EL TIEMPO: ¿REALIDAD O ILUSION?



Desde la antigüedad, el ser humano ha escudriñado bajo todas las disciplinas y vías, el denominado concepto tiempo. Con toda probabilidad, se continuara haciendo, pero realmente deberíamos preguntarnos: ¿existe el tiempo?. Para abordar el tema, en primer lugar deberíamos realizar unas premisas para entender antes qué es lo que entendemos por tiempo.

A nivel social, en las relaciones humanas, el tiempo es una unidad de medida, cuantificable por la cual podemos secuenciar y concatenar varios sucesos. En apariencia, estas unidades de medida, son exactas y a intervalos definidos. Sin embargo, la realidad muestra que el tiempo es una abstracción mental del ser humano para poder delimitar los sucesos que experimenta. Y por ello, como proyección abstracta, es variable, y dos sucesos concatenados, pueden tener diferente intervalo según el observador. Todos hemos percibido como en situaciones de peligro, los sucesos se nos han hecho muy vívidos y hemos tenido la capacidad de poder experimentar como si el tiempo se ralentizara, registrando todo cuanto acontece de forma instantánea en apenas unos segundos, y nuestra impresión es la de haber vivido una eternidad, y así se nos queda registrado. Solo el razonamiento, tras haber pasado el peligro, nos indica que en realidad fueron unos instantes, pero nuestra experiencia vivida, no corresponde con la del tiempo abstracto diario al que estamos acostumbrados.

Así mismo, solemos identificar al tiempo, como una sucesión lineal. Hay un pasado, un presente y un futuro. Sin embargo, la mecánica cuántica, se ha encargado de demostrar que el tiempo es cuántico, o mejor dicho, deberíamos decir, que este no existe como tal. Para poder entender mejor esto, habría que delimitar un nuevo concepto, pero que sin el tiempo no tendría sentido. O mejor dicho, el tiempo no es sino espacio. El espacio es en realidad lo que marca la concatenación de sucesos. Dos notas musicales no podrían ser diferenciadas sin un espacio entre ellas. Dentro de la mecánica cuántica se ha demostrado, aunque no se ha explicado porque, que una misma partícula a nivel subatomico puede estar en dos lugares a la vez. Este es uno de los grandes enigmas de la física hoy día, si bien hay mucho estudiado e investigado.


Pero dejando de lado el aspecto físico, centrémonos en el espacio. El espacio se ha conceptualizado como un lugar tridimensional en el cual se ubica un objeto material. Sin embargo, ¿dónde se ubica en el espacio un pensamiento?, y ¿ un sentimiento?. Todos podemos darle vueltas a una idea que formamos en nuestro pensamiento durante horas, pero no tiene forma real como objeto, y sin embargo existe y ocupa un lugar en ese espacio tridimensional. Según la intensidad o el tipo de pensamiento, este será pesado y ocupara un espacio de tiempo mas largo que otros que son relámpagos. La apreciación del tiempo es un juego mental que el ser humano utiliza, para poder secuenciar sus experiencias y el modo en que las procesa.

En otro orden, podemos decir que el único tiempo realmente existente es el presente, o por lo menos el que podemos apreciar o experimentar. El pasado no es mas que el recuerdo de lo vivido, pero no la vivencia en si. El futuro es el anhelo de lo que queremos vivir, pero no podemos experimentar lo que aún no ha sucedido.
(...)

Es evidente, que hechos pasados son traídos a nuestro presente por la mente, y que como tal forman parte del momento en que vivimos. Pero no nos engañemos, esas experiencias pasadas, no son las experiencias de hoy, sino la percepción del recuerdo de aquellos hechos, no los hechos en si. Cuando nos recreamos en el juego de experiencias pasadas, estamos apegadas a ellas, porque de un modo u otro, las utilizamos para justificarnos en nuestras carencias, nuestras insatisfacciones, etc. Incluso cuando han sido experiencias agradables y nos regodeamos en ellas, también estamos apegados a que otros tiempos fueron mejores. Carlos Castaneda, en sus relaciones con un indio chaman, nos recordaba que había que borrar nuestra historia personal. Ello no quiere decir que haya que obviar nuestra historia y de donde venimos, sino de no apegarnos a ella como expresión de lo que somos. No somos un acumulador de experiencias, somos la experiencia en si.

Respecto al futuro, sucede lo mismo. Cuando nuestro presente no nos gusta, cuando el momento que atravesamos no lo vivimos en plenitud, solemos engancharnos a los deseos y anhelos de que para ser personas completas nos falta aun algo que nos tiene aun que llegar. Obviamos lo que somos ahora, para mirarmos como queremos ser mañana, y así nos definimos.


Sin darnos cuenta, cuando realizamos nuestras identificaciones con el pasado o el futuro, estamos dejando de lado lo mas importante, lo único importante: el presente. Nuestro encadenamiento racional, nos ha hecho estar ausentes de nosotros mismos, en otras palabras, perdemos conciencia de ser.



Los motivos que nos llevan a no ser conscientes, tiene sus raíces mas profundas en la no aceptación del ser humano de que su existencia como ente individual es limitada. Dicho de otro modo, la muerte como proceso concatenado a la vida es un hecho el cual no queremos admitir, y por ello, bailamos entre pasado y futuro (un futuro a medio plazo), para describir un bucle cerrado de aparente inmortalidad. Como dice Ken Wilber: “necesitamos realizar salidas furtivas a nuestro pasado, con el fin de proyectar hacia el futuro, de que tiene que haber un mañana.”.

El presente, es atemporal, y lo es porque se vive y experimenta en el momento, porque de otro modo no seria el presente. Pero para poder hacerlo en plenitud, es ineludible ser conscientes. Solo así, aspirando a la plena conciencia, podemos desligarnos de las cadenas y el yugo del tiempo.

Volviendo a la practica diaria, y por poner ejemplos, ¿cuántos de nosotros cuando hemos necesitado estudiar para un examen, hemos tenido la sensación de que en una hora o dos hemos adelantado mas que en toda una semana de estudio? Ello es debido a que en esa hora o dos, hemos estado plenamente conscientes y atentos al 100 % en lo que estabamos haciendo, mientras que las otras horas de estudio, nuestro pensamiento divagaba en otras cosas diferentes.

Por tanto el tiempo, no tiene una dimensión propia, solo es la proyección abstracta que nuestra mente realiza para poder delimitar las cuestiones y sucesos diarios. En otro orden de estas explicaciones, la teoría de David Bohm del mundo holográfico, plantea que el tiempo sea un continuum, en donde pasado, presente y futuro conviven en diferentes planos interaccionando entre ellas.

Fuente: http://craneosacral.blogcindario.com

No hay comentarios: