Sobre el paisaje del nuevo mundo

y el feudalismo financiero


Marcelo Jeremías

Las noticias en Europa sobre el verdadero poder de los paraísos fiscales y la promoción de la delincuencia en todas sus modalidades que estos centros de poder promueven como valores subliminales y de facto en nuestra sociedad contemporánea me hacen pensar en el nacimiento de una civilización financieramente “feudal”

como el patrón regente mundial que los humanos necesitamos derribar para acceder a comprensiones más positivas de lo que es “una civilización” en el mundo.

Si todo este asunto nació hace poco más de treinta años con los famosos “petrodólares” como una moneda desde donde se desmarcaban del control estadounidense las operaciones de países productores de petróleo en medio de la guerra fría, hoy ya se están fundando países que son “paraísos” sobre plataformas marinas como “nuevos estados” para facilitar el movimiento “libre” del capital sin ninguna forma de control social, y la realidad nos indica que lo que la sociedad no controla de modo transparente es lo mismo que desde la oscuridad controla a “la sociedad” y de ahí el término de “feudalismo financiero” como concepto que describe esta realidad.

La hipocresía política de los grandes grupos de poder crece a niveles impensados cuando se atacan naciones en nombre de decir que es la única manera de desbaratar planes de producciones nucleares militares mientras hoy día si se busca un poco es posible conseguir bombas nucleares en revista “Segundamano” o “Mercado libre”, porque ya se construyeron miles de éstas y quien sabe cómo se implementan los acuerdos de control y desmantelamiento estatales sobre el tema.

Entonces así de oscuro se presenta el comienzo del siglo XXI y la metáfora del mundo es muy sencilla, es decir que esta civilización hija de la edad media europea donde los “señores” vivían inexpugnables dentro de sus castillos feudales hasta el día en que se inventaron buenos cañones con municiones que rompieron las paredes de sus fuertes y la gente sacó a cañonazos a los dueños del “capital tributario” que en realidad pertenecía al pueblo, hecho que históricamente se manifiesta en la idea de República en Francia y que todavía hoy se festeja con tanta alegría como cuando los pobladores de Paris tomaron La Bastilla ahora se encuentra ante una cárcel más sutil pero no por eso menos letal.

Así el gran problema son las ideas edulcoradas con la que se manipula la consciencia de la gente para que no haya “reacciones lúcidas” ante los asuntos básicos y de este modo controlar al pueblo con mitos desgastados e inconexos, digo esto porque del mismo modo cualquier persona puede relacionarse con mitos e ideas válidas para transformar su presente personal y aportar así a nuevos contextos sociales.

Entonces el gran desafío del hombre moderno para equilibrar positivamente este estado de “feudalismo financiero” mundial es modificar sencillas estructuras lingüísticas, modelos de pensamiento que estorban a nuestra evolución interior y así caminar hacia nuevos paradigmas. Y este proceso es más pacifista incluso que el método implementado por Mahatma Gandhi para liberar a la India del imperio británico.

Pensemos que del otro lado de la vereda no hay grandes monstruos sino sólo fantasmas con cara de simios pícaros que fueron los monigotes que nos amargaron sólo algunas primaveras como lo es el caso de Alan Greenspan que antes del 29 era clarinetista de medio pelo en la orquesta de Jerome Kern y que como no andaba bien con esto se dedicó a llevar los asuntos contables de esa orquesta haciendo que los músicos no pasen hambre para luego dedicarse a temas de dinero de calibre mucho mayor¿?(es decir que empezó a llevar las cuentas de los señores de las sombras con ametralladora).

Ante esto uno se pregunta ¿quién fue el hijo de mil p… que le enseñó a Greenspan semejantes recetas de neoliberalismo con las que desbalijaron continentes enteros como Latinoamérica?

Seguro que no fue Charlie Parker pero cuidémonos de beber de más porque necesitamos buenos reflejos para sacarnos de encima a los “vampiros financieros” que viven hasta debajo de las baldosas entre la podredumbre y el barro. Y ese es el tema de fondo y conflicto.

Conceptualmente el tapete a la sociedad de consumo con su criterio de “crecimiento exponencial” no se lo puso ninguna revolución humana sino simplemente el gráfico de la curva de Hubert y el anuncio de que las reservas de petróleo son limitadas lo cual deja entre paréntesis el gran desarrollo petroquímico, farmacéutico, de comunicación y medios y todas las bases sobre las que se erigió la sociedad de consumo en los últimos ciento cincuenta años.

La ecuación base es muy sencilla: energía (petróleo) = ahorro del trabajo = base del sistema monetario mundial.

Entonces esto significa que cuando escasee más el petróleo las burbujas inflacionarias sobre las que se montaron los criterios de mercado de todas las cosas visibles (inmobiliario, de alimentos, de servicios y todo lo demás) van a explotar y oscilar de modo bastante incoherente porque nadie va a poder hacer una lectura con pronósticos de futuro.

Hablo de cosas visibles porque en mundos “invisibles” ocultos capitalistas van a estar especulando donde les conviene jugar sus “cartas monetarias” hacia el futuro, futuro que aparece como algo virtualmente “ideal” pero que carece de la “necesidad de la existencia del hombre” como algo necesariamente válido, y eso es lo inquietante y sombrío.

Entonces este feudalismo financiero puede derivar en un feudalismo cultural que disolverá los últimos rastros de esfuerzos útiles para cohesionar intenciones hacia nuevos modelos energéticos, alimentarios y conceptuales en relación al significado del dinero, al significado posible de un valor metafísico que edifica nuevas respuestas ante una realidad creciente tan desigual como violenta.

Y así las grandes ciudades se van a transformar en los espejos donde el ser humano pierde su camino y toda significación espiritual sobre su destino.

Ahora tomemos al relato que acabo de contar como un ejercicio simplemente intelectual y preguntémonos qué pasaría si en vez de poner fe en los modelos de disociación informativa a que estamos expuestos ponemos nuestra fe en la capacidad de cambiar y adaptarnos al medio natural en una gran alegoría de existencia.

Grandes claves de una nueva humanidad describió Ricardo Güiraldes en “Don Segundo Sombra”, yo tuve la suerte de leer ese libro.

Fuente: http://www.marcelojeremias.com/

No hay comentarios: