Muerte

Legar el sentido que quise dar a mi vida no me consuela nada. Sólo se vive una vez. Aquellos que dejan tras de sí objetos de afecto personal, y especialmente aquellos que han cultivado un sentimiento de solidaridad respecto a los intereses colectivos de la Humanidad, mantienen en la víspera de su muerte un interés tan vivo como en el esplendor de su juventud o salud. Mis objetos pasan a ser inútiles y sin historia.

Miedo:
El hombre no consigue mirar de frente a la eternidad a sangre fría. Es más duro asumirla que padecerla. Cuando la muerte nos toca de cerca reaccionamos como si no la hubiéramos visto nunca. Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte. (Leonardo Da Vinci). El no haber hecho nada de nuestra vida aumenta nuestro miedo a la muerte. Aprende a vivir y sabrás morir bien. Se puede morir tranquilo si uno ha cumplido su vocación. Si es duro vivir, morir no lo es menos. Quien no teme a la muerte ¿Qué puede temer? De nada sirve hacerla presente, remarcar la brevedad de todo. Nada hay de terrible en no vivir. Elimina el ansia de inmortalidad. Suprime el miedo. Sin sensación no hay bien ni mal. ¿Miedo a la muerte? Uno debe temerle a la vida, no a la muerte. (Marlene Dietrich) | Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos. (Bertrand Arthur William Russell) | Estamos "programados" para envejecer y morir. Sometidos a los achaques del cuerpo, constantemente sentimos también miedo, sea un temor vago e inconcreto o apremiante (quizá más vago e inconcreto al comienzo de nuestra vida consciente, para hacerse más apremiante con los años) Ese miedo es el eco de la conciencia temporal de nuestro destino de seres arrastrados hacia su fin. (F.Savater) | Un miedo difuso es es el fondo afectivo de nuestro ser, la tonalidad afectiva fundamental. El miedo siempre está ahí. Una nadería y tenemos miedo, pues esa "nadería", ¿quién sabe?, quizá no es nadería, quizá es ya la muerte. (Marcel Conche)

Vida/duración:
El lapso de una vida es insignificante. Nacer es comenzar a morir. El común de los hombres que no sabe qué hacer con esta vida, quiere otra, que no acabe nunca. A pocos les resulta suficiente la duración de una vida. Cuantos más años se tienen, más se ve cuán importante sería el no tener tantos. Es inútil cuestionar o lamentar lo que nos viene impuesto. Entregarse a las diversiones no equivale a saborear la vida. Duerme con el pensamiento de la muerte y levántate con el pensamiento de que la vida es corta. (Tagore)

    Para Heidegger, como para Borges (¡por eso quería refutar el tiempo!), estar hechos de tiempo significa estar abocados a la muerte, resbalar sin tregua hacia ella. ¡Qué poco nos importaría el tiempo en ninguna de sus formas o medidas si nos creyésemos inmortales! Nos desentenderíamos de él como los niños pequeños, que nos dicen "¿te acuerdas de ayer...?" y se están refiriendo al verano pasado... ¡o a esta misma mañana! La temporalidad es la conciencia de nuestro tránsito hacia la muerte y del tránsito hacia su acabamiento o ruina de las cosas que más amamos. Por eso nos urge, por eso nos angustia, por eso nos empuja a la melancolía ... o al desafío. Ser temporales (sabernos temporales) es siempre vivir "poco", pero también proporciona un sabor fuerte, intenso, a la brevedad vital que paladeamos. La vida nunca puede dejarnos indiferentes porque siempre se está acabando: y el acecho de la muerte vuelve desgarradoramente interesante el más insípido de los momentos. (F.Savater)

Igualdad:
La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes. (Horacio). La muerte llama, uno a uno, a todos los hombres y a las mujeres todas, sin olvidarse de uno solo -¡Dios, qué fatal memoria!-, y los que por ahora vamos librando, saltando de bache en bache como mariposas o gacelas, jamás llegamos a creer que fuera con nosotros, algún día, su cruel designio. (Camilo José Cela)


Angeles Ni sombras:
Lo ridículo es no parar de hablar de la muerte, de la que lo único que sabemos es que es y está. La muerte no existe, me digo muchas veces, recordando la de cada uno, la de todos ellos: simplemente se deja de vivir. No ha una "Dama del alba", ni un Segador de Guadaña, ni un jugador de ajedrez; ni ese ángel que esculpen sobre algunas tumbas con el dedo puesto sobre lo labios. Pide silencio. No le hagamos caso: es solo un mármol hecho por un hombre y una superstición. No queremos callarnos... No hay Mas Allá, no hay fantasmas, ni sombras ni nada. Ni Infierno, ni Juicio Final, que son un par de horribles canalladas para atarnos al miedo... No hay ni siquiera ese "se" impersonal. La Nada, que es una imaginación, tan absurda como el Todo. (Eduardo Haro Tecglen)

