viernes 9 de enero de 2009

Ciencia e impostura

Entrevista con Alan Sokal sobre "Imposturas intelectuales"


Salvador López Arnal y Joan Benach

Alan Sokal es profesor de Física en la Universidad de Nueva York, investigador en el ámbito de la física de partículas y coautor, juntamente con Jean Bricmont, a su vez profesor de física teórica en la Universidad Católica de Lovaina, de "Imposturas intelectuales", libro recientemente editado por Paidós, en castellano, y por Empúries, en catalán. El nombre de Alan Sokal apareció en primera página de grandes diarios estadounidenses y europeos (New York Times, International Herald Tribune, London Observer, Le Monde) cuando se supo que un artículo suyo publicado en Social Text en 1996 no era ni más menos que una trabajada parodia con carga de profundidad anti-postmoderna, anti-relativista y anti-deconstructivista El libro sobre el que discutimos a lo largo de la conversación fue editado un año más tarde y en él expone y profundiza sus ideas sobre las imposturas y la falta de rigor de algunos intelectuales que, básicamente, son de origen francés, sin que esto tenga interés especial alguno. Como el mismo Sokal afirma en la entrevista, posición que los entrevistadores gozosamente compartimos, las ideas, como los trabajadores, no tienen patria, o mejor, no deberían tenerla, y de hecho muchos de los autores citados en el artículo publicado en Social Text no son franceses, sino estadounidenses. Así pues ver estas críticas como una manifestación de la prepotencia americana o de la animadversión belga hacia la cultura francesa es una auténtica parodia, en este caso absolutamente irrelevante , de lo discutido.

El artículo de Sokal, que no hay duda que va a tener un lugar preponderante en la Biblioteca universal borgiana, lleva por título "Transgredir las fronteras: hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica" (Transgressing the Boundaries: Towards a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity) y recuerda vagamente el trabajo fundacional de 1973 del antropólogo Clifford Geertz, Thick Description: Toward an Interpretative Theory of Culture ("Descricpión gruesa: hacia una teoria interpretativa de la cultura"). Está incluido como apéndice A en el libro (pp. 231-274) y había sido publicado ya en castellano en La balsa de la medusa (num 45-46). Fue tomado originariamente como una defensa del postmodernismo cultural, filosófico, realizada, además, para regocijo de los postmodernistas, por un científico proveniente de la big science. ¡Al fin, los físicos teóricos, los científicos de la naturaleza, se habían dado cuenta de la verdadera marcha de las cosas!

Un mes después de su publicación, el mismo Sokal se encargó de explicar que se trataba de una mera parodia que intentaba mostrar el abuso intencionado del lenguaje científico por parte de algunos intelectuales, filósofos y científicos sociales, y de la vaciedad teórica que se ocultaba detrás de discursos supuestamente profundos por oscuros o, tal vez mejor, oscuros por profundos. Social Text se negó esta vez a publicar este breve artículo ("Transgredir las fronteras: un epílogo", incluido como apéndice C del libro, pp. 283-294) alegando que no se atenía a sus pautas de calidad intelectual. Apareció, por fin, en otoño de 1996, en Disent 43 (4), pp. 93-99.

"Imposturas intelectuales" es, en nuestra opinión, un análisis demoledor de lo que el mismo Sokal ha llamado el "raciocinio chapucero" de postmodernistas, constructivistas sociales y relativistas cognitivos, amén de antiguos estructuralistas. Filosóficamente el punto nodal de su trabajo es su crítica a las concepciones que niegan objetividad al conocimiento científico, a las posiciones que sostienen que no existen verdades objetivas ni en ciencias sociales ni en ciencias naturales, y que la validez de cualquier afirmación es relativa al individuo que la elaboró, al grupo social o al género al que pertenece o a la cultura en la que se encuentra inmerso. En todo caso, es bueno recordar que el análisis de Sokal y Bricmont se centra, exclusivamente, en palabras del propio autor, en el ámbito de las ciencias naturales. De ello no debería inferirse la aceptación del relativismo cognitivo en el ámbito de las ciencias sociales. Los autores, simplemente, no se manifiestan sobre este punto. Las implicaciones políticas, para una posición de izquierdas, de la posición epistémica relativista son comentadas por Sokal, con toda claridad, a lo largo de la entrevista.

Alan Sokal ha recordado en alguna ocasión que se inspiró para escribir su artículo en un libro editado en 1994 por el matemático Norman J. Levitt y el biólogo Paul R. Gross, Higher Superstition: The Academic Left and Its Quarrels with Science, un alegato educado, pero contundente, contra una serie de autores (especialmente, humanistas y activistas ecologistas de izquierda) por su hostilidad a la ciencia.

Después de su publicación, Sokal recibió numerosos mensajes de humanistas y científicos de las ciencias sociales en los que le agradecían su parodia y donde manifestaban sus quejas porque después de haber insistido durante años alguien de fuera de su campo tuviera que venir y probar que, lamentablemente, "nuestro emperador local estaba desnudo".

Sokal fue profesor de matemáticas en la Universidad Nacional Autónoma de Managua durante algunos veranos de la década de los ochenta. Elaboró en aquella época (1987) un trabajo, hasta ahora inédito, que lleva por título "Informe sobre el plan de estudios de las carreras de Matemática, Estadística y Computación". Los entrevistadores presupusimos que su castellano cervantino provenía de esta experiencia pedagógica durante el gobierno sandinista. El mismo Sokal nos sacó de nuestro error: a los 25 años, siendo estudiante de Princeton, era miembro activo de los comités de solidaridad con Chile, y empezó por ello, y por la estancia de su hermana en Latinoamérica, a estudiar castellano. Lo aprendió leyendo a Mafalda y escuchando a Víctor Jara. Al no olvidado autor de "Te recuerdo Amanda", seguramente, le hubiera complacido conocer esta información.

La entrevista fue realizada el 20 de abril de 1998. Una vez transcrita fue corregida por el propio Sokal. A los entrevistadores nos pareció conveniente añadir algunas preguntas, básicamente sobre el tema del relativismo filosófico. Sokal, con toda amabilidad y prontitud, se brindó a contestarlas. Las hemos añadido a la entrevista original según nuestro propio criterio.

La presentación y las notas que acompañan al texto son de nuestra entera responsabilidad. Lógicamente, no han sido revisadas por Alan Sokal.

Salvador López Arnal y Joan Benach (SLA-JB): Su libro, el libro que han escrito usted y Jean Bricmont, "Imposturas intelectuales", editado por Paidós en castellano y por Edicions 62 en catalán, está estructurado, tal como ustedes mismos señalan en la introducción, sobre dos temas distintos. Han tenido la generosidad de ofrecernos dos por uno, incluso tres por uno si tenemos en cuenta el epílogo. ¿Podría explicarnos brevemente el núcleo, las tesis básicas, de estas dos partes diferenciadas?

Alan Sokal (AS): La primera parte del libro es una compilación de abusos groseros en el uso de conceptos, de términos científicos, por parte de ciertos renombrados intelectuales, digamos filosófico-literarios, franceses, como Jacques Lacan, Julia Kristeva, Jean Baudrillard, Gilles Deleuze, Félix Guattari, etc. y demostramos, creo que sin lugar a dudas, que estos autores han tirado palabras eruditas a la cara de sus lectores no científicos sin preocuparse en lo más mínimo por su significado y, sobre todo, por su relevancia para los temas que pretendían estudiar, ya sea el psicoanálisis, la semiótica, la sociología, la filosofía, o lo que sea.

Obviamente ésta es la parte del libro que provocó tanto escándalo en Francia, pero, desde mi punto de vista, es la parte intelectualmente menos interesante porque realmente creo que, de hecho, es irrebatible. En Francia, en las críticas que fueron publicadas después de la publicación de nuestro libro, casi nadie trató realmente de abordar nuestros argumentos y de refutarlos. Se hicieron críticas irrelevantes acerca de nuestras supuestas motivaciones para escribir el libro, o referencias a otros asuntos laterales, pero no se intentó refutar nuestros argumentos.

Ahora bien, la segunda parte del libro me parece más interesante y también mucho más delicada. Se trata de una crítica del relativismo cognitivo, de la idea de que afirmaciones de hecho, ya sean hechos comunes como, por ejemplo, hay un vaso de agua sobre la mesa delante de mí, o afirmaciones históricas o científicas, no pueden ser verdaderas o falsas objetivamente, transculturalmente, sino que sólo pueden ser verdaderas o falsas relativamente a una cultura o a un determinado grupo social o algo así. Nosotros queremos criticar esas ideas y tratar también de explicar en parte cómo surgieron.

Esas concepciones surgieron partiendo de ideas válidas de la filosofía de las ciencias contemporáneas y se fueron deslizando hacia nociones, a nuestro parecer, no válidas gracias a ambigüedades del lenguaje y a errores de lógica. El propósito de ese largo capítulo del libro es desenredar algunas de las confusiones que nos parecen muy difundidas, no tanto en círculos filosóficos sino en círculos de las ciencias sociales, por lo menos en Estados Unidos, pero nos parece que ocurre también en otros países.

Este es más o menos el resumen del contenido del libro y es natural, obviamente, preguntarse cuál es la relación entre estas dos parte, por qué hemos decidido juntarlas en un único libro. De hecho, Jean Bricmont y yo discutimos durante mucho tiempo antes de decidirnos a poner las dos cosas juntas. La relación entre las dos partes del libro es principalmente sociológica, es decir, que los pensadores franceses de las imposturas propiamente dichas, la primera parte del libro, están de moda en muchos de los mismos círculos académicos, por lo menos norteamericanos, en los que el relativismo cognitivo es moneda corriente, en los que es la filosofía subyacente general, pero es importante subrayar que la palabra "imposturas" del título se refiere únicamente a la primera parte del libro y que en la segunda parte, en la dedicada al relativismo, no acusamos a nadie de imposturas. Criticamos a algunos autores de errores de pensamiento, de ambigüedades del lenguaje, pero no de imposturas.

SLA-JB: En todo caso, más allá de esta vinculación sociológica, ustedes admitirían seguramente lectores que coincidieran con las posiciones que ustedes mantienen en ambas partes y otros que, por contra, solamente estuvieran de acuerdo con las tesis de alguna de estas dos partes.

AS: Claro, claro. Los argumentos de las dos partes deben ser evaluados separadamente. El lector tiene todo el derecho en estar de acuerdo con nosotros sólo en una parte y no con otra.

Yo añadiría también que en la primera parte, en la dedicada a las imposturas, se trata de ocho o nueve autores distintos y cada uno tiene que ser juzgado independientemente. Obviamente, no podemos inculparle a Kristeva las imposturas de Lacan o viceversa. Cada texto tiene que ser valorado separadamente. El lector tiene todo el derecho de discrepar de nosotros en algo y de estar de acuerdo en otra cosa.

SLA-JB: Si le parece podríamos centrarnos, en primer lugar, en el apartado de las imposturas, en sus comentarios críticos a la obra de Jacques Lacan, de Julia Kristeva, de Paul Virilio, etc.

AS: De acuerdo.

SLA-JB: Si no todos, la mayoría de los autores criticados son franceses. ¿Tienen ustedes acaso alguna especial animadversión respecto a la intelectualidad francesa? ¿Podría indicarnos sucintamente qué es exactamente lo que ustedes sostienen respecto a la obra de estos autores?

AS: En absoluto, nuestras críticas no tienen nada que ver con una posición nacionalista. El hecho de que los autores de esta primera parte sean franceses se debe a varios factores. En primer lugar, a nuestra competencia. Bricmont y yo no leemos alemán, por ejemplo. No somos entonces competentes para criticar a escritores alemanes contemporáneos o menos contemporáneos.

Hay otras razones, pero para explicarme mejor tengo que volver a la parodia que dio lugar a todo esto. En la parodia, que está recogida en el libro como apéndice A, verán que los autores citados son, principalmente, norteamericanos y británicos y, en menor medida, franceses, pero me di cuenta de una cierta división sociológica, es decir, que los autores norteamericanos que yo criticaba son generalmente profesores con puestos fijos en buenas universidades pero no son estrellas intelectuales, porque en Estados Unidos no existen estrellas intelectuales, es un país principalmente anti-intelectual. En Francia, sin embargo, hay estrellas intelectuales y los autores citados en estos libros figuran entre las estrellas supuestamente más brillantes del pensamiento contemporáneo francés. Entonces, obviamente, la decisión de qué textos conviene criticar no es exclusivamente función del grado del abuso cometido, sino también de la notoriedad de los autores. No es muy relevante criticar a autores desconocidos, o mucho menos conocidos.

Vi luego que los autores más destacados en la parodia que había escrito eran franceses. Hablando con amigos estadounidenses de las humanidades, de las ciencias sociales, me dijeron: mira, estos autores son muy importantes en nuestros campos, están muy de moda, y tú los ha pillado con la mano en la masa. Tienes la obligación moral de hacer público el dossier que tienes.

El dossier que había compilado iba mucho más allá de lo que había expuesto en la parodia y fue en ese momento cuando me di cuenta de que los más importantes escritores en el dossier eran franceses. Entonces fue cuando pensé que lo justo era escribir el libro en francés y publicarlo en Francia en primer lugar, porque no sería justo lanzar una bomba de tal envergadura desde el otro lado del charco. Era consciente de que, en parte, iba a provocar una reacción nacionalista y aún peor si hubiéramos publicado el libro en inglés en Estados Unidos. Fue por eso por lo que Jean Bricmont aceptó colaborar conmigo y por lo que lo escribimos en francés.

Pero tengo que subrayar que no se trata de ninguna discusión nacionalista. Para nosotros las ideas no tienen patria. Nuestro libro es simplemente una crítica de ciertos textos de ciertos autores que resulta que son franceses, pero no es una crítica global al "pensamiento francés", así entre comillas. En realidad, yo no creo que haya un pensamiento francés o un pensamiento estadounidense o un pensamiento catalán.

SLA-JB. Déjenos defender causas que no son nuestras del todo. Ustedes denuncian a estos autores por hablar prolijamente de teorías científicas y por el uso indebido de cierta terminología, pero permítanos decirle que tal vez eso sea algo injusto. Puede ser lógico que autores no especialistas usen términos de las ciencias naturales y de las ciencias formales con cierta imprecisión. Ustedes, por ejemplo, citan el caso de una ecuación mal copiada por Latour (nota 4, p. 132 de la edición castellana), pero aquí, como en muchos otros asuntos, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Ustedes son físicos-matemáticos, físicos-teóricos, y, sin embargo, en este libro, no en sus ensayos more científicos, creemos que se les han colado algunas imprecisiones. Así, en la p. 41, en la nota 8, ustedes escriben "Un número se llama "irracional" cuando no se puede expresar como la razón de dos números enteros". Y ponen los ejemplos de la raíz cuadrada de 2 o de pi. Luego siguen: "Los números "imaginarios", por su parte se introducen como soluciones de las ecuaciones polinómicas que tienen soluciones entre los números reales...". Pero, como es lógico, debería decir no que "tienen soluciones reales" sino que "no tienen soluciones reales".

AS: Obviamente. Es un error que se deslizó, es un simple error tipográfico.

SLA-JB. Pero, por ejemplo, en la pág. 55...

AS (dirigiéndose a la compañera de Paidós): Anota todos los errores tipográficos, por favor. Gracias

SLA-JB: No sabemos si éste es un error tipográfico. En la p. 55, final de la nota 3, ustedes afirman: "De un modo más general se puede demostrar que cada conjunto infinito se puede poner en correspondencia uno-a-uno con algunos de sus subconjuntos". Pero definido así, y aunque el "algunos" les salve un poco, cualquier conjunto es infinito porque cualquier conjunto se puede poner en correspondencia biunívoca consigo mismo. Ustedes deberían haber escrito aquí "con algunos de sus subconjuntos propios"

AS: Propios, efectivamente.

SLA-JB: Y no lo hacen. Decimos esto por lo que discutíamos anteriormente. Si ustedes que son físicos teóricos cometen algún desliz, cosa probablemente inevitable, con más razón personas que no son de su campo pueden cometer algunos errores de más calado.

AS: Vuestra pregunta tiene dos partes. La primera parte es defender nuestro propio libro contra acusaciones de errores tipográficos y cuestiones aparentemente próximas, como las del segundo caso, el caso de la definición los conjuntos infinitos, que es una cuestión de pedagogía. El otro tema es defender nuestra crítica de esos autores, crítica que no tiene nada que ver con errores tipográficos ni con pequeños deslices.

En primer lugar, muchas gracias por haber señalado que se nos escapó un "no". Si miráis la edición inglesa o francesa, veréis que hay un no en esa definición. Podemos corregirlo para futuras reediciones.

En cuanto a la otra frase tenéis razón en cuanto que si escribiéramos para un público científico hubiéramos escrito "subconjuntos propios". Soy muy consciente de ello. Fue una decisión pedagógica visto que estábamos escribiendo para lectores no científicos, de los que no podemos suponer que entenderían lo que es un subconjunto propio. Decidimos omitir el adjetivo propio para no crear mas confusión y, en realidad, no me acuerdo si en las ediciones francesa o inglesa hemos hecho lo mismo. No es una cosa muy importante.

Ahora bien, pasemos a la parte más importante de la pregunta. ¿Qué es lo que han hecho estos autores? Mantengo que no se trata de errores tipográficos, ni de pequeños deslices, ni de pequeños errores. Si fuera así tendríais toda la razón para sostener que no tiene sentido escribir todo un libro, sobre todo un libro, con el título de "Imposturas intelectuales", para criticar pequeños errores por parte de no especialistas. Pero no se trata de pequeños errores.

Por ejemplo, lo que señalabais de Latour lo habéis cogido de una nota de pie de página en la cual decimos "Digamos de pasada que Latour copió mal estas ecuaciones". Obviamente, el centro de nuestra crítica no tiene que ver con el hecho de que Latour copie mal ciertas ecuaciones. Es ridículo. Nuestra crítica, en este caso, está centrada en el hecho de que él pretende hacer afirmaciones profundas sobre el contenido de la teoría de la relatividad, de sus implicaciones filosóficas y sociológicas, sin comprender algunos de los puntos claves de esa teoría.

En cuanto a los otros autores, creo que su situación es aún peor que la de Latour. Puedo decir honestamente que el capítulo que le hemos dedicado es el capítulo más débil del libro, en el sentido de que las imposturas de Bruno Latour son menos graves que las de Lacan o Kristeva, por ejemplo, o las de Deleuze o Guattari.

No se trata, ni siquiera en el caso de Latour pero sobre todo en el caso de los demás, no se trata, decía, de meros errores. Se trata de tirar palabras eruditas a la cara del lector sin preocuparse por su significado, sobre todo, sin preocuparse por explicar su significado a los lectores que se supone que, en general, no son científicos y, sobre todo, sin preocuparse por dar argumentos sobre la relevancia de estos conceptos, en realidad, términos científicos, en los campos que quieren estudiar.

Por ejemplo. Kristeva cita fórmulas y teoremas muy, muy rebuscados, de la lógica matemática. Son partes de la lógica formal que no aparecen en el 99% de los trabajos publicados en revistas especializadas de esta disciplina, que no aparecen que yo sepa en física, y yo soy físico-matemático, y ciertamente nunca son utilizados en química o biología y, sin embargo, ella pretende que son conceptos clave para una teoría del lenguaje poético, pero obviamente sin proporcionar el menor razonamiento, sino, simplemente, tirando esas palabras a la cara del lector para intimidarlo, para impresionar al lector no científico.

La respuesta es que esa crítica que acabáis de formular puede sonar verosímil para quien no haya leído el libro. Suena verosímil a priori si no has leído los extractos que nosotros criticamos, pero si se leen cuidadosamente te das cuenta de que no se trata de meros errores. Es un hecho interesante que en casi todas las críticas, en la mayor parte de las reseñas favorables a nuestro libro se reproducen algunos de los textos de Lacan, de Kristeva, de Irigaray o de Deleuze que criticamos, para dar al lector de la reseña una idea de lo que estamos criticando mientras que las reseñas desfavorables suelen mantenerse al nivel de abstracción. Quieren defender el derecho de las ciencias sociales o de la filosofía a importar conceptos de otros campos teóricos, quieren defender el derecho a la metáfora, quieren defender el derecho al pensamiento complejo, y nosotros estamos a favor de todos esos derechos pero todo esto no tiene nada que ver con defender la validez de los textos concretos que nosotros explicitamos en nuestra crítica.

SLA-JB: Permítanos seguir en la línea de defensa anterior...

AS: Claro, claro, es así como podremos llegar a algún conocimiento, confrontando los argumentos.

SLA-JB: Hay otra cosa que le queríamos comentar y es que las interpretaciones que ustedes hacen de los textos que citan tal vez no sean las únicas posibles.

AS: Es posible. Vamos a ver.

SLA-JB: En algunos casos, otras lecturas, otras interpretaciones de los textos, podrían estar más próximas a las posibles intencionalidades del autor. Usted citaba anteriormente a Lacan y a Kristeva. Nosotros queríamos discutir con usted dos textos, uno de Lacan y otro de Kristeva.

AS: Perfecto.

SLA-JB: En la página 41 de su libro, ustedes citan un texto de Lacan.

AS: Sobre los números irracionales e imaginarios.

SLA-JB: Efectivamente. Nosotros coincidimos con usted en que no es fácil ver la función teórica de las metáforas usadas aquí por Lacan, pero no vemos que, necesariamente, Lacan confunda, tal vez sí, las nociones de número irracional y número imaginario.

Él sostiene en el texto que comentamos que "... la vida humana se podría definir como un cálculo en que el cero sería irracional". Punto y seguido. Nos aclara explícitamente que esta fórmula no es más que una imagen, una metáfora matemática. Y luego nos indica el uso que él hace del término "irracional". Y dice: "Cuando digo "irracional" [SLA-JB: entrecomillado], no me refiero a cualquier estado emocional insondable sino precisamente a lo que se denomina un número imaginario..." y luego continua con el ejemplo de la raíz cuadrada de -1.

De ahí nosotros no inferimos que él confunda número irracional con número imaginario sino, más bien, que él usa el término "irracional" al definir metafóricamente la vida humana y luego lo define como él cree más conveniente.

AS: Define irracional como equivalente de imaginario. Es posible, pero sería muy extraño utilizar para ello dos palabras, varias palabras, que tienen sentido matemático-técnico. Está hablando de fórmulas y en matemáticas cero es un concepto matemático, e irracional es otro término matemático, al igual que imaginario.

SLA-JB: Pero aquí, en este contexto, tal vez con "irracional" se quiera significar no imaginable, no intuible, o algo similar.

AS: Sí, sí, pero es extraño, muy extraño, utilizar tantos términos de la matemática para ello y, en segundo lugar, no hay que olvidar que usa algunos de ellos en su sentido técnico y, en cambio, el segundo término, irracional, que tiene un significado matemático, lo utiliza no en su significado matemático sino como sinónimo de otra palabra "imaginario" que, esta sí, la usa en su sentido técnico. Resulta todo ello muy extraño.

Pero tengo que decir que el nudo gordiano, el centro de nuestra crítica no está en el uso de las palabras "irracional" o "imaginario" sino en que está tirando a la cara del lector una supuesta metáfora matemática que no parece tener sentido desde un punto de vista matemático y, además, él no explica a sus lectores no científicos que está tratando de decir con "La vida humana se podría definir como un cálculo en el que el cero sería irracional". Quiera decir lo que quiera decir "irracional", ¿qué sería un cálculo en el que el cero sería irracional y qué tendría que ver con la vida humana?. Parece más un aforismo que un razonamiento. Lacan se ha puesto aquí, está dictando desde la posición del gran pensador y, desde ella, puede decir lo que quiera sin preocuparse por el sentido de sus palabras. Decir cosas como que "la vida humana se podría definir como un cálculo en el que el cero sería irracional", aforismos de ese género, son típicos de escritos religiosos, porque se sabe que los escritos religiosos no tienen sentido racional y que están allí para dar una apariencia de profundidad inalcanzable para el lector ordinario, y me parece que muchos textos de Lacan desempeñan la misma función, que hay una cierta afinidad entre algunos de sus escritos y los textos religiosos.

Pero también tengo que subrayar que ese texto que acabáis de citar no es el peor texto sobre los números irracionales. Lo citamos para introducir el segundo texto que es peor, mucho peor. Decimos que "Es cierto que, en este caso, Lacan habla prudentemente de metáfora, aun cuando no es fácil ver la función teórica que dicha metáfora (...) pueda desempeñar. Sin embargo, un año después, desarrolló un poco más el papel psicoanalítico de los números imaginarios". Y citamos a continuación un texto que es claramente peor.

SLA-JB: Si no agotamos su paciencia, déjenos ponerle otro ejemplo y es el último. Ustedes reproducen un texto de Julia Kristeva (pp. 54-55 de la edición castellana) y en ese fragmento la autora afirma "Por lo tanto, es imposible formalizar el lenguaje poético con los procedimientos lógicos, científicos, actuales sin desnaturalizarlo. Una semiótica literaria se debe elaborar a partir de una lógica poética en la que el concepto de potencia del continuo englobaría el intervalo de 0 a 2, un continuo donde el 0 denota y el 1 está transgredido implícitamente".

Entendemos y compartimos lo que ustedes dicen en torno a última aseveración sobre el intervalo [0,2], pero intentando comprender a Kristeva lo que tal vez ella quiera sostener es que la única lógica adecuada para la construcción de una lógica poética sería una lógica multivalorada, no una lógica bivalente 0-1 o V-F sino una lógica en la que se admitieran valores distintos del 0 y del 1, en la línea de las lógicas polivalentes de Jan Lukasiewicz, autor al que ella misma hace referencia en un paso anterior.

Es decir, más allá de una interpretación literal, se podrían intentar buscar resonancias que tal vez estén detrás de esos textos donde la autora probablemente quiera referirse a un asunto plausible, no tan descabellado como el que podría sugerir una lectura estricta de lo que señala.

AS: En primer lugar, el texto que comentáis hay que leerlo en el contexto de lo que dice después cuando se apoya cada vez más en la potencia del continuo y sostiene explícitamente que es un "concepto que hemos tomado de Cantor". Habla de conjuntos infinitos. No hay duda. Claro que está utilizando la expresión "potencia del continuo" en su sentido técnico.

Obviamente, aunque no esté muy claro lo que quiere decir lógica poética, tal vez hubiera debido decir que si se quiere elaborar una "lógica poética" se debe utilizar una lógica multivalorada, pero hay que tener en cuenta que en algunos lugares de este texto también se refiere al principio del tercio excluso y a las lógicas multivaloradas y que, por consiguiente, Kristeva es consciente de la existencia de ese tipo de lógicas y entonces se supone que, en buena lógica, tendría que escribir "lógicas multivaloradas" cuando quisiera hacer referencia a este tipo de lógicas.

Pero otra vez este texto no es el peor. Citamos este texto como introducción para explicar lo que está tratando de hacer. Los peores textos vienen después cuando tira grandes fórmulas a la cara del lector sin explicar en lo más mínimo su pertinencia para una teoría del lenguaje poético. Utiliza el axioma de elección, la hipótesis generalizada del continuo,... ¡Es increíble! Yo nunca he visto la hipótesis generalizada del continuo, ni siquiera la hipótesis del continuo a secas, sin generalizar, en física matemática, sin hablar de las teorías usuales del lenguaje poético.

SLA-JB: Nos alejamos ahora de Kristeva. En su intermezzo sobre la teoría del caos, usted comenta un capítulo, una sección de La condición postmoderna de Lyotard. Ustedes ridiculizan algunas de sus afirmaciones...

AS: Yo no diría "ridiculizar". Mejor, criticamos.

SLA-JB. De acuerdo. Ustedes critican...

AS: Perdón. Hay que subrayar que nuestra crítica de Lyotard es mucho más suave que nuestra crítica de los demás autores. Es por eso que no le hemos dedicado un capítulo aparte porque juzgamos que sus errores, sus saltos de razonamiento, son muy criticables pero pertenecen a una clase muy diferente de las imposturas de Lacan o de Kristeva.

SLA-JB: Rectificamos. Ustedes critican algunas de sus afirmaciones, algunas de las tesis de Lyotard, pero permítame ir algo mas allá de sus buenas razones críticas. ¿No habrá siempre un riesgo inevitable de falta de rigor o de imprecisión cuando queremos tener visión de conjunto?

AS: Visión de conjunto ¿de qué?

SLA-JB: De la sociedad, del mundo, de nuestro papel en la historia, de nuestra relación con el medio natural o con otros seres vivientes. Si queremos saber a qué atenernos en la sociedad, en el mundo, en nuestro papel de seres racionales ¿no necesitamos una cosmovisión por provisional y revisable que esta sea? ¿Construirla no pasa inevitablemente por no ser siempre totalmente rigurosos? Nadie puede saber todo de todo, nadie puede ser experto en todo. Estamos frente a un dilema: saber casi todo de casi nada y no saber nada de todo, o bien intentar visión global, comprensión de totalidades, con riesgo a equivocarnos, a especular sin base suficiente. Y esto no ocurre sólo cuando estas tareas las realizan filósofos aficionados a la ciencia o literatos con vena (y arteria) especulativa sino también cuando algunos científicos se ponen manos a la obra. Por ejemplo, Stengers o Ilya Prigogine.

AS: De hecho nosotros criticamos muy duramente a Prigogine y Stengers, que parecen ser los científicos preferidos de los literatos postmodernos.

Volviendo a vuestra pregunta, he de decir que yo estoy completamente de acuerdo en que obviamente hay un lugar para el trabajo digamos especializado y hay también lugar para un trabajo más general, y que en un trabajo más general obviamente uno corre el riesgo de ir más allá de sus propias competencias e incurrir en errores, pero los textos que criticamos de Lyotard, he de decirlo otra vez, son muy extremos.

En el capítulo de "La condición postmoderna" que comentamos, Lyotard quiere extraer lecciones filosóficas de la ciencia contemporánea. Es una finalidad completamente justificable. El problema es que su análisis está trufado, desde el inicio hasta el fin, de malentendidos sobre el contenido de las ciencias que pretende estudiar y, sobre todo, está lleno de saltos lógicos, de llamativos errores de razonamiento. Él enuncia supuestas lecciones filosóficas que realmente no son consecuencia de las disciplinas científicas que está analizando y en su conclusión, con cuatro tesis básicas, está mezclando mil cosas que ha estudiado sólo a nivel superficial, muy superficial. Consiguientemente, esto no es un intento justificable de extraer conclusiones o lecciones filosóficas de la ciencia moderna. Lyotard, cómo decirlo, escribe cosas muy superficiales y muy engañosas sobre teorías científicas que él claramente no entiende más que, en el mejor de los casos, a nivel de vulgarización.

Y otra vez creo que tenéis toda la razón al decir que los filósofos tienen el derecho, y hasta la obligación, de estudiar, de analizar las ciencias contemporáneas y de extraer sus implicaciones filosóficas. Es obvio que mientras realizan esta tarea pueden incurrir en errores, lo mismo que cualquier persona, pero sobre este punto, para tomar consciencia de lo que nosotros queremos decir, hay que comparar lo que ha hecho Lyotard con el trabajo de otros filósofos serios que han analizado los mismos temas científicos con conocimiento de causa, sabiendo de lo que están hablando. Nosotros citamos, por ejemplo, en el caso de la teoría del caos, a Stephen H. Kellert, un filósofo que ha escrito un buen libro sobre el tema, cuyos primeros capítulos son buena divulgación para enseñar, al lector no científico, de qué trata la teoría del caos y cuyos últimos capítulos son un intento estimable de analizar las implicaciones filosóficas de esta teoría. Nosotros señalamos en nuestro libro que no coincidimos con todas sus conclusiones pero nos parece que estamos frente a un trabajo serio.

Lo mismo puede decirse sobre otros temas de la ciencia moderna. Sobre la mecánica cuántica, por ejemplo, citamos buenos libros de filósofos serios, pero el análisis de Lyotard no es serio. Ése es el problema.

SLA-JB: Ustedes en el libro apenas citan a Michel Foucault, pero, por ejemplo, utilizan una cita de este autor en el capítulo octavo, el que dedican a Gilles Deleuze y a Félix Guattari. ¿Cómo puede analizarse el deslumbramiento de algunos autores, como por ejemplo el mismo Foucault, frente a algunos de los desarrollos que ustedes critican tan exhaustivamente? ¿Cómo explicar los términos altamente elogiosos que usa Foucault para referirse a los libros de Deleuze, Diferencia y repetición y Lógica del sentido? Él sostiene que se trata de dos libros tan extraordinarios que resulta difícil comentarlos y vaticina que tal vez llegue un día en que el siglo sea deleuziano.

AS: Hay varias preguntas aquí. En primer lugar, hemos comenzado cada capítulo con un epígrafe en el que otro autor célebre halaga los textos que nosotros vamos a criticar y el propósito de ello es dejar claro que no estamos criticando a ciertos individuos, sino, más bien, una cultura intelectual, lo mismo en Francia que en EE.UU., que ha tolerado y hasta halagado estos abusos.

Ahora bien, Foucault aparece en el libro únicamente en este epígrafe halagando dos libros de Deleuze, "Diferencia y repetición" y "Lógica del sentido", libros de los que nosotros criticamos algunos extractos en el capítulo dedicado a él y a Guattari. En todo caso, no me corresponde a mí explicar por qué Foucault halagó esos libros de Deleuze y de todas formas nuestro propósito principal no es criticar a Foucault.

Ahora bien, tal vez la pregunta más importante sea la siguiente: por qué razón, dado que Foucault es considerado un pensador "postmoderno", así entre comillas, y visto que Foucault está también de moda en muchos de esos mismos círculos académicos americanos donde están de moda los otros autores que criticamos, por qué Foucault, decía, no aparece en el libro. Y la misma pregunta con Derrida, por ejemplo. La respuesta es que en la primera parte del libro, en la parte de las imposturas, nos hemos limitado a abusos de la matemática o de la física por razones de competencia. Nosotros, como dije, somos físico-matemáticos, no somos competentes para criticar abusos de conceptos o teorías de la biología o de la lingüística. Es entonces por esta restricción por lo que únicamente incluimos a los autores que repetidamente han abusado de la matemática o de la física y Foucault y Derrida no entran en esa categoría. Que yo recuerde Foucault nunca ha abusado de la matemática o de la física y Jacques Derrida, que yo sepa, lo ha hecho sólo una vez, aunque la ocasión sea muy divertida y esté citada en la parodia. Pero no hemos escrito un capítulo sobre él porque no es nuestro propósito criticar un abuso aislado aunque ese abuso sea en sí mismo muy criticable.

Ahora bien, en la segunda parte del libro, en la parte sobre relativismo cognitivo, nos restringimos al relativismo filosófico que está centrado en las ciencias naturales y que yo sepa la posición relativista de Foucault está principalmente basada, es relativa a las ciencias sociales y yo creo que él nunca ha enunciado un relativismo cognitivo respecto a las ciencias naturales. Es por ello por lo que no aparece tampoco en esta parte del libro.

Éstas son, básicamente, las razones por las que la obra de Foucault no aparece en nuestro trabajo.

SLA-JB: Queríamos pasar ahora a esta segunda parte del libro, pero antes nos gustaría hacerle un pregunta algo general. Algunas de las cuestiones tratadas por ustedes nos llevan al viejo tema de las dos culturas. ¿Cómo explicar el desconocimiento científico básico de algunos creadores literarios y de algunos pensadores? ¿Tiene usted alguna conjetura sobre este punto?

AS: Esta es una cuestión bastante complicada porque se trata de la historia intelectual y de la sociología de ideas y nosotros sólo podemos ofrecer algunas conjeturas. En el epílogo de nuestro libro ofrecemos algunas hipótesis sobre esas cuestiones, pero subrayamos que no son más que conjeturas y, probablemente, hay muchos factores que nosotros hemos subestimado o incluso ignorado. Además, para cada pregunta sociológica de ese tipo la respuesta puede ser diferente en diferentes países y en diferentes épocas.

En Francia creo que la respuesta tiene algo que ver con el sistema educativo que separa muy fuertemente la filosofía y las humanidades de las ciencias naturales y, por consiguiente, un filósofo puede carecer de formación matemática o científica. Hay además, en Francia, una frecuente elección de los estudios de fobosofía y de humanidades por parte de estudiantes que saben manejar muy bien el lenguaje y la retórica y, en cambio, tal vez se pone poco énfasis en el razonamiento lógico. En tercer lugar, en la educación francesa se empuja a los estudiantes a escribir de casi todo mientras que, por ejemplo, en los Estados Unidos, hay una mayor especialización.

Esos factores combinados pueden llevar a algunos intelectuales a sentirse habilitados para opinar sobre cualquier asunto sin real conocimiento de causa. En todo caso, este asunto es un tema muy complicado y aún en Francia creo que habrá respuestas distintas en distintas épocas. Tal como señalamos en la introducción, los abusos que nosotros denunciamos en la parte de las imposturas no son homogéneos y se pueden agrupar aproximadamente en dos categorías. Están, por una parte, los escritos de Lacan y los primeros escritos de Kristeva que pertenecen a lo que se podría llamar estructuralismo extremo en el que hay un afán por dar un barniz de cientificidad a discursos vagos en el ámbito las ciencias humanas utilizando las apariencias de rigor matemático, utilizando fórmulas matemáticas, pero sin darse cuenta que la cientificidad no viene de las fórmulas o de los símbolos matemáticos, sino del razonamiento lógico, de los datos empíricos y, en algunos casos, de fórmulas pero cuando hay justificación de la pertinencia de esas fórmulas para aquello que se está estudiando. La biología, por ejemplo, es una ciencia natural muy importante pero apenas utiliza fórmulas matemáticas.

La segunda categoría a la que me refería son los escritos posteriores de finales de los años setenta y de los años ochenta y noventa, con autores como Deleuze, Baudrillard, Guattari, etc. que se podrían denominar postestructuralistas, y en los que toda pretensión de cientificidad se pierde y se trata más bien de juntar palabras para impresionar al lector.

Bueno, en verdad, en ambos casos, se trata de impresionar e intimidar al lector pero analizando los textos como un crítico literario se pueden percibir diferencias de estilo entre Lacan y Kristeva, por un lado, y los otros autores por otro lado.

Creo entonces que las explicaciones sociológicas de esos dos estilos son complicadas pero que tienen que ver, en el primer caso, con el deseo desmedido de imitar a las ciencias naturales y de reproducir sus éxitos en las ciencias humanas pero sin comprender realmente lo que hace de cierto campo una ciencia. En definitiva, sin comprender lo que es la cientificidad. Y en el segundo caso, en el caso del postestructuralismo, es una historia larga pero tiene algo que ver también con la desilusión política y filosófica que irrumpió en Francia después de Mayo del 68.

Es una larga historia. Me gustaría que historiadores de las ideas profundizaran más en esas cuestiones.

SLA-JB: Entramos ya si le parece en la segunda parte de su libro, en el capítulo III, el dedicado al relativismo cognitivo. Nos gustaría comentar brevemente algunas de sus tesis. Niiniluoto, por ejemplo, en un artículo titulado "¿Qué hay de incorrecto en el relativismo?", ha hablado de más de doscientas variedades de relativismo. Concretamente de 225. ¿A qué relativismo se refrieren ustedes? ¿Cómo definiría sucintamente esta posición filosófica?

AS: Nosotros definimos la palabra "relativismo" como cualquier filosofía que sostiene que la veracidad o la falsedad de una afirmación es relativa a un individuo o a un grupo social y dentro de esta definición creemos que se pueden distinguir distintos tipos de relativismo de acuerdo con la naturaleza de esa afirmación. Es decir, si se trata de una afirmación de hecho, estaríamos frente a lo que llamamos relativismo cognitivo o epistémico; si se trata de una afirmación de valor, se trata de relativismo moral o ético y si se trata de una afirmación de valor artístico se trata de relativismo estético. Subrayamos desde el principio que nos limitamos únicamente al relativismo cognitivo o epistémico y no consideramos las cuestiones mucho más delicadas y muy diferentes del relativismo ético o estético.

Por consiguiente, nosotros nos centramos en el relativismo cognitivo y dentro de este tipo de relativismo hablamos principalmente del relativismo cognitivo aplicado a fenómenos naturales, a las ciencias naturales, aunque no hay duda de que es también importante la concepción relativista aplicada a fenómenos históricos y sociales, pero nosotros tomamos la mayor parte de nuestros ejemplos del campo de las ciencias naturales por cuestión de nuestra competencia.

Ahora bien, dentro del capítulo distinguimos también más tipos de relativismo. Por ejemplo, cuando hablamos de los sociólogos de la ciencia del llamado programa fuerte distinguimos entre un relativismo cognitivo, filosófico, por una parte, y un relativismo metodológico, para los sociólogos, por otra parte. Nosotros criticamos ambos tipos de relativismo pero nos parece importante distinguirlos porque los argumentos críticos contrarios a ellos son bastante distintos.

