domingo 30 de noviembre de 2008

Borges, filósofo y matemático - El Infinito -

Borges quiebra uno de los fundamentos de lo real, su certeza de finitud, para precipitarnos en la imposibilidad de representación del infinito. De este modo, por ejemplo, en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius las repeticiones se hacen infinitas hasta su irrupción en lo real. En Las ruinas circulares, un hombre es soñado por otro hombre que a su vez lo será por otro, y éste por otro, y así hasta el infinito, como infinitamente divisible será el espacio que impedirá que Aquiles alcance a la tortuga. En los versos de uno de los sonetos sobre el ajedrez se dibuja esta duplicación al infinito: “Dios mueve al jugador, y éste, la pieza / ¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza / de polvo y tiempo y sueño y agonías?”. En La Escritura del Dios teje el mundo de los sueños con el de la vigilia en una infinita urdimbre: “Un día y una noche —entre mis días y mis noches, ¿qué diferencia cabe?— soñé que en el piso de la cárcel había un grano de arena. Volví a dormir, indiferente; soñé que despertaba y que había dos granos de arena. Volví a dormir; soñé que los granos de arena eran tres. Fueron, así, multiplicándose hasta colmar la cárcel y yo moría bajo ese hemisferio de arena. Comprendí que estaba soñando; con un vasto esfuerzo me desperté. El despertar fue inútil; la innumerable arena me sofocaba. Alguien me dijo: No has despertado a la vigilia, sino a un sueño anterior. Ese sueño está dentro de otro, y así hasta lo infinito, que es el número de los granos de arena. El camino que habrá de desandar es interminable y morirás antes de haber despertado realmente”.
Borges utiliza las teorías de los matemáticos Cantor y Gödel en su exposición del concepto del infinito. Al contrario que la tradicional idea del infinito como un número inimaginablemente grande, Georg Cantor introdujo al final del siglo XIX los números transfinitos, representados por el número que denominó aleph. Cantor redefinió el concepto de conjunto infinito como aquel que permite establecer una correspondencia biunívoca con una parte de sí mismo. He ahí la paradoja, o lo ininteligible del concepto de infinito que tanto fascina a Borges: la cantidad de números pares es la misma que la de los números pares e impares juntos.
También coincidió Borges con Kafka en tomar el infinito como leitmotiv de sus relatos. En La construcción de la muralla china de Kafka aparece la idea de infinito y la multiplicidad. Hay un emperador infinitamente remoto en el tiempo y en el espacio que ordena que infinitas generaciones construyan una muralla infinita que circunscriba su imperio infinito. Borges nos acerca al infinito de otra manera: en El Aleph todos los puntos coinciden en uno, en El jardín de senderos que se bifurcan, todos los tiempos coinciden sin excluirse, fundando de este modo una nueva espacialidad y una nueva temporalidad. Borges dice: “Lo que llamamos azar es nuestra ignorancia de la compleja maquinaria de la causalidad. Esa compleja maquinaria incluiría en sí todo lo que el orden normal excluiría: lo falaz, el crimen, lo infinito...” Borges se diferencia de Kafka en que éste se acerca al infinito desde la atmósfera del absurdo y del horror, mientras que para el autor de El Aleph, es desde una distanciada ironía.
El infinito es una clave para la comprensión del universo. Al igual que en un conjunto de infinitos elementos, cada uno es equivalente a los restantes, nos cuenta Borges en El Zahir: “Dijo Tennyson que si pudiéramos comprender una sola flor sabríamos quiénes somos y qué es el mundo. Tal vez quiso decir que no hay hecho, por humilde que sea, que no implique la historia universal y su infinita concatenación de efectos y causas... Los cabalistas entendieron que el hombre es un microcosmos, un simbólico espejo del universo; todo, según Tennyson, lo sería”

Fuente: http://www.wikilearning.com/articulo/borges_filosofo_y_matematico-el_infinito/2254-6

Nuevo transbordador espacial ruso podría despegar ya en 2012

(RIA Novosti) - El próximo 3 de febrero, la agencia Roscosmos dará a conocer cuál de las tres principales empresas aeroespaciales de Rusia —RKK Energiya, Centro Khrunichev o NPO Molniya— se ha adjudicado el concurso para la creación del nuevo vehículo, y habida cuenta de que en la cúpula del país hay un interés enorme por expediciones tripuladas de gran futuro, es evidente que la compañía ganadora hará lo posible por implementar el proyecto cuanto antes.

Además, la creación del trasbordador espacial ruso podría transformarse en un programa internacional. Jean-Jacques Dordain, director de la Agencia Espacial Europea (ESA), ha manifestado en más de una ocasión su interés por este proyecto.

Desarrollar las naves espaciales del siglo XXI es un imperativo. Ya a futuro próximo, tenemos previsto realizar expediciones tripuladas a grandes distancias: primero, a la Luna, donde se contempla crear una colonia cabal, y luego, también a Marte. Con todo, nadie se atrevería hoy a calcular el número de los lanzamientos necesarios para ello. Habrá que llevar al espacio extraterrestre una cantidad colosal de cargas, y encima, hacerlo con mucha frecuencia. De aquí, una pregunta absolutamente lógica.

¿Implican alguna ventaja los trasbordadores?

La respuesta es "sí" cuando las actividades espaciales se caracterizan por alta frecuencia. Según demuestran los estudios, el uso de sistemas puntuales resulta más conveniente que el de trasbordadores siempre y cuando no se hagan más de cinco lanzamientos al año, y la alienación de terrenos para la caída de fragmentos separables no sea permanente sino provisional, con la posibilidad de evacuar a la población, el ganado y los equipos desde las zonas peligrosas.

Esta salvedad tiene que ver con el hecho de que el coste de alienación o hasta evacuación provisional, representando un porcentaje notable en los gastos de mantenimiento de sistemas coheteriles, se excluía tradicionalmente de los cálculos por la dificultad de evaluar y compensar las pérdidas derivadas.

En programas de 75 o más lanzamientos en 15 años son más ventajosos los trasbordadores cuyo rendimiento tiende a incrementar junto con las multiplicación de las misiones.

La sustitución de sistemas puntuales por trasbordadores capaces de elevar cargas útiles de mucho peso permite disminuir en grado considerable el volumen de los equipos a fabricar. El uso de dos sistemas alternativos en el marco de un mismo programa espacial contribuye a reducir la demanda de unidades cuatro o cinco veces; los cascos de la unidad central, cincuenta veces; y los motores de propelente líquido para la segunda etapa, nueve veces. El ahorro en producción, de esta manera, es casi equiparable a lo que cuesta fabricar un trasbordador.

Un cálculo realizado en la Unión Soviética con la nave Buran, aviones de largo alcance y motores de propelente líquido RD-170 y RD-0120 demuestra que los gastos de mantenimiento y reparación tras cada vuelo representan menos de un 30% de lo que cuesta producir nuevas unidades coheteriles.

¿Con qué estamos?

Con una empresa que se vislumbra como claro favorito en este concurso: RKK Energiya, fabricante del complejo orbital de larga duración Mir y del singular cohete propulsor Energiya-Buran.

Aprovechando su amplia experiencia en la creación de naves tripuladas, esta empresa ha podido desarrollar no solamente el Clíper, un trasbordador capaz de realizar los vuelos interplanetarios, sino también aproximarse a la implementación de un concepto novedoso en materia del transporte espacial de uso múltiple.

El presidente de la empresa, Nikolay Sevastianov, anunció a finales de enero que la primera expedición del trasbordador Clíper está prevista para el año 2012. Si Energiya se proclama ganadora del concurso, podrá habilitar la nave para los vuelos en un plazo de tres años, tras lo cual va a ser el vehículo principal para los astronautas. Las demandas básicas que se plantean ante el Clíper, según Sevastianov, son reducir el coste de la estancia humana en el espacio extraterrestre, minimizar la presión sobre los tripulantes y conseguir una mejora de los indicadores médicos. La tripulación del Clíper estará integrada por dos astronautas profesionales, uno de los cuales responderá por la labor en la órbita, y el otro, por el descenso en la atmósfera, más cuatro personas más, investigadores o turistas espaciales.

Gracias a sus características técnicas, el Clíper podrá aterrizar tanto en el cosmódromo ruso de Baikonur como en el francés de Kourou, así como en un gran número de aeródromos en caso de emergencia. También será posible usar el Clíper en otro proyecto de envergadura impulsado por Energiya: expediciones comerciales de corta distancia que incluyan una semana de permanencia a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) y el sobrevuelo de la Luna.

Presentado por primera vez en el Salón Aeroespacial MAKS 2005, en forma de maqueta a tamaño natural, el nuevo trasbordador ruso parece infinitamente más espacioso y cómodo que la Soyuz, principal nave usada para lanzamientos puntuales a lo largo de estas últimas décadas. El Clíper tiene casi diez metros de longitud y una cabina presurizada de 20 metros cúbicos, provista de asientos confortables para los seis tripulantes. El trasbordador pesa alrededor de 14 toneladas, el doble en comparación con la nave Soyuz, y puede transportar hasta 500 kilos de carga útil.

Paralelamente, Energiya va desarrollando un proyecto alternativo de trasbordador híbrido cuya ventaja principal sería la renuncia a las placas termoaislantes, el punto más vulnerable de los Shuttle estadounidenses.

Este trasbordador sería una combinación de dos tipos, la cápsula Soyuz y el modelo con alas como Buran, y el objetivo es elevar la seguridad de las misiones espaciales, según precisa Vladímir Syromiyatnikov, jefe del grupo Kosmicheskaya regata que es una subsidiaria de RKK Energiya.

La idea es que la nueva nave se mantenga en forma de cápsula durante la mayor parte de la expedición, con las alas del módulo de descenso plegadas y protegidas por materiales termoaislantes. Después de entrar en la atmósfera, la nave eyecta la pantalla termoaislante, despliega las alas y aterriza como un avión. El modelo podrá absorber las características más positivas tanto de las naves Soyuz, por ejemplo, una configuración compacta a la hora del lanzamiento o la compatibilidad con el sistema de rescate, como del Buran. Se supone que una de las modificaciones va a pesar siete toneladas, de modo que será posible lanzarla con la ayuda de cohetes tipo Soyuz. Los termoaislantes se harán a partir de aleaciones resistentes a las altas temperaturas, y no en forma de placas que son habituales para las naves aladas de hoy.

Syromiatnikov está convencido de que es uno de los mayores méritos del proyecto, porque las placas usadas en la actualidad son ‘caprichosas, costosas y requieren de restauración tanto en la Tierra como durante el vuelo". La nueva nave, según él, podrá iniciar el descenso como una cápsula y completarlo como un avión, gracias a lo cual el aparato será capaz de avanzar hacia la Tierra a la segunda velocidad cósmica y aterrizar después de finalizado el vuelo interplanetario.

A día de hoy, el proyecto del trasbordador híbrido se encuentra en la fase de propuestas técnicas.

¿Quién es quién en la industria espacial de Rusia?

RKK Energiya, fundada el 26 de agosto de 1946, es empresa rectora en Rusia en lo que concierne a la creación y el mantenimiento de las naves espaciales tripuladas. Fue pionera en el desarrollo de los principales cohetes y aparatos espaciales, entre ellos, los misiles balísticos R-1 y R-2, el R-5 que fue el primer misil balístico con ojiva nuclear, y el legendario R-7, misil balístico intercontinental que sirvió de base para los vectores espaciales. Los técnicos de la empresa participaron en el lanzamiento del primer satélite espacial, en 1957, y en los preparativos para la misión de Yuri Gagarin, primer astronauta del mundo, en 1961.

RKK Energiya realizó el lanzamiento de la primera estación espacial Saliut-1, participó en los programas nacionales Voskhod, Vostok, Cosmos, Soyuz y en el proyecto Soyuz-Apolo, implementado conjuntamente con EE.UU. Es aquí donde se desarrollaron los aparatos espaciales para investigar la Luna, Venus y Marte, el trasbordador Energiya-Buran, las unidades de aceleración para los propulsores Proton y Zenit, o la nueva generación de satélites de telecomunicaciones Yamal.

Las más diversas modificaciones de las naves tripuladas Soyuz y del camión espacial Progress fueron fabricadas en los astilleros de RKK Energiya, igual que la estación espacial Mir que permaneció en la órbita 15 años y permitió a Rusia atesorar una buena experiencia de misiones de larga duración.

En la actualidad, RKK Energiya participa en el programa internacional Sea Launch y produce las naves Progress y Soyuz, las cuales vuelan a la ISS.

El Centro Khrunichev, creado el 7 de junio de 1993 sobre la base de la planta homónima y la oficina de diseño aeroespacial Saliut, es otra de las grandes empresas rusas del sector. Aquí fueron desarrollados los misiles balísticos UR-100 y UR-200, las estaciones orbitales Saliut, la unidad básica y los demás módulos del complejo orbital Mit.

Hoy en día, la empresa fabrica propulsores pesados (Proton-K, Proton-M) y ligeros (Rokot), cohetes vectores y unidades de aceleración Briz-M y Briz-KM. El segmento ruso de la ISS lleva básicamente la marca del Centro Khrunichev. Entre otros desarrollos cabría mencionar los módulos Zaria y Zvezda, ya colocados en la órbita, la plataforma espacial de pequeño tamaño Yakhta, la sonda espacial Monitor y el complejo espacial Angara.

El grupo NPO Molniya es la mayor empresa de la industria aeronáutica rusa. Fue fundada en 1976 para crear el trasbordador espacial Buran, el cual realizó su primero y único vuelo en noviembre de 1988. Desde finales de la década del 80, Molniya promueve el desarrollo del sistema aeroespacial MAKS, que se ha dado en llamar como ‘cosmódromo volante". Los triplanos Molniya y Gerakl también son producto de esta empresa.

Fuente: axxon.com.ar/not/159/c-1590035.htm


Inventos que se adelantaron a su tiempo (Curiosidades)

De todos los gadgets e invenciones tecnólogicas de la actualizad sólo nos llaman de verdad la atención uno de cada cincuenta. Y es que en la mayoría de los casos, su utilidad, es la que permite que nos refiramos a ellos como “cacharros” (cuando carecen de ella) o “inventos” (cuando la tienen). También está el caso de los gadgets inservibles pero que nos atrae su diseño, al que pasamos a llamar “curioso”. Entre toda esta jungla de “cacharros”, “inventos” y “curiosidades” del siglo XXI pensadas en su mayoría por las mentes de grandes ingenieros japoneses bajo sueldos millonarios y fabricados en China por mano de obra barata, se desarrolla la innovación tecnológica. Pero ¿qué pensariáis si os dijeran que muchas de las novedades tecnológicas de nuestro siglo ya fueron pensadas en el anterior? ¿un ejemplo? politonos, telefonos móviles, etc. para satisfacer vuestra curiosidad seguir leyendo.

S.XX (1934, revista Modern Mechanix) - Botas de Aire

S.XXI y finales del XX - Nike Air

Antes que las “NIKE AIR” las ventajas de colocar cámaras de aire en el calzado se iban descubriendo.

[…]CAMINA SOBRE EL AIRE CON LAS NUEVAS BOTAS. Construida con cámaras de caucho, tanto en el talón y la suela, tiene un tubo de goma que comunica el aire con la parte superior de la bota. Se puede conectar a los tubos de goma una bomba neumática normal para llenar las botas con el aire.

Patrocinadores que llevaban las nuevas botas afirmaron obtener una deliciosa sensación de caminar en el aire. Además, el colchón de aire es mucho más cómodo para la prevención de ampollas.[…]

Las comodidaes al caminar no fue lo único en que pensaron nuestros abuelos, tambien en la comodidad de hablar por teléfono sin cables… ¡y hasta con videollamada!:

S.XX (1956, revista Mechanix Illustrated) Teléfono móvil con videollamada (conceptual)

S.XXI Teléfonos móviles con 3G


[…] TU TELÉFONO DEL MAÑANA. EN ALGUNA noche del futuro, un joven caminando por la calle Market en San Francisco, de repente pensará en un amigo de Roma. De su bolsillo va a sacar un reloj del tamaño de un disco con un conjunto de botones en un lado. Él pincha diez veces. Volviendo sobre el dispositivo, escuchará la voz de amigo y verá su cara en una pequeña pantalla, en color y 3-D. En el mismo momento que su amigo en Roma también le verá y oirá a él.

El disco será un teléfono, un modelo en miniatura equipado tanto para audio y vídeo. Ya en 1952, Harold S. Osborne, ingeniero jefe de American Telephone & Telegraph, vaticinó este pequeño instrumento como la última forma del teléfono. En el futuro, dijo el Sr Osborne, un número de teléfono se dará en el momento del nacimiento a cada niño en el mundo. Formará parte de su vida. Cuando se quiera llamar a alguien, no importará dónde, él se limitará a pulsar los botones de su teléfono liliputiense.

“En caso de que no lo vea ni lo escuche, él sabrá que su amigo está muerto”, concluyó el ingeniero.[…]

Una afirmación algo apresurada… pero en el resto de cosas acertaron con una precisión que ni el mismo Nostradamus. ¿Cómo imaginarían esta gente el mundo de los tonos de llamada? pues seguro que de una manera parecida a esta:

S.XX (1956, revista Popular Electronics)Teléfonos que pueden variar el timbre

S.XXI - Descargas de politonos con la canción de moda o la frase de turno

[…] LOS TELÉFONOS “HARÁN RING” CON TONOS MUSICALES. Los teléfonos sonarán con los tonos musicales de sus usuarios. Bell Telephone Laboratories está experimentando con un nuevo dispositivo que elimine la vibración de los actuales instrumentos. El gadget, usando transistores, producirá agradables tonos musicales parecidos a las de un clarinete.[…]

¿Y qué pasa con el buzón de voz?

S.XX (1958, revista Popular Electronics) contestador automático con grabadoras

S.XXI - Servicios de contestadores y buzón de voz

[…] Fabrica una secretaria POPtrónica.

Díselo a tus amigos en mensajes telefónicos que grabaste con la electrónica
Por Tracy DIERS

¿Te gustaría tener un secretario que respondiera el teléfono y apuntara sus mensajes a cualquier hora del día o de la noche, sin tener que pagarle y que además no descansara para tomar café? ¿Dices que es imposible? El milagro de la electrónica ha eliminado la palabra “imposible” del diccionario.

Hay dos tipos de sistemas que puede construir para hacer este trabajo. El sistema de lujo requiere de dos máquinas de casete, que realizaría un registro de instrucciones y luego pasaría a grabar el mensaje. El tipo más simple, que se describe aquí, sólo requiere una grabadora y ponerla junto a un pequeño amplificador, algo que cualquiera puede construir. […]

¿Entre tanto invento telefónico dónde se han metido los SMS? La respuesta más parecida fue la de este bolígrafo que “dibujaba” los mensajes.

S.XX (1933, revista Popular Science) pluma para enviar mensajes electrónicos

S.XX - Short Message System (SMS)

[…] Radio Pen escribe letras de fuego en pantallas lejanas

Con un tubo de rayos catódicos y una pantalla fosforescente, hace que sea posible transmitir mensajes a distancia que pueden leerse tan rápidos como son escritos.

A través de una misteriosa pantalla y un lapiz, un haz de electrones escribía recientemente el mensaje de bienvenida que abrió el Consejo Nacional de Electricidad y Radio Exposición en la ciudad de Nueva York.

Sentados ante un pequeño recuadro negro, Clarence L. , presidente de la Asociacions de electricidad de Nueba York, escribió su saludo oficial con un lápiz en forma de pluma. Al mismo tiempo, en una esquina lejos de la sala de exposición, las palabras de su mensaje destellaban a través de una pantalla brillante. Como si se escribiera por una mano invisible, se trazaron en una extraña superficie verde, luminosas letras de fuego tal y como fueron escritos. Esta fue la primera manifestación pública de la última maravilla de la ciencia - la de la pluma de rayos catódicos […]

Tantos sistemas creados para facilitar el trabajo también coexistían con otros de ocio doméstico, como el primer DVD. Aunque decirlo así se le queda un poco grande, pues realmente era un fonógrafo adaptado.

S.XX (1932, revista Modern Mechanix) reproductor de videos casero basado en fonógrafo

S.XXI - Digital Versatile Disc (DVD)

[…] Ciné en casa con grabaciones de fonógrafos

¡Ve una conmovedora película en una grabación de fonógrafo!

Cuando Baird, el científico Inglés en televisión, sugirió este sistema hace varios años, no pensó en qué plazo se iba a hacer realidad su porfecía.

Los que han escuchado programas de televisión saben que las señales audibles son convertidas de manera que la imagen lleva elementos en forma de modulación de sonido.

Si pasamos este sonido a través de aparatos adecuados se vuelve capaz de reproducir una imagen. Es evidente, entonces, que podría grabar este sonido en un disco de fonógrafo y reproducir una imagen del mismo modo que ahora se puede reproducir un sonido en forma de música.

Aunque aún queda mucho por hacer para desarrollar este aparato, esperamos con interés el día en que nuestras imágenes en movimiento lleguen de esta nueva y cómoda manera […]

Y haciendo referencia a los gadgets poco útiles de la actualidad, os ponemos el ejemplo de este bastón con radio:

S.XXI (1933, revista Popular Science) Bastón con radio integrada

Fuente: http://www.moonlanding.es/?p=74

sábado 29 de noviembre de 2008

Vida espiritual, religión, mística y atísmo

¿Por qué el ateísmo?

Anima al autor la vocación de defender racionalmente su ateísmo revisando las pruebas históricas en favor de la existencia de dios. Probablemente algunas de estas razones podrían hacer sonreír al creyente. El argumento de a favor de la fe, por ejemplo, alguien me lo presentó alguna vez a propósito de mi “ateísmo rebelde” de otras épocas... y no tengo más que decir que me sigue pareciendo tan brillante como entonces:

“Desde el momento en que se da una probabilidad no nula de ganar, una probabilidad no infinita de perder (la existencia de Dios es posible) y una desviación infinita entre lo que se apuesta y la ganancia, no cabe la menor duda: evidentemente, hay que apostar a que Dios exista” Compte-Sponville (2006) pp.- 136

Pero sin embargo, la decisión de apostar (bien lo saben los jugadores) no suele pertenecer al dominio de las probabilidades sino más bien de las corazonadas. Y en esta línea, concluye el autor sin más: “La religión es un derecho. Y la irreligión también” pp.- 141

Los riesgos del ateísmo

Señalará no obstante el autor que los riesgos del no son menores. Por un lado acecha la : el todo vale, la falta de rumbo. Y por el otro extremo, el : el nada vale, el abismo en picada. En lo personal, creo que en general, falta mucho camino por recorrer a los laicos de estirpe atea o agnóstica. Esto se percibe en las instituciones, en los grupos, en los proyectos. Mi experiencia de vida en sociedad me lleva a pensar que el pasaje a la espiritualidad partiendo de la irreligiosidad es una rara excepción en las personas. Al menos en estos tiempos... quizá esto vaya a ser más frecuente algún día. Por el momento esta encrucijada rebota en todos las esquinas de la humanidad.

Pero sin duda hay una salida (no por previsible menos valiosa). Comte-Sponville la relatará a la luz de experiencia individual.

¿Han tenido alguna vez una experiencia mística?

Comte-Sponville, proviene de una formación filosófica occidental y religiosa católica. Su preocupación por este tema es muy trasparente: el autor observa en el retorno a lo religioso propio de estos tiempos, un nada desdeñable riesgo de intolerancia y dogmatismo. En efecto, analizará el sentido de cohesión social y pertenencia que juega en el ámbito de las comunidades religiosas un papel muy relevante, marcando así una diferencia conceptual entre la y . Finalmente arribará a la idea de que lo religioso no necesariamente es requisito indispensable para la espiritualidad, ya que la puede alcanzarse sin ser creyente, al menos, sin serlo en términos tradicionales. Es muy interesante en este sentido una salvedad que propone respecto a una fidelidad sin : adherir a la probabilidad de que dios no exista, no supone en absoluto renunciar a los valores sostenidos por una
tradición religiosa en particular. Postula así la aparente paradoja de un “cristianismo ateo”.

Pero el autor avanza aún más. ¿Han tenido alguna vez una experiencia mística? Digamos, esa sensación de unidad con el todo, esa vivencia de la eternidad como el “Todo está Aquí y yo soy parte de Esto”? Comte-Sponville expresa que este tipo de experiencias no tienen que ver con lo religioso y destaca su dimensión naturalista. Para sostener esta idea, realizará una definición restringida de algunos términos (el más cuestionable de todos sea quizá, el que limite la concepción de Dios a un teísmo trascendente al estilo del monoteísmo occidental). Observaciones a margen, desde este punto de vista, una noción de la divinidad inmanente a la oriental, quedaría por fuera de lo que Comte-Sponville llama “creencia religiosa”.

En efecto, para el autor, y son dos términos que suelen relacionarse entre sí con bastante ligereza. Si la mística, requiere una concepción inmanente de la divinidad, resulta incompatible con el teísmo trascendental que caracteriza a las religiones occidentales. En esta línea citará al jesuita Lubac: “En su último estadio de realización, el misticismo natural, convertido en naturalista, sería un 'misticismo puro'; en el límite, al no reconocer ya ningún objeto, sería de alguna manera la intuición mística hipostasiada: lo que nos parece la forma más profunda del ateísmo” pp.- 196

Se propone así una espiritualidad basada en un concepto inmanente del Absoluto. En este sentido, el tendría que sostenerse necesariamente en el ateísmo (siempre pensando en un dios trascendente) porque de hecho, si la naturaleza ES, entonces, nada puede escapar a ella, ni siquiera Dios, ni siquiera nosotros mismos. Desaparece la dualidad entre lo que uno es y lo que piensa, desaparece la frontera entre el sujeto y el objeto, desaparece el tiempo porque todo es un presente eterno... el instante místico simplemente ES, y nos envuelve en el sentimiento infinito de la gota de agua que se funde en el océano: “El espíritu no es la causa de la naturaleza. Es su resultado más interesante, el más espectacular y el más prometedor, porque el interés, el espectáculo, solo existen para él.” pp.147

El autor opina, y coincido, que quien alguna vez haya experimentado esta sensación oceánica, difícilmente caiga en las trampas del nihilismo o menos aún, de la sofística. Porque se trata, en pocas palabras, de celebrar el misterio del SER, lo cual tiene sentido en sí mismo. Resulta oportuna entonces la cita de “La solución del enigma es que no hay enigma”.

Preguntas finales

No me preocupa definir si esta suerte de naturalista es o no una forma de religión. Es claro que no lo es en el sentido social del término. Pero por cierto, esta forma de espiritualidad es, en todo caso, un camino muy intelectual y solitario. Me pregunto más bien si con estas limitaciones, una espiritualidad atea podrá llegar a madurar e instalarse socialmente en términos masivos o si será por siempre una opción sofisticada para almas inquietas y sensibles... lo que sin duda me lleva también a preguntarme si la reivindicación del dogmatismo no será el plan más probable para una humanidad confundida por el temor a lo diferente.

Fuente: http://cruzandopalabras.idoneos.com/index.php/Vida_espiritual

El recurrente problema gnoseológico

Alguien dijo alguna vez que la historia del pensamiento es la eterna discusión entre realistas e idealistas. Así, podría decirse que el primer dúo memorable de la historia fue griego: de un lado Platón, convencidísimo de la existencia material de las abstracciones postuló su famoso universo dual, y en el otro, Aristóteles, para quien había cosas que eran “evidentes” y contra ello, nada había que argumentar. El sentido común aristotélico, gozó de muy buena prensa y fue la perspectiva oficial durante gran parte de la historia del pensamiento occidental, hasta que tras algunas idas y venidas, comenzó a resquebrajarse . El escepticismo golpea así al realismo ¿acaso no era lícito dudar de lo evidente? Avanzando la modernidad, el problema metafísico se define como un problema gnoseológico instalándose en el centro de la filosofía. Luego sobrevino el empirisimo, el racionalismo, el realismo trascendental (o crítico), el positivismo...

¿Podemos conocer la realidad? ¿En qué medida? ¿Tiene sentido hacernos esta pregunta? ¿Acaso el progreso científico no puede prescindir de estas especulaciones? Pareciera que no, porque tarde o temprano, esta duda, se hace presente y vuelve a surgir, como si nunca nadie antes lo hubiera pensado.

Al respecto, algunos científicos, como Planck, pensaron que existía una realidad y esta era externa. Por lo tanto, esta realidad, era independiente de nuestra percepción de manera tal que resultaba posible realizar apreciaciones objetivas sobre ella. Einstein y Galileo, podrían alistarse en esta línea filosófica. Para estos científicos, los modelos teóricos que explican la realidad, pueden moverse con tranquilidad en el terreno especulativo, ya que la realidad puede alcanzarse y comprenderse a través del intelecto. Estos realistas, herederos del mismísimo Aristóteles, confiaban en el intelecto humano de modo definitivo y contundente.

En la vereda opuesta, bajo la sombra del escepticismo, científicos como Niels Bohr, Werner Heisemberg o Ernest Mach, sostenían que la existencia o inexistencia de la realidad externa, les era indiferente. Porque de todas formas, esta, en última instancia, resultaba inalcanzable. Inscriptos en el positivismo y desechando preventivamente toda posibilidad de especulación metafísica (más allá de la física y de lo observable), advertían que lo único en lo que legítimamente podemos confiar, es en lo que podemos verificar empíricamente.

Es interesante al respecto la controversia que se dio en relación a la existencia de los átomos. La teoría atómica tuvo muchas idas y venidas, siendo sus orígenes meramente especulativos. Como tantas otras cosas, esta curiosa y original idea, también fue mérito de los griegos. Demócrito y Leucipo en el 500 a.C. buscaron resolver el enfrentamiento planteado por Parménides y Heráclito, postulando un universo hecho sólo de átomos y vacío. La historia es larga, y como se habrán de imaginar, muchos átomos habían corrido ya bajo el puente cuando Enest Mach aún desconfiaba de la teoría atómica, puesto que algo sensorialmente imperceptible, no podía ser objeto de estudio de la ciencia. Pero lo cierto es que a medida que avanzaba el siglo XX, tras varios descubrimientos relevantes, el consenso científico se inclinaba contundentemente en favor de la teoría atómica. Parecía que al fin y al
cabo, los átomos existían.

La moraleja pareciera ser que podemos avanzar sobre nuestras limitaciones sensoriales. Las explicaciones que elabora el hombre, aun a ciegas, parecen funcionar a través de diferentes etapas de aproximación. Podemos especular y a veces nos sale bien. De todas formas, el camino hacia el conocimiento es sinuoso y se eleva riesgoso sobre el abismo del dogma y la fascinación.

Se suele pensar que este tipo de discusiones pertenecen al quehacer exclusivo de filósofos y científicos. Sin embargo, estas ideas subyacen a nuestra interpretación de la vida, e incluso al modo mismo en que tomamos decisiones cotidianas. Es difícil desprendernos de la concepción gnoseológica interna que cada uno tiene al respecto, y (creo) cuando tomamos partido por alguna de estas alternativas, lo hacemos anclados en una certeza intuitiva.

Fuente: http://cruzandopalabras.idoneos.com/index.php/El_recurrente_problema_gnoseol%C3%B3gico

Resucitar al neandertal no es posible. Todavía


El genoma del mamut abre la puerta a revivir especies extinguidas - Las dificultades técnicas no son insalvables, pero surgen dilemas éticos

El genoma recuperado de los hielos siberianos es un paso enorme que no osó imaginar ni el recién fallecido Michael Crichton en Parque Jurásico. De ahí a resucitar al mamut median obstáculos formidables que la genética actual no puede resolver. Pero todos los problemas son puramente técnicos, y se irán esquivando tarde o temprano. ¿Veremos un safari park en Siberia con los mamuts devueltos a la vida por la gracia del hombre? Y, sobre todo, ¿qué pasará después con los neandertales, segundo genoma fósil previsto?

Un óvulo fecundado humano y uno de mamut son casi lo mismo. Si el primero produce una persona y el segundo un mamut es por el genoma, o conjunto de los genes, que dirige el desarrollo y la evolución. El genoma del mamut consiste en 4.000 millones de bases, o letras químicas del ADN (aggcttcaa...), y secuenciarlo es determinar su orden exacto. Esto es lo que (casi) han conseguido recientemente científicos rusos y norteamericanos.

El genoma del mamut actual es una copia imperfecta de un libro (técnicamente, su cobertura es de 0,7 veces un genoma). Según estima el cazador de genomas fósiles Svante Pääbo, director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, una secuencia de "calidad razonable" precisaría una cobertura de 12 veces, o 12 libros imperfectos.

Y aún así, una "calidad razonable" significa un error por cada 10.000 bases (las letras a, g, c, t del ADN). Como el genoma de esta especie tiene unos 4.000 millones de bases, eso da un total de 400.000 errores. Y los "errores" en el genoma de papel se convertirían en "mutaciones" reales en el mamut reconstruido.

"Todavía no podemos devolver el mamut a la vida", dice el subdirector del centro de ADN antiguo de la Universidad de Adelaida, Jeremy Austin. "Una secuencia genómica no hace un ser vivo. Todo lo que tenemos ahora es un genoma parcial, con un considerable número de errores. Sería como intentar fabricar un coche con sólo el 80% de las piezas, y sabiendo que algunas están rotas".

Fuente: http://www.ecuadorciencia.org/noticias.asp?id=6077&fc=20081128


Pueden haberse localizado las fuentes de bombardeo terrestre de rayos cósmicos

El anuncio de la semana pasada de una desconcertante y desconocida fuente de rayos cósmicos que bombardeaban la Tierra se une ahora al descubrimiento de dos fuentes de rayos cósmicos inesperados procedentes de regiones del espacio cercanas. Un observatorio de rayos cósmicos del Laboratorio Nacional de Los Álamos ha visto pro primera vez dos puntos calientes distintos que parecen estar bombardeando la Tierra con un exceso de rayos cósmicos. “Estos dos resultados pueden deberse al mismo, o distinto, fenómeno astrofísico, dijo Jordan Goodman, investigador principal del observatorio Milagro, comentando el anuncio de la semana pasada realizado por el experimento ATIC y el nuevo descubrimiento de su equipo. “No obstante, ambos sugieren la presencia de aceleración de partículas de alta energía en la vecindad de la Tierra. Nuestros nuevos hallazgos apuntan a unas localizaciones generales para los excesos de protones de rayos cósmicos”. Los rayos cósmicos parecen originarse en un área del cuelo cerca de la constelación de Orión.

Los investigadores usaron el observatorio Milagro de Los Álamos para observar el cielo sobre el hemisferio norte durante casi siete años, comenzando en julio de 2000. El observatorio es único en que monitoriza todo el cielo sobre el hemisferio norte. Debido a su diseño y campo de visión, Milagro fue capaz de registrar aproximadamente 200 mil millones de colisiones de rayos cósmicos con la atmósfera de la Tierra.

Los rayos cósmicos son partículas de alta energía que se mueven a través de nuestra galaxia procedentes de fuentes muy alejadas. Nadie sabe exactamente de dónde proceden los rayos cósmicos, pero los científicos teorizan que podrían originarse en las supernovas — estrellas masivas que explotan — de quásares o tal vez de otras fuentes exóticas, menos comprendidas y aún por descubrir dentro del universo.

“Nuestro observatorio es único en el sentido que podemos detectar eventos de energía lo suficientemente baja de tal forma que fuimos capaces de registrar suficientes encuentros de rayos cósmicos para ver un exceso estadísticamente significativo procedente de dos regiones distintas del cielo”, dijo la colaboradora Brenda Dingus.

Debido a que Milagro fue capaz de registrar tantos eventos de rayos cósmicos, los investigadores fueron capaces por primera vez de ver picos estadísticos en el número de eventos originados en regiones específicas del cielo cerca de la constelación de Orión. La región con el mayor nivel de rayos cósmicos es una diana concentrada por encima y a la derecha visualmente de Orión, cerca de la constelación de Tauro. El otro punto es una región en forma de coma que está visualmente cerca de la constelación de Géminis.