Día de difuntos:
Yo no siento ni practico el culto materialista y exterior que consiste en acercarse a un pedazo de mármol en donde no hay más que algunas palabras y unas pocas reliquias invisibles de un cuerpo que ya no vive. Los muertos siguen viviendo solamente de dos maneras: en la segunda vida, para los que tienen fe, y el alma de los supervivientes, en nuestro cálido y presente recuerdo. Morimos en la tierra una segunda vez, cuando se mueren todos aquellos que nos amaron. (Papini, 2 noviembre 1942)


Tumba de Neruda y Matilde en Isla Negra Matilde Urrutia, aquí te dejo
lo que tuve y lo que no tuve
lo que soy y lo que no soy.
Mi amor es un niño que llora:
no quiere salir de tus brazos,
yo te lo dejo para siempre...
(Pablo Neruda)

Pequeña Muerte
Fue una pequeña muerte tu partida.
Una muerte pequeña que me crece
cuando imagino a veces que estás cerca
y me obstino en dar vueltas por las
calles y regreso a mi casa con la lluvia
cayendo y me asalta tu voz en la noche
sin horas.
Claribel Alegría

Flor de hielo. José Martí:
Mírala: Es negra! Es torva! Su tremenda
Hambre la azuza. Son sus dientes hoces;
Antro su frente; secadores vientos
Sus hálitos; su paso, ola que traga
Huertos y selvas; sus manjares, hombres.
Viene! escondeos, oh caros amigos,
Hijo del corazón, padres muy caros!
Do asoma, quema; es sorda, es ciega: -el hambre
Ciega el alma y los ojos. Es terrible
El hambre de la muerte!
(Versos libres 1882)


Roma:
Pobre alma mía, errante y tierna, huésped y compañera del cuerpo, que ahora te irás a regiones pálidas, frías, desnudas. Y no te entregarás como acostumbras, a los placeres. (Adriano, 76-138)

Preocupaciones, fatigas, premios y honores por el deber cumplido, partid, atormentad en adelante otras vidas. Lejos de vosotros me llama un dios. Concluida esta vida, tierra hospitalaria, adiós. | De la suerte y de la muerte no hay quien escape. | No existe la muerte, sólo cambian las condiciones de vida. | La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor. (Séneca)

Borges:
La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.

¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.

Angel Varios:
La muerte se paga viviendo. (Giuseppe Ungaretti) La muerte se lleva todo lo que no fue, pero nosotros nos quedamos con lo que tuvimos. (Mario Rojzman) El matrimonio es la vida o la muerte; no hay término medio. (Bertrand Rusell) He meditado a menudo sobre la muerte y encuentro que es el menor de todos los males. (Francis Bacon) Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas. (Napoleón Bonaparte) Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin. (Rabindranath Tagore) Cuando uno no sabe aún lo que es la vida, ¿cómo podría conocer lo que es la muerte? (Confucio) Un viaje es una nueva vida, con un nacimiento, un crecimiento y una muerte, que nos es ofrecida en el interior de la otra. Aprovechémoslo. (Paul Morand) La lucha justa te vuelve valioso, la muerte en la lucha te vuelve eterno. | La primera condición para la inmortalidad es la muerte. (Stanislaw Jerzy Lec) Cuando contemplo el sagrado liao wo mis pensamientos se vuelven hacia aquellos que me concibieron, que me criaron y que ahora descansan. Les devolvería todo lo que me prodigaron. Pero, al igual que el cielo, son ya inabordables. (Huston Smith)


Si la muerte pisa mi huerto:

Si la muerte pisa mi huerto
¿quién firmará que he muerto
de muerte natural?

¿Quién lo voceará en mi pueblo?
¿quién pondrá un lazo negro
al entreabierto portal?

¿Quién será ese buen amigo
que morirá conmigo,
aunque sea un tanto así?

¿Quién mentirá un padrenuestro
y a rey muerto, rey puesto...
pensará para sí?

¿Quién cuidará de mi perro?
¿quién pagará mi entierro
y una cruz de metal?

¿Cuál de todos mis amores
ha de comprar las flores
para mi funeral?

¿Quién vaciará mis bolsillos?
¿quién liquidará mis deudas?
A saber...

¿Quién pondrá fin a mi diario
al caer
la última hoja en mi calendario?

¿Quién me hablará ente sollozos?
¿quién besará mis ojos
para darles la luz?

¿Quién rezará a mi memoria,
Dios lo tenga en su Gloria,
y brindará a mi salud?

¿Y quién hará pan de mi trigo?
¿quién se pondrá mi abrigo
el próximo diciembre?

¿Y quién será el nuevo dueño
de mi casa y mis sueños
y mi sillón de mimbre?

