distintas temperaturas, luego de un cierto tiempo el trozo caliente se enfriará y el trozo frío se calentará, teniendo al final ambos una misma temperatura. En pocas palabras, el universo tiende a distribuir la energía uniformemente; es decir, a maximizar la entropía. En este caso, la flecha del tiempo apunta en la dirección de la entropía, por lo que el proceso inverso (un trozo calentándose y otro enfriándose) es muy improbable que tenga lugar de forma espontánea, a pesar de que se conserva la cantidad de energía total.










Nuestra experiencia indica que la “copa entera” ya pertenece al pasado.

Eddington afirmaba que la Flecha del tiempo es vívidamente reconocida por la conciencia, y exigida por la razón. Para el astrónomo la flecha del tiempo indicaba la dirección del incremento progresivo del elemento aleatorio, y siguiendo un antiguo argumento de la termodinámica, concluía que en lo que respecta a la física, la flecha del tiempo es una propiedad exclusiva de la entropía. Sabemos que un evento ha tenido lugar porque tenemos información (recuerdos, evidencias físicas, pruebas) de que efectivamente ocurrió. El pasado “está ahí” porque -de alguna manera- la información de que determinada “cosa” tuvo lugar existe y podemos acceder a ella. Los trozos de cristal desparramados en el piso nos sirven de “prueba” de que la copa que estaba sobre la mesa se ha caído. Pero ¿es posible que la Flecha del tiempo funcione en dirección opuesta?

Imaginemos un gran recipiente transparente, dividido por un tabique vertical. En uno de los lados ponemos 1000 litros de agua coloreada con una tintura azul, y del otro 1000 litros de agua pintada de rojo. Luego, quitamos el tabique. Los movimientos aleatorios de las moléculas que componen los 2000 litros de liquido harán que, en un tiempo más o menos largo, el recipiente se encuentre lleno agua del mismo uniforme color. En este caso, la Flecha del tiempo avanza desde el “orden”, con los colores separados, hacia el “desorden”, con los colores mezclados. La probabilidad de que una secuencia como esa ocurra al revés, y que a partir de la mezcla obtengamos la separación de colores original, es tan baja que el tiempo necesario para que ocurra excede -por varios ordenes de magnitud- la edad del Universo. No hay dudas que -al menos hasta donde podemos medir y percibir- el Universo macroscópico posee una Flecha del tiempo que apunta hacia el futuro.

Sin embargo, puede que haya eventos que se rigen por una Flecha del tiempo que apunta en dirección opuesta pero que – simplemente- no seamos capaces de percibirlos. El físico Lorenzo Maccone ha publicado en estos días, en Physical Review Letters, un artículo en el que propone que la entropía puede -además de aumentar- disminuir. “Lamentablemente, cuando eso ocurre no quedan detrás una serie de evidencias de que el hecho haya tenido lugar, por lo que al carecer de la información necesaria no podemos percibirlo”, explica Maccone. Si Maccone está en lo cierto, la Segunda Ley de la Termodinámica ("La cantidad de entropía de cualquier sistema aislado termodinámicamente tiende a incrementarse con el tiempo") pasa a ser una simple tautología: los físicos no pueden estudiar los procesos en que la entropía decrece por la información que los evidencia se encuentra en nuestro futuro.









¿Es posible que la Flecha del tiempo funcione en dirección opuesta?

La teoría de este físico plantea una serie de cuestiones interesantes. La más atractivas de todas es que, si existe una Flecha del tiempo que apunte en el sentido contrario, podríamos idear alguna forma de “subirnos” en ella y revertir los efectos que tiene el paso del tiempo en la dirección “tradicional”. Lamentablemente, no todos los especialistas coinciden con el punto de vista de Maccone, y los que lo hacen no están del todo seguros que pueda invertirse el sentido de la Flecha del tiempo solo para una “porción” del Universo (por caso, la copa del ejemplo anterior) sino que Universo completo debería “poner reversa”. Si construyésemos una máquina semejante, algo que parece muy poco probable, la inversión de la Flecha del tiempo nos pasaría completamente desapercibida.

No sabemos, por ahora, si Maccone tiene o no razón. El paso del tiempo y lo que esto significa es una de las grandes incógnitas de la ciencia, y a menudo causa el desvelo de no pocos filósofos. Al contrario de lo que ocurre con las dimensiones espaciales, que pueden ser recorridas en uno u otro sentido, el tiempo parece -al menos por ahora- que solo puede transitarse en una dirección: la dictada por la Flecha del tiempo.

Fuente: http://www.neoteo.com/la-paradoja-de-la-flecha-del-tiempo.neo


Cómo el entrelazamiento podría ser determinista

Un físico ganador del Premio Nobel ha desarrollado un modelo del universo en forma de autómata celular que permite que en entrelazamiento sea determinista.

El universo es un autómata celular en el cual la realidad es simplemente la interpretación de una gigantesca y fantásticamente compleja máquina de cómputo. Esa es la conclusión del físico Gerard ‘t Hooft, ganador del Premio Nobel de Física, que dice que esto también significa que la mecánica cuántica es una teoría determinista.

La nueva característica clave de este modelo determinista es que permite específicamente el fenómeno cuántico del entrelazamiento.

Uno de los mayores debates científicos de la historia fue sobre la naturaleza de la mecánica cuántica y las problemáticas consecuencias de una teoría que es más probabilística que determinista (God no juega a los dados) y segundo es no local, lo que significa que permite la acción fantasmal a distancia del entrelazamiento.

Una forma de resolver este problema es asumir que la mecánica cuántica es una descripción incompleta de la realidad y que una descripción determinista completa puede lograrse usando algunas variables ocultas adicionales. Una teoría, por ejemplo, supone que una variable oculta es la posición de una partícula cuántica.

Otra idea es que la acción fantasmal a distancia puede explicarse mediante variables ocultas que determinan de antemano cómo se comportarán las partículas entrelazadas cuando se midan.

No obstante, las teorías de variables ocultas han sido en gran parte descartadas por los teóricos cuánticos debido a que su estructura matemática lleva a una predicción sobre las correlaciones entre partículas entrelazadas que se ha demostrado incorrecta en numerosos experimentos. Mediante este análisis, las teorías de variables ocultas no pueden subyacer a la mecánica cuántica.

Pero pueden existir muchos tipos de teorías de variables ocultas que no están cubiertas por este argumento.

Hoy, ‘t Hooft dijo que ha encontrado una de ellas: un nuevo tipo de modelo determinista del universo que permite el entrelazamiento. Curiosamente, está basado en un autómata celular, un dispositivo de cómputo que consiste en una rehilla de células que pueden estar en distintos estados dependiendo de de los estados de las células adyacentes.

No es la primera persona en crear un modelo del universo a partir de un autómata celular. El científico independiente Stephen Wolfram cree que el universo se modela mejor a partir de un autómata celular que a partir de las leyes convencionales de la física. Ed Fredkin, científico computacional del MIT, ha propuesto una idea similar. Y el matemático John Conway, desarrolló el famoso Juego de la Vida a partir de un autómata celular.

Por lo que ‘t Hooft está en buena compañía.

No obstante, su modelo tiene un número de deficiencias de las que parece ser muy consciente. Tal vez el más serio sea que el modelo carece de muchas de las simetrías más básicas de las que disfruta nuestro universo, como la simetría rotacional.

Pero ‘t Hooft se defiende diciendo: “Se podría argumentar que el argumento de la simetría no debería entrar en la discusión de la interpretación de la mecánica cuántica”. Aunque cómo hacer este argumento no está claro.

Creo que es obvio decir que las ideas de ‘t Hooft no disfrutan de un amplio apoyo. Por otra parte, eso no es una medida real de su eficacia. La verdadera pregunta es si ‘t Hooft puede hacer predicciones que permitirían a otros científicos poner a prueba su modelo.

Fuente: http://www.cienciakanija.com/2009/08/27/como-el-entrelazamiento-podria-ser-determinista/

La NASA propone a Rusia ir juntos a Marte

La agencia espacial estadounidense propuso a Rusia emprender una expedición tripulada conjunta a Marte aprovechando la experiencia acumulada en la Estación Espacial Internacional (ISS). “Un vuelo pilotado a Marte debe estar a cargo de una tripulación internacional, para sacar partido de los logros científicos alcanzados en la ISS”, declaró el representante de la NASA en Rusia, Mark Bowman, citado por la agencia oficial RIA-Nóvosti.

Bowman indicó que tal expedición conjunta estaría dirigida por la NASA y su homóloga rusa, Roscosmos, pero contaría además con una más activa participación de la Agencia Espacial Europea (ESA) y de otros países que colaboran en el proyecto multilateral de la ISS.

“Estoy convencido de que la tripulación debe estar integrada por representantes de muchos países”, dijo Bowman, quien insistió en que un viaje a Marte, que la NASA cree imposible antes de 2035, requiere unir los esfuerzos de numerosos estados para coronarse con éxito.

Al tiempo, el representante de la NASA subrayó que, antes de emprender un periplo al Planeta Rojo, es preciso completar el proyecto de la ISS y efectuar nuevos vuelos tripulados a la Luna, para acumular más experiencia y material científico y técnico.

Hasta ahora, Rusia planeaba efectuar por su cuenta vuelos a Marte, con el objetivo de enviar naves automáticas en 2015 y tripuladas varios años más tarde, aunque la crisis mundial parece aplazar estos proyectos.

Sin embargo, directivos de Roscosmos admiten últimamente que un país no puede afrontar a solas el ambicioso proyecto de un vuelo interplanetario, que requiere aunar experiencia, tecnologías y finanzas de muchos estados.

Rusia, que posee la mejor experiencia de vuelos tripulados de larga duración, ya realiza junto con la ESA simulacros de viajes a Marte para poner a prueba la compatibilidad psicológica y tolerancia de los expedicionarios en condiciones de tan largo aislamiento.

Hace una semana, Roscosmos y la ESA firmaron un acuerdo para emplear los centros europeos de seguimiento para dirigir la nave automática “Fobos-Grunt”, que Rusia lanzará hacia Marte en octubre para instalar una estación automática en su satélite Fobos y traer a la Tierra pruebas de su terreno.

Por su parte, Bowman recordó que la NASA ha aprobado su programa Exploration, que prevé completar para 2015 los vuelos de sus transbordadores hacia la ISS, lanzar ese mismo año una nueva nave tripulada Orion y efectuar en 2020 otro periplo a la Luna, con participación de otros países y organismos en esos proyectos.