SLA-JB: Y acotando el campo como usted lo ha hecho, ¿cuáles serían las principales críticas que ustedes formulan al relativismo cognitivo?

AS: La crítica principal es que es falso. O sea, si uno afirma la veracidad o falsedad relativa de una afirmación de hecho, como, por ejemplo, "Hay un vaso delante de mí en la mesa" o "El universo tiene aproximadamente unos 12.000 millones de años de edad" o "Los dinosaurios murieron hace aproximadamente 65 millones de años" y si utiliza el criterio habitual de verdad, lo que se llama correspondencia entre la afirmación y la realidad, obviamente el relativismo cognitivo es falso porque la veracidad o falsedad de la afirmación depende del acuerdo que hay o no entre lo que afirma y los hechos en el mundo exterior, y, si la afirmación no hace referencia directa a seres humanos, entonces su veracidad o falsedad no pueden depender de los seres humanos.

La conclusión es que si quieres sostener el relativismo cognitivo tienes que operar una redefinición radical del concepto de verdad. Nosotros criticamos esas redefiniciones de la noción de verdad durante nuestro análisis de las tesis de Barnes, de Bloor, de Feyerabend, de Fourez y de otros, y en un artículo posterior hemos desarrollado aun más nuestra posición, pero se ve claramente que el relativismo cognitivo es obviamente falso a menos que redefinas radicalmente el concepto de verdad.

SLA-JB: Tal vez no sea necesario dar ese paso aún. Uno podría aceptar provisionalmente la teoría de la verdad como correspondencia con los siguientes matices: a) que el campo de los hechos no está acotado, es decir, lo que para usted es un hecho para mí puede no serlo o, dicho de otra forma, lo que llamamos "hechos" o "conjuntos de los hechos" es función de individuos o de culturas, o de cosmovisiones sociales, y b) no es tanto el hecho sino su interpretación. Cuando la teoría de la correspondencia afirma que un enunciado es verdadero si y sólo si hay una adecuación entre la afirmación y el hecho, lo que se está diciendo ahí en lugar de hecho es, más bien, la interpretación de ese hecho, y al ser éstos interpretables de modo distinto, ocurre que ese hecho que usted interpreta, ve, comprende, de una cierta forma, en cambio otro sujeto, de otra cultura o de su misma cultura, lo lee, lo ve, de una forma distinta, incluso radicalmente distinta. Donde Galileo veía satélites, otros veían manchas simplemente.

AS: En primer lugar, nosotros usamos la palabra "hecho" para indicar una situación en el mundo externo, independientemente del conocimiento que tengamos o no de esa situación, independientemente de las creencias que tengamos o no sobre esa situación. De esta forma, el hecho en sí no depende de un individuo o de un grupo social. Nuestro conocimiento del hecho, obviamente, puede depender de los conocimientos que poseamos y, por lo tanto, también nuestro juicio sobre si una afirmación determinada es verdadera o falsa. Consiguientemente, dos personas o dos grupos diferentes pueden estar actuando racionalmente y tener dos juicios diferentes sobre la veracidad o la falsedad de una afirmación concreta porque poseen informaciones diferentes. Eso sí es correcto, pero eso no hace que la afirmación sea al mismo tiempo verdadera y falsa. Hace que dos personas diferentes, con informaciones diferentes, pueden actuar racionalmente y llegar a conclusiones diferentes. Por ejemplo, en la mayor parte de la historia humana la mayoría de las personas pensaban que el sol giraba diariamente alrededor de la tierra y sabemos hoy que esa afirmación es errónea, pero no era irracional pensar así. Hay muchos motivos para pensar de este modo y se requirió un análisis bastante sofisticado de los datos astronómicos para poder darse cuenta de que el sistema solar estaba estructurado de otra manera.

Lo mismo puede decirse en otros casos. Es bastante natural, si no has viajado mucho, si no te has alejado lo suficiente de tu pueblo natal, que la tierra es plana pero tampoco esa afirmación es verdad.

No hay duda de que hay muchas cosas que son racionales de pensar, bajo ciertas informaciones, pero que sin embargo son falsas. David Hume da un ejemplo muy divertido de un hindú que, viviendo en la India, no cree posible que el agua se congele en invierno porque vive en un clima caliente y nunca ha visto congelarse el agua. Una cosa importante en este ejemplo es que la congelación del agua es un proceso abrupto, eso que llamamos en física "transición de fase de primer orden". Por lo tanto, cuando la temperatura baja cerca de cero grados, pero no llega a cero, no ves ninguna semicongelación. Es natural por todo esto que si un habitante de la India no ve ningún efecto, no tiene en su campo de experiencias algo que se parezca a la congelación total o parcial del agua, para él sea un milagro pensar que el agua se pueda congelar en invierno. Es completamente racional para él descartar esa idea. Sin embargo, sabemos que es falsa. Eso demuestra que podemos pensar racionalmente que cierto enunciado es verdadero cuando en realidad es falso.

Volviendo entonces a la segunda parte de vuestra pregunta, la cuestión de la interpretación de los hechos, tengo que separar aquí varias cosas. Cuando estamos hablando de ciencias sociales, como la historia, obviamente una parte del trabajo del historiador consiste no solamente en establecer lo que sucedió sino en tratar de interpretar, de inferir causas, etc. y esto es muy complicado y nosotros no hemos entrado en estas cuestiones. Entendemos muy bien que las interpretaciones de distintos historiadores sobre los mismos asuntos puedan ser muy diferentes. No estamos hablando de esas cuestiones que son más delicadas. En las ciencias naturales hay también cuestiones de interpretación pero se trata de la interpretación de datos incompletos para tratar de inferir lo que es verdadero.

Y otra vez hay que decir que, sin duda, pueden existir diferentes interpretaciones racionales de los mismos hechos y, consiguientemente, podemos estar inseguros de lo que es verdadero y de lo que es falso. Es por eso que existen controversias científicas sobre todo cuando los datos disponibles son pocos. Por ejemplo, los paleontólogos tienen a veces sólo uno o dos ejemplos de una especie. Es entonces muy difícil saber mucho de una especie con uno o dos ejemplos tan sólo. Lo mismo puede decirse en física, en biología o en cualquier otra ciencia. Cuando los datos son escasos hay controversias científicas y lo que los científicos tratan de hacer es buscar más datos pertinentes para el caso estudiado y que sirvan para ayudar a distinguir las diferentes teorías y para que, en algunos casos, por lo menos, lleguemos a poseer informaciones suficientes para inferir que sólo una de las teorías existentes es verosímil y que las demás pueden ser rechazadas.

Pero observad que otra vez estamos hablando de lo que es racional inferir a partir de los datos disponibles. No estamos hablando de lo que es verdad o de lo que no es verdad. Por ejemplo, en los siglos XVI, XVII, las creencias de la mayoría de los europeos cambiaron del geocentrismo al heliocentrismo por diversas razones pero lo que es verdad ahora era verdad hace mil años también. No es que los hechos del sistema solar hayan cambiado.

SLA-JB: En el apartado final ("Consecuencias prácticas. El relativismo en el Tercer Mundo") de este capítulo III que comentamos, ustedes citan el caso de las creencias védicas de un político hindú y de las nefastas consecuencias de ello. Concretamente la abolición, la destrucción, de un barrio marginal. Pero tal vez, si nos permite, el problema en este caso no está en las creencias, racionales o no, sino en el poder otorgado y mal usado por ese individuo. Con creencias racionales, tal vez verdaderas, científicas, uno desde un poder incontrolado, puede proponer soluciones devastadoras. Por ejemplo, atacar otánicamente una zona de Europa o perseguir y discriminar poblaciones por motivos etnocéntricos

AS: Obviamente el problema está en las dos cosas. Tener creencias científicas y racionales no garantiza que tus acciones serán buenas porque está claro que puedes usar creencias científicas para malas finalidades. Podemos usar creencias objetivamente correctas de la física nuclear para diseñar armas nucleares destinadas a matar millones de seres humanos. No hay duda: tener creencias científicas no garantiza que vas a actuar éticamente.

En el caso del político hindú el problema radica en las dos casos. Radica en que él tenía el poder de ordenar que un barrio fuese destruido y radica también en que él podía utilizar igualmente supersticiones védicas para justificar su decisión. No es sencillamente que él creyera en esas supersticiones sino que otras personas tenían creencias similares y que, por lo tanto, él podía utilizarlas para justificar esa decisión.

En este apartado, nosotros citamos a la bióloga y socióloga de la ciencia hindú Meera Nanda que cuenta ese caso y ella misma sostiene que si la izquierda hindú hubiera sido tan activa en los movimientos de la ciencia para el pueblo como lo había sido en el pasado, hubiera iniciado una lucha dirigida no solamente contra la decisión de destruir el barrio pobre sino también contra la superstición que fue usada para justificar esa misma decisión.

SLA-JB: No es nuestra posición, pero no creen ustedes que se les puede acusar de un cierto etnocentrismo cultural, de tipo cientificista, por sus posiciones. Reparemos en saberes como la acupuntura y su inicial rechazo occidental, o en el posible valor del budismo como filosofía de la vida, o, por ejemplo, en las recomendaciones precipitadas de la ciencia occidental. Le cito un ejemplo. Organismos públicos oficiales sostenían en 1925 que cualquier radiación inferior a de 46 rens por año y por individuo era inocua; treinta años después se hablaba de 5 rens. O, por darle otro ejemplo, el mismo fraude científico, o el servilismo de la ciencia antes regímenes tan abyectos como el nazismo o el estalinismo.

AS: No estamos pretendiendo defender todas las afirmaciones concretas de la ciencia occidental, sea lo que sea la ciencia occidental. Estamos tratando de defender una cosmovisión racional, estamos tratando de defender ciertos procedimientos para averiguar la veracidad o falsedad de ciertas afirmaciones sobre el mundo. Pero somos muy conscientes, quién no podría serlo, de que los científicos, u otras personas racionales, pueden equivocarse. Es una obviedad. Hace 100 años se creía que la mecánica newtoniana era una teoría exacta de la gravitación. Por lo menos sabemos ahora que es una teoría aproximada, muy valiosa, pero que ha sido superada por la mecánica cuántica y por la teoría de la relatividad general. No ignoramos tampoco que nuestras teorías físicas actuales tendrán que ser, inevitablemente, superadas por otras teorías porque hay contradicciones internas. Y sabemos muy bien que los científicos pueden cometer errores y pueden hacerlos por muchas razones, incluidos prejuicios sociales. Estamos completamente de acuerdo con todo ello. Nuestro propósito no es defender determinadas creencias sino defender un método racional para evaluar las creencias.

Los ejemplos que vosotros citáis son muy diversos. El valor del budismo como filosofía de la vida no tiene nada que ver con lo que estamos diciendo porque no se trata de afirmaciones de hecho. O si se trata de afirmaciones de hecho, aunque no conozco bien la filosofía budista, ignoro si hacen afirmaciones de hecho sobre, por ejemplo, la antigüedad del mundo, si es así, las podemos evaluar de la misma manera que evaluamos las afirmaciones de los fundamentalistas cristianos.

Pero, por ejemplo, en el caso de la acupuntura yo no tengo creencias muy fijas sobre esta materia. Estoy dispuesto a estudiar los resultados de experimentos clínicos, con control doblemente ciego, y entonces vamos a ver. No tengo nada en contra de la acupuntura. Lo misma puedo decir respecto a las otras cosas que incluisteis en vuestra pregunta.

SLA-JB: Para finalizar déjenos hacerle dos preguntas que creemos pueden tener interés para los lectores de nuestra revista. Más allá del debate estrictamente filosófico, intelectual, ¿por qué creen ustedes, como afirman en su libro, que la discusión sobre el relativismo cognitivo tiene una importancia decisiva para la izquierda política?

AS: La relación entre las ideas que criticamos en las dos partes del libro y la política es bastante sutil y subrayamos en el prefacio que la mayoría de los temas discutidos en el libro, lógicamente, tienen poco o nada que ver con la política. Puedes tener la opinión que quieras sobre las matemáticas lacanianas o sobre la subdeterminación de las teorías por los hechos y tener también la opinión que creas más ajustada sobre el gasto militar, el matrimonio homosexual, etc., porque no existe nexo lógico entre las dos cosas y la relación entre los temas que discutimos y la política es principalmente sociológica. Es decir, que estos autores, y también el relativismo, están de moda en círculos intelectuales, por lo menos en Estados Unidos, que se consideran y que son en cierta medida de izquierda.

Existe sin embargo un cierto nexo lógico y esa fue mi motivación inicial para emprender toda esta tarea. Una de las motivaciones para escribir primero la parodia y luego el libro es que yo también soy de izquierdas y me sienta mal, en primer lugar, que mis compañeros políticos se pierdan en discursos estériles como los del postestructuralismo y, en segundo lugar, me parece que el relativismo cognitivo es una base muy débil para la construcción de una crítica social radical, sobre todo en Estados Unidos donde la izquierda es infinitesimal. Aquí en España, no sé si conviene incluir el PSOE en la izquierda o no, pero dependiendo de si se incluye o no al PSOE, la izquierda política está situada entre el 10% y el 50% de los votos. En Estados Unidos, dependiendo de cómo se cuente, la izquierda estaría entre el 0,01% y 0,1%.

Ahora bien si nosotros queremos progresar, si la izquierda quiere aumentar su influencia, tenemos que convencer a algunos de nuestros conciudadanos que tenemos un análisis del sistema económico-social y político que es más convincente, que es mas verosímil, que los otros análisis disponibles en el llamado "libre mercado de ideas", que, como sabemos muy bien, no es tan libre. Y, por otro lado, tenemos que convencer a nuestros conciudadanos que nuestras propuestas para cambiar el orden social o político tendrán efectos sociales más de acuerdo con sus y con nuestros criterios éticos. Y, además, como en las dos partes del análisis del discurso tenemos que hacer afirmaciones acerca del mundo, consiguientemente no basta con decir que mi teoría feminista es tan buena como tu teoría machista, sino que hay que decir que mi teoría feminista es mejor que tu teoría machista.

He aquí pues las razones por las que hemos de convencer a nuestros conciudadanos de que nuestro análisis es mejor que los demás, que es mas verosímil, y tenemos en fin que convencerles que en realidad las medidas que nosotros proponemos tendrán los resultados que nosotros pretendemos y, en ambos aspectos, obviamente, el relativismo cognitivo es una base muy, muy débil.

SLA-JB: Una última cuestión para completar alguna de las cosas que usted ha dicho. Ustedes han sido muy cautos al tratar las imposturas en el libro puesto que han dicho que solamente juzgaban determinadas imposturas, determinados textos. Nuestra pregunta sería: si en las ciencias físicas, si en las ciencias naturales y en las ciencias formales, existen mecanismos para juzgar, mejor o peor, pero existen mecanismos para juzgar a los científicos mediante los mecanismos habituales de las revistas científicas, en relación a su intervención anterior y en relación a ese tema que nos preocupa por su impacto en la ideología, en la política, ¿qué mecanismos podríamos establecer, si es que existen, si es que hay alguna manera, que vayan un poco más allá del intento limitado, a pesar de todo lo que es el libro, de poner algunas cortapisas, de proponer algunos juicios para poder juzgar lo que se hace en ciencias sociales o en ciencias humanas, o en ese campo de transición hacia la filosofía y hacia la política?

AS: Es una cuestión complicada. Tenéis razón al observar que en ciencias naturales es mucho más improbable que escritos tan ridículos sean publicados, por lo menos en revistas importantes porque hay todo un sistema de control y es verdad que es mucho más difícil que en los otros campos que habéis citado. No dudo de que muchos artículos malos son publicados en física o en biología, todo hay que decirlo, artículos mediocres, incluso erróneos, pero sería muy improbable la publicación de pura charlatanería digamos del nivel de las cosas que nosotros criticamos.

En otros campos, en ciencias sociales, por ejemplo, los criterios son más vagos, es más difícil buscar lo que es bueno y lo que no es bueno. Creo que probablemente lo más importante es que cada lector utilice criterios racionales para evaluar lo que está leyendo y que no se deje arrastrar por el áurea de profundidad que tienen ciertos autores.

Pero si queréis extraer lecciones más generales de nuestro libro, tengo entonces que volver un poco atrás. Podemos dividir en tres categorías las posiciones que mantenemos. En primer lugar, están las afirmaciones que nosotros pretendemos haber demostrado más allá de cualquier duda razonable y hemos sido muy cautelosos en decir claramente lo que pretendemos haber demostrado. En segundo lugar, están las cuestiones que levantamos como conjeturas interesantes y plausibles a la luz de lo que hemos demostrado pero que no pretendemos haber demostrado y, en tercer lugar, están las cosas que no decimos y que a veces rechazamos explícitamente pero que nos son atribuidas generalmente por los críticos desfavorables para atacarnos más fácilmente.

Obviamente, lo interesante de nuestro libro no son tanto las afirmaciones que entrarían en la primera categoría sino las que pertenecen a la segunda, porque el abuso de conceptos científicos es una parte muy limitada de la obra de los autores que nosotros citamos, seguramente una parte muy limitada de la cultura intelectual en general y de la cultura de las ciencias humanas en particular. No hemos escrito este libro principalmente para decir a los escritores, a los autores de ciencias humanas: "más cuidado cuando importéis conceptos de las ciencias naturales". Esta no es la cosa más interesante. El asunto de más interés está en la segunda categoría a la que antes me refería. Tiene que ver con los argumentos de autoridad. ¿Por qué estos discursos han estado tan de moda y no han sido criticados más abiertamente hasta hora? Estas son las cosas que no pretendemos haber demostrado pero que presentamos como conclusiones bastante irrebatibles digamos.

De hecho tengo la sensación de que lo que hemos hecho con Lacan o con Kristeva, por ejemplo, es un poco como lo que hizo el gobierno estadounidense, en los años treinta, con Al Capone, el gánster. Casi sin duda Al Capone era culpable de muchos asesinatos pero al final lo que se demostró en los tribunales era un caso de evasión de impuestos...

JB: Quizás como en el caso de Pinochet.

AS: Exactamente, porque demostraron lo que era más fácil demostrar. En el caso de Lacan lo mas fácil es demostrar que cuando utiliza conceptos y términos matemáticos lo que hace es pura charlatanería. Ahora bien, la cuestión es: cuándo él utiliza conceptos lingüísticos, ¿está entonces justificado su uso? ¿es también pura charlatanería? ¿es algo intermedio? Yo no soy competente para decirlo pero me gustaría que lingüistas profesionales hicieran un estudio semejante.

Creo que el interés de nuestro libro radica principalmente en las cuestiones que levantamos, pero que no estamos en grado de resolver.

Fuente: http://www.lainsignia.org/2007/enero/cyt_003.htm

jueves 8 de enero de 2009



¿Podría un misterioso estallido ser un nuevo fenómeno estelar?

El Telescopio Espacial Hubble captó de forma fortuita un misterioso estallido de luz el 21 de febrero de 2006. A lo largo de los siguientes 100 días, el objeto, catalogado como SCP 06F6, brilló y se apagó lentamente. Los astrónomos no conocen la distancia al objeto, por lo que podría estar en nuestra Vía Láctea o a una gran distancia astronómica, y la firma de luz de este evento no encaja con el comportamiento de una supernova ni de ningún fenómenos de tránsito astronómico observado anteriormente en el universo. Podría representar una clase completamente nueva de fenómeno estelar que ha pasado anteriormente sin detección en el universo, dijo Kyle Barbary del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (LBNL) en Berkeley, California. “Nadie ha sido capaz de dar una explicación satisfactoria para este objeto”, dijo en una conferencia de prensa en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana en Long Beach, California.

Los astrónomos normalmente observan intensos destellos de luz procedentes de una variedad de explosiones estelares y estallidos, tales como las novas y supernovas. Pero el aumento y caída en el brillo tiene una firma que simplemente nunca ha sido registrada para ningún otro tipo de evento celeste. El pico de supernova no dura más de 70 días, y los eventos de lentes gravitatorias son mucho más cortos. Por tanto, esta observación desafía a cualquier explicación simple”, dijo Barbary. “Nuna hemos visto nada como esto”.

Hubble fue dirigido hacia un cúmulo de galaxias a 8000 millones de años luz en la constelación de primavera de Bootes. Pero el misterioso objeto podrían estar en cualquier parte intermedia, incluso en el halo de nuestro propia Vía Láctea.

Una serie de artículos publicados por otros investigadores desde que se informó del evento en junio de 2006, han sugerido toda una colección de extravagantes posibilidades: el colapso y explosión del núcleo de una estrella rica en carbono, una colisión entre una enana blanca y un asteroide, o la colisión de una enana blanca con un agujero negro. En la conferencia de prensa, se preguntó a Barbary cuál era la explicación más extraña para el objeto: “En broma, alguien dijo que era otra civilización encendiendo su Gran Colisionador de Hadrones y estallando”, — lo cual obtuvo bastantes risas entre la audiencia. “¡No me cites diciendo eso!”, añadió.

Pero Barbary no cree que ningún modelo de los ofrecidos hasta el momento ofrezca una explicación completa de las observaciones. “No creo que realmente sepamos lo que significa el descubrimiento hasta que no observemos objetos similares en el futuro”.

Los estudios de todo el cielo buscando fenómenos variables, tales como los que se llevarán a cabo con el Gran Telescopio de Estudio Sináptico, pueden finalmente encontrar eventos de tránsito similares en el universo.

Fuente: http://www.cienciakanija.com/2009/01/07/%C2%BFpodria-un-misterioso-estallido-ser-un-nuevo-fenomeno-estelar/

Al Jesús histórico hay que comprenderlo dentro de su judaísmo contemporáneo. Pero ese judaísmo contemporáneo, como insisten cada vez con mayor fuerza los especialistas actuales, era notoriamente creativo, diverso y variado. Al llegar al finaI del siglo II d.C., el judaísmo rabínico, igual que el cristianismo católico, estaba muy ocupado en remontar su ascendencia a la historia anterior de manera que más adelante resultara tan difícil distinguir esa pluralidad primitiva en uno como como en el otro. Pero no hay duda de que es un error concebir el judaísmo de Jesús como uniforme, normativa o predominantemente rabínico. Y tampoco resulta de mayor utilidad o ayuda la distinción entre el judaísmo de Palestina y el de la Diáspora. Se trata de una diferenciación geográfica pero no ideológica. ¿Cuál es la diferencia ideológica, por ejemplo, entre aquellos dos judíos del siglo I: Filón de Alejandría del judaísmo de la Diáspora y Josefo de Jerusalén del judaísmo palestino? En el mundo y la época de Jesús había una sola clase de judaísmo: el helenista, un judaísmo que respondía con toda su antigüedad y tradición a una cultura grecorromana sostenida por el poder armado y la ambición imperial.

Jesús y el judaísmo

Sin embargo, hay una distinción dentro del judaísmo helenista que todavía parece válida y útil: se trata de la diferencia entre el judaísmo exclusivo y el inclusivo, entre las reacciones exclusivas e inclusivas al helenismo. Subrayo de inmediato que esos términos se usan en una acepción neutral. No supongo que la exclusividad siempre está mal o la inclusividad siempre está bien. La exclusividad, en su sentido extremo, puede significar petrificación, aislamiento e irrelevancia. La inclusividad, en su acepción extrema, puede significar abdicación, traición y desintegración. Al hablar de exclusividad me refiero a un judaísmo que intenta conservar sus tradiciones antiguas de la manera más conservadora posible con el mínimo de conjunción, interacción o síntesis con el helenismo en un plano ideológico. Al usar el concepto de inclusividad me refiero a un judaísmo que trata de adaptar sus costumbres ancestrales de la manera más liberal posible con el máximo de asociación, combinación o colaboración con el helenismo en el plano ideológico. Por cierto que tal distinción en realidad es un continuo con una variedad de grados y, reitero, una religión, una cultura o un pueblo podrían perder su alma en el punto extremo de cualquiera de esas direcciones.

Una forma de comprobar la validez de esa distinción consiste en leer tres grandes colecciones de textos en varios volúmenes en simultaneidad cronológica. Si se comparan el Corpus Papyrorum Judaicarum de Victor Tcherikover, Greek and Latin Authors on Jews and Judaism de Menahem Stern y The Old Testament Pseudepigrapha de James Charlesworth con respecto al mismo período general se pueden ver los testimonios documentales y literarios sobre lo que decían los judíos acerca de los gentiles y los gentiles acerca de los judíos en ese momento. No siempre es una lectura suave -en cualquiera de las direcciones-. Sin embargo, por momentos resulta positiva y, de todos modos, siempre manifiesta por lo menos una interacción forzada en ambos bandos. De hecho, el carácter salvaje del antijudaísmo pagano parece brotar con frecuencia del éxito de la actividad misionera judía.

Recuérdese el comentario amargo de Séneca el filósofo, hijo de Séneca el Mayor, que escribió en los años sesenta del primer siglo de nuestra era: "las costumbres de esta raza maldita han adquirido tanta influencia que ahora se las recibe en todo el mundo. Los vencidos han dado leyes a sus vencedores" (De Superstitione; Stern 1.431). Dos ejemplos resultarán suficientes como síntesis de una lectura sinóptica total de esas tres colecciones de valor inmenso.

El primer ejemplo trata sobre Dios. En la última parte del siglo II a.C., un judío de Alejandría compuso una misiva ficticia, Epístola de Aristeas a Philocrates, una obra que, según George Nickelsburg, ofrece "en la totalidad de nuestra literatura ...la evaluación más positiva de los griegos y la cultura griega y de la posibilidad de una coexistencia pacífica y productiva entre judíos y griegos" (Jewish Literature Between the Bible and the Mishnah, Filadelfia 1981, p.165). Y, según John Collins, es "un manifiesto de la autosuficiencia del judaísmo de la Diáspora" (Between Athens and Jerusalem: Jewish Identity inmaterial the Hellenistic Diaspora, Nueva York 1983, p.85). Su autor judío habla en la ficción por boca de un pagano y dice que los judíos "adoran al mismo Dios -Señor y Creador del universo- que todoos los demás hombres, el mismo que adoramos nosotros, oh rey, aunque nosotros le damos otros nombres tales como Zeus o Dis" (Aristeas 15; APOT 2.96 antes que la traducción de OTP 2.13). Ese reconocimiento bastante extraordinario del paganismo por parte de un judío tiene un paralelo en el siglo siguiente en la pluma de un pagano, Marco Terencio Varrón, que habla sobre el judaísmo. A pesar de haber sido partidario de Pompeyo, perdonado por César y luego proscripto por el Segundo Triunvirato, huyó y llegó a convertirse, en palabras de Menahem Stern, en "el intelectual más importante de la Roma republicana y el precursor de la restauración religiosa de Augusto" (1.207). La mayor parte de su obra prodigiosa se ha perdido, pero San Agustín comenta que "Varrón pensaba que el Dios de los judíos era idéntico a Júpiter, pues pensaba que no importa con qué nombre se lo llame mientras se comprenda el mismo concepto. ...Como por lo general los romanos no adoran a nadie por encima de Júpiter ...y lo consideran como el rey de todos los dioses, y como veía que los judíos adoran al Dios supremo, no podía dejar de identificarlo con Júpiter" (Res Divinae; Stern 1.210). Por cierto que, al mismo tiempo, los judíos podían burlarse de los paganos por adorar "a ídolos de barro de dioses muertos" (Oráculos sibilinos 3:588; OTP 1.375), y los paganos podían decir que los judíos adoraban una cabeza de asno en su templo de Jerusalén (Apión, Aegyptiaca; Stem 1.410).

El segundo ejemplo se refiere a la moral. Lo mismo que sucedía con las imágenes, se daba en la ética. Los textos judíos podían analizar los peores elementos del paganismo y enorgullecerse de su propia superioridad. También podían dirigirse a lo mejor del paganismo y proclamar su mutualismo. Y viceversa. A mediados del siglo II a.C., el Tercer oráculo sibilino pudo afirmar que fenicios, egipcios, romanos, griegos, persas, gálatas y asiáticos habían transgredido "la ley sagrada del Dios inmortal" sobre adulterio, homosexualidad e infanticidio (3:594-600, 764-766; OTP 1 :375, 379). Pero al mismo tiempo, y con referencia exactamente a las mismas conductas, un judío desconocido que escribió en hexámetros jónicos, probablemente en Alejandría entre 30 a.C. y 40 d.C., pudo defender la posición judía con la pluma de un maestro pagano, hablando detrás de la identidad ficticia de un poeta famoso de Mileto a mediados del siglo VI a.C. Las Sentencias del Pseudo-Focylides se manifiestan en contra de "un lecho adúltero", contra permitir "que una mujer destruya a la criatura sin nacer en su vientre", contra "tirar[lo] a los perros y aves de rapiña", y contra "las relaciones sexuales de un varón con otro varón (178, 184, 185, 191; OTP 2.580-581). Por supuesto que estas Sentencias son una ficción o, si se prefiere, una falsificación, pero se basan sobre una visión más inclusiva del judaísmo y el paganismo, un enfoque más conciliador que presupone una ética superior no solamente a partir de una revelación exclusivamente judía sino sobre la base de la ley natural a disposición de todos. ¿Y qué pasaba del otro lado?

Diodoro el siciliano, un escritor del primer siglo a.C., registra lo que sucedió cuando, entre 134 y 132 a.C., el asmoneo Juan Hircano se encontró sitiado en Jerusalén, sin esperanzas, por Antíoco VII Sidetes y pidió la paz. Los consejeros antijudíos del monarca sirio le recordaron cómo su antecesor Antíoco IV Epífanes había atacado el Templo y le recomendaron un genocidio inmediato. La razón que invocaron fue que "Moisés, el fundador de Jerusalén y organizador de la nación... había establecido las costumbres misantrópicas e ilícitas de los judíos". En consecuencia, le aconsejaron "poner fin a la raza o, si no lo lograba, abolir sus leyes y obligarlos a cambiar sus costumbres" (Bibliotheca Historica; Stern 1.183). Sin embargo, en una posición contraria, Numenio de Apamea, en Siria, que escribió en la segunda mitad del siglo II d.C., dio el siguiente espaldarazo filosófico supremo al judaísmo. "¿Qué es Platón?", se preguntó, "sino Moisés hablando en griego ático" (Stern 2.209).

Si uno pretende imaginar los primeros años de ese primer siglo de nuestra era sin ninguna de las simplificaciones unificadoras que el judaísmo rabínico posterior, o el cristianismo católico, proyectan sobre él, es menester hacer frente a tres interrogantes. Se los debe analizar, insisto, a pesar de que se nos ha entrenado para que los consideremos impensables. Primero, ¿qué hubiera sucedido con la dialéctica entre el judaísmo implícito y el explícito si hubiera quedado librado a su propia suerte? Segundo, el judaísmo por sí solo, ¿se hubiera manifestado dispuesto a negociar acerca de la circuncisión, por ejemplo, a fin de incrementar las posibilidades misioneras entre el paganismo grecorromano? O, en el caso de que el paganismo aceptara sus nociones sobre divinidad y moralidad, ¿hubiera el judaísmo reconocido las costumbres paganas sobre comensalía y matrimonios mixtos? Tercero, librado a sus propias fuerzas, ¿hubiera podido convertir al Imperio Romano? Preguntas discutibles, sin duda, pero vale la pena plantearlas aunque no sea sino para contrarrestar la influencia de un judaísmo rabínico y un cristianismo cristiano que nos han enseñado a no hacerlas. Preguntas cuestionables, sin duda, porque el proceso no quedó librado a su propia suerte. En un período de sesenta y cinco años, primero en 70-73, luego en 113-115 y por último en 132-135 d.C. el judaísmo se rebeló contra Roma, respectivamente, en Palestina, Egipto y sus alrededores y una vez más en Palestina. Esas tres guerras arrojaron dos resultados que quizá tuvieron la misma importancia para el futuro del judaísmo y del cristianismo. En primer lugar, el Templo de Jerusalén fue destruido y Judea quedó prohibida a los judíos. En segundo lugar, el judaísmo egipcio fue destruido. Ello facilitó el pasaje desde el judaísmo levítico al rabínico así como la ascendencia del judaísmo exclusivo sobre el inclusivo. Entiendo esa afirmación, sea correcta o no, como un juicio neutral sobre hechos históricos y no como una acusación moral implícita o una crítica religiosa indirecta.

Un campesino judío cínico

Esas preguntas discutibles son importantes por dos razones. Una de ellas es que en este libro, se interpretó a Jesús contra el trasfondo del judaísmo inclusivo antes que el exclusivo. No se trata, sin embargo, de la síntesis filosófica elitista, literaria y sofisticada de un Filón de Alejandría. Antes, se trata de una praxis filosófica campesina, oral y popular de lo que se podría describir como cinismo judío, si se da igual peso al adjetivo y al nombre. En el cuarto capítulo se indicó lo que significaba el cinismo. Implicaba práctica y no mera teoría, estilo de vida y no sólo una estructura mental opuesta al núcleo cultural de la civilización del Mediterráneo, una forma de presentarse y vestir, de comer, vivir y relacionarse que anunciaba su desprecio por el honor y la vergüenza, la relación de patronazgo y clientela. Eran hippies en un mundo de yuppies augustos. Jesús y sus seguidores, aunque no Juan Bautista y los suyos, encajaban muy bien en ese trasfondo. Sin embargo, los cínicos grecorromanos se concentraban fundamentalmente en el mercado antes que en la granja, en el habitante urbano antes que el campesino, y manifestaban escaso sentido de disciplina colectiva, por un lado, o de acción comunitaria, por el otro. Jesús y sus seguidores no encajan muy bien en ese trasfondo. La segunda parte de este libro sugirió una tipología popular quíntuple contra un trasfondo de tumulto campesino en la Palestina del siglo l. Recorría desde la violencia humana del líder bandolero, pasando por la violencia humana y divina del pretendiente mesiánico, a la violencia exclusivamente divina del profeta milenario y la no violencia del protestador. Pero también incluía al mago, un tipo humano apenas discernible en el trasfondo y a pesar de la profilaxis rabínica posterior. Jesús se acerca más a ese quinto tipo que, por ejemplo, a un profeta milenario o apocalíptico como Juan Bautista quien, inclusive si nunca lideró multitudes desde el Jordán, sin duda las reunió en el Jordán. Por otra parte, el bautismo en el Jordán nunca se limitó a una cuestión de agua sino de historia, nunca fue sólo un asunto de bautismo purificatorio sino de libertad de la esclavitud imperial. En consecuencia, nos vemos obligados, por el mismo estrato primario, a reunir dos elementos dispares: sanador y cínico, magia y comida.

El Jesús histórico fue, entonces, un campesino judío cínico. Su aldea campesina estaba lo suficientemente cerca de una ciudad grecorromana como Seforis como para que la experiencia y el conocimiento del cinismo no resulten ni inexplicables ni improbables. Pero su obra se desarrolló en las granjas y aldeas de la Baja Galilea. Su estrategia, implícita en su caso y explícita en sus seguidores, combinó la curación gratuita y la comida comunitaria, una igualdad religiosa y económica que negaba en el mismo plano y a la vez las pautas jerárquicas y de padrinazgo normales de la religión judía y el poder romano. Y, para evitar que se lo interpretara solamente como un nuevo intermediario de un nuevo Dios, no cesaba de desplazarse, sin establecerse ni en Nazaret ni en Cafarnaúm. No era mediador ni intermediario sino, paradójicamente, quien anunció que ninguna de esas funciones debía existir entre la humanidad y la divinidad o entre la humanidad y ella misma. El milagro y la parábola, la curación y la comida estaban calculados para impulsar a los individuos a establecer un contacto físico y espiritual no mediatizado con Dios así como un contacto físico y espiritual no mediatizado con sus semejantes. Anunció, en otros términos, el Reino de Dios sin intermediarios.

Jesús y el cristianismo

Este libro trata sobre el Jesús histórico, no sobre la historia del cristianismo primitivo. Sin embargo, resulta imposible terminar sin hacer algunos comentarios más directos sobre lo que sucedió después de Jesús.

En primer lugar, creo que ambas secciones anteriores resultan necesarias para explicar la difusión bastante rápida del cristianismo. A fin de obtener ese efecto, fue menester apelar a la orientación ideológica y la experiencia misionera práctica del judaísmo inclusivo, como también a la visión facilitadora y la presencia constante de Jesús. Jesús, en tanto campesino judío cínico, ya se movía, en un plano popular, dentro del ambiente de la síntesis entre la tradición judía y la gentil operada por el judaísmo inclusivo. Pero los brotes más vastos, desde el campo a la ciudad, desde Palestina a la Diáspora y, quizá, desde el arameo al griego, también se movían a lo largo de los caminos y las estrategias bien establecidas del judaísmo misionero inclusivo. Hacia fines del primer siglo, surgían dos grandes religiones, el judaísmo rabínico y el cristianismo primitivo, a partir de una matriz común. Cada una pretendía ser su única continuación legítima y cada cual poseía textos y tradiciones para probar esa pretensión. Cada cual representaba, de hecho, un salto del pasado al futuro igualmente válido, sorprendente y magnífico. En realidad, resultaría difícil decir cuál hubiera sorprendido más a Moisés si éste hubiera despertado de su sueño alrededor del 200 d.C. Insisto una vez más que al relacionar el judaísmo exclusivo con el rabínico y el inclusivo con el cristianismo primitivo no propongo una comparación peyorativa en ninguno de los dos sentidos. Ser humano significa establecer un equilibrio entre lo particular y lo universal y si bien el equilibrio siempre se inclina hacia uno o el otro, cualquiera de los dos extremos es inhumano. Se puede perder el alma en cualquiera de los polos del espectro y uno puede y debe preguntarse con idéntica legitimidad: ¿entregó el judaísmo muy poco cuando no logró convertir al Imperio Romano?, ¿entregó el cristianismo demasiado al lograrlo?

Esto propone un segundo elemento. ¿Acaso la comprensión del Jesús histórico resulta de alguna relevancia duradera para el cristianismo mismo? Sugiero que en el fondo de cualquier cristianismo siempre existe, manifiesta u oculta, una dialéctica entre una lectura histórica de Jesús y una lectura teológica de Cristo. Dicho de otro modo, el cristianismo siempre es un Jesús/Cristo/anismo. El Nuevo Testamento mismo contiene un espectro de interpretaciones teológicas divergentes, cada una de la cuales enfoca distintos aspectos o grupos de aspectos relacionados con el Jesús histórico o, mejor aun, con distintos Jesuses históricos. Una tradición determinada puede concentrar su atención, por ejemplo, solamente en las frases, o únicamente en los milagros, o sólo en la muerte, pero cualquiera de esas opciones presupone Jesuses históricos divergentes que dijeron algo, hicieron algo y murieron de una manera determinada. Por lo tanto, creo que las visiones diferentes del Jesús histórico presentan una cierta dialéctica con distintas interpretaciones teológicas y que el mismo Nuevo Testamento es una expresión evidente del carácter inevitable de esa pluralidad. Pero cualquier análisis de un Jesús histórico debe estar abierto a los métodos históricos estrictos de su mundo contemporáneo y debe ser capaz de mantener sus juicios sin pretensiones especiales. Por cierto que también puede contribuir a alterar esos métodos y juicios, porque si la historia científica no puede ocuparse de alguien tan importante, ello puede ser un indicio de su propia vacuidad. ¿Es necesario afirmar, a esta altura, que la forma en la cual el siglo XIX soñó con un estudio histórico no comprometido, objetivo y desapasionado se debe ver según lo que es: una pantalla metodológica para ocultar distintas formas de poder social y control imperialista? Este libro desafía al lector en el plano del método formal, la inversión material y la interpretación histórica. Supone que siempre existirán distintos Jesuses históricos, que siempre se construirán distintos Cristos sobre ellos pero, sobre todo, sostiene que la estructura de cualquier cristianismo siempre será: así es como vemos a Jesús -entonces como Cristo- ahora. Estoy postulando que la dialéctica entre Jesuses y Cristos (o Hijos, o Señores, o Sabidurías, o ...) está en el centro tanto de la tradición cuanto del canon, que es perfectamente válida, siempre ha estado entre nosotros y probablemente siempre lo estará.