¿Quién me abrirá los cajones?
¿quién leerá mis canciones
con morboso placer?

¿Quién se acostará en mi cama,
se pondrá mi pijama
y mantendrá a mi mujer,

y me traerá un crisantemo
el primero de noviembre?
A saber...

¿Quién pondrá fin a mi diario
al caer
la última hoja en mi calendario?
(Joan Manuel Serrat)


The end. Jim Morrison:
As I look back
over my life
I am struck by post
cards
Ruined Snap Shots
faded posters
Of a time, I can’t recall

This is the end, beautiful friend.
This is the end, my only friend. The end
Of our elaborate plans. The end
Of everything that stands, the end.
No safety or surprise, the end.
I’ll never look into your eyes again.

Let’s just say I was testing the bounds of reality.
I was curious to see what would happen.
That’s all it was: just curiosity.
(Jim Morrison, 1969)


Cuando yo me vaya...:
Cuando yo me vaya, no quiero que llores,
quédate en silencio sin decir palabras, y vive
recuerdos, reconforta el alma.
Cuando yo me duerma, respeta mi sueño por
algo me duermo, por algo me he ido.
Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada y casi
en el aire con paso muy fino búscame en mi casa,
búscame en mis cartas, entre los papeles que he
escrito apurado.
Ponte mis camisas, mis sweaters, mi saco, y
puedes usar todos mis zapatos.
Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama,
cuando haga frío, ponte mis bufandas.
Te puedes comer todo el chocolate y beberte el
vino que dejé guardado.
Escucha ese tema que a mi me gustaba, usa mi
perfume y riega mis plantas.
Si tapan mi cuerpo no me tengas lastima; corre
hacia el espacio, libera tu alma, palpa la poesía,
la música, el canto y deja que el viento juegue
con tu cara, besa bien la tierra, toma toda el
agua, y aprende el idioma vivo de los pájaros.
Si me extrañas mucho, disimula el acto.
Búscame en los niños, el café, la radio, y en el
sitio ése donde me ocultaba.
No pronuncies nunca la palabra muerte.
A veces es más triste vivir olvidado que morir
mil veces y ser recordado.
Cuando yo me duerma, no me lleves flores a una
tumba amarga, grita con la fuerza de toda tu
entraña que el mundo está vivo y sigue su
marcha. La llama encendida no se va a apagar
por el simple hecho de que no este más. Los
hombres que viven no se mueren nunca, se
duermen a ratos, de a ratos pequeños y el sueño
infinito es solo una excusa.
Cuando yo me vaya extiende tu mano y estarás
conmigo sellado en contacto y aunque no me
veas, y aunque no me palpes sabrás que por
siempre estaré a tu lado.
Entonces un día; sonriente y vibrante sabrás que
Volví para no marcharme...

Angel La muerte como simple cesación:
Platón afirmó que la filosofía es una meditación de la muerte. Toda vida filosófica, escribió después Cicerón, es una commendatio mortis. Veinte siglos después Santayana dijo que "una buena manera de probar el calibre de una filosofía es preguntar lo que piensa acerca de la muerte". Según estas opiniones, una historia de las formas de la "meditación de la muerte" podría coincidir con una historia de la filosofía. Ahora bien, tales opiniones pueden entenderse en dos sentidos. En primer lugar, en el sentido de que la filosofía es o exclusiva o primariamente una reflexión acerca de la muerte. En segundo término, en el sentido de que la piedra de toque de numerosos sistemas filosóficos está constituida por el problema de la muerte. Sólo este segundo sentido parece plausible. Por otro lado, la muerte puede ser entendida de dos maneras. Ante todo, de un modo ambiguo; luego, de una manera restringida. Ampliamente entendida, la muerte es designación de todo fenómeno en el que se produce una cesación. En sentido restringido, en cambio, la muerte es considerada exclusivamente como la muerte humana. Lo habitual ha sido atenerse a este último significado, a veces por una razón puramente terminológica y a veces porque se ha considerado que sólo en la muerte humana adquiere plena significación el hecho de morir. Esto es especialmente evidente en las direcciones más "existencialistas" del pensamiento filosófico, no sólo las actuales, sino también las pasadas. En cierto modo, podría decirse que el significado de la muerte ha oscilado entre dos concepciones extremas: una que concibe el morir por analogía con la desintegración de lso inorgánico y aplica esta desintegración a la muerte del hombre, y otra, en cambio, que concibe inclusive toda cesación por analogía con la muerte humana.