En otra prueba de su disposición de juntar esfuerzos en la conquista del cosmos, dirigentes de la NASA declararon hace poco que recibirían de buena gana y estudiarían con toda seriedad una eventual propuesta rusa de emprender juntos un desembarco de astronautas en la Luna.

Fuente: http://www.blogastronomia.com/2009/08/27/la-nasa-propone-a-rusia-ir-juntos-a-marte/


Preparados, listos, ¡Fusión!


El próximo año comienza uno de los mayores y más importantes experimentos científicos de la historia; los intentos iniciales en la Instalación Nacional de Ignición para producir la primera reacción de fusión nuclear controlada del mundo y domesticar la fuente de energía del Sol.

Eso significaría una nueva fuente de energía sin límite para hogares, fábricas y negocios.

Los científicos han tratado de lograr una fusión nuclear controlada desde hace casi 50 años. En 2010, investigadores del NIF en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en California enfocarán la energía de 192 rayos láser gigantes sobre una diana del tamaño de un guisante lleno de combustible de hidrógeno. Estos lásers representan el sistema láser de mayor energía del mundo. Los científicos esperan que su esfuerzo encienda, o fusione, los núcleos de los átomos de hidrógeno para disparar la reacción de alta energía.

El edificio de NIF tiene diez plantas de altura y la anchura de tres campos de fútbol. La instalación, que está completa al 95 por ciento, ha necesitado más de una década para su construcción y tiene un coste estimado de 3500 millones de dólares. El año que viene, sus 192 intensos lásers llevarán a su objetivo más de 60 veces la energía de cualquier otro sistema láser previo.

“La idea es que los láser fusionarán partículas de hidrógeno entre sí, produciendo neutrones”, dice la doctora Dawn Shaughnessy, científico en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore y uno de los muchos científicos que planean analizar los materiales producidos por la reacción. “Recopilaremos y mediremos los materiales producidos a partir de la ignición y tal vez seamos capaces de determinar cuántos neutrones se crearon. Más neutrones significa que ha tenido lugar una mayor fusión”.

El Director Científico de NIF el doctor Richard Boyd, dice que la instalación de NIF ofrecerá oportunidades sin precedentes al avance del campo de la química nuclear, con una importancia especial en los estudios de reacción nuclear y las reacciones nucleares de la astroquímica, la química del espacio exterior.

“Una instalación como esta nunca ha estado disponible para llevar a cabo experimentos en química nuclear”, dice Boyd, que es co-presidente de un simposio especial ACS, “Diagnóstico Nuclear en Investigación de Energía de Fusión”, durante la reunión semi-anual de la Sociedad Química Americana. “Vamos donde nadie ha ido antes, y esto podría llevar a descubrimientos apasionantes y posiblemente no anticipados”.

Científicos de Francia, Reino Unido, Japón y China están desarrollando instalaciones de fusión láser. Las de Francia y China será similares a NIF, pero NIF comenzará a funcionar varios años antes que las otras. Las instalaciones de Japón y Reino Unido serán menos potentes que la de NIF; intentará lograr fusión con una técnica algo distinta de la usada inicialmente en NIF.

Ninguna de estas instalaciones podría generar una situación peligrosa, dice Boyd. Tan pronto como el combustible del objetivo se agote – en apenas unas billonésimas de segundo – la reacción se detiene, señala.

Fuente: http://www.cienciakanija.com/2009/08/25/preparados-listos-%c2%a1fusion/


Roger Penrose: "El Universo no nació con el "Big Bang", sino con una expansión previa"

"¿Qué leyes rigen nuestro universo? ¿Cómo las conoceremos? ¿Cómo puede servirnos este conocimiento para comprender el mundo y con ello orientar sus acciones en nuestro provecho?". Éstas son las eternas, gigantescas preguntas a las que se enfrenta Roger Penrose en su nuevo libro, 'El Camino a la realidad' (ed. Debate), cuya edición española acaba de llegar a las librerías de nuestro país, y que se ha presentado en el Museo CosmoCaixa de Barcelona.

Se trata de una obra monumental en todos los sentidos (tiene más de 1.400 páginas y hace un repaso de toda la historia de las matemáticas y la física), pero su lectura sin duda ampliará los horizontes mentales de todos los que se atrevan a descubrir las leyes que rigen el cosmos de la mano de este sabio profesor emérito de Matemáticas de la Universidad de Oxford.

Pregunta.- Tanto el título como el subtítulo de su nuevo libro son muy ambiciosos. ¿Hasta qué punto podemos decir hoy que la física puede enseñarnos el camino a la realidad y que ya podemos tener a nuestro alcance una guía completa de las leyes del Universo?

Respuesta.- Bueno, con este título no pretendo sugerir que al final del libro, el lector llegará a comprender la realidad, por supuesto. Mi objetivo es simplemente presentar un mapa provisional para ir descubriendo el mundo, siguiendo el camino que nos indican las matemáticas. En cuanto al subtítulo, le confieso que fue una idea de mi editorial y a mí me pareció bastante exagerado, pero al final me convencieron de que ayudaría a atraer a más lectores potenciales.

P.- En todo caso, ¿por qué cree que las matemáticas y la física nos ofrecen el mejor camino para comprender la realidad?

R.- Esto es precisamente lo que trato de exponer a lo largo de todo el libro. Toda la ciencia moderna, y especialmente la física, depende de las nociones matemáticas. Sin las matemáticas, la ciencia no podría progresar. El libro empieza con un prólogo que refleja cómo durante siglos, la gente se preguntaba sobre los mecanismos que hacían funcionar al mundo, y buscaban explicaciones para catástrofes naturales como las erupciones volcánicas recurriendo a la ira de los dioses u otras fuerzas sobrenaturales. Pero sólo tras la aparición de una ciencia fundamentada en las matemáticas en los tiempos de la Antigua Grecia, se han logrado avances reales para mejorar nuestra comprensión del mundo. Las matemáticas constituyen la raíz de todo el progreso científico que hemos conseguido a lo largo de la Historia.

P.- De hecho, el libro está repleto de fórmulas matemáticas. ¿No teme que esto ahuyente a muchos lectores alérgicos a las ecuaciones, a los que les puede parecer un texto demasiado complicado?

R.- Desde luego, mi intención nunca fue escribir un libro para los especialistas, sino para cualquier lector interesado en estas cuestiones. Sin embargo, reconozco que las fórmulas pueden asustar a muchas personas, y por eso he hecho todo lo posible por presentar las matemáticas que contiene el libro de una forma accesible que no intimide a nadie.

P.- El libro pretende realizar un detallado diagnosis del estado de la física actual en su intento de comprender las leyes que gobiernan el Universo. ¿Cuál es la visión global que emerge de este análisis?

R.- Mi objetivo ha sido presentar una guía de las leyes que comprendemos, o creemos comprender. Hay muchas leyes que todavía no entendemos, y esto se reconoce explícitamente en el libro. El primer mensaje crucial es el que ya he mencionado anteriormente: las matemáticas representan el pilar fundamental de la Física. Al mismo tiempo, he querido dejar claro que todavía hay muchas áreas que no comprendemos, aunque algunos digan lo contrario.

P.- El Big Bang, ¿por ejemplo?

R.- Efectivamente, las cosas no están tan claras en este terreno. Uno de los fenómenos que exploro en este libro, y que pienso seguir desarrollando en mi próxima obra, es la singularidad del fenómeno del Big Bang. Las condiciones del Universo en el momento de su nacimiento eran muy especiales, y muy organizadas. Necesitamos una teoría para explicar todo este proceso, pero nadie lo ha logrado. Yo tengo una propuesta: mi idea -que empiezo a exponer en 'El Camino a la Realidad'- es que hubo una fase previa al Big Bang, un proceso expansivo parecido al que existe en la actualidad. Por lo tanto, en este sentido, el Universo no nació con el Big Bang, sino que tuvo su origen en estructuras anteriores.

P.- ¿Qué otros enigmas persisten?

R.- Muchísimos. Yo cuestiono, por ejemplo, que la mecánica cuántica actual sea una teoría final que pueda resolverlo todo. Como Einstein, creo que como mucho es una teoría provisional para entender el mundo subatómico, pero necesitamos una nueva teoría capaz de relacionar lo muy pequeño con lo muy grande. Algunos se atreven a predecir que pronto lograremos una «teoría del todo» para unificar todas las leyes del Universo, pero me parece una visión muy optimista. En cualquier caso, quizás sea mejor así, ya que si consiguiéramos esa famosa «teoría del todo», la física sería muchísimo más aburrida.

P.- En los últimos tiempos ha resurgido bastante tensión entre la ciencia y la religión, como reflejan los conflictos entre darwinistas y creacionistas en EEUU. El Big Bang también plantea este mismo problema: ¿es compatible una visión científica del origen del cosmos con la idea de un Dios creador?

R.- Yo no soy religioso, al menos en el sentido de pertenecer a una congregación religiosa. Y prefiero no utilizar la palabra Dios, porque para empezar, no está claro lo que quiere decir. Desde luego, no puedo creer en un Dios que se interese en los asuntos de los seres humanos. Einstein, sin embargo, hablaba de Dios como un creador o diseñador de las leyes del Universo, y es cierto que hay personas que dicen mantener simultanaemante una visión científica y religiosa del mundo. Pero a mí me cuesta mucho entender esto, porque son dos maneras totalmente diferentes de intentar comprender y explicar el mundo.

P.- En España se acaba de publicar también una nueva edición en tapas blandas de su libro anterior, La nueva mente del Emperador, en el que usted defendía que los ordenadores no pueden replicar los procesos cognitivos de la mente humana. ¿Sigue manteniendo esta posición contraria a los grandes gurús de la inteligencia artificial?

R.- Desde luego. Lo que mantengo, y sigo elaborando en mi nuevo libro, es que la mecánica cuántica es incompleta y requiere algo más para explicar la conciencia humana. La conciencia sólo podrá entenderse -y potencialmente ser replicada por una máquina- cuando tengamos una nueva teoría física que vaya más allá de la mecánica cuántica. Asi que de momento, la idea de que un robot piense me parece divertida como fantasía de ciencia ficción, pero nada creíble desde el punto de vista de la física contemporanea.

P.- ¿Pero no descarta que en el futuro quizás sea posible?