Pero los investigadores no pueden estar seguros de que han situado con precisión las fuentes de los rayos cósmicos. “Sea cual sea la fuente de los protones que observamos con Milagro, su camino a la Tierra es desviado por el campo magnético de la Vía Láctea de tal forma que no podemos decir exactamente dónde se originan”, dijo Goodman. “Y si las regiones de exceso vistas por Milagro apuntan realmente a una fuente de rayos cósmicos, o si son el resultado de algún otro efecto cercano desconocido es una pregunta importante generada por nuestras observaciones”.

Se ha propuesto un nuevo observatorio de rayos cósmicos de segunda generación, el cual puede ser capaz de resolver el misterio del origen de los rayos cósmicos. El experimento, conocido como experimento Cherenkov de Agua de Gran Altura (HAWC), que se construirá en un lugar de gran altura en México.

Fuente: http://www.cienciakanija.com/2008/11/28/pueden-haberse-localizado-las-fuentes-de-bombardeo-terrestre-de-rayos-cosmicos/

La libertad es una ficción cerebral

Estamos determinados, como el resto del Universo, por las leyes naturales


La libertad es una ficción cerebral, según confirman las últimas investigaciones sobre neurociencias. Estas investigaciones han determinado que la actividad cerebral previa a un movimiento, realizado por el sujeto en un tiempo por él elegido, es muy anterior (hasta 10 segundos) a la impresión subjetiva del propio sujeto de que va a realizar ese movimiento. Y aunque la falta de libertad es algo contraintuitivo, los experimentos indican que estamos determinados por las leyes de la Naturaleza. Por eso en Alemania algunos especialistas están reclamando la revisión del código penal para adecuarlo a los resultados de la neurociencia. Y aunque sigamos encarcelando a los que violen las leyes, cambiará la imagen que tenemos tanto de esos criminales como de nosotros mismos. Por Francisco J. Rubia.


Portada del libro

La libertad, la voluntad libre o el libre albedrío es una ficción cerebral. Eso es el resultado de experimentos realizados recientemente en neurociencia que indican que la actividad cerebral previa a un movimiento, realizado por el sujeto en un tiempo por él elegido, es muy anterior (350 ms) a la impresión subjetiva del propio sujeto de que va a realizar ese movimiento (200 ms antes del movimiento). Esto quiere decir que la impresión subjetiva de la voluntad no es la causa del movimiento, sino que, junto con éste, es una de las consecuencias de una actividad cerebral que es inconsciente.

Los experimentos fueron realizados por Benjamín Libet en California hace más de 20 años; luego han sido confirmados sus resultados por un grupo de neurocientíficos en Inglaterra, y este mismo año, 2008, han vuelto a realizarse en Berlín con técnicas modernas de imagen cerebral, llegando a la conclusión que el cerebro se pone en marcha mucho antes que en los experimentos de Libet, a saber, que la actividad cerebral del lóbulo frontal tiene lugar hasta 10 segundos antes de la impresión subjetiva de voluntad.

El propio Libet intentó salvar su hipótesis de la existencia de la libertad diciendo que en los 200 ms que separan la impresión subjetiva del propio movimiento el cerebro podría ejercer un veto, es decir, inhibir el movimiento. Los críticos de esta hipótesis argumentaron que si el cerebro se tenía que activar de nuevo para ejercer el veto se emplearía de nuevo el mismo tiempo y eso era demasiado para los 200 ms que quedaban.

Frente a estos resultados se puede argumentar que todos y cada uno de nosotros tiene la impresión subjetiva, la intuición, la firme creencia, que somos libres para elegir entre varias opciones o que podemos hacer algo distinto a lo que hacemos en cualquier momento.

Antecedentes de creencias falsas

Pero las impresiones subjetivas, intuiciones o firmes creencias han resultado ser a veces falsas, como ha ocurrido a lo largo de la historia de la Humanidad.

Recordemos la creencia en la teoría geocéntrica, planteada por Aristóteles en el silgo IV a. C. y refrendada por Ptolomeo en el siglo II de nuestra era. Tuvieron que pasar nada menos que 20 siglos, hasta el siglo XVI, para que esta teoría fuera refutada por la teoría heliocéntrica de Copérnico y Galileo.

Nuestra impresión subjetiva estaba basada en la experiencia que todos tenemos de que el sol sale por Oriente y se pone por Occidente, un lenguaje que aún conservamos. Si le hubiésemos hecho caso a Aristarco de Samos, quien en el siglo IV a.C. ya había planteado que la tierra se movía alrededor del sol, no hubiera sido quemado Giordano Bruno en la Piaza Campo dei Fiori en Roma en 1600.

Por otro lado, que hayamos tardado 20 siglos en corregir esa impresión subjetiva falsa de que el sol giraba alrededor de la tierra la debemos, sin duda en parte, a la Sagradas Escrituras. En la Biblia (Josué 10, 13) se dice que Yahvé “paró el sol” para permitir que los israelitas terminasen de masacrar a los amorreos. Por tanto, si Dios paró el sol es porque este se movía y no la tierra.

Hay otros ejemplos de impresiones subjetivas que terminaron siendo falsas, como la teoría de la que la tierra es plana, que todavía hoy algunos desinformados sostienen. También la esfericidad de la tierra, sostenida por Eratóstenes (siglo III a. C.) chocó con las Sagradas Escrituras, tal y como sostenía el obispo de Salzburgo Virgilio o nuestro Isidoro de Sevilla.

Estamos determinados

No podemos, pues, fiarnos de nuestras impresiones subjetivas porque pueden ser falsas. A veces, como en este caso, la falta de libertad es algo contraintuitivo, como suele expresarse en inglés, pero los experimentos indican que, efectivamente, estamos determinados, como el resto del Universo, por las leyes deterministas de la Naturaleza.

Si asumiésemos, como hacen los dualistas, la existencia de un alma inmaterial que interacciona con la materia, en este caso el cerebro, entonces no habría ningún problema. Ese dualismo, que se remonta a los órficos, que consideraban que el cuerpo (soma) era ‘sema’ (la tumba) del alma, y que influyeron decisivamente sobre Pitágoras y Platón, dando lugar a un dualismo que ha durado hasta nuestros días, hoy día la neurociencia lo ha superado.

Las facultades mentales, antes anímicas, son consideradas hoy por la inmensa mayoría de neurocientíficos producto del cerebro. El gran problema del dualismo es que no ha habido posibilidad de explicar cómo es posible que un ente inmaterial, el alma, interaccione con la materia.

La razón es que para interaccionar con la materia se requiere energía y un ente inmaterial, por definición, no tiene energía. Por tanto, esa interacción violaría las leyes de la termodinámica. Además, no se ha descubierto en el cerebro ninguna región de la que pueda decirse que se activa por algún factor externo al cerebro, como sería el caso si fuera activada por el alma. Por tanto, el alma no es ninguna hipótesis neurocientífica.

Algunos filósofos, llamados compatibilistas, aceptan el determinismo del Universo y también del hombre, pero lo compatibilizan con el libre albedrío, que, según ellos, tiene el ser humano. La mayoría confunde lo que en biología llamamos ‘grados de libertad’ con la liberta propiamente dicha.

Todos los animales poseen diferentes grados de libertad, es decir, posibilidades de elegir entre varias opciones. El número de opciones depende del grado de encefalización del animal en cuestión. Nosotros tenemos muchos más grados de libertad que un perro, y éste más que un lagarto, y éste, a su vez, más que una ameba. Pero la posibilidad de escoger entre varias opciones no nos dice por qué elegimos la que elegimos, o, con otras palabras, si esta elección es voluntaria y consciente. En suma, poseer grados de libertad no significa ser libres.

El problema de la libertad es que está íntimamente ligada a la responsabilidad, la culpabilidad, la imputabilidad y el pecado. Este último es la base de las tres religiones abrahámicas: judaísmo, cristianismo e islamismo. El concepto de culpabilidad es también la base del derecho penal internacional.

Neurociencias y Derecho


Esto explica por qué en Alemania, algunos especialistas en derecho penal están reclamando la revisión del código penal para adecuarlo a los resultados de la neurociencia. Evidentemente no vamos a cambiar los castigos que hay que infligir a aquellos que transgredan las reglas que la propia sociedad se ha impuesto a sí misma. Seguiremos encarcelando a aquéllos que violen esas reglas. Pero lo que sí va a cambiar será la imagen que tenemos tanto de esos criminales como de nosotros mismos.

Que la libertad pueda ser una ficción no nos llama mucho la atención. Hace tiempo que sabemos que los colores no existen en la Naturaleza. En ella encontramos diversas longitudes de onda del espectro luminoso. Estas longitudes de onda inciden sobre fotorreceptores que poseemos en la retina y los impulsos nerviosos, llamados potenciales de acción, que son exactamente iguales que los provenientes del oído o del tacto, llegan a la corteza visual y allí se les atribuye una determinada cualidad, como la de rojo, azul o verde. Los colores, pues, son atribuciones de la corteza cerebral, pero no cualidades que existan en la Naturaleza. Algo que ya sabía Giambattista Vico, filósofo napolitano del siglo XVII, o el propio Descartes.

Para terminar quisiera citar a dos personalidades: un filósofo, Baruch Spinoza que sobre este tema decía: Los hombres se equivocan si se creen libres; su opinión está hecha de la consciencia de sus propias acciones y de la ignorancia de las causas que las determinan.

Y la de un científico, Albert Einstein: “El hombre puede hacer lo que quiera, pero no puede querer lo que quiera”. Y también: El hombre se defiende de ser considerado un objeto impotente en el curso del universo, pero, ¿debería la legitimidad de los sucesos, tales como se revela más o menos claramente en la naturaleza inorgánica, cesar su función antes las actividades de nuestro cerebro?.

Un psicólogo alemán, Wolfgang Prinz ha acuñado la frase: No hacemos lo que queremos, sino que queremos lo que hacemos.

Fuente: http://www.tendencias21.net/La-libertad-es-una-ficcion-cerebral_a2785.html

viernes 28 de noviembre de 2008

La fórmula de la felicidad, en el cerebro

Imagen del cerebro humano
Los neurólogos comienzan a realizar mediciones científicas de la felicidad en el cerebro.

Después de miles de años en busca de la fórmula mágica, un equipo de neurólogos afirma que la felicidad es el resultado directo de la actividad cerebral, susceptible de ser observada y medida.

"La neurociencia de la felicidad y el bienestar está dando sus primeros pasos", dice el doctor Morten Krigelbach, colaborador de la BBC en la serie "La fórmula de la felicidad", que se transmite por uno de los canales de televisión de la BBC en el Reino Unido.

Según Krigelbach, la búsqueda de la felicidad ha sido una preocupación para los seres humanos desde los comienzos de la historia.

"Sin embargo, son pocos los que alcanzan este estado deseado, e incluso cuando lo hacen, sólo se dan cuenta más tarde", apunta el científico.

Hasta el momento, el foco de la investigación neuronal de la felicidad se centra en dos aspectos: el placer y el deseo.

"La noción de recompensa es un elemento central en estos dos estados de ánimo, y así lo confirman los estudios con animales realizados por psicólogos conductistas desde el siglo XX", señala Krigelbach.

El centro del placer

Durante los años cincuenta, los psicólogos canadienses James Olds y Peter Milner, de la Universidad McGill, descubrieron que las ratas se acostumbraban a tocar una palanca que generaba una pequeña descarga eléctrica, a través de microelectrodos implantados en sus cerebros.

Experimentos neurocientíficos con ratas
Los científicos experimentaron con ratas para crear estados de felicidad artificial.
Cuando la corriente estimulaba ciertas zonas cerebrales, los roedores repetían la maniobra para recibir nuevos estímulos eléctricos. Y lo hacían hasta 2000 veces por hora, dejando de lado otras rutinas habituales, como la actividad sexual o la alimentación.

Estos datos hicieron que Olds y Milner anunciaran que habían encontrado el centro del placer en el cerebro, que se ubica en la misma región que resulta afectada por el mal de Parkinson.

Más tarde, una serie de estudios con seres humanos, dirigidos por Robert Heath, de la Universidad de Tulane, se basó en estas nociones para intentar comprender enfermedades mentales.

En una línea de investigación éticamente cuestionable, estos científicos llegaron a implantar electrodos en los pacientes para tratar de curar la homosexualidad.

Buscando el deseo

Más allá de la repetición observable y compulsiva de conductas, no quedaba claro en los reportes de estos ensayos tempranos que los pacientes efectivamente experimentaran placer a través de los electrodos.

En cambio, un estudio reciente de la Universidad de Michigan indica que los electrodos podrían activar las regiones anatómicas vinculadas con el deseo, más que con el placer.

El científico Kent Berridge, director de este proyecto, reveló que los animales con los que experimentaron tenían una expresión facial particular cuando consumían alimentos sabrosos y dulces, y otra muy diferente cuando se les suministraba algo con sabor desagradable o amargo.

Doctor Morten Krigelbach
El placer y el deseo son emociones complejas en el hombre, así que todavía tenemos muchas cosas interesantes por aprender en este campo
Morten Krigelbach, científico
Cuando manipularon directamente los niveles de dopamina en el organismo de las ratas, encontraron que sus expresiones no se alteraban.

Así, Berridge estableció una diferencia entre deseo y placer, o entre "querer y gustar", observable tanto en términos de la actividad cerebral como por las sustancias neuroquímicas liberadas.

El sistema de emisión de dopamina parece estar así relacionado con el deseo, mientras que el sistema opioideo, que maneja compuestos químicos naturales similares a la morfina, está más vinculado con el placer.

Queda claro, sin embargo, que las ratas son diferentes de los seres humanos.

"El placer y el deseo son emociones complejas en el hombre, así que todavía tenemos muchas cosas interesantes por aprender en este campo", señala Krigelbach.

Las investigaciones neurocientíficas se concentran en estos días en el estudio de la zona del cerebro conocida como córtex orbitofrontal: es la porción que muestra un desarrollo evolutivo más reciente en los humanos, y tiene conexiones con el sistema de dopamina y con el opioideo.

"Usando imágenes neurológicas, encontramos que tiene áreas relacionadas con estados de placer verificables, según nuestros experimentos", señala Krigelbach.

¿Qué nos dicen, en definitiva, estas investigaciones sobre la felicidad?

"¿Podríamos definir la felicidad como un estado de placer sin deseo, un estado de satisfacción e indiferencia?", se pregunta Krigelbach.

Y responde: "Si es así, entonces es posible que los neurocientíficos encuentren algún día la receta para alcanzar este estado". Es decir, la fórmula para inducir la felicidad.

Fuente: http://filosofiaymente.zoomblog.com/cat/5135

Errores cerebrales


César Hildebrandt


El cableado cerebral decide el destino de los humanos y marca la naturaleza de sus relaciones con la gente y las cosas. ¿Cableado? ¿Chicotería? Sí, el cerebro es, fundamentalmente, una organización electroquímica, una planta hemoeléctrica, un sistema que produce respuestas frente a los estímulos y desafíos del exterior. Esta máquina de extremas complejidades tiene, sin embargo, gruesos errores de diseño. Y hay quienes piensan que buena parte de la sangre derramada a lo largo de la historia procede de esta ingeniería insuficiente.

No estamos hablando de los desperfectos que algunos se empeñaron en llamar psicopatías. Estamos hablando de cerebros que funcionan al ciento por ciento. Por ejemplo, es una certeza neurológica más o menos aceptada que la percepción del mundo exterior nos ha llegado como un presente griego de la evolución. Lo que quiero decir es que el cerebro envía, por lo general, información insuficiente o desfigurante a las redes que se encargan del descifrado. Y esto conduce a que el objeto exterior sea “leído” incorrectamente. Lo que a su vez lleva implícito el error primordial de la identificación del objeto.

¿Cómo se come este enunciado? Muy simple: “vemos” lo que muchas veces queremos ver. El almacenaje de memorias asociativas, la tendencia del cerebro a economizar energía, nos empujan, por ejemplo, a “leer” en una barba crecida el desaliño, la dejadez y el fracaso que otras barbas crecidas nos pudieron confirmar en el pasado. Pero eso casi no es “ver” sino, más bien, retrotraer.

Blas Lara, catedrático emérito de la Universidad de Lausanne, Suiza, apunta que percibir al otro como lo que quizás no es, es una tendencia “de estos estereotipos culturales que son abstracciones almacenadas en el neocórtex como etiquetas simplificadoras”.

Las funciones cerebrales tienen algo de reacción en cadena (aunque estas reacciones pueden ser varias a la vez y ocurren en las distintas redes en línea del sistema). Pero si la información primaria viene distorsionada, lo que pasa muchas veces es que las instancias que podrían “corregir” esa percepción errónea –la límbica y la cortical– asumen el error como propio y lo dejan pasar. El paso siguiente es que esos errores producirán, al final, programas de respuesta inadecuados.

Desde ese punto de vista modernamente químico-cerebral, un exceso, verbal o fáctico, es hijo remoto de una información contaminada. Y, como acabamos de ver, hasta la memoria puede jugarnos una mala pasada al querer meterse en el presente tiñendo negativamente una experiencia actual que no tendría por qué parecerse a las experiencias guardadas en nuestro disco duro. Todos los últimos avances en torno a la máquina cerebral parecen coincidir en una verdad que el narcicismo antropocéntrico habrá de admitir aunque mucho le duela: el “autocontrol social” del sistema cerebral humano es frágil y la capacidad de imponer razones y frenos en las barreras límbica y del neocórtex desaparece con mucha más frecuencia y facilidad de lo que imaginábamos. De allí vienen todas las sangres del terrorismo religioso y de Estado y todas las matanzas “doctrinarias” que en el mundo han sido. En resumen, el cerebro de este “lóbrego mamífero” que somos no es ni de lejos la máquina perfecta que soñó el racionalismo. Si el cerebro humano fuese la maravilla impecable que nos contaron, ¿cómo explicarse que el hedonismo de entrega inmediata de la drogadicción se haya convertido en un problema masivo? Si la computadora neuronal tuviese un antivirus enérgico, ordenaría, en ese caso, que el lector de peligros del neocórtex impusiese su punto de vista. Para no hablar de los mares de estupidez que vemos crecer todos los días a nuestro alrededor y que amenazan con inundarlo todo.

Las fallas de fábrica del cerebro humano y la nueva comprensión en relación a sus orígenes nos permiten decir ahora que esta masa grasienta de un kilo cuatrocientos gramos –membranosa, surcada y protegida por la bóveda craneana–,es más una laptop escolar que una IBM de última generación. Y es por eso que resulta imperativo cargar a esa computadora esencial con muchos programas que mejoren su rendimiento, refinen sus respuestas y creen barreras adicionales para el espía software simiesco que siempre aspira a adueñarse de sus circuitos. Y eso es lo que, en términos simples, se llama educación. Educación y un poquito de tolerancia (que casi son sinónimos).

Fuente: http://filosofiaymente.zoomblog.com/
Descubren el mecanismo mental por el que se producen los "dejá vu"

Todos hemos experimentado esa sensación de estar en un nuevo lugar y estar completamente seguros de que ya habíamos estado antes. Es lo que todos conocemos como déjà vu, es decir, ese misterioso sentimiento de haber vivido una situación cuando es evidente que no pudo haber pasado previamente.


El déjà vu, hace muchos años, se relacionaba con perturbaciones paranomales de trastornos mentales. Sin embargo, en los últimos años, diferentes científicos se han lanzado en el estudio de este fenómeno, cuyos resultados sugieren que el déjà vu no es simplemente una interferencia en el sistema de memoria de nuestro cerebro. En el último número de la revista Current Directions in Psychological Science, la publicación de la Asociación de la Ciencia Psicológica, se ha publicado un reportaje con nuevas conclusiones sobre este fenómeno, mostrando las muchas similitudes que existen entre el déjà vu y nuestro entendimiento del reconocimiento de la memoria.

Anne M. Cleary llevó a cabo unos experimentos basados en la familiaridad del reconocimiento. A los voluntarios se les dio una lista con nombres de celebridades. Más tarde se les mostró una colección de fotografías, algunas de ellas coincidían con la lista y otras no. Los participantes tenían que relacionar las fotografías con la lista, y los resultados fueron sorprendentes. Incluso cuando no podían identificar a la celebridad por la fotografía, tenían una sensación de haber visto el nombre, o no, del personaje de la fotografía. Cleary repitió el experimento con lugares famosos y los resultados fueron similares. Al igual que un posterior experimento con una lista aleatoria de palabras.

Estos resultados apoyan la idea de que los acontecimientos y episodios de nuestras experiencias se almacenan en nuestra memoria como elementos o fragmentos individuales. El déjà vu puede ocurrir cuando unos aspectos concretos de una situación actual se asemejan a ciertos aspectos de acontecimientos anteriores, que puede producir un fuerte sentimiento de familiaridad. Cleary llega a la conclusión de que “existen muchos paralelismos entre las explicaciones del déjà vu y las teorías de reconocimiento de la memoria humana”.

Fuente: http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/entorno/es/desarrollo/1187456.html
Sondear las Montañas Ocultas Bajo el Hielo de la Antártida
26 de Noviembre de 2008. Foto: LDEOCientíficos de seis naciones están combinando sus esfuerzos para examinar uno de los últimos lugares inexplorados de la Tierra: las inmensas Montañas de Gamburtsev, en la Antártida, nunca vistas por los humanos porque quedan bajo 4 kilómetros de hielo, en la región más remota del continente. Al cartografiar lo que existe bajo el hielo, mediante radares aerotransportados y otras técnicas con alto poder de penetración, los investigadores esperan ser capaces de encontrar antiguos lagos ocultos, vislumbrar los climas del pasado y poder predecir los del futuro.
Menéame

"Esta cordillera es un misterio absoluto en cada aspecto", afirma Robin Bell, geofísica del Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia y codirectora del proyecto. Según las teorías convencionales, "esas montañas ni siquiera deberían estar allí; es como abrir una pirámide egipcia y encontrar a un astronauta dentro", señala Bell.

Además de intentar hallar el origen de las montañas, los científicos esperan encontrar las claves de cómo los cambios futuros del clima afectarán a la Tierra. En esa zona puede estar el hielo más antiguo de la Tierra, quizás de 1,2 millones de años de antigüedad.

Grandes lagos de agua líquida ya han sido encontrados a enorme profundidad bajo el hielo en ambas laderas de la cordillera, y los científicos esperan descubrir y estudiar más lagos de esta clase.
Las Montañas de Gamburtsev, mayores que los Alpes europeos y descubiertas en 1958 por científicos rusos, fueron una sorpresa, dado que se suponía que el interior del continente era llano. La región apenas ha sido visitada posteriormente y sólo se han trazado algunos mapas vagos a partir de inspecciones geofísicas.

El nuevo estudio se realizará sobre un área que es más de dos veces el tamaño de California, y que incluye al "polo sur de la inaccesibilidad" (el punto de la Antártida más alejado del mar, y más difícil de alcanzar que el propio Polo Sur).
Además del aislamiento extremo de los campamentos y las temperaturas de 40 grados Celsius bajo cero, los equipos tendrán que soportar el aire enrarecido de las altas elevaciones. "No se puede recolectar este tipo de información por medio de satélites u otros sistemas automatizados, ni siquiera en el siglo XXI", subraya el geofísico Michael Studinger, del Lamont-Doherty, codirector del equipo, y, como Bell, un veterano de los estudios de campo de la Antártida. "Requiere de la labor de seres humanos sobre el terreno".

El equipo de la Provincia Antártica de Gamburtsev incluye a investigadores de Australia, China, Alemania, Japón, Reino Unido y Estados Unido.

Fuente: http://www.amazings.com/ciencia/noticias/261108a.html

jueves 27 de noviembre de 2008


Propagaciones de la música electrónica

Conferencia de Karlheinz Stockhausen

Karlheinz Stockhausen es uno de los grandes músicos de la vanguardia musical del siglo XX. Su obra es una defensa de los poderes expresivos de la música electrónica y de la experimentación con el sonido. A continuación presentaremos una conferencia dictada por Stockhausen en Londres, en 1971. Aquí se medita sobre el vínculo del sonido con el tiempo, el espacio y su posibilidad de albergar varios estratos y, finalmente, la relación entre ruido y sonido. Distintas vías de exploración del poder de los sonidos para proyectar la composición musical hacia sus posibilidades más altas. Esta conferencia ha sido vertida al castellano por Martín Matus, miembro de la Carrera de Composición con medios electroacústicos de la Universidad de Quilmes, en Argentina, a quien agradecemos. El también nos ha aportado parte de la obra de Jonathan Harvey, La música de Stockhausen, destinado principalmente a quienes deseen ahondar en los sustratos más hondos de la creación del músico alemán.

También invitamos a leer la Carta abierta a quienes deseen ser músicos, donde Stockhausen enfatiza que "los músicos deben echar las bases para la llegada de un ser humano más elevado, aún enterrado en nosotros. Y colocar el cuerpo todo, hasta las partes más pequeñas, en estado de vibración para que todo llegue a ser más receptivo y más suelto y para que el músico pueda percibir las vibraciones de la conciencia más elevada".

CUATRO CRITERIOS DE MÚSICA ELECTRÓNICA

Cuatro criterios de música electrónica. El primer criterio es la estructuración unificada del tiempo. El segundo criterio es la disección del sonido. El tercero, la composición espacial multi-estratos. El cuarto, la igualdad de sonido y ruido -o mejor dicho, de tono y ruido.

Nuevos medios cambian el método; nuevos métodos cambian la experiencia, y nuevas experiencias cambian al hombre. En cualquier momento que oímos sonidos cambiamos: no somos más los mismos después de oír ciertos sonidos, y esto es aún más cierto cuando oímos sonidos organizados, sonidos organizados por otro ser humano: música.

Hasta aproximadamente 1950 la idea de música como sonido fue largamente ignorada. Que componer con sonidos podía también involucrar la composición de los propios sonidos, no era tan evidente. Esto revivió como resultado, debemos decir, de un desarrollo histórico. La Escuela de Viena de Schoenberg, Berg y Webern había reducido los temas y motivos musicales a entidades de sólo dos sonidos, a intervalos. Webern en particular, Anton Von Webern. Y cuando comencé a componer música, era sin duda un chico de la segunda mitad del siglo, continuando y expandiendo lo que los compositores de la primera mitad habían preparado. Se necesitó dar un pequeño paso más adelante para alcanzar la idea de componer, o sintetizar, el sonido individual.

Debo decir inmediatamente que fue un segundo pensamiento, porque primero que nada empecé analizando toda clase de sonidos. Tenía veintitrés años y estaba trabajando en los estudios de música concreta en París. Grabé sonidos en el Museo del Hombre, en dónde se pueden encontrar instrumentos exóticos de toda clase: instrumentos de madera, piedra, metal; instrumentos de diferentes culturas y períodos históricos. También analicé sonidos y ruidos que grabé de la vida cotidiana, y empecé a estudiar libros en los que se pueden encontrar análisis espectrales de sonidos de instrumentos de música clásica. Poco a poco, sin haber tenido ninguna preparación en acústica en el conservatorio o en la universidad, tomé conciencia de que el sonido es más que simplemente una experiencia. Me interesé mucho en las diferencias entre sonidos: cual es la diferencia entre un sonido de piano, la vocal a, y el sonido del viento -shhh o whsss. Fué luego de analizar montones cantidades de sonidos que llegó el segundo pensamiento (siempre estuvo implícito): si puedo analizar sonidos que ya existen y he grabado, porqué no tratar de sintetizar sonidos a fin de encontrar nuevos sonidos, si es posible.

(...) Para sintetizar un sonido, Ud. tiene que empezar por algo más básico, más simple que los sonidos que encuentra en la vida cotidiana. Comencé en los laboratorios de acústica, buscando fuentes de los tipos de forma de onda más simples, por ejemplo generadores de ondas sinusoidales, que se usan para medición. Y empecé muy primitivamente a sintetizar sonidos individuales superponiendo ondas sinusoidales en espectros armónicos, para realizar sonidos tipo vocales (a, o, e, etc.), y gradualmente descubrí como usar generadores de ruido blanco y filtros eléctricos para producir ruido coloreado, como consonantes: ssss, sssh, fffh, etc. (...)

Desde estos comienzos primitivos empecé, como muchos otros que lo estaban haciendo por ese entonces en los estudios de música concreta, a transformar sonidos grabados con dispositivos electrónicos. Por ejemplo, a subir la velocidad de sonidos: cualquiera que tenga un tocadiscos sabe como variar la velocidad de la música simplemente cambiando de 33 a 45, o viceversa. Bueno, desde fines de los cuarenta somos capaces de cambiar la velocidad de un reproductor de cinta continuamente, no sólo por grados, y así transformar sonidos aumentando o disminuyendo su velocidad. Esto es muy importante. Vayamos ahora al extremo, y ahí es donde llegamos al primer criterio.

1 La estructuración unificada del tiempo

Empecé a crear sonidos de una manera nueva alrededor de 1956. Grababa pulsos individuales de un generador de impulsos, y los empalmaba con un ritmo particular. Entonces hacía un loop en una cinta con este ritmo (por ejemplo un ritmo muy simple tac-tac, tac) y aumentaba su velocidad: tarac-tac, tarac-tac, tarac-tac, tarac-tac, etc. Luego de un rato el ritmo se volvía contínuo, y cuando aumentaba aún más su velocidad, empezaba a oír un tono grave aumentando en altura. Esto quiere decir que este pequeño período tarac-tac, tarac-tac, que duraba alrededor de un segundo, ahora estaba durando menos de 1/16 de segundo, porque una frecuencia de aproximadamente 16 Hz es el límite mínimo de nuestra percepción de altura (...). El timbre de este sonido es además efecto del ritmo original tarac-tac, en vez de ser por ejemplo tacato-tarot, tacato-tarot, lo que daría un color diferente. En realidad ya no escuchas más el ritmo, sólo un timbre específico, un espectro, que está determinado por la composición de sus componentes.

Ahora imagine que aumentamos mil veces la velocidad del ritmo original de un segundo, de manera que cada ciclo ahora dure una milésima de segundo: esto nos daría un sonido en el rango medio de la audición, de altura constante aproximadamente dos octavas arriba del do medio del piano. Una frecuencia de 1 KHz y un timbre particular. Hice muchos experimentos con ritmos diferentes para ver lo que darían como diferencias en timbre. Lo que percibimos como ritmo desde cierta perspectiva, es percibido en un tiempo más rápido de percepción como altura, con sus implicaciones melódicas. Ud. puede construir melodías cambiando su periodicidad básica, haciendo que el sonido cambie suba o baje su altura más rápida o lentamente. Junto al período básico, que determina la frecuencia fundamental existen lo que llamo parciales, que son subdivisiones de la periodicidad básica, y son representados aquí por las divisiones internas del ritmo original. Estas son percibidas como timbre.

Si cambio la periodicidad de un sonido: un poco más rápido o lento, o para ser más precisos, hago que la duración de cada período sea un poco más corta o larga, entonces el sonido empieza a oscilar alrededor de cierta frecuencia media, y todos los componentes medios de las vocales o consonantes, que ya son de banda bastante ancha, comienzan a quebrarse. Este descubrimiento de un continuum entre sonido y ruido, el cuarto criterio de música electrónica, fue muy importante, porque una vez que dicho continuo se torna disponible, Ud. puede controlarlo, puede componerlo, puede organizarlo.

Si ahora disminuimos la velocidad de cierto ritmo entramos en el terreno de la forma. ¿Que es la forma en música? Bueno, habitualmente decimos que una estructura musical de entre uno o dos minutos de una pieza musical de entretenimiento, y la hora y media de una sinfonía de Mahler, que es quizás la duración más larga que encontramos en la música de tradición occidental.

(...) Si le digo que compare una duración de 13" con una de 15", difícilmente pueda diferenciarlas. Si, por otra parte, le digo que compare un sonido de 1" de duración con otro de 3", la misma diferencia de dos segundos se vuelve enorme. Nuestras percepciones son logarítmicas, no aritméticas, y eso es importante. El ritmo tiene su propio campo de percepción, y entre 8 y 16 segundos hay una transición entre nuestras percepciones del ritmo y la forma.

El ritmo y la métrica se organizan en compases, tradicionalmente con un período fijo de tempo para un determinado movimiento, por ejemplo rápido, medio o lento, porque todo está basado en la danza o las acciones de cuerpo, y de ahí es de donde proviene la música (...).

(...) Los rangos de percepción son rangos de tiempo, y nosotros subdividimos el tiempo por la construcción de nuestros cuerpos y nuestros órganos de percepción. Y desde que estos medios modernos se tornaron disponibles, para variar el tiempo de percepción continuamente, de un rango a otro, de un ritmo a una altura, o de un tono o ruido a una estructura formal, el compositor puede trabajar ahora en un dominio de tiempo unificado. Y esto cambia completamente el concepto tradicional de cómo pensar y componer música, porque previamente todo estaba en cajas separadas: armonía y melodía en una caja, ritmo y métrica en otra, luego períodos, frases, entidades formales mayores en otra, mientras que en el terreno del timbre solamente tenemos nombres de instrumentos, sin ningún tipo de unidad de referencia.

(...) Hay un momento crucial en mi obra Kontakte para sonidos electrónicos, empezando justo antes de los 17´0.5" en la partitura. La traducción del título debería ser "Contactos", y los contactos se también entre diferentes formas y velocidades en diferentes estratos. El momento empieza con un tono de alrededor de 169 Hz, aprox. el fa debajo del do medio. Muchos de los variados sonidos en Kontakte han sido compuestos determinando ritmos específicos y aumentando su velocidad varios cientos o miles de veces o más, obteniendo en consecuencia timbres distintivos. Lo que es interesante acerca de este momento es que si fuera a tocar pequeños fragmentos del pasaje, uno detrás de otro, como notas en un piano, nadie sería capaz de oír la transición que toma lugar de un campo de percepción del tiempo a otro. El hecho es que hice que la transición nos haga concientes de eso continuamente, y este esfuerzo de conciencia cambia de lleno nuestra actitud hacia el entorno acústico. Cada sonido se torna en algo muy misterioso, tiene su propio tiempo.

Hay una observación muy importante hecha hace no mucho por Viktor von Weizsäcker, un biólogo alemán que comenzó en medicina, quien decía que el concepto tradicional es que las cosas están en el tiempo mientras que el nuevo concepto es que el tiempo está en las cosas. Esto es bien distinto al concepto tradicional de un tiempo astronómico objetivo representado por nuestros relojes, que miden intervalos de tiempo de acuerdo a las mismas unidades, y es el mismo tiempo para todas las cosas. En vez de eso, el nuevo concepto me dice como músico que cada sonido tiene su propio tiempo, al igual que cada día tiene el suyo. Esto es nuevo en composición, pensar en términos de un evento de tiempo individual, el cual entonces requiere su propio tiempo para ser puesto con otros sonidos.

El final de la transición que describí en Kontakte es una nota tenida, un MI debajo del DO medio, a la cual, cuando alcanzo, trabajo sobre ella por otros cuatro minutos, haciendo muy leves cambios en su altura. Otros sonidos pasan, como si estuvieras mirando por la ventana de una nave espacial, pero la línea de orientación permanece. Ud. lo puede escuchar irse lejos en distancia, y luego regresar.

2. La disección del sonido

El mismo sonido sirve para otra sección de Kontakte, empezando aprox. a los 22´ en la cinta, y lo usaré para clarificar lo que llamaré la disección del sonido. Si entendemos que los sonidos pueden ser compuestos, literalmente juntados, no sólo sonidos estacionarios que no cambian, sino también sonidos como ouuu, que cambian en el transcurso de su duración; si podemos componer estos sonidos, en el sentido del componere latín que significa juntar, entonces también podemos pensar en términos (nótense las comillas) de la "descomposición" del sonido. Esto significa que fraccionamos el sonido, y esto puede ser mucho más revelador en cierto contexto que oír sonidos unificados propiamente, y los comparamos con otro que está sucediendo al mismo tiempo o inmediatamente antes o después de él.