¿Cómo se puede reconciliar, al menos, el hecho de hablar de un Reino sin intermediarios, de Jesús proclamando la presencia no mediatizada de Dios, con interpretaciones cristianas tales como, por ejemplo: "Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también", de 1 Timoteo 2,5, o: "Por eso es mediador de una nueva Alianza; para que, interviniendo su muerte para remisión de las transgresiones de la primera Alianza, los que han sido llamados reciban la herencia eterna prometida", y "Jesús, mediador de una nueva Alianza ...la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel", de Hebreos 9,15 y 12,24? Sin embargo, cuando el cristianismo intentó definir con la mayor claridad posible el significado de Jesús, insistió que era "totalmente Dios" y "totalmente hombre", es decir, que era él mismo la presencia no mediatizada de lo divino ante lo humano. En consecuencia, no encuentro ninguna contradicción entre el Jesús histórico y el Cristo definido, ninguna traición en el pasaje de Jesús a Cristo. Si existieron traiciones en el pasaje de Cristo a Constantino es otra cuestión. Inclusive es posible que, de manera muy inadecuada y lamentable, el hecho de imaginar a Jesús como intermediario o mediador haya facilitado ese último pasaje (ver B. Malina, "Patron and Client: The Analogy behind Synoptic Theology, en Forum 4/1 1987). De hecho, es difícil no ponerse muy, muy nervioso al leer esta descripción del banquete imperial en celebración de la clausura del Concilio de Nicea:

"Destacamentos de la guardia personal y de las tropas rodeaban la entrada del palacio con las espadas desnudas, y en medio de ellos los hombres de Dios avanzaban sin temor hacia el interior de los aposentos imperiales, en los cuales algunos acompañaban al emperador en la mesa mientras otros se reclinaban sobre divanes ubicados a ambos lados. Se podía pensar en una imagen del reino de Cristo y que se trataba de un sueño más que de una realidad" (Eusebio de Cesarea, Vita Constantini 3.15).

La comida y el Reino se reúnen pero ahora los participantes son los obispos varones y se reclinan, junto con el mismo emperador, para ser servidos por otros. Quizás el cristianismo es una "traición" inevitable y absolutamente necesaria a Jesús, de lo contrario hubiera muerto en medio de las montañas de la Baja Galilea. ¿Pero era menester que esa "traición" sucediera tan pronto, triunfara de manera tan completa y fuera gozada tan a fondo? ¿No se podría haber conservado una dialéctica más equilibrada entre Jesús y Cristo en Jesucristo?

Fuente: http://www.geocities.com/moises_jesus_mahoma/enfoques/crossan01.html

Próxima misión de la NASA en Marte buscará compuestos que originarían vida

Recreación del futuro vehículo MSL, Laboratorio Espacial de Marte

Un laboratorio móvil, del tamaño de un auto compacto, que recorrerá la árida superficie de Marte en búsqueda de los componentes que podrían originar vida bacteriológica, será la siguiente misión que prepara la NASA, en la nueva carrera espacial que podría culminar en la primera mitad de este siglo.

Sin embargo, primero se inaugurará la tercera generación de vehículos de exploración del planeta rojo con la puesta en órbita del Laboratorio Espacial de Marte (MSL, por sus siglas en inglés), “que buscará los compuestos orgánicos necesarios, como el carbono, para comprobar que el astro puede albergar vida”, señaló Rafael Navarro, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM, que participa activamente en el proyecto.

En entrevista, añadió que el laboratorio contará con los dispositivos necesarios para llevar a cabo un análisis que hasta ahora no se ha podido llevar a cabo satisfactoriamente, primero con la primera misión de su tipo, Viking, en los 70, y más recientemente con Phoenix, que transmitió sus últimas señales hace algunas semanas.

“Con las misiones anteriores conocimos la geología marciana y comprobamos la existencia de agua líquida; ahora investigaremos la existencia de compuestos orgánicos que indicarán la habitabilidad del planeta y, de ser así, extraer muestras biológicas en la siguiente misión”, apuntó.

Agregó que después de una primera generación de exploradores espaciales, con el Pathfinder y una segunda con los vehículos Spirit y Opportunity —que aún recorren el territorio—, los cuales utilizaron celdas solares, el nuevo complejo contará con energía nuclear que le permitirá mantenerse activo durante día y noche durante un año marciano, equivalente a dos terrestres, aproximadamente.

Trabajo terrestre

En días pasados la agencia espacial estadunidense anunció que el lanzamiento del MSL, que se preveía para el otoño de 2009, se pospuso hasta 2011 debido a problemas en el equipo.

“El problema se debió a una falla en el motor de las llantas, el cual puede repararse en un par de meses, sin embargo, retrasa la fecha en que ambos planetas tienen un mayor acercamiento, momento que no ocurrirá sino hasta 2011”, refirió el investigador universitario.

Rafael Navarro forma parte del equipo de investigación del laboratorio químico del MSL, que analizará las muestras recogidas en busca de componentes orgánicos.

El dispositivo, explicó, comprende un cromatógrafo de gases que separa compuestos que serán analizados por un espectrómetro de masas.

“Durante la misión del Viking fue posible llevar a cabo cuatro análisis de este tipo, ahora podremos realizar hasta 50. Además, utilizaremos los métodos correctos para volatilizar las muestras y obtener dichos compuestos, tarea que no se pudo llevar a cabo en misiones pasadas”, abundó.

El científico realizó investigaciones en algunos lugares del planeta con características similares a la superficie de Marte, como los desiertos de Atacama y Libia, así como en el Ártico y Hawai

Fuente: http://www.ecuadorciencia.org/noticias.asp?id=6284&fc=20090107




¿Qué fue primero, las galaxias o los gujeros negros?


Los agujeros negros supermasivos en el centro de las galaxias pueden haberse formado antes que las propias galaxias, según ha encontrado un nuevo estudio.

El abultamiento central de una galaxia normalmente tiene mil veces más masa que el agujero negro central de su centro, pero este no es el caso en las galaxias más jóvenes, según informa un equipo internacional en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana en Long Beach, California.

Crecimiento eficiente

En lugar de esto, los agujeros negros son relativamente mucho mayores en las galaxias bebés, apuntando que los agujeros llegaron primero. Esto cambia la forma en la que los astrónomos piensan en el crecimiento y evolución de las galaxias, de acuerdo con el miembro del equipo Dominik Riechers.

“Nuestros hallazgos demuestran que… una simple regulación del proceso que permite el crecimiento simultáneo no puede ser la única razón para la relación [entre los agujeros negros y los abultamientos]“, dijo Riechers, astrónomo del Instituto Tecnológico de California en Pasadena, Estados Unidos.

“Incluso si observamos a los eventos más extremos de rápida formación estelar en el universo, esto son más lentos y menos eficientes que el crecimiento de los agujeros negros masivos”, dijo.

Para hacer tal descubrimiento, el equipo de Reicher estudió las condiciones durante el primer mil millón de años del universo usando el radio observatorio Conjunto Muy Grande en Nuevo México, y el Interferómetro en Plateau de Bure en Francia.

Viaje en el tiempo

Estos telescopios son capaces de ver las galaxias alejadas tal y como eran durante los primeros mil millones de años de existencia del universo.

Parece que las galaxias “esferoidales” tienen un agujero negro supermasivo en su centro, dijo Riechers, y hasta ahora, los astrónomos habían observado que la masa de los agujeros negros siempre era aproximadamente una milésima de la masa del abultamiento central de estrellas de la galaxia.

Esta correlación sugería a los científicos que el mismo proceso físico debía regular el crecimiento tanto de agujeros negros como de las galaxias que los rodean, pero los nuevos hallazgos demuestran que otras fuerzas pueden estar también funcionando.

Esto también ayuda a resolver el problema galáctico de la gallina y el huevo: ¿las galaxias se forman alrededor de los agujeros negros, o los agujeros negros crecen dentro de galaxias existentes?

“Vemos que algunos de los agujeros negros más masivos de las galaxias actuales ya estaban formados hace más de 12 mil millones de años”, dijo Riechers, mucho antes que las propias galaxias.

Riechers dijo que su equipo intentara ahora descubrir cómo los agujeros negros y el abultamiento afectan al crecimiento del otro y por qué llegan a la razón estándar de masa de 1:1000.

Los expertos planean usar nuevos telescopios que entrarán en funcionamiento en los próximos años, tales como el Gran Conjunto Milimétrico/Submilimétrico (ALMA), el cual tendrá la sensibilidad y poder de resolución para ver la formación de algunas de las primeras galaxias del universo.

“Un verdadero hito”

Demostrar que la razón de masa de un agujero negro supermasivo respecto al abultamiento central de las galaxias cambia con el tiempo es el primer paso para comprender cómo se formaron estas galaxias, comentó John Dickey, astrónomo de la Universidad de Tasmania en Hobart, Australia.

“Este es un verdadero hito”, dijo Dickey. “Si los resultados pueden ser replicados por otros investigadores, ciertamente apuntará a que los agujeros negros se formaron primero. Esto es bastante distinto a lo que mucha gente habría dicho hace unos años”.

Fuente: http://www.cienciakanija.com/2009/01/07/%C2%BFque-fue-primero-las-galaxias-o-los-agujeros-negros/

miércoles 7 de enero de 2009

EL OCCIDENTE ANTÍPODA O VICEVERSA

MARCELA RODRÍGUEZ LORETO
Carlo Saviani,
El Oriente de Heidegger,
Herder Editorial,
Barcelona, España, 2004.

Carlo Saviani (Italia, 1959) es profesor de Historia y Filosofía e investigador en la Universidad L’Orientale de Nápoles. Es editor de la versión italiana de La religión y la nada, del pensador japonés Keiji Nishitani, vinculado a la llamada Escuela de Kioto. Es ahí donde floreció uno de los intentos más interesantes por establecer un diálogo entre el pensamiento occidental y el oriental, diálogo por el que Martin Heidegger tuvo especial interés, y del que Carlo Saviani deja constancia por medio de la recopilación de testimonios extraídos de conferencias, cartas, y otros textos para conformar el libro El Oriente de Heidegger.

Aunque ya Nietzsche y Schopenhauer habían ahondado en el pensamiento oriental, es Heidegger quien mejor es comprendido en Oriente. Fue en 1921 cuando por primera vez un japonés viajó a Friburgo para recibir clases del filósofo alemán. Hajime Tanabe, considerado uno de los pensadores más significativos de Japón, alguna vez dijo que "Heidegger, en mi opinión, es el único pensador después de Hegel". En particular en la Universidad de Kioto se da una continua asimilación y transmisión del pensamiento de Heidegger. Incluso algunas de sus obras aparecieron traducidas al japonés antes que a otro idioma.

En aquellos años, muy pocos textos sobre zen eran accesibles a los lectores occidentales; más que nada los artículos aparecidos en The Eastern Buddhist, revista dirigida por D.T. Suzuki que se publicó de forma irregular entre 1921 y 1939. Como bien apunta Saviani, ante tal escasez resulta comprensible el privilegio del que gozó Heidegger al poder establecer en las universidades de Friburgo y Marburgo contacto personal con expertos en budismo zen, como H. Tanabe, Sh. Kuki, y K. Nishitani.

Saviani nos muestra las rutas de encuentro entre aquellos pensadores y Heiddeger: en 1922 Tanabe llegó a Friburgo. Al cabo de dos años publicó un ensayo acerca de la fenomenología de Heidegger; quizá fue el primero en descubrirle a Japón la importancia de Heidegger. En ese mismo año Heidegger rechazó, tras alguna vacilación, la propuesta de ir a enseñar tres años en Japón. Después estuvo en Marburgo el barón Kuki, a quien "debemos los japoneses la primera dilucidación fiable de Sein und Zeit [El ser y el tiempo]", recordaría K. Tsujimura en el discurso pronunciado con motivo del cumpleaños ochenta de Heidegger. Y Saviani dice que no olvidemos que a Sh. Kuki se debe el primer volumen dedicado a Heidegger en el mundo: Heidegaa no tetsugaku, Tokio, 1933. También por Sh. Kuki, el entonces jovencísimo Sartre supo de la existencia de Heiddeger a raíz de un breve encuentro con el barón Kuki en París, quien buscaba alguien que le enseñara francés. Durante su estancia en París, Kuki escribió el ensayo La esencia del Iki, en el que citaba el ensayo de Tanabe sobre Heidegger. La noción de Iki y el problema de su traducibilidad por "gracia", constituyen el eje del Diálogo de Heidegger con el Japonés.

Nishtani asistió en Friburgo a las lecciones de Heidegger sobre Nietzsche y el nihilismo. Por su parte, Heidegger asistió al menos a alguna de las lecciones que impartió Tanabe, invitado por Husserl, sobre la filosofía de Nishida. Durante su período de estudios en Friburgo, Nishitani le regaló a su maestro el primer volumen de los Ensayos de Suzuki, de 1927, empujándolo indirectamente, dice Saviani, a profundizar en el tema y a tomar prestada de la biblioteca universitaria la obra Zen, der lebendige Buddhismus in Japan.

Otro episodio que Heidegger recordaría repetidas veces fue la traducción inmediata al japonés de Was ist Metaphysik? (¿Qué es la metafísica?). Mientras en Oriente "el vacío es el nombre eminente" para lo que Heidegger quiere decir con la palabra "ser", en Occidente la Nada se entendió en sentido nihilista.

Existe afinidad entre la filosofía heideggeriana y el pensamiento asiático respecto a la Nada. El Vacío no es la Nada negativa. Heidegger conocía bien los textos del taoísmo y del budismo zen. Sin embargo, H.W. Petzet cuenta en la biografía de Heidegger que éste, aunque se sabía comprendido por hombres como Nishitani y Tsujimura, no creía que sucediese lo mismo en todo el ámbito oriental. Según Petzet, en los últimos años Heidegger no tenía idea "de qué encontraban los amigos japoneses en su filosofía"; le resultaba difícil creer a ciegas que sus ideas tuvieran el mismo significado en una lengua tan ajena a Occidente.

El Oriente de Heidegger está dividido en dos partes, la primera: la confrontación con el taoísmo; la segunda: la confrontación con el budismo zen. Carlo Saviani incluye un apéndice, una conversación acerca del arte que Heidegger sostuvo con el filósofo japonés H.S. Hisamatsu; el relato testimonial de P. Shih-yi Hsiao, con quien Heidegger había emprendido una traducción conjunta del Tao Te Ching; y una serie de conversaciones con pensadores como Tomio Tezuka y Daisetz Teitaro Suzuki.

Este libro fue publicado por primera vez en 1998, la editorial barcelonesa Herder se preocupó por editarlo al castellano y Saviani por incluir una breve presentación a la edición española.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2005/08/07/sem-marcela.html
Acerca de algunos paradigmas de la música contemporánea

Marcelo Jeremías


Sobre John Cage recuerdo haber escuchado una anécdota hace unos veinte años en la Universidad de La Plata en el taller de sonido al que asistía de que cuando un ballet se quedó sin orquesta de percusión a este compositor se le ocurrió dar forma a un “piano preparado” y lo particularmente especial de la situación es que detalló la dirección (ciudad, calle, número y código postal) donde se encontraba la ferretería en la que había comprado tornillos y pernos para incrustar entre las cuerdas del piano y así lograr “sonidos especiales”. Si uno piensa un poco sobre esto comprende a la distancia que es un poco ridículo (por lo menos gracioso) detallar la dirección de una ferretería para comprar un tornillo ya que esa clase de elementos industriales están homologados bajo normas de fabricación (Iram) y sucede que la dimensión de tornillo que es posible comprar en un local también se consigue en otro lugar cualquiera. Entonces esos datos, al ser redundantes, adquirieron en mi reflexión una connotación llamativa y un significado posible es la ironía a la propia partitura.

Significado atribuible al propio Cage o a la imaginación de los espectadores. Y creo también que Cage para presentar su obra 4´33”para piano solo (donde no sonó ninguna nota musical) hizo otra reverencia y revelación política como gesto hacia el silencio, pero es muy exagerado decir que Cage descubrió el valor incluso teatral del silencio, y mi interpretación es que sus obras son básicamente gestos políticos y lo curioso o rico es que no se suscribió a ninguna ideología porque si cuando un ballet se queda sin orquesta de percusión él inventa el “piano preparado” ahí tenemos un gesto claramente neoliberal y si cuando hizo 4´33” el intérprete carecía de intencionalidad en sus acciones (sea cuales fueran éstas) ahí simplemente cometió una estafa a la que se suscriben muchos compositores contemporáneos como simple snobismo zen porque eso no es ninguna reivindicación de la sensibilidad oriental ocultando de este modo el trasfondo reaccionario. Esto lo considero así porque el significado de la acción en la escena es asunto básicamente teatral en el cual los músicos tangencialmente formamos parte pero de lo cual no podemos escaparnos de ningún modo. Otra idea fuerte que recuerdo de aquella época platense es escuchar al profesor de cátedra del área de composición musical decir que en el futuro los compositores ya no van a poder trabajar solos, que el mapa futuro es los laboratorios de sonido y los equipos de trabajo subvencionados por las empresas, y como extensión de esto la recomendación a que no nos esforcemos en aprender escalas ya que hay un niño en Rusia de 13 años que toca escalas a una velocidad inigualable (aquí otra ironía), pero ciertamente son esa clase de ironías de las que las personas necesitamos desprendernos para recabar en el valor de los aspectos más simples del trabajo del músico.

Al final este compositor argentino en nombre del famoso Pierre Boulez a quien le adujo la autoría de la frase que mencioné se equivocó, ya que hoy día (poco más de veinte años después) muchas personas producen música partiendo de diferentes enfoques y el hecho de carecer de subvenciones o sueldos estatales o privados no impidió el desarrollo del “pensamiento musical” en los músicos ni su vínculo de diferentes modos con el público. Lo que sí se decretó fue el fin de esos dinosaurios que cuando empezaron a funcionar eran profundamente elitistas con sus orquestas sinfónicas muy importantes y que cuando vieron que les llegaba el fin se disfrazaron de discursos sociales hacia el valor de la cultura, y aquí otra ironía ya que estoy hablando de los estudios de sonido de las radios nacionales. Quizás Pierre Boulez no previó hace veinte y algunos años que junto con los grandes ordenadores también aparecerían los ordenadores portátiles lo que posibilitaría el trabajo musical en ambientes mucho más flexibles en el futuro. Y quizás tampoco la revolución de las escuelas musicales basadas en interpretaciones poéticas de la sociedad tan valiosas como las que sistematizaron procesos de enseñanza a partir del tango, el jazz, la bossa nova y muchas otras corrientes musicales con lo cual ya no es necesario empezar a aprender música estudiando a Beethoven (valiosísimo compositor) sino también a Discépolo, Mariano Mores o Tom Jobim. Es que adjudicar a la tecnología un asunto previo a la construcción del sonido como lo es el “enfoque musical” es otro pensamiento fuertemente reaccionario con el que se intentó amedrentar a la generación musical de la que provengo para quitarnos el estímulo de “hacer y aprender música”. En el mundo del teatro en cambio se desarrollaron anticuerpos ante estos mensajes políticos encubiertos negativos y esos anticuerpos están en el desarrollo particular de las distintas poéticas teatrales con sus bases e investigación dramatúrgica. Y evidentemente esta es una exigencia necesaria para que el músico contemporáneo tenga una opción de “construir su espacio mágico”, es decir que hoy es imprescindible lograr una lectura en términos “teatrales” del espacio donde hacer música para poder tener una opción de “comunicar” en los términos de interpretación musical.

Fuente: http://www.marcelojeremias.com

Anomalía en la invarianza de Lorentz podría dar un vuelco a un pilar básico de la Relatividad de Einstein


Un físico de la Universidad de Indiana (IU) ha desarrollado una prometedora nueva forma de identificar una posible anomalía en un pilar básico de la teoría de Einstein de la relatividad conocido como “invarianza de Lorentz”. De confirmarse, la anomalía descartaría el principio básico de que las leyes de la física son iguales para dos objetos que viajan a velocidad constante o rotan uno en relación al otro.

El Distinguido Profesor de la IU Alan Kostelecky y el estudiante graduado Jay Tasson tomaron la vieja idea de la simetría exacta promulgada por la teoría de 1905 de Einstein y demostraron en un artículo que se publicará en el ejemplar del 9 de enero de Physical Review Letters que puede haber unas violaciones inesperadas de la invarianza de Lorentz que pueden detectarse en experimentos especializados.

“Es sorprendente y agradable que violaciones comparativamente grandes puedan aún estar esperando su descubrimiento a pesar de un siglo de pruebas de precisión”, dijo Kostelecky. “Descubrirlas sería como encontrar un camello en pajar lugar de una aguja”.

Si los hallazgos ayudan a revelar la primera prueba de violaciones de Lorentz, demostraría que la relatividad no es exacta. El espacio-tiempo no parecería el mismo en todas las direcciones y habría violaciones de la relatividad medibles, aunque minúsculas.

Las violaciones pueden verse como direcciones preferidas en el espacio-tiempo vacío provocadas por un vacío similar a una malla de campos de fondo. Esto estaría separado de todas las partículas y fuerzas conocidas, lo cual se explica en una teoría conocida como Modelo Estándar que incluye la Teoría de la Relatividad de Einstein.

Los campos de fondo se predicen por una generalización de esta teoría conocida como Extensión del Modelo Estándar, desarrollada por Kostelecky para describir todas las hipotéticas violaciones de la relatividad.

Aunque difíciles de detectar, cada campo de fondo ofrece su propio estándar universal para determinar su un objeto se está moviendo o no, o en qué dirección se mueve. Si un campo interactúa con ciertas partículas, entonces el comportamiento de esas partículas cambia y puede revelar violaciones de la relatividad causadas por el campo. La gravedad distorsiona los campos, y esto produce comportamientos en las partículas que pueden revelar unas violaciones que de otro modo quedarían ocultas.

Las nuevas violaciones cambian las propiedades gravitatorias de los objetos dependiendo de su movimiento y composición. Los objetos en la Tierra siempre se mueven de forma distinta en distintas estaciones debido a que la Tierra gira alrededor del Sol, por lo que las manzanas podrían caer más rápido en unas estaciones que en otras. También, distintos objetos como manzanas y naranjas caerían de forma distinta.

“Ningún experimento dedicado ha buscado hasta ahora una variación estacional en el índice de caída de un objeto en la gravedad de la Tierra”, dijo Kostelecky. “Desde la éopca de Newton hace 300 años, se ha supuesto que las manzanas caen a la misma velocidad en verano que en invierno”.

Observar estas minúsculas variaciones es otro tema dado que las diferencias en la caída serían diminutas dado que la gravedad es una fuerza débil. El nuevo artículo cataloga posibles experimentos que podrían detectar los efectos. Entre ellos hay algunos que estudian las propiedades gravitatorias de la materia en la Tierra y el espacio.

La Extensión del Modelo Estándar predice que una partícula y antipartícula interactuarían de forma distinta con los campos de fondo, lo cual significa que la materia y la antimateria sentirían de forma distinta la gravedad. Por lo que una manzana y una anti-manzana caerían también a distinta velocidad.

“Las propiedades gravitatorias de la antimateria permanecen inexploradas en su mayor parte”, dijo Kostelecky. “Si una manzana y una anti-manzana se dejasen caer a la cez desde la cima de la Torre de Pisa, nadie sabe si impactarían en el suelo a la vez o en momentos distintos”.

Fuente: http://www.cienciakanija.com/2009/01/06/anomalia-en-la-invarianza-de-lorentz-podria-dar-un-vuelco-a-un-pilar-basico-de-la-relatividad-de-einstein/

El "Evento Tunguska" ¿Qué ocurrió realmente?

El 30 de junio de 1908 una explosión aérea de una potencia similar a la de un arma termonuclear derribó árboles en un área de 2.150 kilómetros cuadrados. El suceso tuvo lugar en las proximidades del río Podkamennaya, en Tunguska (Rusia), y se han elaborado unas 30 hipótesis para explicarlo. Pero ¿Qué fue lo que realmente ocurrió en Tunguska?

La humanidad, o al menos el hombre moderno, había tenido pocas oportunidades de asistir a eventos de este tipo. De hecho, faltaban aún varias décadas para que las bombas nucleares produjesen efectos tan devastadores como los que tuvieron lugar en junio de 1908. Salvo algunas erupciones volcánicas o terremotos importantes, ningún fenómeno había sido capaz de derribar personas que estuviesen de pie a más de 400 kilómetros del lugar del hecho. Esto explica la fascinación que tiene el denominado “Evento Tunguska” para la mayoría de las personas, y por que existen tantas hipótesis para intentar explicar lo que ocurrió ese verano.

Los hechos
El 30 de junio de 1908 se produjo una explosión que fue detectada por numerosas estaciones sismo gráficas alrededor del mundo. Su magnitud fue tal que incluso pudo ser registrada por un barómetro de una oficina meteorológica del Reino Unido, ubicada a miles de kilómetros de distancia, gracias a fluctuaciones que causó en la presión atmosférica. Mucho menos sutiles, los efectos en las inmediaciones del “punto cero” incluyeron el derribo de todos los árboles situados en un área más de 2000 kilómetros cuadrados. En poblados situados a 400 kilómetros del epicentro de la explosión la onda expansiva tuvo la potencia suficiente para romper ventanas y derribar a personas adultas. A 600 kilómetros del impacto, en el distrito de Kansk, los pobladores cuentan que algunos marineros y caballos fueron derribados por la onda de choque, mientras las casas temblaban y la vajilla se rompía. Incluso el conductor del famoso tren Transiberiano tuvo que detener la marcha por que temía que las vibraciones hiciesen descarrilar el convoy.

Evento Tunguska: los efectos en las inmediaciones del “punto cero”

Algunos testigos reportaron que durante las semanas siguientes al evento, las noches fueron tan brillantes que en varios lugares de Rusia y Europa se podía leer luego de la puesta del sol sin necesidad de lámparas o velas. Ya te puedes imaginar lo que habrá significado eso en una época en que casi nadie había visto un automóvil o un aeroplano, donde la vida era sencilla y predecible, en un mundo que no conocía la televisión y la radio apenas estaba naciendo.

Los registros muestran que incluso en los Estados Unidos varios observatorios astronómicos, inclusos los del Monte Wilson y el Smithsonian, encontraron una significativa disminución de la transparencia atmosférica que se prolongó durante varios meses. Ese efecto, fruto de la cantidad de polvo que se lanzó a la atmósfera, se asociaría años más tardes a las bombas nucleares, y se lo denominaría “invierno nuclear”, dada la potencial capacidad que tiene una explosión de este tipo de sumir al planeta en un largo y oscuro “invierno” fruto del oscurecimiento de la atmósfera. De hecho, los expertos calculan que el Evento Tunguska liberó la energía equivalente a una bomba atómica de 10 a 15 megatones, donde un megatón equivale a la explosión de un millón de toneladas de TNT. Para que te des una idea de lo que esto significa, recordemos que la arrojada sobre Hiroshima tenía “solo” 0.015 megatones, y arrasó una ciudad entera.

Afortunadamente, Siberia era una zona muy poco poblada. De hecho, en muchas regiones aun hoy se pueden recorrer cientos de kilómetros sin encontrar ni rastros de la humanidad. Si el Evento Tunguska hubiese tenido lugar sobre una zona densamente habitada, como Europa o América, los muertos se hubiesen contado por millones. La mayoría de los testigos de la explosión de 1908 pertenecían a la población Tungus, una tribu nómada de origen mongol que sobrevivía en las frías estepas gracias al pastoreo de renos. Estas personas contaron que vieron caer un objeto que “brillaba como el Sol”. ¡No les debe haber resultado fácil dormirse esa noche!

La investigación
Tan asombroso evento intrigó profundamente a los científicos. Pero a pesar de ello no se enviaron geólogos u otra clase de expertos hasta el punto del impacto hasta 1921. Hay que recordar que, en términos de distancias, el mundo era mucho más grande en 1908 que en al siglo XXI. Solo cruzar el Atlántico era todo un acontecimiento para la mayoría de las personas, y una expedición de ese tipo tomaba años de planificación. Y el gobierno zarista de Rusia parecía tener más interés en hacerlo pasar por una "advertencia divina" contra las agitaciones revolucionarias en curso que averiguar la verdad detrás del evento.

Sin embargo, 13 años más tarde, en 1921, la Academia Soviética de las Ciencias envió al científico Leonild Kulik a Tunguska para que estudie el hecho. Kulik tomó una gran cantidad de fotografías pero fue incapaz de descubrir cráter alguno. Describió una región de más de 50 kilómetros de diámetros en la que no había quedado un árbol de pie, y realizó varios dibujos de la forma que tenía esa zona. Intrigado justamente por el aspecto de está, que se parecía mucho a una mariposa, dedujo que posiblemente hubiesen tenido lugar dos explosiones simultaneas, ligeramente separadas entre si. Volvió a la zona 17 años más tarde, pero no pudo descubrir nada más.

En las décadas de 1950 y 1960 se enviaron expediciones mejor equipadas, y los científicos pudieron recoger muestras que luego resultaron ser identificadas como microlitos cristalinos y otros objetos de naturaleza extraterrestre. Recientemente, en 1999, científicos italianos que viajaron a Tunguska demostraron que el lago Cheko, de 50 metros de profundidad y 450 kilómetros de diámetro, no existía antes de 1908. En los sedimentos del fondo Cheko se encontraron también materiales de posible naturaleza extraterrestre.

Cabaña en los bosques de Tunguska, hoy.

Las hipótesis
Como resulta obvio, semejante acontecimiento ha generado hipótesis de todo tipo. En primer lugar, si utilizas Google para encontrar la frase “Evento Tunguska verás como miles de sitios dedicados a los ovnis, las teorías conspirativas o lo sobrenatural especulan con el posible accidente de una nave nodriza extraterrestre, la detonación de un artefacto nuclear secreto (décadas antes de que se inventaran “oficialmente”), maquinas del tiempo que explotan al viajar al pasado, antimateria, bombas atómicas naturales o prácticamente cualquier disparate que se te pueda ocurrir.

Sin embargo, la comunidad científica, basándose en las pruebas recogidas, los testimonios de testigos y modelos computarizados, coincide en que fue un pequeño cometa lo que ocasionó el Evento Tunguska. Compuesto básicamente por hielo y polvo, un cometa (o quizás, un “trozo de cometa”) estalló sin llegar tocar el piso, quedando completamente vaporizado por el calor generado por el roce con la atmósfera terrestre. Los modelos muestran que todo el hielo contenido en el cometa se puede sublimar, conviviéndose directamente en gas, que al dispersase en la atmósfera eliminaría todo rastro de la explosión.

Necesitamos un sistema de alerta temprana

Los árboles habrían sido derribados fundamentalmente por la onda de choque atmosférica y, en menor medida, por la onda térmica. Algunos piensan que es muy improbable que un cometa haya pasado inadvertido en los días (y noches) previos al evento, pero la trayectoria de caída sugiere que el responsable de la explosión procedería de una dirección casi coincidente con el Sol, lo que habría hecho muy difícil para los astrónomos su detección, sobre todo si era pequeño o hubiese agotado las sustancias volátiles responsables de generar las vistosas colas características de estos cuerpos. De hecho, las efemérides astronómicas muestran que el cometa 7P/Pons-Winnecke se encontraba cerca de la Tierra en ese momento, por lo que no se descarta la posibilidad de que un fragmento desprendido del cuerpo principal haya sido el responsable del fenómeno

Independientemente del tipo de cuerpo celeste implicado, o incluso aunque el origen de la explosión hubiese sido otro, el Evento Tunguska debería ser un recordatorio de lo importante que es para la humanidad el disponer de un sistema de alerta temprana que nos avise ante la posibilidad de impacto de un meteorito o asteroide contra el planeta. Una explosión 10 veces menor que esta, pero que tuviese lugar sobre cualquier ciudad importante del mundo, no dejaría un edificio en pie. Sin embargo, ya hemos visto como los problemas de presupuesto hacen que la NASA prácticamente no disponga de recursos económicos para esta tarea, y menos para elaborar mecanismos que permitan destruir un meteorito antes de que nos impacte.

Fuente: http://www.neoteo.com/el-evento-tunguska-que-ocurrio-realmente-14431/pg-3.neo

La vertiginosa velocidad de la Vía Láctea
  • Nuevas observaciones revelan que la Vía Láctea gira a 965.000 km/hora
  • Aumentan las probabilidades de colisión con otras galaxias
Robert Hurt, IPAC; REID, CfA, NRAO/AUI/NSF
Representación artística de la Vía Láctea. Los puntos azules y verdes indican las medidas de las distancia. (Foto:Robert Hurt, IPAC; REID, CfA, NRAO/AUI/NSF


Quien tenga miedo a la velocidad, que se agarre: la Vía Láctea gira 160.000 kilómetros por hora más deprisa de lo que se pensaba hasta ahora. Ese aumento de velocidad, respecto a la estimación anterior, implica que su masa es un 50% más grande de lo que señalaron investigaciones anteriores y que, por tanto, es más probable que colisionemos con nuestra vecina, la galaxia Andrómeda. Eso sí, en un futuro que está aún muy lejano. «Gracias a este trabajo, nuestra galaxia ha dejado de ser la hermana pequeña de su familia», ha señalado Mark Reid, del Centro de Astrofísica de Harvard-Smithsonian.

Estos nuevos datos significan que la Vía Láctea se mueve en su órbita a la vertiginosa velocidad de 965.000 kilómetros por hora, según se ha logrado observar desde una de sus esquinas, que es donde se encuentra el Sistema Solar donde se ubica la Tierra, es decir, a 28.000 años luz de su centro galáctico.

«Se trata de un trabajo muy interesante; no es fácil conocer la estructura y el movimiento de la Vía Láctea porque estamos dentro de ella. Es como querer conocer cómo es un bosque paseando bajo sus árboles», explica Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional.

En este caso, los científicos utilizaron el radiotelescopio Very Long Baseline Array (VLBA), de la Fundación Nacional de la Ciencia de EEUU, un conjunto de 10 antenas, distribuidas por todo el país, que conforman una de las mayores instalaciones de observación desde la Tierra.

Debido a su gran capacidad para lograr imágenes de gran detalle -lo que se logra midiendo las ondas con rayos infrarrojos-, los investigadores han desarrollado un programa de medición. Sus resultados han sido presentados en la reunión anual de la Sociedad Americana de Astrofísica, celebrada estos días en Long Beach (California).

Los astrónomos observaron que había regiones de una prolífica formación de estrellas en toda la galaxia. En algunas de estas zonas, encontraron moléculas de agua que emiten radiaciones monocromáticas: son como el haz de un láser, pero en microondas y se denominan másers cósmicos. Estos másers son detectables por el VLBA.

Durante su investigación, observaron estas regiones en diferentes ocasiones -algunas veces cuando la Tierra estaba en la cara opuesta de su órbita alrededor del Sol- y tomaron medidas de las distancias y de los movimientos de las moléculas. «Eso nos ha permitido tener datos directos y utilizar el tradicional método de la triangulación para saber la velocidad, en lugar de tener en cuenta propiedades como el brillo, que se utilizan en otros estudios», explicaba en Long Beach el astrónomo Karl Mente, del Instituto Max Planck de Radioastronomía, en Alemania.

Con esta técnica, descubrieron que las distancias diferían mucho de las anteriores mediciones, en ocasiones hasta las doblaban. Encontraron también que las áreas de estrellas en formación que albergan los másers son las que «definen los brazos en espiral de la Vía Láctea», como añadía su colega Mark Reid.

Problemas económicos

Durante el encuentro, los astrómonos que han participado en este proyecto destacaron la gran capacidad de observación del radiotelescopio VLBA, cuya viabilidad económica parece estar en peligro tras unos años de abandono financiero por parte de la Administración Bush.

«El VLBA es capaz de fijar la posición de cada objeto que orbita alrededor de la Vía Láctea con una precisión asombrosa, mediante la medición de las radiaciones. Ello nos permite determinar movimientos en tres dimensiones de las estrellas en formación, que no siguen una trayectoria circular, sino que se mueven alrededor de le galaxia», aseguraron.

Coincidiendo con el encuentro californiano, el investigador Martin Pohl, de la Universidad de Iowa, también presentó ayer un mapa completo de los cuatro brazos en espiral de esta galaxia. Ya se sabía que la Vía Láctea está distribuida en un disco con un núcleo de estrellas y que fuera de ese área las estrellas se sitúan en brazos en espiral. Pohl y su equipo ha podido observar que existe una total simetría en la estructura de estos brazos: han probado que hay dos principales y otros dos más débiles, y no uno sólo uno como se creía.

Fuente: http://www.blogastronomia.com/2009/01/06/la-vertiginosa-velocidad-de-la-via-lactea/

martes 6 de enero de 2009

Del nihilismo a la vacuidad:

Keiji Nishitani


Escribir sobre Keiji Nishitani es tratar sobre uno de los tres filósofos más representativos de la Escuela de Kioto. No resulta una exageración afirmar que la emergencia de su pensamiento constituye uno de los hitos fundamentales de la filosofía universal. Los filósofos de Kioto constituyen una corriente filosófica capaz de codearse con las de mayor altura en Occidente, siendo la primera en el Japón de la que esto puede afirmarse con razones suficientes. Dejando al margen el hecho de que sus representantes ejerciesen su labor docente en la misma universidad, sus metodologías fuesen similares, unos fueran alumnos de otros, no es eso ni lo más característico ni aquello que los torna irrepetibles; su importancia radica, por una parte, en la capacidad de conjugar lo más granado del pensamiento occidental con las tradiciones de sabiduría oriental como el budismo zen y el de la Tierra Pura, representativos del budismo mahayana. De otro lado, representan una contribución original del Japón a la filosofía de Occidente que permite una re-lectura de nuestros filósofos más relevantes, observando en ellos nuevas facetas y matices. Leer de nuevo a Kant o Hegel tras haber estudiado a Nishida, ofrece una visión mucho más rica y, si se me permite la expresión, jugosa de ambos gigantes alemanes y lo mismo ocurre con Nishitani en relación a Plotino, Eckhart, Descartes, Schelling, Heidegger, Sartre y sobre todo Nietzsche. Surge entonces la razonable pregunta de por qué estos filósofos no han tenido en América y en Europa, hasta casi la última década, una proyección acorde con su importancia. La respuesta es injustamente simple: colaboraron, muy moderada y matizadamente por cierto, con el gobierno de su país durante la Segunda Guerra Mundial. Este hecho ha supuesto un retraso lamentable que nos ha privado durante muchos años de su luz y su inigualable magisterio. Lamento de veras haberlos conocido tan tarde y me molestan sobremanera las horas gastadas en concluir pensamientos que de su mano hubiesen sido, cuanto menos, más claros e iluminadores. Creo, y esto que diré ahora supongo suscitará críticas, que el científico y el filósofo deben pensar en lo esencial sin contaminación política, económica o social alguna. Lo político, lo económico y lo social pertenecen al mundo del “corto plazo”, de la doxa, de las pasiones, del ruido; constituyen una región ventral del corpus de la polis y los buenos pensadores no deben deambular por esos barrios. En todo caso, el trabajo de los de Kioto supone para mí un hallazgo enorme. Tras años dedicados a Platón, Plotino, Eckhart, Nietzsche, Heidegger y a ciertos pensadores norteamericanos y orientales, sobre todo hindúes, conocidos aquí entre otras razones gracias al esfuerzo ingente de los Panikkar, toda mi concentración la estoy dedicando al intento de conciliar lo religioso con lo científico, advirtiendo que eso que llamo religioso nada tiene que ver con una determinada fe, sino mas bien con lo espiritual en sí, que tal como yo lo veo y espero pronto poderlo exponer de manera más extensa, no tiene por qué confrontar con la ciencia. En este primer trabajo d e aproximación a los filósofos japoneses de Kioto, he tenido la satisfacción de ver confirmadas algunas de mis ideas y sobre todo de mis conclusiones. Pero ese trabajo pendiente al que aludo, aún debe madurar un poco.

La primera vez que, como tal, aparece impreso el término Escuela de Kioto data de

1932. Sus tres grandes representantes, pero no los únicos, han sido Kitaro Nishida (1870-1945), Hajime Tanabe (1885-1962) y Keiji Nishitani (1900-1990), que como ya hemos indicado guardaron, dentro de la diversidad de planteamientos y personalidades, un hilo conductor común que James Heisig, el gran exegeta de esta escuela, denomina respectivamente:

una manera de entender la sabiduría de Oriente,
una lógica nueva,
un compromiso con la filosofía como proceso de transformación,

son los aspectos principales de esa nada que Nishida, Tanabe y Nishitani presentan a la filosofía mundial como aportación característica. En este ensayo, un tanto limitado por

razones de espacio, hay que reconocer la gran deuda que los lectores de habla española

tienen con James. H. Heisig, profesor de la Universidad de Nazan, en Japón, profesor visitante en la Universidad Pompeu Fabra y autor en nuestra lengua, que por cierto no es la suya, del mejor texto disponible en español sobre la Escuela de Kioto. Igualmente, todos los hispano-hablantes interesados en el tema debemos estar agradecidos a Agustín Jacinto Zavala, de la Universidad de Michoacán, que desde 1984 viene realizando un trabajo ingente

sobre estos filósofos. Recientemente, la Editorial Siruela, en su colección El Árbol del Paraíso, ha publicado la obra fundamental de Nishitani La religión y la nada, espléndidamente

traducida del inglés por Raquel Bouso, que a su vez Heisig había traducido del japonés; la obra viene precedida por una interesante nota introductoria de éste. Igualmente debemos recordar el libro de Kitaro Nishida, Indagación del bien, publicado en 1995 por Gedisa y traducido por Alberto Luis Bixio

, que cuenta con una introducción del especialista Masao Abe.