R.- Desde luego, un ordenador como los que conocemos hoy nunca sería capaz de replicar la conciencia humana. Sin embargo, no excluyo que en el futuro sea posible construir algún tipo de máquina que pudiera hacerlo, si se lograse un conocimiento mucho más profundo sobre la naturaleza de la conciencia humana. Esto implica toda clase de dilemas éticos. Al fin y al cabo, si un ordenador o una máquina fuera consciente, tendríamos que preguntarnos si es lícito apagarla, o si se convertiría en un ser con derechos que deberíamos respetar.

Fuente: www.elmundo.com.es


La Realidad aniquilada: Verdad y Nihilismo
Francisco Javier Méndez Pérez

Resumen: Hay una tendencia en la filosofía actual a considerar que la realidad imita al arte, en el sentido de que si somos capaces de proponer discursos éticos bien construidos a la larga la realidad, el es, tenderá a asemejarse a nuestra creación, el debe-ser. La consecuencia primera de tal actitud es el peligro de ignorar la misma realidad hasta su completa aniquilación y sustitución por el lenguaje. Las aparentes ventajas de un discurso libre de ataduras materiales pueden llevar a una consecuencia no prevista ni deseada: la destrucción del mismo lenguaje, es decir, de la última realidad que nos queda para poder hablar del mundo, y por qué no, poder cambiarlo.

1. ¿Qué es la realidad?

Contestar a esta pregunta, saber qué es la realidad ha sido una de las preocupaciones constantes de la física. En el estudio de las partículas del átomo se ha llegado a una disolución de lo real. Los físicos no saben ya cuáles son las últimas partículas, tan solo pueden establecer una relación causal. Para Penrose hay tres formas de existencia —la ideal-matemática, la mental y la física que mantienen una estrecha relación causal entre ellas como entidades que pertenecen a tres mundos separados.[1] La realidad física es causa de la realidad mental que a su vez es causa de la realidad ideal que es causa de la física. Según Penrose no se puede establecer cuál de las tres realidades es más “real” Las tres parecen necesitarse y complementarse. Ahora bien, ambos mundos el mental y el ideal-matemático pueden ser reducidos a una única realidad lingüística, cuya existencia está gobernada por la existencia del mundo físico. Esta relación misteriosa es una relación de tipo causal, es decir, referencial. A su vez, el mundo físico se representa gobernado por las leyes matemáticas.[2] Lo que de hecho ocurre es una interacción de ida y vuelta entre el lenguaje y la realidad física, interacción que permite dos cosas, por un lado que el mundo como realidad física o naturaleza, pueda ser interpretado y por otro que ese mundo se pueda a su vez transformar, ser cambiado. Por otro lado, este esquema está contaminado, como reconoce el mismo Penrose, por tres prejuicios: 1) pensar que todas las acciones humanas y no humanas del universo están gobernadas por leyes matemáticas; 2) Pensar que toda mentalidad tiene sus raíces en la fisicidad, es decir, toda mente tiene una base física y 3) no hay verdades matemáticas que estén más allá del alcance de la razón. Pero, ¿qué pasa si admitimos unos mundos en el que se permitan violaciones a estos prejuicios?, entonces nos encontramos con que podemos admitir una acción física más allá del alcance del control matemático, una mentalidad no enraizada en estructuras física y finalmente la existencia de principios matemáticos cuya verdad es inalcanzable por la propia razón.[3] Si como decíamos antes la realidad puede reducirse a dos: el lenguaje y el mundo, entonces tenemos, si admitimos estas violaciones de los prejuicios antes mencionados, que lenguaje y mundo pueden tener una relación que vaya más allá de la meramente causal. Los comportamientos lingüísticos no responderían enteramente a estructuras físicas sino que tendrían un comportamiento más libre y aleatorio. De esta forma se hace fácil pensar en el lenguaje como un todo en donde los significados de las palabras no dependerían exclusivamente de la realidad que designan sino que dependerían en mayor medida de las relaciones internas que se establecieran entre las mismas palabras. Siguiendo a Nietzche, las palabras no serían mas que la reproducción en sonidos de un impulso nervioso. Pero inferir además a partir del impulso nervioso la existencia de una causa fuera de nosotros, es ya el resultado de un uso falso e injustificado del principio de razón.[4] De esta forma, lo que tenemos son dos realidades completamente distintas: lengua y mundo físico o naturaleza, que podrían funcionar independientemente una de la otra. ¿Podríamos imaginar una lengua totalmente libre de una realidad física? ¿carente de sujeción con lo real (hook on the world)? Un lenguaje de tal guisa sería la lengua de Dios, o siguiendo a Hillary Putnam, la lengua que habla desde el punto de vista de dios.[5]

El problema de la realidad es, por tanto, un problema del lenguaje y es por ello que toda la filosofía contemporánea gira en torno al lenguaje. Pero, ¿qué pasa si se rompe esa relación del lenguaje con la realidad, sea física, ideal o mental?, es decir, y como decíamos en el párrafo anterior, si se deja al lenguaje sin sujeción real, si se elimina toda referencia objetiva. De esta manera obtenemos un lenguaje desvinculado de toda realidad, libre y creativo sin estar limitado por ninguna referencia objetiva. Aquí pretendo exponer las consecuencias de ese proceso. La existencia de la realidad como única realidad lingüística pero que no apela a ninguna realidad objetiva o relación causal, es decir, las consecuencias de un lenguaje que ha perdido la posibilidad de proponer una teoría de la verdad, tal y como propone el programa pragmatista que identifica la verdad con la realidad, de un lenguaje que funciona sin referencias objetivas, sin verdades ni elementos universales independientes del hablante. Un lenguaje náufrago que ha perdido pie en lo que Kant llamaba el territorio de la verdad para adentrarse en un océano ancho y borrascoso, verdadera patria de la ilusión, donde algunas nieblas y algunos hielos que se deshacen prontamente producen la apariencia de nuevas tierras y engañan una y otra vez con vanas esperanzas al navegante ansioso de descubrimientos, llevándolo a aventuras que nunca es capaz de abandonar, pero que tampoco puede concluir jamás.[6]

2. La realidad como lenguaje

La modernidad se caracteriza por ser un pensamiento lingüístico que ha convertido el lenguaje en filtro y velo de la realidad, en un instrumento de la representación de la realidad. La verdad para la filosofía moderna era una teoría de correspondencia con la realidad. Es precisamente este concepto de verdad como correspondencia que el filósofo norteamericano R. Rorty se ha encargado de poner en cuestión.[7] Si aceptamos que los hombres no pueden conocer la realidad tal cual es sino que tan solo pueden acceder a la misma mediante interpretaciones, la idea de verdad como correspondencia pierde sentido. La objetividad como criterio de verdad desaparece, puesto que no podemos saber cómo es el objeto; ni siquiera como fenómeno pues todo fenómeno no es más que una interpretación. Los pragmatistas no buscan una teoría de la verdad, sino tan solo un criterio de decisión, y a eso le llaman «verdad». Tal concepto de verdad pierde toda propiedad de estabilidad y uniformidad para ser un producto de unos hombres concretos de una época determinada. El pragmatismo ha llevado la relativización del concepto de verdad hasta su desaparición para sustituirlo por la creencia. De esta manera William James propone una verdad como lo que es mejor para nosotros creer. La mejor creencia, en la forma de la que produce una mayor adaptación al mundo, es el único criterio de decisión, este criterio es un criterio biologicista y no atiende a razones o, mejor dicho, las razones funcionan como justificación de nuestras creencias. La verdad, en última instancia para los pragmatistas, es justificación y no puede ser de otra manera. De esta forma, el mundo real desaparece para convertirse en un discurso moral justificativo de nuestras conductas: la realidad se vuelve lenguaje, pero ya no como espejo o filtro de la naturaleza sino imitando a la naturaleza misma. Los neopragmatistas en su empeño de negar a la naturaleza el estatuto de realidad objetiva convierten a la realidad en ficción y, como consecuencia, caen en prolongados y agotadores debates en demostrar por qué no son escépticos. El resultado es el aniquilamiento de la realidad para convertir el lenguaje en la única realidad existente, se aniquila el principio de causalidad o mejor el efecto perdura en el lenguaje mucho tiempo después de que la causa haya desparecido. El lenguaje pierde toda lógica y se vuelve inconexo y, como dice Ortega, la inconexión es el aniquilamiento.[8] Jean Baudrillard afirma también, el efecto precede a la causa.[9] Los efectos que el mundo deja en el lenguaje permanecen como reales aunque las causas que los produjeron hayan desaparecido hace mucho tiempo, como si la causa ya no existiera. La realidad física es aniquilada. Según Baudrillard el problema de la desaparición de lo real es debido no a su ausencia sino a todo lo contrario, a que hay demasiada realidad, y es este exceso lo que pone fin a la misma realidad.

La aniquilación de la realidad produce individuos que solo pueden reconocerse como tales en la construcción de una imagen lingüística de sí mismos, pero ésto no es fácil y menos cuando el lenguaje no responde ya a criterios reconocibles o por lo menos manejables por el propio individuo, cuando el lenguaje se encuentra fracturado. El lenguaje como acto social funciona mientras funcionan dos cosas al mismo tiempo. Primero una concepción común o interpretación compartida del mundo y segundo, una referencia más o menos clara, más o menos ambigua de ese lenguaje sobre ese mundo. El primer caso parece claro. Todos los hombres de una misma cultura (y podemos preguntar también ¿y una misma lengua?)[10] compartimos una cosmovisión. Las cosmovisiones nos permiten interactuar de una manera predecible para los demás e interpretar las conductas de los otros. El segundo caso parece algo más complicado y alude al tema ya tratado de la correspondencia de un lenguaje con una realidad objetiva. Es el problema de la existencia de una realidad más allá de la existencia del lenguaje, del individuo escindido de los tiempos modernos que nos ha tocado vivir. [11]