(...) ¿ Y qué tiene que ver esto con componer? (...) Este es el punto: si bien es verdad que tradicionalmente en la música, y en el arte en general, el contexto, las ideas o temas, fueron más o menos descriptivas, ya sea psicológicamente descriptivas de las relaciones humanas, o descriptivas de cierto fenómeno del mundo, tenemos ahora una situación en donde la composición o descomposición del sonido, o el pasaje de un sonido a través de varios estratos temporales, pueden ser el tema mismo, si consideramos que por tema nos referimos al comportamiento o vida del sonido. Y vivimos a través de exactamente la misma transformación que está atravesando el sonido. El sonido se divide en seis, y si queremos seguir a los seis, nos tenemos que convertir en seres de múltiples estratos, polifónicos. (...) Entonces, aquí está: el tema de la música, de la propia Kontakte, es la revelación de dicho proceso, y su composición.

(...) Como digo, la gente en general ocupa un cierta posición media en el tiempo, desde la que juzgan qué es rápido y qué lento, y esta posición media es determinada básicamente por el cuerpo, por la respiración, los latidos del corazón, la velocidad con la que se pueden mover las extremidades -incluidos los dedos-, la lengua, los labios, la cabeza, etc. Todos estos límites determinan un rango medio de velocidad, y todo lo que es rápido o lento lo juzgamos desde este punto. Lo mismo es cierto para la voz, que posee un registro medio natural, y que para la mayoría de las personas está fijo, desde el que juzgamos si los sonidos están más altos o bajos. Es muy difícil, en una composición musical de carácter más moderno, mover a los oyentes de su región media a otra (...).

(...) Naturalmente, con la llegada de transporte moderno, nuestro contexto de experiencia ha cambiado mucho: en la vida diaria podemos experimentar varias perspectivas de tiempo diferentes. Si estoy conduciendo un auto, y veo a alguien pasar, y por ahí arriba está pasando un avión, éste puede ser muy lento comparado a la persona caminando (...). Si por otra parte, dejo mi auto y subo a un avión, en mi experiencia estoy intercambiando un tiempo muy rápido por uno lento, porque comparado a estar en un auto, en donde los árboles pasan muy rápido, la experiencia de estar en un avión es muy lenta.

Entonces, en la vida real podemos cambiar el tiempo muy rápidamente, y el hombre moderno tiene que cambiar su perspectiva de tiempo así de rápido, y si no lo hace se enferma, o incluso muere, porque el grado de cambio es muy alto. Lo mismo es aplicable al espacio. El espacio musical ha estado fijo en la tradición musical occidental, en tanto que los músicos dejaron de correr entre los bosques para sentarse en sillas en un escenario. La función del espacio fue neutralizada en nuestra música occidental. Algunos directores, en busca de algún efecto instrumental, realizan cambios en la posición de los músicos en una orquesta, por ejemplo poniendo a los cellos a la izquierda en vez de a la derecha, pero esos cambios tienen una función evidente: siguen estando fijos, no se mueven, a lo sumo sirven para clarificar que la música sigue siendo un objeto estático en el espacio. Tiene algo que ver, debo agregar, con el hecho de que hasta hace poco no fue importante ser capaz de clarificar sonidos provenientes de atrás, por ejemplo 270º, como un navegador de barcos [??], en un círculo de 360º, o uno que viene de, digamos, 15º norte con 45º de elevación, o de 170º al sur con un ángulo de menos 40º o 50º. En la sala de conciertos siempre tenemos la misma perspectiva, nuestro asiento como punto de referencia, que está determinado, o lo ha estado hasta ahora, por cuanto podemos pagar.

Bueno, discutí mucho con los técnicos de mi estudio alrededor de 1953, acerca de si sería bueno poner a los músicos en sillas y columpiarlos por ahí, por ejemplo, y muchos dijeron que (los músicos) podrían objetarlo. Entonces pensamos que sería quizás preferible que toquen siendo tomados con micrófonos, conectar los micrófonos a parlantes y entonces mover los parlantes por ahí, y así no dirían nada, pero objetaron esto también. Dijeron "no, no puede hacer esto conmigo: estoy aquí, y el sonido debe provenir de aquí". Bueno, no somos pájaros, ese es el problema. Si lo fueramos, entonces naturalmente no argumentarían de esta forma, pero somos torpes y preferimos sentarnos en un sitio fijo -de hecho, durante un concierto la mayoría de la audiencia ni siquiera puede pararse, moverse libres, por lo que nuestra perspectiva del espacio musical está completamente congelada. Y esto deviene en una música en la que el movimiento y la dirección del sonido en el espacio no tiene función alguna.

Pero en el momento en el que tenemos los medios para mover el sonido a cierta velocidad en un auditorio determinado, o incluso al aire libre, ya no hay más razón para una perspectiva espacial fija en la música. De hecho, es el fin de esta, con la introducción de la relatividad en la composición del movimiento y la velocidad del sonido en el espacio, también como otros parámetros de la música. Y este movimiento en el espacio de la música se torna tan importante como la composición de sus líneas melódicas, cambios significativos en altura, y sus características rítmicas, cambios significativos en sus duraciones. Si tenemos un espectro constante, y el sonido se mueve en una curva, entonces el movimiento le da al sonido un carácter particular comparado con otro sonido que se mueve simplemente en una línea recta. Tanto si el sonido se mueve en sentido horario o anti-horario, está del lado izquierdo o al frente, o alternándose entre atrás a la izquierda o al frente a la derecha, o cualquier otra combinación, todas estas son configuraciones en el espacio que son tan significativas como los intervalos en la melodía o en la armonía. Por lo tanto, desde que estos medios de sonidos móviles se hicieron disponibles, estuve hablando de, componiendo e intentando encontrar una notación para melodías espaciales, para indicar movimiento arriba o abajo en el espacio, o para describir una configuración particular de un espacio dado, a cierta velocidad.

La culminación de este concepto vino, felizmente gracias a mucha diplomacia, en 1970 en la Feria Mundial de Osaka, en Japón. Me dieron la oportunidad de realizar, en colaboración con un arquitecto, un proyecto que había descripto previamente en 1956. Era una sala esférica con capacidad para 600 personas sentadas, con una plataforma (transparente acústicamente) en el medio. El público entraba por una escalera móvil y podía sentarse en dónde quisiera. Había almohadones: a los japoneses les gusta eso. La plataforma era una reja metálica, y había parlantes por todas partes: cuatro círculos desde la cima hasta el fondo, tres debajo y cuatro encima de la audiencia. Una fuente de sonido, un cantante, instrumentista o reproductor de cinta, podía ser enviado a cualquier punto de este patrón de parlantes. Los cantantes y solistas trabajaban desde seis balcones alrededor y encima de la plataforma central; su sonido era tomado por micrófonos y enviado a una consola dónde estaba yo o uno de mis asistentes. Tenía construidos dos molinetes de sonido cada uno con una entrada y diez salidas, permitiendo rotar a mano a velocidades de hasta 5 revoluciones por segundo un sonido determinado, en cualquier dirección. Por ejemplo, podía decidir hacer que una voz vaya en un movimiento espiral ascendente por dos o tres minutos, tanto en sentido horario o anti-horario, mientras al mismo tiempo otro sonido era movido en círculo usando el otro molinete de sonido, y un tercero cruzaba en línea recta, usando solamente dos potenciómetros. Entonces éramos capaces de realizar composición espacial libre. Podía ser predeterminada o improvisada, pero la pasábamos realmente bien improvisando por seis horas y media todos los días, durante 183 días. Era maravilloso usar estas cosas.

Y los japoneses entraban y se sentaban. Son muy educados. Entonces comenzaba: las luces comenzaban a bajar. Era muy hermoso: dónde fuera que hubiera un parlante Ud. podía ver un patrón de cinco lucecitas. Parecía un cielo nocturno, un cielo estrellado compuesto muy geométricamente. Yo me sentaba; aparecían los músicos, y yo los presentaba en inglés, siendo traducido al japonés, y entonces empezábamos. Siempre podía ver la sala desde la mesa de control. Por lo general era gente común, con bebés a sus espaldas, y con primer sonido todos miraban asombrados hacia todas partes, tratando de seguirlo con la vista. Y después de una sesión de 15 o 20 minutos empezaban a caminar girando sus cabezas como hacen los gansos y haciendo movimientos espiralados con los dedos apuntando. Incluso, aunque nunca antes hubieran escuchado música nueva, seguía siendo exótica, así como su música lo es para nosotros. De todas maneras, sea música nueva o vieja, eso es lo de menos: lo que importa es que ellos intentaban imitar los movimientos que oían, y eso me hacía feliz. Si Ud. descubre algo realmente nuevo, que afecte a la experiencia humana, quiero decir, no hay discusión, es de la manera que es. El resto son sólo detalles menores. Pero aquello fue importante, fue una nueva experiencia.

Era un edificio hermoso: lo destruyeron posteriormente. Traté de llevarlo a Europa, no era demasiado caro debo decir. Era una construcción geodésica con recubrimiento plástico, muy bien hecha. Y funcionaba acústicamente: todos dirán que una esfera no puede funcionar bien, se obtienen sonidos que rebotan por todas partes, pero el sonido era maravilloso, tenía muy buena acústica y buena reverberación. Algún día volveré a ella. Si Ud. no tiene un buen auditorio, la forma que recomiendo para oír música en la que el movimiento del sonido es importante, es mediante auriculares. De esa manera el sonido se mueve en Ud. y su cabeza se convierte en una esfera, y con un poco de imaginación puede expandir esta esfera a cualquier tamaño.

3. La composición espacial multi-estratos

Composición espacial de múltiples estratos significa lo siguiente: que el sonido no sólo se mueva alrededor del oyente a una distancia constante, sino que también lo haga tan lejos como podamos imaginar, así como también extremadamente cerca. Estas características son claramente diferentes, por lo tanto estoy siendo precavido cuando digo que he llegado a sobreimponer acústicamente solamente seis estratos hasta ahora, y que es muy difícil agregar más. Al final de la sección en Kontakte cuando el sonido es dividido en sus componentes separados, alrededor de los 23´ en la cinta, hay sonidos ruidosos, densos al frente, cubriendo el rango completo de audibilidad. Nada puede atravesar esta pared de sonido, por así decirlo. Entonces de repente, a los 24´18,7" en la partitura, freno el sonido y se puede oír un segundo estrato de sonido detrás del primero. Ud. se da cuenta de que estaba ahí anteriormente pero que no podía oírlo. Lo corto nuevamente, como con un cuchillo, y de nuevo puede oír otro estrato detrás de aquel. La construcción de profundidad espacial mediante la superposición de estratos nos posibilita componer perspectivas sonoras desde un primer plano hasta muy lejos, de manera análoga a la que componemos estratos melódicos y armónicos en el plano bidimensional de la música tradicional. Esto es muy importante, y para nada nuevo en la experiencia humana: quiero decir, sucede en todas partes. Es muy importante ser capaz de oír si el auto que se dirige hacia mi está todavía lejos o no, porque si oigo que está a solo dos pies de mí, me comportaré en forma diferente. Bueno, algunos pensarán que esto no importa en música, pero cuidado: si el sonido viene muy cerca puede tener el mismo impacto en sus propios sistemas audioeléctricos.

¿Por qué la perspectiva espacial debería ser típica sólo de la música electrónica? ¿No la hemos encontrado acaso en una sinfonía de Mahler en la que el compositor dice que la trompeta debe sonar afuera de la sala? Naturalmente, pero estos ejemplos son bastante primitivos: hay más con respecto a la perspectiva espacial que tocar fuerte o suave, con o sin reverberación. Imagine, por ejemplo, que alguien está susurrando muy suavemente a tu oído, mientras que una tormenta o un cohete despegando está muy fuerte, pero lejos. Usted es consciente de que el susurro es muy suave, pero que está cerca, mientras que el cohete es muy fuerte, pero que está muy lejos. Es decir, dos cosas son necesarias para la audición de perspectivas espaciales: primero, que conozcamos lo que estamos oyendo, y segundo, que conozcamos si está lejos o cerca. Con un sonido particular que no hallamos oído nunca antes, no podremos saber si está cerca o lejos. Tenemos que haberlo oído muchas veces antes en el contexto de la música, a fin de saber cómo suena mientras más cerca o lejos esté.

Hay algo muy importante ahora para decir acerca de nuestro concepto de percepción. Nuestro concepto de percepción se remonta, como sabemos, a Guttenberg: desde la imprenta nos hemos verticalizado, y nuestras percepciones han empezado a ser dominadas por lo visual. Esto ha llevado a la situación increíble en la que nadie cree nada si no puede verlo. En todos los campos de la vida social Ud. puede encontrar esta necesidad de establecer todo en términos visuales, porque la gente no puede creer lo que no puede ver. Y esto conduce a la extraña respuesta de la mayoría de la gente que escucha esta música, en la que cuando ellos oyen que los sonidos en un recinto determinado se están moviendo demasiado lejos, y viniendo muy cerca, dicen "es una ilusión".

Ahora tenemos los medios técnicos para hacer que un sonido parezca que está viniendo de lejos: "como si", dirán. Un sonido que viene desde muy lejos es fraccionado y reflejado por las hojas de los árboles, por las paredes y otras superficies, y alcanza mi oído sólo en forma indirecta. Hay un factor de distorsión y ruido. Naturalmente, somos capaces de reproducir estos factores de ruido sintéticamente. Por otra parte, un sonido que está muy cercano a mí alcanza mi oído directamente, sin reflexiones, y el sonido directo puede ser producido artificialmente también. Que tanto un sonido parezca "como si" estuviera lejos o cerca, dependerá de la combinación de intensidad y grado de distorsión. Mientras más puro sea el sonido, más cerca estará, y será más potente en un sentido absoluto.

Ahora llego a mi punto: cuando escuchan los estratos revelados, uno atrás de otro, en esta música nueva, la mayoría de los oyentes no pueden percibirlo porque dicen "bien, las paredes no se movieron, por lo tanto es una ilusión". Yo les digo, el hecho que mencionan de que las paredes no se movieron es una ilusión, porque oyeron claramente que los sonidos se fueron lejos, muy lejos, y esa es la verdad. Si las paredes se movieron no tiene nada que ver con ésta percepción, sino con la creencia de que lo que escuchamos es absolutamente como lo que vimos o vemos. Abren los ojos y dicen "aha, ahí están las paredes, por lo tanto fue una ilusión, el sonido no se fue realmente lejos". Lo que hace realmente difícil que la música nueva pueda ser apreciada es este bloqueo mental en la gente, que los hace decir "como si", o que no puedan percibir lo que oyen. Para oír un sonido a tres millas, esperan una persona, un pájaro o un auto que esté a tres millas: identifican el sonido con un objeto que debe estar a cierta distancia. Eso es contra de lo que estamos luchando, y eso es lo que hará cambiar a la humanidad a medida que más y más gente perciba a esta música en sus términos reales.

4. La igualdad de tono y ruido

La igualdad entre tonos y ruidos ya ha sido aclarada cuando hablamos de la transición continua entre formas de onda periódicas a otras más o menos aperiódicas. Si el nivel de periodicidad de un sonido dado puede ser controlado, y controlado de una manera particular, entonces cualquier sonido constante puede ser transformado en ruido. Un ruido es determinado, decimos, por un ancho de banda específico, o una banda de frecuencias, siendo la más ancha aquella que cubre todo el rango de audición. (...) Además hay que considerar la distribución de energía. El ancho de banda puede ser el mismo para varios sonidos, pero la distribución de su energía puede ser bien diferente. Hoy en día disponemos de diversos filtros electrónicos y moduladores para transformar un sonido estable en uno con una estructura interna más aleatoria.

Así como se hizo posible definir un continuo entre sonidos y ruidos, problemas completamente nuevos aparecieron para cuando componemos o tocamos intuitivamente, porque no tenemos en absoluto un entrenamiento del balance entre tonos y ruidos. Tradicionalmente en la música occidental los ruidos han sido siempre un tabú.

(...) La integración de ruidos de toda clase ha llegado sólo a mediados del siglo XX, principalmente debido al descubrimiento de nuevos métodos de composición del continuo entre tonos y ruidos. Hoy por hoy cualquier ruido es material musical, y es posible seleccionar una escala de grados desde sonidos (de espectro armónico, N. del T.) hasta ruidos para una composición específica, o elegir una escala arbitraria del rango completa. El balance entre tonos y ruidos no es numérico para nada.

(....) De esto descubrimos nuevos principios de articulación musical, por ejemplo el hecho de que en Kontakte haya trabajado con 42 escalas diferentes. (...) Usé una escala de escalas, en la que la proporción de crecimiento en el tamaño de un grado es constante de una escala a la siguiente, y cada escala particular está asociada estrictamente con una familia particular de tonos y ruidos. Digámoslo de la siguiente forma: mientras más ruidoso sea el sonido, más grande será el intervalo y más grande el tamaño del grado. (...) Por otra parte, mientras más chico sea el ancho de banda, más se aproximará el sonido a un tono puro, y más fina será la escala: este es el principio que apliqué.

(...) Pero todo depende del tono: Ud. no puede, simplemente, usar cualquier tono en cualquier relación interválica. Hemos descubierto una nueva ley de relación entre la naturaleza del sonido y la escala en la cual puede ser compuesto. Armonía y melodía ya no son más sistemas abstractos para ser rellenados con algunos sonidos cualesquiera que hallamos elegido como material. Hay hoy en día una relación muy sutil entre forma y materia. Incluso debo ir tan lejos como para decir que forma y materia deben ser considerados como uno y los mismo. Pienso que quizás el hecho más importante que surgió en el siglo XX, es que en varios campos materia y forma no pueden ser más consideradas por separado, en el sentido de tomar este material y ponerlo en aquella forma. Más bien, un material específico determina su mejor forma de acuerdo a su naturaleza interna. La vieja dialéctica basada entre la antinomia (o dicotomía) de forma y materia realmente se ha desvanecido desde que empezamos a producir música electrónica, y se ha llegado a entender la naturaleza y relatividad del sonido.

Fuente: http://www.temakel.com/musicastockhausen.htm

Efectos ópticos de la relatividad especial

Una de las grandes dificultades para la comprensión de algunos de los ya de por sí antiituitivos fenómenos asociados con la relatividad especial es la limitación que el vocabulario llano tiene para describirlos. Es normal hablar de sistemas de referencia, observadores, y de cómo éstos ven o perciben el Universo. El empleo de dichos términos es bastante general, y dista de ser literal, ya que a los fenómenos intrínsecamente debidos al empleo de diferentes sistemas de referencia en el espacio-tiempo hay que sumar los debidos a la propagación a velocidad finita de las señales, al efecto Doppler, etc. En muchas ocasiones, la idea implícita al hablar de que un observador relativista ve algo es que éste ha recibido toda la información, ajustado las cuentas correspondientes al tiempo de propagación de las señales y cualesquiera otras distorsiones debidos a su estado de movimiento relativo con respecto a lo observado, y llegado a una imagen final de cómo son las cosas desde su punto de vista. Por supuesto, esto es de utilidad cuando lo que nos interesa es por ejemplo reconstruir trayectorias en el espacio-tiempo, pero no nos vale cuando el objetivo es analizar qué es precisamente lo que el observado ve (en sentido literal). Vamos a detenernos precisamente en esto último.

Al moverse a velocidades relativistas en relación a un paisaje de fondo hay varios factores que entran en juego. Uno de ellos es bien conocido: el efecto Doppler. Si nos movemos en línea recta hacia una fuente de luz, un observador estático en relación a ella determinará que el tiempo transcurrido desde que encontramos un pico de la onda de luz hasta que encontramos el siguiente es inferior a la frecuencia de emisión, ya que a la vez que las ondas viajan hacia nosotros, nosotros nos movemos a su encuentro. Para ver en qué se traduce esto desde nuestro punto de vista hay que introducir el efecto de la dilatación temporal (desde el punto de vista de la fuente el tiempo transcurre más lentamente para nosotros, por lo que el tiempo que mediremos será todavia más corto). Esto se traduce en un aumento de la frecuencia percibida con respecto a la que mide el emisor, esto es, un corrimiento hacia el azul. Si el movimiento es de alejamiento de la fuente puede hacerse un razonamiento análogo que nos conduce a un corrimiento hacia el rojo. Hay un un resumen de las fórmulas que relacionan las velocidades relativas con el desplazamiento de frecuencia en esta página, incluyendo una sencilla calculadora online para este fin. Este análisis corresponde a una aproximación/alejamiento en línea recta hacia la fuente. Sin embargo, en caso de que esta última esté en estado de movimiento relativo oblicuo a nosotros hay que introducir una corrección, y considerar sólo la componente de la velocidad a lo largo de la trayectoria rectilinea entre observador y fuente. Esto introduce una interesante variación, ya que la dilatación temporal depende no de dicha componente de la velocidad, sino de la magnitud absoluta de la misma, por lo que incluso si la fuente se halla de manera totalmente transversal a nosotros, mediremos un efecto Doppler (apropiadamente conocido como efecto Doppler transversal o lateral).

Reticulo estático
Reticulo en movimiento relativo.

Ilustración del efecto Doppler relativista. La imagen superior muestra un retículo estático en relación a un observador orientado hacia la derecha. En la imagen inferior, ese mismo retículo se mueve hacia la izquierda. Credit: John Walker

Las cosas no acaban sin embargo con el efecto Doppler. Otros dos fenómenos relacionados entran también en juego: la aberración de la luz, y el efecto luz delantera. La aberración consiste en la percepción por parte del observador de que los rayos de luz inciden en él en un ángulo que se aproxima más y más a su dirección de movimiento a medida que aumenta su velocidad. Es un fenómeno similar al que experimentamos cuando conducimos un automóvil bajo una lluvia perfectamente vertical: a medida que aumentamos la velocidad, las gotas de agua parecen estrellarse en un ángulo cada vez más plano contra el parabrisas delantero. En el caso relativista hay que introducir nuevamente una corrección, debido a la forma diferente de realizar la adición de velocidades, y a la contracción espacial en la dirección del movimiento. El resultado es que se produce una especie de aumento del ángulo de visión, ya que no sólo la luz emitida por fuentes situadas transversalmente a nosotros, sino incluso la correspondiente a fuentes situadas detrás de nosotros empieza a incidir con un ángulo que se aproxima a 0º a medida que aumenta cada vez más la velocidad. Esto queda ilustrado en las siguientes imágenes, realizadas por John Walker:

Aberración nula
Aberración a 0.9c

Ilustración de la aberración de la luz. La imagen superior muestra la visión de un observador estático en relación a un retículo, y la imagen inferior, la visión cuando ese observador se mueve a 0.9c en relación al retículo. Credit: John Walker

El efecto luz delantera (headlight effect) es de alguna manera la visión complementaria de esta aberración de la luz: los haces de luz que una fuente emite en diferentes direcciones parecen concentrarse en la dirección del movimiento, por lo que los objetos situados delante de nosotros parecerán brillar con más intensidad de lo que lo hacen cuando estamos en reposo con relación a ellos (se trata de un fenómeno de gran trascendencia en astrofísica, ya que afecta a la luminosidad de los chorros relativistas).

Finalmente, debemos considerar el denominado efecto Terrell (o Penrose-Terrell), en el que entran en juego la contracción relativista del espacio y la velocidad de propagación de las señales. Al movernos a velocidades próximas a la de la luz, la visión que tendríamos de la parte delantera y trasera de un objeto correspondería a instantes temporales notablemente diferentes. Así, un objeto que se nos aproxima parecería estar alargado, ya que en un instante t dado veríamos la luz de la parte delantera (la más cercana a nosotros) emitida en el instante t‘ < t, y la luz de la parte trasera (la más lejana) emitida en un instante t” < t‘. Tendremos entonces la percepción de que el objeto abarca desde donde estaba su parte delantera en t‘ hasta donde estaba su parte trasera en t”, esto es, más largo de lo esperado. Cuando el objeto está cerca de nosotros -supongamos que a un lado en la dirección de nuestro movimiento- este retraso en la llegada de las señales de diferentes partes del objeto darán la impresión de que éste está curvado. Más aún, dado que nos seguimos moviendo en relación a él, la parte curvada irá cambiando de posición, lo que dará la impresión de que el objeto está rotando. Sorprendente pero cierto.

El siguiente vídeo muestra una simulación de lo que veríamos al desplazarnos a velocidades relativistas por una carretera a cuyos lados hay algunos objetos. La simulación es incremental, y va introduciendo sucesivamente los diferentes efectos mencionados anteriormente.

Con esto podemos hacernos una idea de lo que ve el Capitan Kirk cuando se asoma a la ventanilla de la USS Enterprise (siempre que no tengan el motor de curvatura activado, claro).

Fuente: http://singularidad.wordpress.com/2008/11/25/efectos-opticos-de-la-relatividad-especial/


El Modelo Estándar da una respuesta correcta a las masas del protón y neutrón

El cálculo correcto refuerza la teoría de interacciones de quark-gluón en partículas nucleares.

Cuando tomar peso cobra importancia, los quarks y gluones gobiernan el universo, según confirma un nuevo estudio.

Uno de los esfuerzos computacionales más grandes para calcular la masa de los protones y neutrones demuestra que el Modelo Estándar de física de partículas predice esas masas con una incertidumbre de menos de un 4 por ciento.

Christian Hoelbling, afiliado con la Universidad Bergische Wuppertal en Alemania, la Universidad Eötvös en Budapest y el CNRS en Marsella, Francia, y sus colegas informan de sus hallazgos en el ejemplar de la revista Science del 21 de noviembre.

Casi toda la masa de la materia común consiste en núcleos atómicos, los cuales están compuestos de neutrones y protones. Estas partículas están a su vez compuestas de quarks, los cuales están unidos entre sí por partículas sin masa llamados gluones.

Los gluones son las partículas mensajeras que portan la fuerza nuclear fuerte y están siendo intercambiadas constantemente por los quarks, tal y como se describe en la teoría conocida como cromodinámica cuántica, o QCD. Estos intercambios unen a los quarks entre sí modificando una propiedad cuántica conocida como carga de color. Esta carga es similar a la carga eléctrica pero viene en tres tipos distintos, caprichosamente conocidos como rojo, azul y verde. Seis tipos distintos de quarks interactúan con ocho variedades de gluones para crear una panoplia de partículas elementales.

Los nuevos cálculos confirman una predicción de la QCD, dicen los autores. Tal predicción es que la masa de las partículas tales como los neutrones y protones procede de la energía asociada a las interacciones entre quarks y gluones.

Calcular exactamente cuántas de estas interacciones generan la masa de protones y neutrones requiere varios tipos de aproximaciones. Esto se debe en parte a que la QCD tiene algunas propiedades peculiares: Dado que la fuerza en la que median los gluones entre quarks se hace más fuerte conforme se separan, los quarks nunca podrán verse como agentes libres, sólo en parejas. Por otra parte, a distancias extremadamente cortas, las cuales se estudian a energías altas, los quarks y gluones interactúan muy débilmente.

En sus cálculos, Hoelbling y sus colaboradores aproximaron el continuo del espacio-tiempo con una red cristalina tetradimensional compuesta de puntos discretos colocados a lo largo de filas y columnas. Los investigadores resolvieron las ecuaciones de la QCD en retículas cada vez más finas, y posteriormente extrapolaron los resultados al continuo, contando y midiendo laboriosamente cada aproximación e incertidumbre a lo largo del camino.

Aunque el encaje entre la QCD y la masa conocida de las partículas era algo esperado, el hallazgo en importante, afirma el equipo. “Fue tomado como una conjetura durante casi tres décadas que estas partículas fundamentales — quarks y gluones — nunca se observarían, sino sólo estados límite de los mismos, como los protones y neutrones”, explicaron Hoelbling y sus colegas en un mensaje de correo electrónico. Además, dice el equipo, los físicos ahora pueden estar más confiados al aplicar la QCD a otros fenómenos de la física de partículas que aún requieren una explicación QCD.

“Debido a que la precisión de los cálculos coincide con las medidas de laboratorio, ahora sabemos en lugar de sólo creer, que la fuente de la masa de la materia común es la QCD”, apunta Andreas Kronfeld del Laboratorio del Acelerador Nacional Fermi en Batavia, Illinois, en un comentario que acompaña al artículo de Science.

Fuente: http://www.cienciakanija.com/2008/11/24/el-modelo-estandar-da-una-respuesta-correcta-a-las-masas-del-proton-y-neutron/

Hubble logra una clara visión de las estrellas masivas

Las estrellas muy masivas a menudo son difíciles de ver, ya que están normalmente incrustadas en una nebulosa de gas y polvo.


Esto es lo que sucede con dos de las estrellas más masivas de nuestra Galaxia de la Vía Láctea. Pero el Telescopio Espacial Hubble acaba de ofrecer una mejor visión.

La imagen muestra un par de colosales estrellas, WR 25 y Tr16-244, situadas dentro den cúmulo abierto Trumpler 16. Este cúmulo está incrustado dentro de la Nebulosa Carina, un inmenso caldero de gas y polvo que se encuentra a 7500 años luz de distancia de la Tierra. La nebulosa contiene varias estrellas ultra-calientes, incluyendo dos sistemas estelares y la ampliamente estudiada, estrella explosiva Eta Carinae, la cual tiene la mayor luminosidad confirmada hasta el momento.

Las estrellas calientes y brillantes, emiten la mayor parte de su radiación en el ultravioleta y por tanto parecen azules. Son tan potentes que queman su combustible de hidrógeno más rápido que otros tipos de estrellas. Viven rápido y mueren jóvenes. Mientras que nuestro Sol tiene una edad media a sus 4600 millones de años, las estrellas más calientes viven apenas decenas o cientos de millones de años.

Las estrellas interesan a los astrónomos debido a que están asociadas a las nebulosas de formación estelar, y ellas influyen en la estructura y evolución de galaxias.

WR 25 es probablemente la más masiva e interesante de las dos. Su verdadera naturaleza se reveló hace dos años cuando un equipo internacional de astrónomos liderado por Roberto Gamen, entonces en la Universidad de La Serena en Chile, descubrió que está compuesta de al menos dos estrellas. La más masiva es una estrella Wolf-Rayet y puede pesar más de 50 veces la masa de nuestro Sol. Está perdiendo masa rápidamente a través de potentes vientos estelares que han expulsado la mayor parte de sus capas más externas ricas en hidrógeno, mientras que su compañera binaria mucho más mundana probablemente tiene la mitad de la masa de la estrella Wolf-Rayet, y orbita alrededor de la misma una vez cada 208 días.

Las estrellas masivas normalmente se forman en cúmulos compactos. A menudo las estrellas individuales están físicamente tan cercanas entre sí que es muy difícil resolverlas en el telescopio como objetos separados.

Estas observaciones de Hubble han revelado que el sistema Tr16-244 en realidad es una estrella triple. Dos de las estrellas están tan cerca entre sí que parecen un único objeto, pero la Cámara Avanzada para Investigaciones de Hubble las muestra como dos elementos. La tercera estrella necesita decenas o cientos de miles de años para orbitar a las otras dos. El brillo y proximidad de los componentes de estrellas dobles y triples tan masivas hace particularmente complejo descubrir las propiedades de las estrellas masivas.

Fuente: http://www.cienciakanija.com/2008/11/25/hubble-logra-una-clara-vision-de-las-estrellas-masivas/

martes 25 de noviembre de 2008

¿Qué es la nada?

La idea de ‘la nada’ fue el desvelo de muchos pensadores, quizá desde el principio mismo de la filosofía. Y tal vez sea además, la pregunta por la cual muchos nos hemos intersado por vez primera en asuntos de índole filosófica. Varias ideas rondan el concepto de la ‘nada’, veamos pues, algunas de las más conocidas en esta breve reseña, siguiendo el diccionario de filosofía de José Ferrater Mora.

Ser o no ser, cosa de griegos

Entre los griegos, como común denominador puede observarse que parecen haberse centrado en el problema del ser. En algunos caso tomaron ‘la nada’ como la negación del ser: lo que hay es el ‘ser’ y sólo cuando se lo niega, aparece ´la nada’. Pensadores, como Parménides sostuvieron que sólo el ser es, y el no ser, no es. En diferente línea, se ha sostenido que de la nada no devine nada, de manera tal que afirmar tal cosa sería destruir la noción de causalidad y las cosas surgir por azar. Platon procuró comprender cuál podría ser la función de una participación de la nada en la concepción de los entes que son. Artistóteles, sostuvo que tanto la negación como la privación se dan dentro de afirmaciones, porque incluso del ‘no ser’ puede afirmarse que no es. Pero luego, la concpeción crisitana instaló la idea de Dios creando el mundo a partir de la nada, lo cual transformó significativamente las bases de la especulación filosófica ejerciendo posterior influencia en la filosofía moderna.

El ser, la nada y el absoluto

Mientras Kant establecerá diferentes categorías de ‘nada’, será Hegel quien afirmará que el ser y la nada son igualmente indeterminados porque la nada tiene la misma falta de determinación que el ser. Esta idea parte de vaciar al ser de toda referencia tras el objetivo de alcanzar la pureza absoluta: así, purificado, el ser y la nada son lo mismo. La absoluta inmediatez del ser lo coloca en el mismo plano que su negación y solo en devenir podrá surgir como un movimiento capaz de trascender la identificación de la tesis y la antítesis.

Lo inimaginable

Bergson señala que la metafísica siempre ha rechazado la duración y la extistencia como fundamento del ser por considerarlos contingentes. Bergson, para resolver esta cuestión, argumenta que la idea de la nada es una pseudo-idea, porque en realidad no se la puede ni imaginar ni pensar... y que el pensar únicamente suprime una parte del todo y no el todo mismo: es decir, suplanta un ser por otro ser. La representación de un objeto como inexistente incorpora la idea de exclusión. De ahí que haya más o no menos en al idea de un objeto concebido como inexistente que en la del objeto concebido como existente.

El soporte de la existencia

Heidegger sugiere pensar el problema de ‘la nada’ desde un paradigma diferente: él no se pregunta por qué se afirma que hay una nada sino por qué no la hay. En realidad, lo que pretende observar Heidegger es que la negación de un ente no es sino aquello mismo que hace posible la negación. Entonces, la nada es el ‘elemento’ sobre el cual se sostiene la existencia, y lo que lleva a descubrir el temple de existencial de la angustia. Para los filósofos de la escuela analítica, esta concepción equivale a sostener que ‘la nada anonada’, lo cual sería algo así como decir ‘la lluvia llueve’, y por lo tanto, la rechazan por considerarlas rebeldías inaceptables a las reglas sintácticas del lenguaje.

Impotencia lógica

Sartre, por su parte, acepta y corrige a Heidegger sosteniendo que el ser por el cual viene ‘la nada’ al mundo debe ser su propia nada, porque solo la libertad radical del hombre, permite enunciar signficativamente tale afirmaciones.

En síntesis, el supuesto último de los existencialistas es la impotencia lógica para resolver el problema de ‘la nada’ porque ésta solo aparece cuando alguien la enuncia, lo cual es solo posible tras haber trascendido ‘la nada’.

Fuente: http://filosofia.idoneos.com

Registran radiación cósmica misteriosa

Un experimento a bordo de un globo de helio detecta un exceso de radiación que podría explicarse por la aniquilación de materia oscura.

Foto
Globo estratósferico de helio lanzado desde la estación McMurdo en la Antártida. Foto: Louisiana State University.

