Anti-intelectualismo creciente en Europa: una amenaza para la ciencia

Archivado en: Artículos, Ciencia, Ciencias Sociales — Mario @ 23:38 pm

Este artículo es una traducción libre del parte del artículo: Growing Anti-intellectuallism: a menace to science, de la Fundación Allea.

Introducción

Hasta no hace mucho, la ciencia gozaba de un reconocimiento por parte de la sociedad. Descubrimientos en física o medicina tenían un respeto y admiración generales. Se pensaba que tarde o temprano los secretos de la naturaleza serían desvelados, y que la calidad de vida mejoraría notablemente como resultado de los desarrollos científicos, como consecuencia de que científicos como Bacon o Leibniz intentaran aplicar sus descubrimientos en desarrollos tecnológicos.

Desde el fin del siglo XX se está viendo un notable cambio de opinión. Ya no se da por sentado que la ciencia vaya a mejorar nuestras vidas. Demasiado a menudo notamos que el amplio aprecio público ha sido reemplazado por dudas, escepticismo e incluso aversión. En medios de comunicación que antaño preponderaban su admiración para con la ciencia, actualmente promocionan el recelo, la desilusión e incluso la ira contra la ciencia. En los actuales medios, numerosos gurús pseudo-científicos tienen su espacio para expresar sus sentimientos anti-científicos y anti-intelectuales, seguidos por legiones de fieles seguidores.

En parte, estos sentimientos negativos están causados por el hecho de que la ciencia ha erradicado muchas de las cosas arraigadas en la gente: sus preopiniones, sus prejuicios… pero además su visión del mundo e incluso su fe. La ciencia ha robado a la humanidad muchas de sus ilusiones (Shea 1989). Copérnico y galileo privaron a la tierra de su posición en el centro del universo, Darwin negó la naturaleza singular de la especie humana, Freud sugirió que el ser humano no tiene ni comprensión ni control sobre sus motivos ni actos, y los bioquímicos han reducido el milagro de la vida a meros procesos químicos.

Muchos de estos sentimientos y actitudes negativas están alimentados, en parte, también por el miedo; miedo a la falta de control sobre los efectos del desarrollo científico: desechos nucleares, daño medioambiental, monstruosidades genéticas, nuevos virus y bacterias, pérdida de libertad y privacidad, miedo, quizá también, hacia un a cientifismo dominante que devalúe la religión y la espiritualidad.

No se puede poner objeción a todas las críticas. Muchas de las preguntas capciosas formuladas a los científicos actuales tienen sus motivos y requieren de especial atención y cuidado. La pregunta es si el HomoSapiens et Sciens , que se ha apropiado de lo que antes era un poder divino, tiene la capacidad de dominar su poder de una manera responsable. ¿Son los científicos siempre conscientes del potencial de sus investigaciones, y de las consecuencias éticas de éstas? ¿Están los científicos suficientemente liberados de influencias o intrusiones externas? Debido a que este tipo de críticas y dudas tienen influencia en las personas, los gobernantes pueden ver influidas sus intenciones de invertir en investigación, desarrollo e innovación.

En otras palabras, es la opinión publica, el pensamiento de los votantes y la parcialidad de los medios de comunicación la que en gran medida determinará los límites impuestos en la práctica científica en principio el siglo XXI. Y, como hemos visto, estos sentimientos son inequívocamente más escépticos y negativos que en el pasado. Parece prudente indagar más de cerca en la actitud critica del público y los medios.

Escepticismo y criticismo públicos

Podemos distinguir tres formas de oposición o criticismo a la hora de discutir las actitudes críticas de la sociedad hacia la ciencia: anticiencia, paraciencia y pseudociencia.

La anticiencia es la más negativa: va más allá de proclamar que la ciencia ha fallado a la hora de producir resultados beneficiosos, y mantiene que es la raíz de muchos de los problemas y un catalizador para los desastres. Desde el punto de vista de la anticiencia, la ciencia es la responsable de las desigualdades y la pobreza del mundo, de la contaminación global, del consumismo amoral, de las aberraciones genéticas, y es vista como un peligro para la equidad económica, la justicia y la paz internacional. La ciencia es vista como el malo de la película. A menudo se referencia a Lombroso, Mengele y el movimiento eugenético, y se cuentan aterradoras historias (con fotos incluidas) sobre ranas sin cabeza, ratones con orejas humanas y humanos clónicos. En estas historias, los científicos son descritos como una panda de doctores Frankenstein.

La para- y pseudociencia son menos agresivas pero igualmente peligrosas en el largo plazo. Particularmente las ciencias que tratan sobre necesidades personales y existenciales (bienestar, salud, conocimiento), incluyendo medicina, psiquiatría o psicología, han sido víctimas de desviaciones de las tradiciones científicas aceptadas. En el resto del documento prestaremos atención a influencias para- y pseudocientíficas las ciencias del comportamiento, pero estamos convencidos que muchos de estos razonamientos también son aplicables a otras disciplinas y contextos.