La destrucción de la realidad va acompañada de la destrucción del lenguaje. Cada vez se hace más difícil hablar con sentido o para decirlo con palabras claras, se hace más difícil llegar a entendernos. El pensamiento moderno parece vivir de la nostalgia de la unidad de sentido que producían las religiones monoteístas, como dice Derrida, sufrimos una nostalgia de la verdad.[12] La realidad se fragmenta, todo se fragmenta, se fragmenta el discurso, la economía, la historia, la religión, la filosofía, la política, etc. Todo esto acompañado con un cambio fundamental de nuestra concepción del tiempo, el tiempo se fractura, se rompe, ya no es lineal ni circular sino que pasa a ser una especie de movimiento ondulatorio en el que viajamos hacia el futuro que ya no es una tierra o paraíso prometido o algo posible que hemos decidido construir y llegar a él. Como bien descubrieron, nos recuerda Richard Sennett, los jóvenes programadores en el año 2000 cuando estalló la burbuja del puntocom. De repente se sintieron solos, descubrieron de pronto el tiempo, el tiempo amorfo que tanto les había entusiasmado, la ausencia de reglas..., de un relato vital, descubrían el fracaso.[13]

El hombre posmoderno, ejemplificado en estos jóvenes programadores, pierde su deseo (y posibilidad material) de autorrealización y es sustituido por una ilusión o ficción sin contenido real, es decir, se convierte en un individuo virtual, en un náufrago en busca de sí mismo pero atrapado en una realidad virtual, creada por la ilusión (esa misma ilusión que nos hablaba Kant al abandonar el territorio de la verdad) en la que el lenguaje está atrapado. Y en este océano de la ilusión, el lenguaje tampoco escapa a este proceso de fragmentación y fractura. Roland Barthes nos habla de la deconstrucción lingüística, del desecho de una lengua llena de impurezas, de la corrupción del mensaje.[14] Es la devastación del lenguaje de la que hablaba Heidegger. ¿Se puede salir de un lenguaje fracturado? Algunos apuntan al lenguaje poético como solución, pero Michel Deguy nos alerta de que la poesía sabe que la lengua está en vías de extinción, y que se escribe como se miente a un moribundo que sabe que se le está mintiendo.[15]Y la concepción de tiempo siempre estuvo ligada al concepto de espacio que también ha sufrido transformaciones, cambios, se ha fracturado, roto, dividido, se ha convertido en un espacio también virtual, en un espacio interactivo[16]cerrando el tercer término de la ecuación: tiempo virtual + espacio virtual = individuo virtual. Actuamos en nuestra realidad como si estuviéramos en un juego de una play station.

Una de las primeras manifestaciones del lenguaje fracturado y desvastado es la pérdida de coherencia. Víctor Pérez-Díaz afirma, hablando del estado, que la coherencia es un fenómeno extraño y poco frecuente. Asistimos en el campo de la política a lo que él llama la ceremonia de la confusión, en la que las palabras distan de ajustarse con los hechos y los comportamientos.[17] Kant anima a pensar lo que queramos siempre que no nos contradigamos, pero en el lenguaje fracturado la lógica ha perdido su dominio. La coherencia no es buscada ni tenida en cuenta, es decir, es un lenguaje que ha perdido toda posibilidad teórica y práctica, es la negación de la experiencia posible, la negación de algo, la falta de objeto, como la sombra, el frío, la nada.[18]

3. La fractura social

En el lenguaje político italiano se habla de dos formas de uso creativo del discurso político, el sfumato o ambigüedad (un lenguaje difícil de comprender) y la dopiezza o duplicidad (un quiebra entre el lenguaje y la realidad). El primero es característico de la Iglesia Católica y el segundo del partido comunista después de la II guerra mundial.[19] Dos formas de lenguaje correspondientes, siguiendo a Lacan, a dos formas de pensamientos alejados de la realidad social: el pensamiento neurótico y el pensamiento psicótico,[20] productos ambos de un fraccionamiento del saber.[21] El fraccionamiento, la fractura, la quiebra, la ruptura aparece en todas sus formas y todas convergen en lo que los sociólogos llaman la fractura social, quizás la que se nos hace más evidente. Una fractura cuya manifestación es ese lenguaje roto mediante el que se expresa, un lenguaje neurótico y psicótico, que solo dice tautologías y habla desde la perplejidad. En este lenguaje se mezclan ambos discursos de los que hablábamos antes, el sfumato y la dopiezza, un lenguaje obsesivo y oscuro difícil de entender y alejado de la realidad al mismo tiempo, cuya característica principal es la pérdida de la coherencia.

Las estructuras sociales han cambiado, cada vez más se hace patente una creciente fractura en los roles asignados a las clases sociales tradicionales de la sociedad industrial. Hay un cambio de una sociedad del trabajo a una sociedad del consumo (Zygmunt Bauman) en donde ya no funcionan las clásicas interpretaciones del mundo y por tanto tampoco los discursos políticos correspondientes. La tradicional división izquierda- derecha parece quedar obsoleta para explicar las sociedades actuales. La fractura social no es una mera fractura en la división de clases sino que abarca todo el espectro de las relaciones personales y de la concepción del individuo de sí mismo. Es una fractura de la comunicación, de la imposibilidad de comunicarse, de hacernos entender pues hay una imposibilidad de acceder y comprender el mundo en el que vivimos pues tal mundo ha sido aniquilado y sustituido por una realidad lingüística, virtual, como decíamos antes. Este desajuste que Enrique Gil Calvo dice que ocurre entre la estructura social y la superestructura política lo llama fractura civil y se manifiesta de diversas formas, la forma francesa (rechazo de la globalización y europeización) o la forma española (urbanización obsesiva y descontrolada, derroche irracional y compulsivo y explotación de inmigrantes).[22] ¿A dónde nos lleva esta fractura civil o social? ¿Se puede recomponer? Gil-Calvo en el artículo antes comentado sobre la fractura civil, desde una posición teórica marxista, piensa que la fractura es una fractura de clases: una minoría rica cada vez más rica financiada por los negocios y que ha secuestrado el poder político y una mayoría cada vez más empobrecida, desarticulada y reducida a la privacidad. Desde una posición no muy alejada, también podríamos pensar que los cambios anuncian el surgimiento de una nueva clase dominante que tendrá como consecuencia el surgimiento de una nueva clase dominada a su socaire. El hecho es que la sociedad y los propios individuos que la componen viven un proceso de descomposición que, para Salvador Giner, es una sociedad en descomposición moral. Los jóvenes no tienen referentes y carecen de orientación en las sociedades occidentales que se han convertido en máquinas de crear frustrados.[23] Hay una descomposición social gravísima, una fractura social acompañada de una fractura lingüística. La sociedad entera se rompe y se rompe el lenguaje mediante el cual se expresa. La fractura, sea del tipo que sea, es un proceso de dos direcciones antagónicas, uno de desmembración, separación, división y fragmentación y otro contrario de reunión, síntesis y globalización. Es un proceso dialéctico que nos lleva a la agudización de las contradicciones. La lógica del proceso se pierde, ganando peso la incoherencia y el caos. Asistimos a lo que Sennett llama la confusión estratégica,[24] es decir, la imposibilidad de elaborar estrategias adecuadas para el éxito social, puesto que el pensamiento estratégico necesita estabilidad social, una evolución social predecible y manejable y, como hemos dicho, eso es precisamente lo que se ha perdido.

4. Lo público y lo privado

Una de la primeras y más evidentes consecuencias de las fracturas es la pérdida de distinción entre el ámbito privado y el ámbito público. Ambas esferas se mezclan y pierden sus límites estableciéndose un discurso vago y confuso que habla para ambas dimensiones del hombre.

La separación entre lo público y lo privado fue una conquista de la modernidad: establecer los límites entre una ética pública y una moral privada. El primer efecto de esta separación fue la salida a la superficie de las contradicciones latentes y subyacentes en las conductas de los hombres que actuaban bajo criterios distintos según sus intereses del momento. El mundo público fue dotándose de normas y leyes, se fue judicializando. El ideal ilustrado era convertirlo en un mundo ético-jurídico, ideal cuyas consecuencias las vivimos hoy en día. Otra cosa es el mundo privado, en el cual cada uno es señor y propietario: “a nadie le importa lo que yo haga en mi casa puertas adentro”. La familia se convierte en la expresión de lo privado y el trabajo en la de lo público, de esta manera, según Weber, el protestantismo estableció una separación entre vida privada y vida pública que en la Europa del Renacimiento y en especial en Italia era muy confusa, y que además de permitir el desarrollo del espíritu empresarial fue la antesala de reducir la religión a un asunto privado que no tenía por qué interferir en los asuntos públicos, especialmente en las relaciones comerciales.

La religión (protestante) acepta este ámbito privado como su lugar natural, el estado no puede intervenir en este dominio estrictamente privado de las creencias, por otro lado el estado se vuelve religiosamente neutro. Por el contrario, la religión católica nunca aceptó este hecho, la Iglesia nació como compañera del Imperio y siempre ha aspirado a ser guía y protectora de toda la comunidad entera. Para la Iglesia no hay diferencia entre el fin del individuo y el fin del estado, ambos confluyen en la persecución de lo que Tomás de Aquino llamaba la beatitudo. Weber lo vio claro y supo apreciar esta diferencia entre los países protestantes del norte de Europa y los católicos del sur. Si bien hay que pensar que esta separación nunca fue completa y total. Es bien sabido como en los países anglosajones influye la vida privada en las expectativas de elección de los políticos, sin embargo estos países han llevado a cabo casi en su totalidad la separación Iglesia-Estado, paralelismo de las esferas pública y privada de la que venimos hablando. El ideal moral pasa a ser la identificación de ambas esferas, que el hombre se comporte con los mismos criterios en la vida pública y la vida privada, pero afortunadamente no se ha cumplido este ideal de hombre cuyo comportamiento muestra toda ausencia de norma moral como los tipos renacentistas de la Italia y el Papado del siglo XV.

