Stephen Hawking, el teólogo de la postmodernidad

Se está conociendo de a poco la suma de incongruencias conceptuales, metodológicas y argumentales de la teoría desarrollada por este mago de las dudas y simplificada bajo el título de Teoría del Big Bang. Sin embargo desde esta tribuna humilde uno se pregunta ¿y todo ese esfuerzo teocrático fue por simples favores de una hermosa pelirroja?¿es que no hay rubias o morenas interesantes en el mundo?.En fin, el vacío cuántico que nos propone Hawking es sólo fragmento de un poema de Lao Tsé al que nuestro inquieto mentalista le adosó telescopios, miradas muy serias y lamentablemente también una silla de ruedas desde donde el autor se desplaza dado su problema de salud. Las claves del éxito de la difusión de su propuesta están escritas en el propio libro “La historia del tiempo” y lo que moviliza simpatías en la gente común (como quien escribe) es la posibilidad de imaginar que el “tiempo tiene un origen” ( unos 15.000 millones de años más o menos). Es que esa es una idea auténticamente tranquilizadora porque si cuando nos referimos a algo que no entendemos en lo más mínimo por lo menos atisbamos a encontrarle el hilo de su origen o el tiempo de su existencia, ya estamos más cerca de argumentar alguna solución en cuanto a su forma o posible desarrollo, y por eso nos agradó la idea no porque sea correcta. En fin, del mismo modo ocurre el hecho de que porque alguien tenga éxito en difundir una teoría acerca de cualquier cosa no necesariamente esa teoría es verdadera, sólo tiene un nivel de verdad en la cuenta bancaria de quien desarrolló la comercialización de la idea y los rubros consecuentes. Yo por ejemplo leí la “Historia del tiempo” en la casa de un estudiante de teología donde pude descansar unos días en uno de mis viajes por el “viejo mundo”, ahora si este estudiante de teología consecuentemente pretende venderme un “texto sagrado” o una ropa con la impresión del rostro del último papa en colores eso ya es una derivación de la “realidad inventada en el libro de Hawking” que fue el nexo de nuestra conversación. La idea einsteniana de asociar tiempo con espacio y estos fenómenos con gravedad es un enfoque nuevo pero pertenece a Einstein y él lo desarrolló a principios del siglo XX, sin embargo me parece que Einstein evitó desarrollar demasiadas connotaciones subjetivas sobre el asunto, cosa que movimientos culturales que terminaron manifestándose claramente de derecha incisiva como teorías new age acerca de la salud o la sociedad explotaron en extremo. ¿De qué manera y porqué estos grupos culturales relacionaron nuevos paradigmas con propuestas de estilos de vida? eso es algo que uno nunca termina de entender pero es muy posible que el mercantilismo extremo al que nos encontramos sometidos deduzca por verdad algo que “simplemente sale por televisión” o ahora también ”por internet” sin recabar en fuentes, bases ni principios de nada. Porque pareciera que en nuestro mundo de “cultura masificada” el sólo hecho de hipnotizar a veinte adormecidos con algún elemento de expresión alcanza para transformar la cosa en “un evento social” y así negar “las valiosas subjetividades” que una persona pueda considerar sobre cualquier tema.

Entonces el problema es que nos encontramos ante una “esquematizada sociedad de información de masas”, y eso simplemente para desplegar y ocultar las “figuras comerciales que están detrás de todas las cosas” y al final el problema con eso es el suicidio colectivo que puede esperarnos en una esquina de la historia y el mismo panorama se repite desgraciadamente en la expresión artística donde el músico tiene muy pocas posibilidades materiales de “tiempo” para meditar sobre la naturaleza de su lenguaje y sus contextos relacionales para simplemente sobrevivir “adormecido” en una realidad desprovista de encuentros “reales” con otros músicos o con el público.

Marcelo Jeremías

Fuente: http://www.marcelojeremias.com/

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