Keiji Nishitani, el filósofo objeto de nuestro estudio, nació el 27 de febrero en una aldea de la prefectura de Ishikawa. Huérfano de padre, a los catorce años fue a Tokio para estar junto a su madre e iniciar sus estudios preuniversitarios. En la escuela secundaria, leería intensamente a Dostoievski, Nietzsche, Ibsen, Emerson, Carlyle, Strindberg, San Francisco

de Asís, La Biblia y Nishida, entre otros. Bajo la dirección de éste último, estudió filosofía en Kioto y remató sus estudios con una tesis sobre Schelling.

En 1928, cuatro años después de su graduación, ingresó como docente a tiempo parcial en la Universidad de Otani, en Kioto, puesto que mantendría hasta 1935. En ese período, traduce al japonés dos obras de Schelling, Ensayo sobre la libertad humana y La filosofía y la religión.

Schelling

Ya por entonces sus ensayos se publicaban en las revistas principales y en ellos se abordaban temas tan dispares como el sentimiento religioso, la estética kantiana, el idealismo, la filosofía de Plotino o la historia del pensamiento místico. En 1932 fue nombrado instructor en la Universidad Imperial de Kioto y ese mismo año publicó Historia de la mística. Posteriormente se interesaría por Aristóteles e influenciado por Dilthey dio un giro hacia la antropología filosófica aunque la mayor parte de su trabajo continuó centrado en la religión. A partir de 1936, comenzó la práctica y

meditación zen que ya no abandonaría. En 1937, viaja a Alemania y en la Universidad de Friburgo fue durante dos años alumno directo de Heidegger, quien por entonces impartía sus conocidos cursos sobre Nietzsche, ya traducidos a nuestro idioma y publicados recientemente. Fruto de esta época es el trabajo “El Zaratustra de Nietzsche y el Maestro Eckhart”. A los cuarenta y tres años, asume la cátedra de religión en la Universidad Imperial de Kioto. En 1946 fue depurado por razones políticas y obligado a dejar la Universidad; no sería reintegrado a su cátedra hasta 1951. En 1958, se trasladó a la cátedra de historia de la filosofía que ocuparía hasta su jubilación en 1963. Dos años antes, había publicado su obra

capital, La religión y la nada, que será parcialmente comentada en este ensayo. Su actividad filosófica y docente continuó tanto en Japón como en Europa y los Estados Unidos. En 1971 se retiró de la Universidad de Otani, centro al que tras su muerte, acaecida en Kioto en 1990, legaría su biblioteca personal. En su país obtuvo al final de su vida numerosos reconocimientos académicos y civiles. Entre 1986 y 1995 se publicaron las Obras completas de este japonés universal, figura cumbre del pensamiento del siglo XX. El trayecto filosófico de Nishitani se inicia con la desesperanza nihilista sobre la condición humana, continúa con una duda sobre la totalidad de la existencia y se concluye con la ascensión a la

contemplación por la vacuidad. Ya en sus primeros escritos, mientras estudiaba en Alemania con Heidegger, expresaba que la desesperación nihilista no puede superarse desde fuera, sino desde las últimas profundidades del nihilismo mismo. Esos primeros escritos se referían a dos filósofos que le marcarían toda su vida, Friedrich Nietzsche y el maestro Eckhart y fueron publicados posteriormente bajo el título El Zaratustra de Nietzsche y el maestro Eckhart. Lo que Nishitani entiende por nihilismo no es un mero enfrentamiento con el sin sentido de la vida para superarlo por medio de cualquier tradición filosófica o religiosa. Muy al contrario, para él el nihilismo significaba confrontar estas respuestas religiosas o éticas con este sin

sentido y rechazarlas. Su proyecto fue sumergirse en el nihilismo más profundo y superarlo tras haber pasado por completo a través de él.

Siempre que se lee la narrativa de Dostoievski y se analiza el conjunto de la filosofía de Nietzsche y algunas partes de la de Schelling, resulta casi imposible sustraerse a una profunda desazón, a una inquietud manifiesta. Nishitani entró en la filosofía por la senda de la desesperanza marcada, entre otros, por estos pensadores.

En su obra Una filosofía de la subjetividad elemental, publicada en 1940, expresa lo que entiende por religión: el despertar de una subjetividad elemental. La palabra subjetividad, tomada de Kierkegaard, debe ser entendida en el sentido del yo, el sí mismo, el ego, la mismidad. La denomina elemental en el sentido de algo no fundado en ninguna autoridad externa, ninguna ley divina, ninguna fe. Podemos identificar esta subjetividad con la razón autónoma del mundo moderno que, piensa Nishitani, contiene una contradicción así como también la estructura dialéctica para superar esa contradicción. Y es precisamente la superación de esa contradicción, la meta que se propone con su filosofía de la subjetividad elemental. Inicialmente nos damos cuenta de que la libertad y la trascendencia del yo suponen un aislamiento de la vida y un tipo de autodecepción. Comienza pues lo que se llama “caída de la fundación” del ego. Luego, si el viejo ego cae, habrá de emerger una subjetividad nueva (que por otra parte ha sido la fuente de toda sabiduría religiosa, de toda comprensión racional y de toda vida natural). De esa subjetividad emergente surge la posibilidad de una nueva crítica de la cultura, la historia y la religión. Precisamente sobre este asunto escribiría en 1937 un ensayo titulado La religión, la historia y la cultura. Por cultura, Nishitani entiende aquella de carácter autónomo propia del mundo moderno, deteniéndose en analizar cómo cierto culturalismo socava la conciencia religiosa. Por historia, advierte una comprensión histórica de la religión presentada como una visión escatológica del tiempo, que toma la forma de una oposición entre fe y razón. Para Nishitani la cultura y la historia representan respectivamente la razón y la fe, cuya contradicción supera la religión en la forma de lo que ahora se llama un punto de vista de la nada absoluta. Nishitani afirma varias cosas importantes:

En primer lugar, que la nada absoluta se opone a todas las cosas por la negación absoluta, tanto al “ego y a su egoidad”, como a la humanidad y su antropocentrismo. En segundo lugar, que la subjetividad elemental, recordemos que sin fundamento en autoridad, ley o fe, puede emerger sin ego. La significación de esa subjetividad elemental reside en la nada y no en el ser. Es la nada, que Eckhart llamó el fondo de Dios en la deidad, en la cual Dios es el fondo del hombre y el hombre el fondo de Dios. Es el punto de vista de una unidad elemental y subjetiva en que el estar centrado en Dios supone a la vez un estar centrado en lo humano y viceversa. En tercer lugar, únicamente por la nada absoluta, puede uno ser despojado subjetivamente de la razón autónoma. La llamada fe histórica se absolutiza negando la autonomía de la razón. La razón autónoma de la cultura moderna niega los efectos de la fe en la razón y pretende absolutizarse. Ninguna de estas razones es absoluta; son relativas a lo que pretenden destruir. Es el Durchbruch (quebrar y traspasar) de Eckhart, de esas negaciones relativas hacia una nada absoluta, lo que posibilita la emergencia de esa nueva subjetividad que Nishitani llama elemental.

La restauración de la subjetividad desde una fuente natural, considerada ésta en el estricto sentido de la palabra, anula las construcciones de la cultura y la historia de forma que las categorías de la libertad y de la dependencia, del bien y del mal, de lo racional y lo irracional que solemos asociar con la conciencia humana del mundo del ser, no son aplicables; como tampoco lo son las categorías ordinarias de la fe religiosa. Por eso hablamos de restauración, porque este modo de filosofar hace eclosionar la subjetividad desde su fuente misma, lo que significa un regreso a esta vida en una nada más allá del ser, en una divinidad más allá del propio Dios.

Parece un contrasentido la afirmación regreso a esta vida en una nada más allá del ser. Sabemos que esta vida no reside en un mundo más allá de este mundo. Nishitani resuelve este problema recurriendo al término budista de la vida tras la muerte entendido como la “otra orilla” de este mundo mismo. La conversión hacia la subjetividad elemental más allá del ego es un proceso en el que se nos revela un nuevo punto de vista de la divinidad al margen de la justicia, del bien, del mal e indiferente a los juicios de valor. Este punto de vista hay que entenderlo como el de la aparición de un no-yo que ha abandonado su propio fundamento, como el de la nada de la deidad, como el de la aparición de un amor y un bien absoluto. En este contexto, la divinidad sobrepasa a Dios como persona, y el no-ego sobrepasa al yo como persona. Surge así un Eros global, un amor que sobrepasa lo personal y deviene en transpersonal, término éste de mucho más alcance como para poder analizarlo en las reducidas dimensiones de este ensayo. Éste es el principio del trabajo de Nishitani en orden a apropiarse de la noción de Dios para su propio pensamiento. No es nuestro propósito comentar en este artículo la filosofía política de Nishitani expuesta en Una visión del mundo, una visión de la nación, breve pero denso libro cuidadosamente estructurado y publicado en 1941. Lo ideal sería que esta obra y algunos escritos y conferencias gestados en los prolegómenos y durante la Segunda Guerra Mundial se considerasen pieza aparte, y si es posible, se expusiesen en un monográfico que hablase de la idea imperial, para la que Nishitani y sus predecesores, Nishida y Tanabe, hicieron su contribución teórica, bastante desconocida por cierto. De todas maneras, espero no verme nunca en el compromiso de tener que valorar esta etapa, de la que a buen seguro sacaría muy airoso a Nishitani, por el aborrecimiento que profeso en ciencia y filosofía a toda contaminación proveniente de “lo político”.

Continuando con nuestro hilo conductor en orden a abordar el pensamiento filosófico de Nishitani, observamos que la cuestión del nihilismo aparecía ya en sus primeros ensayos, pero éste no se convirtió en un punto focal de su reflexión hasta después de la Segunda Guerra Mundial. En este sentido, Nishitani pensaba que el problema del nihilismo residía en la aversión mutua que se había generado entre la religión y la ciencia durante el desarrollo de la modernidad. De ahí que él mismo manifestase que “el problema fundamental de mi vida siempre ha sido, para decirlo de forma simple, la superación del nihilismo a través del nihilismo”. En 1949 pronunció una serie de conferencias en torno a su confrontación con el nihilismo que se publicaron, casi simultáneamente, a un pequeño libro sobre el nihilismo ruso, titulado Nihilismo. En su versión inglesa estas dos obras aparecen combinadas bajo la denominación The Self Overcoming of Nihilism título que ya anuncia que Nishitani no iba a limitarse a exponer el pensamiento nihilista occidental. Acercando al máximo sus preocupaciones filosóficas y personales, lo que esencialmente busca es encontrar el camino que conduce a su auto superación.

La estrategia de Nishitani es realizar la apertura del nihilismo desde dentro de él. Tras una ardua indagación, concluye que Europa y Japón resuelven el problema del nihilismo de manera diferente pero con una determinada relación que las vincula. En Europa, se produce un nihilismo creativo y afirmativo, aunque esto último parezca una paradoja, porque afronta la finitud humana en forma de negación de la negación que se traduce en afirmación. Por una parte, se traspasa el mundo fenoménico afirmando que ese mundo carece de significado suficiente para sostenerse a sí mismo. Por otra parte, el mundo de las esencias que surge para ocupar ese hueco, también es negado. Así, la trascendencia del mundo regresa al mundo finito fortalecida por saber que no hay vía de escape posible. La finitud es final y el mundo es tal como es, como un eterno retorno nietzscheano o como el fundamento trascendental en la nada de Heidegger. En cuanto a Oriente, concretamente al Japón, China y Corea, Nishitani señala que, carentes de la filosofía griega y de la tradición cristiana, de la modernidad inclusive, no existía el potente armazón eidético, ético y metafísico occidental. Esa base la constituyeron en Oriente el budismo y el pensamiento confuciano, pero su poder se había ido diluyendo, dejando un amplio vacío en su fundamento espiritual, con el matiz de que esa vacuidad, esa nihilidad, no se había conseguido de manera positiva luchando contra el armazón metafísico greco-cristiano y su derivación moral, mediante la propuesta de otro modo de filosofar (Nietzsche y Heidegger, entre otros), sino que se había simplemente agotado y apagado. Es decir, que el nihilismo en Japón había sobrevenido por dilución identitaria sin alternativa alguna y no como en Europa por el enfrentamiento brutal de Nietzsche con el sistema existente.

Se trataba de abordar en Oriente la superación del nihilismo teniendo en cuenta que en Japón el problema existía, que dicho problema supone reconocer la importancia de la profundidad espiritual y, por último, que la tradición debe ser recobrada no para retornar al pasado, sino porque nos orienta en la misma dirección en la que nos dirigimos desde el presente. Se trata de recobrar una voluntad hacia el futuro fundada en el pasado o, como diría Nietzsche, profetizar hacia la tradición. El libro Nihilismo finaliza proponiendo que esta tarea se aborde desde el punto de vista budista de la vacuidad y la nada. A partir de aquí, Nishitani elabora lentamente su propia propuesta mediante un regreso a las filosofías de sus maestros y predecesores en la escuela de Kioto, Nishida y Tanabe. Por otra parte, procede a repensar anteriores ideas sobre Dios, el mal, la mística, el mito y la religión. Su manera de filosofar es espiral, en el que cada círculo, emitido generalmente en forma de ensayos y conferencias, es un círculo cada vez más cerrado sobre su eje y con un desplazamiento hacia delante que se va estrechando sobre dicho eje central (movimiento espiral), que representa el problema del nihilismo en el contexto japonés. El problema del tránsito que va del nihilismo a la vacuidad constituye la esencia de la filosofía de Nishitani y queda patentizado en su obra fundamental, La religión y la nada, publicada en 1961.

Habíamos señalado que Nishitani retornaba a sus dos maestros japoneses, Nishida y Tanabe, pero lo hacía de una manera crítica estableciendo diferenciaciones. Por otra parte, entre los dos primeros representantes de la escuela de Kioto también se habían producido diferencias, ya que Tanabe había pensado que Nishida había aproximado demasiado la filosofía a la religión hasta hacerlas indiferenciales, y por ello buscó para la filosofía un punto de vista propio y un campo de acción independiente del de la religión. De todas formas, como persigue hasta el límite la negación de la religión, en el fondo termina abriéndose a ella. Nishitani se alinea con Tanabe considerando la filosofía, el pensar filosófico, como algo que se desborda incontinente. Por lo tanto, la esencia de ese pensamiento filosófico es la libertad, que cuando se mantiene a todo trance puede abrirse a la religión. Para Nishida, bastaba con que la filosofía explicase el mundo que se había abierto a través de la religión. Vistas así las cosas, la filosofía es contenida y cercada por la religión de manera que renuncia a su propio punto de vista. Nishitani inicia su trabajo en el mismo punto en el que Nishida había concluido el suyo: en la idea de que la religión significa despertarse de una relación única con el absoluto en el yo mismo. Nishitani pensó en la necesidad de una nueva filosofía de la religión, diferente de los sistemas clásicos del siglo XIX, basados en algo inmanente al individuo como la razón, la intuición o el sentimiento.

La obra fundamental de Nishitani parte del proyecto de superar el nihilismo desde la conciencia japonesa. Al adoptar ideas procedentes de las tradiciones de sabiduría oriental y en especial del budismo, observará, en la propia filosofía occidental, nuevos matices y mayor profundidad en aquellos conceptos y respuestas que ésta proporciona, en su interpretación habitual, a la cuestión del nihilismo. Por otra parte, tiene especial mérito el hecho de que no se preocupe por diferenciar la actitud de Japón de la de los demás países de Occidente.

En este proceso, pone sobre el tapete la filosofía cartesiana y de la misma manera que Descartes aceptaba el desafío que el método científico suponía para la fe cristiana en general, imponiéndose la disciplina de una duda metódica, Nishitani acepta el reto que supone el nihilismo para la religión. Partiendo de suponer la certeza del ergo sum, empieza por cuestionar esa certeza con una duda aún más radical. Para ello recurre a un término propio del zen, la gran duda, y lo identifica con esa duda radical o incluso hiperradical de la que hemos hablado; en ella uno debe renunciar al yo pensante para a su vez convertirse en la duda misma. Al igual que los místicos, junto a los que camina su filosofar, nuestro filósofo sigue un proceso conceptualmente complicado que intentaremos resumir lo mejor que se pueda.

En primer lugar, cuando se nos produce una frustración o contrariedad por la causa que sea, puede ocurrir que nos hagamos una pregunta consciente acerca de la vida en su totalidad. Es como si nuestra cosmovisión se hubiese agrietado y, al hacerlo, parece que tuviésemos la sensación de que esa estructura, tal y cómo nosotros entendemos el mundo, no es sino una máscara construida por la cultura y la historia que nos encubre la oscuridad profunda que se halla al otro lado. Normalmente, con ayuda o sin ella, tendemos a taponar esa grieta lo más rápidamente posible y a considerar el percance que la ha causado como un contratiempo, uno de esos percances que ocurren en la vida y que como tal deben ser asumidos y superados. Sin embargo, cuando deliberadamente se opta por no sellar la grieta, incluso dejar que se ensanche, es posible pasar a una segunda etapa. Nishitani describe esta situación como si el yo frustrado fuese una cáscara de judía que comenzara a abrirse, y que la oscuridad de dentro tratase de salir y abarcar la luz entera. Si a partir del contratiempo antes indicado y del replanteamiento que conlleva, persistimos en la duda y dejamos que esta siga su curso, ese contratiempo o frustración se va transformando en un gran abismo de nihilidad, exactamente situado junto a nuestros propios pies. Si inicialmente nos hacíamos las preguntas ¿por qué me ocurre esto?, ¿qué puedo hacer ante esto?, propias de un fracaso amoroso, económico, de la muerte de un ser querido… y dejamos correr, surgirán nuevas preguntas tales como: ¿qué soy yo?, ¿qué pinto aquí? Desde mi punto de vista, resuenan en las lejanías acordes heideggerianos en esa “apertura” desde el dolor y la angustia.

Este nuevo estado, lo denomina Nishitani la realización de la nihilidad. Podríamos poner multitud de ejemplos, pero creo que Nishitani ha descrito un proceso por el que todos hemos pasado varias veces y los mejores ejemplos pueden partir de nuestro recuerdo y de nuestra reflexión. En segundo lugar, habíamos visto que la nihilidad la entendemos como la anulación del yo por la anulación de aquello que lo sostiene, lo fundamenta. No es que el yo sea eliminado de la existencia, sino que ésta queda totalmente subsumida en la duda, y esta duda se hace más real que el yo o que el mundo al que pertenece. Dejemos que sea Nishitani quien nos describa la gran duda: “La llamo grande, porque su preocupación no se limita al yo aislado de la autoconciencia, sino que abarca al mismo tiempo la existencia del yo y de todas las cosas. Por tanto, esta duda no puede ser entendida como un estado de conciencia, sino sólo como una duda real que se presenta al yo en el fundamento del yo y de las cosas. Esta duda se presenta como realidad cuando surge de las profundidades del fundamento del yo y del mundo. Cuando se aparece al yo, lo hace inevitablemente fuera de todo control de la conciencia y de la voluntad arbitraria del yo. El yo en su presencia llega a ser duda, realiza la duda sobre la realidad. Esto es el hacerse presente de la gran duda. A través de ella, el yo se apropia de la incertidumbre que reside en el fundamento del yo y de todas las cosas”. Con realizar la realidad, Nishitani juega con el doble sentido de la palabra realización en lengua inglesa, que intercala en el texto japonés, para expresar el hecho de que el despertar del sujeto a la nihilidad es, al mismo tiempo, una actualización de algo no subjetivo. Hay que hacer notar que una duda que nos sitúa ante nuestra finitud personal, o ante la finitud de toda la condición humana, no es suficiente. Igualmente, rechazar la duda por un acto de fe en la salvación en el más allá no significa superar la nihilidad, sino tan sólo separarse de ella. Para llegar a la duda ha de darse otro paso.

En tercer lugar, el despliegue de la gran duda alcanza un nuevo nivel cuando esa nihilidad es en sí misma anulada (trascendida por su negación) de manera que en las negaciones que suponen la negación de la nihilidad, se produce una afirmación y ésa es que toda nihilidad pertenece a una realidad mayor que, por su naturaleza, vacía todas las cosas de cualquier deseo o ambición que hace que lo que es solamente relativo parezca absoluto y no lo que realmente es: una manifestación de un autovaciar absoluto. En efecto, por debajo de lo que llamamos mundo, hay una nada absoluta y omniabarcante que es la verdadera realidad. Al trascender la nihilidad por negación, ésta se vacía, por llamarlo de alguna manera, en sunyata o vacuidad absoluta. Hay que resaltar que ese absoluto no agrava la frustración ni el abismo de la nihilidad que tratamos en el apartado primero, de manera que más bien actúa como una negación completa de ese agravamiento como ya se ha dicho y se vuelve a recalcar ahora, la negación de la negación produce una afirmación trascendente que se plasma en esa realidad superior que hemos dado en llamar sunyata. Aunque reconozco que bastante tortuosamente, hemos llegado a la vacuidad absoluta partiendo, como hizo Nishitani, del nihilismo. El resultado es un estado de hiperconsciencia que ha podido contemplar una nada absoluta más allá del mundo, del ser y del yo. La conciencia es ahora capaz de discernir entre lo relativo y lo absoluto; el yo tal como se le concibe se manifiesta como un no-yo.

Todo lo dicho hasta ahora guarda un gran paralelismo con el camino recorrido por los místicos, tanto occidentales como orientales. El proceso que conduce a la vacuidad es un disciplinado vaciar la mente que sólo se produce en un estado hiperconsciente en el que se puede llevar el pensar hasta sus últimos límites. Nishitani dice: “la ontología necesita atravesar la nihilidad y desplazarse a un campo diferente del que había conocido hasta ahora”. El paralelismo entre la unión mística y la experiencia de la vacuidad de Nishitani es grande. En primer lugar, hay una coincidencia metodológica de manera que no es posible llegar a la última etapa si no se ha pasado previamente por las anteriores, de manera que es en esta última cuando se alcanza la luz o comprensión. En segundo lugar, no se trata de ascender a un yo superior, sino que requiere una renuncia a ese yo egocéntrico que trata de actuar en solitario. En tercer lugar, este tipo de filosofía, que requiere una última fase de no-yo, es previa a esa vacuidad en la que se resuelve cualquier contradicción, en la que todo halla su sentido. Pero esta última etapa no es fácil de alcanzar para el yo cotidiano, ni va a resultarle evidente desde el principio, ni tampoco agradable. Para superar esa travesía, es preciso conocer y reformular gran cantidad de ideas filosóficas y teológicas y contrastarlas con las orientales más dadas a la superación del individualismo y a la contemplación de lo no evidente. Sugiero al lector interesado que se documente en tres autores fundamentales: Plotino, Eckhart y Böhme y, suponiéndole español, que lea, si no lo ha hecho ya, a San Juan de la Cruz. Posteriormente convendrá familiarizarse con prácticas meditativas procedentes del zen.

Nishitani se diferencia de Nishida y de Tanabe al utilizar el término zen, vacuidad o sunyata en vez del de nada absoluta de aquellos. Además, y esto es lo más importante, el filósofo que comentamos se refiere a su postura como un punto de vista en vez de como una lógica. Dos razones le inducen a ello: la primera, marcar su diferencia con la lógica del locus también llamada del lugar o del topos, aproximándose al perspectivismo nietzscheano en el que por un lado se afirma el mundo y por el otro se le reconoce como ilusión. En opinión de Nishitani, esto expresaba mejor lo que según él sucede en el autodespertar: el suelo que nos sustenta se desplaza y el horizonte que nos era permitido ver, se ensancha y amplia. La segunda razón radica en el hecho de que la imagen del punto de vista expresa mejor el ideal budista de un camino medio entre una aceptación categórica del mundo como objetivamente real, y un rechazo de él como subjetivo e ilusorio; esto es, un punto de vista por el cual uno puede ver ambas ideas como dos lados de la misma realidad.

En cuanto a la primera razón se refiere, no parece oportuno introducir un concepto original e importante sin explicarlo, por lo que nos detendremos brevemente en tratar la lógica del locus de Nishida, porque además esta idea representa un ingrediente fundamental de su pensamiento. Dicha idea no indica algo temporal ni tampoco algo espacial, sino sólo el punto abstracto en el que una actividad tiene lugar. Esta lógica no apunta a un ideal particular, a un principio o a una actividad, sino más bien al esquema general para localizar los elementos en torno a los cuales se genera su filosofía. Este método de Nishida intenta dislocar el yo ordinario de su morada aparentemente fijada en un paisaje de sujetos y objetos, y reubicarlo en su paisaje verdadero que es la nada absoluta. En un modelo de círculos concéntricos, Nishida recorre un camino que partiendo del yo dominador, aquel que juzga el mundo fenoménico de forma y materia, llega primero a un yo humillado por la auténtica reflexión sobre la “cortedad” de su propio trabajo y las limitaciones del lenguaje; el camino continúa más angosto y la siguiente estación es la de un yo desencantado de su propia subjetividad por despertar a sí mismo como el objeto de las cosas que conoce para, finalmente, llegar a la última estación, al centro del conjunto de círculos, en el que el yo ha despertado a sí mismo como una instancia del autodespertar de la realidad misma, es decir, a una nada absoluta manifestándose en la experiencia inmediata del mundo tal como es. El mundo se afirma radicalmente sólo si se ubica sobre este último fondo. Entonces, el despertar deja de definirse respecto al ser y pasa a definirse respecto a la nada. Este proceso concluye cuando uno se sumerge en el fondo de la conciencia misma. El locus de la nada se entiende como un fondo sobre el cual todo reaparece en primer plano y en su relieve mas claro. Sus propias palabras lo indican: “Lo general trasciende hacia abajo hasta el fondo de lo general, y lo inmanente trasciende hacia abajo hasta el fondo de lo inmanente, y el locus hacia el fondo del locus”. Nishida hace de la conciencia el prototipo para la ontología en general. El locus de sujetos y objetos es la predicación lógica; el locus de la predicación lógica es la conciencia; el locus de la conciencia es el yo verdadero y despierto, donde el mundo del ser reaparece sobre el fondo de su último propio locus. Esta “procesión” (recuérdese metodológicamente a Plotino) va desde el obrar hasta el ver, cuestionando el trabajo de reflexión que trata de conocer la realidad mediante la relocalización de los objetos del mundo en juicios proposicionales y que rechaza el absolutismo aparente del yo obrante y también a nuestro obrar en él. Se trata de un movimiento que aclara el locus ordinario del yo, nos permite penetrarlo y llegar hasta el abismo del verdadero absoluto de la nada impenetrable al ojo del ego. Para Nishida el ser es siempre un estar localizado y esta localización es sólo finita. Es decir, es en sí mismo un locus dentro de un locus, dentro de un locus que, finalmente, no es un locus sino un horizonte infinito: la nada absoluta. El adjetivo de absoluta se lo damos porque a diferencia de todas las cosas del mundo del ser y de la conciencia, la nada de la que hablamos no está localizada. Nishida toma una imagen de Dios, previamente descrita por el cardenal Nicolás de Cusa, en la que Éste aparece como un círculo cuyo centro está en todas partes y cuya circunferencia no está en ninguna, que le permite expresar el locus de la nada con el que concluye su lógica. Cada realidad concreta de la conciencia es circunscrita como un mundo, que resulta no ser más que un microcosmos dentro de un mundo más amplio que lo incluye y lo trasciende ( J. del Arco ), en una sucesión que quien este artículo firma, denomina holónica y que culminaría según Nishida en un último nivel holónico microcósmico del autodespertar. Éste se revela como un punto que se abre infinitamente en todas direcciones y se ubica en el locus de todos los locus, la nada absoluta. Creo que con esto queda medianamente explicado el sentido de la lógica del locus.

Volviendo a Nishitani y al punto de vista, éste lo define como un “estar de pie” por el que ese mismo uno puede “ver” con mas claridad y también como un “punto” actual desde donde la realidad se “hace ver” más nítidamente. Tenemos ya sobre el tapete los términos clave, punto y vista convenientemente vinculados entre sí; ahora habrá que ponerlas en contacto con la vacuidad. Nishitani dice: “La verdadera vacuidad no es menos que lo que logra la conciencia en todos nosotros como nuestra naturaleza misma (mismidad) absoluta. Además, esta vacuidad es el campo en que toda entidad que existe se manifiesta como lo que es en sí, en la forma de su talidad (de lo que es, tal como es)”.

El punto de vista de la vacuidad no es tanto una actitud filosófica como la consecución de un autodespertar original que nos abre las puertas a una conciencia nueva, mucho más amplia ante la que cualquier otra queda sumida en la oscuridad y en la ignorancia, en aquello mas bajo que el budismo conoce como avidya. Es un punto desde el cual filosofar no significa establecer una doctrina, de manera que podría llamarse el punto de vista que incluye y abarca todos los demás puntos de vista, el universal de los universales, la nada absoluta. También es un punto de contacto con lo real tal como es y, por tanto, no es sólo un estado consciente. Al producirse la convergencia de lo real y de nuestra realización de lo real, vemos que el punto de vista de la vacuidad aglutina lo que está escindido en la conciencia ordinaria. Esto, dicho así, requiere una justificación.

Para explicar esta conjunción de la iluminación de la mente y la iluminación de la realidad en la vacuidad, Nishitani recurre a la dialéctica del budismo Tendai de hecho y teoría. Se trata de superar la oposición entre el mundo en donde los hechos aparecen (mundo fenoménico) y el mundo en el que uno toma conciencia de estos hechos (mundo nouménico). Esta superación se consigue no decantándose ni por un mundo ni por el otro, transfiriendo la oposición a un nivel de comprensión en el cual lo fenoménico y lo nouménico confluyen sin impedimento. La vacuidad no es hecho ni teoría, sino un determinado nivel de conciencia en el que los dos mundos se interpenetran mutuamente. La dialéctica entre hecho y teoría propia del mundo de la forma se ubica en el mundo de la no-forma, el campo de la vacuidad. Nishitani describe la iluminación en el zen como un campo en el que se puede decir que forma es vacuidad, vacuidad es forma.

La idea del punto de vista de la vacuidad como un proceso por el que se supera la dicotomía entre hecho y teoría, objeto y sujeto, realidad y realización, le parecía a Nishitani incompleto. En un ensayo tardío sobre La sabiduría y la razón, argumenta que no se puede adoptar como punto de partida la separación entre el ser y el conocer y que esa dicotomía es, en sí misma, errónea. La teoría, el logos, necesita al ser como el objeto de un sujeto consciente, y el sujeto que conoce necesita el devenir, el proceso racional, para lograr su fin. Pero si nos fijamos en el budismo, la idea de prajña o sabiduría despierta, no pertenece al ser, y la idea de sunyata no pertenece al devenir. La vacuidad es el punto de ver y ser de una sabiduría en la que la oposición carece de sentido. La dicotomía del conocer y del ser culmina, en la filosofía occidental, en la idea hegeliana de la noesis noeseos (el conocimiento en que el conocimiento es auto consciente del conocer, con el que concluye el proceso del devenir en el ser absoluto). Para Nishitani, este punto de conclusión (el ser absoluto) está ya presente en el proyecto inicial de Hegel del que, para entender que “sólo el absoluto es verdadero, sólo la verdad es absoluta”, uno tiene que seguir el proceso de desarrollo de un sujeto consciente pensando en una realidad objetiva. Nishitani acepta la intuición inicial, tal y cómo se halla expresada en el prólogo de la Fenomenología del espíritu de Hegel, pero rechaza el supuesto, esto es, que sea necesario un proceso sujeto-objeto para ser explicada, ya que la sabiduría despierta o prajña el “conocer de no conocer” (aquí hay resonancias cusanas), no lo requiere. La verdad de la vacuidad del yo y de todas las demás cosas está inmediatamente presente de una vez. El ser, para Nishitani, está originariamente en la nada, y la nada en el ser.

A estas alturas, nos hallamos en el cogollo de la filosofía de Nishitani. Si bien las conclusiones confío en que vayan apareciendo de la forma más clara posible, no dejo de comprender que para el lector el progreso lógico que permite llegar hasta ellas no siempre lo está. Aunque he procurado que el estilo espiral del pensar de Nishitani incida lo menos posible en esta exposición, comprendo que no siempre es posible encontrar conexiones racionales explícitas según la tradición occidental. Hecha esta salvedad que me parecía obligada, continuamos nuestro análisis de la vacuidad. Tanto Nishida como Nishitani consideran que la estructura del autodespertar actúa como un paradigma de la estructura de toda la realidad. Precisamente consideran al despertar como aquello que define la singularidad de ser específicamente humano. De la misma manera que un sujeto actúa siendo lo que es, vg.: un perro que ladra, así también la mente, siendo lo que es por su naturaleza, es despertada.

En el budismo, el estado de concentración más completo se asocia al término samadhi, transliteración del término sánscrito que significa recogimiento y que Nishitani viene a traducir por “establecimiento”. Esta noción puede usarse también como vínculo asociativo entre las estructuras del despertar y la realidad, aprovechando un recurso ortográfico que surge de la polivalencia del ideograma chino mediante el cual se le representa en japonés. Para Nishitani, samadhi no es sólo un estado fijo de la mente sino que también es un estado fijo del ser, extrapolable para expresar la verdadera forma de todas las cosas. Tratemos de explicarlo. Samadhi es una actividad elemental que permite a una cosa cualquiera ser lo que es y situarla, fijándola, en su propio terruño, dicho en japonés, moto. Aquí, aparece un concepto fundamental para Nishitani, procedente del budismo: el terruño del ser. Mediante este concepto, intenta reemplazar la idea de una sustancia permanente que se define, de alguna manera, por un modo de ser que siempre está haciendo algo y que se halla adherida, como Nishitani dice, en un “ser-en-hacer”. Estar “establecido” en samadhi significa, sustancialmente, estar “no-establecido”. Precisamente estar en su terruño quiere decir que el ser se halla libre, o como dice Heisig, no domesticado en el mundo del ser y devenir.

Samadhi es también definición de un algo particular en relación al resto de todas las cosas, de manera que este concepto va más allá de la fijación de una cosa particular en su naturaleza o terruño. Ese establecimiento de una cosa en su propio terruño, no solamente es una “concentración” del conjunto de su naturaleza en todo aquello que hace, sino que también representa un punto central para todas las cosas que la rodean; es como si en sí misma, formase parte de las concentraciones de esas cosas. En el terruño del yo y del resto de las demás cosas, toda acción ocurre de manera natural, sin interferencias ni reacciones, de manera que estar concentrado en sí mismo supone también y simultáneamente, pertenecer a la concentración de los demás. Nishitani propone un interesante y hermoso ejemplo de cómo ocurren las cosas cuando estamos concentrados en la vacuidad, relatándonos un suceso acaecido nada menos que a San Francisco de Asís (figura que Nishitani admiraba profundamente) cuando iban a curarle un ojo infectado, por el terrible método de la cauterización; tras hacer la señal de la cruz sobre el hierro candente, San Francisco dijo: “Fuego, hermano mío, tan noble y tan útil entre todas las criaturas, yo te pido que te muestres benigno en esta hora, pues ya sabes que antes te amé y te amaré siempre por amor de Aquel que te creó. Pido, además, al Criador, que nos sacó de la nada, que modere de tal manera tu ardor, que pueda fácilmente tolerarlo” (Escritos completos, cap. 12, pág. 783, B.A.C., Madrid, 1975). Para Nishitani, mediante la señal de la cruz lo que hizo no fue sólo solicitar el amor de su hermano fuego. Este amor tuvo lugar allí donde el Santo se vació a sí mismo y se hermanó con el fuego y donde el fuego también se vació a sí mismo, dejando de ser fuego, asociándose con él. Nuestro filósofo entiende que esa señal de la cruz también podría ser transferida a la relación entre uno mismo y los demás, de manera que señalase la apertura de un campo donde el yo y los demás están unidos en el ágape divino, donde ambos se hacen una nada y se vacían y donde tiene lugar el encuentro con los demás. San Francisco tras ser cauterizado dijo a los que le rodeaban “que no había sentido ningún dolor, ni el ardor del fuego”. ¿Cómo se entiende esto? Nishitani recuerda primero un dicho japonés que afirma: “Cuando la muerte es aniquilada, incluso el fuego ardiente es frío”. Inmediatamente después, afirma que por supuesto el fuego era ardiente y sin duda San Francisco sintió dolor físico pero, muy sutilmente también, dice que ese fuego no era ardiente en el lugar en que era ardiente, y el dolor no era doloroso en su ser doloroso. En el acto del arder mismo, el fuego no quemó: no era fuego y San Francisco no era el mismo San Francisco. El fuego fue tenido, en efecto, como hermano. En ese encuentro, sigue diciendo Nishitani, el fuego estaba en el terruño del fuego mismo, donde el fuego no quema el fuego y donde el fuego no es fuego luego sí es fuego. De la misma manera, San Francisco estaba en el terruño de sí mismo, como un yo que no es un yo, lugar en el que también se encontraba cuando bendijo y se hermanó con todas las demás criaturas.

Finalmente, el estado de samadhi, en consonancia con la mismidad de sí mismo y de todas las cosas, permite que una cosa se presente en todas sus formas, sin que se limite a ninguna de ellas. Todo lo que tiene lugar en el estado de samadhi se hace espontáneamente y no está adaptado a la forma de deseos o de ideales personales. No hay forma a la que conformarse (en el sentido de acoplamiento) porque no hay yo para ser formado. La conducta en el terruño de la vacuidad no observa costumbres ni reglas, ni tampoco sigue una práctica ordenada según unos determinados principios. Es simplemente contemplación de un yo que ya no está apegado a sí mismo a fin de que pueda realizar (en el sentido de aprehender) su alrededor. Hay una idea básica en Nishitani y es que el fundamento común que la mente y la realidad comparten en el modo de ser del samadhi, es lo que posibilita el “conocer por convertirse en”. Se trata, dice Nishitani, de “hacer un esfuerzo para situarse esencialmente en el modo de ser de la cosa de la que se quiere aprender. Esto se hace posible en el campo de sunyata.

Vemos como el punto de vista de la vacuidad conlleva una ontología y, no obstante, no es en sí mismo ninguna postura filosófica. Como una manera de ver, el punto de vista de la vacuidad permite penetrar tanto en las ficciones nativas de la mente como en las ilusiones ópticas que el mundo nos presenta. Nishitani habla de contemplar el mundo como en una “exposición doble”, lo que nos permitiría ver su superficie y su profundidad al mismo tiempo. Como el filósofo escribe, contemplar Ginza (el Broadway de Tokio) rebosante de personas y luz, es al mismo tiempo contemplar un campo de hierba de la estepa como si todo aquello que puede percibirse con la vista contuviese una doble exposición. De esta manera, cualquier visión de la vida conlleva necesariamente un retrato paralelo de la muerte, de manera que ambas son sincrónicas en su visibilidad, es decir puede hablarse de una vida-en-muerte y una muerte-en-vida.

En términos budistas, Nishitani explica esta idea de penetrar en la superficie del mundo con su ciclo inacabable de transitoriedad o samsara (el llegar a ser y dejar de ser de todas las cosas) para ver su liberación en el nirvana. Esta “trascendencia hacia la vacuidad” en el centro de la vida del mundo, un samsara-en-nirvana, constituye una trascendencia más elevada que aquella “tradición ascendente” (K. Wilber / J. del Arco) por la que se rechaza de una manera radical este mundo en exclusivo favor del otro. Aquí de nuevo, mientras la mente puede “realizarla” en el autodespertar, es algo que ya está “realizado” en la estructura fundamental de la “realidad” misma. Por lo tanto, el yo liberado del egocentrismo no es simplemente un yo aislado del mundo (véase el ejemplo de Plotino y su casa romana llena de niños huérfanos). Precisamente, esa liberación tiene lugar en el encuentro con el mundo tal como es.

Ver las cosas de la vida desde el punto de vista de la vacuidad, es un buen método para penetrar, atravesando las tendencias objetivantes de la mente, hasta lograr llegar hasta su actividad verdadera del despertar. Aquí Nishitani resalta la utilidad del mito como camino para alcanzar estadíos de comprensión más profundos. Por otra parte, y en relación a la desmitificación y al debate que conlleva, nuestro filósofo estima que es consecuencia del dualismo occidental de procedencia cartesiana entre razón y religión (obsérvese que no decimos fe). Este dualismo fatal que ha dividido a Occidente entre “ascendentes” y “descendentes” tal y como señala Wilber, es para Nishitani la causa de que la teología y la filosofía corran paralelas sin llegar a cooperar. La superación de ese dualismo y la conciliación ciencia-religión, que no puede razonablemente realizarse desde una visión estrictamente cristiana, tiene en Nishitani y en otros filósofos tanto orientales como occidentales de ahora y de siempre (recuérdese la idea memorable de R. Panikkar sobre la tradición subterránea de la sabiduría oriental que se entreve en el pensamiento occidental) un camino de posibilidad. En ese camino está desde hace unos años el autor de estas líneas.