Según Weber, el desarrollo del capitalismo viene asociado a la moral puritana que separaba el ámbito de lo económico: la producción de bienes materiales, del ámbito privado: el resto de la acción vital del hombre. La acumulación de riqueza era una consecuencia no deseada del ascetismo de la vida del puritano, pero al final lo que en un principio no era más que una segunda piel, un disfraz ideológico fácilmente prescindible( Engels, F.) , un manto liviano, se convierte en una jaula de hierro.[25] Lo que en un principio era una consecuencia no deseada, un aditamento, se convierte en un fin en sí mismo: ya no importan los medios para defender los logros y la riqueza tan trabajosamente conseguida. El capitalismo tardío, pues, inicia una nueva fase con el asalto al poder y extiende su éxito en la reproducción material a todos los ámbitos de la vida: educación, salud, servicios sociales, la cultura, etc., e introduce los esquemas de división del trabajo y de valor monetario en las cosas abstractas, no materiales. Lo que en lo material es un rotundo éxito, en lo abstracto es un rotundo fracaso.[26] El precio a pagar es la erosión social y la agudización de las desigualdades, a cambio, el nuevo capitalismo promete a la gente la posibilidad de salir de la jaula de hierro.[27] El auténtico religioso, liberal en términos económicos, no debería permitir esta intrusión de lo económico en lo social. Los nuevos capitalistas tardíos se comportan como las mafias, ya no les interesa solo el éxito económico y la defensa de los valores tradicionales asociados al mismo, sino también la toma del poder para defender sus pretendidos éxitos y ocultar sus fracasos. El éxito económico, como reflejo de la voluntad de Dios, abandona los criterios y normas por los que en un principio se constituyó: la vida austera, el esfuerzo y el trabajo, para constituirse en conceptos tales como la lealtad o pertenencia a las esferas de poder apropiadas o grupos afines, lo que en España se llama el amiguismo, y lo que autores como Derrida y Noam Chomsky llaman los estados canallas.[28] El peligro que se corre es cuando la legitimación democrática del sistema se vuelve inoperante. Siguiendo a Kant, los capitalistas tardíos confunden el precio con la dignidad: solo las cosas tienen un precio, un valor de cambio; y solo la vida, las personas, tienen dignidad.

5. Conclusiones

El aniquilamiento de la realidad supone la eliminación de la explicación causal de nuestros actos morales, apelar a las cosas “como son y no pueden ser de otra manera” es el caso más evidente de determinismo, es el dominio de la razón perezosa, como la llamaba Kant, es la manera de eludir nuestra responsabilidad moral, de no tener excusa para hacer las cosas de manera distinta, en definitiva, lo que estaríamos haciendo es, sencillamente, dimitiendo de nuestra condición de ser personas para concebirnos como una cosa más.[29] El lenguaje ético como expresión del pensar libre es una ventaja indudable, además de convertirnos en autores de nuestras propias acciones. La separación del discurso moral de la causalidad del mundo abre inesperadas posibilidades, produce un discurso mucho más enriquecedor y permite una reflexión más abierta e incontaminada por los hechos reales. Lo que dudo es que no hayamos perdido algo mucho más valioso por el camino que no podemos reconocer ni siquiera sospechar sus consecuencias. El discurso es mucho más libre y permite explorar tierras incógnitas, pero uno no puede dejar de sospechar si esas tierras no se parecen a los océanos anchos y borrascosos que son patria de la ilusión contra los que nos prevenía Kant. La responsabilidad que ganamos puede quedar diluida en un mar de significados confusos y ambiguos que hacen difícil asignar esa misma responsabilidad.

Otro efecto previsible de la eliminación de la realidad física es la creación de nuevas realidades como sustitución: los casos de los sitios de internet de google y youtube son, en este sentido, nuevas realidades virtuales de sustitución. Los transexuales sin operar es otro caso muy ilustrativo de sustitución. ¿Qué sexo tienen? el mental o el biológico, ¿Cuál es la realidad? La creencia mental es capaz de ocultar, disfrazar e incluso ignorar la realidad biológica. Pero para el hombre o mujer que sufre el problema, seguramente su realidad mental, cómo él o ella se sienta, es mucho más “real” que la que le ha tocado vivir por naturaleza. La realidad mental producto de la voluntad ha sustituido a la realidad biológica.

Pero lo perverso de la aniquilación de la realidad es que nos deja sin ninguna realidad, es la eliminación total de un mundo como referencia y marco estable de actuación. El lenguaje resultante es un lenguaje sin referencia, por tanto imposible de comunicar o de producir significados compartidos. Es la imposibilidad del diálogo, puesto que cuando hablamos no tenemos ninguna referencia común de la que hablar, las palabras se vuelven irreconocibles, carecen de significación, se deshacen en la boca como hongos podridos.[30] Sus rasgos son la confusión, la ambigüedad y la incoherencia. En este lenguaje hemos perdido el mundo y caído en el mas profundo vacío, en el nihilismo, sin posibilidad de encontrar una teoría de la verdad ni siquiera como anhelo de verdad, es la pérdida de toda esperanza y el triunfo de la desesperanza.

¿Se puede recuperar la realidad, aunque sea una ficción de realidad en el tiempo? La violencia es el límite de las palabras, el momento en el que el hecho real se impone. En el sufrimiento de la violencia, en el dolor, recuperamos la plena conciencia de lo que es estar vivo, del hecho en su más cruda realidad. En los momentos en donde reina la violencia más pura, se acaban las palabras y con ellas toda ética. África es un buen ejemplo de un estado real en donde no impera la ley sino la fuerza. Pero en el momento en que se quiere compartir, hacer público ese estado real, nos damos cuenta de que es un acto estrictamente privativo que no admite ser compartido y que al contarlo pierde toda su fuerza fáctica para convertirse en un hecho lingüístico, del lenguaje, y con el se pierde esa realidad recuperada. Quizás la muerte sea el hecho fundante, el hecho primordial que nos golpea y nos sacude y en ese choque brutal recuperar la consciencia de la realidad. Pero precisamente la muerte es el hecho más individual de todos, es imposible de compartir, de convertirla en un hecho social, excepto como liturgia y olvido. La muerte devuelve «a la realidad» a quien la padece, precisamente a aquel que nunca podrá contarnos qué es la muerte y al padecerla deja de ser, al mismo tiempo real. Paradójicamente aquel quien puede recuperar la realidad lo hace en el mismo momento que la abandona. La muerte solo puede ser dicha por aquellos a quienes no golpea, y solo puede ser nombrada y al ser nombrada es interpretada y aniquilada en lo que radicalmente es. La muerte como palabra es un concepto vacío y por ello mismo una posibilidad infinita de contenidos: la muerte es cualquier cosa y es nada, el abismo infranqueable e incognoscible, la única realidad no lingüística pero vedada al hombre. Por ello, con la muerte, no hablamos de fractura lingüística sino de fractura vital. Con la muerte hablar es precisamente lo que no podemos hacer.

La única respuesta razonable posible es aceptar que la realidad es lingüística y que es irrecuperable como hechos objetivos y la necesidad de cuidar el lenguaje común como el espacio público y ético, porque la pertenencia a un espacio público es esencial para la autonomía moral de las personas.[31] Debemos evitar llegar a la fractura del lenguaje y la cosificación[32] del mismo, evitar llegar a una lengua muerta que no comunique, que imponga, en definitiva, cuidar el lenguaje que por su naturaleza no pertenece a nadie en particular sino a todos y es lo único que tenemos como medio de acceder al otro, de salir del solipsismo, del encierro en nuestra propia privacidad que se pueda convertir en una cárcel de nosotros mismos.[33] Para ello se hace necesario, mantener una cierta relación del lenguaje con los hechos, de un lenguaje que no rompa tajantemente con los prejuicios de Penrose de los que hablábamos al principio, para evitar aquello que tan bien hacían los teólogos del Imperio bizantino: hablar por hablar. Como insistía el recientemente fallecido Richard Rorty, solo tenemos una relación lingüística y causal con el mundo.[34] La pérdida de esta relación lingüística con el mundo, sea de la naturaleza que sea, implica una pérdida mucho mayor: la posibilidad de un espacio público de comunicación y diálogo, un espacio que por su características solo puede ser lingüístico.

Fuente: http://www.filosofia.net/materiales/articulos/a_8_larealidad_mendez.html


Científicos creen que podría haber océanos debajo de la superficie de la tierra

Un grupo de investigadores de la Universidad del Estado de Oregón, cree que podría haber océanos debajo la tierra, tal y como, a su juicio, lo delatan las zonas de mayor conductividad eléctrica en el manto, la región que separa la corteza terrestre y su núcleo.

Así, en el informe, publicado en la revista 'Nature' y recogido por el 'Daily Telegraph', se señalan como 'puntos calientes' de conductividad zonas de subducción --lugares donde las placas tectónicas que dividen la superficie de la Tierra se hunden--, a pesar de que normalmente estas áreas sean más frías que el manto y menos conductoras, algo que "sorprendió" a los investigadores.

Esta "anomalía" tendría su explicación en el agua: "El modelo muestra claramente una estrecha relación entre las zonas de subducción y de alta conductividad, y la explicación más simple es el agua", explicó el co-director del estudio, el profesor Adam Schultz, de la Universidad del Estado de Oregón.

En este sentido, otro de los investigadores, Gary Egbert, añadió que, de hecho, no se conoce "cuánta agua hay en la Tierra". "Hay algunas pruebas de que hay muchas veces más agua por debajo del suelo marino que hay en todos los océanos del mundo combinados", explicó. En este sentido, confió en que sus resultados arrojen "luz" sobre esta cuestión

Otras de las causas que barajan para esta mejora de la conductividad es que hubiera niveles elevados de hierro o de carbono, La presencia de agua también podría ser explicado de diversas maneras. En cualquier caso, apuntan a la posibilidad de que el planeta pudiera haber sido "mucho más húmedo hace mucho tiempo", cuestiones que "son fascinantes", pero para las que reconocen que "aún" no tienen "respuestas".

Fuente: http://www.ecuadorciencia.org/noticias.asp?id=7688&fc=20090824


Proponen un nuevo marco para la Mecánica Cuántica

El Postulado del Conjunto Invariante distingue entre realidad e irrealidad, sugiriendo la existencia de un espacio de estados en el que está embebido un subconjunto más pequeño de este espacio de estados (correspondientes a la realidad).


Desde los primeros días de la mecánica Cuántica, los físicos han estado intentando entender las implicaciones extrañas de la teoría, superposiciones, dualidad onda-corpúsculo, o el papel del observador en las mediciones, por mencionar algunos. Ahora, una nueva propuesta de una ley de la Física que describe la geometría de la realidad física podría ayudar a responder algunas de estas cuestiones. Además, la nueva ley podría proporcionar algunas pistas acerca del papel de gravedad en la física cuántica, y posiblemente apuntaría hacia una teoría de unificación de la Física.

Tim Palmer, un investigador sobre clima y tiempo atmosférico del Centre for Medium-Range Weather Forecasts en Reading (RU), ha estado interesado en la idea de un nuevo marco geométrico para la teoría cuántica durante mucho tiempo.