Unos científicos anunciaron la semana pasada el descubrimiento de una fuente de radiación cósmica desconocida. El hallazgo fue realizado con el programa financiado por la NASA de globos de observación en la Antártida. El descubriendo se realizó con ATIC (Advanced Thin Ionization Calorimeter), un instrumento realizado dentro de un proyecto de colaboración internacional.
La radiación cósmica interacciona con la atmósfera terrestre de tal modo que a la superficie de la Tierra llega sólo la radiación secundaria que induce. Para estudiar la radiación cósmica original lo ideal es montar un detector en órbita, pero como esto es muy caro se pueden utilizar globo de helio que vuelen a gran altitud. El experimento ATIC pesa unos 2000 kilogramos y fue diseñado para ser izado a 38.000 metros sobre la Antártida con un globo de helio. A esa altura queda por debajo el 99.5% de la atmósfera. Debido a las condiciones climatológicas de la Antártida estos globos dan vueltas en círculo alrededor del continente de manera más o menos estable y permiten realizar un programa de observaciones.
Los investigadores implicados publicaron los resultados en Nature. Según éstos hay un exceso de electrones y positrones de alta energía, concretamente de entre 300 GeV y 800 GeV. Los científicos no pueden explicar este exceso de partículas a no ser que exista una fuente muy energética sin identificar cerca del Sistema Solar. Otra posible explicación sería la aniquilación de materia y antimateria oscura.
Los rayos cósmicos de alta energía pierden su energía en su viaje a lo largo de la galaxia y esta pérdida crece con la energía de los mismos. Por tanto, y según los cálculos, los electrones registrados en este experimento deben de provenir de algún punto a menos de 3000 años luz de distancia de nosotros si la fuente es habitual. La fuente podría ser un pulsar, un remanente de supernova o un agujero negro de masa intermedia.
Aunque no se ha observado la presencia de ninguno de estos objetos cerca del Sistema Solar los investigadores no descartan la posibilidad de que los haya y que produzcan estos resultados. Por tanto, esta radiación sería la primera indicación de un objeto interesante cerca de nosotros esperando a ser estudiado con otros instrumentos.
Una explicación alternativa a este exceso de radiación es que sea el resultado de un proceso a aniquilación materia-antimateria, pero de partículas que constituyan la materia oscura. Según algunas teorías el exceso de masa observado en las galaxias de debería a unas partículas exóticas no descritas por modelo estándar de partículas que casi no interaccionarían con las partículas de materia ordinaria y denominadas WIMP. Esta característica no excluiría la interacción de esas partículas entre sí. Partículas y antipartículas pesadas de materia oscura podrían aniquilarse produciendo electrones, positrones, protones y otras partículas ordinarias.
Esta última explicación sería la más interesante o seductora. La señal tiene un pico a 650 GeV y después declina rápidamente hasta el nivel de fondo de 800 GeV. Este perfil se puede explicar con la aniquilación de un tipo de concreto de WIMP propuesto por ciertas teorías.
Los resultados de ATIC son similares a los aportados por la misión orbital PAMELA (Payload for Antimatter Matter Exploration and Light-nuclei Astrophysics) que es una colaboración entre Rusia, Italia, Alemania y Suecia.
Sin embargo, algunos resultados provenientes del WMAP sobre un exceso de radiación en la dirección del centro galáctico contradicen los resultados de ATIC. Esto indicaría que la teoría no es correcta, que los datos de WMAP están mal o que la distribución de materia oscura no es homogénea.
Quizás la confirmación futura provenga del satélite GLAST (renombrado Fermi), ya en órbita y que también puede detectar electrones y positrones.

Fuente: http://neofronteras.com

lunes 24 de noviembre de 2008

EL TIEMPO: ¿REALIDAD O ILUSION?



Desde la antigüedad, el ser humano ha escudriñado bajo todas las disciplinas y vías, el denominado concepto tiempo. Con toda probabilidad, se continuara haciendo, pero realmente deberíamos preguntarnos: ¿existe el tiempo?. Para abordar el tema, en primer lugar deberíamos realizar unas premisas para entender antes qué es lo que entendemos por tiempo.

A nivel social, en las relaciones humanas, el tiempo es una unidad de medida, cuantificable por la cual podemos secuenciar y concatenar varios sucesos. En apariencia, estas unidades de medida, son exactas y a intervalos definidos. Sin embargo, la realidad muestra que el tiempo es una abstracción mental del ser humano para poder delimitar los sucesos que experimenta. Y por ello, como proyección abstracta, es variable, y dos sucesos concatenados, pueden tener diferente intervalo según el observador. Todos hemos percibido como en situaciones de peligro, los sucesos se nos han hecho muy vívidos y hemos tenido la capacidad de poder experimentar como si el tiempo se ralentizara, registrando todo cuanto acontece de forma instantánea en apenas unos segundos, y nuestra impresión es la de haber vivido una eternidad, y así se nos queda registrado. Solo el razonamiento, tras haber pasado el peligro, nos indica que en realidad fueron unos instantes, pero nuestra experiencia vivida, no corresponde con la del tiempo abstracto diario al que estamos acostumbrados.

Así mismo, solemos identificar al tiempo, como una sucesión lineal. Hay un pasado, un presente y un futuro. Sin embargo, la mecánica cuántica, se ha encargado de demostrar que el tiempo es cuántico, o mejor dicho, deberíamos decir, que este no existe como tal. Para poder entender mejor esto, habría que delimitar un nuevo concepto, pero que sin el tiempo no tendría sentido. O mejor dicho, el tiempo no es sino espacio. El espacio es en realidad lo que marca la concatenación de sucesos. Dos notas musicales no podrían ser diferenciadas sin un espacio entre ellas. Dentro de la mecánica cuántica se ha demostrado, aunque no se ha explicado porque, que una misma partícula a nivel subatomico puede estar en dos lugares a la vez. Este es uno de los grandes enigmas de la física hoy día, si bien hay mucho estudiado e investigado.


Pero dejando de lado el aspecto físico, centrémonos en el espacio. El espacio se ha conceptualizado como un lugar tridimensional en el cual se ubica un objeto material. Sin embargo, ¿dónde se ubica en el espacio un pensamiento?, y ¿ un sentimiento?. Todos podemos darle vueltas a una idea que formamos en nuestro pensamiento durante horas, pero no tiene forma real como objeto, y sin embargo existe y ocupa un lugar en ese espacio tridimensional. Según la intensidad o el tipo de pensamiento, este será pesado y ocupara un espacio de tiempo mas largo que otros que son relámpagos. La apreciación del tiempo es un juego mental que el ser humano utiliza, para poder secuenciar sus experiencias y el modo en que las procesa.

En otro orden, podemos decir que el único tiempo realmente existente es el presente, o por lo menos el que podemos apreciar o experimentar. El pasado no es mas que el recuerdo de lo vivido, pero no la vivencia en si. El futuro es el anhelo de lo que queremos vivir, pero no podemos experimentar lo que aún no ha sucedido.
(...)

Es evidente, que hechos pasados son traídos a nuestro presente por la mente, y que como tal forman parte del momento en que vivimos. Pero no nos engañemos, esas experiencias pasadas, no son las experiencias de hoy, sino la percepción del recuerdo de aquellos hechos, no los hechos en si. Cuando nos recreamos en el juego de experiencias pasadas, estamos apegadas a ellas, porque de un modo u otro, las utilizamos para justificarnos en nuestras carencias, nuestras insatisfacciones, etc. Incluso cuando han sido experiencias agradables y nos regodeamos en ellas, también estamos apegados a que otros tiempos fueron mejores. Carlos Castaneda, en sus relaciones con un indio chaman, nos recordaba que había que borrar nuestra historia personal. Ello no quiere decir que haya que obviar nuestra historia y de donde venimos, sino de no apegarnos a ella como expresión de lo que somos. No somos un acumulador de experiencias, somos la experiencia en si.

Respecto al futuro, sucede lo mismo. Cuando nuestro presente no nos gusta, cuando el momento que atravesamos no lo vivimos en plenitud, solemos engancharnos a los deseos y anhelos de que para ser personas completas nos falta aun algo que nos tiene aun que llegar. Obviamos lo que somos ahora, para mirarmos como queremos ser mañana, y así nos definimos.


Sin darnos cuenta, cuando realizamos nuestras identificaciones con el pasado o el futuro, estamos dejando de lado lo mas importante, lo único importante: el presente. Nuestro encadenamiento racional, nos ha hecho estar ausentes de nosotros mismos, en otras palabras, perdemos conciencia de ser.



Los motivos que nos llevan a no ser conscientes, tiene sus raíces mas profundas en la no aceptación del ser humano de que su existencia como ente individual es limitada. Dicho de otro modo, la muerte como proceso concatenado a la vida es un hecho el cual no queremos admitir, y por ello, bailamos entre pasado y futuro (un futuro a medio plazo), para describir un bucle cerrado de aparente inmortalidad. Como dice Ken Wilber: “necesitamos realizar salidas furtivas a nuestro pasado, con el fin de proyectar hacia el futuro, de que tiene que haber un mañana.”.

El presente, es atemporal, y lo es porque se vive y experimenta en el momento, porque de otro modo no seria el presente. Pero para poder hacerlo en plenitud, es ineludible ser conscientes. Solo así, aspirando a la plena conciencia, podemos desligarnos de las cadenas y el yugo del tiempo.

Volviendo a la practica diaria, y por poner ejemplos, ¿cuántos de nosotros cuando hemos necesitado estudiar para un examen, hemos tenido la sensación de que en una hora o dos hemos adelantado mas que en toda una semana de estudio? Ello es debido a que en esa hora o dos, hemos estado plenamente conscientes y atentos al 100 % en lo que estabamos haciendo, mientras que las otras horas de estudio, nuestro pensamiento divagaba en otras cosas diferentes.

Por tanto el tiempo, no tiene una dimensión propia, solo es la proyección abstracta que nuestra mente realiza para poder delimitar las cuestiones y sucesos diarios. En otro orden de estas explicaciones, la teoría de David Bohm del mundo holográfico, plantea que el tiempo sea un continuum, en donde pasado, presente y futuro conviven en diferentes planos interaccionando entre ellas.

Fuente: http://craneosacral.blogcindario.com
Muerte

Legar el sentido que quise dar a mi vida no me consuela nada. Sólo se vive una vez. Aquellos que dejan tras de sí objetos de afecto personal, y especialmente aquellos que han cultivado un sentimiento de solidaridad respecto a los intereses colectivos de la Humanidad, mantienen en la víspera de su muerte un interés tan vivo como en el esplendor de su juventud o salud. Mis objetos pasan a ser inútiles y sin historia.

Miedo:
El hombre no consigue mirar de frente a la eternidad a sangre fría. Es más duro asumirla que padecerla. Cuando la muerte nos toca de cerca reaccionamos como si no la hubiéramos visto nunca. Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte. (Leonardo Da Vinci). El no haber hecho nada de nuestra vida aumenta nuestro miedo a la muerte. Aprende a vivir y sabrás morir bien. Se puede morir tranquilo si uno ha cumplido su vocación. Si es duro vivir, morir no lo es menos. Quien no teme a la muerte ¿Qué puede temer? De nada sirve hacerla presente, remarcar la brevedad de todo. Nada hay de terrible en no vivir. Elimina el ansia de inmortalidad. Suprime el miedo. Sin sensación no hay bien ni mal. ¿Miedo a la muerte? Uno debe temerle a la vida, no a la muerte. (Marlene Dietrich) | Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos. (Bertrand Arthur William Russell) | Estamos "programados" para envejecer y morir. Sometidos a los achaques del cuerpo, constantemente sentimos también miedo, sea un temor vago e inconcreto o apremiante (quizá más vago e inconcreto al comienzo de nuestra vida consciente, para hacerse más apremiante con los años) Ese miedo es el eco de la conciencia temporal de nuestro destino de seres arrastrados hacia su fin. (F.Savater) | Un miedo difuso es es el fondo afectivo de nuestro ser, la tonalidad afectiva fundamental. El miedo siempre está ahí. Una nadería y tenemos miedo, pues esa "nadería", ¿quién sabe?, quizá no es nadería, quizá es ya la muerte. (Marcel Conche)

Vida/duración:
El lapso de una vida es insignificante. Nacer es comenzar a morir. El común de los hombres que no sabe qué hacer con esta vida, quiere otra, que no acabe nunca. A pocos les resulta suficiente la duración de una vida. Cuantos más años se tienen, más se ve cuán importante sería el no tener tantos. Es inútil cuestionar o lamentar lo que nos viene impuesto. Entregarse a las diversiones no equivale a saborear la vida. Duerme con el pensamiento de la muerte y levántate con el pensamiento de que la vida es corta. (Tagore)

    Para Heidegger, como para Borges (¡por eso quería refutar el tiempo!), estar hechos de tiempo significa estar abocados a la muerte, resbalar sin tregua hacia ella. ¡Qué poco nos importaría el tiempo en ninguna de sus formas o medidas si nos creyésemos inmortales! Nos desentenderíamos de él como los niños pequeños, que nos dicen "¿te acuerdas de ayer...?" y se están refiriendo al verano pasado... ¡o a esta misma mañana! La temporalidad es la conciencia de nuestro tránsito hacia la muerte y del tránsito hacia su acabamiento o ruina de las cosas que más amamos. Por eso nos urge, por eso nos angustia, por eso nos empuja a la melancolía ... o al desafío. Ser temporales (sabernos temporales) es siempre vivir "poco", pero también proporciona un sabor fuerte, intenso, a la brevedad vital que paladeamos. La vida nunca puede dejarnos indiferentes porque siempre se está acabando: y el acecho de la muerte vuelve desgarradoramente interesante el más insípido de los momentos. (F.Savater)

Igualdad:
La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes. (Horacio). La muerte llama, uno a uno, a todos los hombres y a las mujeres todas, sin olvidarse de uno solo -¡Dios, qué fatal memoria!-, y los que por ahora vamos librando, saltando de bache en bache como mariposas o gacelas, jamás llegamos a creer que fuera con nosotros, algún día, su cruel designio. (Camilo José Cela)


Angeles Ni sombras:
Lo ridículo es no parar de hablar de la muerte, de la que lo único que sabemos es que es y está. La muerte no existe, me digo muchas veces, recordando la de cada uno, la de todos ellos: simplemente se deja de vivir. No ha una "Dama del alba", ni un Segador de Guadaña, ni un jugador de ajedrez; ni ese ángel que esculpen sobre algunas tumbas con el dedo puesto sobre lo labios. Pide silencio. No le hagamos caso: es solo un mármol hecho por un hombre y una superstición. No queremos callarnos... No hay Mas Allá, no hay fantasmas, ni sombras ni nada. Ni Infierno, ni Juicio Final, que son un par de horribles canalladas para atarnos al miedo... No hay ni siquiera ese "se" impersonal. La Nada, que es una imaginación, tan absurda como el Todo. (Eduardo Haro Tecglen)

Día de difuntos:
Yo no siento ni practico el culto materialista y exterior que consiste en acercarse a un pedazo de mármol en donde no hay más que algunas palabras y unas pocas reliquias invisibles de un cuerpo que ya no vive. Los muertos siguen viviendo solamente de dos maneras: en la segunda vida, para los que tienen fe, y el alma de los supervivientes, en nuestro cálido y presente recuerdo. Morimos en la tierra una segunda vez, cuando se mueren todos aquellos que nos amaron. (Papini, 2 noviembre 1942)


Tumba de Neruda y Matilde en Isla Negra Matilde Urrutia, aquí te dejo
lo que tuve y lo que no tuve
lo que soy y lo que no soy.
Mi amor es un niño que llora:
no quiere salir de tus brazos,
yo te lo dejo para siempre...
(Pablo Neruda)

Pequeña Muerte
Fue una pequeña muerte tu partida.
Una muerte pequeña que me crece
cuando imagino a veces que estás cerca
y me obstino en dar vueltas por las
calles y regreso a mi casa con la lluvia
cayendo y me asalta tu voz en la noche
sin horas.
Claribel Alegría

Flor de hielo. José Martí:
Mírala: Es negra! Es torva! Su tremenda
Hambre la azuza. Son sus dientes hoces;
Antro su frente; secadores vientos
Sus hálitos; su paso, ola que traga
Huertos y selvas; sus manjares, hombres.
Viene! escondeos, oh caros amigos,
Hijo del corazón, padres muy caros!
Do asoma, quema; es sorda, es ciega: -el hambre
Ciega el alma y los ojos. Es terrible
El hambre de la muerte!
(Versos libres 1882)


Roma:
Pobre alma mía, errante y tierna, huésped y compañera del cuerpo, que ahora te irás a regiones pálidas, frías, desnudas. Y no te entregarás como acostumbras, a los placeres. (Adriano, 76-138)

Preocupaciones, fatigas, premios y honores por el deber cumplido, partid, atormentad en adelante otras vidas. Lejos de vosotros me llama un dios. Concluida esta vida, tierra hospitalaria, adiós. | De la suerte y de la muerte no hay quien escape. | No existe la muerte, sólo cambian las condiciones de vida. | La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor. (Séneca)

Borges:
La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.

¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.

Angel Varios:
La muerte se paga viviendo. (Giuseppe Ungaretti) La muerte se lleva todo lo que no fue, pero nosotros nos quedamos con lo que tuvimos. (Mario Rojzman) El matrimonio es la vida o la muerte; no hay término medio. (Bertrand Rusell) He meditado a menudo sobre la muerte y encuentro que es el menor de todos los males. (Francis Bacon) Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas. (Napoleón Bonaparte) Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin. (Rabindranath Tagore) Cuando uno no sabe aún lo que es la vida, ¿cómo podría conocer lo que es la muerte? (Confucio) Un viaje es una nueva vida, con un nacimiento, un crecimiento y una muerte, que nos es ofrecida en el interior de la otra. Aprovechémoslo. (Paul Morand) La lucha justa te vuelve valioso, la muerte en la lucha te vuelve eterno. | La primera condición para la inmortalidad es la muerte. (Stanislaw Jerzy Lec) Cuando contemplo el sagrado liao wo mis pensamientos se vuelven hacia aquellos que me concibieron, que me criaron y que ahora descansan. Les devolvería todo lo que me prodigaron. Pero, al igual que el cielo, son ya inabordables. (Huston Smith)


Si la muerte pisa mi huerto:

Si la muerte pisa mi huerto
¿quién firmará que he muerto
de muerte natural?

¿Quién lo voceará en mi pueblo?
¿quién pondrá un lazo negro
al entreabierto portal?

¿Quién será ese buen amigo
que morirá conmigo,
aunque sea un tanto así?

¿Quién mentirá un padrenuestro
y a rey muerto, rey puesto...
pensará para sí?

¿Quién cuidará de mi perro?
¿quién pagará mi entierro
y una cruz de metal?

¿Cuál de todos mis amores
ha de comprar las flores
para mi funeral?

¿Quién vaciará mis bolsillos?
¿quién liquidará mis deudas?
A saber...

¿Quién pondrá fin a mi diario
al caer
la última hoja en mi calendario?

¿Quién me hablará ente sollozos?
¿quién besará mis ojos
para darles la luz?

¿Quién rezará a mi memoria,
Dios lo tenga en su Gloria,
y brindará a mi salud?

¿Y quién hará pan de mi trigo?
¿quién se pondrá mi abrigo
el próximo diciembre?

¿Y quién será el nuevo dueño
de mi casa y mis sueños
y mi sillón de mimbre?

¿Quién me abrirá los cajones?
¿quién leerá mis canciones
con morboso placer?

¿Quién se acostará en mi cama,
se pondrá mi pijama
y mantendrá a mi mujer,

y me traerá un crisantemo
el primero de noviembre?
A saber...

¿Quién pondrá fin a mi diario
al caer
la última hoja en mi calendario?
(Joan Manuel Serrat)


The end. Jim Morrison:
As I look back
over my life
I am struck by post
cards
Ruined Snap Shots
faded posters
Of a time, I can’t recall

This is the end, beautiful friend.
This is the end, my only friend. The end
Of our elaborate plans. The end
Of everything that stands, the end.
No safety or surprise, the end.
I’ll never look into your eyes again.

Let’s just say I was testing the bounds of reality.
I was curious to see what would happen.
That’s all it was: just curiosity.
(Jim Morrison, 1969)


Cuando yo me vaya...:
Cuando yo me vaya, no quiero que llores,
quédate en silencio sin decir palabras, y vive
recuerdos, reconforta el alma.
Cuando yo me duerma, respeta mi sueño por
algo me duermo, por algo me he ido.
Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada y casi
en el aire con paso muy fino búscame en mi casa,
búscame en mis cartas, entre los papeles que he
escrito apurado.
Ponte mis camisas, mis sweaters, mi saco, y
puedes usar todos mis zapatos.
Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama,
cuando haga frío, ponte mis bufandas.
Te puedes comer todo el chocolate y beberte el
vino que dejé guardado.
Escucha ese tema que a mi me gustaba, usa mi
perfume y riega mis plantas.
Si tapan mi cuerpo no me tengas lastima; corre
hacia el espacio, libera tu alma, palpa la poesía,
la música, el canto y deja que el viento juegue
con tu cara, besa bien la tierra, toma toda el
agua, y aprende el idioma vivo de los pájaros.
Si me extrañas mucho, disimula el acto.
Búscame en los niños, el café, la radio, y en el
sitio ése donde me ocultaba.
No pronuncies nunca la palabra muerte.
A veces es más triste vivir olvidado que morir
mil veces y ser recordado.
Cuando yo me duerma, no me lleves flores a una
tumba amarga, grita con la fuerza de toda tu
entraña que el mundo está vivo y sigue su
marcha. La llama encendida no se va a apagar
por el simple hecho de que no este más. Los
hombres que viven no se mueren nunca, se
duermen a ratos, de a ratos pequeños y el sueño
infinito es solo una excusa.
Cuando yo me vaya extiende tu mano y estarás
conmigo sellado en contacto y aunque no me
veas, y aunque no me palpes sabrás que por
siempre estaré a tu lado.
Entonces un día; sonriente y vibrante sabrás que
Volví para no marcharme...

Angel La muerte como simple cesación:
Platón afirmó que la filosofía es una meditación de la muerte. Toda vida filosófica, escribió después Cicerón, es una commendatio mortis. Veinte siglos después Santayana dijo que "una buena manera de probar el calibre de una filosofía es preguntar lo que piensa acerca de la muerte". Según estas opiniones, una historia de las formas de la "meditación de la muerte" podría coincidir con una historia de la filosofía. Ahora bien, tales opiniones pueden entenderse en dos sentidos. En primer lugar, en el sentido de que la filosofía es o exclusiva o primariamente una reflexión acerca de la muerte. En segundo término, en el sentido de que la piedra de toque de numerosos sistemas filosóficos está constituida por el problema de la muerte. Sólo este segundo sentido parece plausible. Por otro lado, la muerte puede ser entendida de dos maneras. Ante todo, de un modo ambiguo; luego, de una manera restringida. Ampliamente entendida, la muerte es designación de todo fenómeno en el que se produce una cesación. En sentido restringido, en cambio, la muerte es considerada exclusivamente como la muerte humana. Lo habitual ha sido atenerse a este último significado, a veces por una razón puramente terminológica y a veces porque se ha considerado que sólo en la muerte humana adquiere plena significación el hecho de morir. Esto es especialmente evidente en las direcciones más "existencialistas" del pensamiento filosófico, no sólo las actuales, sino también las pasadas. En cierto modo, podría decirse que el significado de la muerte ha oscilado entre dos concepciones extremas: una que concibe el morir por analogía con la desintegración de lso inorgánico y aplica esta desintegración a la muerte del hombre, y otra, en cambio, que concibe inclusive toda cesación por analogía con la muerte humana.

AngelUna historia de las ideas acerca de la muerte supone, en nuestra opinión, un detallado análisis de las diversas concepciones del mundo -y no sólo de las filosofías- habidas en el curso del pensamiento humano. Además, supone un análisis de los problemas relativos al sentido de la vida y a la concepción de la inmortalidad, ya sea bajo la forma de afirmación, o bien bajo el aspecto de su negación. En todos los casos, en efecto, resulta de ello una determinada idea de la muerte. Nos limitaremos aquí a señalar que una dilucidación suficientemente amplia del problema de la muerte supone un examen de todas las formas posibles de cesación aun en el caso de que, en último término, se considere como cesación en sentido auténtico solamente la muerte humana. De este examen resulta, por lo pronto que hay una distinta idea del fenómeno de la cesación de acuerdo con ciertas últimas concepciones acerca de la naturaleza de la realidad. El atomismo materialista, el atomismo espiritualista, el estructuralismo materialistany el estructuralismo espiritualista defienden, en efecto, una diferente idea de la muerte. Ahora bien, ninguna de estas concepciones entiende la muerte en un sentido suficientemente amplio, justamente porque, a nuestro entender, la muerte se dice de muchas maneras, (desde la cesación hasta la muerte humana), de tal modo que puede haber una forma de muerte específica para cada región de la realidad. La analogia mortis que con tal motivo se pone de relieve puede explicar por qué -para citar casos extremos- la concepción atomista materialista es capaz de entender el fenómeno de la cesación en lo inorgánico, pero no el proceso de la muerte humana, mientras que la concepción estructuralista espiritualista entiende bien el proceso de la muerte humana, pero no el fenómeno de la cesación en lo inorgánico. No se trata, pues, de adoptar una determinada idea del sentido de la cesación en una determinada esfera de la realidad y aplicarla por extensión a todas las demás esferas -por ejemplo, de concebir la muerte principalmente como cesación en la naturaleza inorgánica y luego de aplicar este concepto a la realidad humana; o, a la inversa, de partir de la muerte humana y luego concebir todas las demás formas de cesación como especies, por acaso "iferiores", de la muerte human-. Se trata más bien de ver de qué distintas maneras "cesan" varias formas de realidad y de intentar ver qué grados de "cesabilidad" hay en el continuo de la Naturaleza. En El ser y la muerte (1962), el autor de la presente obra ha formulado varias proposiciones relativas a la propiedad "ser mortal", donde la expresión 'ser mortal' resume cualquier modo de dejar de ser: "(1) Ser real es ser mortal; (2) Hay diversos grados de mortalidad, desde la mortalidad mínima a la máxima; (3) La mortalidad mínima es la de la naturaleza inorgánica; (4) La mortalidad máxima es la del ser humano; (5) Cada uno de los tipos, de ser oncluidos en 'la realidad', es comprensible y analizable en virtud de su situación ontológica dentro de un conjunto determinado por dos tendencias contrapuestas: una que va de lo menos mortal a lo más mortal y otra que recorre la dirección inversa". Lo que se llama "muerte" es entendido aquí como un fenómeno o una "propiedad", que permite "situar" tipos de entidades en el citado "continuo de la Naturaleza".

AngelHa sido común estudiar filosóficamente el problema de la muerte como problema de la muerte humana. En la actualidad abundan los estudios biológicos, psicológicos, sociológicos, médicos, legales, etc. sobre la muerte, con atención a casos concretos, a los modos como en distintas comunidades y en diferentes clases sociales se hace frente al hecho de que los seres humanos mueren. Estos estudios son importantes, porque ponen de manifiesto que la muerte humana es un fenómeno social, a la vez que un fenómeno natural. Por se tiene en cuenta no solamente los "moribundos" y los "fallecidos", sino también los sobrevivientes. La investigación propia a que antes nos referimos no deja de lado los citados estudios, pero atiende a la noción de "muerte" (o de "cesación") como noción filosófica y no solamente como un fenñomeno humano. En lo que toca al último se han contrapuesto dos tesis extremas: según una de ellas, la muerte es simplecesación; según la otra, la muerte es "la propia muerte", irreductible e intransferible. Estimamos, por nuestro lado, que la llamada "mera cesación" y la muerte "propiamente humana" funcionan a modo de conceptos-límite. De la muerte humana se puede decir que es "más propia" que otras formas de cesación, pero, a menos de cortar por completo la persona humana de sus raíces naturales, debe admitirse que tal propiedad no es nunca completa. Junto a una investigación filosófica de la muerte, puede procederse a una descripción y análisis de las diversas ideas que se han tenido acerca de la muerte en el curso de la historia, y en particular en el curso de la historia de la filosofía. Puede entonces examinarse la idea de la muerte en el naturalismo, en el estoicismo, en el platonismo, en el cristianismo, etc. También pueden estudiarse las diversas ideas de la muerte en diversos "círculos culturales" o en varios períodos históricos. En la mayor parte de los casos este estudio va ligado un examen de las diversas ideas acerca de la supervivencia y la inmrotalidad. (José Ferrater Mora)

Fuente: http://mgar.net/ser/muerte.htm

domingo 23 de noviembre de 2008

Anaxágoras de Clazomene y el Mecanismo de la Cualidad y el Espíritu

Con Anaxágoras de Clazomene se instala definitivamente en Atenas la Filosofía, por vez primera en la Historia del pensamiento griego.

Su Física, la única que se le puede atribuir con certeza, trataba en su libro primero de los principios.

Igual que antes Empédocles y que Leucipo, casi por los mismos días, también Anaxágoras parte del eleatismo: la totalidad de las cosas -dice- es eternamente igual a ella misma (frag. 5). Niega, por tanto, el devenir, el nacer y el perecer (frag. 17, al comienzo). Pero si no sigue la tradición de la antigua Física, más que en la forma a que la había ya sometido la Filosofía de los eleáticos, es también con el propósito de conciliar esta Filosofía con la realidad empírica de la pluralidad y del movimiento. Ahora bien, al hacerlo se opone a la vez a Empédocles y a Leucipo, negando al primero el derecho de extraer de sus cuatro raíces irreductibles la íntima diversidad de las cualidades y la realidad del vacío.

Si los pretendidos cuerpos simples parecen ser aquello de lo que proviene todo, es, precisamente, porque son las mezclas más densas de que tengamos experiencia (frag. 1, al final), y, de manera general, ninguna generación de algo compuesto puede comprenderse, a no ser que toda la variedad cualitativa que conlleva su devenir preexista en el principio. Este es el sentido de la famosa proposición con la que comenzaba su libro: Todas las cosas estaban reunidas, infinitas en multitud como en pequeñez, pero ninguna aparecía distintamente a causa de esta pequeñez.

La multitud de las diferencias cualitativas es infinita, hasta el punto de no poder ser discernible. Pero, por otra parte, esta distinción infinita es real, y la división, infinita en acto, de la cualidad va acompañada de una división, igualmente infinita en acto, de la extensión, y a cuyo defecto tendrían que aparecer nuevas semillas para corresponder a un desarrollo dinámico de determinada cualidad en variados matices. Así, pues, cada diferencia cualitativa es una partícula, y estas partículas, al revés del atomismo, están divididas hasta lo infinito en partículas idénticas; pues hay lo más pequeño sin fin, teniendo en cuenta que es imposible que el Ser cese de ser, lo mismo que es imposible que a la mezcla original le falte algo y no sea infinitamente grande (frag. 3).

La originalidad de Anaxágoras no es menos grande en su concepción de la causa motriz. Acepta osadamente la tesis eleática de la inmovilidad esencial y, para la infinitud del tiempo, del Ser infinitamente cualificado que ha concebido: la mezcla total primitiva jamás saldría de su inercia si un movimiento de separación no hubiera sido producido en ella a causa de lo que Anaxágoras denomina el Espíritu, el νούς (nous). El Espíritu es una cosa infinita, dueña absoluta; sólo está en sí mismo y para sí mismo (frag. 12, cf. 11). Es, pues, algo completamente distinto del logos de Heráclito, inmanente al devenir en el que circula.

El Espíritu no es únicamente una causa motriz, sino una inteligencia, pues conoce igualmente la mezcla y lo que en ella está distinguido y separado; y una inteligencia ordenadora, pues la manera en que todo debe ser, la que en que todo ha sido y ya no es ahora y aquella en que todo es, fue el Espíritu quien lo puso en orden (frag. 12).

Correlativamente, para Anaxágoras, el azar sólo es la incapacidad en la que nos encontramos para descubrir la causa, y la fatalidad una palabra vacía. Y, sin embargo, parece que, por otra parte, el Espíritu no es una inteligencia que reflexione y calcule, es, más bien, análogo al alma de los seres vivos. Y, en efecto, después de haber dicho que es la única cosa de la que no hay parte en cada cosa, agrega Anaxágoras que hay no obstante, cosas en las que está el Espíritu y que tienen al Espíritu por dueño; son todas aquellas que poseen aliento. Pero, continúa, el Espíritu es siempre igual, el más grande como el más pequeño (frag. 11 y 12). Lo que, sin duda, quiere decir que es siempre exterior a la mezcla, ya se trate de la mezcla original o de la que constituye un ser vivo. De igual manera, no es por poseer un espíritu más elevado por lo que los animales son superiores a las plantas o los hombres superiores a los animales, sino porque no están adheridos a la tierra o porque tienen manos. El Espíritu sería, pues, como un alma independiente de la que emanan otras almas igualmente independientes. En fin, lo que impide decididamente creer que este Espíritu, por muy ordenador que sea, se proponga fines, es que debe su conocimiento total de todo y su fuerza fuerza superior a todo, a ser únicamente la más fluida de todas las cosas y la más pura (frag. 12), es decir, la más apta para deslizarse entre ellas, para dividirlas, primero y para, después, animarlas sin correr, con todo el riesgo de mezclarse con ellas. Así se comprende la decepción –tan vigorosamente expresada por Platón y por Aristóteles- de los que, con Sócrates, reprochaban a la Física antigua no alegar más que causas mecánicas y que no encontraban en la Filosofía del Espíritu sino una tramoya de teatro que se saca a escena en los momentos de dificultad, cuando se trata de explicar el origen del movimiento o la vida.

De las opiniones biológicas o psicológicas de Anaxágoras, lo más interesante que debe recordarse es que, según él, a la inversa de lo que sostenía Empédocles, lo contrario reconoce a lo contrario: el frío no se siente sino en contraste con el calor. Toda sensación es, pues, una alteración; de esto deduce que es un dolor embotado por el hábito, pero que se aviva si la excitación resulta demasiado intensa.

Históricamente y en relación con las épocas de la Filosofía y de la ciencia griega, marca Anaxágoras un decisivo progreso. No sacrifica nada de la herencia de los filósofos anteriores, ni el cualitativismo de los milesios, de Heráclito o de Empédocles, ni la negación del devenir de los eleáticos, ni aquella combinación de su extensión con el número pitagórico que es el cuantitativismo de los atomistas, ni su mecanicismo. Pero, por otro lado, inicia caminos por una nueva Filosofía. Al colocar, como lo hizo, al ser en la cualidad, al esforzarse por elevarlo desde la sensación a la inteligibilidad, preparaba efectivamente el pensamiento para constituir lo real con formas e ideas específicamente distintas. Más aún, al atribuir, aunque fuese incompletamente, la causalidad eficiente al Espíritu, sugería la sustitución de la causalidad mecánica y material por una causalidad ideal del fin y del bien. No sin razón el último de los físicos naturalistas fue considerado por Platón y por Aristóteles como precursor de la revolución socrática.

Leon Robin

Fuente: http://www.elrincondeburdon.com/

¿Puede la mente afectar la realidad?


Por Leonardo Vintiñi


La influencia de los pensamientos sobre nuestro destino perteneció durante siglos a la esfera de la espiritualidad. ¿Podría la física cuántica develar la realidad tras el enigma?

"Cada vez que aprendemos y tenemos experiencias nuevas, cientos de miles de neuronas se reorganizan". El Doctor Joe Dispenza, reconocido a nivel internacional por su innovadora teoría acerca de la relación mente-materia, comenta las extraordinarias propiedades que el cerebro ha revelado a los científicos en la última década. "La ciencia empieza a entender que, además de permitir que el entorno modele nuestro cerebro, podemos crear conexiones sinápticas en el mismo, sólo con enfocar nuestra atención en un pensamiento".

Con cada nueva experiencia, una conexión sináptica se establece en nuestro cerebro; con cada sensación, visión o sentimiento nunca antes explorado, una nueva relación entre dos de las más de 100 mil millones de células cerebrales se establece de forma inevitable. Si la experiencia se repite en un lapso de tiempo relativamente corto, dicha conexión se fortalece; si no lo hace en un largo período de tiempo, la conexión se debilita o se pierde.