© Javier del Arco

Fuente: http://www.alfonselmagnanim.com/debats/82/quadern07.htm

Nuevas técnicas de visualización arrojan
una nueva
visión en la formación estelar

Una nueva tecnología de visualización por ordenador desarrollada por la Iniciativa de Harvard en Computación Innovadora ha ayudado a los astrofísicos a comprender que la gravedad desarrolla un papel mayor de lo que anteriormente se pensaba en las vastas nubes moleculares de formación estelar del espacio profundo.

Esta visión, de la que se informa en el ejemplar del 1 de enero de la revista Nature se ilustra en la versión on-line de la revista a través de una nueva tecnología de PDF tridimensional que permitirá a los lectores del artículo ver los gráficos clave usando un software PDF gratis que ya se encuentra comúnmente en los ordenadores.

El trabajo fue liderado por la Profesora de Astronomía Alyssa Goodman de la Facultad de Artes y Ciencias de Harvard, el Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica, y la Iniciativa para Computación Innovadora (IIC), de la que fue directora fundadora. Goodman y sus colegas usaron la tecnología IIC para examinar ingentes cantidades de datos astronómicos recolectados sobre una estructura conocida como nube molecular gigante.

La tecnología anterior, dijo Goodman, no permite una consideración detallada de lo que ella describe como una estructura “jerárquica” — básicamente regiones dentro de regiones — y habría oscurecido detalles específicos en la nube molecular, tales como áreas anidadas o variaciones de densidad y ruptura física de un área a otra.

“No hay forma de percibir esto sin ser capaz de verlo en 3-D”, dijo Goodman.

Michael Halle, científico senior en el IIC e instructor en radiología en la Escuela Médica de Harvard y en el Hospital de Mujeres Brigham, dijo que esta investigación muestra que la tecnología de visualización es una parte crítica del proceso de análisis y descubrimiento y no sólo una forma de mostrar los datos una vez que han sido recopilados, analizados y comprendidos.

“Aprendes sobre los datos a través de la visualización e interacción”, dijo Halle. “Puedes tomar todos los datos, filtrarlos de forma selectiva, y observarlos de distintas formas”.

Halle alaba al IIC como un importante foro dentro del cual investigadores de distintos campos pueden trabajar juntos.

“Sin la infraestructura colaborativa de IIC, recursos multidisciplinarios, y otro apoyo, esta investigación no habría tenido lugar”, dijo Halle.

El equipo de investigación también incluyó a Erik Rosolowsky de la Universidad de British Columbia, Michelle Borkin de IIC y la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de Harvard, Jonathan Foster y Jaime Pineda del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica, y Jens Kauffmann del IIC y el Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica.

El equipo aprovechó las herramientas desarrolladas por el proyecto en curso de Medicina Astronómica (A-M) del IIC, dirigido por Halle, el cual usa tecnología desarrollada para la imagen médica en la investigación astronómica. Para visualizar la nube molecular en tres dimensiones, usó el programa Slicer3-D de Medicina Astronómica, ideado originalmente para analizar imágenes médicas.

El avance clave, no obstante, es un nuevo algoritmo de ordenador — un conjunto de instrucciones sobre cómo manejar datos, similar a un programa o modelo de ordenador. El algoritmo, desarrollado por Rosolowsky, saca resultados en un “dendograma”, que es una representación en forma de árbol de los datos. A partir del dendograma, los investigadores fueron capaces de crear imágenes en 3-D de los datos que pudieron entonces rotar y examinar desde direcciones muy distintas.

Los datos, que son parte del actual Estudio de Regiones de Formación Estelar COMPLETE, miden las emisiones de un tipo de molécula de monóxido de carbono en la nube. El monóxido de carbono sirve como representante de las vastas cantidades de hidrógeno que forman la mayor parte de la nube a partir de la cual se forman las estrellas. En el gélido espacio profundo, el hidrógeno expulsa una mínima emisión por lo que un representante tal como el monóxido de carbono es necesario.

Las simulaciones por ordenador son herramientas críticas para comprender el comportamiento de estas nubes y de la formación estelar, dijo Goodman. Las simulaciones son la única forma que tienen los astrónomos para observar lo que sucede a lo largo de los millones de años que se necesitan para formar una estrella. Modelos anteriores de formación estelar en estas nubes suponían que dado que la gravedad es una fuerza débil a largas distancias, sus efectos eran despreciables en estas nubes hasta que los átomos de hidrógeno estuviesen muy cercanos entre sí. Estos populares modelos, dijo Kauffmann, suponen que la mayor parte de los cambios en las nubes proceden de las turbulencias y que es sólo después de que estas turbulencias empujen lo bastante cerca a las moléculas cuando la gravedad entre en juego.

Una vez que se formaron agrupaciones más densas de moléculas y la gravedad se convirtió en un factor, atrajeron cada vez más partículas hasta que algo las interrumpió o tuvieron la suficiente masa como para colapsar en una estrella.

Pero el proceso hasta este punto donde se forman las agrupaciones más densas es lo que Goodman y sus colegas examinaron. Sus análisis demuestran que, en lugar de que las turbulencias sean la única fuerza significativa que empuja a las moléculas de gas a unirse, su influencia gravitatoria de unas sobre otras también es significativa. Tal hallazgo significa que los modelos existentes, que dejan fuera la gravedad hasta que se han formado densos cúmulos, podrían predecir un índice mayor de formación estelar en estas nubes.

La investigación se presentará de una novedosa forma por parte de Nature, dijo Goodman. Será la primera vez que una revista científica principal ha usado gráficos o PDF en 3-D en un artículo. El formato PDF 3-D ha sido usado antes, principalmente en fabricación y publicidad. El software Adobe Acrobat PDF, incluyendo el gratuito Adobe Reader, es común en muchos ordenadores.

La conversión de las imágenes 3-D al formato PDF a partir del software más técnico 3-D Slicer usado por el IIC se realizó usando un software generado por una compañía neozelandesa, Right Hemisphere, que ha estado trabajando en hacer la publicación de imágenes 3-D una tecnología principal y una forma de comunicar datos complejos, de acuerdo con su fundador Mark Thomas.

“Vemos el uso del 3-D en las publicaciones de Harvard y la revista Nature como un hito significativo en la historia de las publicaciones y estamos muy orgullosos de haber sido capaces de ayudar y guiar el proceso”, dijo Thomas.

Fuente: http://www.cienciakanija.com/2009/01/05/nuevas-tecnicas-de-visualizacion-arrojan-una-nueva-vision-en-la-formacion-estelar/

Filosofía Africana


FILOSOFÍA BANTÚ

La publicación en 1945 de La Philosophie Bantoue, de Placide Tempels, es considerada como el inicio de los estudios contemporaneos sobre los sistemas filosóficos africanos.

Aunque estos estudios se han desarrollado mucho en los últimos cincuenta años, y a menudo las conclusiones son divergentes con las propuestas iniciales de Tempels, a continuación se presentan algunos de los principios filosóficos que Tempels consideraba como fundamentales en los pueblos bantús que estudió, en la actual República Democrática del Congo.

Según él, la idea fundamental de la ontología bantú es bumi, la fuerza vital; salvaguardar y reforzar esta fuerza es kupanda, mientras que la disminución de la misma es kufwa, y la muerte es kufwididila. Todas las experiencias de la vida estarían conducidas por este concepto.

Esta Fuerza Vital está presente en la fuerza creadora o Dios, en los espíritus creados, en los seres humanos (vivos y difuntos), en los animales, las plantas y los seres materiales. Pero con una diferencia entre Dios y el resto: mientras que el primero posee la fuerza vital por sí mismo, en los demás esa fuerza vital habría sido creada por el primero. Esta fuerza vital puede ser reforzada, disminuida e incluso destruida.

La Fuerza Creadora al dar la fuerza vital al resto de los seres lo hace con diferentes rangos en función del ser y los seres de mayor rango pueden influir en el reforzamiento, disminución o desaparición de su propia fuerza vital y de los seres con fuerza vital inferior. Así, los seres humanos (vivos o difuntos) estarían a la cabeza de esa jerarquía y tendrían la capacidad de aumentar, disminuir y anular su propia fuerza vital y la de los seres de inferior fuerza vital.

Un concepto presente en la filosofía bantú, pero también en otras filosofías africanas, es la idea de la armonía entre todos los cuatro elementos que componen la existencia: 1. Dios, o la fuerza creadora, en la cumbre de todo lo que existe; 2. Los seres humanos (vivos y que vivieron), en el medio; 3. Los seres animados no humanos; 4. Los objetos inanimados, en el último nivel de la fuerza vital. El mundo depende en la norma de conducta que favorezca o desfavorezca eel equilibrio, la armonía entre estas fuerzas interrelacionadas.


Teniendo en cuenta la gran diversidad de pueblos con idiomas del tronco lingüístico bantú y sus diferentes origenes y relaciones a lo largo de la historia, en absoluto hay una uniformidad en los principios filosóficos que rigen la vida de los mismos. Como ejemplo, a continuación, exponemos algunas de las características más generales en el caso de los pueblos bantús de Ruanda.

En la filosofía Bantú-Ruandesa encontramos el "Muntu" : el hombre, la persona, el asunto, el inventor, el autor, el artesano de la situación (persona viva o difunta); después, el "Kintu": el objeto, la cosa, la víctima de la situación; después, el "Kuntu": el cuando, la forma; y finalmente, el "Hantu" : el lugar, la posición del evento.

La raíz común a estos cuatro elementos es el "ntu". Ntu es que la fuerza universal que se manifiesta en todo lo que existe, visible o invisible. El "muntu", es decir, la persona viva o difunta es la unica criatura que tiene la capacidad del" Nommo", la fuerza que le proporciona la capacidad de la palabra. El kintu contiene todas las fuerzas que no pueden actuar por sí mismas sino que pueden ser dirigidas por el muntu: los animales, las plantas, los metales, las piedras, etc. Todos ellos son " bintus" (plural de kintu). El kuntu también contiene la fuerza de las formas pero tal fuerza no es autónoma, no puede representar una forma fuera de su autor, del muntu. El hantu que contiene espacio y tiempo, es finalmente la fuerza gracias a la cual cada existencia está en movimiento continuo.

El Nommo es la energía vital que nace con cada vida humana y que le proporciona su inteligencia, la capacidad de hablar y que interviene en la fertilización, pero no es suficiente para producir un nuevo ser humano completo, un muntu. Éste sólo estará completo cuando los que lo engendraron le en un nombre. Antes de esto sigue siendo un kintu, y si muriera, su fuerza vital desaparecería y no continuaría existiendo en el mundo de los muertos.


FILOSOFÍA AKAN

A partir de la Cosmología Akan podemos descubrir los principios filosóficos , o más concretamente, los fundamentos que rigen la metafísica akan. En ésta, el ser humano está compuesto por tres elementos : okra, sunsum y honam.

El okra es la esencia de la vida de cada persona y portador de su destino. Es parte del Ser Supremo por lo que tiene un carácter divino, es anterior a la existencia de la persona y sigue existiendo tras la muerte de ésta. Por esto, suele traducirse como el alma humana, comparable al alma de otros sistemas filosóficos. Su manifestación física es el honhom o respiración

El sunsum, que suele traducirse como el espíritu de la persona, es la parte espiritual que desaparece con la muerte y es el portador del carácter y personalidad de su portador, es decir, es quien define las características psicológicas de una persona. Su diferencia con el okra es más manifiesta durante el sueño, periodo durante el cual el okra permanece dentro de la persona como lo demuestra la permanencia del honhom, mientras que el sunsum puede abandonar el cuerpo para viajar libremente e incluso, puede relacionarse con el sunsum de otras personas. Esta idea de que el espíritu de la persona puede dejar el cuerpo durante el sueño no es exclusivo del pensamiento akan sino que está muy extendido en muchos pueblos africanos.

El honam es el cuerpo físico de la persona

Cuando una persona enferma, su enfermedad puede tener causas físicas, afectando al honam, o causas espirituales que afectan al sunsum y se manifiesta sísicamente en el honam. En este caso, los tratamientos para curar la enfermedad física no tendrán efectos si previamente no se cura sus causas espirituales.


FILOSOFÍA IGBO

Para entender la base de la filosofía Igbo, es necesario entender el concepto Igbo del Cosmos. El Cosmos es entendido como un espacio infinito de seres visibles y invisibles. Este Cosmos contiene cuatro fuerzas interrelacionadas: Okike, Alusi, Mmuo y Uwa.

Okike o la Fuerza Creadora, personalizada en Chi Okike, o Dios de la Creación, es la fuerza de donde emanan todas las demás fuerzas. Chineke está alejado de la percepción de los humanos, no es un espíritu ni tiene ninguna forma física pero influye en nuestro mundo. Es la fuerza creadora de todo lo visible y lo invisible. Las fuerzas que nos ayudan o perjudican en nuestras vidas y las fuerzas físicas del universo, todas ellas han sido puestas por esta Fuerza Suprema, por razones definidas, para coexistir en armonía y favorecer su multiplicación y evolución.

Alusi son fuerzas sobrenaturales que a veces asumen los atributos de los seres humanos. Cada comunidad suele respetar y venerar a una de estas fuerzas o deidades.

Mmuo son los espíritus de los que vivieron, de los antepasados. Cuando muere un hombre o una mujer que han llevado una vida de personas buenas con los suyos y su comunidad, pueden convertirse en un nna-mmuo o una nne-mmuo, un espíritu protector de su familia y su comunidad. En cambio, cuando un hombre o una mujer han sido negativas para los suyos, o cometieron pecados imperdonables, pueden convertirse en un ekwensu, o espíritu maligno, en una owummiri, especie de sirena maligna, en un amaosu, sanguijuela, vampiro o algún otro espíritu del mal.

Uwa es nuestro mundo, o la fuerza de la Naturaleza. Éste es el mundo en el que vivimos, se compone de dos partes distintas: Igwe y Ala:

  • Igwe es el firmamento, y se compone de Ulukpu (las nubes), Onwa (la luna), Alaigwe (los planetas) e Ikuku (los vientos).
  • Ala, la tierra, compuesta de Mmadu (los seres humanos), Anumanu (los animales), Ofia (los bosques, la vegetación) y Mmiri (el agua)

Todas estas fuerzas y componentes de cada fuerza están interrelacionados y en armonía entre si. Por ejemplo, entre los diferentes componentes de la tierra se da una coexistencia constructiva que asegura la no extinción en el futuro de la cadena alimenticia, y la fuerza de la Naturaleza controla incluso las actividades de espíritus buenos y malos que de vez en cuando intentan dirigir erradamente el destino de seres humanos.


FILOSOFÍA YORUBA

Tradicionalmente, los Yoruba han sostenido, la existencia de una concepción tripartita de la persona: "Ara" o cuerpo físico, "Emi" o mente-alma, y "Ori" o la cabeza interna.

En la cosmogonía yoruba esta concepción se explica de la siguiente manera:

Primero, se dice que Olodumare, Dios Creador, asigna a Orinansla, una deidad de la Creación, la formación del cuerpo físico de una persona. Así Orinansla moldea el pecho, los huesos, los músculos y los órganos principales. La cabeza física y el cerebro serían compuestos por otra deidad, Ajala; y los brazos, manos, piernas,etc…, por una deidad Ogun, dios del hierro.


Una vez Ara, el cuerpo físico, está satisfactoriamente compuesto, se dice que Olodumare le proporciona el Emi (alma) y la respiración divina de la vida. Este Emi sería el proveedor de las facultades mentales.

Después de que se ha añadido el Emi al Ara (cuerpo físico), se cree que otra divinidad, Ajala, termina el proceso proporcionándole la cabeza interna esencial a Ara llamado Ori que es el portador del destino de una persona y su personalidad. La traición oral yoruba dice que este Ori es puesto en la persona y no es elegido por ella, por lo que parece deducirse que la persona no dispone del llamado "libre albedrío".


FILOSOFÍA CONTEMPORANEA

Suelen distinguirse cuatro tendencias en la filosofía africana: etnofilosofía, sabiduría filosófica, nacionalista-idológica y filosofía profesional.

Etnofilosofía.- Se basa en la recopilación de las creencias encontrada en las culturas africanas. A través de estas recopilaciones tratan de encontrar sistemas de creencias compartidos.

Sabiduría Filosófica.- No muy diferente de la etnofilosofía, en este caso se trabaja en la recopilación de las creencias de ciertos miembros especiales de una comunidad. Parten de que sólo algunos miembros de una comunidad alcanzan un nivel particularmente alto de conocimiento y comprensión de los principios filosóficos que gobiernan la vida de sus propias comunidades.

Filosofía nacionalista-ideológica.- Podríamos hablar tambien, de un caso de filosofía política profesional. Lo que caracterizaría a esta tendencia son los asuntos de que tratan a mitad de camino de las ideologías y la filosofía. Ejemplos de filósofos nacionalista-ideológicos serían Kwame Nkrumah, Julius Nyerere, y Leopold Senghor. Estos escritores intentan crear una nueva y, si la posible única teoría política basara en el socialismo africano tradicional. Han defendido que una verdadera y significante libertad debe ser acompañada por una verdadera liberación mental y un retorno, siempre que posible y deseable, a un humanismo africano genuino y auténtico.

Filosofía Profesional.- Se refiere a la filosofía desarrollada por africanos de un tipo específico de actividad intelectual (el examen crítico de problemas fundamentales) aplicada a la realidad africana. Ejemplos de filósofos profesionales son Wiredu, Bodunrin, Hountondji, Kwame Gyekye, Odera Oruka y Benjamín Ewuku Oguah. Todos ellos tienen un punto de vista universalista de la filosofía. Sostienen que la filosofía debe tener el mismo significado en todas las culturas. ... Según esta escuela, la filosofía africana es la filosofía hecha por filósofos africanos si está en el área de lógica, metafísicas, ética, o historia de filosofía. Es decir, que si por ejemplo un filósofo africano trabajara estuviera inmerso en debates sobre la epistemología de Platón, sus trabajos se calificarían como filosofía africana.


HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

Teniendo en cuenta la casi inexistencia de textos escritos de donde poder reconstruir una historia de las escuelas filosóficas africanas, no queda otra solución que recurrir a la tradición oral. Esta tradición oral, a través de proverbios, estudio de la diferentes cosmogonías y análisis de los cuentos y leyendas que conforman el pensamiento, los comportamientos y las actitudes de las diferentes sociedades africanas conlleva grandes dificultades para la obtención de datos científicamente comprobables y con extensión suficiente para ser considerados como normas filosóficas de un determinado colectivo.

Por otra parte, no es fácil separar lo que son meras creencias, es decir pensamientos ajenos aceptados sin reflexionar sobre ellos, de lo que son realmente pensamientos filosóficos, es decir conclusiones de la reflexión nacida de la observación y experincias propias.

Aunque hay muchos trabajos parciales que desde hace años vienen realizándose sobre análisis filosóficos de la tradición oral, aún no existe ningún trabajo que, de forma completa o al menos extensa, haya recuperado, recopilado y sistematizado una historia de las corrientes filosóficas existentes o desaparecidas en Africa, ni la evolución de las mismas, ni las relaciones entre ellas.

Fuente: http://www.ikuska.com/Africa/Etnologia/filosofia.htm

El centro de la galaxia en detalle

Una composición de imagen infrarroja del centro de la Vía Láctea revela una nueva población de estrellas masivas y nuevos detalles en complejas estructuras en el caliente gas ionizado alrededor de los 300 años luz centrales.
núcleo galáctico de la V�a Láctea por Hubble y Spitzer

Este panorama es la imagen más nítida en infrarrojo del núcleo galáctico. Se trata de un “laboratorio” cercano que permite a los astrónomos entender cómo se forman las estrellas masivas e influencian su entorno en las usualmente violentas regiones de otras galaxias. Esta vista combina el poder de la Cámara del Infrarrojo cercano de Hubble con un sondeo previo de Spitzer con su cámara IRAC.
El núcleo galáctico es oscuro en luz visible por las nubes de polvo que impiden la visión, aunque la luz infarroja puede penetrar ese polvo para develar estos detalles. Las imágenes de Hubble fueron tomadas entre el 22 de febrero y el 5 de junio de 2008.

Vista del núcleo galáctico - para ampliar

Un hallazgo es que los astrónomos pueden ver ahora que las estrellas masivas no están confinadas a los tres conocidos cúmulos de este tipo de estrellas en el centro galáctico, conocidos como Cúmulo Galáctico, Cúmulo Arches y Cúmulo Quintuplet. Estas agrupaciones son fácilmente vistas como apretadas concentraciones de brillantes estrellas masivas en la imagen. Las estrellas distribuídas podrían haberse formado en soledad o podrían haber sido originarias de cúmulos, luego alterados por las poderosas fuerzas gravitacionales. Los vientos y radiación de estas estrellas forma complejas estructuras vistas en el núcleo y en algunos casos estarían disparando la generación de nuevas estrellas. En la parte superior izquierda, largos arcos de gas ionizado se ven como conjuntos de filamentos, indicando, quizás, el rol crítico de la influencia de los poderosos campos magnéticos locales.
La región inferior izquierda muestra pilares de gas esculpidos por los vientos de las estrellas masivas del Cúmulo Quintuplet. En el centro de la imagen, el gas ionizado que circunda el agujero negro supermasivo en el centro de la galaxia.

Fuente: http://www.blogastronomia.com/2009/01/05/el-centro-de-la-galaxia-en-detalle/

lunes 5 de enero de 2009

El Arte como ansia de lo ideal

Por Andrei Tarkovski

Stalker de Andrei Tarkovski, el cine como arte máximo.


Antes de entrar en problemas específicos del cine me parece importante exponer mis ideas sobre el arte. ¿Para qué existe el arte? ¿A quién le hace falta? ¿Hay alguien a quien le haga falta? Cuestiones que se plantea no sólo el artista, sino también cualquier persona que recibe o "consume" el arte, como se suele decir con una palabra que desgraciadamente desenmascara con crueldad la relación arte-público en el siglo XX.

A cualquiera, pues, le afecta esta cuestión y cualquiera que tenga que ver con el arte intenta darle una respuesta. Alexander Blok decía que "el poeta crea la armonía partiendo del caos"... Pushkin atribuía al poeta dones proféticos... Cada artista está determinado por leyes absolutamente propias, carentes de valor para otro artista.

En cualquier caso, para mí no hay duda de que el objetivo de cualquier arte que no quiera ser "consumido" como una mercancía consiste en explicar por sí mismo y a su entorno el sentido de la vida y de la existencia humana. Es decir: explicarle al hombre cuál es el motivo y el objetivo de su existencia en nuestro planeta. O quizá no explicárselo, sino tan sólo enfrentarlo a este interrogante.

Comencemos por lo más general: la función indiscutible del arte, en mi opinión, está enlazada con la idea del conocimiento, de aquella forma de efecto que se expresa como conmoción, como catarsis. Desde el momento en que Eva comió la manzana del árbol de la ciencia, la humanidad está condenada a buscar perennemente la verdad.

Poética escena de Stalker de Andrei Tarkovski, para muchos, una de las mayores películas del siglo XX.

Es sabido que Adán y Eva en un principio se dieron cuenta de que estaban desnudos y se avergonzaron. Se avergonzaron porque comprendieron y entonces entraron en el camino del conocimiento mutuo, placentero. Comenzó así un camino que no tendría fin. Es comprensible la tragedia de quienes del feliz desconocimiento fueron lanzados a los hostiles e inaprensibles campos de lo mundano.
"Ganarás el pan con el sudor de tu frente..."
Así apareció el hombre, "cima de la creación", sobre la
tierra y se hizo dueño de ella. El camino que recorrió desde entonces se suele denominar evolución. Un camino que a la vez es el tormentoso proceso de autoconocimiento del hombre.
En cierto sentido, el hombre va conociendo de forma siempre nueva
la naturaleza de la vida y de su propio ser, sus posibilidades y objetivos. Por supuesto que para ello se sirve también de la suma de los conocimientos humanos ya existentes. Pero aun así el autoconocimiento ético-moral sigue siendo la experiencia clave de cada persona, una experiencia que tiene que hacer siempre de nuevo él solo. Una y otra vez, el hombre se pone en relación con el mundo movido por el atormentador deseo de apropiarse de él, de ponerlo en consonancia con ese su ideal que ha conocido de forma intuitiva. El carácter utópico, irrealizable, de ese deseo es fuente perenne de descontento del hombre y del sufrimiento por la insuficiencia del propio yo.

El arte y la ciencia son, pues, formas de apropiarse del mundo, formas de conocimiento del hombre en camino hacia la "verdad absoluta".
Pero ahí se terminan los puntos que tienen en común esas dos expresiones del espíritu humano creador, insistiendo en que ese espíritu creador tiene que ver no sólo con descubrir, sino efectivamente con crear. Aquí, en este momento, lo que interesa es la diferencia radical entre la forma científica y la forma estética de conocer.

En el arte, el hombre se apropia de la realidad por su vivencia subjetiva. En la ciencia, el conocer humano sigue los peldaños de una escalera sin fin, en la que siempre hay conocimientos nuevos sobre el mundo que sustituyen a los antiguos. Es, pues, un camino gradual con ideas que se van sustituyendo unas a otras en secuencia lógica por los conocimientos objetivos más detallados. Por el contrario, el conocimiento y el descubrimiento artísticos surgen cada vez como una imagen nueva y única del mundo, como un jeroglífico de la verdad absoluta. Se presentan como una revelación, como un deseo del artista, un deseo apasionado que refulge repentinamente, un deseo de acogida intuitiva de todas las leyes del mundo, de su belleza y su fealdad, de su humanidad y su crueldad, de su ser ilimitado y de sus límites. Todo esto, el artista lo reproduce en la creación de una imagen que de forma independiente recoge lo absoluto. Con ayuda de esta imagen se fija la vivencia de lo interminable y se expresa por medio de la limitación: lo espiritual, por lo material; lo infinito, por lo finito. Se podría decir que el arte es símbolo de este mundo, unido a esa verdad absoluta, espiritual, escondida para nosotros por la práctica positivista y pragmática.
Si una persona quiere adherirse a un sistema científico determinado, tiene que activar su pensamiento lógico, tiene que d
ominar un determinado sistema de formación y tiene que saber entender. El arte se dirige a todos, con la esperanza de despertar una impresión que ante todo sea sentida, de desencadenar una conmoción emocional y que sea aceptada. No quiere proponer inexorables argumentos racionales a las personas, sino transmitirles una energía espiritual. Y en vez de una base de formación, también en sentido positivista, lo que exige es una experiencia espiritual.
El arte surge y se desarrolla allí donde hay ese ansia eterna, incansable, de lo espiritual, de un ideal que hace que las personas se congreguen en torno al arte. El arte moderno ha entrado por un camino errado, porque a nombre de la mera autoafirmación ha abjurado de la búsqueda del sentido de la vida. Así, la llamada tarea creadora se convierte en una rara actividad de excéntricos, que buscan tan solo la justificación del valor singular de su egocéntrica actividad. Pero en el arte no se confirma lo individualidad, sino que éste sirve a otra idea, a una idea más general y más elevada. El artista es un vasallo que tiene que pagar los diezmos por el don que le ha sido concedido casi como un milagro. Pero el hombre moderno no quiere sacrificarse, a pesar de que la verdadera individualidad sólo se alcanza por medio del sacrificio. Nos estamos olvidando de ello y así perdemos también la sensibilidad para nuestra determinación como hombres.

Si hablamos de inclinarse hacia la belleza, de que la meta del arte, surgido por el ansia de lo ideal, es precisamente ese ideal, no quiero decir con ello que el arte debe evitar el "polvo" de lo terreno... Todo lo contrario: la imagen artística es siempre un símbolo, que sustituye una cosa por otra, lo mayor por lo menor. Para poder informarse de lo vivo, el artista presenta lo muerto, para poder hablar de lo infinito, el artista presenta lo finito. Un sustitutivo. Lo infinito no es materializable, tan sólo se puede crear una ilusión, una imagen.

Lo terrible está encerrado en lo bello, lo mismo que lo bello en lo terrible. La vida está involucrada en esa contradicción, grandiosa hasta llegar al absurdo, una contradicción que en el arte aparece como unidad armoniosa y dramática a la vez. La imagen posibilita percibir esa unidad, en la que todo se halla contiguo al resto, todo fluye y penetra en lo demás. Se puede hablar de la idea de una imagen, expresar su esencia con palabras. Es posible verbalizar, formular un pensamiento, pero esta descripción nunca le hará justicia. Una imagen se puede crear y sentir, aceptar o rechazar, pero no se puede comprender en un sentido racional. La idea de lo infinito no se puede expresar con palabras, ni siquiera se puede describir. Pero el arte proporciona esa posibilidad, hace que lo infinito sea perceptible. A lo absoluto sólo se accede por la fe y por la actividad creadora. Las condiciones imprescindibles para la lucha del artista hasta llegar a su propio arte son la fe en sí mismo, la disposición de servir y la falta de compromisos externos.
La creación artística exige del artista una verdadera "entrega de sí mismo", en el sentido más trágico de la palabra. Si el arte trabaja con los jeroglíficos de la verdad absoluta, cada uno de éstos es una imagen del mundo, incluido de una vez para siempre en la obra de arte. Y si el conocimiento científico y frío de la realidad es como un ir avanzando por los peldaños de una escalera sin fin, el conocer artístico recuerda un sistema infinito de esferas interiormente perfectas, cerradas en sí mismas. Las esferas pueden complementarse o contradecirse mutuamente, pero en ningún caso puede una sustituir a otra. Todo lo contrario: se enriquecen mutuamente y forman en su totalidad una esfera especial, más general, que crece hasta el infinito. Estas revelaciones poéticas, de validez eterna, con fundamento en sí mismas, dan testimonio de que el hombre es capaz de conocer y de expresar de quién es imagen.

Además, el arte tiene una función profundamente comunicativa, puesto que la comunicación interpersonal es uno de los aspectos fundamentales de la meta creativa. A diferencia de la ciencia, la obra de arte tampoco persigue un fin práctico de importancia material. El arte es un metalenguaje, con cuya ayuda las personas intentan avanzar la una en dirección a la otra, estableciendo comunicaciones sobre sí mismas y adoptando las experiencias ajenas.

Pero tampoco esto hace una ventaja práctica, sino por la idea del amor, cuyo se da en una capacidad de sacrificio enteramente contrapuesta al pragmatismo. Sencillamente, no puedo creer que un artista esté en condiciones de crear sólo por motivos de "autorrealización». La autorrealización sin la mutua comprensión carece de sentido. La autorrealización en nombre de una unión espiritual con los demás es algo atormentador, que no aporta ningún provecho y que en definitiva exige grandes sacrificios de uno mismo. ¿Pero es que no compensa escuchar el propio eco?

Anatoli Solinitsin como Stalker, quizá una de las más grandes películas del siglo XX.

Pero quizá la intuición aproxime el arte y la ciencia, estas dos formas de apropiación de la realidad a primera vista tan contradictorias. Es indudable que la intuición en ambos casos juega un papel importante, aunque naturalmente sea algo más propio dentro de la creación poética que de la ciencia.

También el concepto dc comprender designa en cada esfera algo totalmente distinto. El comprender en sentido científico significa estar de acuerdo a nivel lógico, de la razón, es un acto intelectual, emparentado con la demostración de un teorema. El comprender una imagen artística significa, por el contrario, recibir la belleza del arte a un nivel emocional, en algunos casos incluso "supra"-emocional.

La intuición del científico, por el contrario, es un sinónimo del desarrollo lógico incluso en los casos en los que aparece como una luz, como una inspiración. Y esto es así porque las variantes lógicas, sobre la base de informaciones dadas, no conectan continuamente con el principio, sino que se perciben como un proceso natural, no como una nueva etapa. Esto quiere decir que el salto consciente en el pensamiento lógico se basa en el conocimiento de las leyes de un campo científico determinado. Y aunque parezca que el descubrimiento científico es una consecuencia de la inspiración, la inspiración del sabio nada tiene que ver con la del poeta. El nacimiento de una imagen artística -una imagen única, cerrada, creada y existente a otro nivel, a un nivel no intelectual- no puede ser explicado por medio de un proceso empírico de conocimiento con ayuda del intelecto. Sencillamente, hay que ponerse de acuerdo en la terminología.

Cuando un artista crea su imagen, está asimismo superando su pensamiento, que es una nada en comparación con la imagen del mundo captada emocionalmente, imagen que para él es una revelación. Pues el pensamiento es efímero, y la imagen, absoluta. Por eso se puede hablar de un paralelismo entre la impresión que recibe una persona espiritualmente sensible y una experiencia exclusivamente religiosa. El arte incide sobre todo en el alma de la persona y conforma su estructura espiritual.

El poeta es una persona con la fuerza imaginativa y la psicología de un niño. Su impresión del mundo es inmediata, por mucho que se mueva por las grandes ideas del universo. Es decir, no "describe" el mundo, el mundo es suyo.

Condición imprescindible para la recepción de una obra de arte es el estar dispuesto y ser capaz de tener confianza, fe, en un artista. Pero en ocasiones resulta difícil superar el grado de incomprensión que nos separa de una imagen poética perceptible exclusivamente por el sentimiento. Lo mismo que en el caso de la fe verdadera en Dios, también esta fe presupone una actitud interior especial, un potencial específico, puro, espiritual.
En este punto, a veces uno recuerda la conversad Stavrogin y Schatov en Los demonios de Dostoievski:

"Sólo quiero saber si usted mismo cree en Dios o no". Nikolai Vsevolodovich le miró con severidad.
"Yo creo en Rusia y en su ortodoxia... Yo creo en el Cuerpo de Cristo... Yo creo que su retorno se dará en Rusia...Creo", tartamudeó Schatov fuera de sí.
"Y, ¿en Dios? ¿En Dios?"
"Yo... creeré en Dios". "
¿Qué se puede añadir? De forma absolutamente genial se ha recogido aquí esa confusa situación anímica, ese empobrecimiento interior, esa incapacidad, que cada vez se va convirtiendo en irremisible característica del hombre moderno, al que se puede calificar de impotente en su interior.
Lo bello queda oculto a los ojos de aquellos que no buscan la verdad. Precisamente el vacío interior de quien percibe el arte y lo juzga sin estar dispuesto a reflexionar sobre el sentido y la finalidad de la existencia de éste, ese vacío seduce la cuenta y lleva a una fórmula vulgar y simplista, al "¡No gusta!! o "¡No interesa!" Un argumento fuerte, pero es el argumento de quien ha nacido ciego e intenta describir un arco iris. Queda absolutamente sordo al padecimiento que sufre un artista para comunicar a los demás la verdad que experimenta en ello.

Pero, ¿qué es la verdad?
Una de las características más tristes de nuestro tiempo es, en mi opinión, el hecho de que hoy en día una persona corriente queda definitivamente separada de todo aquello que hace referencia a una reflexión sobre lo bello y lo eterno. La moderna cultura de masas-una civilización de prótesis-, pensada para el "consumidor", mutila las almas, cierra al hombre cada vez más el camino de las cuestiones fundamentales de su existencia, hacia el tomar conciencia de su propia identidad como ser espiritual. Pero el artista no puede, no debe permanecer sordo ante la llamada de la verdad, que es lo único capaz de determinar y disciplinar su voluntad creadora. Sólo así se obtiene la capacidad de transmitir su fe también a otros. Un artista sin esa fe es como un pintor que hubiera nacido ciego.


Sería falso decir que un artista "busca" su tema. El tema va madurando en él como un fruto y le impulsa hacia la configuración. Es como un parto. El poeta nada tiene de lo que pudiera estar orgulloso. No es dueño de la situación, sino su vasallo, su servidor; la creatividad es para él la única forma de vida posible, y cada una de sus obras supone un acto al que no se puede negar libremente. La sensibilidad para la necesidad de ciertos pasos lógicos y para las leyes que los rigen sólo aparece cuando existe la fe en un ideal; sólo la fe apoya el sistema de las imágenes (o, lo que es lo mismo, el sistema de la vida).

El sentido de la verdad religiosa se da en la esperanza. La filosofía busca la verdad determinando los límites de la razón humana, el sentido del actuar y de la vida humanos (y esto es válido incluso en el caso del filósofo que llega a la conclusión de que el actuar y la existencia humanos carecen de sentido).

Al contrario de lo que se suele suponer, la determinación funcional del arte no se da en despertar pensamientos, transmitir ideas o servir de ejemplo. La finalidad del arte consiste más bien en preparar al hombre para la muerte, conmoverle en su interioridad más profunda.

Cuando el hombre se topa con una obra maestra, comienza a escuchar dentro de sí la voz que también inspiró al artista. En contacto con una obra de arte así, el observador experimenta una conmoción profunda, purificadora. En aquella tensión específica que surge entre una obra maestra de arte y quien la contempla, las personas toma conciencia de los mejores aspectos de su ser, que ahora exigen liberarse. Nos reconocemos y descubrimos a nosotros mismos: en ese momento, en la inagotabilidad de nuestros propios sentimientos.
Una obra maestra es un juicio -en su validez absoluta- perfecto y pleno sobre la realidad, cuyo valor se mide por el grado en que consiga expresar la individualidad humana en relación con lo espiritual.

¡Qué difícil es hablar de una gran obra! Sin duda, además de un sentimiento muy general de armonía, existen otros criterios claros que nos permiten descubrir una obra maestra dentro de la masa de otras obras. Además, el valor de una obra maestra es relativo, en relación con el que lo recibe. Normalmente se cree que la importancia de una obra de arte se puede medir por la reacción de las personas frente a esta obra, por la relación que resulta entre ella y la sociedad. En términos generales, esto es cierto. Pero lo paradójico es la obra de arte, en ese caso, depende totalmente de quienes la reciben, de que esa persona sea capaz o incapaz de descubrir, de percibir lo que une la obra con el mundo en su totalidad y con una individualidad humana dada, que es el resultado de sus propias relaciones con la realidad. Goethe tiene toda la razón cuando dice que es tan difícil leer un libro como escribirlo. No puede existir una pretensión de objetividad del propio juicio, de la propia opinión. Cada posibilidad, aunque sea sólo relativamente objetiva, de un juicio está condicionada por una variedad de interpretaciones. Y si una obra de arte tiene un valor jerárquico a los ojos de la masa, de la mayoría, esto suele ser el resultado de circunstancias casuales y resulta por ejemplo del hecho de que aquella obra de arte tuvo suerte con quienes la interpretaron. Por otra parte, las afinidades estéticas de una persona en muchos casos dicen mucho más sobre la propia persona que sobre la obra de arte en sí.

Quien interpreta una obra de arte, normalmente centra su atención en un campo determinado para ilustrar en él su propia posición, pero en muy pocas ocasiones parte de un contacto emocional, vivo, inmediato, con la obra de arte. Para una recepción así, pura, haría falta una capacidad fuera de lo común para llegar a un juicio original, independiente, "inocente" -por llamarlo de algún modo-; pero el hombre normalmente busca confirmación de la propia opinión en el contexto de ejemplos y fenómenos que ya conoce, por lo que juzga las obras de arte por analogía con sus ideas subjetivas o con experiencias personales. Por otro lado, la obra de arte cobra, gracias a la multiplicidad de los juicios que sobre ella se emiten, una vida cambiante, variopinta, se enriquece, y así llega a obtener una cierta plenitud de vida. "... Las obras de los grandes poetas aún no han sido leídas por la humanidad -sólo los grandes poetas son capaces de leerlas-. Las masas, sin embargo, las leen como si leyeran las estrellas...; si hay suerte, como astrólogos, pero no como astrónomos. A la mayoría de las personas se les enseña a leer sólo para su propia comodidad, como si se les enseñara a contar para que puedan comprobar las cuentas y no ser engañados. Pero del leer como noble ejercicio intelectual no tienen idea; además, sólo hay una cosa que se pueda llamar leer en el más alto sentido de la palabra: no aquello que nos adormece narcotizando nuestros más altos sentimientos, sino aquello a lo que hay que acercarse de puntillas, aquello a lo que dedicamos nuestras mejores horas de vigilia".

Así decía Thoreau en una página de su maravilloso Walden.

Lo bello, lo pleno en el arte, la maestría se produce, en mi opinión, cuando ni en las ideas ni en la estética se puede entresacar o destacar algo sin que sufra la totalidad. En una obra maestra es imposible preferir determinadas partes a otras. Es imposible "tomar de la mano" a su creador a la hora de formular los objetivos y las funciones que van a tener valor definitivo. En este sentido, Ovidio escribía que el arte consiste en que uno no lo perciba, y Engels decía: "Cuanto más escondidas estén las intenciones del autor, tanto mejor para el arte..."
De modo muy similar a cualquier organismo, también el arte vive y se desarrolla en la pugna entre elementos contrapuestos. En este campo, las partes contrarias se entremezclan y van perpetuando la idea casi hasta el infinito. Esta idea, que hace de una obra arte, se esconde en el equilibrio de las contradicciones que la constituyen. Por ello, una "victoria" definitiva sobre la obra de arte, la claridad inequívoca de su sentido y sus funciones es imposible. Por este motivo decía Goethe que una obra de arte es tanto más elevada cuanto más inaccesible es a un juicio.