La tesis doctoral de Palmer sobre Relatividad General fue defendida en los años setenta en la Universidad de Oxford. Sus estudios le convencieron de que una teoría cuántica de la gravedad exitosa requiere algunas generalizaciones geométricas de la teoría cuántica, pero al mismo tiempo no estaba seguro de la forma específica que debía tener esta generalización. A lo largo de los años, la investigación profesional de Palmer le llevó lejos de la Física Teórica, siendo ahora uno de los expertos mundiales en predicción climática, un tema que tiene un importante aporte de la teoría de sistemas dinámicos no lineales. En un retorno a sus orígenes en la búsqueda de una teoría cuántica geométrica realista, Palmer ha aplicado conceptos geométricos inspirados por la teoría de sistemas dinámicos no lineales para así proponer una ueva ley denominada Postulado del Conjunto Invariante, propuesta descrita en un número reciente de Proceedings of the Royal Society A.

Palmer explica que el postulado es propuesto como un nuevo marco geométrico para entender los fundamentos básicos de la física cuántica. “De manera crucial, el marco permite una distinción entre estados de realidad física y la física no real”, dice.

La teoría sugiere la existencia de un espacio de estados (un conjunto de todos los estados posibles del Universo), en el que hay embebido un pequeño subconjunto (fractal) de estados. Este subconjunto es dinámicamente invariante en el sentido de que los estados que pertenecen a este subconjunto siempre pertenecerán a él, y siempre han pertenecido a él. Los estados físicos reales son aquellos, y sólo aquellos, que pertenecen a este subconjunto invariante del espacio de estados; todos los demás puntos en el espacio de estados se les considera no reales. Esos puntos de irrealidad podrían corresponder a estados del universo en los que realizan medidas contrarias a los hechos, para así responder preguntas como: ¿cuál ha sido el spin del electrón?, o ¿está mi montaje experimental orientado de tal forma en lugar de esa otra? Debido al postulado del conjunto invariante semejantes preguntas no tienen una respuesta definida, consistente con la previa y misteriosa noción de “complementariedad” introducida por Niels Bohr.

Según Palmer, la mecánica cuántica no es por sí misma suficientemente completa para determinar si un punto del espacio de estados descansa sobre un conjunto invariante, y efectivamente tampoco es una extensión algorítmica a la teoría cuántica. Según explica, en la teoría cuántica, los estados asociados con estos puntos de irrealidad se pueden describir por una expresión matemática abstracta que tiene la forma algebraica de probabilidad pero sin un espacio de muestreo subyacente. Es esto lo que da a la teoría cuántica su forma matemática abstracta.

Así como proporciona una comprensión de la noción de complementariedad, la naturaleza ontológica del espacio de estados puede además usarse para explicar uno de los misterios de la Mecánica Cuántica: la superposición de estados. Según el Postulado del Conjunto Invariante, la razón por la que el gato de Schrödinger parece estar vivo y muerto a la vez no es porque esté, en realidad, en dos estados a la vez, sino porque la Mecánica Cuántica ignora la intrincada estructura del conjunto invariante que determina la noción de realidad. Si el punto (vivo o muerto) descansa sobre el conjunto invariante entonces éste es real. La noción de coherencia cuántica, que es un espejo del concepto de superposición, es más bien controlado por la geometría autosimilar del conjunto invariante. Con la superposición aparentemente resuelta desde la perspectiva del postulado del conjunto invariante, otros aspectos de la Mecánica Cuántica pueden a su vez ser resueltos. Por ejemplo, si los estados no están superpuestos, la realización de una medida sobre un sistema cuántico no colapsa a un estado determinado del sistema. Por el contrario, en el esquema de Palmer, una medida describe un aspecto cuasiestacionario específico de la geometría del conjunto invariante, que a cambio además nos informa a los humanos acerca del conjunto invariante.

El postulado del conjunto invariante parece recoger la visión de Einstein de que la Mecánica Cuántica no está completa, y en la que la interpretación de Copenhague de que el observador juega un papel vital define el concepto de realidad. Por tanto, en consonancia con la visión de Einstein, la teoría cuántica no está completa desde el momento en que es ciega a la intrincada estructura del conjunto invariante. Consistente con la interpretación de Copenhague, el conjunto invariante está en parte caracterizado por los experimentos que los humanos realizan sobre él, con lo que se puede decir que los experimentos efectivamente juegan un papel clave definiendo estados de realidad física.

Otro concepto que este postulado parece resolver es la dualidad onda-partícula. En el experimento de la doble rendija, las partículas que viajan a regiones de interferencia destructiva simplemente no descansan sobre el conjunto invariante, y por tanto no corresponden a un estado de realidad física.

Entre los misterios de la Mecánica Cuántica que el postulado también podría ayudar a explicar está el papel jugado por la gravedad. Como Palmer hace notar, la gravedad ha sido considerada algunas veces como un mecanismo objetivo que provocaría el colapso de un estado superpuesto. Sin embargo, como el postulado del conjunto invariante no requiere superposición de estados, no se requiere un mecanismo de colapso.

En su lugar, Palmer sugiere que la gravedad juega un papel importante al definir la geometría del espacio de estados del conjunto invariante. Esta idea encaja con la visión de Einstein acerca de que la gravedad es una manifestación de la geometría. Según Palmer, unificando los conceptos de geometría espacio-temporal causal no euclídea y geometría atemporal fractal del espacio de estados, se podría obtener la largamente esperada “gravedad cuántica”. Tal teoría sería diferente de las aproximaciones previas, que intentan cuantizar la gravedad dentro del esquema estándar de la Mecánica Cuántica.

El artículo de Palmer es un análisis exploratorio de este postulado del conjunto invariante, y él espera desarrollar sus ideas en una teoría física rigurosa. Así como los métodos geométricos del espacio-tiempo transformaron nuestra comprensión de la física gravitatoria clásica, Palmer espera que la introducción de métodos geométricos del espacio de estados global pueda proporcionar a los científicos una compresión más profunda de la física de la gravedad cuántica. Y, como se sugirió antes, combinando estos dos tipos de geometría se podría alcanzar la esperada teoría unificada.

Fuente: http://www.blogastronomia.com/2009/08/19/proponen-un-nuevo-marco-para-la-mecanica-cuantica/



Una flecha cuántica del tiempo

Las leyes matemáticas de la física funcionan igual de bien para eventos que van hacia delante o hacia atrás en el tiempo. Aunque en el mundo real, el café caliente nunca se separa de la leche fría. Una publicación teórica en el ejemplar del 21 de agosto de la revista Physical Review Letters ofrece una nueva explicación de este conflicto aparente entre la simetría temporal de las leyes físicas y el avance de la “flecha del tiempo” que vemos en los eventos cotidianos. Cuando se observa en términos cuánticos, los eventos que incrementan la entropía del universo dejan registros de sí mismos en su entorno. El investigador propone que los eventos que van “hacia atrás”, reduciendo la entropía, no pueden dejar trazas de haber sucedido, lo cual es equivalente a no suceder.

Termodinámicamente hablando, cuando dos cuerpos de temperatura distinta se unen, hay un flujo de energía entre ellos hasta que se igualan las temperaturas de ambos. Asociados con esta difusión de calor hay un incremento en la cantidad conocida como entropía. AHasta donde sabemos, el calor nunca fluye espontáneamente en sentido inverso, y la entropía del universo siempre aumenta.

Invertir la flecha del tiempo sería equivalente a disminuir la entropía, por ejemplo si un objeto a una temperatura uniforme espontáneamente se calentase en un punto y enfriase en el resto. En un experimento mental del siglo XIX, un poderoso diablillo conocido como demonio de Maxwell era capaz de realizar tal separación para un gas conociendo la posición y velocidad de cada molécula de gas en una caja con una partición. Usando un obturador sobre un agujero de la partición, el demonio restringe las moléculas de alta energía a un lado y permite a las moléculas de baja energía ser recopiladas en el otro. Resulta que el demonio tendría que gastar energía y subiría su propia entropía, por lo que la entropía total del universo aún seguiría subiendo.

En el mundo cuántico, un demonio que reduzca la entropía tendría una tarea distinta, debido a que en la versión mecánico cuántica de la entropía, no hay calor que fluya cuando cambia la entropía, sino la información. Lorenzo Maccone de la Universidad de Pavia en Italia, y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), describe un experimento mental para ilustrar las consecuencias de reducir la entropía cuántica. Un experimentador, Alice, mide el estado de espín de un átomo enviado por su amigo Bob, quien está aislado del laboratorio de Alice. El átomo está en un estado combinado (superposición) de espín arriba y espín abajo hasta que Alice mide si está arriba o abajo.

Desde la perspectiva de Alice, su laboratorio logra un único bit de información del exterior, y entonces se copia y registra en su memoria y en el disco duro de su ordenador. Tal información que fluye del átomo al laboratorio incrementa la entropía, de acuerdo con Alice. Maccone defiende que dado que Bob no ve el resultado, desde su perspectiva el estadio de espín del átomo nunca se resuelve en arriba o abajo. En lugar de esto queda mecánico cuánticamente correlado, o “entrelazado”, con el estado cuántico del laboratorio. No ve flujo de información ni cambio en la entropía.

Bob desempeña el papel del demonio de Maxwell; tiene el control total del estado cuántico de su laboratorio. Para reducir la entropía del punto de vista del laboratorio de Alice, Bob invierte el flujo de ese bit de información eliminando cualquier registro del espín del átomo en el disco duro de Alice y su cerebro. Hace eso realizando una compleja transformación que desentrelaza el estado cuántico del laboratorio del estado del átomo.

Maccone escribe que tal inversión no viola ninguna ley de la física cuántica. De hecho, desde la perspectiva de Bob, la información cuántica del átomo más la del laboratorio de Alice es la misma esté entrelazado o no – no hay cambio en la entropía visto desde fuera. Tal inversión podría tener lugar en la vida real, dice Maccone, pero dado que el universo – como Alice – no retendría memoria del ello, no tendría efecto sobre cómo percibimos el mundo. Su artículo sigue demostrando matemáticamente cómo este razonamiento se aplica en general, con el universo tomando el lugar de Alice.

Jos Uffink de la Universidad de Utrecht en los Países Bajos acepta algunos aspectos del trabajo, pero no está totalmente convencido. “El observador podría perfectamente retener una memoria parcial del evento”, después del proceso de reducción de entropía, dice. Aún así, cataloga la aproximación del artículo como “bastante novedosa” y sus conclusiones como “asombrosas”. Dice que continúa un vigoroso debate entre la relación de información como una cantidad física objetiva y la aparente “irreversibilidad” de tantos eventos en el mundo que nos rodea.