La plasticidad cerebral, o capacidad de nuestro cerebro para cambiar su forma física, constituye una de las propiedades más asombrosas en el campo de la neurobiología. Sin embargo, la influencia de cada experiencia corporal sobre nuestro órgano pensante (frío, miedo, sueño, felicidad) es un campo en el que muchos científicos del pensamiento adivinan pueda subyacer una relación inversa.

Si una brisa fresca es capaz de erizar todos los bellos de un antebrazo ¿es capaz la mente humana de crear la misma sensación con idénticos resultados? Según el Dr. Dispenza, el cerebro no sólo puede recrear físicamente todos los estados que naturalmente percibe del ambiente, sino que es capaz de alterar el entorno social entero con el suficiente entrenamiento y la merecida intención. "Mente y materia no están separadas. Los humanos pues, podemos usar la mente subjetiva para influir en el mundo objetivo" , alega el autor de "Desarrolla tu cerebro: la ciencia de cambiar tu mente".

Dispenza sostiene que el cerebro es incapaz de diferenciar entre una sensación física real de una sensación provocada mentalmente. De tal modo y con el suficiente enfoque, nuestra materia gris podría verse engañada con el objetivo de revertir estados físicos negativos. "Una vez tomé a dos personas" ejemplifica el bioquímico. "Una estiraba con un dedo un cordel durante una hora al día, durante cinco días a la semana, durante cuatro semanas. Su dedo ganó un 30% más de fuerza. La segunda persona hizo lo mismo… pero sólo mentalmente. ¡Y su dedo ganó un 22% más de fuerza!"

Los científicos actualmente estudian cuán profundo puede tornarse el juego en el que la mente domina a la materia. Desde el efecto placebo (en el cual la persona se siente mejor después de tomar un medicamento falso) hasta los practicantes de Tummo, quienes sudan mientras meditan a temperaturas bajo cero, la influencia de una porción "espiritual" del ser humano sobre una porción innegablemente física del mismo, desafía a las concepciones tradicionales acerca del pensamiento, donde la materia se regía por leyes físicas y la mente se remitía a un mero producto de interacciones químicas neuronales.

El Dr. Dispenza argumenta que sus investigaciones provienen de un campo tan estudiado como la física cuántica, y que su propia experiencia de remisión espontánea de una enfermedad constituye un punto de partida para el estudio de la influencia mental. Dispenza, tras un accidente automovilístico en el que los doctores solo veían como salida un procedimiento quirúrgico, decidió desafiar a la ciencia y cambiar su estado de discapacidad con el entrenamiento mental diario. "Decidí que no me operaría y que usaría mi mente para que mi cuerpo mejorase. Y funcionó. Decidí dedicar mi vida a estudiar la conexión entre cuerpo y mente para lograr cambios".

El "Dr. de la mente" ha logrado registrar decenas de casos de remisión espontánea de enfermedades, en los cuales el paciente, generalmente afectado de patologías serias, lograba darse cuenta de que la dolencia era solo un producto de una mentalidad negativa, revirtiéndola completamente después de un poco de entrenamiento. Tales argumentos, acompañados de evidencias como el "efecto placebo" y el asombroso dominio corporal de algunos monjes budistas, dejarían sin fundamento a cualquier defensor de “la mente como producto de la materia".

Otro de los frutos de las investigaciones del Dr. Dispenza, es la inconciente adicción que los mortales desarrollan por sentimientos diversos, negativos o positivos. Según Dispenza, los sentimientos condenan a una persona a la repetición de comportamientos, desarrollando una "adicción" a la combinación de sustancias químicas específicas para cada sentimiento que "inunda” el cerebro con cierta frecuencia. De tal modo, podría decirse que una persona temerosa es "adicta" al sentimiento de temor. Su cerebro es capaz de liberar cada vez más fácilmente una combinación química propia del temor ante determinadas circunstancias y los receptores para tales sustancias también serían producidos en mayor número. Del mismo modo se aplicaría la relación a la depresión, la ira, la exultación y demás pasiones.

No obstante, Dispenza parece ganar tantos adeptos como detractores a la hora de demostrar que los pensamientos pueden modificar un campo espacial más allá del propio organismo. Generalmente asociado a un género de pseudo-ciencia, el estudioso alega que si la teoría de "crear nuestra propia realidad" no suena científica, las partículas elementales tampoco deberían de serlo. "(las partículas) se comportan contrariando las leyes de la física mecánica. Para empezar: donde todo parece sólido, ¿qué hay? ¡Abismos de vacío! en el átomo, entre los electrones y el núcleo, hay inmensidades de vacío; y entre los protones y neutrones del núcleo del átomo, hay más inmensidades de vacío… O sea, los ladrillos de la materia… están vacíos. ¡La materia es mero vacío!"

Sin embargo, habilidades como la telequinesia (capacidad de mover objetos con la mente) parecen encontrarse aún más cerca de la aceptación científica que la capacidad de producir o afectar grandes hechos sociales que escapan a nuestra dimensión. A pesar de todo, el Dr. Dispenza, asegura que hemos estado afectando nuestra realidad durante siglos sin darnos cuenta. Cuando le preguntan como puede ser eso posible, simplemente responde "al rezar"

Fuente: http://www.ecuadorciencia.org/

Mente y cerebro


"Los límites del alma no los hallarás andando, cualquier camino que recorras; tan profundo es su fundamento"
Heráclito, 22B45


"Sócrates: Propio del alma es un fundamento que se acrecienta a sí mismo"
Juan Estobeo,
Florilegium


Entre la satisfacción de la felicidad y el culto estático del misterio, el científico debe preferir la primera. Las amantes de Barba Azul o Pandora de verdad representan al género humano. El gusto por el misterio no tiene nada de incompatible en nosotros con el placer de escudriñarlo. No nos extrañe, por consiguiente, que los neurólogos cuenten con la posibilidad de reducir algún día la mente consciente a un mecanismo cerebral, todo los sofisticado, complejo y delicado que se quiera, pero mecanismo material al fin y al cabo. La explicación de las bases físicas de la conciencia dejará a mi juicio el principal misterio sin resolver y además abrirá nuevos enigmas. Las actividades mentales, las representaciones mentales, incluida la representación del yo, la imagen o sentimiento de la propia identidad personal, en su esencia, sólo son accesibles a su propietario. Podemos observar el cuerpo y el cerebro de los demás, pero no nos es posible observar directamente la mente de nadie.

"El cuerpo y su cerebro son entidades públicas, mostrables, externas e inequívocamente objetivas. La mente es una entidad privada, escondida, interna e inequívocamente subjetiva"(1).

Inferimos que los demás tienen conciencia a través de su comportamiento, de su mirada, y de nuestra comunicación con ellos por medio del mundo físico, por analogía. Puesto que no podemos ocupar nunca la mente de otro ser humano y experimentar directamente su conciencia (si pudiéramos, la persona que habríamos ocupado ya no sería "él", ni "tú", sino "nosotros"), cualquier hipótesis que hagamos sobre la existencia de otras mentes es un acto de fe(2). Por principio, no puede existir una aproximación empírica al problema de la mente. Davidson, en su teoría del "monismo anómalo" ha puesto de manifiesto la _inconmensurabilidad_ entre los predicados físicos y los mentales, es decir, su no coextensionalidad.

"Los predicados mentales y los físicos no están hechos uno para el otro".(3)
Davidson cree que es lógicamente imposible hablar físicamente del cerebro (que es un objeto) presuponiendo a la vez que somos racionales, libres, etc., esto es, que somos sujetos, de lo cual se seguiría necesariamente la imposibilidad lógica de la psicología como ciencia.

Refiriéndose a dicha inconmensurabilidad, José A. de la Rubia(4) ha explicado el "carácter trascendental de lo mental": si bien en términos demasiado cognitivos para nuestro gusto. En efecto, cuando consideramos a los demás como agentes racionales utilizamos un sistema de explicación que incluye sistemas globales de creencias, intencionalidad... No construimos nuestro concepto de la mente de ningún modo similar a como construimos las teorías científicas porque lo hacemos sobre supuestos trascendentales: _presuponemos_ la racionalidad, la continuidad o identidad de la mente ajena, la coherencia de sus creencias..., que en modo alguno percibimos. Es chocante la idea de una comunidad de agentes racionales que no son más que un conjunto de presupuestos lógicos, ¿porqué no serían también presentimientos o conjuntos difusos de expectativas? Esto sería lo que hacemos: explicamos la mentalidad ajena suponiendo su isomorfismo con la propia o con otros sistemas mentales previsibles, virtuales o imaginarios. La inconmensurabilidad de los discursos físico y mental surgiría -como dice de la Rubia- por la incompatibilidad entre los ámbitos objetivo y normativo. Me cuesta mucho, no obstante, suponer al nivel lógico como incompatible con el nivel físico, o aceptar la lógica como un instrumento meramente normativo.

La cosa se complica cuando pensamos que tal vez la plasticidad del comportamiento humano, su capacidad de previsión, de elección, de evaluación de posibilidades, no dependa sólo de la primera imagen o sentimiento del yo, sino más bien de algo mucho más sofisticado todavía, de otro orden y que desarrollamos sólo a través de la adquisición del lenguaje. Me refiero a la _autoconciencia_.

Propongo provisionalmente una sencilla definición de la autoconciencia; se tratará de su determinación por una propiedad específica. Autoconciencia es

aquello que nos permite representar, simular... mentir y evitar mentir.
Tengo en cuenta para esta definición el famoso test de Turing. Una máquina es capaz de pensar de verdad como un ser humano si puede convencer a un investigador, que la interroga a través de un teletipo, de que es una mujer. La autoconciencia está así asociada a la capacidad de representar papeles, de ponerse en el lugar de otro, de simular estar más allá del ser que somos, de reinterpretarse como si uno fuera otro, lo cual presupone naturalmente alguna especie de lenguaje simbólico. Los filósofos suelen aludir a esta dimensión esencialmente teatral de la _persona_, atribuyendo a la palabra "persona" una etimología dudosa, que la asocia con el griego 'prosopon', que era la máscara que servía también de altavoz de resonancia en los escenarios áticos.

Aunque seguramente será beneficioso ensayar reducir el dualismo, un tanto esquizoide, que ha caracterizado a nuestra cultura desde los pitagóricos (y no sólo a nuestra cultura), me cuesta negar que haya una razón profunda para sostener que en el fondo seamos dos cosas (cuerpo/mente). Aunque tal vez un día se puedan analizar y describir las mediaciones entre una y otra, no podremos dejar de vivirlas como irreductibles entre sí.

Esta intuición es corroborada por Davidson:

"Si estoy en lo cierto, entonces, el conocimiento detallado de la física o la fisiología del cerebro, e incluso del hombreen su totalidad, no cortocircuitaría el género de interpretación requerido para la aplicación de conceptos psicológicos sofisticados"
Frente a estas intuiciones, Paul Churchland(5) ha pretendido justificar un "materialismo eliminativo". Según este investigador, la psicología popular es esencialmente mentalista y tan falsa y desastrosa que no puede ser reformada y actualizada en consonancia con el avance de la ciencia, sólo puede ser eliminada. A su juicio, tal eliminación supondría la destrucción del lenguaje actual y su lógica. Churchland es un gran conocedor del cerebro y un entusiasta de los modelos conexionistas o PDP (procesamiento paralelo distribuido) y cree que nuestro lenguaje natural será sustituido por uno más poderoso basado enteramente en el conocimiento aportado por las neurociencias. Con tal proyecto veríamos al fantasma suicidarse en el interior de la máquina. Tal posición es miope con respecto a lo que de verdad distingue al ser mental de la máquina. Gilbert Ryle(6) lo expresó así:
"A pesar de que el cuerpo humano es un motor, no es un motor ordinario, dado que algunas de sus funciones están gobernadas por otro motor en el interior del primero, siendo este segundo motor de una clase muy especial. Es invisible, inaudible y no tiene ni peso ni tamaño. No puede ser reducido a pedazos y las leyes que lo gobiernan no son las que conocen los ingenieros"

Ryle apoda a este administrador de los impulsos, a este regulador en quien radica el secreto de la voluntad, o sea de la automotivación, "el fantasma de la máquina". La vivencia interna de la conciencia no está localizada espacialmente aunque su _duración_ (Bergson) transcurra en el tiempo, tal vez esté hecha esencialmente de tiempo, puesto que los procesos mentales reconocibles son explícitamente dependientes de dicha duración, la sucesión misma de los estados psíquicos.

Seguramente es un error atribuir una sustancia a la mente, como si ésta fuera un objeto. Hoy día, por lo que respecta a la sustancialidad de la mente, casi todos los filósofos adoptan un cierto grado de materialismo, seguramente dependiente de un complejo cientifista. En absoluto rebaja la dignidad de la mente (o el alma) decir que no es un objeto físico, por el contrario, la devuelve a su verdadero ser: relacional, holístico, metafísico. Para Ryle, la relación entre la mente y el cuerpo es semejante a la que existe entre una colonia de hormigas y las homigas individuales, o entre el argumento de una novela y las letras del alfabeto, o entre la melodía de una canción y la materialidad sonora e instrumental en que se interpreta.

La mente y el cuerpo no serían dos componentes de una dualidad, sino dos conceptos enteramente distintos pertenecientes a dos planos diferentes de una jerarquía de descripción. Deberíamos decir por tanto en un tono lógico que existen mentes y decir en otro tono que existen cuerpos, pues pertenecen a modos de ser distintos, intensional el primero, extensional el segundo. Pensamos tranquilamente sin ser conscientes de que lo hacemos con neuronas. El hecho de que el nivel inferior esté regido por una necesidad causal no quiere decir que el nivel mental superior no posea una autonomía específica, ni que no pueda ser ilógico y emocional. En términos funcionalistas podemos decir que lo propio de la mente no es el _hardware_ (la materia cerebral), sino el _software_ (el "programa o la organización de esta materia).

Mi mente no es una máquina ni un mueble: es yo mismo. Soy algo que piensa, actúa y sufre. David Hume no tenía razón al decir que el yo es simplemente una colección de experiencias ("a bundle of ideas"). Puede que no haya yo sin experiencias, como no hay moneda sin metal, pero la identidad personal emerge de dichas experiencias como algo que puede hacerse cargo de las mismas, recordarlas, ordenarlas, servirse de ellas para el futuro. Parece evidente que nuestro sentido de la identidad personal está muy asociado a la memoria. Pero como la conciencia humana no es sólo conciencia, sino autoconciencia, no sólo sabemos, sino que _sabemos que sabemos_, _sentimos que sentimos_, podemos reflexionar nuestras ideas y también nuestras emociones y sentimientos. La clave para desvelar el misterio de la mente tal vez esté pues en esta autorreferencia, que es una fuente inagotable de paradojas. Dichas paradojas han recibido en nuestro siglo una efectiva representación artística en el trabajo del holandés M. C. Escher. Es posible hallar también un equivalente musical de estos bucles laberínticos en las fugas de Bach.

La paradoja se manifiesta en el mismo hecho de que sea la mente consciente la que se interroga sobre sí misma...

"Conducir una investigación con el mismísimo instrumento que se está investigando determina que la definición del problema y la búsqueda de una solución del mismo revistan especial complicación. Dado el conflicto entre observador y observado..."
Para Antonio R Damasio, esta dificultad añadida no nos debe llevar a la conclusión de que será imposible en el futuro que el intelecto humano comprenda de qué modo la mente emerge del cerebro. Reconocer el conflicto no tiene por qué implicar su insuperabilidad.

El abismo abierto por el dualismo entre los fenómenos psíquicos y los estados físicos, biológicos, neurológicos, deriva de la disparidad entre dos cuerpos de conocimiento: el de la buena comprensión que la mente ha ido logrando de sí misma a lo largo de siglos de introspección y el conocimiento que actualmente tenemos de los fenómenos nerviosos, bastante incompleto. "Pero no hay razón alguna para suponer que la neurología no pueda rellenar ese abismo" (Damasio).

El yo se manifiesta precisamente en el momento en que es capaz de reflejarse a sí mismo. Probablemente la autorreferencia provoca tales paradojas e indecisiones (tal y como demostraría el teorema de Incompletitud de Gödel), que nunca, ni en principio, podrá llegar la mente a entenderse por completo a sí misma. Buscar el autoconocimiento sería semejante a embarcarnos en un viaje sin fin. La generalización del teorema de Gödel al sistema de la mente probaría, según el filósofo J.R.Lucas, que las mentes no pueden ser explicadas como máquinas, pues siempre habría principios mentales irreductibles al sistema físico.

Paul Davies se refiere a la característica esencial de todos los esfuerzos por obtener una mejor comprensión del yo como "convolución de los niveles jerárquicos".

"El _hardware_ de las células cerebrales y la maquinaria electroquímica sostienen el _software_ de los pensamientos, ideas y decisiones; pero éstos, a su vez, actúan sobre el plano neurológico y, de este modo, modifican y sustentan su propia existencia"

Sería precisamente la confusión de planos, como en la famosa cinta de Moebius, el entrelazamiento de cuerpo y alma, de lo físico y lo espiritual, lo que haría que cada cual fuera _uno mismo_. Damasio ha propuesto la división del problema mente/cerebro en dos partes. Utiliza la metáfora de una "película-en-el-cerebro" para designar la composición integrada y unificada de diversas imágenes sensoriales, como si la mente fuera un espectáculo multimedia. La segunda parte, la relacionada con el problema de la identidad personal, concierne a la generación automática de un sentido de propiedad de esa "película-en-el-cerebro". La segunda anida en la primera, aunque el separarlas constituya una "estrategia útil de investigación, ya que cada una demanda su propia solución".

El primer problema requiere una cartografía cada vez más fina de las activaciones bioeléctricas y bioquímicas, neurológicas, que empezó hace siglo y medio ya, cuando Paul Broca habló de las implicaciones de distintas zonas del cerebro en el procesamiento de aspectos diferentes del lenguaje. Respecto del segundo problema -el que interesa igualmente a neurólogos, psicólogos y filósofos- Damasio halla el fundamento biológico del sentido del yo en los mecanismos cerebrales que representan, instante a instante, la continuidad del mismo organismo.

"el cerebro utiliza sus estructuras de representación del organismo y de los objetos externos para crear una nueva representación de segundo orden... tal representación de segundo orden no constituye abstracción alguna; antes bien acontece en estructuras nerviosas, a saber, el tálamo y la corteza cingulada"
Desde una perspectiva evolutiva, es evidente la importancia de un sentido del yo. Un organismo autoconsciente dispone de un incentivo para atender a las señales de alarma dadas por la "película-en-el-cerebro", por ejemplo el dolor causado por un estímulo particular, y así puede evitar en adelante dicho estímulo. En nuestro caso, la conciencia ha constituido una clara ventaja para nuestra supervivencia.

Aunque algún día se pueda explicar completamente la emergencia del yo, como un tipo especial de sentimiento, en el acto de conocer, _en el interior_ de la propia película mental, lo que elimina al mítico homúnculo y al espectador externo (al margen del tejido del mapa sensorial), todavía quedará un aspecto del yo que no parece encajar en una descripción determinista: se trata de la _voluntad_ (martillo de psicólogos positivistas, conductistas y cognitivistas). Somos un sistema capaz de controlar-se, sobreponer-se, aguantar-se, e incluso capaz de negar-se a sí mismo.

Desde luego, el vínculo entre la verdadera libertad de la voluntad y el conocimiento es indudable. El ingrediente esencial de la mente es la _información_. Es la estructura que hay en el cerebro y no el cerebro mismo lo que nos convierte en lo que somos. Del mismo modo que la tercera sinfonía de Brahms no deja de existir cuando la orquesta ha acabado de interpretarla, la mente podría perdurar transmitiendo la información a otra parte. En cierto sentido es evidente que la mente de Séneca, pongamos por caso, sobrevive de un modo muy real en las páginas de su _De vita beata_. Más que "fantasmas en las máquinas" somos "mensajes en un circuito", y el mensaje mismo trasciende el medio de su expresión. El "programa" podría haberse ejecutado o ejecutarse en cualquier otro cuerpo en una fecha anterior o posterior (reencarnación) o en un sistema que no percibimos porque sencillamente no forma parte del universo físico. En conserva, el sistema sería atemporal, sólo es sensible al flujo del tiempo mientras se ejecuta.

José Biedma

Fuente: http://usuarios.iponet.es

La inmortalidad física se convierte en una especulación práctica

La crionización y las nuevas tecnologías sugieren que la inmortalidad puede ser la última frontera de la libertad


La inmortalidad física ya forma parte de las hipótesis del futuro humano. Todavía es una especulación práctica que se apoya en la crionización y en las posibilidades de la tecnología para prolongar la vida indefinidamente. Sus partidarios argumentan que con lainmortalidad se conservaría gran parte del conocimiento adquirido por la humanidad, que hasta ahora se pierde con la muerte. Sin embargo, la muerte sigue siendo para muchos una etapa natural y una liberación, por lo que los “inmortalistas” son todavía una minoría de la que no sabemos si dentro de 100 años serán considerados unos visionarios o unos cómicos. PorBruce J. Klein.


La inmortalidad física se convierte en una especulación práctica

“Soy un vidente periférico. Puedo ver el futuro, pero sólo los bordes”. El auditorio rompe a reír al tiempo que el cómico Steven Wright cruza el escenario, se detiene, mira hacia arriba y secamente despacha otro comentario al aire “pretendo vivir eternamente” dice… “Por ahora, un éxito”.

De nuevo, risas. La mayoría de la gente se mofa con cierto cinismo de aquellos que creen en la idea de vivir eternamente.

Pero un grupo cada vez más grande de intelectuales, llamados a sí mismos inmortalistas, no se toman el tema de la inmortalidad a risa. Para ellos, la posibilidad de vivir eternamente –sin apoyarse en creencias o intervenciones sobrenaturales- es tan real como la vida misma.

Esto nos lleva a la pregunta: ¿por qué la inmortalidad física? Si preguntas a un inmortalista probablemente escuches algo como ésto: la naturaleza no tiene que ser el árbitro final entre la vida y la muerte.

Ésta es la respuesta corta. La larga tiene más matices.

Historia del inmortalismo

En Egipto extraían el cerebro y las vísceras de los reyes muertos y embalsamaban los cuerpos para enterrarlos bajo las pirámides, siempre en una búsqueda de lainmortalidad. La esperanza de la vida eterna no es nada nuevo.

La genealogía actual de los inmortalistas llega hasta los primeros días de la crionización, la práctica de congelar a los muertos esperando poder ser reanimados en un futuro.

El movimiento de la crionización nace prácticamente por completo del trabajo de un solo hombre, Robert Ettinger, autor en 1962 de “La prospección de laInmortalidad” y conocido como el padre de la crionización.

Ya en los 60 Ettinger promovía la idea de la inmortalidad física, a través de su libro y de apariciones en tertulias televisivas. Las organizaciones aparecieron rápidamente, recuerda Ettinger. Éste incluso comenzó la suya propia, el Instituto de la Crionización, en 1967.

Casi cuatro décadas después, en el comienzo del siglo XXI, el movimiento inmortalista continúa creciendo. Son cientos los que han contratado una crionización y docenas están congelados a temperatura de cero absoluto en el Instituto de la Crionización y en una nueva instalación llamada Alcor.

Embriagados por las recientes promesas de los milagros de la nanotecnología y biotecnología, los inmortalistas conectan hoy fácilmente los puntos entre teoría y práctica.

Ven también una promesa en los actuales esfuerzos para alargar la vida. “Nunca antes tanta gente ha vivido tanto tiempo” dice Richard J. Hodes, director del Instituto Nacional del Envejecimiento. “La expectativa de vida se ha doblado en el último siglo, y hay hoy día 35 millones de americanos de más de 65 años”.

Parando la sangría

En medio de todo este optimismo sobre el potencial de la tecnología, la pregunta es: ¿por qué la inmortalidad física?

Piensa por un minuto en tus recuerdos de antes de nacer. Algo difuso, ¿no es cierto? La oscuridad perpetua, la nada y el olvido son buenas formas de describir el vacío prenatal. Bien, ésto es exactamente lo que los inmortalistas esperan tras la muerte. Frente a esto, lainmortalidad física es una alternativa bastante atractiva.

La inmortalidad física no sólo beneficia al individuo. “Cada uno de nosotros lleva un complejo universo de conocimiento, experiencias vitales y relaciones humanas”, dice el investigador en nanotecnología y escritor Robert A. Freitas. “Casi todo este rico tesoro de información se pierde para la humanidad con nuestra muerte”.

Freitas identifica de forma arbitraria en una ecuación la cantidad de conocimiento que acumulamos con la que cabe en un libro. Considerando que cada año mueren unos 52 millones de personas y en la Biblioteca del Congreso americano hay más de 18 millones de ejemplares, tenemos una verdadera crisis de pérdida de conocimiento. “Cada año permitimos la destrucción de un conocimiento equivalente a tres Bibliotecas del Congreso”.

¿Convencido? Si ésto no es suficiente para que ya corras a por las multivitaminas, considera ésto: sin la inmortalidad física, tendremos problemas a corto plazo.

“La preocupación por el modo en que salimos de este mundo se está quedando pequeña al lado de la creciente certeza de que no hay nada después”, nos sugiere David Nicholas, autor del artículo “Inmortalidad: la última frontera de la libertad”, pequeña y conocida pieza libertaria. “Sin la posibilidad de continuidad se trunca la perspectiva y el pensamiento a corto plazo domina en un mundo de invernadero”

Razón sobre fé

A pesar de los argumentos, puede que nunca demos una respuesta completamente satisfactoria a la pregunta ¿por qué la inmortalidad física? Es del mismo modo imposible probar la conclusión de que la muerte equivale al olvido.

Persisten sin embargo los inmortalistas, atacando a menudo la fé en una vida sobrenatural después de la muerte al tiempo que promueven los valores de lainmortalidad física. “Negada la posibilidad de supervivencia a través de la agencia sobrenatural secular, el hombre occidental ha sido dañado psiquicamente ”, dice Nicholas. “La prolongación de la vida parece sin sentido y absurda, y el miedo a la muerte y la nada reposa justo bajo la superficie de la conciencia diaria”.

“Los sueños ancestrales de inmortalidad pueden no haber estado equivocados pero dependían más de la fé que de hechos”, continúa Nicholas. “El progreso científico comienza ahora a permitir que lainmortalidad personal se traiga al menos dentro de las fronteras de la especulación práctica”.

Algunos, y de forma notable el máximo asesor de George W. Bush en materia bioética, Leon Kass, intentan prevenir las manifestaciones de esta especulación. Kass resulta el perfecto antagonista para la saga de inmortalistas. Como escritor y orador excepcional, consigue retorcidas acrobacias filosóficas cantando las alabanzas de una muerte con justificación moral”.

En su libro Vida, Libertad y la Defensa de la Dignidad, Kass no deja dudas sobre sus convicciones, escribiendo “Tras un tiempo, no importa lo sanos que estemos, no importa el respeto y posición social que ostentemos, casi todos nosotros dejamos de mirar el mundo con ojos nuevos. Pocas cosas nos sorprenden, nada nos conmueve y la justa indignación ante la injusticia muere”.

Kass no es el primero que sugiere esto. En el fondo, la vida eterna parece completamente antinatural, y la muerte deseable. Los inmortalistas llaman a este tipo de razonamiento pensamiento “mortalista”. Alan Harrington, autor de ciencia ficción, dijo una vez que “morimos antes de morir” y nos sucicidamos “a plazos”.

Pero mirar a la religión no es la respuesta. “Solo podemos tramar nuestra libertad desde la muerte, no rezando por ella”, dice Harrington. Y lainmortalidad no tiene que ser suave. “Habiendo inventado a los dioses podemos convertirnos en ellos”, sugiere Harrington.

Tal vez se les puede objetar a los inmortalistas que están demasiado pronto en un mundo que abraza a la muerte como una bienvenida liberación. Pero adelantarse es un problema al que las mentes avanzadas han tenido que enfrentarse históricamente.

¿Mirará la humanidad atrás dentro de 100 años para llamar a los inmortalistas visionarios o cómicos? Nos veremos en el 2103 para saberlo.

Bruce J. Klein es director del Instituto de la Inmortalidad, una organización sin ánimo de lucro, humanitaria y constituida por cibernautas. Artículo publicado originalmente en Betterhumans. Se reproduce con autorización del autor.

Fuente: http://www.tendencias21.net

viernes 21 de noviembre de 2008

El hombre, «ser para la muerte»

Martin Heidegger

Heidegger se pregunta ante qué retrocede el hombre que le hace refugiarse en el impersonal «se», en la comprensión inauténtica del mundo. Su respuesta es la siguiente: el miedo a la muerte hace que la existencia caiga en el factor inauténtico, cotidiano. Porque el «se» no permite pensar en la muerte propia y solo habla de la muerte en la forma impersonal de «se muere». Por el contrario, la existencia propia o auténtica encara abiertamente sus posibilidades y, al hacerlo, se encuentra de frente con lo que constituye su última y definitiva posibilidad: la muerte. Esta experiencia le revela la verdad de la existencia, esto es, su nihilidad (la nada de que está hecha). Es entonces cuando el hombre se encuentra en presencia de la nada, cuando la existencia puede ser pensada como totalidad y se desvela su sentido.

El ser auténtico está en condiciones de asumir el sentido de la situación originaria de la existencia. El hecho de que mi existencia es una existencia no elegida, sino que tiene que ser escogida; no pedida, sino que pide que se hagan cargo de ella: un hecho simple, en definitiva, del cual tengo que soportar la carga sin saber por qué ni de dónde ni adónde. He aquí la verdad de mi existencia, que la mirada auténtica no puede ocultar ni negar. Pero esta experiencia -a pesar de los tonos sombríos-, lejos de oscurecer el mundo, lo ilumina. Porque esta experiencia no es un mero estado subjetivo. La angustia, por ejemplo, no es un estado psicológico que luego se proyecte a un mundo «exterior». Pensar así implicaría permanecer en el interior de un esquema dualista sujeto-objeto, del todo ajeno a la perspectiva heideggeriana. A esa artificiosa distinción (primero me siento de una determinada manera, y luego atribuyo ese particular estado de ánimo a la realidad exterior), Heidegger opone la idea de que la existencia es ya, siempre y constitutivamente, relación con el mundo.

El yo auténtico

El acceso al yo auténtico únicamente lo proporciona la angustia. Solo ella puede liberar a la existencia de la dictadura del «unos», del «se». En el bien entendido de que angustia no equivale a miedo. La angustia se distingue del miedo porque en ella no hay amenaza.

Aquello ante lo cual el hombre se angustia, aquello por lo cual se angustia, es el mundo como tal. Lo que inspira su angustia es el reconocimiento de lo que significa estar-en-el-mundo, que se produce cuando lo ve en su totalidad y no solo en las perspectivas de sus preocupaciones particulares.

Pero el acceso a esa perspectiva de la totalidad única que nos permite reconocer la común futilidad de todas las cosas del mundo, solo se alcanza de una manera: anticipando la propia muerte. No es este, ciertamente, un lugar fácil. La mayoría de los hombres prefiere abandonarse al vértigo de la vida cotidiana, en la que lo familiar y lo próximo ocultan el estado de ánimo fundamental de la angustia. Se comprende la actitud: al desaparecer las preocupaciones habituales, se le revela a la existencia humana el extrañamiento de la soledad. Es el momento en el que el hombre puede optar entre continuar en la existencia inauténtica, impersonalmente determinada, o hacerse cargo personalmente, mediante un esfuerzo heroico, de su propia existencia. Pero esto último -de ahí su desmesurada dificultad- no se resuelve en un gesto en el que podamos asumir una esencia preexistente. No se puede experimentar la existencia como totalidad en el sentido de la simple presencia, de encontrarnos delante de ella. Es constitutivo de la misma ser posibilidad abierta. En Heidegger, el lema emplaza a una tarea: nunca soy, sino que siempre seré, porque puedo ser.

La existencia como «travesía entre nadas»

Martin Heidegger no le agradaba que le tipificasen como existencialista. A lo largo de su vida insistió reiteradamente en tomar distancia de la corriente ...

La muerte apunta al corazón de la existencia. Le afecta en su mismo ser, en su esencia misma de proyecto. Es, se lee en Ser y tiempo, «la posibilidad de la pura y simple imposibilidad de la existencia». O también, sin pretender jugar con las palabras, la posibilidad de la imposibilidad de toda otra posibilidad. Más allá de ella nada le es posible a la existencia como ser en el mundo, es decir, resulta rigurosamente insuperable. Pero el ser de la muerte no se agota en ese constituir condición de posibilidad última de todas las demás posibilidades. Marca ese límite, ciertamente, pero al hacerlo actúa sobre ellas, no solo en el sentido de ejercer un dominio -puesto que accidentalmente las extingue-, sino en el más importante de tener una presencia sobre las mismas mientras permanecen como opciones.

En efecto, la muerte revela la contingencia de cualquier otra posibilidad. Puesto que puedo morir, no era necesario que existiera. Nadie, en realidad, necesita existir. La existencia personal es una travesía entre nadas: la nada de la que surgimos y la nada a la que estamos abocados. Si la imposibilidad de la existencia (la muerte) es posible, eso quiere decir que nada es necesario.

He aquí, pues, lo que se le revela a la existencia capaz de encararse con la muerte. El hombre angustiado, dirá Heidegger, «se siente en presencia de la nada, de la imposibilidad posible de su existencia».

Una imagen panorámica de los glaciares descubiertos en Marte. Foto: ScienceLa sonda Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de la NASA ha detectado glaciares que cubren una superficie de decenas de miles de kilómetros cuadrados y se extienden desde las montañas marcianas con un espesor en algunos casos de unos 800 metros.

“Se trata de un descubrimiento muy importante porque no sólo constata la existencia de agua en Marte sino que cubre la necesidad del líquido elemento que tendrán las futuras misiones interplanetarias”, asegura Ali Safaeinili, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.

“El hallazgo también es importante porque el agua de esos glaciares se encuentra en latitudes bajas del planeta, lejos de los polos, y en algunos casos a sólo unos tres metros de profundidad”, indicó.

Debido a que el agua es uno de los ingredientes esenciales de la vida tal como la conocemos en la Tierra, la existencia de grandes reservas del líquido congelado es un signo alentador para los científicos que buscan vida más allá de nuestro planeta, según señala el estudio publicado por ‘Science’.

Los primeros indicios de agua en Marte fueron detectados hace cuatro años por los vehículos ‘Spirit’ y ‘Opportunity’ y confirmados después por el ‘Phoenix’, un tercer vehículo de la NASA.

“Sin duda estos glaciares representan la mayor reserva de agua en Marte, lejos de las capas polares. Sólo uno de los que examinamos es tres veces más extenso que la ciudad de Los Ángeles (California)… y hay muchos más”, indica John Holt, de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Texas y autor del informe. Además “son una ventana a un clima que fue muy diferente a lo que es hoy Marte”, agrega Holt.

El descubrimiento logrado por el radar de la sonda MRO despejó un misterio que había surgido en la década de 1970 cuando las sondas Viking de la NASA detectaron faldas ondulantes que provenían de las montañas. Una teoría indicaba que se trataba de flujos de rocas lubricadas por el hielo. Sin embargo, Holt indicó que se parecían mucho a los enormes glaciares detectados también bajo la roca en la Antártida y para cuyo estudio se había utilizado el radar.

“Y en la Tierra, esas masas de hielo oculto en la Antártida preservan el registro de antiguos organismos y la historia del pasado climático”, explica James Head, científico de la Universidad de Brown.

La solución del rompecabezas fue proporcionada por el radar de la sonda de la NASA, el cual indicó que esas configuraciones topográficas contienen enormes cantidades de hielo.

Según el informe de ‘Science’, las pruebas de la presencia de agua congelada son múltiples. Los ecos del radar recibidos por el orbitador pasan a través del material y rebotan desde una superficie interior más profunda sin una pérdida importante de su fuerza, como ocurre cuando hay agua con una capa relativamente delgada que la cubre.