Una obra de arte es un espacio cerrado, ni demasiado ni caliente en exceso. Lo bello es el equilibrio entre las partes. Lo paradójico es que una creación de esta clase desata asociaciones cuanto más perfecta es. Lo perfecto es algo único. O está en condiciones de producir una cantidad prácticamente infinita de asociaciones, lo que al fin y al cabo es lo mismo.

Fuente: http://www.temakel.com/trtarkovski.htm
El teorema de Gödel, sobre la verdad y la demostrabilidad

El teorema de Gödel es equiparable por su importancia a la teoría de la relatividad de Albert Einstein, y es una de las construcciones fundamentales de las matemáticas de todos los tiempos. Gödel utilizó el rigor de las matemáticas para demostrar, sin lugar a dudas, que las matemáticas mismas son incompletas. En su artículo de 1931, Gödel demuestra que en cualquier sistema lógico basado en axiomas y reglas de inferencia, existen enunciados cuya verdad o falsedad no vamos a poder decidir, basándonos en la propia lógica matemática del sistema. Antes de Gödel esto ni siquiera se consideraba, pues lo interesante de un enunciado era poder demostrar que era verdadero o bien era falso. A partir de Gödel aparece una diferencia muy sutil entre verdad/falsedad y demostrabilidad.

El teorema de Gödel tiene que ver con enunciados que hacen referencia a sí mismos. Sócrates afirmaba, en su famosa frase:" Yo sólo sé que no sé nada". Se contradecía, al afirmar que sólo sabía una cosa y, al mismo tiempo, no sabía nada:hacía referencia a si mismo y ahí es donde residía su contradicción. A principios del siglo XX (1902) el gran matemático y filósofo Bertran Russell, que entonces era un joven de 30 años, le envió una carta al gran matemático Gottlog Frege, uno de los creadores de la lógica simbólica, en la que le planteaba una paradoja que generaba una contradicción en su sistema de axiomas (ver explicación sencilla). Frege había publicado ya un primer tomo tratando de sistematizar toda la matemática en base a la pura lógica, pero al recibir la carta de Russell se dio cuenta que la obra de sistematización, que le había empleado toda su vida, quedaba en entredicho. Así lo reflejó, con tristeza, al publicar su segundo tomo en el que debía concluir su labor sistematizadora.

Al cabo de unos años (1913), el propio Rusell y otro gran matematico, Alfred North Whitehead, trataron de reparar el daño hecho por su paradoja, al formidable edificio de la lógica matemática, escribiendo una obra monumental que titularon Principia Mathematica. Llegaron a desarrollar un sistema matemático de axiomas y reglas de inferencia, cuyo propósito era el que fuera posible traducir en su esquema todos los tipos de razonamientos matemáticos correctos. Todo estaba especialmente cuidado para impedir los tipos de razonamiento paradójico que conducían a la propia paradoja de Russell. Posteriormente, el matemático David Hilbert se embarcó en la tarea de establecer un esquema mucho más manejable y comprensible. Se incluirían todos los tipos de razonamientos matemáticamente correctos para cualquier área matemática particular. Además, pretendía que fuera posible demostrar que el esquema estaba libre de contradicciones. Entonces, las matemáticas estarían situadas, para siempre, sobre unos fundamentos inatacables.
Pero en 1931 Kurt Gödel, un joven matemático austríaco de 25 años, publicó su famoso artículo" Sobre proposiciones formalmente no decidibles en Principia Mathematica y sistemas relacionados" y desmontó, definitivamente, la soberbia estructura montada sobre la lógica matemática, que se suponía completa. Destrozó el programa planeado por Hilbert, porque demostró que cualquiera de estos sistemas matemáticos precisos (formales) de axiomas y reglas de inferencia (finitos), siempre que sea lo bastante amplio para contener descripciones de proposiciones aritméticas simples y siempre que esté libre de contradicción, debe contener algunos enunciados que no son demostrables ni indemostrables con los medios permitidos dentro del sistema. De hecho, por sorprendente que parezca, Gödel demostró que el mismo enunciado de la consistencia del propio sistema axiomático debe ser una de esas proposiciones indecidibles.

Gödel nos descubrió que la verdad es una categoría superior a la demostrabilidad, y que su argumento nos da la posibilidad, mediante intuición directa, de ir más allá de las limitaciones de cualquier sistema matemático formalizado. Penrose utiliza el argumento de Gödel para demostrar el funcionamiento no algorítmico de la mente.

El sistema matemático más perfecto que podamos conseguir, con un número finito de axiomas y reglas de inferencia, es incapaz por principio de probar la verdad/falsedad de enunciados que nosotros, desde fuera del sistema, advertimos sin demasiada dificultad. Un ordenador basado en la programación automática que conocemos, a base de algoritmos matemáticos, tiene una limitación fundamental independiente de que el programa sea mejor o peor o que su memoria y capacidad de cálculo sean de mayor o menor potencia.

Nota (última edición -11 h. 3 junio,2007):

Entre las numerosas demostraciones del teorema de Gödel que han aparecido, es muy interesante la demostración que ha hecho Gregory Chaitin con base en argumentos de la teoría de la información. Con este lenguaje, la forma del enunciado del teorema sería:

" Si un teorema contiene más información que un conjunto dado de axiomas, entonces es imposible derivar dicho teorema a partir de los axiomas".

Tanto en física como en matemáticas la información es una magnitud fundamental que nos puede guiar por caminos, aparentemente, impracticables. La teoría de la información, por ejemplo, nos acota la cantidad de información que puede contener una determinada región del espacio, pues está íntimamente relacionada con la entropía.

Fuente: http://labellateoria.blogspot.com/2007/05/el-teorema-de-gdel-sobre-la-verdad-y-la.html
El espín, el misterioso giro
de las partículas cuánticas



En la física clásica las partículas como el electrón eran consideradas puntuales. Sin embargo, años antes de que en 1922 Stern y Gerlach realizaran un experimento que permitía deducir que los electrones tienen un momento magnético intrínseco (por giro sobre sí mismo) con sólo dos valores posibles, ya eran conocidas ciertas anomalías (efecto Zeeman anómalo) con relación al desdoblamiento de líneas espectrales esperado. Esto, por muy extraño que pareciera entonces, sólo podía ocurrir si los electrones giraban sobre sí mismos (observación, al final del post) y no eran, por tanto, partículas puntuales. En 1926 los jóvenes físicos Goudsmit y Uhlenbeck propusieron la atrevida idea de que el electrón tiene un momento angular (o cinético) intrínseco (el espín), es decir, que la partícula gira "de alguna manera" sobre sí misma de modo que produce precísamente ese momento magnético anómalo observado.

La ecuación de Dirac:

Durante algún tiempo no se supo cómo incluir ese espín en la ecuación de ondas del electrón, hasta que Dirac trabajando para construir una teoría cuántica-relativista del electrón encontró, sin buscarlo, justamente el mismo campo magnético que surge del modelo de electrón con espín. En sus propias palabras: " No me interesaba incluir el espín en la ecuación de onda, ni siquiera consideré esa cuestión. Fue una gran sorpresa para mi descubrir después que el caso más simple ya implicaba el espín."

La obtención por Dirac de una ecuación que, partiendo de primeros principios, permite deducir el espín fue recibida con enorme expectación entre sus colegas en las navidades de 1927, antes de su publicación en los Proceedings of the Royal Society a principios de 1928. Esta ecuación proporcionaba la explicación de los niveles energéticos esperados para el átomo de hidrógeno (sus líneas espectrales : cada tipo de átomo emite un conjunto único de colores, estas líneas de color o líneas espectrales son la "firma" de los átomos).

El espín es un concepto puramente cuántico, realmente no un giro físico:

Estableciendo con precisión la teoría cuántica del momento cinético (o angular), se halla que los valores pueden ser múltiplos semienteros de h (+1/2h ó -1/2h). Esto que puede ser paradójico, pues sugiere la existencia de una acción menor que h o mínimo cuanto de acción, se resuelve precisamente introduciendo el concepto de espín (o momento cinético intrínseco). Mientras que el momento cinético orbital siempre es entero, el espín puede ser semientero.

El espín es un concepto puramente cuántico: clásicamente, el momento angular intrínseco de una partícula puntual sólo puede ser nulo (un punto no puede girar sobre sí mismo). Con relación a los campos cuánticos el espín está relacionado con el número de componentes del campo. siendo S es espín del campo, el número de componentes será igual a 2S+1. Así, un campo escalar es un campo de un componente, es decir, un operador definido en cada punto del espacio-tiempo, y un solo observable o magnitud medible de tipo escalar; los cuantos asociados son partículas de espín cero. Un campo vectorial, como el campo eléctrico, por ejemplo, es un campo de tres componentes: tres operadores en cada punto del espacio-tiempo (tres observables o magnitudes a medir asociadas cada una a un operador). Los cuantos asociados son partículas de espín 1. Las partículas de espín 1/2 son los cuantos de un campo de dos componentes o campo espinorial. Un campo tensorial es un campo de cinco componentes, como el gravitatorio; los cuantos asociados son partículas de espín 2, como el llamado gravitón.

Partículas de fuerza y partículas de materia:

Gracias a la ley de conservación del momento cinético, no hay problema de "semicuanto de acción": si, en una transición, el momento cinético es semientero en el estado inicial, lo es también en el estado final y, por tanto, toda interacción implica un múltiplo necesariamente entero del cuanto de acción. Esta ley de conservación del carácter semientero del momento cinético indica que las partículas de espín semientero encierran una propiedad, en cierto modo indestructible. De hecho, todas las partículas de materia, los fermiones, son partículas de espín semientero, mientras que los cuantos de los campos de interacción o fuerza, los bosones, son partículas de espín nulo o entero. Respecto a los fermiones, el principio de exclusión de Pauli manifiesta la impenetrabilidad de la materia. Mientras que dos o más bosones pueden estar en el mismo estado y la magnitud de la fuerza que representan aumenta, dos fermiones no pueden estar en el mismo estado a la vez según el principio de exclusión de Pauli. Los bosones son partículas de fuerza y los fermiones de materia.

El misterioso "giro" de las partículas cuánticas las convierte en fermiones o partículas de materia, o en bosones o partículas de fuerza. En partículas impenetrables o en partículas capaces de sumar su fuerza para dar mayor o menor intensidad a las interacciones de la materia.

Fuente: http://labellateoria.blogspot.com/2008/12/el-espn-el-misterioso-giro-de-las.html
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¿Impacto profundo?: Esta banda de 40 centímetros de sedimentos oscuros descubierta en Murray Spring, Arizona, puede indicar un impacto cósmico o explosión que disparó un periodo de enfriamiento global y extinción masiva en América del Norte. Cortesía de Doug Kennett

¿Impactó un cometa en la Tierra

hace 12000 años?

Unos nanodiamantes encontrados a lo largo de Norteamérica sugieren que un gran cambio climático pudo haber sido instigado por un evento cósmico

Hace aproximadamente 12 900 años, apareció de forma abrupta un enfriamiento global masivo, junto con el final de unas 35 especies distintas de mamíferos, incluyendo el mamut, así como la conocida como cultura Clovis de los norteamericanos prehistóricos. Se han propuesto varias teorías para esta aniquilación, yendo desde un abrupto cambio climático a una caza excesiva una vez que los humanos se extendieron por las zonas salvajes de Norteamérica. Pero ahora, los nanodiamantes encontrados en los sedimentos de este periodo de tiempo apunta a una alternativa: una explosión o explosiones masivas procedentes de un cometa fragmentado, similar o incluso mayor que el del evento de Tunguska en 1908 en Siberia.

Los sedimentos de seis sitios a lo largo de América del Norte —Murray Springs, Arizona; Bull Creek, Oklahoma; Gainey, Michigan; Topper, Carolina del Sur; Lake Hind, Manitoba; and Chobot, Alberta—arrojaron tales minúsculos diamantes, lo cual sólo tiene lugar en sedimentos expuestos a extremas presiones y temperaturas, tales como las que encontramos en una explosión o impacto, de acuerdo a una nueva investigación publicada hoy en Science.

El descubrimiento presta apoyo a una teoría que se avanzó el año pasado en la que algún tipo de impacto o impactos cósmicos — un cometa fragmentado que arde en la atmósfera o que cae sobre los océanos — dio inicio a un periodo de enfriamiento de 1300 años en el Hemisferio Norte conocido como el Dryas Reciente (Younger Dryas) por la abundancia de polen de una flor alpina encontrado durante el intervalo.

El periodo de enfriamiento interrumpió y extendió el calentamiento en un periodo de edad del hielo predicho por ligeros cambios en la órbita de la Tierra (conocido como ciclos de Milankovitch) que continúa hoy. Y se mantiene como una anomalía inexplicada en el registro climático.

Pero una serie de fragmentos cometarios explotando sobre Norteamérica podrían explicar una capa de suelo inmediatamente anterior al enfriamiento que contiene niveles inusualmente altos de iridio — un elemento más común en los viajeros cósmicos como los meteoroides que en la corteza de la Tierra. Esto junto con el hecho de que esta capa tiene lugar justo antes de la extinción de al menos 35 géneros de grandes mamíferos, incluyendo los mamuts, es una sólida prueba circunstancial para un evento cósmico.

“Se encontraron indicadores de un impacto muy fuerte en los sedimentos directamente por encima, y a menudo envolviéndolos como en el caso de Murray Springs, los restos de estos animales y personas que los cazaban”, dice el arqueólogo y coautor del estudio Doug Kennett de la Universidad de Oregon en Eugene, el hijo en el equipo padre-hijo que ayuda en el avance de la nueva teoría de impacto. “¿Es un cometa? ¿Es una condrita carbonácea? ¿Se fragmentó? ¿Estaba centrada? Basándonos en la distribución de los diamantes, ciertamente fue a gran escala”.

Búsquedas preliminares en un campo más amplio — Europa, Asia y América del Sur — han dado como resultado minerales similares y elementos en sedimentos de la misma edad, dice Kennett, y su propio trabajo en las Islas del Canal de California cuentan la historia de un incendio masivo, seguido por una erosión y un cambio total en la flora de la región.

“Es consistente con un cuerpo fragmentario que se rompió mediante las ondas de choque y un posible impacto de superficie en distintas partes de Norteamérica. Podría ser sobre la capa de hielo o en las profundidades del océano”, dice, explicando por qué no se han encontrado cráteres de impacto hasta la fecha. “Los efectos inmediatos sobre el terreno incluyen altas temperaturas y presiones que disparan grandes transformaciones de la vegetación, derribando árboles y quemándolos también”.

Y esto haría que el cambio climático en el Dryas Reciente fuese un primo cercano al impacto de asteroide que aniquiló a los dinosaurios hace 65 millones de años. “Este es un evento que sucedió en un día”, apunta Kennett. “Vamos a necesitar una mayor resolución en los registros climáticos, arqueológicos y paleontológicos para intentar explorar los efectos”.

Fuente: http://www.cienciakanija.com/2009/01/04/%C2%BFimpacto-un-cometa-en-la-tierra-hace-12-000-anos/

domingo 4 de enero de 2009


La filosofía Zen y John Cage como antecedente de 4¨33"

Introducción:

Los estándares estéticos musicales en el siglo XX sufrieron los cambios y “evoluciones” más rápidos en la historia de la música , esto debido a varios factores , entre ellos los medios de comunicación , que hicieron posible el conocimiento de las actividades de individuos ubicados en lugares extremos del planeta de manera casi simultánea , una de las carácterísticas de éstos cambios estéticos fue la inclusión de instrumentos , rítmos , motivos y estructuras “exóticas” a las piezas y los procesos de composición de los autores “occidentales” , pero más importante aún fue la asimilación de conceptos filosóficos concernientes a la creación artística y al artista en sí mismo y su rol con la sociedad , que cambiaron por completo la manera de concebir el arte.
John Cage fue heredero de una cultura musical en transición , alumno de Arnold Shoenberg ( quién rompiera la tradición tonal y fuera precursor del atonalismo , dodecafonismo y serialismo ) , amigo del pintor “avan-garde” Rauschenberg y de Pierre Boulez ,Cage fue desde el comienzo de su carrera musical un revolucionario tanto de la estructura y forma composicional (procesos de azar , notación gráfica etc.) como de los elementos tímbricos de ésta ( inclusión de ruido –incidental , no incidental- , uso de elementos extramusicales como productores de sonido y medios electrónicos) pero aún más importante es su aportación al cambio de la estética musical al concebir el silencio como parte fundamental y única generadora de toda creación musical , esto último justificado a partir de la filosofía oriental del Budismo Zen.
Siendo tan amplia la influencia e impacto del trabajo de Cage en el desarrollo de una nueva estética musical a través de sus diferentes obras ( y todos los nuevos recursos que propone) , el presente trabajo se limita unicamente a establecer un desarrollo lógico entre el primer contacto de Cage con la filosofía Zen , y cómo la influencia de ésta lo llevó a componer 4.33 y su significado a partir de la justificación del Zen .Así mismo siendo la filosofía Zen tan reticente al método ( que descarta a priori ) y la palabra escrita ( la cual considera como un precursor del método) el lector deberá tomar como inspiración lo poco escrito en el presente trabajo acerca de ésta filosofía y luego enfocar su atención en si mismo para entender y apre-h-ender de la propia vivencia.


Biografía

John Cage (Los Angeles California EU 5 de Septiembre de 1912; New York, 12 Agosto 1992). Deja el Colegio Pomona para viajar a Europa (1930-31), después estudia con Cowell en New York (1933-4) y con Shoenberg en Los Angeles (1934): sus primeras composiciones publicadas fueron en un riguroso sistema atonal de su invención. En 1937 se muda a Seattle para trabajar como músico acompañante ( en danza ) y ahí en 1938 funda una orquesta de percusiones ; su música ahora se basa en llenar undiades de tiempo con ostinatos (First Construction (in Metal), 1939). También empieza a utilizar medios electrónicos ( tornamesas de velocidad variable en lmaginary Landscape no.1, 1939) e inventa el “piano preparado “ colocando diversos objetos entre las cuerdas de un piano de cola para crear una ”orquesta de percusiones” que pudiera ser interpretada por un solo instrumentista. Se muda a San Francisco en 1939, y a Chicago en 1941 y de nuevo a Nueva York en 1942 , todo este tiempo escribe música para compañías de danza (especialmente para Merce Cunningham), casi siempre para piano preparado o para ensambles de percusión. Escribe también dos conciertos para el nuevo instrumento: A Book of Music (1944) y Three Dances (1945) para dos pianos preparados , y las Sonatas e interludios (1948) para un piano preparado.
Durante este periodo Cage se interesa en las filosofías orientales , especialmente en el Zen . A partir de ahí empieza a trabajar en la “no-intención” y en la responsabilidad del compositor no ya proponiendo respuestas a los temas o ideas composicionales mediante diferentes desarrollos de una pieza , sino indagando ( a través del azar ) cuales pudieran ser los desarrollos para determinada idea , de ahí que empieza a utilizar los procesos de azar a través de monedas del I-Ching (Music of Changes for piano, 1951), o para 12 radios (Imaginary Landscape no.4, also 1951) e introduce otras maneras de azar , Su 4.33 no tiene otro sonido que el ambiental en que se interpreta , su concierto de piano y orquesta (1958) es una enciclopedia de notaciones indeterminadas .Otras de sus obras muestran su interés en el tearto y el performance musical (Water Music, 1952, para pianista y una variedad de instrumentos alternos ) y en medios electrónicos (Imaginary Landscape no.5 para mezclas al azar , 1952; Cartridge Music para sonidos amplificados en vivo ,1960) que culminan en varios eventos a gran escala como jamborees o haphzardness (HPSCHD para clavecines , cintas etc, 1969). Su última producción es variada , incluyendo trabajos de notación indeterminada , algunos otros de notación tradicional y otros para recursos naturales (plantas y conchas ) . Cage también apareció ampliamente en Europa y EU como lector y creador de Performance , con una gran influencia en músicos y artistas en general , escribió varios libros tanto para performance y happening como de lecturas varias.


Qué es Zen?
Zen es un término corto para referirse a Budismo Zen , algunos autores lo consideran una religión otros una filosofía , en sentido práctico se basa en el conjunto de enseñanzas de Buda que fueron convertidas en una religión en la India , evolucionaron a través de cientos de años y al extenderse al Japón se simplificaron y convirtieron en una filosofía , pero en un sentido más profundo la definición de filosofía o religión no es de importancia para la práctica del Budismo Zen.
Históricamente el Budismo Zen se origina en las enseñanzas de Siddhartha Gautama . Alrededor de 500 años antes de Cristo el era un príncipe en la India.A la edad de 29 años y profundamente consternado por el sufrimiento a que veia a su alrededor , renunció a su vida privilegiada para buscar el conocimiento. Después de 6 años de luchar en el camino tanto del ascetismo como de la meditación , desarrolló el “camino medio” basado en la mesura y obtuvo la iluminación a la edad de 35 años. Después de esto se le conocio como el Buda ( literalmente “el despierto”) . Se dio cuenta que todo en este mundo está sujeto al cambio y que el sufrimiento y descontento son resultado del apego a las circunstancias y las cosas que por naturaleza son caducables , deshaciendose de esos apegos , incluyendo al apego de la falsa noción del ser o el “yo” uno puede liberarse del sufrimiento.
Las enseñanzas de Buda han pasado hasta este día de maestro a estudiante y alrededor del 475 A de C uno de estos maestros, Bodhidarma , viajó de la India a China donde intrudujo las enseñanzas de Buda que se fundieron con el Taoismo , el resultado de esta mezcla fue la escuela Budista Ch´an , y alrededor del 120 el Budismo Ch´an se expandió de China a Japón , donde se mezcló con el Sintoísmo y se le despojó de las nociones que lo convertían en un método estructural para la obtención del Satori ( o iluminación ) surgiendo así el Budismo Zen.
Contestar “qué es el Zen” es contestar “cual es la esencia del Zen?” , ésta pregunta aparece en varios lugares a través de la literatura Zen como “cual es el significado del viaje de Bodhidharma hacia el oeste?” hasta “Ya lavaste tu tazón?” la pregunta va hacia el individuo y sólo puede ser contestada por el sujeto al que se le pregunta.

Como la iluminación sólo puede alcanzarse deshaciendose de los apegos a las cosas que por naturaleza son caducables , no puede haber un mismo significado inamovible para cosas y hechos que son diferentes y fugaces por naturaleza, así Zen es el entendimiento intuitivo en el presente , como resultado las palabras y oraciones no tienen significado estable preconcebido y la lógica es generalmente irrelevante , las palabras tienen relacion en cuanto al sujeto que las usa y a quién se le habla en qué situación , algunas veces parecen sinsentidos pero esto es el resultado de otro de los puntos centrales del Zen , el uso de la no-intención o el no-hacer ( que es diferente del abstenerse de hacer algo) la no-intención es la descontextualización total de un hecho cualquiera para liberar el conocimiento intuitivo al romper las cadenas de relaciones lógicas de ese hecho en el entorno cotidiano.Un punto aún más complejo ( o más sencillo?) del Zen es la continuidad vs. No-continuidad , esto en pocas palabras representa que , como todo en éste mundo es caducable y en cambio continuo , lo que nosotros percibimos como ciclos de nacimiento-muerte o creación-destrucción es sólo parte de un ciclo infinitamente más grande del cual nosotros somos parte y al ser tan grande no tenemos consciencia de él , los ciclos de nacimiento-muerte o creación-destrucción son sólo periodos delimitados por nuestra atención a un fenómeno en particular dentro de un ciclo más grande ( no el ciclo en sí ) , esto quiere decir , prestamos atención a un punto ( el cual tomamos como punto de inicio ) y retiramos nuestra atención en otro punto ( el cual tomamos como punto final) y a partir de ahí el intervalo entre esos dos lo convertimos en un ciclo pequeño.

4.33 y Zen

Durante los 40´s mientras estaba escribiendo piezas para piano preparado y percusión Cage se vió preocupado por una situación , se dio cuenta de que a pesar de que le habían enseñado que la música era un medio de comunicación , cuando escribía una pieza triste la gente reía y cuando escribía una pieza graciosa la gente empezaba a llorar, de ahí que él concluyera: "la música no comunica realmente a la gente .O si lo hace es en una manera muy , muy diferente de la que existe de persona a persona." Y mencionara “....nadie se entendía con los demas , era claramente absurdo continuar en esa manera , asi que dejé de escribir musica hasta que encontrara una mejor razón que la “expresión personal” para hacerlo” . Había deteriminado que el propósito de la musica no podía ser la comunicación o la expresión personal , entonces cuál era su propósito?.
La respuesta vino en 1946 cuando una estudiante Hindú , Gita Sarabhai, llegó a estudiar contrapunto occidental con Cage a cambio de lecciones de música Hindú , Cage preguntó cuál era el propósito de la música en la India y ella contesto que era “serenar la mente para hacerla suceptible a las influencias divinas” Cage quedó asombrado. Su amigo el compositor Lou Harrison , encontró un concepto similar en un tratado del siglo XVII de musica Inglesa por Thomas Mace , Cage diría "Me di cuenta que antes del renacimiento , los conceptos Oriental y Occidental habían compartido esta base y el Oriental continuó haciendolo y que la idea renacentista de la expresión individual era por tanto herética..”. Cage entonces se dedicó a buscar que era una “mente serena” e “influencias divinas” y durante dieciocho meses profundizó en si mismo y en las filosofías de Oriente y Occidente y empezó a estudiar Budismo Zen con Daisetz T.Suzuki , dijo después Cage “tuve la impresión de que estaba cambiando - creciendo diría uno. Me dí cuenta de que mi entendimiento previo era el de un niño.”.
En 1951 John Cage visitó la camara acústica de la universidad de Harvard para obtener una perspectiva del “silencio total” , al llegar ahí se dio cuenta de que en ésta cámara percibía dos sonidos , uno alto y otro bajo , el primero su sistema nervioso y el segundo los latidos de su corazón y la sangre corriendo por sus venas , esto cambió por completo su concepto del silencio , no había manera realmente de experimentar el “silencio” mientras se estuviera vivo , entonces el expresa: "El significado esencial del silencio es la pérdida de atención.......... el silencio no es acústico .Es un cambio de mentalidad. Un punto de vuelta” diría también que “ el silencio es solamente el abandono de la intención de oir” y aún más importante “ Yo dediqué mi música a este cambio ( al silencio) , mi trabajo se volvió una exploración de la no-intención”
En éste momento volvamos un poco a las definiciones centrales del Budismo Zen , al decir que , "El significado esencial del silencio es la pérdida de atención.......... el silencio no es acústico .Es un cambio de mentalidad. Un punto de vuelta” Cage remite inmediatamente al concepto Zen de “continuidad , no-continuidad” pués la música entonces se determina para el oyente en el momento en que presta atención a ella y se finaliza en el momento en que distrae su atención de ella.
Ahora la segunda frase “ Yo dediqué mi música a este cambio ( al silencio) , mi trabajo se volvió una exploración de la no-intención” aquí remite claramente al concepto de “no-intención” , si el silencio es el “abandono de la intención de oir” entonces al tomar como punto de partida el silencio , se toma inmediatamente la “no-intención” .La atención no está presente , hay silencio , se trabaja una pieza sobre la “no-intención” que surge??
Los sonidos ambientales , los sonidos naturales del entorno en que se interpreta la pieza de la “no-intención” , una especie de espacio para reflexionar primero , acerca de que el silencio es sólo la pérdida de atención a un evento ( pues el sonido es continuo) ahora concentrándose en esa pérdida de atención ( y escribiendo una pieza basada en eso) surge el sonido de nuevo ( no el intencionado , o el escrito por el compositor , sino el que se hallaba en ése lugar desde antes ) ahora con un marco de referencia , 4 minutos y 33 segundos para oír a través del silencio el sonido que se encontraba de antemano en ésa sála , para encontrar la verdadera naturaleza del sonido en el presente.


Conclusión.

4.33 de John Cage , ha sido una de las piezas más malinterpretadas de todos los tiempos (en todo sentido) (incluyendo coreografías , efectos visuales y sonoros que entorpecen su cometido original) , esto sin duda porque es una pieza difícil de asimilar intelectualmente para el oyente que no tiene una correcta justificación de ésta , gran parte de las veces , y otra gran parte que teniéndola simplemente no la comprende.
Hay varias versiones de 4.33 en la primera de ellas se especificaba todos los silencios ( que habían sido escritos a partir de procesos de azar con I Ching) y las últimas en las cuales sólo se especifica la palabra “Tacet” para cada movimiento ( cuya duración dentro del total también se escribió con I Ching) . La duración total de 4.33 fue establecida a través de I-Ching de acuerdo al azar más cercano a 4.30 , pués ésta era la duración estándar de las piezas de Muzak.Inc. al cual en un borrador previo de 1947 pensaba John Cage venderle su “pieza silenciosa” o su “plegaria silenciosa” ( lo cual obvio no ocurrió) .Al final Cage establece que la duración no es estricta pués a partir de los conceptos de “continuidad , no-continuidad” la pieza bien pudiera durar menos de un segundo o indefinidamente.

Dra. Gabriela Ortiz

Fuente: http://www.tuobra.unam.mx/publicadas/040627173505.html

sábado 3 de enero de 2009

Estoy buscando un trébol de cuatro hojas

Isaac Asimov


La Historia está llena de historias apócrifas, historias de gente que hace y dice cosas que nunca hicieron ni dijeron en realidad: como la que George Washington derribó a hachazos el cerezo o que Galileo estuvo tirando pesos desde la torre inclinada de Pisa. Por desgracia, las historias apócrifas son mucho más interesantes que la verdad, y es imposible acabar con ellas. Y lo que me parece todavía más lamentable, desde mi particular punto de vista, es que mi memoria es tan selectiva que nunca olvido una historia apócrifa, aunque a menudo me cuesta trabajo recordar las cosas reales. Por ejemplo, está la historia, probablemente apócrifa (o no la recordaría tan bien) sobre san Agustín.
En una ocasión un escéptico le preguntó:
—¿Qué hacía Dios con su tiempo antes de crear el cielo y la tierra?
Y san Agustín le respondió con un rugido y sin dudarlo un instante:
—¡Creó el infierno para los que hacen preguntas como ésa!
Pero espero que san Agustín sólo estuviera bromeando, porque tengo la intención de exponer mis teorías sobre el nacimiento y el desarrollo del Universo a la luz de las leyes de la conservación, y para hacerlo, me veré obligado (entre otras cosas) a formular esa pregunta informulable: ¿qué había antes del principio?
Hay quien se imagina un Universo oscilante que primero se expande, luego se contrae, vuelve a expandirse y luego a contraerse, y así una y otra vez; cada ciclo de expansión y contracción dura unos ochenta mil millones de años, y en el punto de máxima contracción de cada ciclo se produce un «huevo cósmico» extraordinariamente denso.
Para seguir con el tema, empezaremos por preguntarnos si todos los ciclos son idénticos o si se produce algún cambio de un ciclo a otro; si no se producirá algún cambio constante en una dirección determinada.
Por ejemplo, podríamos sostener que, a medida que el Universo se expande, irradia de manera constante partículas sin masa: fotones y neutrinos. Podríamos decir que estos fotones y neutrinos se mueven hacia el exterior del Universo y se pierden para siempre. Cuando el Universo vuelve a contraerse, la masa que se reúne en el nuevo huevo cósmico es más pequeña, debido a la pérdida del equivalente en masa de la energía que representa la radiación perdida. Esto se repetiría en cada ciclo, y cada huevo cósmico tendría menos masa que el anterior, hasta que, por último, se forme un huevo cósmico de masa tan pequeña que no puede explotar adecuadamente. Cuando eso ocurriera, todo el Universo estaría representado por una masa de materia condensada, enormemente grande, pero que va muriendo lentamente.
En ese caso no sólo viviríamos en un Universo en oscilación, sino en un Universo que se va agotando en esa oscilación. Desde ese punto de vista, el Universo sería como una pelota que botara y que no fuera demasiado elástica. Cada bote es más bajo que el anterior, y, por último, la pelota deja de botar y se queda inmóvil.
Esta imagen es bastante elegante, porque nos proporciona un final lógico, la clase de final que estamos acostumbrados a ver en la vida corriente y que, por tanto, podemos aceptar con facilidad. Pero, ¿y si nos remontamos en el tiempo? ¿Y el huevo cósmico que existía antes del primero, a partir del cual se desencadenó el actual movimiento de expansión? Ese huevo anterior debía de ser más grande que el nuestro, y el anterior a aquél debía de ser aún mayor, y el anterior a este último más grande todavía.
Puede resultar un poco peliagudo remontarse hacia atrás en el tiempo para encontrarnos con huevos cósmicos cada vez mayores que explotan con una violencia siempre creciente, porque una masa eternamente creciente puede resultar difícil de manejar. El Universo en oscilación decreciente nos proporciona un final globalmente lógico, pero no un principio globalmente lógico.
Por suerte, no hay necesidad que nos compliquemos la vida, imaginándonos esa oscilación decreciente. Los fotones y neutrinos no se «pierden para siempre». Es cierto que se van alejando de su fuente de radiación en «línea recta», pero ¿qué es lo que entendemos por «línea recta»?
Supongamos que dibujamos una línea recta sobre la superficie de la Tierra. Es posible que creamos que si prolongamos la línea manteniéndola perfectamente recta, ésta se prolongará por siempre jamás, y un punto que se desplazara a lo largo de esta línea estaría «perdido para siempre» desde el punto de vista de alguien que estuviera situado al principio de la línea. Sin embargo, ustedes y yo sabemos que la superficie de la Tierra es curva y que la «línea recta» acabaría por volver al lugar de origen (si suponemos que la Tierra es una esfera perfecta).
Del mismo modo, los fotones y neutrinos que se desplazan en «línea recta» según nuestra definición de nuestro sector local del Universo, en realidad se desplazan siguiendo un enorme círculo y vuelven aproximadamente al punto de partida. El Universo del «espacio curvo» tiene un volumen finito y toda la materia y energía que contiene se encuentra necesariamente dentro de sus límites.
Cuando el Universo se contrae, no sólo la materia, sino también los fotones y neutrinos se ven obligados a apiñarse. Las partículas sin masa siguen desplazándose en «líneas rectas», pero estas «líneas rectas» se curvan cada vez más, y, por último, todo el contenido del antiguo huevo cósmico
vuelve a reunirse en un nuevo huevo cósmico, sin que se haya perdido nada. Cada huevo cósmico es exactamente igual al anterior y al que vendrá después de él, y no se va reduciendo gradualmente. En un Universo estrictamente oscilante de este tipo no hay principio ni fin, y tampoco ningún cambio global. Aunque esto nos obliga a enfrentarnos al inquietante concepto de eternidad, al menos se trata de una eternidad esencialmente inmutable.
Por supuesto, dentro de cada ciclo oscilatorio se comienza por un huevo cósmico, se acaba en el siguiente huevo cósmico y en el intervalo entre ambos se producen cambios espectaculares.
Pero, ¿cuál es la naturaleza del huevo cósmico? Depende de la naturaleza del Universo. A escala subatómica nuestra porción de Universo está formada en su mayor parte por seis tipos de partículas: protones, electrones, neutrones, fotones, neutrinos y antineutrinos. El resto de las partículas existentes están presentes por lo general en cantidades increíblemente pequeñas y podemos pasarlas por alto.
Las partículas subatómicas se agrupan momentáneamente en átomos, los cuales se agrupan para formar estrellas y galaxias. Podemos partir de la base que los seis tipos de partículas subatómicas que forman nuestra porción del Universo son los únicos elementos presentes y que hasta la más lejana galaxia es esencialmente parecida en su constitución fundamental a nuestros propios cuerpos.
A medida que toda la masa y la energía del Universo se apretujan en el huevo cósmico, los niveles de organización del Universo van colapsándose uno por uno. Las galaxias y estrellas se agrupan en una masa en contracción. Los átomos más complicados se descomponen en átomos de hidrógeno, absorbiendo neutrinos y fotones en el proceso.
Los átomos de hidrógeno se descomponen en protones y electrones, absorbiendo fotones en el proceso. Los protones y electrones se combinan para formar neutrones, absorbiendo antineutrinos en el proceso.
Por último, el Universo queda transformado en un huevo cósmico formado por una masa compacta de neutrones: una masa de «neutronio».
Este neutronio, cuando está bien condensado, tiene una densidad de unos
400.000.000.000.000 gramos por centímetro cúbico, de forma que si la masa solar se
condensara en esta masa de neutronio formaría una esfera con un radio de unos 10,6 km. Si consideramos que la masa de la galaxia de la Vía Láctea es aproximadamente
135.000.000.000 de veces mayor que la del Sol, entonces la totalidad de nuestra galaxia transformada en neutronio formaría una esfera con un radio aproximado de 54.000 km.
Si consideramos que el Universo tiene una masa 100.000.000.000 de veces mayor que la de nuestra galaxia, entonces el huevo cósmico tendría un radio de 251.000.000 km. Si hiciéramos coincidir el centro de ese huevo cósmico con el centro de nuestro Sol, la superficie del huevo cósmico coincidiría casi exactamente con la órbita de Marte. Y aun en el caso que la masa del Universo fuera veinte mil veces mayor que la masa a la que me he referido, el huevo cósmico, de estar formado por neutronio puro y bien compacto, no sería mayor que la órbita de Plutón.
¿Cómo encaja este huevo cósmico en el marco de las conocidas leyes de la conservación de la materia y la energía?
Es fácil suponer que el momento del huevo cósmico en su conjunto es cero si lo definimos como una masa inmóvil. Cuando hace explosión y se expande, los momentos de las porciones individuales del huevo cósmico van en una dirección u otra, pero la suma de todos ellos es igual a cero. Del mismo modo, el momento angular del huevo cósmico puede considerarse igual a cero, pues, a pesar que las porciones del Universo en expansión tengan momentos angulares individuales distintos de cero, éstos se anulan al sumarlos.
En pocas palabras, resulta tentador intentar establecer una regla según la cual, dada cualquier cantidad conservada, el valor de esa cantidad en el huevo cósmico es cero, o puede ser definido como igual a cero sin ninguna dificultad lógica.
Como, que yo sepa, yo he sido el primero en formular esta idea, sobre todo en la forma que tengo la intención de desarrollar a lo largo de este articulo, me olvidaré de la modestia y me referiré a ella como «el Principio Cosmogónico de Asimov».
La manera más breve de expresar este principio es: «En el Principio era la Nada». Por ejemplo, ¿qué ocurre con la conservación de la carga eléctrica? De las seis partículas que componen el Universo, una de ellas (el protón) está cargada positivamente y otra (el electrón) está cargada negativamente. Estas dos partículas no pueden combinarse y anular la carga eléctrica en condiciones normales, pero durante la formación del huevo cósmico las condiciones pueden llegar a ser lo bastante excepcionales como para forzarlas a combinarse y formar neutrones. La carga eléctrica del huevo cósmico es, por tanto, igual a cero. (En el principio era la No carga eléctrica.)
En el curso de la explosión y expansión del huevo cósmico, naturalmente, aparece la carga eléctrica, pero con igual cantidad de carga positiva y negativa, de manera que el total sigue siendo igual a cero.
¿Y qué ocurre con el número leptónico? De las seis partículas que constituyen el Universo, tres son leptones.
El número leptónico del electrón y del neutrino es + 1, y el del antineutrino es - 1. Al formarse los neutrones, estas tres partículas desaparecen, y resulta razonable suponer que su desaparición se desarrolla de tal manera que anula el número leptónico, con lo que el huevo cósmico tiene un número leptónico de 0.
En general, es posible arreglárselas para demostrar que los valores de todas las cantidades conservadas conocidas por los físicos, excepto dos, son iguales a cero en el huevo cósmico, o pueden definirse lógicamente como iguales a cero. Las dos excepciones son el número bariónico y la energía.
Empecemos por el número bariónico.
Dos de las seis partículas que forman el Universo son bariones: el protón y el neutrón. Cada una de ellas tiene un número bariónico de + 1. Dado que entre las partículas constituyentes del Universo no hay ninguna con un número bariónico de — 1, no hay ninguna posibilidad de anular el número bariónico, y tampoco ninguna posibilidad (o eso parece por el momento) que un huevo cósmico tenga un número bariónico igual a cero. En el proceso de formación del huevo cósmico, naturalmente, los protones desaparecen, pero por cada protón que desaparece se forma un neutrón, y el número bariónico sigue siendo positivo.
De hecho, si el huevo cósmico contiene la masa de 100.000.000.000 de galaxias del tamaño de la nuestra, entonces está formado por 1,6 x 10 79 bariones, y su número bariónico es 6 x 10 78
Este número está terriblemente alejado del cero y hace trizas el Principio Cosmogónico de Asimov.
Pero tenemos una salida. Existen partículas con números bariónicos negativos, aun cuando no parecen estar presentes más que en cantidades pequeñísimas en nuestro rincón del Universo. El antineutrón, por ejemplo, tiene un número bariónico de — 1. Bien, supongamos que el huevo cósmico no está formado exclusivamente por neutrones, sino por neutrones y antineutrones a partes iguales. Entonces el número bariónico sería cero, como exige el principio.
La mitad compuesta por neutrones del huevo cósmico explotaría y formaría protones y electrones que se combinarían para formar átomos. La mitad compuesta por antineutrones explotaría y formaría antiprotones y antielectrones (positrones), que se combinarían para formar antiátomos.
Resumiendo, hemos dado por válida la suposición que el Universo está formado por materia y antimateria a partes iguales; pero, ¿es esto cierto? Es absolutamente inconcebible que el Universo esté constituido por materia y antimateria mezcladas, pues de ser así éstas se combinarían inmediatamente para formar fotones. (Que es exactamente lo que ocurre cuando nosotros conseguimos, con un esfuerzo ímprobo, producir una cantidad insignificante de antimateria en el laboratorio). Un Universo constituido por materia y antimateria a partes iguales estaría compuesto por una masa de fotones, que no son ni materia ni antimateria. El huevo cósmico no sería otra cosa que fotones condensados.
Pero el Universo no está compuesto únicamente de fotones. Por tanto, si está compuesto por partes iguales de materia y antimateria, éstas tienen que estar separadas, y de una manera eficaz, para que no se combinen y formen fotones. La única distancia que las separaría lo bastante tendría que producirse a escala galáctica. Es decir, es posible que haya galaxias compuestas de materia y otras compuestas de antimateria. Galaxias y antigalaxias, por decirlo así.
Por ahora nos resulta imposible determinar si el Universo contiene realmente galaxias y antigalaxias. Si una galaxia y una antigalaxia se encontraran, se producirían enormes cantidades de energía durante el proceso de aniquilación de la materia y la antimateria. Hasta el momento no se ha detectado ningún caso claro de un acontecimiento de este tipo, aunque si se sabe de algunos casos que inducen a sospechas. En segundo lugar, las galaxias producen enormes cantidades de neutrinos cuando los átomos de hidrógeno se transforman en átomos de helio en las estrellas de su interior, y las antigalaxias producen enormes cantidades de antineutrinos gracias a un proceso análogo que tiene lugar en la antimateria. Cuando los astrónomos sean capaces de detectar neutrinos y antineutrinos en las galaxias lejanas y de establecer su origen sin lugar a dudas, es posible que lleguen a identificarse las diferentes galaxias y antigalaxias.
En un Universo constituido por galaxias y antigalaxias podemos representarnos el aplastamiento del huevo cósmico de un modo diferente. Se formarían neutrones y antineutrones, que se anularían mutuamente para formar fotones. El huevo cósmico estaría formado por «fotonio» en lugar de neutronio. Lo que no soy capaz de imaginarme es qué clase de propiedades tendría el fotonio.
Pero ¿cuál es la causa que el fotonio se descomponga en materia y antimateria de tal manera que haga posible la formación de galaxias separadas de cada tipo? ¿Por qué no se descompone el fotonio en neutrones y antineutrones tan bien combinados que se anulen inmediatamente entre sí?
Resumiendo: ¿por qué no es estable el fotonio? ¿Por qué no sigue siendo fotonio?
Bueno, según algunas teorías, una antipartícula no es más que una partícula que se mueve hacia atrás en el tiempo. Si se filma un positrón en un campo magnético, por ejemplo, aquél parece curvarse hacia la izquierda y no hacia la derecha, como haría un electrón en las mismas condiciones. Pero si pasamos la película al revés, entonces el positrón se mueve hacia la derecha como un electrón.
A escala subatómica, no tiene importancia que el tiempo se mueva «hacia delante» o «hacia atrás» en lo que se refiere a las leyes de la naturaleza, y es posible formular explicaciones lógicas de los acontecimientos subatómicos según las cuales las partículas se mueven hacia delante en el tiempo y las antipartículas hacia atrás.
¿Podría entonces ocurrir que el huevo cósmico de fotonio, con un número bariónico igual a cero, se descompusiera en dos huevos más pequeños, uno de neutronio y el otro de antineutronio, y que aquél se moviera hacia delante en el tiempo y éste hacia atrás, de manera que se encuentren fuera del alcance el uno del otro antes de tener oportunidad de
interactuar? Podemos llamar al huevo de neutronio con un número bariónico positivo «cosmón». Y al huevo de antineutronio con un número bariónico negativo «anticosmón».
Podemos imaginarnos al cosmón y al anticosmón sufriendo un proceso de expansión y separándose cada vez más a lo largo del eje temporal. Comenzamos con unos pequeñísimos cosmón y anticosmón, ambos cerca del punto cero del eje temporal. A medida que se desplazan, se van haciendo cada vez mayores y cada vez se encuentran más separados.
Concentrémonos de momento en el cosmón (nuestro Universo). A medida que éste se expande, las diferentes formas de energía se despliegan en su interior de manera cada vez más uniforme. Decimos entonces que aumenta la entropía; en efecto, la entropía ha sido llamada en ocasiones «la flecha del tiempo». Si aumenta la entropía, es señal que el tiempo se mueve hacia delante.
Pero cuando el cosmón comienza a contraerse, todos los procesos atómicos y subatómicos ocurridos durante la expansión empiezan a invertirse. Entonces la entropía comienza a disminuir y el tiempo empieza a moverse hacia atrás.
En otras palabras, el cosmón se mueve hacia delante en el tiempo cuando está en expansión y hacia atrás cuando se contrae. El anticosmón (que funciona de manera simétrica) se mueve hacia atrás en el tiempo cuando está en expansión y hacia delante cuando se contrae. Cada uno de ellos repite este proceso una y otra vez.
En lugar de un Universo oscilante tenemos un doble Universo oscilante, con las dos oscilaciones exactamente en fase y los dos universos reuniéndose para formar conjuntamente un huevo cósmico de fotonio.
Pero aunque esta representación resuelve el problema del número bariónico, no ocurre lo mismo con el problema de la energía.
La ley de conservación de la energía es la generalización más fundamental que conocemos y, dejando aparte la compartimentación que he hecho hasta ahora, el Universo, la combinación del cosmón y el anticosmón, está formado por energía.
Si el cosmón está formado por 1,6 x 10 79 neutrones y las partículas producidas por ellos, y el anticosmón por 1,6 x 10 79 antineutrones y las partículas formadas por ellos, entonces el contenido total de energía del huevo cósmico de fotonio formado por la reunión del cosmón y el anticosmón debe de ser de alrededor de 4,8 x 10 76 ergios.
Este contenido forzosamente ha de existir siempre, en todas las fases de la separación, expansión, contracción y fusión del cosmón y el anticosmón.
Este es el último obstáculo que tiene que superar el Principio Cosmogónico de Asimov, ya que en el huevo cósmico de fotonio todas las cantidades conservadas son iguales a cero excepto la energía.
¿Cómo haremos entonces para igualar también la energía a cero? Para ello es necesario postular la existencia de lo que podríamos llamar energía negativa.
No existe tal cosa, que nosotros sepamos. Jamás ha sido observada. Sin embargo, el principio hace necesaria su existencia.
En un Universo compuesto únicamente por energía negativa, todas las manifestaciones serían claramente idénticas a las de nuestro propio Universo, compuesto por energía ordinaria. Sin embargo, si se reuniera una porción de energía ordinaria con otra de energía negativa, se anularían entre si y producirían la Nada.
Hay casos de cancelación parcial de las propiedades físicas con los que todos estamos familiarizados. Dos bolas de billar que se muevan en direcciones opuestas a la misma velocidad y cubiertas de cola para que se queden pegadas al chocar, se quedarán completamente inmóviles si chocan de frente. El momento habrá sido anulado (pero la energía del movimiento de las bolas de billar se transformará en calor). Dos ondas sonoras
o luminosas que estén exactamente en oposición de fase se combinarán dando lugar al silencio o a la oscuridad (pero el contenido energético de las ondas se transformará en calor).
En todos estos casos de anulación parcial, la energía, lo más fundamental de todo, siempre sigue estando presente. Pues bien, en el caso de la combinación de energía y energía negativa, la cancelación seria completa.
¡Sólo quedaría la Nada!
La energía negativa está formada por fotones negativos que pueden descomponerse en neutrones negativos y antineutrones negativos. Los neutrones negativos pueden descomponerse y formar materia negativa, que puede acumularse y formar estrellas y galaxias negativas, constituyendo un cosmón negativo. Los antineutrones negativos pueden descomponerse y formar antimateria negativa, que, al acumularse, formará un anticosmón negativo.
Supongamos que un cosmón y un anticosmón se contraen y se combinan, formando un huevo cósmico de fotonio. Un cosmón y un anticosmón negativos pueden contraerse y formar un huevo cósmico de antifotonio.
¡Entonces los dos huevos cósmicos, el de fotonio y el de antifotonio, pueden combinarse para formar la Nada!
¡Entonces no tendríamos ningún huevo cósmico! ¡Sólo tendríamos la Nada!
En el principio era la Nada y esta Nada formó un huevo cósmico de fotonio y otro huevo cósmico de antifotonio. El huevo cósmico de fotonio actuó como ya hemos descrito, formando un cosmón que se movía hacia delante en el tiempo y un anticosmón que se movía hacia atrás en el tiempo. El huevo cósmico de antifotonio tiene que actuar de manera análoga, formando un cosmón negativo que se mueva hacia delante en el tiempo y un anticosmón negativo que se mueva hacia atrás en el tiempo.
Pero si tanto el cosmón como el cosmón negativo se mueven hacia delante en el tiempo, ¿por qué no se combinan, anulándose y formando la Nada? Tengo la impresión que deben de permanecer separados, y que esta separación posiblemente esté provocada por la repulsión gravitacional. Hasta el momento sólo conocemos los efectos de la atracción gravitacional, y que nosotros sepamos la repulsión gravitacional no existe. Pero si existe la energía negativa, y si la materia negativa se forma a partir de ésta, es posible que también exista la repulsión gravitacional y que ésta actúe entre la materia y la materia negativa.
A medida que el cosmón y el cosmón negativo se expanden, quizá la repulsión gravitacional los vaya alejando constantemente a lo largo del espacio (véase Figura 1) a medida que ambos se desplazan por el eje del tiempo. Del mismo modo, el anticosmón y el anticosmón negativo se van alejando constantemente a lo largo del eje del espacio a medida que se desplazan hacia abajo por el eje del tiempo.
Como muestra la Figura 1, el resultado de estos procesos se parece mucho a un trébol de cuatro hojas (lo cual explica el título de este ensayo, por si han estado preguntándoselo desde el principio).
Una vez que los diversos universos sobrepasan su límite máximo de expansión y empiezan a contraerse de nuevo, es posible que no sólo se invierta el tiempo, sino también el efecto gravitacional. Varios físicos eminentes han propuesto teorías según las cuales es posible que la fuerza gravitacional se debilite con el tiempo y, por tanto, ¿no sería posible que alcanzara el cero en el limite de máxima expansión y que durante la contracción la materia repeliera a la materia y la materia negativa repeliera a la negativa, mientras que la materia atraería a la materia negativa?
Puede que ustedes se apresuren a expresar sus reparos preguntando, por ejemplo, cómo es posible que el cosmón se contraiga si todas sus partes se repelen entre sí. A lo que mi respuesta es: ¿por qué no? En este mismo instante el cosmón está en expansión, a pesar que todas sus partes se atraen entre sí.