Fuente: http://www.cienciakanija.com/2009/08/18/una-flecha-cuantica-del-tiempo/

¿Podría tener la vida 12 mil millones de años?


Gran parte de la búsqueda de vida fuera del oasis biológico de la Tierra se ha centrado en examinar las condiciones de otros planetas en nuestro Sistema Solar y estudiar el cosmos buscando otros planetas similares a la Tierra en sistemas planetarios lejanos.

Pero un equipo de astrónomos se está aproximando a la cuestión de la vida en todo el universo buscando el inicio potencial de la vida.

Aparna Venkatesan, de la Universidad de San Francisco, y Lynn Rothschild, del Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California, están usando modelos de formación y destrucción estelar para determinar cuándo en los aproximadamente 13 700 millones de años de la historia del universo podrían haberse formado los suficientes elementos biogénicos – los esenciales para la vida como la conocemos – para permitir que se formase la vida.

Podemosfijar el surgimiento de la vida en la Tierra en algún momento alrededor de hace 3500 millones de años. Venkatesan y Rothschild quieren descubrir qué sucede cuando amplías la pregunta a la vida en todo el universo.

“¿Puedes con eso? ¿Podrías realmente empezar a hablar de la vida en el universo hace 12 mil millones de años? Y esta es la pregunta sobre la que estamos hablando”, dijo Rothschild.

Con estimaciones básicas de los elementos producidos por las primeras generaciones de estrellas, el par ha encontrado hasta el momento que “la mayor parte de [los elementos esenciales] pueden crearse bastante rápido en los inicios del universo”, dijo Venkatesan.

Venkatesan presentó sus conclusiones en la 214 reunión de la Sociedad Astronómica Americana en Pasadena, California.

Elementos biogénicos

Para que se forme y medre la vida tal y como la conocemos, deben darse cuatro condiciones: suficientes cantidades de los conocidos como elementos biogénicos, un disolvente (en la Tierra, tal disolvente es el agua líquida), una fuente de energía, y tiempo “para que los elementos se unan u creen un hogar y condiciones para que medre la vida”, explicó Venkatesan.

Los elementos biogénicos incluyen el carbono, nitrógeno, oxígeno, fósforo, azufre, hierro y magnesio.

“El carbono en particular es muy interesante”, dijo Venkatesan. El carbono es “ubicuo en el Sistema Solar y más allá” y es “extremadamente versátil químicamente”.

Estos elementos, como todos los elementos presentes en el universo actual, se forjaron en las entrañas de las estrellas. Pero no todas las estrellas hacen cada elemento, y algunas producen ciertos elementos más rápido que otros.

Las estrellas de masa baja crean todos los elementos de la tabla periódica hasta el carbono, pero debido a que estas estrellas viven más, producen los elementos más lentamente. Las estrellas de masa intermedia llegan al nitrógeno o el oxígeno. Finalmente, las estrellas más masivas, con sus intensos hornos, crean todos los elementos hasta el hierro y otros metales pesados. Y debido a que estas bestias estelares tienen vidas tan cortas y violentas, pueden crear elementos más rápidamente que las estrellas menores.

Las explosiones que acaban con las vidas de estas estrellas pueden variar, y sus diferentes firmas indican las cantidades de los metales implicados, tales como el hierro y el níquel, dijo Venkatesan.

Se cree que las primeras estrellas que se formaron en los inicios del universo fueron muy masivas. Estas estrellas tendrían composiciones características que a su vez implican que tendrían abundancia de elementos específicos “que crean en su agonía”.

Los dos científicos llegaron a la idea de aplicar el estudio de las primeras estrellas a la astrobiología cuando Rothschild llegó al departamento de Venkatesan para una charla. Mientras hablaban en la cena esa noche, “empezamos a darnos cuenta de que podría ser realmente divertido observar cuándo pudieron estar disponibles ahí fuera los primeros bloques básicos de la vida”, dijo Venkatesan. “Hasta donde sabemos, nadie más trabajaba o hablaba de esta idea”.

Lista de deseos

Rothschild esbozó lo que llama su “lista de deseos” de elementos que considera absolutamente esenciales para la vida tal y como la conocemos. Venkatesan usó entonces las actuales teorías de formación estelar, desde las primeras estrellas muy masivas a las estrellas que se formaron luego a partir de las semillas de estas primeras estrellas, para modelar la formación de los elementos biogénicos.

“El elemento número uno es el carbono”, dice Rothschild. “Y llegas al mismo debido a que realmente sólo hay dos elementos que tengan una versatilidad real en términos de ser capaz de crear un conjunto de compuestos que podrían formar la vida, y uno es el silicio y otro el carbono”.

Pero el silicio queda descartado por no ser predominante en el universo, ni tal versátil químicamente.

“La realidad es que estamos sentados sobre una gran roca de silicio, y no estamos hechos de silicio”, dijo Rothschild.

Para redondear la lista de obligatorios tenemos el hidrógeno, oxígeno y nitrógeno.

“El nitrógeno parece ser clave. Se encuentra en muchos compuestos, y esto añade una gran versatilidad al conjunto”, dijo Rothschild. El nitrógeno, por ejemplo, es la columna vertebral de los aminoácidos, los cuales a su vez son los bloques básicos de las proteínas y se han detectado en el espacio interestelar.

Listas secundarias y terciarias incluyen al fósforo, azufre, hierro y magnesio, “y todo tipo de cosas de moda que usamos mucho, pero que podría concebir más fácilmente un sistema sin ellas”, dijo Rothschild.

Acumulación de elementos

Encontraron que “el nitrógeno puede acumularse muy rápidamente”, dijo Venkatesan. Pero no justo al inicio, debido a que estas primeras estrellas masivas “tenían una minúscula producción de nitrógeno”. Correspondió a las estrellas de generaciones posteriores elevar los niveles lo suficiente para lo que creen los científicos que podría ser necesario para hacer los elementos lo bastante predominantes.

El carbono también “necesita algo de tiempo para acumularse”, debido a que necesita estrellas de masa baja e intermedia, dijo Venkatesan.

Aunque estas estrellas iniciales habrían tenido problemas para producir nitrógeno, son “bastante eficientes al producir hierro. Esto es debido a que estallan por completo”, comenta Venkatesan.

En general, el esfuerzo de modelado encontró que los niveles de hierro y magnesio habrían surgido muy pronto, con el carbono necesitando unos 100 millones de años para acumularse.

Aunque la masa crítica de los elementos biogénicos para formar la vida no se conoce, “estas cantidades serían más que suficientes”, añade Venkatesan.

Por lo que tal vez unos 100 millones de años después de que empezara el universo, muchos de estos elementos se encontrarían en números sustanciales, aunque la escala de tiempo puede estar más alrededor de 500 millones de años para el carbono y el nitrógeno aún está por ver.

Otros ingredientes

Mejores modelos y un mejor conocimiento de la física de las primeras estrellas podrían cambiar algo el dibujo, modificando las escalas temporales de la acumulación de elementos y el entorno interestelar en el que nacen.

Por supuesto, saber qué elementos tienen que estar presentes y si lo están o no, no responderá la pregunta de cuándo podría haber aparecido la vida. Los elementos deben también recopilarse en cantidades suficientemente significativas.

“La cuestión final no es sólo que elementos, sino qué concentración se acumula localmente”, comenta Rothschild.

Una vez que Rothschild llegó a las estimaciones de cantidades elementos distintos posiblemente requeridos, ella y Venkatesan pueden usar modelos para estimar las concentraciones en galaxias y Sistema Solar con el tiempo y ver si encuentran puntos en los que sea probable que se formase la vida.

“Todo lo que necesitamos es un lugar en el universo que tenga las condiciones, los prerrequisitos”, dijo Rothschild.

Los disolventes, tales como el agua líquida o el metano, también tienen que tenerse en cuenta. Venkatesan dijo que a largo plazo, esperan usar los mismos métodos para evaluar cuándo podría haber habido agua en suficientes cantidades.

También está la cuestión de su la vida podría haber medrado en el entorno hostil predominado por el ultravioleta de las primeras estrellas. La luz ultravioleta se cree que tiene tanto efectos beneficiosos como perjudiciales para la vida, pero cuál podría haber ganado en el joven universo no se sabe.

Finalmente la cuestión se convertirá en: “¿podemos acumular los bloques básicos tan pronto”, dijo Venkatesan. Aunque responder tal cuestión llevará algún tiempo, podría tener un impacto sustancial en estudios de los inicios del universo, investigación de exoplanetas, y las expectativas de hasta dónde podría haber evolucionado la vida, por no mencionar la visión de nuestro lugar en el universo.

“Esto no va a curar el cáncer”, comenta Rothschild. “Pero creo que en cierta forma, es una pregunta muy profunda: ¿cuándo se puede empezar a hablar de vida en nuestro universo?”

Fuente: http://www.cienciakanija.com/2009/08/19/%c2%bfpodria-tener-la-vida-12-mil-millones-de-anos/


Nietzsche: "Sin la música la vida sería un error"

(Crepúsculo de los ídolos, § 33).

Esta magnífica declaración de amor a la música, que Nietzsche ha repetido en sus cartas a Peter Gast y a Georg Brandes, no se limita a una pasión personal. Nietzsche no es dado a los elogios. Él ha comparado a menudo la música con Circe por su poder equívoco: La música es un hechizo, (Carmen), ella embruja, pero también pervierte y absorbe completamente a sus auditores. «Cave musicam!» -¡Cuidado con la música!- (Humano, demasiado humano. Prefacio, § 3). De una forma bastante ambigua, Nietzsche ha escrito también que ¨es un prejuicio corriente en los filósofos creer que toda música viene de las Sirenas¨. (La Gaya scienza, § 372). Lo que es seguro, es que a la declaración citada en el epígrafe, Nietzsche le confiere innegablemente un alcance metafísico. El apotegma vuelve a colocarse a nivel de las intenciones del Creador: la vida deseada por Dios para los hombres no tendría sentido si faltara la música, la Creación estaría perdida si el mundo no incluyera la música. He aquí pues una suerte de Gloria in excelsis bajo la pluma del ateo Nietzsche, dirigido no a Dios, sino al mundo y a la vida. Sin música, la vida sería un error, así como, sin el Amor, la gracia y el Poder absoluto, Dios no sería Dios, sería un concepto fallido, una especie de diablo cojo.