AngelUna historia de las ideas acerca de la muerte supone, en nuestra opinión, un detallado análisis de las diversas concepciones del mundo -y no sólo de las filosofías- habidas en el curso del pensamiento humano. Además, supone un análisis de los problemas relativos al sentido de la vida y a la concepción de la inmortalidad, ya sea bajo la forma de afirmación, o bien bajo el aspecto de su negación. En todos los casos, en efecto, resulta de ello una determinada idea de la muerte. Nos limitaremos aquí a señalar que una dilucidación suficientemente amplia del problema de la muerte supone un examen de todas las formas posibles de cesación aun en el caso de que, en último término, se considere como cesación en sentido auténtico solamente la muerte humana. De este examen resulta, por lo pronto que hay una distinta idea del fenómeno de la cesación de acuerdo con ciertas últimas concepciones acerca de la naturaleza de la realidad. El atomismo materialista, el atomismo espiritualista, el estructuralismo materialistany el estructuralismo espiritualista defienden, en efecto, una diferente idea de la muerte. Ahora bien, ninguna de estas concepciones entiende la muerte en un sentido suficientemente amplio, justamente porque, a nuestro entender, la muerte se dice de muchas maneras, (desde la cesación hasta la muerte humana), de tal modo que puede haber una forma de muerte específica para cada región de la realidad. La analogia mortis que con tal motivo se pone de relieve puede explicar por qué -para citar casos extremos- la concepción atomista materialista es capaz de entender el fenómeno de la cesación en lo inorgánico, pero no el proceso de la muerte humana, mientras que la concepción estructuralista espiritualista entiende bien el proceso de la muerte humana, pero no el fenómeno de la cesación en lo inorgánico. No se trata, pues, de adoptar una determinada idea del sentido de la cesación en una determinada esfera de la realidad y aplicarla por extensión a todas las demás esferas -por ejemplo, de concebir la muerte principalmente como cesación en la naturaleza inorgánica y luego de aplicar este concepto a la realidad humana; o, a la inversa, de partir de la muerte humana y luego concebir todas las demás formas de cesación como especies, por acaso "iferiores", de la muerte human-. Se trata más bien de ver de qué distintas maneras "cesan" varias formas de realidad y de intentar ver qué grados de "cesabilidad" hay en el continuo de la Naturaleza. En El ser y la muerte (1962), el autor de la presente obra ha formulado varias proposiciones relativas a la propiedad "ser mortal", donde la expresión 'ser mortal' resume cualquier modo de dejar de ser: "(1) Ser real es ser mortal; (2) Hay diversos grados de mortalidad, desde la mortalidad mínima a la máxima; (3) La mortalidad mínima es la de la naturaleza inorgánica; (4) La mortalidad máxima es la del ser humano; (5) Cada uno de los tipos, de ser oncluidos en 'la realidad', es comprensible y analizable en virtud de su situación ontológica dentro de un conjunto determinado por dos tendencias contrapuestas: una que va de lo menos mortal a lo más mortal y otra que recorre la dirección inversa". Lo que se llama "muerte" es entendido aquí como un fenómeno o una "propiedad", que permite "situar" tipos de entidades en el citado "continuo de la Naturaleza".

AngelHa sido común estudiar filosóficamente el problema de la muerte como problema de la muerte humana. En la actualidad abundan los estudios biológicos, psicológicos, sociológicos, médicos, legales, etc. sobre la muerte, con atención a casos concretos, a los modos como en distintas comunidades y en diferentes clases sociales se hace frente al hecho de que los seres humanos mueren. Estos estudios son importantes, porque ponen de manifiesto que la muerte humana es un fenómeno social, a la vez que un fenómeno natural. Por se tiene en cuenta no solamente los "moribundos" y los "fallecidos", sino también los sobrevivientes. La investigación propia a que antes nos referimos no deja de lado los citados estudios, pero atiende a la noción de "muerte" (o de "cesación") como noción filosófica y no solamente como un fenñomeno humano. En lo que toca al último se han contrapuesto dos tesis extremas: según una de ellas, la muerte es simplecesación; según la otra, la muerte es "la propia muerte", irreductible e intransferible. Estimamos, por nuestro lado, que la llamada "mera cesación" y la muerte "propiamente humana" funcionan a modo de conceptos-límite. De la muerte humana se puede decir que es "más propia" que otras formas de cesación, pero, a menos de cortar por completo la persona humana de sus raíces naturales, debe admitirse que tal propiedad no es nunca completa. Junto a una investigación filosófica de la muerte, puede procederse a una descripción y análisis de las diversas ideas que se han tenido acerca de la muerte en el curso de la historia, y en particular en el curso de la historia de la filosofía. Puede entonces examinarse la idea de la muerte en el naturalismo, en el estoicismo, en el platonismo, en el cristianismo, etc. También pueden estudiarse las diversas ideas de la muerte en diversos "círculos culturales" o en varios períodos históricos. En la mayor parte de los casos este estudio va ligado un examen de las diversas ideas acerca de la supervivencia y la inmrotalidad. (José Ferrater Mora)

Fuente: http://mgar.net/ser/muerte.htm

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