Fotos actuales de los lugares de alunizaje Apolo



 

Modulo lunar de la misión Apolo XI y XIV con su sombra. Foto: NASA.


La sonda Lunar Reconnaissance Orbiter toma fotos de los lugares de alunizaje del programa Apolo.  

Hoy hace 40 años que el hombre puso el pie en la Luna por primera vez, evento que supuso el inicio de seis exitosos viajes a nuestro satélite natural, hasta que el programa quedó cancelado con la misión Apolo XVII tres años después. Por primera vez el ser humano pisaba otro cuerpo celeste en lo que se puede considerar una epopeya histórica.

El viaje del Apolo XI supuso la realización de un sueño que la humanidad siempre había tenido. Incluso a través de un modesto telescopio parece que la Luna está al alcance de la mano, con una geografía que casi se puede tocar con la punta de los dedos. Pero llegar a ella, realizar de ese sueño supuso poner en marcha los recursos de la nación más poderosa del mundo para alcanzarlo y llevar al límite la tecnología de la época.
Para esos viajes a la Luna se tuvo que desarrollar el cohete más poderoso que jamás ha existido, con una potencia en el despegue que suponía un pequeño porcentaje de la potencia energética mundial del momento. Es ahora, cuando se está intentando crear un cohete con una capacidad de carga comparable a la del Saturno V, cuando se planea, cuarenta años después (se dice pronto) retornar a la Luna.
Como parte de esos planes de vuelta está el levantar un mapa detallado de los posibles nuevos sitios de alunizaje seguros y ver si en algunos lugares hay recursos que se puedan aprovechar en futuras misiones o en una posible estación lunar.
Parte de esta tarea está encomendada al Lunar Reconnaissance Orbiter, o LRO, que está tomando fotos de alta resolución (de unos 50 cm) de nuestro satélite desde una órbita elíptica. Recientemente la NASA ha publicado fotos en las que aparecen algunos de los lugares de alunizaje del proyecto Apolo. En ellas se puede ver el módulo lunar de descenso e incluso el instrumental científico dejado allí. Ya tienen casi todos los sitios, la excepción es el lugar de alunizaje de la misión Apolo XII que esperan fotografiar pronto.
El módulo de descenso lunar medía 4 metros de ancho, tan pequeño que en las fotos del LRO sólo ocupa nueve píxeles, pero si el Sol está bajo sobre el horizonte proyecta una sombra larga que ocupa unos veinte píxeles.
Un caso especialmente interesante es el del Apolo XIV en el que se aprecian detalles extras, como el paquete científico que se quedó allí y el camino de huellas dejado por los astronautas entre el módulo y ese paquete científico.  
Foto de la zona de alunizaje de la misión Apolo XIV. En ella se aprecia el módulo lunar de descenso (derecha), el instrumental científico que se dejó (izquierda) y las huellas entre los dos lugares. Foto: NASA.



Naturalmente siempre habrá seguidores de teorías conspirativas que sigan negando que el hombre fuera a la Luna, pero lo seguirían haciendo incluso si los mandaran allá para que lo vieran con sus propio ojos. Otros dirán que fue caro, pero todo el mundo sabe que es difícil poner precio a los sueños y que el ser humano se caracteriza precisamente por su capacidad de soñar.
No estamos en el punto de desarrollo tecnológico que en aquella época se imaginaba para finales de la primera década del siglo XXI. Parece también increíble que pese al avance de la tecnología no hayamos vuelto a la Luna en cuarenta años y que no hayamos desarrollado un cohete tan potente como el Saturno V en ese tiempo. Quizás lo más increíble es que precisamente no hayamos desarrollado tecnología realmente nueva en este campo.
Esperemos que la cara y supuesta vuelta a la Luna no hipoteque las misiones científicas y que al menos nos legue un lanzador potente, pero ni siquiera este punto está claro. La actual administración no mira con buenos ojos ese gasto u otros similares en estos tiempos de crisis. Se considera incluso abortar el desarrollo de los nuevos lanzadores y utilizar otros ya existentes o crear otros que cueste menos desarrollar a partir de la tecnología de la actual lanzadera. Viene a colación recordar que la inversión hecha en la NASA, tanto en misiones tripuladas como robóticas, es equivalente a que una familia vaya al cine una vez al año. Visto así es un gasto que parece escaso, incluso debería de serlo para aquellos que desde el púlpito de las iglesias hablan del “inmoral gasto” en el espacio.

Definitivamente éstos son otros tiempos, tiempo en los que se arriesga menos.

Fuente: http://neofronteras.com/?p=2778

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