Dios ha muerto. La vida es pues la única realidad. Y Nietzsche llama amor fati, afirmación, esta aprobación de la vida y de la realidad en todos sus aspectos, trágicos, fisiológicos, sensibles, afectivos, este «Fasagen» (dire-oui) «decir-sí» al mundo y a la vida, que las problemáticas metafísicas clásicas llamaban «Teodicea» (justificación de Dios). En este sentido, se podría atrever a decir que, para Nietzsche, la música es la justificación del mundo y de la vida, el «principio de razón suficiente», mejor aún, para hablar como Leibnitz, el «principio de lo mejor».

Pero cuál música, y en qué sentido la música define la vida, ¿expresa, según Nietzsche, el fondo y la perfección de la vida? Las preferencias y las intolerancias de Nietzsche en materia de música (géneros, estilos, compositores, técnicas armónicas y de contrapunteo) van a la par con su psicología, su cultura y su historia personal. Preferimos pasar rápidamente sobre sus gustos idiosincrásicos, para consagrarnos más bien a la concepción filosófica –usamos la palabra «metafísica»-, que ha propuesto a lo largo de toda su obra. Naturalmente, no haría falta recordar que la música esta relacionada íntimamente con todos los aspectos de la vida de Nietzsche: se ha escrito mucho sobre la música en general, sobre los compositores en particular, de su tiempo o del pasado. Así, un buen número de parágrafos de la segunda parte de Humano, demasiado humano, ya sea en Miscelánea de opiniones y sentencias (particularmente § 171) o en El viajero y su sombra (§§ 149 a 169) tratan de la música y de los músicos (alemanes en particular) en el marco de un análisis de la cultura alemana (Bach, Händel, Beethoven, Mozart, Schubert, Schumann...). Pero, evidentemente es sobre Wagner que Nietzsche concentra sus análisis, luego sus críticas cada vez más virulentas y finalmente sus embestidas panfletarias. Este «Privilegio» lo es, porque los dos hombres han sido bastante cercanos durante gran parte de los años 70 (el período en Basilea de Nietzsche), cuando Nietzsche se adhirió profundamente al hombre y sobre todo que amó profundamente su música, cuando incluso le opone públicamente (post mortem), sin que por otra parte creérselo mucho en su fuero interior, la Carmen de Bizet. Y es este conocimiento íntimo del hombre y de la obra que hace que Nietzsche haya visto en Wagner, el símbolo por excelencia de lo que aborrecía y temía como decadente, demagógico, anti-artístico y moralizador en la cultura alemana y –es necesario decirlo- en él mismo, un poco de la misma manera que ha combatido violentamente en él mismo y en la filosofía, este epítome del pensamiento metafísico, que era a su manera de ver Schopenhauer.

Pasando por alto sin apoyarnos sobre lo que se afirma, más pintoresco y anecdótico que verdaderamente significativo, es que Nietzsche se haya ocupado de la composición. A pesar de la piedad o de la curiosidad de algunos incondicionales o de musicólogos, las obras musicales de Nietzsche no han dejado y no merecen un recuerdo perdurable. Era un buen aficionado, pero no bastante competente para mantener la comparación con los verdaderos compositores. No temió rivalizar con uno de ellos, del cual se burló con frecuencia Robert Schumann, al punto de criticar su Obertura de Manfred, escribiendo una obra bajo el título (Manfred-meditación). Esta composición le ha valido los sarcasmos del músico profesional, al cual le había presentado su obra, el director de orquesta Hans vön Bülow, ex -marido de Cosima, hija de Liszt y esposa de Wagner.

¨¿Es conscientemente que usted desprecia todas las reglas de la composición, de la sintaxis superior a las leyes más elementales de la armonía? Pongo aparte su interés psicológico, ... su Meditación, desde el punto de vista musical, no tiene otro valor que el de un crimen en el orden moral¨. (Carta del 24 de julio de 1874)*

Es mejor preguntarse qué música escuchaba Nietzsche: ello nos puede guiar hacia la cuestión más central de saber, que papel le asignaba en la cultura, y luego cuál es la relación metafísica con la vida. Se trata pues, menos de los gustos del hombre Nietzsche, que de la importancia para la vida. Ahora bien, Nietzsche trastoca las cartas por el ejercicio despiadado del espíritu crítico moral y filosófico contra sus propios afectos, filosóficos, literarios o musicales. Una indicación está dada en Ecce Homo (Por qué soy listo § 7) ¨Aquello que en cuanto a mí exijo verdaderamente a la música. La música debe ser serena y profunda como una tarde de octubre. Que sea desenvuelta, tierna, una mujercita llena de abyección y de gracia. No admitiría jamás que un alemán sea capaz de saber lo que es la música... Yo mismo, soy bastante polaco, para dar por Chopin lo que queda de la música¨. Pasamos sobre la alusión al personaje amoral que es Carmen. Pasamos incluso sobre la pulla a los alemanes bajo el pretexto de orígenes polacos, por lo demás puramente imaginarios. Lo que Nietzsche quiere decir aquí debe comprenderse por una doble reacción a la concepción de la música y del arte, que Nietzsche ha encontrado en su maestro venerado y deshonrado Schopenhauer. Primero, como se puede constatar desde el Nacimiento de la tragedia (§16) hasta Ecce homo, Nietzsche estima como Schopenhauer, que la música expresa la esencia de toda vida. En el capítulo 52 del Mundo como voluntad y como representación, Schopenhauer escribe que la música es la expresión del mundo, del ser verdadero, es decir afectivo, de la realidad, del mundo como voluntad. ¨La música es una copia tan inmediata de toda la voluntad que es el mundo¨. El mundo, como voluntad, es afectividad. La música es la esencia íntima, sin pasar por la representación, la razón, el consciente, los conceptos. ¨La música no expresa nunca el fenómeno, sino la esencia íntima, el interior del fenómeno, la voluntad misma... Ella es la reproducción inmediata de la voluntad y expresa lo que hay de metafísico en el mundo físico, la cosa en sí de cada fenómeno¨. Hay pues ¨una relación estrecha entre la música y el ser verdadero de las cosas... Ella nos da lo que precede a toda forma, el núcleo íntimo, el corazón de las cosas... Ella expresa de una sola manera, por los sonidos, con verdad y precisión, la esencia del mundo, en una palabra, lo que concebimos bajo el concepto de voluntad¨. Nietzsche repetirá muchas veces la misma cosa, por ejemplo en Más allá del bien del mal: ¨La música es el intermediario por medio del cual las pasiones gozan de sí mismas¨ (§106). Por esto, parodiando una fórmula de Leibnitz que está al comienzo del capítulo citado, Schopenhauer escribe: ¨La música es un ejercicio de metafísica inconsciente, en la cual el espíritu no sabe que hace filosofía¨.

Aquí esta el punto importante para Nietzsche. La música expresa, más que cualquier otro arte, la realidad de la voluntad de poder, ella es aun trágica y melancólica, el fondo de toda vida, pero también un «estimulante de la vida» (Stimulanz zum Leben), incitación seductora a la vida (Verfuhrerin zum Leben). Se comprende por qué El nacimiento de la tragedia está subtitulada «A partir del espíritu de la música» Sin embargo, y es el segundo aspecto de la toma de posición nietzscheana con respecto a Schopenhauer, la música puede ser igualmente la traducción de la negación de la vida, conforme a la tesis de Schopenhauer según la cual el arte es por excelencia el medio de escapar a los sufrimientos de la voluntad, el medio para la voluntad de negarse y refugiarse en las ideas platónicas, paradigmas del arte. Es lo que explica el combate –a nuestro parecer de los melómanos contemporáneos, parcial, injusto y excesivo- contra Wagner, con la antítesis forzada y poco convincente entre Parsifal y Carmen. Pero lo que está en juego, según Nietzsche, es esencial para el problema de la civilización, de la afirmación dionisiaca de la vida. Esta aprobación se opone al resentimiento, a la moral, a la negación del cuerpo y de la vida, al renunciamiento, simbolizado por ¨el bobo puro¨ (der reine Tor) de Parsifal. La palabra clave de esta antítesis es un término que se ha señalado muy poco, ocurrencia frecuente bajo la pluma de Nietzsche desde Humano, demasiado humano, hasta Ecce Homo o el Crepúsculo de los ídolos. Es esta Heiterkeit. La he traducido por ¨belle humeur¨ -serenidad-, como una alegría serena y un poco desenvuelta en el corazón mismo de los sufrimientos y de los enigmas dolorosos de la vida y de las pasiones humanas. Una de sus primeras apariciones sirve para calificar la música de Mozart. Esta asociación conviene completamente a lo que Nietzsche quiere expresar: ¨El espíritu sereno, claro, tierno y ligero de Mozart, cuya gravedad respira la tranquilidad y no el terror¨. (El viajero y su sombra §165 y también §154).Es notable que Nietzsche, siempre pensando en Mozart, y en todo caso en ese tipo de música grave y serenamente alegre en medio de los sufrimientos, haya escrito hacia el 17 de diciembre de 1888 a Jean Bourdeau: ¨Cuento la serenidad entre las pruebas de mi filosofía¨, y que haya confirmado esta idea en uno de sus últimos textos publicados: ¨Conservar su serenidad cuando se está comprometido en un asunto tenebroso y extremadamente exigente, no es un asunto ligero: y sin embargo, ¿qué hay de más indispensable que la serenidad? (Crepúsculo de los ídolos, prefacio).

Se puede resumir en algunas notas fugitivas sobre el amor metafísico de Nietzsche y de su filosofía por la música con otro bello texto de 1888 sacado de Nietzsche contra Wagner, y retomado en la Gaya scienza (§368): ¨Y me planteo la pregunta: ¿Qué quiere pues, de la música mi cuerpo entero? Pues no es del alma... creó que su aligeramiento; como si todas las funciones animales debieran ser aceleradas mediante ritmos ligeros, audaces, turbulentos; como si el bronce y el plomo de la vida debieran olvidar su pesantez gracias al oro, la ternura y la untuosidad de las melodías. Mi melancolía quiere descansar en los escondites y los abismos de la perfección: he aquí por qué necesito de la música¨.

Fuente: http://www.galeon.com/filoesp/