El Trébol de Cuatro

Quizá el cosmón y sus universos hermanos estén dispuestos de tal modo que la gran expansión o contracción actúe siempre en oposición a la fuerza de gravedad. La fuerza de gravedad es increíblemente débil y es posible que su destino sea verse siempre dominada por otras fuerzas y efectos.
Sin embargo, es posible que durante el proceso de contracción, la atracción gravitacional total entre el cosmón y el cosmón negativo por una parte y el anticosmón y el anticosmón negativo por otra los acerque entre si a lo largo del eje espacial de la misma forma que la inversión del tiempo los acerca a lo largo del eje temporal.
Cuando se reúnen el cosmón, el anticosmón, el cosmón negativo y el anticosmón negativo, producen... la Nada.
En el Principio era la Nada.
En el final era la Nada.
Pero si empezamos con Nada, ¿por qué no sigue siendo Nada?
¿Por qué habría de hacerlo? Podemos decir que 0 + 0 = 0, y que + 1 + (- 1) = 0. Tanto 0 + 0 como + 1 + (-1) son maneras equivalentes de decir «cero», y ¿por qué habría de ser una de ellas más «real» o «natural» que la otra? La situación puede pasar fácilmente de la Nada al Trébol de Cuatro Hojas, ya que en esa transición no se ha producido ningún cambio esencial.
Pero ¿cuál es la razón que este desplazamiento tenga lugar en un momento determinado y no en otro? El simple hecho que ocurra en un momento determinado implica que algo ha obligado al desplazamiento.
¿De veras? ¿Qué significa un momento determinado? El tiempo y el espacio sólo existen en relación con la expansión y contracción de las hojas del Trébol de Cuatro Hojas.
Cuando no existen en las hojas, tampoco existen el tiempo ni el espacio.
En el Principio era la Nada: no había siquiera tiempo ni espacio.
El Trébol de Cuatro Hojas se forma en un momento y lugar indeterminados. Cuando comienza a existir, existen también el tiempo y el espacio en un ciclo de expansión y contracción que dura ochenta mil millones de años. A continuación, hay un intervalo atemporal y aespacial y de nuevo una expansión y una contracción. Como no es posible hacer nada con un intervalo atemporal y aespacial, podemos eliminarlo y tener sólo en cuenta los ciclos de expansión y contracción que se suceden el uno al otro.
Tenemos, por tanto, un Universo oscilatorio cuádruplo, un Trébol de Cuatro Hojas oscilatorio.
¿Y quién dice que sólo es necesario que exista uno? La Nada no tiene límites, ni fronteras, ni finales, ni bordes.
Por tanto, es posible que exista un número infinito de Tréboles de Cuatro Hojas oscilatorios separados por algo que no es ni tiempo ni espacio.
En este punto nuestra mente se enfrenta a cosas que es incapaz de representarse. He llegado todo lo lejos que quería, y será el atento lector el que vaya más allá si así lo desea. En cuanto a mí, ya tengo más que suficiente.

Nota
Este artículo se ha quedado bastante más anticuado que la mayoría de los que he escrito. La cosmogonía (el estudio del origen del Universo) ha progresado mucho en las dos últimas décadas, y yo no fui capaz de prever prácticamente ninguno de los nuevos descubrimientos.
Sin embargo, hay algo que sí que comprendí por anticipado, y esa es la razón que haya seleccionado este artículo para el libro.
Ya estaba harto de oír preguntar a la gente: «Bueno, si el Universo empezó por un huevo cósmico, ¿de dónde salió ese huevo cósmico?» Estaba claro que pensaban que no podría contestar a esta pregunta sin recurrir a la teología.
Así que en este articulo encontrarán lo que yo denomine «Principio Cosmogónico de Asimov», que formulé como sigue: «En el Principio era la Nada».
Y, efectivamente, en las nuevas teorías sobre el «Universo inflacionario», formuladas una década después por verdaderos físicos teóricos, se afirma que el Universo se formó a partir de la Nada. Admito que basé mi teoría que el Universo surgía de la Nada en la supuesta existencia de «energía negativa», mientras que los teóricos del Universo inflacionario lo explican como el resultado de una fluctuación cuántica; pero eso no es más que un detalle.
Lo importante es que se parte de la Nada, y yo fui el primero en pensar en ello.

Fuente: http://www.librosmaravillosos.com/elsecretodeluniverso/ensayo08.html
Borges, la eternidad

Cecilia Ibarra




Bachelard lamentaba la carencia en francés de un vocablo (que sí existe en alemán: jetz) para designar lo que hay en ese ahora, de súbito, de cambio decisivo, de acontecer instantáneo. Es un tiempo que no supone continuidad alguna. Casi que establece un contacto con la eternidad, no con la eternidad como generadora de tiempo, como podría ser la creación, sino como liberadora de él, la que no tiene fin. Y Borges propone la posibilidad de considerar la eternidad como una "especie de dimensión inmanente análoga a la que los teólogos han definido como "la simultánea y lúcida posesión de todos los instantes del tiempo. (Harrs "Los nuestros", pág. 162). Con la inmortalidad, ya de antemano estamos en un problema que racionalmente es insoluble, porque fuera de la ficción no podemos imaginar que esa corriente del pensamiento, que Bergson llama impulso vital, se detenga porque sería el morir. Eso no puede seguir eternamente, hay un tope para nuestro desarrollo mental y hay un tope también para nuestro desarrollo biológico. La inmortalidad supone elegir una etapa de la vida pero ¿cuál? Ya empieza la arbitrariedad, porque en la realidad estamos cambiando constantemente, estamos cambiando con distintos ritmos. La idea de una situación estática como sería la inmortalidad, para nosotros es algo absolutamente impensable, pero Borges, entre tantos poetas, y los filósofos se lo plantean. La eternidad supone abolición absoluta de la memoria, la obra del tiempo, la presencia obstinada del pasado y puede ser como lo ha expresado el propio Borges: "el tiempo es un problema para nosotros, un tembloroso y exigente problema, acaso el más vital de la metafísica; la eternidad, un juego o una fatigada esperanza." (J. L. Borges: "Historia de la eternidad", pág. 353). En la eternidad, el tiempo no gravita, porque es un concepto que lo trasciende. No hay hoy ni ayer. La inmortalidad borra los límites del presente, del pasado y del futuro. Maurice Blanchot señala: "Yo sospecho que Borges ha recibido el infinito de la literatura. Para el hombre medido y de medida, el cuarto, el desierto y el mundo, son lugares estrictamente determinados. (Maurice Blanchot, "Le Livre à venir". Paris, Gallimard, 1959, págs. 116–119. Citado por Alazraki "el escritor y la crítica", págs. 269–270. La traducción es personal.) El espacio infinito: "Es por lo tanto una prisión de la que es imposible salir: no hay línea recta, no se va jamás de un punto de partida ni se puede dar comienzo a la marcha. Antes de empezar ya se está volviendo a empezar, se vuelve antes de partir… (Alazraki, ob. cit., pág. 270). Borges, en "Discusión" plantea que "hay un concepto que es el corruptor y el desatinador de los otros. No hablo del Mal cuyo limitado imperio es la ética; hablo del infinito. El infinito atenta contra las coordenadas de espacio y tiempo y lo que hace en "El inmortal", es explorar los efectos que tendría la inmortalidad en los hombres. "El inmortal" y la eternidad en Borges Hay en la ficción un indagar filosófico a la inmortalidad. Pero este inmortal no lo es tal porque logra morir. El relato se plantea así: Cartaphilus ofrece a la princesa una edición de la Ilíada traducida por Pope y deja en sus últimas páginas su manuscrito, en el que recuerda varias vidas anteriores. Presenta al comienzo una serie de anacronismos e incongruencias que se aclaran al final y el cuento recupera esa incoherencia esencial como ocurre en los cuentos de Borges. Cartaphilus bebe "del río secreto que purifica de la muerte a los hombres"; inmortalizado, lograr entrar en la Ciudad de los Inmortales". (Alazraki, ob. cit., pág. 270). Pero entonces es ahora todos los hombres hasta que logra tomar del río que borra la inmortalidad y muere. Así que este inmortal tiene solo una experiencia de inmortalidad. Esos dos ríos son dos polos opuestos que marcan el espacio del personaje. Parte de una aventura metafísica de inmortalidad, desde uno de ellos, para llegar al mundo de los hombres, que es su propio mundo, desde el otro río. Esto nos recuerda a la mitología griega, donde se ubica en las puertas del Hades dos fuentes de las cuales debían beber los condenados: la fuente del olvido Lethe y la de la memoria Mnemosyne correspondientes a las divinidades Letheo y Mnemosyne, el olvido y la memoria. De ahí surgen los términos aletheia: el no olvido, la verdad desnuda, lo que no está oculto, letheia: lo oculto. El que recuerda constantemente está dominado por Mnemosyne y el que olvida está dominado por Letheia. Cuando hablamos de aletheia, no olvido, memoria, hablamos también de la verdad desnuda, metáfora esta última que se suma con la razón esclarecedora, y no depende de ninguna revelación sobrenatural. La verdad es pues, A–letheia. Por lo tanto, "lograr la verdad de algo es lograr la desnudez, alcanzar la transparencia, desgarrar el velo de la ilusión, del engaño, profanar un misterio. Hay quienes buscan la desnudez de la verdad. "Espíritus religiosos como el de San Agustín, habían afirmado que hay una verdad en el corazón humano, buena o mala, pero que está desnuda ante los ojos de Dios. Surge entonces la pregunta: ¿el hombre puede y lo que es más grave, debe alcanzarla? (Mario A. Silva García. Semanario "Jaque", 24/6/87). Tenemos entonces que lo opuesto a la memoria, al no olvido, a la aletheia, a la verdad desnuda es el silencio, las tinieblas y el olvido. Y por ahí transitará el personaje del relato cuando logre la inmortalidad: silencio, tinieblas y olvido. El acápite que usa Borges para este relato, pertenece al ensayo LVIII de Bacon, titulado "Las vicisitudes de las cosas" y dice así: "Salomón dijo: no hay nada nuevo sobre la tierra. De lo cual Platón tenía en la imaginación, de que todo conocimiento no era sino reminiscencia; así Salomón ofrece esta sentencia: que toda novedad no es sino olvido." Hasta aquí el acápite, pero Bacon continúa: De donde se puede sacar la conclusión de que el Letheo fluye sobre la tierra, tanto como en los Infiernos". (François Bacon: Essais. De La Boetie. 1945. Cap. LVIII, pág. 151.) Por lo tanto entramos con estos conceptos: a que no hay nada nuevo; lo que hay es lo que creó Dios; todo conocimiento es reminiscencia, toda novedad no es sino olvido. Sugería Platón que el maestro, lo único que debe hacer es despertar esas reminiscencias, esos recuerdos incompletos, mediante el diálogo. Desde el comienzo Borges nos quiere acercar a los conceptos platónicos básicos y si bien es cierto abordaremos el cuento como una ficción literaria, no podemos obviar estos conceptos que Borges, como hombre de letras, los fusiona a su ficción para acercarse a la verdad. "Él usa ficciones, donde otros usaron razones. El filósofo no teme a la muerte porque para él es solo una liberación y el alma entonces, llegará a comunicarse con las ideas". Junto con este primer criterio, también llegan poeta y filósofos griegos a otro más enigmático: filosofar es aprender a morir, la filosofía es el aprendizaje de la muerte, porque el cuerpo, cosa sensible, aprisiona al alma y "es menester que el alma se liberte y huya a la región de las ideas donde obtendrá la contemplación de las verdades eternas". Las Ideas son los conceptos, que por otra parte, son lo único real y eterno. Están en nosotros como reminiscencia de una existencia anterior. El alma cae y ese caer es encarnarse, pero le queda un vago recuerdo de lo que había visto y a eso se le llama reminiscencia, recuerdos que no localizamos ni en el tiempo, ni en el espacio. Esas almas tendrán de su primaria existencia, reminiscencias, y llegamos a la idea que conocer es recordar. Quizá las diferentes vidas de Cartaphilus no sean más que reminiscencias. Claro que el relato de Borges no es platónico, es borgiano, porque juega con los conceptos metafísicos. Los toma, los abandona. El jinete ensangrentado que muere al comenzar el relato es quien le habla del "río secreto que purifica de la muerte a los hombres". Al narrador del relato que es Cartaphilus (solo hasta beber del río que le dará la inmortalidad), le bastaba la tarea de encontrarla. Pero una vez que ha probado del agua del río es Marco Flaminio Rufo que se reconoce como Homero y las palabras que pronuncia al beber el agua inmortal: "los ricos teucros de Zelea que beben el agua negra del Esepo", pertenecen a Homero y están al final del Catálogo de las naves. En todo el relato de Flaminio Rufo hay huellas de los poemas homéricos porque Marco Flaminio Rufo, que es Homero y es todos los hombres, logra divisar la ciudad de los inmortales "bajo el último sol o bajo el primero", el tiempo comienza a tejer sus redes. Si bien ya había despertado de la pesadilla, del sueño, estado donde las categorías del espacio y del tiempo no están vigentes, es inmortal y ese sol puede ser el reflejo de otros. El personaje ha perdido su identidad y como todo hombre puede ser todos los hombres y a la vez nadie. Ser inmortal es haber perdido identidad y por lo tanto, los límites que el tiempo impone al hombre. Borges crea ésta, como otras ficciones, para que podamos descubrir nuestra finitud. "Soñamos con el infinito, pero de alcanzarlo -en el espacio y en el tiempo, en la memoria y en la conciencia- nos destruiría. El límite se convierte en dádiva, en don. Es todo lo que Borges nos ofrece: el descubrimiento alborozado de la finitud, una mínima averiguación de la condición humana, que no es de orden especulativo sino que pertenece al orden de la vivencia." (Manuel Benavides. Cuadernos Hispanoamericanos, 505–507, págs. 260–261.) Sabe que alcanzar el infinito nos aniquilaría porque los hombres estamos cercados por el espacio, el tiempo, el olvido y la muerte. Los hechos relatados, tienen la fuerza de lo complejo y es por demás significativo que al llegar a la ciudad de los inmortales, "fundada sobre una meseta de piedra", con muros que no parecían tener una sola puerta de acceso, se refugia en una caverna, que tiene un pozo y el pozo una escalera "que se abismaba hacia la tiniebla interior". La escalera, plásticamente simboliza la ruptura de nivel que hace posible el cambio de un modo de ser a otro y aquí ayuda a Flaminio Rufo a descender y lo bajo, lo inferior es el Hades, no La Escala de Jacob que se perdía en el Cielo para representar lo ideal. Ha cambiado su condición de mortal a inmortal. Ha pasado de ser uno de aquellos, en los que todo "tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso" a aquellos inmortales en los "que cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron sin principio visible, o del fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. Pero logra ascender "de la ciega región de los laberintos entretejidos a la resplandeciente ciudad." Lo que allí ve, más que un sentido miedo, le despierta un horror intelectual". Debe vagar por una arquitectura sin fin, por un laberinto, y un laberinto, como lo define el narrador, "es una casa labrada para confundir a los hombres". Parecen galerías que se ignoran y en las que se penetra como hacia un misterio, como a los laberintos de nuestro interior. Este laberinto lleva a una meta, "sale a la superficie de la Ciudadela, marcando así el paso entre dos dimensiones; o circuitos abiertos, llenos de contrasentidos, en los que el avance es errático y cada vuelta una encrucijada, como la Ciudadela misma." (Hars. "Los nuestros", pág. 164.) "Esta eternidad es más pobre que el mundo" dice Borges cuando habla de la eternidad de Plotino y agrega: "No hay individuos, no hay una forma primordial de Sócrates ni siquiera de Hombre Alto o Emperador; hay, generalmente, El Hombre (…) De los colores solo están los primarios: no hay Ceniciento ni Purpúreo, ni Verde en esa Eternidad." Se parece a la que muestra en el cuento. El narrador llegó a un "mundo sin memoria, sin tiempo." El troglodita que acompañó a Rufo y lo espera hasta su salida, no es otro que Homero: "ya habrán pasado mil cien años desde que la inventé" (se refiere a la Odisea. Los Trogloditas eran los inmortales que habían asolado la ciudad haría nueve siglos y construyeron otra, una "suerte de parodia o reverso de aquélla y también templo de los dioses irracionales que manejan el mundo y de los que nada sabemos, salvo que no se parecen al hombre". Abandonan su creación y deciden vivir en el pensamiento, en la pura especulación. La abandonan por desidia ya que descubren que en "un plazo infinito le ocurren a un hombre todas las cosas". Según el troglodita, que ya sabemos es Homero, fue quien aconsejó la creación de esta segunda ciudad. Y sabemos que si Nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos los hombres" por lo tanto el propio narrador es "dios", es "héroe", es "filósofo", es "demonio", "lo cual es una fatigosa manera de decir" que no es. "Toda persona es un sistema de permutación de personas". El héroe se hace llamar "Nadie", "para ser alguien imagina hombres que él podría ser. Sus criaturas se creen como él alguien y como él esconden en lo más profundo de ellas mismas el sentimiento de no ser nadie." (Didier Anzieu: "El cuerpo y el código en los cuentos de Jorge Luis Borges". Pág. 43.) Borges señala: "La historia que he narrado parece irreal porque en ella se mezclan los sucesos de dos hombres distintos" y esos hombres son Flaminio Rufo y Homero. Pero Flaminio Rufo es Homero y es Ulises: "yo he sido Homero; en breve seré Nadie, como Ulises; en breve, seré todos; estaré muerto." Seré nadie, como Ulises. La pérdida de la identidad es lo que hace terrible a la muerte: "en breve seré todos: estaré muerto." En el prólogo de su Obra Poética: "Nuestras nadas poco difieren: es trivial y fortuita la circunstancia de que seas tú el lector de estos ejercicios y yo su redactor." El yo, la nada, el otro, son intercambiables. Y en "La forma de la espada" asegura que "lo que hace un hombre es como que lo hicieran todos los hombres (…) Yo soy los otros, cualquier hombre es todos los hombres." También en el relato El inmortal se da el planteo de concepto de que un hombre es los otros, por lo tanto ha anulado su identidad individual "o más exactamente, la reducción de todos los individuos a una identidad general y suprema que los contiene a todos y que hace, a la vez, que todos estén contenidos en cada uno de ellos." (J. Alazraki. "La prosa narrativa de J. L. Borges", pág. 78.) Si es inmortal, no es, porque es todos los hombres, y si muere será todos los hombres, y como Ulises será nadie. En la Posdata de 1950 Borges da cuenta "de algunas de las obras que le sirvieron de fuente a su relato; la indicación no es solamente una manifestación de esa probidad intelectual que en él es proverbial. Al presentar la posibilidad del carácter apócrifo del documento de Cartaphilus, "hecho con interpretaciones e instrucciones de otros autores" (Plinio, De Quincey, Descartes, Shaw), al declarar que su relato contiene elementos de otras obras, Borges replantea, desde otra perspectiva, el problema presentado en el cuento. Ha dedicado un ensayo a la idea, de prosapia panteísta, de que "una sola persona ha redactado cuantos libros hay en el mundo y de que todos los autores son un solo autor" (O.I. 19–23) (J. Alazraki, "La Prosa narrativa de J. L. Borges", pág. 87). "Palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros fue la pobre limosna que le dejaron las horas y los siglos", dice Borges al final del cuento para indicar el carácter apócrifo del documento de Cartaphilus. Nadie entre la multitud Este inmortal pues, pierde la identidad y pasa a ser todos y nadie, no tiene vida entretejida con memoria, no tiene recuerdo, carece de la "nostalgia" como viaje a nuestra interioridad. Corre una suerte no tan diferente que la de Peer Gynt, el que al llegar al final de su vida busca desesperadamente su personalidad. Ha disipado su vida, no ha dejado tomar forma a su personalidad, no ha logrado el nacimiento que la voluntad otorga a ella y ve llegar el momento supremo y no encuentra a nadie que pueda atestiguar su personalidad. No hay nadie entre la multitud. Nadie en el abismo. Nadie en el cielo exclama en el acto V…, pero, Peer Gynt se salva porque aparece al final, en el instante supremo, un único testigo, alguien que puede decir dónde ha estado él cuando su personalidad parecía perdida. Solveig es ese testigo. Peer Gynt ha permanecido en su fe, en su esperanza, en su amor y el Fundidor se ve obligado a un nuevo aplazamiento. También el personaje de Borges se salva recobrando su mortalidad. Es identificado como Cartaphilus mientras es mortal, pero será todos y nadie al ser inmortal. Espacio y tiempo ya me dejan Borges llega a la eternidad como Cartaphilus, o concentra años en un minuto como Emma Zunz, o dilata un segundo en años, pero son juegos que tiene el intelecto y que no tienen la intención de evitar la muerte que puede ser tiempo y eternidad a la vez, porque Borges desde una muerte interior contempla el final de su vida: "Espacio y tiempo ya me dejan". Parece un exclamar junto a Rilke: "Oh Señor, da a cada uno su propia muerte, / que el morir surja verdaderamente de esta vida / donde encontró amor, sentido y desamparo /"…" La muerte propia, corresponde como la vida propia y ambas forman una unidad inescindible. La idea de la muerte, entraña "la necesidad de oponer a la generalidad abstracta de la muerte, como algo trascendente y externo a la vida, la muerte individual." (Rilke) Sempiternidad y desafío a la eternidad Veamos, ahora dos hermosos sonetos que apuntan a la eternidad de la memoria Everness y Ewigkeit. En Everness, la Sempiternidad, la Siempredad, comienza con una sentencia en un verso endecasílabo con una sesura aclaradora de esta sentencia: "Solo una cosa no hay. / Es el olvido." La sentencia apunta al concepto de Letheia, olvido, muerte, nada, silencio. Afirma que hay memoria, pero en una forma negativa. Y continúa: "Dios, que salva el metal, salva la escoria y cifra en su profética memoria las lunas que serán y las que han sido." Dios puede ser la suma del tiempo que plantea en "A un poeta sajón", salva todo: el metal, la escoria y "Cifra" en su "profética memoria", el pasado y el futuro. La suya es una memoria que domina el tiempo porque es "profética" y lo profético se refiere al futuro y la memoria, al pasado. Todo está dado por la Vastedad del tiempo: los días, el paso de ellos. Ya todo está. Los miles de reflejos que entre los dos crepúsculos del día tu rostro fue dejando en los espejos y los que irá dejando todavía." El plural neutro "Todo", da lo múltiple y lo uno. Todo es presente para Dios que no diferencia entre pasado y futuro. Las perífrasis durativas del hipérbaton: "fue dejando" e "irá dejando", apuntan a un pasado y a un futuro, lo que equivale a decir que "siempre". Abarca el pasado y el futuro como la "profética memoria". Para Dios todo es presente. El rostro fue dejando fragmentos de un todo en los espejos que sintetizan la irrealidad y todavía dejará otros miles de reflejos. Los terceros comienzan con el nexo conjuntivo "y" que de alguna manera, resume lo ya planteado: Todo es parte de la memoria infinita. "Y todo es una parte del diverso cristal de esa memoria, el universo, no tienen fin sus arduos corredores, y las puertas se cierran a tu paso: solo del otro lado del ocaso verás los Arquetipos y Esplendores." Memoria como corredores sin fin. Otra vez ideas platónicas: la realidad tiene dos rostros: uno, el inmutable de las ideas; el otro, apariencia que solo limitan imperfectamente la perfección de los Arquetipos. Es así que un alma armoniosa domina el universo. El modo que tienen de comunicarse los dos rostros de la realidad es el conocimiento. La muerte es ineludible porque las "puertas" se cierran a la temporalidad del hombre. El hombre muere, llega al fin de su tiempo y abre la conciencia a un "insospechado rostro eterno" como señala en el Poema Conjetural. Es decir, al acceso a la eternidad "como categoría donde el tiempo ya no existe". Allí verá los modelos, los paradigmas de todo, los modelos que siempre existieron; son eternos. Eso es lo que significa la palabra Arquetipos: Arque: origen y Tipos: modelos. El platonismo que aquí señala es un platonismo a medias como lo fue el de El Inmortal, como "si Borges prefiriera quedarse con la destrucción del mundo sensible y apenas evocara, y no siempre, la plenitud del reino de las ideas: 'Solo del otro lado del ocaso, verás los Arquetipos y Esplendores'." También para Nuño, "Esa condena de lo material casa bien con su confusa adscripción al idealismo berkeleyano: el mundo no deja de ser una maraña de percepciones instantáneas, el dominio platónico de la despreciada dóxa, que apenas sirve para reafirmar la condición mental de nuestra relación con él (…) con semejantes nociones de platonismo destructivo o idealismo exaltante, Borges ha sido capaz de crear los mejores de sus relatos, la más perfecta de sus ficciones." (Nuño, "La filosofía de Borges", pág. 138.) En Ewigkeit Borges ha omitido intencionalmente el artículo que es obligatorio en el alemán y posiblemente responda a que ha buscado el vocablo en un idioma que acorta el concepto a nivel de la sentencia. La pronunciación de Ewigkeit, es breve y ya Die Ewigkeit no lo es. Tampoco el vocablo "Eternidad" que es demasiado prolongado para lo que el poeta aquí nos sugiere: un hombre que se revela contra la muerte y exalta su memoria humana. El soneto dice así: Torne en mi boca el verso castellano a decir lo que siempre está diciendo desde el latín de Séneca: el horrendo dictamen de lo que todo es el gusano. Torne a cantar la pálida ceniza, los fastos de la muerte y la victoria de esa reina retórica que pisa los estandartes de la vanagloria. No así. Lo que mi barro ha bendecido no lo voy a negar como un cobarde. Sé que una cosa no hay. Es el olvido; sé que la eternidad perdura y arde lo mucho y lo preciso que he perdido: esa fragua, esa luna y esa tarde. Hay un desafío en la perífrasis quebrada inicial: torne a decir, porque puede regresar el verso castellano a los labios del poeta a exclamar que nuestro fin es inevitable, ese horrendo dictamen que no seremos más que gusano. Acá el desafío está en la aliteración de "Torne". En los tercetos queda claro que la muerte, expresada en una magnífica metáfora, no reinará en su memoria, porque sabe que una cosa no hay y es el olvido y sabe que eternamente perdura lo mucho que ya ha perdido: esa fragua, esa luna, esa tarde. Son objetos que tienen una brutal presencia, demasiado definidos y reales para ya no estar. El demostrativo "esa", refiere a la tercera persona, casi de una manera subjetiva: "determina su colocación en el espacio desde el punto de vista del que habla e indican proximidad con el poeta. Señalan además los demostrativos que lo que quieren es conservar van a perdurar y a arder. Las ha perdido, pero arden, subsisten, duran, permanecen en su memoria porque ella es un canto a la vida, un retorno a lo invisible. "Las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá el hecho estético." (O.I., pág. 13.) Y Goethe en su Viaje a Italia: "La presencia de las cosas me habla, yo estoy en diálogo con las cosas todo el día. Las cosas ganan poder y hacen que el yo se torne silencioso…" Recién cuando el hombre ha dejado esta humildad frente a las cosas, "podrá decirse que se conoce, porque el conocer requiere el crear y el formar como condiciones previas", señala el Prof. Silva García. (Mario A. Silva García. "Revista del Instituto de Filosofía, Ciencias y Letras" Nº 1, 1981. Pág. 22.) En Everness, todo está, la memoria es el universo y del otro lado veremos Arquetipos y Esplendores. El yo poético desaparece en un tú y un nosotros anónimos. Todo lo envuelve lo eterno, pero, en Ewigkeit, el yo poético, el hombre de barro, el mortal, desafía al olvido, se reconoce mortal, es por lo tanto, capaz de desafiar a la eternidad. En Everness, hay un plano atemporal, ya establecido, pero en Ewigkeit, la lucha con el tiempo no puede separarse de sus implicancias con la memoria, que le garantiza su identidad y el poder conservar esa fragua, esa luna, esa tarde. Hay una carga de memoria humana que persiste. Está todo el tema de la circularidad y reiteración del pasado. Trata de retener "cosas" o sea que habla del "sentido activo del término objeto y que las cosas son como arqueros que arrojan contra las potencias vitales conocedoras, los dardos o flechas de sus propiedades y esencias." (Mario A. Silva García. "Revista del Instituto de Filosofía, Ciencias y Letras" Nº 1, 1981. Pág. 8.) Vemos cómo lo efímero lleva cierto sello de eternidad. No se trata de la obra de arte, sino de toda cosa que queda en nosotros (Esa tarde), de todo aquello que resucita en nosotros invisible. La memoria parece ser dueña de una profunda fidelidad a la vida y estar colocada sobre el mismo pulso del poeta, como si su lado se le trasmitiera. También Rilke tiene conceptos que se parecen mucho a esta idea y son señalados en la carta que dirigió a Hulewicz…" Sí, pues es nuestro deber grabarnos en la memoria esta tierra efímera y perecedera, de modo tan profundo, tan doloroso, tan apasionado, que su esencia resucite "invisible" en nosotros. Somos las abejas de lo invisible: nosotros bebemos desesperadamente la miel de lo visible para acumularla en la gran colmena de oro de lo invisible." (Ilse Brugger: El problema de la muerte en Rainer María Rilke. Universidad de Buenos Aires, 1943, págs. 205–206.) Vemos pues, que para Borges y tantos poetas, la memoria no es un sepulcro para recuerdos muertos. El propio Borges ha manifestado que "La inmortalidad está en la memoria de los otros y en la obra que dejamos (…) Más allá de nuestra muerte corporal queda nuestra memoria." (J. L. Borges. La inmortalidad, pág. 172.)