Por otra parte, la velocidad de las ondas de radio que atraviesan la capa se ajusta a una composición de agua congelada, indicó el informe.

Los glaciares en los que se centró el estudio están ubicados en la región de la cuenca de Hellas, en el hemisferio sur marciano, pero el radar también detectó formaciones similares en el hemisferio norte. “Existe un volumen todavía mayor de agua congelada en los depósitos del norte”, aseguró Jeffrey Plaut, científico de JPL.

Fuente: http://www.cienciaysociedad.info

MamutSecuencian por primera vez el genoma de una especie extinta

Un equipo de investigadores estadounidenses han secuenciado por primera vez el genoma de una especie extinta, el mamut lanudo, que desapareció hace unos 10.000 años.

El estudio, publicado en la revista científica Nature, asegura que a partir de muestras de ADN extraídas del pelo de varios especímenes de mamuts, algunas conservadas durante miles de años bajo capas subterráneas de hielo, los científicos han completado el 80 por ciento del genoma nuclear del mamut lanudo.

El equipo ha descrito 4.170 millones de bases genéticas de varios mamuts, 3.300 millones de las cuales pertenecen al mamut lanudo, llamado Mammuthus primigenius. La tasa de divergencia estimada entre el ADN del mamut y el elefante africano es la mitad de la existente entre el humano y chimpancé.

Esto puede ayudar a lo que ya comentamos hace tiempo, la posible “resurrección” del mamut lanudo mediante la inserción de sus secuencias de ADN en el genoma del elefante moderno.

Fuente: http://www.electronicafacil.net


¿Cómo sería un mundo sin humanos?

Por Ariel Palazzesi

Imaginemos por un momento que, por alguna razón, cada ser humano sobre la Tierra desapareciera. ¿Podría el planeta recuperarse de los cambios que le hemos efectuado? ¿Dejaríamos algún tipo de marca que perdure durante siglos? The History Channel ha elaborado un documental que trata este interesante tema.


Somos parte de la primera generación que podría, culpa de sus propias acciones, causar su propia extinción. No es demasiado difícil imaginar a los humanos desapareciendo de la faz de la Tierra culpa de “error involuntario” al manipular un virus modificado en un laboratorio, por ejemplo. Pero no importa cómo ocurra, solo imaginemos que, por algún motivo, un día el planeta se libra finalmente de la plaga en la que nos hemos convertido. ¿Qué ocurriría con la Tierra si no estuviésemos aquí?


Mal que nos pese, no somos ni de cerca imprescindibles para el funcionamiento del planeta. Más bien, todo lo contrario: sin nosotros, la tierra recuperaría mucho de su antiguo esplendor. Por ejemplo, solo unos días después de que hayamos desaparecido, el 90% de nuestras máquinas, centrales nucleares y servidores de Internet incluidos se apagarían. Al interrumpirse el servicio de gas y electricidad, la calefacción de nuestras casas dejaría de funcionar. Treinta días después de que haya desaparecido la humanidad, las cucarachas estarían en problemas graves. Es que son insectos tropicales y han logrado su increíble número gracias al cobijo que le proporcionan nuestras viviendas. Sin nosotros, serian presas del frío. No se extinguirían, por supuesto, pero su número se reduciría de forma importante.

Sin electricidad que mueva las bombas de desagote, el metro se inundaría.

Otros animales domésticos, como los perros y los gatos, también nos extrañarían. Y mucho. La mayoría de los 400 millones de perros que hoy viven con nosotros pertenecen a razas que han sido modificadas por la selección humana a la largo de los siglos, y estarían pésimamente adaptados para sobrevivir sin nuestra ayuda. De hecho, muchos perros de compañía tienen hocicos ridículos que le serian casi inútiles a la hora de cazar una presa. Sin embargo, casi todos los gatos sobrevivirán y se multiplicarán gracias al alimento proporcionado por las aves y ratas de las ciudades. Eventualmente, más tarde emigrarían a los espacios abiertos.

Al cabo de seis meses, la vida salvaje se irá apoderando de las áreas urbanas. Pequeños depredadores, como coyotes y linces, que han vivido durante siglos al borde de nuestras ciudades, se convertirán en los nuevos habitantes de las metrópolis. Detrás de ellos vendrán los carnívoros más grandes, como los lobos. Para entonces, nuestros jardines tendrán el mismo aspecto que un campo sin cultivar.

Los gatos sobrevivirán y se multiplicarán.
Nuestros jardines tendrán el mismo aspecto que una selva

Al año, la naturaleza comenzará a reclamar su sitio en las ciudades. Las playas de estacionamiento se irán cubriendo de pasto, y las fachadas brindaran soporte a las enredaderas que en pocos años terminaran por derribarlas. Las rutas y caminos comenzarán también a cubrirse de una alfombra verde, y quizás en 5 o 10 años seamos incapaces de verlas.

La naturaleza reclamará las ciudades
Rutas y puentes comenzarán a cubrirse de una alfombra verde

En algún momento las ciudades arderán. Los incendios forestales, por ejemplo, son contenidos antes de que lleguen a las ciudades pero, en ausencia del hombre, las casas serán presas del fuego. Y las que no, en 50 o 100 años caerán por su propio peso. El agua que penetra en las pequeñas rajaduras, al congelarse en el invierno, funciona como un eficaz sistema de demolición. El hierro que hay dentro del hormigón armado y que le da su fortaleza, también será responsable de la caída de puentes y rascacielos. La corrosión hace que su volumen aumente hasta cinco veces, creando presión interna que terminará por fracturar estas estructuras. Cien o doscientos años después que nos hayamos ido, aún seguiremos viendo escombros entre los árboles, pero muy pocas estructuras humanas estarán en pie. Quizás algún resto de los esqueletos de los aviones que se estacionan en el desierto de Mojave puedan, si no han sido sepultados por la arena, ser reconocibles.

Los incendios forestales arrasarán las ciudades

A los mil años de nuestra desaparición, prácticamente no habrá huellas de nuestro paso por la Tierra. Por supuesto, la estructura semiderruida de algunas represas, las pirámides, la Muralla China o el Monte Rushmore (en EE.UU.) seguirán siendo reconocibles, pero las grandes ciudades que hoy nos maravillan y los pequeños pueblos en que nos gusta vivir, habrán sido victimas de la podredumbre y la corrosión, sirviendo de base para los bosques los cubrirán. Centenares de ríos y arroyos cuyos, causes se desviaron o entubaron para no molestar en las ciudades, habrán recuperado sus antiguos cauces.

Las ciudades se derruirán rápidamente

Diez mil años más tarde, un lapso de tiempo que es solo un parpadeo en la escala cósmica, solo un arqueólogo con mucha experiencia seria capaz de reconocer la mano del hombre en algunos restos que, eventualmente, pueda desenterrar de entre la maleza. Pensemos que estructuras como las pirámides mayas, totalmente construidas en piedra y mucho mas “jóvenes”, han sido duramente castigadas por el paso del tiempo. De hecho, la mayoría de las que vemos en fotos o documentales han sido reconstruidas de una u otra manera.

Es posible que la última obra del hombre que desaparezca de la Tierra sean sus plásticos. Salvo que aparezca alguna bacteria capaz de devorar polietileno, nuestros envases descartables estarán aquí incluso un millón de años después de nuestra partida. Incluso los residuos de las centrales nucleares irán neutralizándose, y en unos pocos millones de años serán indistinguibles de la radiación natural.

En poco tiempo, la selva llegará al corazón de las ciudades

Resulta sorprendente que nuestra civilización, de la que estamos a veces orgullosos y a menudo espantados de sus consecuencias, sea incapaz de ser descubierta con facilidad solo unos pocos siglos después de que hayamos desaparecido de la faz de la Tierra. La mayoría de nuestras cosas están construidas para ser efímeras, y resulta hasta vergonzoso que los antiguos egipcios hayan sido mejores constructores que nosotros. Según parece, la Tierra estaría mejor sin nosotros.

Fuente: http://www.tuhistory.com/

jueves 20 de noviembre de 2008

Flecha del Tiempo

Término creado inicialmente por Eddington para señalar el carácter direccional del tiempo. Esta dirección o flecha del tiempo muestra que los fenómenos suceden según un orden que va del pasado al futuro. Este carácter direccional del tiempo va unido a la concepción lineal de éste, y a su carácter unidimensional (diferencia de la tridimensionalidad espacial), que unido al espacio forma el continuo espacio-tiempo de 31 dimensiones. (La primera formulación de Eddington suponía la audaz posibilidad de una unidimensionalidad del tiempo solamente en las regiones más cercanas a nosotros del universo).

De hecho, históricamente la noción de una dirección irreversible del tiempo es relativamente reciente, ya que en la culturas antiguas predominaba una concepción circular del mismo, unida a la constatación del carácter cíclico de las mareas, los solsticios y las estaciones (como lo ha estudiado profusamente Mircea Eliade). La experiencia biográfica del crecimiento, envejecimiento y muerte se situaba en el marco de un tiempo cíclico, de manera que se consideraba la posibilidad de un retorno. Una de las formulaciones clásicas de esta concepción cíclica del tiempo es la noción de la ecpírosis de los estoicos. Pero la tradición judeo-cristiana, marcada por las tesis de una creación inicial y un fin de los tiempos o eschatón, juntamente con el carácter irreversible de la pasión, muerte y resurrección de Jesús (piénsese lo absurdo que resultaría para las tesis cristianas sostener que Dios muere repetidamente en un ciclo ininterrumpido de retornos), condujeron a sostener una concepción lineal y orientada del tiempo, que se concibe fluyendo desde el pasado hacia el futuro. Dicha concepción lineal está en la base de los conceptos de progreso y de evolución.

No obstante, en la física todas las ecuaciones son reversibles respecto del tiempo, es decir, que en todas las ecuaciones de la física, el tiempo puede ser entendido como una magnitud reversible, o lo que es lo mismo, todas las ecuaciones físicas son simétricas respecto al tiempo (a excepción del todavía poco claro caso de los mesones K, cuya desintegración no es ajena a la dirección del tiempo). Pero el segundo principio de la termodinámica (al que Bergson llama la más metafísica de las leyes de la física), al señalar que en los sistemas aislados la entropía aumenta, proporciona un criterio para decidir la orientación temporal. Así, por ejemplo, si se rompe una estatua y estalla en una gran cantidad de fragmentos, ha aumentado la entropía (el sistema pasa a tener más «desorden»). Pues bien, la experiencia muestra que nunca de manera espontánea se vuelve a recomponer la escultura. Según la interpretación de Boltzmann, esto es así no porque sea absolutamente imposible (teóricamente no lo es ya que, como hemos dicho, todas las ecuaciones físicas -dentro de la tradición de la física clásica- son simétricas respecto al tiempo), sino porque es altamente improbable. El aumento de la entropía nos permite distinguir entre el pasado y el futuro. Esta constatación se conoce como «flecha termodinámica del tiempo».

Recientemente se ha abordado la naturaleza del tiempo físico a partir de las ciencias físico-químicas, conduciendo a otras perspectivas que completan la concepción termodinámica clásica de la flecha del tiempo. Así, a partir del estudio de los sistemas alejados del equilibrio, algunos autores, como Prigogine, por ejemplo, han destacado el carácter esencialmente irreversible del tiempo, de forma que dicha irreversibilidad no depende solamente de la ínfima probabilidad de que un suceso que genera mayor entropía pueda darse a la inversa, sino que el carácter direccional del tiempo y su irreversibilidad le son inherentes. De hecho, la reflexión de Prigogine se efectúa más en el ámbito de la química y de los llamados sistemas alejados del equilibrio, más cercanos al paradigma de las ciencias de la vida que a los de la física que trata fundamentalmente con lo inerte. Por ello, no es de extrañar que desde este punto de vista se haga más hincapié en los fenómenos de la irreversibilidad puesto que, aunque desde la perspectiva física predomine la noción de crecimiento de la entropía, desde la perspectiva biológica (evolución, paso a lo complejo, creación de la cultura, aumento de la información, etc.), predomina la noción de la irreversibilidad. En este contexto se sitúan también las investigaciones sobre el caos, que permiten explicar fenómenos de autoorganización a partir de sistemas sin estructura aparentemente definida (aunque siguen siendo modelos semi-deterministas, engendrando un concepto paradójico: el de azar predecible, aunque no plenamente determinista en el sentido clásico).

Psicológicamente la direccionalidad del tiempo se muestra señalando que hay recuerdos del pasado, pero no hay memoria del futuro. A esta constatación se la denomina «flecha psicológica del tiempo».

Por otra parte, la cosmología contemporánea, basada mayoritariamente en la hipótesis del Big Bang, sustenta que el universo está en expansión, lo que determina la llamada «flecha cosmológica del tiempo». Según Stephen Hawking las tres flechas del tiempo van unidas, mantienen la misma dirección y se relacionan con el llamado principio antrópico aunque, según Roger Penrose, será la unificación de las teorías físicas de la relatividad y de la mecánica cuántica (una teoría cuántica de la gravedad) la que permitirá una auténtica comprensión de la flecha del tiempo.

La conexión de la(s) flecha(s) del tiempo con el principio antrópico que sustentan algunos teóricos actuales de la cosmología (entre ellos el propio Stephen Hawking), hace pensar en formulaciones filosóficas clásicas, como la hipótesis de la evolución creadora de Bergson aunque, por supuesto, sin la carga mística inherente al pensamiento de dicho autor.

Fuente: http://www.pensament.com

La moral está en el cerebro


Nuestro cerebro prefiere desperdiciar... con equidad. Greg Miller publica un brillante ensayo: “The Roots of Morality”. Revisa desde aspectos filosóficos hasta las novedades de los últimos años en neurobiología y sus relaciones con los procesos cognitivos.

Miller menciona el más reciente estudio al respecto, publicado en la versión en línea de Science. Mientras los cerebros de los participantes eran observados con fMRI (que permiten ver al cerebro en vivo y trabajando), el equipo encabezado por Ming Hsu analizó las respuestas a dilemas como éste: si las condiciones al repartir comida lo exigen, qué prefiere usted ¿reducir su porción a un solo niño, o reducir el total de comidas, pero distribuyendo las pérdidas?

Los dilemas morales no son nuevos y circulan profusamente: a quién lanzar al mar cuando una balsa zozobra por peso excesivo de sus ocupantes; los sobrevivientes de un avión accidentado ¿pueden comerse a un herido para no morir todos? Si la pregunta es acerca de un cadáver, hay poca duda: ya ha ocurrido. Un equipo de la Universidad de Virginia toma una aproximación experimental al investigar la moral, tema de incontables disertaciones filosóficas y psicológicas en las que hay poco acuerdo. Uno de los coautores del estudio, Jonathan Haidt, sostiene que la gente se fía en la reacción de sus tripas más que en la de la razón al elegir entre lo correcto y lo incorrecto. No es sino después de haber tomado la decisión cuando se emplea la razón para justificarse. No es muy distinto de lo que ocurre al visitante de un museo al toparse con pinturas que lo afectan, aunque no logre explicar el porqué. Hay un creciente consenso, entre investigadores, de que los juicios ocurren muy rápido y el razonamiento consciente explícito no ocurre “where the action is”, dice Haidt.

Estos automatismos sugieren que el cerebro humano posee instintos morales interconstruidos (built-in). Los neurocientíficos han encontrado mecanismos neurales subyacentes. (Un par de libros maravillosos al respecto: El error de Descartes y En busca de Spinoza, de Antonio Damasio). Que la moral se matiza en cada cultura es evidente hasta lo trivial. Pero hay el equivalente moral de esa gramática generativa de Chomsky expresada en millares de idiomas. La moral puede así observarse bajo la lente de la evolución.

En el estudio de la repugnancia por ciertos actos se ha empleado el dilema del tranvía: un tranvía sin control va directo hacia cinco trabajadores inermes, la única forma de salvarlos es mover una palanca que cambia la vía... y mata sólo a uno. ¿Usted la mueve y salva a cinco... al precio de uno? O prefiere dejar la responsabilidad al azar y la fuerza de gravitación. Quizá la mueve. Pero, si la única forma de salvar a los cinco es arrojar a un gordo al paso del tranvía... Es lo mismo en resultados; no lo es para el cerebro.

Son opciones no muy realistas. De ahí que se prefiera observar imágenes del cerebro ante elecciones posibles. En el artículo en línea citado, Ming Hsu, Cedric Anen y Steven R. Quartz, investigadores de la Universidad de Illinois y del Instituto de Tecnología de California, escanearon cerebros de voluntarios mientras decidían un caso real de cómo distribuir donaciones para un orfanato en Uganda.

Se dijo a los participantes que cada niño recibiría el equivalente monetario de 24 comidas, ayuda real ofrecida por el equipo. Algunas comidas deberían eliminarse de las porciones. En un caso, podían tomarse 15 comidas de un solo niño; o bien, 13 comidas de uno y 5 de otro, con pérdida de 18. En el primer caso, las comidas perdidas son menos, pero la reducción recae en un solo niño. En el segundo, reciben menos comidas, pero la pérdida se reparte. De forma abrumadora, los participantes prefirieron entregar menos comidas con mayor reparto de las pérdidas. La inequidad les pareció más intolerable que la ineficiencia.

Los escaneos cerebrales mostraron que algunas regiones cerebrales —ínsula, putamen y núcleo caudado—se activaron de diversa manera y en diversos momentos del proceso, dice Hsu. La ínsula varió en relación a los cambios de equidad; el putamen, con cambios en la eficiencia. El núcleo caudado pareció integrar ambos aspectos una vez que la decisión estaba tomada.

Los resultados muestran cómo el cerebro codifica dos consideraciones centrales para el cálculo de la justicia distributiva y arroja luz al debate entre razón y sentimiento.
'En el futuro, podremos crear máquinas conscientes'

Gerald Edelman. (Foto: Vicent Bosch)
Gerald Edelman. (Foto: Vicent Bosch)


VALENCIA.- Gerald Edelman tenía pensado ser violinista, pero con el tiempo se dio cuenta de que le faltaba la pasión necesaria para emocionar al público.
Así que dejó las partituras a un lado y decidió volcarse en los microscopios, iniciando una carrera meteórica en el campo de la biología molecular. En 1972, cuando sólo tenía 43 años, ganó el Nobel de Medicina por descubrir la estructura de los anticuerpos, un hallazgo que ha sido crucial para el estudio de múltiples enfermedades infecciosas y el desarrollo de vacunas eficaces.
Poco después, sin embargo, la inmunología dejó de interesarle y empezó a obsesionarse con una de las grandes preguntas de todos los tiempos: ¿cómo funciona el cerebro?
En las dos últimas décadas, se ha convertido en uno de los especialistas más respetados en el campo de la neurociencia, y ha fundado un instituto de investigación en San Diego donde dirige a un equipo reducido de jóvenes científicos que están intentando descifrar el enigma de la consciencia. Esta semana, ha visitado Valencia para participar en el jurado de los Premios Jaime


Pregunta.- ¿Por qué abandonó la inmunología y decidió explorar la mente?
Respuesta.- Una vez que entendí el funcionamiento de los anticuerpos, digamos que alivié el picor intelectual que me había provocado este campo de investigación. Pero entonces me entró un nuevo picor: empecé a interesarme por el funcionamiento del cerebro. Mi pregunta era: ¿cómo es posible que el cerebro sea capaz de percibir, de clasificar el mundo en diferentes categorías, de dividir el mundo en mesas y sillas, formas y colores, etcétera? Desde entonces, me he dedicado a intentar desarrollar una teoría sobre la arquitectura cerebral. Esta es una cuestión complejísima, y en eso sigo.
P.- ¿Hasta qué punto sigue siendo el cerebro humano un misterio?
R.- Bueno, algunas cosas están muy claras. En primer lugar, el cerebro es un producto de la evolución. En segundo lugar, el cerebro no actúa solo, en un vacío, sino que está totalmente imbricado en el cuerpo y el entorno en el que vive cada persona. Y en tercer lugar, aunque cada señal que recibe el cerebro del mundo exterior es única e irrepetible, está claro que existen mecanismos comunes de percepción que nos permiten compartir experiencias como miembros de la misma especie. Gracias a eso, usted y yo podemos ponernos de acuerdo sobre el hecho de que este objeto es una mesa, y este otro una silla.
P.- ¿Y cuáles son esos mecanismos que compartimos?
R.- Mi teoría es que el cerebro es una máquina selectiva que, de todas las posibles maneras que podría elegir para clasificar y organizar el mundo, elige las que son útiles y valiosas. Este proceso de selección es lo que configura la estructura neuronal básica que se va forjando durante el desarrollo de un individuo. Yo diría que hoy ya conocemos los principios generales que rigen todo este proceso, pero nos falta mucho para rellenar todos los detalles sobre las conexiones neuronales específicas.
P.- ¿Cree que en el futuro será posible crear robots que repliquen el funcionamiento del cerebro?
R.- Eso es justo lo que estamos haciendo en mi laboratorio. Estamos intentando fabricar una máquina consciente. De hecho, ya hemos construido aparatos cuyo funcionamiento está basado en la estructura del cerebro. Parecen robots, pero yo no los llamaría así, porque no tienen un comportamiento automático programado, sino un cerebro artificial cuyo diseño está basado en lo que conocemos de la estructura cerebral humana. Estos aparatos, aunque no están vivos, son capaces de llevar a cabo algunas operaciones cognitivas que implican el uso de la memoria.
P.- ¿Por ejemplo?
R.- Pueden aprenderse de memoria diferentes trayectorias para alcanzar un objeto, y aplicar este aprendizaje para obtenerlo usando el camino más corto. De hecho, nuestros aparatos han participado en torneos de fútbol para robots, y han ganado todos los partidos porque son capaces de aprender y adoptar estrategias. En definitiva, hoy ya podemos decir que hemos logrado crear aparatos que pueden aprender a hacer ciertas cosas por sí solos, algo que hace 10 años yo mismo hubiera dicho que era ciencia ficción. Por lo tanto, ahora mismo yo me atrevería a decir que, una vez que entendamos más sobre la estructura del cerebro, en el futuro seremos capaces de fabricar máquinas conscientes.
P.- La idea de un mundo con humanoides pensantes asusta un poco, ¿no le parece?
R.- A algunas personas quizás les inquiete, pero yo creo que es una línea de investigación muy importante, porque vamos a aprender muchísimo sobre el funcionamiento del cerebro. Estos aparatos, al replicar estados de la conciencia, nos van a permitir explorar con más detalle que nunca todos los detalles de la estructura neuronal. No podemos prohibir que se investigue sobre la fisión nuclear por el hecho de que pueda usarse para fabricar una bomba. De la misma manera, sería inaceptable detener estas investigaciones sobre la consciencia por el hecho de que podrían tener aplicaciones negativas si cayeran en las manos equivocadas. La ciencia nunca debe someterse al oscurantismo.

Fuente:http://filosofiaymente.zoomblog.com

La división metafísica cuerpo-mente origina la crisis actual de las humanidades

Edward Slingerland apuesta en un libro por que el estudio de las religiones, el arte o la literatura, integre los descubrimientos de las ciencias naturales

El profesor de la University of British Columbia de Canadá, Edward Slingerland, plantea en su libro "What Science Offers the Humanities. Integrating body and culture", la necesidad de replantearse el estudio de las religiones, la literatura y el arte desde una nueva perspectiva, que integre los descubrimientos de las ciencias naturales. De esta manera, las humanidades tendrían un nuevo enfoque que las libraría de las tediosas interpretaciones –tan extendidas- de teorías del conocimiento como el postmodernismo o el postestructuralismo, que en último extremo han terminado por obstaculizar el avance del conocimiento. La mente es el cuerpo y el cuerpo es la mente, dice Slingerland. Una vez superada la brecha metafísica entre la realidad del espíritu y la densa realidad física, se impone la reconsideración de las fórmulas de estudio de la cultura humana, afirma el autor. Por Yaiza Martínez.

LSCS
Edward Slingerland es un profesor de estudios asiáticos de la University of British Columbia (UBC) de Canadá, que está especializado en estudios religiosos, pensamiento chino, lingüística cognitiva y psicología evolutiva.

Cofundador y codirector del llamado Centre for the Study of Human Evolution, Cognition and Culture (HECC) de la UBC, Slingerland es asimismo autor de un libro de reciente aparición titulado What Science Offers the Humanities. Integrating body and culture (Lo que la ciencia ofrece a las humanidades. Integrando cuerpo y cultura).

En esta obra, el autor examina algunos de los problemas profundos a los que se enfrenta el estudio de la cultura, apuntando a que para que las humanidades progresen, sus estudiosos deberían tener en cuenta las contribuciones de las ciencias naturales, en especial las de las investigaciones sobre el conocimiento humano.

Según Slingerland, estas investigaciones han demostrado en los últimos años, por ejemplo, que no existe separación alguna entre mente y cuerpo. Desde esta perspectiva, el autor aporta sugerencias acerca de cómo los humanistas podrían comenzar a utilizar los descubrimientos científicos para comprender mejor la cultura humana.

Crisis de las humanidades

Pero, por otro lado, Slingerland no concede a los descubrimientos científicos ni a la ciencia en general la última palabra en moralidad, religión, arte o literatura. Simplemente, el autor pretende sustituir la división ciencias-humanidades por una aproximación más integrada de ambas ramas del conocimiento a favor de un estudio de la cultura de mayor alcance.

En la introducción de su libro, Slingerland explica que existe una verdadera crisis de las humanidades, provocada por la aplicación triunfante de la “teoría” a objetos humanistas de análisis. Esta aplicación ha terminado por volver rutinarios y mecánicos los estudios humanistas, confiriéndoles una rigidez extrema, advierte el autor.

Por otro lado, décadas de aplicación de este sistema de estudio han llevado a que los trabajos de los humanistas se vuelvan demasiado aislados y poco relacionados entre sí, alejándolos de los cánones normales de inteligibilidad.

La ortodoxia de la teoría postmodernista o postestructuralista, por ejemplo, según señala Slingerland, ha acabado por sofocar a los departamentos de literatura de todas las universidades del mundo.

El autor intenta establecer por tanto una nueva concurrencia entre ciencia y humanidades que integre la ciencia y las humanidades en una sola cadena vertical de explicaciones.

Portada del libro de dward Slingerland.
Mente y materia

La Universidad actual, advierte Slingerland, está dividida en dos amplias ramas: humanidades y ciencias naturales. Esta división hunde sus raíces en una cuestión de la que pocos se percatan en nuestra era secular: la creencia metafísica que señala que existen dos tipos de sustancias en el mundo, mente y materia, que operan siguiendo principios distintos.

Las humanidades estudian los productos del espíritu o de la mente humanos (literatura, religión, arte e historia), mientras que las ciencias naturales se ocupan de investigar el reino de los objetos y sus leyes deterministas.

El dualismo mente-cuerpo, según el autor, es una intuición humana universal que, en el caso de Occidente, ha sido institucionalizada en la Academia moderna.

En disciplinas donde este dualismo es particularmente problemático, como en la antropología, se crea simplemente una grieta: los antropólogos biólogos se dedican al estudio de “huesos y piedras”, mientras que los antropólogos culturales se centran en el campo más esotérico de la comprensión del factor social de los humanos.

Esta división ha llevado a un creciente número de universidades a dividir la labor de los antropólogos en departamentos separados o a tratar de conseguir que convivan ambas tendencias.

Más allá del dualismo: tomando en serio al cuerpo

Para Slingerland, este dualismo entre ciencias naturales y humanidades es un grave error. Según él, la mente es el cuerpo y el cuerpo es la mente, por lo que no debería existir una absurda brecha entre nuestra necesidad de certeza transparente y el denso mundo aparentemente carente de sentido.

Porque, señala el autor, el mundo en realidad es “razonable”, no por la trascendencia, sino en un sentido eminentemente encarnado, antropocéntrico. El proceso de la evolución, por ejemplo, demuestra que existe un fuerte ajuste entre nuestros valores y deseos y la estructura del mundo en el que nos hemos desarrollado.

Tal y como argumenta Slingerland, el ser humano parece ser el único ser del reino animal que posee una fluidez cognitiva y una tecnología cultural para efectuar algunos cambios sustanciales en aquello que nos da placer, aquello que consideramos digno de perseguir y todo aquello que estimamos significativo.

Pero toda esta innovación cognitiva y cultural está en realidad varada, y en última instancia siempre quedará constreñida a la estructura del cuerpo.

Integración vertical

En su libro, por tanto, Slingerland trata de defender una aproximación integrada, “encarnada”, del estudio de la cultura humana.

Si consideramos las humanidades más allá de la metafísica dualista, las estructuras de la cultura humana deberían verse conectadas a los objetos de estudio de las ciencias naturales, en lugar de sobrevolar mágicamente sobre ellos.

Los humanistas necesitan empezar a tomar en serio, por ejemplo, los descubrimientos sobre el conocimiento humano realizados por las neurociencias y la psicología, que cuestionan dogmas tan profundamente enraizados en nuestra cultura como el de la razón incorpórea o el del cerebro como “pizarra en blanco”.

Para el autor, unir humanidades y ciencias naturales en una sola fórmula de conocimiento integrado sería la única manera de acabar con la actual invasión de discursos contingentes sin fin, de representaciones de las representaciones, en definitiva, con las enredadas formas de explicación que actualmente obstaculizan los estudios humanistas.

Fuente:
Almacenan Datos Dentro de un Atomo y los Recuperan

Se ha logrado otro paso hacia la computación cuántica, considerada el Santo Grial del procesamiento y almacenamiento de datos. Un equipo internacional de científicos que incluye a investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (el Berkeley Lab) ha logrado con éxito almacenar información y recuperarla utilizando el núcleo de un átomo.


El equipo hizo un experimento en el que cristales de silicio excepcionalmente puros e isotópicamente controlados fueron dopados de manera muy precisa con átomos de fósforo. La información cuántica se procesó en los electrones del fósforo, siendo transferida al núcleo y luego transferida de nuevo a los electrones. Ésta es la primera demostración de que un solo núcleo atómico ya puede servir como memoria en la computación cuántica.

John Morton de la Universidad de Oxford es el autor principal del trabajo. Otros autores son Thomas Schenkel, Eugene Haller y Joel Ager del Laboratorio de Berkeley, Richard Brown, Brendon Lovett y Arzhang Ardavan de la Universidad de Oxford, y Alexei Tyryshkin, Shyam Shankar y Stephen Lyon, de la Universidad de Princeton.

Una computadora cuántica podría realizar ciertas tareas matemáticas muchos miles de millones de veces más rápido que las supercomputadoras actuales más potentes. Más allá de esto, la computación cuántica debería hacer posible realizar cálculos que no pueden ser abordados con la tecnología de la computación "clásica". El secreto de la extraordinaria capacidad de la computación cuántica radica en las propiedades raras y aparentemente "mágicas", pero reales y demostrables, de la mecánica cuántica.
window.google_render_ad();
En la computación clásica se procesa y almacena la información con arreglo a la carga del electrón, y dicha carga se representa con un dígito binario o "bit". Cada bit lleva un valor de 0 (sin carga) ó 1 (con carga). La computación cuántica utiliza una propiedad cuántica intrínseca denominada "espín", consistente en que ciertas partículas pueden actuar como si fueran un diminuto imán en forma de barra. Al espín se le asigna un estado direccional, que puede ser "Hacia Arriba" o "Hacia Abajo", lo que permite usarlo para codificar los datos en ceros y unos. Sin embargo, a diferencia de la computación clásica en la que la carga está o no presente, el espín puede ser Hacia Arriba o Hacia Abajo, o ambos simultáneamente, gracias a un efecto conocido como superposición cuántica.

La superposición expande exponencialmente las capacidades del almacenamiento de un dato en el bit cuántico o "qubit". Considerando que un byte de datos clásico puede representar sólo una de las ocho posibles combinaciones de ceros y unos, un equivalente cuántico (a veces denominado qubyte) puede representar las ocho combinaciones simultáneamente. Además, gracias a otra propiedad cuántica, conocida como entrelazamiento cuántico, pueden realizarse de manera simultánea operaciones con las ocho combinaciones.

Fuente: http://www.amazings.com

miércoles 19 de noviembre de 2008

Miles de millones de partículas

Un equipo de investigadores ha logrado disparando un láser a través de una muestra de oro obtener más de 100 millones de partículas de anti-materia o positrones.

Esta nueva capacidad de crear un gran número de positrones en un pequeño laboratorio abre la puerta a varias vías de investigación, incluyendo una comprensión de la física subyacente a diversos fenómenos astrofísicos tales como los agujeros negro y los rayos gamma.

Los investigadores utilizaron un corto pero intenso ultra-láser para irradiarlo en un milímetro de espesor de oro blanco observando como los electrones interactuaban con los núcleos de oro sirviendo de catalizdor para crear positrones. Los electrones emiten paquetes de energía que se desintegra en materia y anti-materia, tal como predijo Einstein con su famosa ecuación que relaciona la materia y la energía. Al concentrar la energía en el espacio y el tiempo, el láser produce positrones más rápidamente y en mayor densidad que nunca antes en un laboratorio.

“Mediante la creación de este gran anti-materia, podemos estudiar en más detalle si la anti-materia es realmente como creemos y quizás obtener más pistas de por qué el universo que vemos tiene más materia que anti-materia”, aseguraron los investigadores, visiblemente emocionados ante este descubrimiento.

Fuente: http://www.novaciencia.com/

martes 18 de noviembre de 2008


LA NATURALEZA DE LA REALIDAD

Diálogo entre Albert Einstein y Rabindranath Tagore






Conversación entre Rabindranath Tagore y el profesor Albert Einstein, en la tarde del 14 de julio de 1930, en la residencia del profesor en Kaputh publicada en Modern Review, Calcuta, 1931. (N. Del E.).


E. - ¿Cree usted en lo divino aislado del mundo?


T. - Aislado no. La infinita personalidad del Hombre incluye el Universo. No puede haber nada que no sea clasificado por la personalidad humana, lo cual prueba que la verdad del Universo es una verdad humana.
He elegido un hecho científico para explicarlo. La materia está compuesta de protones y electrones, con espacios entre sí, pero la materia parece sólida sin los enlaces interespaciales que unifican a los electrones y protones individuales. De igual modo, la humanidad está compuesta de individuos conectados por la relación humana, que confiere su unidad al mundo del hombre. Todo el universo está unido a nosotros, en tanto que individuos, de modo similar. Es un universo humano.
He seguido la trayectoria de esta idea en arte, en literatura y en la conciencia religiosa humana.


E. - Existen dos concepciones distintas sobre la naturaleza del Universo:
1) El mundo como unidad dependiente de la humanidad, y
2) El mundo como realidad independiente del factor humano.


T. - Cuando nuestro universo está en armonía con el hombre eterno, lo conocemos como verdad, lo aprehendemos como belleza.


E. - Esta es una concepción del universo puramente humana.


T. - No puede haber otra. Este mundo es un mundo humano, y la visión científica es también la del hombre científico. POR LO tanto, el mundo separado de nosotros no existe; es un mundo relativo que depende, para su realidad, de nuestra conciencia. Hay cierta medida de razón y de gozo que le confiere certidumbre, la medida del Hombre Eterno cuyas experiencias están contenidas en nuestras experiencias.


E. - Esto es una concepción de entidad humana.


T. - Sí, una entidad eterna. Tenemos que aprehenderla a través de nuestras emociones y acciones. Aprehendimos al Hombre Eterno que no tiene limitaciones individuales mediadas por nuestras limitaciones. La ciencia se ocupa de lo que no está restringido al individuo; es el mundo humano impersonal de verdades. La religión concibe esas verdades y las vincula a nuestras necesidades más íntimas, nuestra conciencia individual de la verdad cobra significación universal. La religión aplica valores a la verdad, y sabemos, conocemos la bondad de la verdad merced a nuestra armonía con ella.