La paraciencia es no anticientífica en sí misma, pero sugiere que el conocimiento científico es insuficiente para un conocimiento pleno y apropiado del comportamiento humano, y que se deben recorrer otros caminos adicionales para su comprensión real: métodos esotéricos, psicofonías, telepatía, clarividencia, tarot, etc. Muchos de estos métodos no son más que un paso más allá de los dobladores de cuchara, mentalistas e ilusionistas varios.

La pseudociencia es similar a la paraciencia, pero se distingue de esta última en que la pseudociencia intenta parecer científica. Los pseudocientíficos juegan con términos y conceptos científicos, escribe artículos y libros con aspecto y pretensiones científicas, y piden tomar parte en el debate científico. A menudo tienen academias donde imparten cursos especiales, y donde se reparten certificados a sus graduados, al margen del sistema educativo oficial.

Pseudociencia en las Ciencias del comportamiento

Las ciencias del comportamiento son aquellas en las que se estudian las relaciones entre organismos en el mundo natural. Estarían a medio camino entre las ciencias naturales y las sociales. Ejemplo de ciencias del comportamiento son la Etología, Antropología, Sociología, Psicología, Redes Sociales, etc.

Hay tres tipos de manifestaciones pseudocientíficas en las ciencias del comportamiento: teorías, diagnósticos y terapias pseudocientíficas. A continuación las explicaremos y pondremos algún ejemplo.

Teorías pseudocientíficas

Las teorías pseudocientíficas consisten en desarrollos conceptuales muy elaborados, pero que a menudo están desarrollados sobre algunas asunciones o creencias que no son verificables: reencarnación, existencia de alienígenas, ángeles, demonios, o en un ente superior (por ejemplo, un dios) que influencia a los humanos y afecta a sus destinos, la astrología, la creencia de que el poder mental puede mover cosas (telequinesia), etc…

Dichas teorías, sin embargo, no pueden ser aceptadas científicamente, puesto que no son falsables: es decir, se salen de la ciencia puesto que no se puede comprobar mediante la observación si son falsas o no. El autor de esta bitácora puede afirmar que “En los extremos del universo existe un planeta igual que el nuestro, donde hay seres vivos que viven felizmente”. Y el hecho de que no se pueda demostrar lo contrario, puesto que ningún humano puede ir allí a comprobarlo, no significa que tenga que ser cierto. La afirmación de dicho planeta es pseudocientífica, puesto que no es una afirmación falsable.

Es por ello que no puede haber un debate entre científicos y paracientíficos, puesto que los argumentos de estos últimos tienden a escaparse del margen científico, evadiendo las argumentaciones reales y válidas.

Diagnóstico pseudocientífico

Este es el territorio de los análisis y diagnósticos ficticios del comportamiento humano. Los ejemplos en psicología son abundantes. Un tipo de diagnósticos pseudocientíficos son aquellos que se hacen siguiendo un método científico, pero usando para los experimentos pruebas y herramientas cuyas eficacia y validez no han sido demostradas. Un ejemplo de estas pseudociencias es grafología.

Tratamiento y terapia pseudocientífica

Hipnosis, curación mediante rezos, reencarnación, cienciología, homeopatía… la diferencia entre la terapia y las dos anteriores (teorías y diagnosis), es que en la terapia no importa si algo es cierto o no: sólo importa si funciona. A menudo, la credibilidad del terapista y la fe puesta en él son más importantes que la calidad del tratamiento o de la medicina como tal. Sabemos que a veces los placebos funcionan, aunque vengan de mano de palabras mágicas, chamanes o ritos espirituales.

Pero hay que tener cuidado, puesto que muchos de estos tipos de tratamiento tienen peligros asociados. El psicólogo Vervaet hizo un estudio sobre pacientes tratados a base de rezos: cuando éstos no sentían ni el más mínimo éxito, los pacientes debían añadir a sus males la decepción, la derrota y la culpa.

Lo que lleva a muchos de estos tratamientos esotéricos a la categoría de pseudociencia es que sus presunciones intentan ser expuestas de manera científica. Un ejemplo de moda actualmente es la llamada PNL (Programación Neuro-Lingüística) que se basa en los siguientes pilares:

  • las emociones y las motivaciones afectan al cuerpo (’neuro’)
  • la gente a menudo dicen cosas que no son exactamente las que quieren decir (’lingüística’)
  • fijarse una meta y creer en ella ayuda a conseguir dicha meta (’programación’)

La PNL introduce conceptos y relaciones nuevas y fantasiosas (engramas, nominaciones, tipos de percepción…) y expone conclusiones (en las emociones, en la creatividad, en el dominio sobre el cerebro…) con una total falta de bases teóricas y experimentales.

En 1995 el psicolingüista Levelt hizo un juicio devastador sobre la PNL: se basa en premisas que fueron descartadas hace mucho tiempo, conceptos que no estan juzgados o que son una mera fabricación, conclusiones derivadas de falsas premisas. La PNL no tiene nada que ver con Neurociencia, ni con lingüística, ni con informáticoa o teoría de la programación.

Fuente: www.sofocracia.org

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