Fuente: http://www.chasque.net/frontpage/relacion/0005/borges.htm


Físicos "aprietan" por primera vez

la luz a su límite cuántico



Un equipo de físicos de la Universidad de Toronto ha demostrado una nueva técnica para apretar la luz a su límite cuántico fundamental, un hallazgo que tiene aplicaciones potenciales para las medidas de alta precisión, siguiente generación de relojes atómicos, la novedosa computación cuántica y nuestra comprensión más fundamental del universo.

Krister Shalm, Rob Adamson y Aephraim Steinberg del Departamento de Física y Centro de Información Cuántica y Control Cuántico de la Universidad de Toronto (UT), publican sus hallazgos en el ejemplar del 1 de enero de la revista Nature.

“Las medidas precisas yacen en el corazón de toda la ciencia experimental: cuanto más precisas sean las medidas, más información podemos obtener. En el mundo cuántico, donde las cosas se hacen más pequeñas, la precisión de las medidas se hace más esquiva”, explica la estudiante de doctorado Krister Shalm.

La luz es una de las herramientas de medida más precisas en la física y se ha usado para estudiar cuestiones fundamentales en la ciencia, desde la relatividad especial a preguntas respecto a la gravedad cuántica. Pero la luz tiene sus límites en el mundo de la moderna tecnología cuántica.

La partícula de luz más pequeña es un fotón y es tan pequeña que una bombilla común emite miles de millones de fotones en una billonésima de segundo… “A pesar de la naturaleza inimaginablemente efervescente de estas diminutas partículas, las tecnologías cuánticas modernas dependen de fotones aislados para almacenar y manipular la información. Pero la incertidumbre, también conocida como ruido cuántico, se interpone en el camino de la información”, explica el Profesor Aephraim Steinberg.

Apretar es una forma de incrementar la certidumbre de una cantidad tal como la posición o velocidad pero se hace a un coste. “Si aprietas la certidumbre de una propiedad que es de un interés particular, la incertidumbre de otra propiedad complementaria crece inevitablemente”, comenta.

En el experimento de la UT, los físicos combinaron tres fotones distintos de luz dentro de una fibra óptica para crear un trifotón. “Una extraña característica de la física cuántica es que cuando varios fotones idénticos se combinan, como se hace en las fibras ópticas que llevan internet a nuestras casas, sufren una “crisis de identidad” y ya no se puede decir qué está haciendo un fotón concreto”, dice Steinberg. Los autores entonces apretaron un estado trifotónico para recoger la información cuántica codificada en la polarización del trifotón. (La polarización es una propiedad de la luz que es la base de las películas en 3D, gafas de sol con reducción de reflejo, y toda una nueva ola de tecnologías avanzadas tales como la criptografía cuántica).

En todos los trabajos anteriores, se asumía que se podría apretar indefinidamente, simplemente tolerando el crecimiento de la incertidumbre en la dirección que no era de interés. “Pero el mundo de la polarización, como la Tierra, no es plano”, dice Steinberg.

“Un estado de polarización puede imaginarse como un pequeño continente flotando en una esfera. Cuando apretamos nuestro continente trifotón, al principio todo sucedió como en experimentos anteriores. Pero cuando apretamos con suficiente fuerza, el continente se estiró tanto que comenzó a “enrollarse” sobre la superficie de la esfera”, dice.

“Para llevar más lejos la metáfora, todos los experimentos anteriores fueron confinados a áreas tan pequeñas de tal forma que esa esfera, como tu ciudad, pareciese plana. Este trabajo necesitó de la cartografía del trifotón en un globo, el cual representamos en una esfera proporcionando una visualización intuitiva y fácilmente aplicable. Al hacer esto, demostramos pro primera vez que la naturaleza esférica de la polarización crea estados cualitativamente distintos y coloca un límite en lo máximo que se puede apretar”, dice Steinberg.

“Crear este estado combinado especial permite que se estudien los límite del apretamiento de la forma adecuada”, dice Rob Adamson. “Por primera vez, hemos demostrado una técnica para generar cualquier estado deseado de trifotón y hemos demostrado que la naturaleza esférica de los estados de polarización de la luz tiene consecuencias inevitables. Dicho simplemente: para visualizar adecuadamente los estados cuánticos de luz, se los debería dibujar en una esfera”.

Fuente: http://www.cienciakanija.com/2009/01/02/fisicos-%E2%80%9Caprietan%E2%80%9D-por-primera-vez-la-luz-a-su-limite-cuantico/

China comenzó a construir un gigantesco radiotelescopio de 500 metros de diámetro

Imagen: FAST


China inició la construcción de un radiotelescopio esférico con un diámetro de 500 metros, el más grande de su tipo en el mundo. Los preparativos del proyecto, denominado FAST por sus siglas en inglés (”Five-hundred-meter Aperture Spherical Telescope”), tomaron 14 años. El telescopio, con forma de plato y tan grande como unas 30 canchas de futbol, estará ubicado en una típica depresión kárstica en la provincia de Guizhou, y será concluido a finales del año 2013.

Las depresiones kársticas se localizan normalmente en regiones ricas en piedra caliza y dolomita, donde el agua subterránea ha ampliado las aberturas para formar un sistema de drenaje subterráneo.

Esta instalación de estudio mejorará en gran medida las capacidades de China para la observación astronómica, de acuerdo con el Observatorio Astronómico Nacional (OAN), el principal desarrollador del programa.

El principal reflector esférico del FAST estará compuesto de 4.600 paneles. Su sensibilidad de observación será 10 veces más poderosa que el radiotelescopio dirigible alemán con apertura de 100 metros. Además, su capacidad total será 10 veces mayor del que es actualmente el más grande del mundo, el de Arecibo, de 300 metros de apertura, desarrollado por los Estados Unidos, según explicó Nan Rendong, científico jefe del proyecto e investigador del OAN.

El proyecto, que tendrá un costo de más de 700 millones de yuanes (102,3 millones de dólares), permitirá a los astrónomos y científicos descubrir más de los secretos del Universo, basados en las tecnologías más avanzadas, según afirmó Zhang Haiyan, funcionario del OAN y encargado de la construcción del gigantesco radiotelescopio.

Los científicos han observado hasta ahora sólo 1.760 pulsares, que son los núcleos rotatorios de las estrellas de neutrones y que poseen un fuerte campo magnético. Con ayuda del FAST, podrían encontrar entre 7.000 y 10.000 en tan sólo un año, afirmó Nan.

El FAST también podría ser un radar pasivo altamente sensible para monitorear los satélites y los desechos espaciales, lo que sería de gran ayuda para el ambicioso programa espacial de China.

Además, este telescopio podría ayudar a buscar otras civilizaciones, mediante la detección y estudio de señales de comunicación en el Universo.

Los científicos chinos seleccionaron la localidad Dawodang, en el distrito de Pintang, como el “hogar” del telescopio, donde un valle kárstico podría sostener perfectamente el inmenso reflector del instrumento astronómico en forma de tazón.

Además, la escasamente poblada y subdesarrollada región proporcionará un ambiente silencioso para asegurar que las ondas electromagnéticas, cruciales para la operación, no sean interrumpidas por la actividad humana, de acuerdo con los expertos.

La construcción de una nueva área habitacional a unos 60 kilómetros de distancia también comenzó este viernes, con la finalidad de reubicar a 12 familias. Para el 2013, cuando el telescopio entre en operaciones, los 61 campesinos se mudarán a sus nuevas residencias en el poblado de Kedu, con las tierras de labranza asignada por el gobierno local.

Fuente: http://www.blogastronomia.com/2009/01/02/china-comenzo-a-construir-un-gigantesco-radiotelescopio-de-500-metros-de-diametro/

viernes 2 de enero de 2009

Descubierta una enorme brecha en la
magnetósfera terrestre


Escrito por Fernando Ortuño

Las THEMIS de la NASA han descubierto una brecha en el campo magnético terrestre diez veces más grande de lo que cualquier modelo pudiera haber predicho. El Viento solar puede fluir a través de dicha apertura y “cargar” la magnetosfera de potentes tormentas geomagnéticas. Sin embargo, la apertura en sí misma no es la mayor sorpresa. Los investigadores están aún más sorprendidos por la extraña e inesperada manera en que se ha formado que ha dado un vuelco a las ideas sobre la física espacial.

“Al principio no lo creía”, afirmaba el director científico de THEMIS David Sibeck del Goddard Space Flight Center. “Este descubrimiento altera fundamentalmente nuestra comprensión de la interacción viento solar-magnetosfera”.
El gran descubrimiento se produjo el 3 de junio de 2007, cuando las cinco sondas sobrevolaron casualmente a través de dicha brecha. Los sensores de a bordo registraron un torrente de partículas de viento solar en la magnetosfera de una manera inesperada tanto en tamaño como en importancia.

“La brecha fue enorme y cuatro veces más amplia que la propia Tierra”, añade Li Wenhui, físico espacial en la Universidad de New Hampshire que ha sido el analista de los datos. Un colega de él, Jimmy Raeder, también de New Hampshire, apostilla: “1 elevado 27 partículas por segundo fluyeron a la magnetosfera, que es un 1 seguido de 27 ceros. Este tipo de flujo es un orden de magnitud superior a lo que pensaba que era posible”.

El evento comenzó con poco aviso cuando una suave ráfaga de viento solar emitido por el sol entró en contacto con el campo magnético de la Tierra. El agrietamiento se logró por medio de un proceso llamado “reconexión magnética”. Muy por encima de los polos de la Tierra, la energía solar y los campos magnéticos terrestres se conectan(de nuevo) para formar corrientes de viento solar. Las conexiones en el Ártico y el Antártico se expandieron rápidamente, en cuestión de minutos se superpusieron sobre ecuador de la Tierra para crear la más grande brecha magnética jamás registrada en la Tierra.

El tamaño de la brecha tomó por sorpresa a los investigadores. “Hemos visto cosas como esta antes”, añadía Raeder, “pero nunca en tan gran escala. Todo el lado diurno de la magnetosfera quedó abierto al viento solar.”

Las circunstancias son aún más sorprendentes. Los físicos espaciales han creído durante mucho tiempo que los agujeros en la magnetosfera de la Tierra abierta se creaban siempre como respuesta a los campos magnéticos solares que apuntan hacia el sur. La gran violación de junio de 2007, sin embargo, abrió sus puertas en respuesta a un campo magnético solar que apunta al norte.

“Para el que desconoce esto puede sonar algo raro, pero para el físico espacial esto es una gran sacudida ” dice Sibeck. “Cuando se lo cuento a mis colegas, la mayoría reaccionan con escepticismo, como si tratara de convencerlos de que el sol se levanta por el oeste”.

Esta es la razón por la que no pueden creer sus oídos los científicos: El viento solar presiona contra la magnetosfera de la Tierra casi directamente encima del ecuador, donde el campo magnético de nuestro planeta apunta al norte. Supongamos que un chorro de viento solar viene apuntando al norte también. Los dos campos se refuerzan mutuamente, el fortalecimiento de las defensas magnéticas de la Tierra cierran la puerta al propio viento solar. En el lenguaje de la física espacial, un chorro de viento solar que apunta al norte del campo magnético solar se llama un “norte FMI” y es sinónimo de “¡escudos arriba!”

“Así, usted puede imaginar nuestra sorpresa cuando un norte FMI tocó nuestros escudos y los derribó”, dice Sibeck. “Cambió por completo los cimientos de nuestros conocimientos”. Para los investigadores el ciclo solar 24 que ahora comienza promete ser muy animado.

Fuente: http://www.blogastronomia.com/2008/12/31/descubierta-una-enorme-brecha-en-la-magnetosfera-terrestre/

Edmundo Husserl
1859-1938



"Se dice que nuestra época es de decadencia. No puedo considerar justificado este reproche Difícilmente se encontrará en la historia una época en que se haya puesto en movimiento una suma tal de energías y que esas energías hayan actuado con tanto éxito. (...) Pienso que nuestra época es grande por su vocación. Sólo adolece del esceptismo que destruyó los viejos discutidos ideales. Y por eso sufre por la falta de desarrollo y escasa fuerza de una filosofía poco avanzada e insuficientemente científica como para poder superar el negativismo escéptico -que se llama a sí mismo 'positivismo'- mediante el veradero positivismo. Nuestra época solo quiere creer en 'realidades'. Su más fuerte tarea es la ciencia; por ello, la ciencia filosófica es lo que más necesita nuestra época. Husserl, La filosofía como ciencia estricta

Bajo la influencia de Stuart Mill, para quien la lógica no es sino una rama de la psicología, la corriente piscologista había adquirido una importancia relevante. La consecuencia más importante de la psicologización de la lógica es el relativismo, no solamente de l a lógica sino de toda ciencia en tanto que la lógica es la que suministra los fundamentos esenciales de toda ciencia.

Husserl reacciona contra toda forma de naturalismo y psicologismo, más aún, contra toda forma de reduccionismo, esto es, asimilar algo a una esfera que no le pertenece. Asimilar la lógica a la psicología, por ejemplo, no sería otra cosa que confundir los ámbitos. Mientras que las leyes de la lógica se refieren a validaciones, las psicológicas a hechos concretos, desconocer esto supone relativizar la ciencia, esto es, alejarse del auténtico conocimiento.

Nóesis y nóema

Husserl llamará nóesis al acto psíquico individual de pensar y nóema al contenido objetivo del pensamiento. Esta distinción se basará en que el contenido es independientente del acto de pensamiento: El ejemplo de una máquina de calcular aclara por completo la diferencia (...) Nadie aducirá las leyes aritméticas, en lugar de las mecánicas para explicar físicamente la marcha de una máquina. Husserl

Para Husserl esto significa la proposición de una 'lógica pura', esto es, una lógica independiente de toda experiencia e incluso de la psicología. En definitiva, esta 'lógica pura' no será otra cosa que la intelección de las 'esencias' y de las 'conexiones' ideales entre esencias. De esta manera, situa a la ciencia, en el ámbito de las esencias.

Fundamentación hurssealiana de la ciencia

Hurssel realiza una distinción entre 'hechos' y 'esencias' que, junto con la clasificación de 'ciencias empíricas' y 'ciencias eidéticas' conforma la fundamentación de la ciencia de acuerdo a su perspectiva teórica.

Los hechos

Estos pueden ser conocidos a través de la experiencia y conforman el mundo real que es el conjunto total de los objetos de la experiencia, esto es, el conocimiento empírico posible.

Los hechos son estudiados por las ciencias empíricas (ciencias del mundo), las ciencias naturales y cienicas del espíritu (humanidades)

Las esencias

Husserl llama 'esencia' a lo que se encuentra en el ser autárquico de un individuo constituyendo lo que él es. Se conocen mediante una intuición esencial (ideación) pero no por intuición sensible (experiencia). Las esencias son estudiadas por las ciencias de esencias, las eidéticas formales (lógica), que son esencias 'vacías' y las eidéticas materiales que, poseyendo contenido, se ocupan de las verdaderas esencias.

De esta forma, toda ciencia empírica (de los hechos) habrá de tener una ciencia eidética correpondiente (ontología). En efecto, Hurssel apuntó a una fundamentación meta-empírica de las ciencias de la nautraleza en tanto intenta salvar la crisis generada por el positivismo al negar toda metafísica.

La intencionalidad de la conciencia

La intencionalidad no es tanto una propiedad de los actos psiquicos sino la estructura misma de la conciencia.

Para la filosofía de occidente, a partir de Descartes la filosofía se convierte en una filosofía de la conciencia. En efecto, el Cogito (yo pienso) se transforma en el punto de partida de todo filosofar desde el cual se intenta alcanzar el mundo real. La filosofía de Hurssel es pues también una filosofía de la conciencia, pero de la conciencia intencional. Esto significa que la conciencia, lejos de ser una cosa o un ámbito vacío es una relación a un objeto. Se trata, de un conjunto de vivencias en la que se distingue una estructura bipolar:

1. El acto intencional (nóesis)

2. El objeto intenicional (nóema)

En síntesis, entenderá a la conciencia como 'conciencia pura' cuando esta se halla reducida por reducción fenomenológica y llamará luego 'trascendental' a todo aquello que se refiere al ámbito de la conciencia pura por oposición al ámbito del mundo empírico.

La reducción de los fenómenos

"Fenomenología" signfica "ciencia de los fenómenos", pero a diferencia de otros saberes se ocupa de modificándolos reduciéndolos de manera tal que solo como fenómenos reducidos entran a formar parte de la esfera fenomenológica.

Es notable que aquellos fenómenos que los raicionalistas consideraron sospechosos sean el punto de partida de Hursserl, pero cabe puntualizarse que lo que él considera fenómeno es simplemente "lo que aparece" o se manifiesta a sí mismo en la conciencia. Entonces el fenómeno deja de ser una apariencia engañosa para ser una manifestación en tanto contiene una esencia.

Los fenómenos necesitan ser purificados, ese es el sentido de la reducción, que no es otra cosa que un procedimiento metodológico que permite acceder a las esencias y situarlas en el ámbito de la conciencia trascendental.

Existen así tres tipos de reducción:

Reducción filosófica: Refiere a una abstención, esto es no discutir teorías sino atenerse exclusivamente a lo dado a la conciencia, o sea, el fenómeno.

Reducción eidética: Se suspende todo lo que pudiera ser individual y contingente en el fenómeno mostrado ya sea por intuición empírica o por las imágenes de la fantasía para quedarse únicamente con la esencia del fenómeno. De esta manera, el fenómeno es purificado para que la esencia pueda se intuída.

Reducción trascendental: Se pone en suspenso la actitud natural formada por un conjunto de creencias necesarias apra la vida cotidiana. Esto supone descartar:

1. La existencia del mundo que me rodea y de los objetos que me apareacen

2. La existencia del propio yo empírico, sus actos psíquicos e intereses.

De esta forma, como residuo fenomenológico, quedará al conciencia pura, sus vivencias puras y los contenidos de éstas.

La reducción fenomenológica es considerada por Hursserl el método de acceso al trabajo de la nueva ciencia, porque si se quiere filosofar resulta abandonar el ámbito en que nos sitúa la actitud natural y situarnos en otro ámbito, el de la "conciencia pura". Es en este ámbito trascendental en donde el filósofo, se situa como un espectador desinteresado de la vida de la conciencia.

Fuente: http://filosofia.idoneos.com/index.php/344127
Identifican un Meteorito Como
Procedente de la Cara Oculta de la Luna


Foto: CASUn equipo de científicos del Observatorio de la Montaña Púrpura, de la Academia China de Ciencias, ha descubierto evidencias sólidas de que el SaU 300, un meteorito lunar descubierto en el año 2004 en el desierto de Omán, tiene como origen la cara oculta de la Luna, el hemisferio que está permanentemente de espaldas a la Tierra y donde todavía no ha estado ningún astronauta.

Los meteoritos lunares son rocas encontradas en la Tierra que fueron expulsadas de nuestro satélite por impactos de grandes meteoritos o posiblemente cometas. Son raros ya que sólo representan el 0,1 por ciento de todos los meteoritos descubiertos en la Tierra. Son además rocas muy importantes que pueden proporcionar información vital sobre la naturaleza química y la evolución de la Luna.

Estudios satelitales de teledetección en años recientes muestran un patrón extremadamente irregular de distribución de elementos en la superficie lunar. La cara visible, el hemisferio que está permanentemente de frente a la Tierra, es más rica en hierro y ciertos elementos poco comunes como el torio, que la cara oculta.

Las misiones Apolo y algunas naves automáticas soviéticas recolectaron un total de 382 kilogramos de rocas lunares. Estas muestras fueron tomadas de un área limitada de la cara visible de la Luna, dentro y alrededor del ecuador lunar. Posteriormente se probó que esta región es geoquímicamente anómala. Desde hace mucho tiempo, tomar muestras de la cara oculta de la Luna ha sido un deseo de científicos en todo el mundo.


En colaboración con colegas de Estados Unidos y Alemania, Hsu Weibiao y Zhang Aicheng del Centro de Ciencias Planetarias y Lunares, Observatorio de la Montaña Púrpura, han llevado a cabo una investigación sistemática sobre el SaU 300, incluyendo análisis de mineralogía, petrología, geoquímica de los elementos del grupo conocido como Tierras Raras, y otros análisis de composición. Los resultados les hacen creer que esta roca es muy probablemente de la cara oculta de la Luna.

Se han encontrado pocos meteoritos lunares durante exploraciones en desiertos tórridos y en la Antártida. Algún tiempo atrás, algunos especialistas anunciaron el posible hallazgo de meteoritos de la cara oculta de la Luna en colecciones chinas, pero la controversia persiste.

Los estudios sobre meteoritos lunares tendrán un impacto significativo en las futuras misiones chinas de exploración lunar, además de en el conocimiento general de la comunidad científica sobre la cara oculta de la Luna. Esta información podría ayudar a seleccionar los sitios de aterrizaje y el instrumental llevado a bordo de las naves de exploración, así como a diseñar planes de recogida de muestras.

Fuente: http://www.amazings.com/ciencia/noticias/311208a.html

El Universo, desde una idea
alternativa



Jorge Rojas (APAA)

El universo, desde una idea alternativa


Nathan Seiberg

Nathan Seiberg- RICARDO GUTIÉRREZ

David Gross

David Gross- RICARDO GUTIÉRREZ

Qué pasó antes del principio de todo, antes del Big Bang? Sí, es una pregunta perfectamente científica; de momento no podemos contestarla, pero es una de esas preguntas que antes era religiosa y que ahora es ciencia”, comentaba el físico teórico y premio Nobel David Gross en Madrid, el pasado sábado, poco después de impartir una charla sobre La revolución que se avecina en física fundamental.Q ué pasó antes del principio de todo, antes del Big Bang? Sí, es una pregunta perfectamente científica; de momento no podemos contestarla, pero es una de esas preguntas que antes era religiosa y que ahora es ciencia”, comentaba el físico teórico y premio Nobel David Gross en Madrid, el pasado sábado, poco después de impartir una charla sobre .

Puede que haya más dimensiones de las que se observan y que estén enrolladas
“A lo mejor el ‘antes del principio’ tiene una respuesta simple”, dice el Nobel David Gross

Él es uno de los máximos expertos en la denominada Teoría de Cuerdas, un atrevido e influyente desarrollo científico que, al menos en el papel, permite profundizar en el conocimiento del universo tanto a la escala cósmica como a la de sus componentes más minúsculos, y avanzar ahí donde la física más convencional -y comprobada- choca con recalcitrantes barreras.

Para muchos investigadores, ese antes del principio sería una pregunta científicamente imposible, una especulación fuera del alcance de cualquier experimento que verifique o descartar una respuesta. Para otros, la ciencia tiene que ser osada, al menos intelectualmente, para ser fructífera. De ideas atrevidas, razonamientos que parecen perturbar el sentido común y soluciones imprevisibles ha estado bien nutrido el congreso Strings 07, que reunió la semana pasada en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) a 500 físicos teóricos expertos en la denominada Teoría de Cuerdas, Gross entre ellos.

“El Big Bang, la explosión inicial, es algo que no entendemos, porque al extrapolar todo hasta ese punto, hasta el mismo inicio, se pierde el control, la teoría de Einstein se rompe, y las cosas se hacen infinitas”, explicó Gross. “Muchas veces en la historia de la física ha habido que cambiar nuestras ideas básicas para abordar preguntas que parecían imposibles. Uno de esos problemas ahora es el origen del universo, y sospecho que vamos a tener que cambiar nuestra comprensión del espacio-tiempo; a lo mejor resulta que el antes del principio tiene así una respuesta simple”.

Tal vez muchas ideas de física van a cambiar en este siglo XXI, tal vez hayan empezado ya a cambiar. Al menos algo así se intuía en las sesiones de Strings 07, la edición de este año de la cita mundial de los especialistas en esa Teoría de Cuerdas, definida como la alternativa más desarrollada a las teorías establecidas y comprobadas que describen el universo a gran escala y sus componentes más pequeños. Un mayor énfasis en la cosmología por parte de estos especialistas que hasta hace pocos años parecían volcados más que nada en el ámbito de los componentes más minúsculos de la materia, y un creciente interés por los próximos resultados experimentales que ofrecerá el nuevo acelerador de partículas LHC, han sido rasgos distintivos de este congreso respecto a ediciones de otros años.

No es que las cuerdas tiren por tierra lo que ahora se sabe -casi ninguna buena propuesta científica lo ha hecho en la historia-, sino que se pretende dar paso más lejos, o varios pasos, para profundizar y explicar lo inexplicable. Para unos es un formidable y atractivo desafío; para otros, esos pasos se alejan más de lo deseable de la comprobación experimental, del funcionamiento de la propia naturaleza.

El punto de arranque es simple: las partículas fundamentales no serían puntos, como en la teoría de partículas convencional, sino objetos extensos, literalmente cuerdas. “La Teoría de Cuerdas no sólo hace compatible la mecánica cuántica con la gravitación de Einstein, sino que de forma automática tiene todos los ingredientes necesarios para entender el resto de las interacciones fundamentales de la naturaleza. Partículas familiares como el electrón o la radiación electromagnética corresponden a las vibraciones de menor energía de las cuerdas”, explica Luis Ibáñez, catedrático de física teórica de la UAM y coordinador de Strings 07 a través del Instituto de Física Teórica UAM-CSIC.

Gross, en su charla de divulgación impartida en la Fundación BBVA, resumió el estado de cosas actual en la física fundamental. “El avance en el conocimiento ha sido extraordinario en el siglo XX: ahora sabemos que hay átomos, que están hechos de núcleos y electrones a su alrededor, y que el núcleo es una estructura compleja formada por protones y neutrones, a su vez formados por diferentes quarks”, explicó. Todo lo que nos rodea está hecho de esas partículas.

La teoría vigente basada en la mecánica cuántica, el modelo estándar, que describe las partículas y las tres fuerzas de interacción entre ellas (el electromagnetismo, la fuerza débil y la fuerza nuclear fuerte), “se ha comprobado experimentalmente con una precisión extraordinaria, y con el modelo estándar más la relatividad general de Einstein, que describe la gravedad, abarcamos todas las fuerzas observadas en la naturaleza, así que… hemos terminado, los físicos podemos irnos a casa… Es evidente que no”, exclamó Gross.

El problema que todos los físicos reconocen es que la mecánica cuántica y la relatividad no encajan, y eso de tener dos modelos conceptuales incompatibles para describir y entender la naturaleza es incongruente. Sin embargo, la Teoría de Cuerdas combina de modo natural esos dos colosos teóricos de la ciencia, unificando la gravedad y la mecánica cuántica.

Pero si parece simple esta idea básica de las partículas convertidas en cuerdas con efectos asombrosos de combinar lo que de otro modo resulta irreconciliable, la verdad es que la complejidad de la teoría está resultando enorme. Los mismos especialistas creen que esto se debe a que no es aún una teoría terminada. Por ejemplo, de las diferentes soluciones que encuentran a sus ecuaciones no saben cómo elegir la que realmente corresponde a nuestro universo.

Una de sus características menos intuitivas es el hecho de que para que las cuerdas funcionen hace falta pensar y calcular en diez dimensiones, como mínimo, mientras que el universo a nuestro alrededor sólo muestra cuatro: las tres espaciales y el tiempo. ¿Dónde están las demás? El escenario teórico indica que están escondidas, y la estadounidense Lisa Randall, de Harvard, puso en su charla un ejemplo de cómo es posible tratar esas otras dimensiones. Si uno se pone en el lugar de un hipotético individuo bidimensional (plano) que intenta comprender qué es una esfera, la respuesta sería una pila de discos de tamaño creciente hasta el centro de la esfera y decreciente después.

Las dimensiones extra, afirmó Randall, ofrecen muchas respuestas a preguntas que hasta ahora han resultado intratables para la física, y a la vez que se vislumbran con ellas efectos que de otro modo pasarían inadvertidos. “Las extradimensiones podrían ser el gran descubrimiento en los próximos cinco años”, dijo Randall. “¿Cómo vamos a evitar explorar sus posibilidades?”.

Puede que el universo efectivamente tenga más dimensiones de las que se observan, y que estén como enrolladas, escondidas para nuestros sentidos. Pero los físicos de cuerdas han valorado cómo una aportación destacada en Strings 07, un estudio que hace justo lo contrario. Ha sido un trabajo desarrollado por el gran especialista en cuerdas estadounidense Edward Witten, sobre sólo tres dimensiones, dos espaciales y el tiempo, entendido como laboratorio para profundizar en el análisis de la gravitación.

El atractivo de la idea y las soluciones que se encuentran en el contexto de las cuerdas han atraído.a centenares de físicos en todo el mundo hacia esta teoría, que, por otro lado, no ha podido despegarse de la principal crítica: la falta de experimentos en perspectiva que verifiquen si es correcta. El problema es que las cuerdas y sus efectos serían sólo apreciables en condiciones de energía altísimas, fuera del alcance de los laboratorios y aceleradores de partículas con los que se puede contar de modo realista.

“La Teoría de Cuerdas es muy ambiciosa, pero es difícil comprobar si es correcta”, comentó Antonio González Arroyo, director del IFT. “El componente especulativo es importante”, dijo este físico, que no se dedica al desarrollo de esta teoría, pero que no por ello deja de reconocer su interés. “La verdad es que no conocemos otra teoría capaz de unir la mecánica cuántica y la gravedad, ambas muy bien establecidas por separado”. Para otros muchos, la ausencia de predicciones experimentales de una teoría física después de 20 años de desarrollo, es un inconveniente que no se puede pasar por alto en modo alguno.

También hay posturas diferentes entre quienes dedican todo su esfuerzo científico al desarrollo de la Teoría de Cuerdas. Para unos, los avances matemáticos que implica justifican por sí solos el interés. Otros especialistas reconocen que se sienten algo incómodos. “La mayoría de nosotros estamos deseando que haya experimentos [capaces de verificar la Teoría de Cuerdas], pero es muy difícil que haya una evidencia directa a corto plazo”, dijo Enrique Álvarez, catedrático de Física Teórica de la UAM.

Para un congreso de física teórica, fue chocante la charla inaugural de Strings07, impartida por un físico experimental: Gigi Rolandi, del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN). Él resumió la marcha del nuevo acelerador de partículas LHC, que debe empezar a funcionar en 2008. No es que nadie sueñe siquiera con la posibilidad de que en este acelerador se generen cuerdas, pero sí podrían descubrirse nuevas familias de partículas elementales, llamadas supersimétricas, con las que cuenta la Teoría de Cuerdas. “Tanto la línea de cuantizar la gravedad, como la de unificar las interacciones fundamentales, apuntan directamente en la dirección de la supersimetría”, señalaba Álvarez.

Palmada en la espalda
Desde luego, no será nada definitivo como prueba porque, además, las partículas supersimétricas encajan en otros enfoques teóricos de partículas, sin tener que recurrir al marco de las cuerdas. Pero, desde luego, la posibilidad de que surja el rastro de la supersimetría en LHC aglutinó gran interés en el congreso de Madrid. La opinión unánime es que ese descubrimiento sería una buena palmada en la espalda a la Teoría de Cuerdas.

“Strings 07 ha cubierto temas muy variados dentro del campo, desde la cosmología en la Teoría de Cuerdas, hasta posibles pistas experimentales en el LHC, pasando por la física de agujeros negros y el estudio de la Correspondencia de Maldacena. Quizá se ha notado menos énfasis matemático que en las dos últimas ediciones”, resumió Ibáñez. “Otros temas importantes tratados incluyen aplicaciones de la Teoría de Cuerdas en otras áreas, como la física de iones pesados estudiada experimentalmente en el laboratorio de Brookhaven (EE UU). Ha sido una conferencia muy interesante”.

Fuente: http://www.blogastronomia.com/2007/07/09/reportaje-el-universo-desde-una-idea-alternativa/

El paso del tiempo (I)Carles Lalueza Fox es un investigador especializado en el estudio del pasado evolutivo humano a partir del ADN tanto nuclear como mitocondrial. Está interesado tanto en las nuevas técnicas para recuperar ADN de restos antiguos, como en la reconstrucción filogenética humana.

Además de ser uno de los investigadores españoles de mayor reconocimiento internacional en su campo, también ha desarrollado la faceta de divulgador. Ha escrito diferentes libros, como Genes de Neandertal, o Dioses y monstruos.

Roger Corcho


Tercera Cultura: Usted afirma en el prólogo de Genes de Neandertal que “nunca sabremos la verdad sobre neandertales y cromañones”. El pasado se desvanece. ¿Cuáles son los problemas interpretativos fundamentales que tienen que afrontar disciplinas como la arqueología? ¿Cree que la genética puede resolver en parte estos problemas?

Carles Lalueza Fox: Frecuentemente, nuestros prejuicios y preconcepciones modelan nuestros resultados científicos. Tendemos a pensar en los científicos como seres que viven aislados del entorno social y únicamente se interesan por la búsqueda de la verdad. Pero esto no siempre es así, y los problemas interpretativos son mayores en la evolución humana, donde el objeto de estudio es el mismo que el que lo lleva a cabo. Mi esperanza es que la genética sea capaz de proporcionar datos más objetivos, independientes de nuestros prejuicios, sobre el origen de nuestra especie. Científicamente, tenemos la ventaja de que estudiamos el genotipo, y no el fenotipo, que es el resultado de la interacción del primero y de incontrolables condiciones ambientales, por no hablar de la problemática de estudiar nuestros productos culturales.

TC: Se ha especializado en el estudio del ADN mitocondrial. ¿Qué tiene de particular dicho ADN? ¿Qué información puede obtenerse?

Carles Lalueza Fox: En realidad, también trabajo en el ADN nuclear. Soy la única persona que ha intervenido en la recuperación de los tres primeros genes nucleares neandertales, el FOXP2 y el MC1R, en 2007 y el ABO en 2008. Estar confinado durante 15 años en el ADN mitocondrial es consecuencia de las limitaciones técnicas que teníamos anteriormente, y del hecho que existen varios miles de mitocondrias en cada célula, por sólo dos copias del genoma nuclear. Esto significa que es mucho más fácil recuperar el mitocondrial que el nuclear. Tiene la ventaja que es un buen marcador evolutivo, ya que es haploide y se transmite por línea materna, con lo cual no recombina (al contrario que los cromosomas) y de esta manera, su diversidad es básicamente una función del tiempo evolutivo. Toda la evidencia del origen reciente de nuestra especie, en África, fue desarrollada por ejemplo a partir del ADN mitocondrial.

TC: Existen numerosas polémicas referidas al árbol evolutivo humano. Hay autores que afirman que Homo habilis, por ejemplo, en realidad no puede ser considerado humano. ¿Reordenarán los estudios genéticos la historia de la humanidad? ¿Se logrará un árbol aceptado unánimemente por todos los científicos?

Carles Lalueza Fox: Siempre habrá científicos que disputarán a otros la topografía del árbol humano, en parte porque es una forma de justificar su existencia (la del propio científico que discrepa, quiero decir). Los nombres que demos a las cosas no es la parte importante del debate, eso no lo sabremos nunca (porque nuestra definición de especie es de tipo biológico), pero en sí no tiene más interés. El proyecto genoma neandertal cambiará la historia de la evolución humana, porque proporcionará una referencia evolutiva más cercana en el tiempo a nosotros que la del chimpancé (de cuyo linaje nos separamos hace entre 6 y 7 millones de años) y permitirá saber exactamente qué variantes génicas son únicas de nuestra especie, y cuáles estaban compartidas con los neandertales. Tendremos, por vez primera, una definición objetiva de ser humano.

TC: ¿Los neandertales cuidaban a los enfermos y enterraban a los muertos? Sorprende también el tamaño cerebral de los neandertales (aunque como advierte en el libro citado, no hay que confundir tamaño y complejidad). ¿Cree que entre sapiens y neandertales existen numerosas coincidencias? ¿Se decanta por alguna hipótesis para explicar la desaparición de los neandertales?

Carles Lalueza Fox: Neandertales y sapiens modernos compartirán cerca del 99,5% del genoma. Serán prácticamente idénticos. Tengo la sospecha que también en genes importantes en aspectos cognitivos que creemos exclusivos de nuestra especie. Creo que las diferencias radicaran al final en algunos genes implicados en aspectos fisiológicos, en rutas metabólicas, inmunitarias, etc., pero no en grandes módulos funcionales cerebrales. Esto es lo que nos gustaría, pero creo que no va a ser así. Sobre la extinción, tenemos evidencias de que tenían un tamaño efectivo muy pequeño, y que sus poblaciones eran dispersas y formadas por pequeñas unidades familiares. Una demografía ligeramente diferente de los cromañones (que formaban grupos mayores y redes sociales más extensas), habría acabado con los neandertales sin necesidad de recurrir a procesos más espectaculares, como el genocidio directo.

TC: No es posible encontrar fósiles de subjuntivo, como afirma Antxon Olarrea, La genética, sin embargo, parece que puede dar con alguna clave sobre el lenguaje y su aparición, en relación con genes como FOXP2. ¿Cuál es en la actualidad la hipótesis más plausible referida al momento en que apareció el lenguaje? ¿Hablaban los neandertales? El lingüista Juan Uriagereka sugiere que el lenguaje pudo aparecer por una infección vírica. ¿Qué opina sobre estas elucubraciones?

Carles Lalueza Fox: La idea de que para estudiar algo, tenemos que tener y tocar su evidencia física, es anacrónica. Nosotros hemos investigado el color del cabello de los neandertales a través del principal gen implicado en este carácter, el MC1R y nunca se han encontrado cabellos de neandertal. Lo mismo ocurre con el lenguaje. Conocemos ya varios genes implicados en la estructuración neuronal de las áreas cerebrales implicadas en el lenguaje. El FOXP2 es uno de los más importantes, aunque en realidad actúa activando la expresión de otros, como el recientemente descubierto CNTNAP2. Sabemos que el FOXP2 está entre el 5% de los genes más conservados entre los vertebrados, algo extraordinario que denota la importancia de su función. Por otra parte, ha sido modificado con dos cambios funcionales entre humanos y el resto de primates, y ahora sabemos que compartimos estas modificaciones con los neandertales. Estos cambios funcionales no pueden ocurrir por nada, tienen que representar una gran ventaja selectiva para que hayan provocado el arrastre selectivo (es decir, un rastro de baja diversidad) que se observa en las cercanías del gen. La inferencia más plausible es que no sólo los neandertales, sino también los antepasados comunes de ambas especies, ya poseían lenguaje. Quizás se trata de un protolenguaje, pero claramente tiene que ser algo que representa una ventaja selectiva. Hubiera sido bonito que esta capacidad, que algunos perciben como tan elevada, sublime y extraordinaria, fuera exclusiva de nuestra especie, pero creo que no va a poder ser. Nuevamente, se trata de una concepción a priorística de lo que nosotros consideramos que tiene que ser exclusivo humano.

TC: En caso de que se lograra desarrollar la tecnología que permitiera revivir a los neandertales, ¿habría que contemplar alguna razón para detener este experimento?

Carles Lalueza Fox: Técnicamente, nunca será posible revivir una especie extinguida, por la desaparición de todo el mecanismo celular que controla y ayuda en la expresión del ADN (únicamente recuperamos el mensaje genético). Se pueden crear transgénicos con animales de laboratorio, por ejemplo, neandertalizando ratones, de la misma manera que se humaniza ratones para estudiar infinidad de rasgos y de enfermedades humanas. Esto no plantea problemas éticos. Si lo que propones es aprovechar la célula de un humano para insertar genes neandertales y convertir esto en un embrión quimérico, obviamente, este experimento no pasaría por ningún comité ético y sería irrealizable.

TC: ¿Qué opinión le merecen teorías como las defendidas por Lynn Margulis (simbiogénesis) y Stephen Jay Gould y Niles Eldredge (equilibrio puntuado) para complementar la selección natural? ¿Puede la genética apoyar -o rechazar- alguna de estas concepciones?

Carles Lalueza Fox: No soy consciente de que estos autores hayan modificado de forma significativa la teoría de la selección natural. La genética (en realidad, la genómica comparada), permitirá estudiar la selección al nivel más complejo y basal, a una escala que esta ahora era desconocida y parecía inabarcable, fruto del desarrollo en las técnicas de ultrasecuenciación y bioinformáticas. Por ejemplo, está ahora en marcha un projecto para secuenciar 1000 genomas humanos; la información de este tipo de iniciativas será un salto cualitativo para entender cómo la selección natural ha modelado nuestra especie.

TC: ¿Hubo alguna lectura o se inspiró en algún científico en particular cuando escogió sus estudios? ¿Quienes son los científicos que más admira en la actualidad? ¿Hay algún libro cuya lectura encuentre especialmente recomendable?

Carles Lalueza Fox: Leo muchos artículos científicos que tienen un interés técnico, y mucha literatura en general. Admiro a muchos científicos moleculares desde un punto de vista estrictamente científico, especialmente a aquellos que tienen una gran capacidad matemática. Pero con pocas excepciones, no los considero como intelectuales relevantes en nuestra sociedad.

Fuente: http://www.terceracultura.net/tc/?p=837