E. - Entonces, la Verdad, o la Belleza, ¿no son independientes del hombre?


T. - No.


E. - Si no existiera el hombre, el Apolo de Belvedere ya no sería bello.


T. - No.


E. - Estoy de acuerdo con esta concepción de la Belleza, pero no con la de la Verdad.


T. - ¿Por qué no? La Verdad se concibe a través del hombre.


E. - No puedo demostrar que mi concepción es correcta, pero es mi religión.


T. - La Belleza es el ideal de la perfecta armonía que existe en el Ser Universal; y la Verdad, la comprensión perfecta de la mente universal. Nosotros, en tanto que individuos, no accedemos a ella sino a través de nuestros propios errores y desatinos, a través de nuestras experiencias acumuladas, a través de nuestra conciencia iluminada; ¿cómo, si no, conoceríamos la Verdad?


E. - No puedo demostrar que la verdad científica deba concebirse como verdad válida independientemente de la humanidad, pero lo creo firmemente. Creo, por ejemplo, que el teorema de Pitágoras en geometría afirma algo que es aproximadamente verdad, independientemente de la existencia del hombre. De cualquier modo, si existe una realidad independiente del hombre, también hay una verdad relativa a esta realidad; y, del mismo modo, la negación de aquélla engendra la negación de la existencia de ésta.


T. - La Verdad, que es una con el Ser Universal, debe ser esencialmente humana, si no aquello que los individuos conciban como verdad no puede llamarse verdad, al menos en el caso de la verdad denominada científica y a la que sólo puede accederse mediante un proceso de lógica, es decir, por medio de un órgano reflexivo que es exclusivamente humano. Según la filosofía hindú, existe Brahma, la Verdad absoluta, que no puede concebirse por lamente individual aislada, ni descrita en palabras, y sólo es concebible mediante la absoluta integración del individuo en su infinitud. Pero es una verdad que no puede asumir la ciencia. La naturaleza de la verdad que estamos discutiendo es una apariencia -es decir, lo que aparece como Verdad a la mente humana y que, por tanto, es humano, se lama maya o ilusión.


E. - Luego, según su concepción, que es la concepción hindú, no es la ilusión del individuo, sino de toda la humanidad...


T. - En ciencia, aplicamos la disciplina para ir eliminando las limitaciones personales de nuestras mentes individuales y, de este modo, acceder a la comprensión de la Verdad que es la mente del Hombre Universal.


E. - El problema se plantea en si la Verdad es independiente de nuestra conciencia.


T. - Lo que lamamos verdad radica en la armonía racional entre los aspectos subjetivos y objetivos de la realidad, ambos pertenecientes al hombre supra-personal.


E. - Incluso en nuestra vida cotidiana, nos vemos impelidos a atribuir una realidad independiente del hombre a los objetos que utilizamos. Lo hacemos para relacionar las experiencias de nuestros sentidos de un modo razonable. Aunque, por ejemplo, no haya nadie en esta casa, la mesa sigue estando en su sitio.


T. - Sí, permanece fuera de la mente individual, pero no de la mente universal. La mesa que percibo es perceptible por el mismo tipo de conciencia que poseo.


E. - Nuestro punto de vista natural respecto a la existencia de la verdad al margen del factor humano, no puede explicarse ni demostrase, pero es una creencia que todos tenemos, incluso los seres primitivos. Atribuimos a la Verdad una objetividad sobrehumana, nos es indispensable esta realidad que es independiente de nuestra existencia, de nuestras experiencias y de nuestra mente, aunque no podamos decir qué significa.


T. - La ciencia ha demostrado que la mesa, en tanto que objeto sólido, es una apariencia y que, por lo tanto, lo que la mente humana percibe en forma de mesa no existiría si no existiera esta mente. Al mismo tiempo, hay que admitir que el hecho de que una multitud de centros individuales de fuerzas eléctricas en movimiento es potestad también de la mente humana.

En la aprehensión de la verdad existe un eterno conflicto entre la mente universal humana y la misma mente circunscrita al individuo. El perpetuo proceso de reconciliación lo llevan a cabo la ciencia, la filosofía y la ética. En cualquier caso, si hubiera alguna verdad totalmente desvinculada de la humanidad, para nosotros sería totalmente inexistente.

No es difícil imaginar una mente en la que la secuencia de las cosas no sucede en el espacio, sino sólo en el tiempo, como la secuencia de las notas musicales. Para tal mente la concepción de la realidad es semejante a la realidad musical en la que la geometría pitagórica carece de sentido. Está la realidad del papel, infinitamente distinta a la realidad de la literatura. Para el tipo de mente identificada a la polilla, que devora el papel, la literatura no existe para nada; sin embargo, para la mente humana, la literatura tiene mucho mayor valor que el papel en sí. De igual manera, si hubiera alguna verdad sin relación sensorial o racional con la mente humana, seguiría siendo inexistente mientras sigamos siendo seres humanos.


E. - ¡Entonces, yo soy más religioso que usted!


T. - Mi religión es la reconciliación del Hombre Supra-personal, el espíritu humano Universal y mi propio ser individual. Ha sido el tema de mis conferencias en Hibbert bajo el título de "La religión del hombre".


Fuente: http://www.unida.org.ar

lunes 17 de noviembre de 2008


Georg Cantor y la teoría de conjuntos transfinitos

La naturaleza del infinito ha sido siempre objeto de controversia. Las famosas paradojas de Zenón de Elea, quien explicó con inquietante lucidez que el movimiento es imposible, porque exige que el móvil pase por una infinidad de puntos en un tiempo finito, suscitaron ya el problema en la antigüedad. El éxito de la física newtoniana es en gran parte consecuencia de haber introducido Newton el cálculo de tasas de variación de lo infinitamente pequeño, y ello a pesar de que durante más de 200 años no pudo ofrecerse una formulación matemáticamente rigurosa de esta idea, cuya eficacia es tan grande cuan delicado su manejo. En tiempos modernos han aparecido nuevos problemas asociados con el infinito en la teoría de conjuntos abstractos, teoría que proporciona fundamento y cimentación a prácticamente la totalidad de las matemáticas contemporáneas Además, la idea de infinito ha estado siempre, a través de la historia, cargada de tintes y matices teológicos, que han pesado en la aceptación o en el rechazo de este concepto y de las doctrinas matemáticas o filosóficas con él asociadas. Todas estas corrientes de pensamiento convergen en la vida y obra del matemático Georg Cantor.

La obra a la que Cantor dedicó su vida es, en substancia, bien conocida. Al desarrollar la que él mismo bautizó "aritmética de los números transfinitos", dotó de contenido matemático al concepto de infinito actual. Y al hacerlo así puso los cimientos de la teoría de conjuntos abstractos, contribuyendo además, de forma importante, a fundamentar el cálculo diferencial y el continuo de los números reales. El más notable logro de Cantor consistió en demostrar, con rigor matemático, que la de infinito no era una noción indiferenciada. No todos los conjuntos infinitos son de igual tamaño; por consiguiente, es posible establecer comparaciones entre ellos) El conjunto de todos los puntos de una recta, por ejemplo, y el conjunto de todos los números fraccionarios son, ambos, conjuntos infinitos. Demostró que, en un sentido bien definido, el primero de tales conjuntos es de tamaño mayor que el del segundo. Resultaron tan chocantes a la intuición de sus contemporáneos las ideas de Cantor, que el eminente matemático francés Henri Poincaré condenó la teoría de números transfinitos como una "enfermedad", de la que algún día llegarían las matemáticas a curarse. Leopold Kronecker, que fue uno de los maestros de Cantor, y miembro preeminente de la matemática institucional alemana, llegó incluso a atacarle directa y personalmente, calificándolo de "charlatán científico", " renegado" y "corruptor de la juventud.

Es también sabido que Cantor padeció toda su vida de una serie de "colapsos nerviosos", que conforme envejecía iban haciéndose más frecuentes y agotadores. Estos colapsos nerviosos eran, seguramente, síntoma de una enfermedad mental de carácter orgánico. Un estudio reciente llevado a cabo por Ivor Grattan-Guinness, especialista inglés en historia de la matemática, sugiere, fundándose en una evaluación del historial clínico de Cantor realizada por psicólogos de la Halle Nervenklinik (hospital para enfermedades mentales de la ciudad de Halle, en Alemania Oriental), que Cantor era víctima de psicosis maníaco-depresiva Empero, nada más fácil para sus primeros biógrafos que presentarle como víctima desventurada de la persecución de sus contemporáneos, que, no obstante padecer colapsos nerviosos cada vez más frecuentes, se esforzaba en defender su compleja teoría.

Tales relatos deforman la verdad, pues trivializan las auténticas y profundas preocupaciones de carácter intelectual que motivaron parte de la oposición -sobre todo la más meditada- con que suus contemporáneos recibieron la teoría. Son igualmente insuficientes a la hora de hacer justicia al alcance y potencia de los argumentos que Cantor esgrimió en defensa de sus ideas. Al principio, él mismo se resistió a aceptar la existencia de números transfinitos, convencido como estaba de que era imposible formular coherentemente la noción de infinito actual, sin cabida por tanto en matemática rigurosa. No obstante, según refiere, pronto superó su "prejuicio" al respecto de los números transfinitos, por encontrarlos indispensables para el desarrollo ulterior de sus ideas matemáticas. Justamente a causa de sus dudas iniciales pudo Cantor prever la oposición que iba a encontrar en diversos campos, que intentó vencer aplicando no sólo razonamientos matemáticos sino también filosóficos y teológicos. Cuando fue convocado para responder a sus críticos, congregó sus ideas con fuerza considerable. Su enfermedad mental, lejos de desempeñar un papel enteramente negativo, pudo muy bien haber proporcionado, durante sus fases maníacas, la energía y la tenacidad obsesiva con que promovió su teoría.

Georg Ferdinand Ludwig Philipp Cantor nació el 3 de marzo de 1845 en San Petersburgo (hoy Leningrado). Su madre, María Anna Bóhm, procedía de una familia que contaba entre sus miembros varios músicos de talento; entre todos el más notable fue su tío Joseph Bóhm, director en Viena de un conservatorio y fundador de una escuela de violinistas donde se formaron muchos virtuosos de la época. El padre de Georg, Georg Woldemar Cantor, era un próspero comerciante y luterano devoto, que comunicó a su hijo profundas convicciones religiosa. Según el muy leído libro de Eric Temple Bell, Men of Mathematics ("Los grandes matemáticos") cuya primera edición data de 1937, la inseguridad que más tardíamente experimentaría Cantor hijo emanaba de un conflicto freudiano con su padre; pero las cartas que han llegado hasta nosotros, así como otras pruebas sobre la relación entre padre e hijo, más bien indican lo contrario. El padre parece haber sido un hombre de sentimientos, que prestó atención a sus hijos y que se tomó un interés especial, pero no coercitivo, por la educación y bienestar del mayor.

Picture

1. RETRATO DE CANTOR y su esposa, tomado hacia 1880, cuando se hallaba en el cénit de su carrera. Había comenzado ya a crear malestar entre las instituciones matemáticas alemanas con una demostración de que el conjunto infinito de los números reales, representado por el continuo de los puntos de una recta, es mayor que el conjunto infinito de todas las fracciones. Cantor demostró también ser posible definir cantidades infinitas, llamadas números transfinitos, que describieran tales diferencias. Algunos años después de hacerse esta fotografía, sufrió un grave ataque de psicosis maníaco-depresiva que terminaría por dar al traste con su trabajo de creación matemática. La fotografía original pertenece a la colección particular de Egbert Schneider.

Siendo todavía niño, la familia se mudó de Rusia a Alemania y fue en este país donde Cantor comenzó a estudiar matemáticas.

En 1868 recibió el título de doctor por la Universidad de Berlín, con una tesis sobre teoría de números; dos años más tarde, aceptaba un puesto de Privatdozent en la Universidad de Halle, institución respetada, si bien no de tan gran prestigio en matemáticas como las universidades de Gottingen o Berlín. Uno de sus colegas en Halle, Heinrich Eduard Heine, estaba a la sazón trabajando en la teoría de series trigonométricas; Heine animó a Cantor a atacar el difícil problema de la unicidad de tales series. En 1872, contando Cantor 27 años, publicó un artículo donde presentaba una solución muy general a tal problema, juntamente con el germen de lo que llegaría a convertirse en la teoría de conjuntos transfinitos

El problema que Heine sugirió a Cantor arrancaba del trabajo del matemático francés Jean Baptiste Joseph Fourier. En 1822 Fourier había mostrado que la gráfica de cualquier curva "razonablemente lisa" (es decir, una curva que presentase tan sólo un número finito de puntos de discontinuidad) podía representarse en todo un intervalo como suma de una serie trigonométrica infinita. Dicho de otro modo, superponiendo unas sobre otras un número infinito de ondas sinusoidales y cosinusoidales, en todos los puntos del intervalo, exceptuados los correspondientes a discontinuidades, podía aproximarse la curva con la precisión que se quisiera [véase la figura 2]. Se dice que entonces la serie converge hacia la curva -o hacia la función que la define- en casi todos los puntos, o también, que hay convergencia "casi por doquier". El resultado de Fourier es de importancia matemática capital, porque sugiere que ciertas funciones complicadas podrían representarse o descomponerse en sumas de senos y cosenos, matemáticamente mucho más fáciles de manipular que ellas. A fin de justificar tal sustitución, hacía falta, sin embargo, alguna garantía de que hubiera sólo una de tales series trigonométricas que convergiera hacia la función. Cantor comenzó a investigar condiciones bajo las cuales una serie trigonométrica convergente hacia una función es única.

2. UNA GRÁFICA CONTINUA Y LISA, cuya altura en cada punto depende del valor del punto correspondiente del eje x, puede ser aproximada con la precisión que se desee mediante una serie trigonométrica, esto es, mediante una suma de senos y cosenos. Así, por ejemplo, una línea recta y horizontal trazada a la altura de una unidad por encima del eje x (línea de color) puede ser aproximada superponiendo unas sobre otras ondas sinusoidales (curvas grises); hemos representado en la ilustración las dos primeras etapas de la aproximación (curvas negras de las figuras superior y central). La serie trigonométrica que converge hacia la gráfica es única. Empero, aunque la gráfica no sea continua, con frecuencia es posible aproximarla mediante una única serie trigonométrica. Por ejemplo, si la altura de la gráfica es en todo punto igual a una unidad, exceptuado el punto donde x es igual a 1/2, la serie trigonométrica que convergía hacia la línea continua converge también hacia esta otra fragmentada, excepto en el punto 1/2 (punto de color, abajo). Cantor demostró que una gráfica puede ser aproximada por una única serie trigonométrica incluso si el número de puntos donde la gráfica no es continua es un número infinito, con tal de que los puntos de discontinuidad se encuentren distribuidos sobre el eje x de cierto modo específico. Ello le condujo a analizar las propiedades estructurales de los conjuntos infinitos abstractos y los infinitos modos en que los elementos de los conjuntos infinitos pueden ser ordenados unos con relación a otros.

En 1870 logró su primer resultado: si una función es continua en todos los puntos de un intervalo, su representación trigonométrica esta unívocamente determinada. Su paso siguiente consistió en relajar la exigencia de que la función fuese continua sobre la totalidad del intervalo Supongamos, por ejemplo, que la función que debamos aproximar en serie sea como sigue: la gráfica de la función es una recta paralela al eje x -el eje horizontal- de la representación gráfica, a excepción del punto del eje x correspondiente a 1/2. Para el punto de abscisa 1/2, la función toma el valor 0, en lugar del valor 1 que le corresponde en todo el resto del eje. Cantor pudo demostrar que, sacrificando el requisito de convergencia en el punto donde x es igual a 1/2, sigue existiendo una única serie trigonométrica que converja a la función en todos los restantes puntos.

No existe ninguna otra serie trigonométrica de forma similar que también sea aproximación de la función. Fue entonces cosa sencilla para Cantor generalizar su resultado anterior para dar cabida a todas las funciones que presenten un número finito de puntos de discontinuidad, puntos que Cantor llamaba "puntos excepcionales".

En 1872, buscando Cantor un enunciado más general para su teorema de unicidad, publicó un notable descubrimiento: que en tanto los puntos excepcionales se encuentren distribuidos sobre el eje x en forma cuidadosamente especificada podría haber incluso un número infinito de ellos. El paso más importante de la demostración residía en la descripción precisa del conjunto infinito de puntos excepcionales, y Cantor comprendió que para tal propósito necesitaba proporcionar un método satisfactorio de analizar el continuo de puntos situado sobre el eje x. De es ta forma, el estudio que Cantor había efectuado para las series trigonométricas provocó en su pensamiento una notable transición: prestar mayor atención a las relaciones entre los punta del continuo que a los teoremas sobre series trigonométricas.

Cantor consideraba axiomático quecada punto de una recta continua le correspondía un número, llamado "real" para distinguirlo de los números "imaginarios", que eran los múltiplos de . Recíprocamente, a cada número real le correspondía un punto, y exactamente un punto, de una recta continua. Por consiguiente, el problema de describir el continuo de puntos de una recta era equivalente al problema de definir e investigar las propiedades del sistema de números reales. Uno de los principales logros del artículo de 1872 fue la exposición rigurosa de tales propiedades.

Las teorías de números reales encuentran sus máximas dificultades en números que, como y , no son racionales. (Números racionales son los expresables por cociente de dos números enteros. Desde la antigüedad es conocido que y otras muchas raíces son irracionales.) Puesto que nadie ponía en tela de juicio la legitimidad de los números racionales, Cantor enfocó el problema de los números reales desde un ángulo que ya había sugerido Karl Weierstrass, uno de sus profesores de la Universidad de Berlín. Cantor propuso que todo número irracional podía representarse por una sucesión infinita de números racionales. Así, el número , por ejemplo, puede representarse por una sucesión infinita de números racionales: 1, 1,4, 1,41..., y así sucesivamente. De esta forma, todos los números irracionales pueden ser imaginados como puntos geométricos situados sobre una "recta numérica", al igual que había podido hacerse con los números racionales.

No obstante sus ventajas, algunos matemáticos encontraron difícil admitir el método de Cantor, pues presuponía la existencia de sucesiones o conjuntos formados por infinitos elementos. Filósofos y matemáticos habían venido rechazando desde los tiempos de Aristóteles la noción de infinitud completa, a causa, sobre todo, de las paradojas que parecía plantear. Galileo, por ejemplo, había ya hecho notar que, si en matemáticas fueran admisibles conjuntos infinitos completos, habría tantos números enteros pares cuantos pares e impares reunidos. Cada número entero par puede ser emparejado biunívocamente con el número entero de valor mitad, quedando así definida una correspondencia biunívoca entre los elementos de uno y otro conjuntos. Otras de las voces que manifestaban tradicionalmente oposición a la idea de infinidad completa eran las alzadas por teólogos como santo Tomás de Aquino, por considerar que tal noción comportaba un desafío directo a la naturaleza única, infinita y absoluta de Dios.

Para evitar semejantes tropiezos, los matemáticos habían venido trazando una distinción taxativa entre lo infinito en tanto que cantidad completa, el infinito actual, y lo infinito en potencia, como podría quedar representado por una suma indefinida e ilimitada -lo que se llama serie- que convergiera hacia un cierto límite. Tan sólo estaban los matemáticos dispuestos a tolerar infinitos potenciales. En 1831, Carl Friedrich Gauss había ya expresado su oposición a que se utilizasen infinitos completos, manifestándose en términos que Cantor calificó de "autoritarios". En una carta a Heinrich Schumacher, Gauss escribía: "Pero con respecto a su demostración, yo protesto sobre todo del uso que se hace de una cantidad infinita como cantidad completa, lo que en matemáticas jamás está permitido. El infinito es solo una facon de parler, en la que propiamente debería hablarse de límites".

Hablando de límites era posible eludir las paradojas que comportaban los infinitos actuales. Por ejemplo, añadiendo nuevas cifras al desarrollo decimal de se puede aproximar el verdadero valor de con precisión creciente. Gauss insistía, sin embargo, en que jamás deberían suponerse dados todos los términos del desarrollo decimal, con lo que el valor de quedaría exactamente determinado. Hacerlo así equivaldría a tomar y comprender en su totalidad un conjunto infinito de números, operación que Gauss rechazaba.

No fue Cantor el único en estudiar las propiedades del continuo detallada y rigurosamente. En 1872, el mismo año en que fue publicado el artículo de Cantor, publicaba también el matemático alemán Richard Dedekind un análisis del continuo basado en conjuntos infinitos. En su artículo, Dedekind exponía una idea a la que luego Cantor confería mayor precisión: "La recta es infinitamente más rica en puntos individuales que lo es el dominio... de los números racionales en números individuales". Podemos dar a tal propiedad algo de perspectiva considerando la distribución de los puntos que en un segmento rectilíneo corresponden a números racionales, o brevemente, los puntos racionales. Por muy pequeño que sea tal segmento, hay en él infinitos puntos racionales. Así pues, el quid de la observación de Dedekind se encontraba en que a pesar de que los números racionales forman un conjunto denso en todo segmento rectilíneo, queda en éste suficiente sitio para alojar todavía un número infinito de números irracionales. Los puntos irracionales como caen entre los puntos racionales, y por ello el conjunto de números racionales, aunque denso, se encuentra acribillado de poros, y no es continuo.

3. PARA COMPARAR LOS TAMAÑOS de dos conjuntos infinitos se van emparejando a los elementos del primer conjunto con los del segundo. Por ejemplo, para determinar si en un cubo hay más o menos bolas rojas que bolas negras, podemos irlas sacando por pares de una roja y una negra. Cuando ya no puedan formarse nuevas parejas, las bolas restantes en el cubo, si las hubiere, servirían de base de comparación. Cantor se valió de este principio elemental para comparar tamaños de conjuntos infinitos.

Si bien la observación de Dedekind es coherente con una correcta comprensión del continuo, esconde una grave flaqueza. De haberle alguien preguntado a Dedekind cuánto más rico en puntos era el continuo que el conjunto infinito de los números racionales, Dedekind hubiera quedado sin respuesta. La fundamental aportación de Cantor a este problema fue publicada en 1874, en el Journal für die reine und agewandte Mathematik de August Leopoid Crelle, más conocido por el Journal de Crelle, seguramente la publicación matemática de carácter periódico de mayor prestigio en aquella época.

En efecto: Cantor tomó prestada la paradoja citada por Galileo y la convirtió en un procedimiento de comparación de tamaño de conjuntos infinitos. Cantor definió como equivalentes dos conjuntos cuando podía definirse entre los elementos de uno y otro conjuntos una correspondencia biunívoca. Una tal correspondencia proporciona un procedimiento natural de comparación de tamaños. Imaginemos, por ejemplo, un cubo lleno de bolas de color rojo y color negro. La forma más sencilla de averiguar si hay el mismo número de bolas rojas y negras es irlas sacando del cubo en parejas de una bola roja y una negra. De ser posible emparejar cada bola con otra de distinto color los dos conjuntos de bolas son equivalentes. Si no es así, las bolas sobrantes en el cubo permiten decidir la cuestión.

4. PODEMOS EMPAREJAR, uno por uno, los números enteros con los números pares, sin que ninguno de ambos conjuntos llegue a agotarse. Por consiguiente, aunque pueda parecer que hay más números enteros que números pares, ambos conjuntos tienen en realidad el mismo número de elementos. Muchos otros conjuntos, como el de los cuadrados perfectos multiplicados por mil millones pueden también ser biunívocamente comparados con los números enteros. Tales conjuntos se llaman "numerables".

Aplicando el mismo principio de correspondencia, demostró que la propiedad que Galileo había considerado paradójica era, en realidad, una propiedad natural de los conjuntos infinitos. El conjunto de los números pares es equivalente al conjunto de todos los números enteros positivos, pares e impares reunidos, porque los emparejamientos entre miembros de uno y otro conjunto pueden proseguir por siempre, sin omitir a miembro alguno de ninguno de ambos conjuntos. Cantor pudo también exhibir un método, tan refinado como ingenioso, gracias al cual el conjunto de los números racionales podía quedar en correspondencia con el de todos los enteros [véase la figura 51. Cantor llamó numerables a aquellos conjuntos cuyos elementos pueden ser puestos en correspondencia, uno con uno, con los números del conjunto de enteros positivos, lo que equivale a poderlos contar.

5. CONJUNTO INFINITO de los números racionales: es decir, de los números expresables como cociente de dos números enteros. Puede parecer mucho mayor que el conjunto de los números enteros. Por ejemplo, entre dos enteros consecutivos, así 0 y 1, hay una infinidad de números racionales. No obstante, Cantor mostró en el año 1874 de qué forma podían los números racionales ser emparejados biunívocamente con los números enteros. Cada número racional se halla encuadrado en la formación de la figura; a cada número racional puede entonces asociársele un número entero conforme se va recorriendo la trayectoria señalada con flechas de color. Así pues, el conjunto de los números racionales es numerable.

Cantor comenzó su demostración suponiendo que exista una correspondencia biunívoca entre los conjuntos de los números reales y de los números enteros. Su razonamiento consiste en ver que tal hipótesis lleva a contradicción; se deduce entonces que la suposición inicial tiene que ser falsa, o sea, que es imposible que exista una correspondencia biunívoca entre ambos conjuntos. Su razonamiento puede ser simplificado atendiendo solamente a los números reales comprendidos entre 0 y 1. Si este conjunto de números ya fuera mayor que el conjunto de los números enteros, el conjunto de los números reales lo sería también.

Supongamos, por consiguiente, que los números reales comprendidos entre 0 y 1 pudieran quedar uno por uno emparejados con números enteros. Establecer una tal correspondencia equivaldría a dar una lista de los números reales, cada uno representado por un número decimal infinito. Es entonces posible definir un nuevo número real comprendido entre 0 y 1 y no incluido en la lista. Fijémonos en la primera cifra del primer desarrollo decimal de la lista de números reales. Si esta cifra es un 1, como primera cifra decimal del número que estamos definiendo escribiremos un 9. Si la primera cifra del primero de los números de la lista no es un 1, en el número a definir tomaremos como primera cifra un 1. Continuamos construyendo el número a definir cambiando la segunda cifra del segundo desarrollo decimal de la lista por igual procedimiento, la tercera del tercero, etcétera. El número real así construido difiere al menos en una cifra de cada uno de los números que componen la lista, y representa un número comprendido entre 0 y 1. Se ha construido, pues, un número que no se encuentra en la lista de números reales y, por tanto, la hipótesis de que es posible confeccionar una lista donde figuren todos los números reales conduce a contradicción.

En agosto de 1874, Cantor contrajo matrimonio con Vally Guttmann; la joven pareja pasó el verano en las montañas del Harz, donde se reunieron también con Dedekind. Este período fue extraordinariamente fructífero para el trabajo de Cantor. En época anterior de ese mismo año, Cantor había propuesto a Dedekind el problema inmediatamente siguiente en importancia al recién explicado, a saber: "¿Sería posible poner en correspondencia una superficie (tal vez un cuadrado, incluido su contorno) con una línea recta (quizás un intervalo, juntamente con sus extremos), de manera que a cada punto de la superficie le correspondiera un único punto de la recta, y recíprocamente?". Aunque Cantor opinaba que la respuesta debiera ser negativa, no conseguía, ni tampoco Dedekind, dar razón para tal creencia.

Sin embargo, hacia 1877 Cantor pudo enviar a Dedekind la estupefaciente noticia de que, contrariamente a la opinión matemática prevaleciente, no era imposible establecer una correspondencia biunívoca entre recta y plano. La demostración consiste en representar cada punto de un cuadrado por un par ordenado de coordenadas en notación decimal. Las representaciones decimales de las coordenadas se entremezclan entonces conforme a un procedimiento estrictamente especificado, a fin de engendrar un único desarrollo decimal; este decimal es asociado luego con un punto del segmento rectilíneo. El proceso completo es reversible [véase la figura 8]. Tal resultado cogió desprevenido al propio Cantor; tanto que le hizo exclamar "¡Lo veo, pero no lo creo!"

Cantor preparó inmediatamente un manuscrito donde exponía su descubrimiento, y lo envió, como había hecho con su artículo de 1874, al Journal de Crelle. Aunque el artículo de Cantor revestía una importancia fundamental, fue también la primera ocasión de abierta declaración de hostilidades entre Cantor y Kronecker, su maestro de antaño. Siendo uno de los editores del Journal, Kronecker se encontraba en situación de bloquear la publicación de cualquier artículo, y hacia 1877 quedó tan consternado por la dirección que estaba tomando el trabajo de Cantor, que eso fue precisamente lo que hizo. Aunque este había presentado su escrito el 12 de julio, no se hizo preparativo alguno para publicarlo, y no apareció en el volumen de 1877. Cantor, sospechando la intervención de Kronecker, escribió a Dedekind una amarga carta quejándose del tratamiento dado a su artículo y mencionando la posibilidad de retirarlo de la revista. Dedekind, recordando experiencias propias en tales asuntos, persuadió a Cantor para que esperase. Al cabo, Dedekind resultó tener razón. El artículo apareció en el volumen de 1878; pero Cantor quedó tan ofendido por el incidente que se negó a publicar nada más en el Journal.

Aunque la controversia surgida entre Cantor y Kronecker estuviera en tenebrecida por animosidades personales, su causa más radical yacía en las concepciones, tajantemente diferentes, que de la matemática tenían ambos. Concepciones que todavía hoy se reflejan en el debate entre matemáticos formalistas y matemáticos constructivistas. Kronecker, precursor de los constructivistas, es famoso por una iró nica agudeza que capta muy bien la esencia de sus convicciones: "Dios creó los números enteros; todo lo demás es obra del hombre". En este espíritu, Kronecker abogaba por la construcción de una matemática fundada en los números enteros y en combinaciones finitas de ellos. En los primeros años del decenio de 1870 comenzó a rechazar los procesos de paso al límite del cálculo infinitesimal tradicional, oponiéndose a que pudieran definirse objetos matemáticos mediante límites. Así pues, incluso los números irracionales, que durante siglos habían encontrado cobijo en las matemáticas, habrían de ser expulsados de ella, a menos que pudiese hallarse algún procedimiento para construirlos, como se construyen los racionales, a partir de los enteros.

6. CONJUNTO DE LOS NÚMEROS REALES, representado por el continuo de los puntos de una recta; dicho conjunto no es numerable. Si lo fuera, los números reales entre 0 y 1, por ejemplo, podrían ser biunívocamente emparejados, uno a uno, con los números enteros. Cada número real de la lista está representado por un número decimal ilimitado. (Los decimales infinitos como 0,5000... han de ser representados por otro decimal infinito, tal como 0,4999...) Independientemente de la ordenación que se dé a una tal lista de números decimales ilimitados, siempre puede ser construido un nuevo decimal que defina un número real no contenido en ella: como primera cifra decimal del número a construir se escribe un 9 si es que el primer decimal del número que encabeza la lista es un 1; de no ser así, se escribe un 1. A continuación se cambia la segunda cifra decimal del segundo número real; después, la tercera del tercero, y así sucesivamente. El número decimal de esta forma construido representa un número real comprendido entre 0 y 1, y que habrá forzosamente de diferir al menos en una cifra decimal de cada uno de los números de la lista. Por tanto, la hipótesis de que los números reales puedan ser biunívocamente emparejados con los números enteros conduce a contradicción. La idea clave de esta demostración es conocida por "método de diagonalización".

Cantor, que en sus tiempos de estudiante había redactado dos importantes artículos bajo la dirección de Kronecker, tenía perfecta conciencia de la posición extrema que éste había adoptado, y no dejaba de percibir sus ventajas, al garantizar el máximo de certidumbre y corrección en las demostraciones matemáticas y poder ser aplicada como correctivo a la especulación matemática más desbocada. Cantor adujo, no obstante, que aceptar la postura de Kronecker conllevaría eliminar muchos de los más prometedores desarrollos matemáticos y, lo que es más, podría gravar la investigación matemática más novedosa con escrúpulos metodológicos demasiado estrictos, y e última instancia, caducos.

La definición de número irracional dada en el artículo de Cantor de 1872 equivalía a aceptar la existencia de conjuntos infinitos completos. Cantor abrazó una postura formalista acerca de la existencia de los irracionales, arguyendo que la única razón y fundamento para poner en tela de juicio su existencia matemática habría de ser su coherencia formal e interna. "Al introducir nuevos números -escribió en una ocasión- la matemática tan sólo está obligada a dar definiciones de ellos, mediante las cuales... puedan ser definitivamente distinguidos unos de otros. En cuanto un número satisfaga todas estas condiciones puede y tiene que ser considerado en matemática como existente y real.

Este punto de vista, que alude a los irracionales, resultó crucial para la justificación que dio para introducir los números transfinitos. En su artículo de 1872 había definido conjuntos de puntos excepcionales introduciendo la noción de punto límite (también llamados puntos de acumulación). El número irracional , por ejemplo, es punto de acumulación de la sucesión 1, 1,4, 1,41,... Con mayor generalidad, se dice que un punto es de acumulación de un conjunto si el conjunto contiene siempre una infinidad de puntos arbitrariamente próximos al punto.

Dado un conjunto infinito cualquiera P, Cantor definía el conjunto derivado de P, P1, como conjunto de todos lospuntos de acumulación de P. Análogamente, si P1 fuese también un conjunto infinito su conjunto derivado P2 está definido como conjunto de todos los puntos de acumulación de P1. Demostró que la relación de ser subconjunto establece una ordenación natural de los conjuntos: resulta que cada elemento de P2 es también elemento de P1, esdecir, que P2 es subconjunto de P1. Análogamente, P3 lo es de P2, y así sucesivamente. Puede suceder que, para algún número entero finito n, el conjunto Pn sea un conjunto finito; cuando tal condición se verifique, el conjunto infinito P de puntos que dará lugar al Pn será el conjunto de puntos excepcionales requeridos para demostrar la versión general del teorema de Cantor sobre unicidad de las representaciones en serie trigonométrica de las funciones. Por otra parte, puede suceder que ninguno de los conjuntos derivados que integran la sucesión P1, P2, P3,... sea un conjunto finito. Cantor argumentó que también en este caso tenía sentido considerar el conjunto de los puntos que sean comunes a todos los conjuntos derivados P1, P2, P3 ....Pn . Designó por al conjunto de puntos comunes a todos los conjuntos derivados; a partir de 1880 comenzó a referirse al superíndice con el carácter de símbolo transfinito. Además, si constase de infinitos puntos, podría formarse el conjunto derivado , el cual, a su vez, abriría las puertas de toda una sucesión de conjuntos derivados: y siguientes.

En vista de la densidad de los números racionales sobre la recta, y la relativa rareza de los números enteros al sersituados sobre ella, puede parecer burdamente contrario a la intuición que ambos conjuntos resulten ser de igual tamaño. El siguiente paso de Cantor fue, empero, todavía mucho más impresionante: demostró que no puede existir ninguna correspondencia biunívoca como las explicadas entre el conjunto de los números enteros y el conjunto de los puntos de una recta, es decir, el conjunto de los números reales. Brevemente: los números reales forman un conjunto no numerable. La demostración que de este aserto dio Cantor en 1874 es un tanto complicada; presentaré aquí, en cambio, la idea principal de una versión simplificada y mucho más potente dada por él en 1891.

7. LA PROBABILIDAD DE QUE AL ELEGIR AL AZAR UN PUNTO DEL CONTINUO de los números reales el punto seleccionado corresponda a un número racional nos da indicación de los tamaños relativos de los conjuntos de números racionales y números reales. La probabilidad es la razón del número de puntos de valor racional contenidos en un cierto intervalo al número total de puntos situados sobre él. El intervalo entre 0 y 1 ha sido representado en la ilustración por la circunferencia de una rueda de la fortuna. (Los valores 0 y 1 se consideran idénticos sobre la rueda.) Se supone que al hacer girar y luego dejar detenerse la rueda queda seleccionado aleatoriamente un solo punto. Los puntos representantes de números racionales forman un conjunto infinitamente denso, en el sentido de que a lo largo de cualquier arco comprendido entre dos puntos racionales de la circunferencia, por pequeño que sea, se encuentran un número infinito de puntos racionales en su interior. Vemos en la figura algunos puntos de esos. Empero, el conjunto de los puntos situados sobre la circunferencia es infinitamente mayor que el conjunto de puntos racionales; la probabilidad de que la rueda de la fortuna se detenga en un punto racional es cero. Con mayor precisión, tal probabilidad es menor que cualquier número positivo dado de antemano.

Cantor pudo haber añadido que los superíndices ,, y sucesivos constituyen en realidad números de un tipo nuevo, pero al principio no lo hizo así. En 1872 había tenido el cuidado de analizar los números irracionales tan sólo en términos de sucesiones de números racionales; análogamente, al principio consideraba que los símbolos ,, , ... eran meras etiquetas de identificación de conjuntos. Sin embargo, en 1883 dejó de lado sus reticencias y los presentó como números transfinitos, a modo de extensión autónoma y sistemática de los números naturales.

La razón inmediata para introducirlos, mantenía Cantor, estaba en que eran necesarios para seguir avanzando en la teoría de conjuntos y en el estudio de los números reales. No obstante, para poder responder a críticos como Kronecker, Cantor argumentó desde una postura filosófica formalista: una vez reconocida la consistencia interna de los números transfinitos no podía negárseles un puesto junto a otros miembros otrora controvertidos y hoy admitidos en matemáticas, como por ejemplo los números irracionales. Habiendo formulado una teoría de lo infinito capaz de sortear las conocidas paradojas matemáticas, Cantor estaba convencido de haber eliminado la única objeción que los matemáticos podían oponer para negarse a considerar en sus trabajos conjuntos infinitos completos.

Los números transfinitos que finalmente Cantor introdujo son hoy conocidos por una notación que para ellos adoptaría en años posteriores, a saber, la primera letra del alfabeto hebreo, aleph. Los alephs designan la cardinalidad, o número de elementos, de los conjuntos infinitos, y por ello las equivalencias entre conjuntos infinitos que Cantor puso de manifiesto en el decenio de 1870 son frecuentemente expresadas con auxilio de los números transfinitos, los alephs. Tiene, pues, considerable interés histórico que los primeros números transfinitos que Cantor introdujo no fueran cardinales sino ordinales.

Los números ordinales quedan definidos por el orden o posición que ocupan en una lista. El número ordinal asociado con un conjunto finito se corresponde con el número cardinal de ese conjunto) Por ejemplo, cualquier conjunto formado por cinco elementos (esto es, cualquier conjunto cuyo número cardinal sea cinco) puede en un cierto sentido ser considerado como sucesor inmediato de cualquier conjunto formado por cuatro elementos. Dicho de otra forma, el ordinal del conjunto es también cinco; el conjunto ocupa el quinto lugar dentro de una lista de conjuntos. Sin embargo, para conjuntos infinitos es preciso distinguir su número cardinal de su número ordinal. En efecto, Cantor descubrió más tarde que es posible convertir esta propiedad de los conjuntos infinitos en un criterio para distinguirlos de los conjuntos finitos. Un conjunto es finito solamente si su número cardinal y su número ordinal sor iguales.

8. PUEDEN PONERSE LOS PUNTOS DEL PLANO en correspondencia biunívoca con los puntos de la recta. Cada punto del plano está representado por un par de decimales infinitos; estos son fragmentados en grupos: cada cifra, excepto si es 0, da motivo a un nuevo grupo. Los grupos son refundidos en un nuevo número decimal único por el procedimiento de ir tomándolos alternativamente; este número decimal representa un punto de la recta. El proceso es reversible. Una demostración parecida prueba que el número de puntos de un espacio de dimensión finita es equivalente al número de puntos de una recta.

Cantor hizo notar que el número ordinal de una sucesión de conjuntos finitos de tamaños crecientes 1, 2, 3, ... etc. está basado en la adición repetitiva de unidades. No hay un ordinal máximo asociado con la sucesión de conjuntos finitos, pero al igual que es posible definir como límite de una sucesión de números racionales sin que por ello haya de ser un número racional, así, creía Cantor, es lícito definir un número ordinal, transfinito y nuevo, , como primero de los números situados a continuación de la sucesión completa de números ordinales ordinarios, 1, 2, 3, ... etcétera. Una vez definido es posible, por adición repetida de unidades, generar nuevos ordinales transfinitos sucesivos, , etcétera. Puesto que esta sucesión carece igualmente de elemento máximo podríamos imaginar otro número ordinal , que denotamos , definido por ser el primer ordinal posterior a la sucesión ,... Por repetición alternada de estos dos principios de generación, Cantor pudo definir una jerarquía de números oordinales transfinitos progresivamente mayores [véase la figura 9].

¿Y cómo podremos distinguir, por ejemplo, el número ordinal del ? La diferencia queda determinada por el orden de los elementos que forman parte de los conjuntos representantes de y de . Por ejemplo, el conjunto de los números naturales, dispuestos en la secuencia (1, 2, 3, ...) tiene número ordinal w, que denota la sucesión de números naturales ordenada en la forma familiar. Sin embargo, el conjunto de los números naturales, escrito con un último elemento como en (2, 3, 4, ..., 1), o el conjunto de números naturales de la sucesión (10, 30, 40, ..., 20) tiene ordinal . Con otras palabras, la distinción se funda en el orden correlativo de los elementos de la sucesión y en el emplazamiento de la a laguna infinitamente larga, que está denotada por los puntos suspensivos; si solamente es desplazado un número al final de la sucesión, el número ordinal de la nueva sucesión será . La sucesión (2, 4, 6, ..., 1, 3, 5, ...) tiene dos lagunas infinitas, y su número ordinal será entonces , o sea, . Observemos que todos los conjuntos tienen igual número de elementos, es decir, sus elementos pueden ponerse siempre en correspondencia biunívoca con los elementos de los otros y con los números enteros positivos. Por tanto, sus números cardinales son iguales, a pesar de que sus ordinales sean muy diferentes.

Una vez definidos los números transfinitos, Cantor procedió a escribir sus propiedades aritméticas Era preciso hacer al respecto de la propiedad conmutativa de la suma y la multiplicación una importante distinción entre números transfinitos y números ordinarios. Para dos números ordinarios, la propiedad conmutativa expresa que A+B es igual que B+A, y que A xB es igual que BxA, cualesquiera que sean A y B. Al definir la adición y multiplicación también para números transfinitos no puede quedar garantizada en todos los casos la propiedad conmutativa Por ejemplo, , que representa la sucesión (1, 2, 3, ..., 1, 2) no es igual que , que representa la sucesión (1, 2, 1, 2, 3, ...).

Aunque para conjuntos finitos la distinción entre sus números cardinal y ordinal esté muy difuminada, ayuda a ex plicar cómo la aplicación del concepto de número a un conjunto infinito podía conducir a confusión y paradoja. Puesto que para conjuntos infinitos los conceptos de número cardinal y número ordinal son fundamentalmente distintos, todo razonamiento que analice el número asociado a un conjunto infinito sin plantear claramente esta distinción está sujeta a ambigüedad. Por tanto, no es legítimo extender las propiedades en apariencia bien definidas de los conjuntos finitos a los conjuntos infinitos, como Galileo y otros habían hecho.

No obstante los logros alcanzado por Cantor en la década de 1880, que daba por llenar una grave laguna. La cuestión del número cardinal (la potencia, en la primitiva terminología d Cantor) que debía asignarse al continuo de los números reales se encontraba todavía sin respuesta. Recordemos que en su artículo de 1883 había definido la sucesión de ordinales transfinitos de acuerdo con dos principios de generación. Al objeto de poder introduce en la sucesión divisiones naturales, había añadido un tercer principio. Tomemos el conjunto de todos los números enteros finitos, conjunto al que Cantor llamó primera clase numérica. Su potencia, o número cardinal, es mayor que cualquiera de los elementos del conjunto. Análogamente, observó, podríamos considerar el conjunto de todos los ordinales transfinitos correpondientes a conjuntos denumerablemente infinitos, o sea, conjuntos cuya potencia sea la misma que la potencia del conjunto de todos los números enteros. Cantor llamó "segunda clase numérica" a este conjunto de ordinal transfinitos. Resulta que la potencia os la segunda clase numérica es estrictamente mayor que la potencia asociada con cualesquiera de los conjuntos ordinales transfinitos que la componen. En breve, la segunda clase numérica no es un conjunto numerable. Y aunque Cantor jamás lograse demostrarlo, estaba convencido de que la potencia de esta segunda clase numérica era equivalente a la potencia del continuo de los números reales.

9. LOS NÚMEROS ORDINALES TRANSFINITOS quedan determinados por el lugar de orden, o posición, que ocupan en una lista. La lista está generada de conformidad con dos principios. Primero, cada número ordinal transfinito se deduce del inmediatamente precedente añadiéndole una unidad, como estuviéramos "contando" más allá del ordinal transfinito asociado con el conjunto de los números naturales dispuestos en un orden habitual. Segundo, cuando se tiene una sucesión de ordinales transfinitos que carece de último elemento, o elemento máximo, queda definido un nuevo ordinal transfinito, que es el primero mayor que todos los otros. Tales nuevos números figuran en la lista inmediatamente continuación de puntos suspensivos verticales; así, por ejemplo, es el primer ordinal transfinito mayor que todos los números y sucesivos. Es el emplazamiento de las lagunas infinitas (los puntos suspensivos horizontales) situadas en el seno de los conjuntos asociados con los números ordinales lo que distingue unos de otros a los ordinales transfinitos. Así, en el diagrama se dan para cada uno de ordinales y dos ejemplos de conjuntos con ellos asociados. Cada conjunto infinito de representados por los ordinales de la lista tiene, sin embargo, el mismo número cardinal, a saber, aleph subcero ( ) ; esdecir, que cada uno de estos conjuntos está formado por igual número de elementos.

Tal conjetura ha llegado a ser conocida por hipótesis del continuo de Cantor, y jamás ha sido demostrada. En 1963, Paul J. Cohen, de la Universidad de Stanford, construyendo sobre la obra de Kurt Gódel, del Instituto de Estudios Avanzados, demostró que aunque la hipótesis del continuo es coherente con los axiomas de una versión estándar de la teoría de conjutos , es también independiente de ellos) De hecho, la hipótesis del continuo desempeña en teoría de conjuntos un papel análogo al que en geometría tiene el postulado euclídeo de las paralelas. Es posible construir diferentes versiones de la teoría de conjuntos según que la hipótesis del continuo se suponga verdadera o falsa) lo mismo que pueden construirse geometrías euclídeas o noeuclídeas según se admita que se cumple o no el postulado de las paralelas.Los infructuosos esfuerzos de Cantor para demostrar la hipótesis del continuo le provocaron no poca ansiedad y fatiga mental. A comienzos de 1884 creyó haber descubierto una demostración, pero unos cuantos días después mudó de opinión completamente, seguro de poder refutar la hipótesis. Finalmente, se dio cuenta de que no había progresado lo más mínimo. A lo largo de todo este período tuvo que soportar las amenazas y la oposición, cada vez más fuertes, de Kronecker, quien aseguraba estar preparando un artículo donde demostraría que "los resultados de la moderna teoría de funciones y de la teoría de conjuntos carecían de importancia en realidad."

Poco después, en mayo de 1884, Cantor sufrió el primer colapso nervioso verdaderamente grave. Aunque la frustración de no poder avanzar y la tensión de ánimo que suponían los duros ataques de Kronecker contribuyeran quizás a desencadenar la crisis, parece hoy claro que tales acontecimientos poco tuvieron que ver con la causa subyacente. La enfermedad se impuso con rapidez sorprendente, y duró algo más de un mes. En la época tan solo se reconocía la fase maníaca de la psicosis maníaco-depresiva; cuando Cantor se "recobró", a finales de junio de 1884, entrando en la fase depresiva, se quejó de carecer de la energía e interés necesarios para retornar al pensamiento matemático riguroso, contentándose con cuidar en la universidad de las más baladíes cuestiones administrativas, incapaz de acometer otras tareas.

Si bien acabó retornando a las matemáticas, fue también interesándose, de forma caca vez más absorbente, por otros temas. Emprendió un estudio de la historia y la literatura inglesas, progresivamente más y más embebido en una cuestión académica, que muchos de sus contemporáneos se tomaron con notable seriedad: la conjetura de que la obra dramática de Shakespeare la compuso Francis Bacon. Aunque sin éxito, Cantor probó suerte un tiempo como profesor de filosofía, y comenzó a mantener correspondencia con geólogos interesados por las consecuencias filosóficas de sus teorías acerca del infinito. Tal correspondencia revestía para él especial importancia, pues estaba convencido de que los números transfinitos le habían llegado como mensaje divino, y ansiaba que sus opiniones fuesen cuidadosamente examinadas por geólogos, a fin de reconciliar su concepto matemático de infinito con las doctrinas de la Iglesia

Lo que es más importante, Georg Cantor tuvo papel esencial en la creación de una sociedad profesional para el desarrollo de las matemáticas en Alemania: la Deugsche MaghemagikerVereinigung. Convencido como estaba de que su propia carrera había padecido grave daño al haber sido su trabajo rechazado en forma prematura y cargada de prejuicios por el aparato matemático institucional, confiaba en que una organización independiente serviría para alentar y acicatear a los matemáticos jóvenes y para servir de foro de ideas nuevas, por radicales o extremas que fueran.

Quedaba en la teoría de conjuntos transfinitos un último elemento al que Cantor debía plantar cara, a saber, la naturaleza y status de los números cardinales transfinitos. Es curiosa la evolución que experimentó su pensamiento. Los cardinales transfinitos fueron los últimos en ser definidos rigurosamente o recibir notación especial. Es, en efecto, difícil reconstruir desde la claridad de la retrospectiva las obscuridades entre las que a ciegas Cantor tuvo que tantear su camino; hasta aquí he venido comentando su obra como si Cantor hubiese comprendido ya que la potencia de un conjunto podía ser entendida como número cardinal. De hecho, si bien Cantor había comprendido que es la potencia de un conjunto la que establece su equivalencia (o su no equivalencia) con otro conjunto cualquiera, inicialmente eludió toda sugerencia de que la potencia de un conjunto infinito pudiera ser considerada como un número.

10. UNA SUCESIÓN INFINITA DE CONJUNTOS, donde cada uno es mayor que el precedente, puede construirse tomando para cada conjunto dado el conjunto de todos sus subconjuntos. Podemos utilizar aquí una ingeniosa variante del método de diagonalización de Cantor para mostrar que, de suponer existente una correspondencia biunívoca f entre un conjunto cualquiera M y el conjunto N de todos sus subconjuntos, siempre podemos construir un subconjunto S que carece de homólogo en la correspondencia, sea f la que fuere. Para comprender su construcción, tomemos el conjunto finito M formado por un disco rojo, un disco azul y un disco verde. Este conjunto tiene ocho subconjuntos (contando entre ellos al conjunto vacío, , que carece de elementos). Definamos S como conjunto todos los elementos m de M que no sean miembros del subconjunto f (m) que les corresponde. Para el ejemplo de la ilustración superior, S contiene únicamente al disco azul. Puesto que S es subconjunto de M, y puesto que se supone que la correspondencia f es biunívoca, ha de existir algún elemento a perteneciente a M que se encuentre asociado con S, esto es, un elemento a para el cual f(a) sea idéntico a S. Ahora, o bien a es elemento de S, o bien no lo es. Si a es elemento de S, ha de serlo también de f(a), pues f(a) es igual a S; por otra parte, si a es elemento de S no puede serlo de f (a), en vista de cómo ha sido definido S. Por tanto, a no es elemento de S. Pero, de nuevo, si a no es elemento de S, por la definición de S, a tiene que ser elemento de f(a), y puesto que f(a) es igual a S, a tiene también que ser elemento de S. Así pues, sea cual fuere la situación de a, al suponer que el conjunto M puede ser, elemento a elemento, biunívocamente emparejado con el conjunto de todos sus subconjuntos se produce una contradicción. Es por tanto forzoso desechar tal hipótesis. De igual forma se demuestra que incluso si un conjunto es infinito, el conjunto de todos sus subconjuntos es mayor que el conjunto original. Es posible construir una sucesión de conjuntos progresivamente mayores formando el conjunto N de todos los subconjuntos de un conjunto infinito M, luego, el conjunto P de todos los subconjuntos de N, y así sucesivamente. La sucesión no contiene un conjunto máximo.

Cantor comenzó a considerar como idénticos ambos conceptos allá por septiembre de 1883; empero, no propuso todavía ningún símbolo que sirviera para distinguir unos de otros a los cardinales transfinitos. Puesto que había ya adoptado el símbolo para designar al mínimo de los ordinales transfinitos, es evidente que los ordinales fueron mucho más importantes que los cardinales en las primeras fases del desarrollo conceptual de la teoría de conjuntos cantoriana Cuando, finalmente, Cantor introdujo un símbolo para denotar al primero de los cardinales transfinitos fue tomándolo prestado de la simbología ya en servicio para ordinales transfinitos, y así, el primer cardinal transfinito fue denotado .

Cantor no se resolvió por la notación de alephs hasta 1893. Por entonces, el matemático italiano Giulio Vivanti estaba preparando una exposición sistemática de la teoría de conjuntos, y Cantor comprendió que era hora de adoptar una notación bien tipificada. Decidió representar mediante alephs los cardinales transfinitos porque consideraba que los alfabetos griego y romano habituales estaban ya demasiado utilizados en matemáticas para otros fines. Sus nuevos números merecían algo único y distinto. Así, eligió la letra , de la que la tipografía alemana disponía de surtido suficiente. Y como Cantor admitió complacido, tal elección fue particularmente perspicaz, porque en el alfabeto hebreo el aleph es también símbolo del número 1. Puesto que los números cardinales transfinitos eran a su vez unidades infinitas, con el aleph podía darse a entender un nuevo punto de partida de las matemáticas. Cantor designó por o (aleph-subcero) al número cardinal de la primera clase numérica infinita, número al que hasta entonces había venido llamando ; el número cardinal de la segunda clase infinita se designó (aleph-subuno).

Las dos últimas contribuciones importantes que Cantor hizo a la teoría de conjuntos fueron un par de artículos publicados en 1895 y 1897. Había demostrado ya, en un artículo presentado antes de la primera reunión de la Deutsche Mathematiker-Vereinigung, ocurrida en 1891, que el número cardinal de cualquier conjunto es siempre menor que el número cardinal del conjunto formado por todos sus subconjuntos [Se da una versión e la demostración en la figura 10.]. Algunos años más tarde dedujo de este resultado un corolario, a saber, que el número cardinal del continuo es igual a un número cardinal que designó . Confiaba él en que este resultado conduciría pronto a una solución de la hipótesis del continuo, porque tal hipótesis podía ahora enunciarse en forma algebraica muy clara:

Empero, los razonamientos de la demostración de Cantor acerca del número cardinal del conjunto de subconjuntos condujeron a muy diferentes conclusiones. La más importante de ellas fue la obtenida por Bertrand Russell en 1903. Russell mostró que al considerar la colección de todos los conjuntos que no son elementos de sí mismos se planteaba en teoría de conjuntos una paradoja. La paradoja de Russell hacía pensar que la definición de conjunto dada por Cantor adolecía de algo esencialmente erróneo, y las consecuencias que ha tenido el comprenderlo así han llegado a constituir uno de los problemas fundamentales de la lógica matemática en nuestro siglo. Mas, ninguno de los resultados importantes alcanzados por Cantor en matemática transfiníta ha quedado ínvalidado por estos desarrollos posteriores.

Desdichadamente, hacia 1903 Cantor estaba padeciendo cada vez con más frecuencia ataques de depresión maníaca, y no se han encontrado pruebas que sugieran que Cantor llegase nunca a tener conocimiento del resultado de Russell. De hecho, la enfermedad le movió a solicitar licencia para abandonar la Universidad de Halle durante el otoño de 1899, permiso que le fue concedido. En noviembre de ese mismo año, Cantor notificaba al Ministerio de Cultura que deseaba renunciar por completo a la labor docente, contentándose con un modesto puesto en la biblioteca, siempre que no le fuese por ello reducido su salario Al reseñar sus méritos, Cantor hacía hincapié en sus publicaciones sobre la cuestión shakespeariana, y su petición concluía con la extraordinaria demanda de que el Ministerio le diera respuesta en el plazo de dos días. De no ofrecérsele más alternativa que seguir ejerciendo la docencia, escribió, entonces, como persona nacida en Rusia que era, buscaría entrar al servicio del cuerpo diplomático ruso.

Ningún resultado parece haber tenido la demanda de Cantor; tampoco entró al servicio del zar Nicolás II. No obstante, todo el episodio es coherente con su línea de conducta de 1884, cuando consideró seriamente abandonar las matemáticas y dedicarse a la filosofía, tras su primera crisis nerviosa de importancia. Al igual que entonces fue hospitalizado por depresión maníaca a finales de 1899, y de nuevo en los cursos de 1902 y 1903, y a partir de entonces, por períodos cada vez más frecuentes y largos. Cantor falleció el 6 de enero de 1918, en la Halle Nevenklinik, a causa de un fallo cardíaco.

Existen entre la enfermedad mental de Cantor y las matemáticas que creó importantes conexiones. Ciertos documentos sugieren que ocasionalmente la enfermedad le proporcionó periódicos respiros de los asuntos cotidianos, durante los cuales pudo insistir con ahínco en sus ideas matemáticas, ya fuera en la soledad del hospital, ya en la tranquilidad de su casa. La enfermedad pudo también alentar su convicción de que los números transfinitos le habían sido comunicados por Dios. Tras un largo periodo de hospitalización, en 1908, Cantor le escribió a una amiga de Göttingen, la matemática inglesa Grace Chisholm Young. Según él mismo la describía, su enfermedad maníaca tomó una sorprendente cualidad generativa: "Un sino peculiar, que gracias a Dios no me ha roto en forma alguna; antes bien, me ha vuelto interiormente más vigoroso, feliz y lleno de gozo expectante de lo que he estado durante un par de años, me ha tenido apartado de mi hogar, y puedo decir que también del mundo... En mi largo aislamiento, ni las matemáticas ni más en particular la teoría de números transfinitos han dormido o estado en barbecho en mi interior".

En otra ocasión, Cantor describió en términos casi religiosos su convicción en la veracidad de su teoría: "Mi teoría se yergue firme como la roca; las flechas que contra ella se lancen, rápidamente se volverán contra su arquero. ¿Cómo puedo yo saberlo? Porque la he estudiado desde todos los ángulos durante muchos años; porque he examinado todas las objeciones que hayan podido hacerse contra los números infinitos, y sobre todo porque, por así decirlo, he seguido sus raíces hasta la causa primera e infalible de todas las cosas creadas".

Generaciones posteriores podrán tal vez prescindir de las connotaciones filosóficas de Cantor, mirar desdeñosos sus abundantes referencias a santo Tomás o a los Padres de la Iglesia, hacer caso omiso de sus pronunciamientos metafísicos y no comprender lo más mínimo de las profundas raíces religiosas de la fe que finalmente tendría Cantor en la absoluta veracidad de su teoría. Todos estos compromisos ayudaron a consolidar su decisión de no abandonar los números transfinitos. Parece como si la oposición con que debió luchar contribuyese a reforzar su determinación. Su paciencia, no menos que cualquier otra cosa que Cantor haya podido aportar, aseguró que la teoría de conjuntos sobreviviera a los años iniciales de duda y denuncia, floreciendo finalmente con fuerza vigorosa y revolucionaria en el pensamiento científico del siglo XX.

Fuente: http://ar.geocities.com

El Hubble capta los restos de una supernova vista en la Edad Media

Supernova SN1006 vista por el telescopio Hubble. (Foto: NASA)

Es una cinta de gas flotante que cruza el universo de forma misteriosa. Un halo rojo. El telescopio Hubble ha captado los últimos coletazos de lo que queda de la explosión de la supernova más brillante de la historia.

A principios de mayo del año 1006 después de Cristo, la explosión de esta supernova pudo apreciarse desde la Tierra. Desde África a Europa y el Lejano Oriente pudo verse la luz de la explosión de una estrella a más de 7.000 años luz de distancia.

La supernova SN 1006, como se la conoce, está considerada la más brillante captada hasta ahora por los humanos. En plena Edad Media, la luz de esta explosión fue visible, incluso durante el día, durante semanas y permaneció visible a simple vista durante dos años y medio antes de extinguirse.

Era más brillante que Venus, el astro más brillante que se puede ver desde la Tierra, solo superado por la Luna.

La primera vez que se captaron restos de esta explosión fue en 1976. Hoy se sabe que la SN 1006 tiene un diámetro de 60 años luz y que se expande a un ritmo de 6 millones de millas por hora.

Fuente: http://www.cienciaysociedad.info

Las anamorfosis de Julian Beever (II)

Esta es la segunda muestra de la obra de Julian Beever, un artista callejero britanico que se dedica a dibujar con tizas en las calles europeas todo tipo de cosas. Quizá las más espectaculares sean sus anamorfosis, de las cuales aquí incluyo éstas no por ser de las más llamativas, sino por lo paralelepipédico del motivo. Seguirán más en el futuro.

domingo 16 de noviembre de 2008

El Tiempo no existe

Entrevista a Julian Barbour


Julian Barbour se licenció en matemáticas por la Universidad de Cambridge y se doctoró en Física Teórica por la Universidad de Colonia. Sus ideas se centran en intentar demostrar cómo un universo que experimentamos como intensamente temporal es en realidad estático.










EL FINAL DEL TIEMPO

JULIAN BARBOUR: La pregunta que me hago a mí mismo siempre es, ¿qué es el universo y cómo funciona? Quiero decir, desde el punto de vista de la física fundamental, las cuestiones básicas de la mecánica cuántica y su relación con la mecánica clásica. La mecánica cuántica fue descubierta en 1925 - 1926, y nos dio una nueva imagen de la física que es extraordinariamente sorprendente, y muy difícil de entender. Sugiere el mundo no es en absoluto como nosotros lo vemos. Y esto se ha mantenido realmente como un gran problema, y genera cada vez más debate y más y más interés por parte de la gente. Este es le tema en que realmente estoy pensando, en cómo conciliar el hecho de que el mundo parece ser clásico, con un pasado singular, con cosas que parecen estar en posiciones definidas, y tienen un futuro definido, pero que desde la perspectiva de la mecánica cuántica no es así - lo cual no nos agrada en absoluto. El objetivo es tratar de encontrar una descripción de la totalidad del universo que sea cuántica y además entender la forma en que, sin embargo, puede tener la apariencia clásica mundo que vemos y vivimos.

Entré en esto por azar, leyendo un artículo de prensa acerca de los intentos que el gran Paul Dirac, uno de los descubridores de la mecánica cuántica, se había tomado durante 40 años para unirla con la teoría general de la relatividad de Einstein. Lo había intentado a través de un enfoque bastante sorprendente que le había llevado a la cuestión de si la imagen del espacio - tiempo que fue la base de toda la teoría de Einstein era realmente tan fundamental como se pensaba. Esto me llevó a pensar en el tiempo en sí. Durante casi 36 años, he estado pensando en el tiempo y tratando de entender que es en su nivel más fundamental. Si se observa la historia de la física, es sorprendente que pocas personas realmente han pensado en el tiempo y lo que realmente es. Incluso Einstein sólo pensaba sobre ciertos aspectos acerca del tiempo; él nunca se preguntó lo que significa decir que un segundo de un día como hoy es el mismo que un segundo del día de mañana. Esta es una cuestión fundamental. Einstein supuso que de alguna manera esto era significativo, pero en realidad nunca se pregunto ¿cómo se produce y cómo se desarrolla? Nunca se define la noción de duración. Por lo tanto, hay aspectos del tiempo que en mi opinión no han sido plenamente estudiados.

JB: ¿Me puede dar otro ejemplo, además de la duración?

BARBOUR: Ciertamente. Uno de los grandes interrogantes de la física es la de si existe algún tipo de marco invisible en el que todo se desarrolla. Newton introdujo las nociones de espacio absoluto y tiempo absoluto. El Espacio Absoluto es como un bloque de vidrio translúcido, que se extiende desde el infinito hasta el infinito, un marco de referencia fijo en el que todo pasa. El concepto de Newton del tiempo es como un río invisible que fluye de manera uniforme para siempre. El problema con esto es que no podemos ver ese marco invisible, todos vemos que las cosas se mueven unas respecto al otras. Este es el punto de vista relacional, en oposición al punto de vista absoluto de Newton. El reto ha sido crear una teoría que contenga una verdadera relación entre las cosas auténticas, y no en las relaciones entre las cosas reales y las cosas inobservables. Eso es a lo que he dedicado gran parte de mi tiempo de trabajo. Son las ideas con las que estoy tratando de desarrollar una cosmología completa, una expliación completa de qué es el universo.

JB: ¿Alguna vez llego a hablar con Dirac?

BARBOUR: Lo intenté. Yo estaba estudiando en Munich cuando leí el artículo sobre él. Estaba tan enganchado con la cuestión de tiempo que volví a Inglaterra para tratar de ver Dirac en Cambridge. Yo realmente le hablé por teléfono, pero él no era una persona muy conversadora y no estaba interesado en reunirse con alguien que había entendido a medias sus ideas acerca del tiempo. Hoy se que no se equivocaba.

JB: ¿Estan esas ideas ya completamente cocinadas?

BARBOUR: Son ciertamente distintas a como nacieron y espero que algunas de ellas por lo menos tengan un lugar en la nueva imagen del universo que para muchos físicos es relacional, Completamente cuántica y no medio cuántica y medio clásica. Lo que mi colaborador italiano Bruno Bertotti ya demostro, que el mundo y la física están muy de acuerdo con estructuras relacionales, pero esto no ha sido debidamente reconocido. La gente que defendio puntos de vista relacionales como Ernst Mach, Leibniz y Newton, fueron muy criticados. Einstein, lo incluyó de alguna forma esto en sus teorías sin que nadie, incluido el propio Einstein, lo apreciara adecuadamente. El mundo es relacional. Esto se refiere a la manera real en que las cosas se refieren a cosas reales. Esto es potencialmente importante para la forma en que tratamos el universo cuántico.

JB: ¿Cómo encaja esto en la vanguardia de la investigación a día de hoy, los teóricos de cuerdas, la gravedad cuántica?

BARBOUR: Mi trabajo tiene poca relación directa a lo que hacen los teóricos de las cuerdas. Hay dos enfoques principales para la gravedad cuántica, y uno de ellos es, sin duda, mucho más popular que el otro, esa es la línea de la teoría de las cuerdas. Estoy siguiendo una línea que es al menos el doble de vieja, pero seguido por un número mucho menor de personas. A su estrecha relación con las cuestiones básicas - que es tiempo, cuál es el espacio... La ciencia tiene sus modas. Los teóricos de cuerdas son un poco como una manada de perros en busca de una raíz de olor muy prometedor. Pero se trata de un olor particular. Si pierden el rastro, nada va a salir de esa gran busqueda. En cambio, aquellas preguntas básicas nunca desaparecerán. De hecho, si tiene éxito la teoría de las cuerdas, será muy interesante ver cómo las responde.

JB: ¿Qué es lo diferente de su enfoque?

BARBOUR: Mi idea básica es que el tiempo como tal no existe. No existe un río invisible del tiempo. Pero hay cosas que usted puede llamar instantes de tiempo, o "Ahoras". Como vivimos en algo que se mueve a través de una sucesión de Ahoras, la pregunta es, ¿cuáles son esos ahoras? Son arreglos de cada cosa que existe en el universo respecto al resto de el en cualquier momento, por ejemplo, ahora.

Tenemos la firme impresión de que usted y yo estamos sentados uno frente al otro, que hay un ramo de flores sobre la mesa, de que hay allí una silla y cosas así - que hay en posiciones definitivas de cada cosa en relación con todo los demás. Me propongo salir fuera de todo lo que no se puede ver (directa o indirectamente) para mantener la idea de que son muchas cosas diferentes que coexisten a la vez en una clara relación mutua. La totalidad de interconexión básica entre todo se convierte en una cosa en si, en un momento. Hay muchos de esos Ahoras, todos diferentes los unos de los otros. Esa es mi ontología del universo - hay Ahoras, nada más y nada menos.

JB: Pero, ¿y que hay que decir de nuestra experiencia sobre la corriente de tiempo?

BARBOUR: Eso siempre ha demostrado ser difícil de abordar, porque si trata de agarrar al tiempo, siempre se le deslizara a través de sus dedos. La gente está segura de que esta allí, pero que no pueden cojerlo. Pero mi sensación es que si no se puede obtener nada de él es porque no está allí en absoluto. Eso es lo que nosotros nos creemos, que existe el flujo de tiempo - y hasta vemos su movimiento - pero es, en realidad, una ilusión. He llegado a eso después de ver lo que la mecánica cuántica nos dice de como podría ser el universo.

JB: Suena duro. ¿puede darnos un ejemplo?

BARBOUR: Miremos un modelo simple, supongamos que hay sólo tres partículas en el universo y nada más. En algún instante, se darían unas ciertas posiciones de relación entre ellas y se formaría algun triángulo. Newton afirmó que este triángulo tiene además algunas posiciónes absolutas en el espacio y es cambiante en el tiempo. Lo que estoy diciendo es que no hay ningun marco externo de espacio y tiempo, sólo hay la posibilidad de que se formen los triángulos que forman las partículas. Los triángulos no se producen en algún lugar de espacio absoluto en algún instante de tiempo, en algunos ahoras. Los triángulos son los AHORAS. Si tuviéramos un universo con un millón de partículas en el habría alguna relación de configuración de los millones de partículas y nada más. La que se forme ahora, y todas las diferentes formas en que usted puede disponer esos millones de partículas serían posibles y distintos Ahoras. Creo que los reales Ahoras de este universo son solo construcciones más sofisticadas de los campos, AHORAS formados por arreglos de las partículas.

JB: ¿Los AHORAS niegan a Einstein?

BARBOUR: En realidad no. Él sólo puso de manifiesto que no se siguen unos a otros en una única secuencia. No existe una simultaneidad absoluta en el universo, o al menos no en el universo clásico. Pero sigue existiendo la simultaneidad relativa y como los AHORAS se definen, forman parte integrante de la teoría de Einstein. En realidad el descubrimiento de Dirac que comenzó mi interés en su momento fue que los Ahoras parecen ser mucho más importantes en el mundo cuántico de lo que uno podría haber esperado siguiendo la interpretación normal de la relatividad de Einstein.

Lo que realmente me intriga es que la totalidad de todos esos posibles Ahoras definitivos de cualquier tipo tienen una estructura muy especial. Puede pensar en ello como en un paisaje, o un país. Cada punto en el país es Ahora. Yo lo llamo Platonia, porque es atemporal y perfecto, creado por reglas matemáticas. Más sorprendente, es que tienen un fin determinado y unas fronteras que están allí por mera necesidad lógica. Por ejemplo, si se considera como el sistema de los triángulos Ahora, la tierra de estos Ahoras llegan a su fin en la absoluta degeneracion del triángulo en el que coinciden las tres partículas. Este punto tan especial yo lo llamo Alpha. Otras fronteras, están formadas por triángulos en los que coinciden dos partículas, y el tercero está a cierta distancia de ellos. Por último, otro tipo de frontera está formada por configuraciones colineales - todas las partículas están en una línea. El Platonia de los triángulos es como una pirámide con tres caras. Su ápice es Alpha. Todos los puntos en sus caras corresponden a configuraciones colineales, y las caras se reúnen en las zona central formada por los triángulos con los dos vértices coincidentes.

JB: Me gusta el sonido de Platonia, ¿pero es un nombre ajustado a lo que define?

BARBOUR: Mi conjetura es que