La constancia de la velocidad de la luz no está exenta de incertidumbre

La constancia de la velocidad de la luz no está exenta de incertidumbre

Una confrontación entre Transmultiversalidad, Relatividad y Teoría Cuántica


La velocidad de la luz es considerada como una constante fundamental de la Naturaleza. Sin embargo, de acuerdo con la teoría de la Transmultiversalidad, el hecho de que toda forma de existencia esté en constante transformación o diferenciación, implica la imposibilidad de fenómenos repetibles. Visto así, el espacio y los relojes no permanecen invariables y desde esta perspectiva la determinación de valores constantes en un contexto espacio-temporal siempre está ligada a la incertidumbre. Esto implica, desde luego, una contradicción medular entre la Transmultiversalidad y las dos teorías más importantes de la física contemporánea, la Relatividad y la Física Cuántica. Por Eslaen' Martorell Zamora.



La constancia de la velocidad de la luz no está exenta de incertidumbre
A usted le dan la tarea de determinar el tiempo que demora un objeto en recorrer una distancia entre dos puntos, A y B. Si usted es de los que acepta que todo cuanto existe está en constante transformación, no podría cumplir dicha tarea sin escapar de la incertidumbre.

Resulta que en realidad el objeto que sale del punto A no es el mismo que llega al B, como tampoco lo son el espacio ni el reloj encargado de medir el tiempo, pues continuamente usted, el objeto, el espacio y el reloj son diferentes. En la vida cotidiana tal enfoque carece de importancia, pero es determinante para la física actual.

La Transmultiversalidad se basa en un mundo que sólo puede hallarse en diferenciación perpetua e irrepetible, el Transmultiverso (1), en el cual no es posible determinar con exactitud valores constantes o repetibles según el enfoque espacio-temporal. Semejante postulado sitúa a esta teoría en franca contradicción con la Relatividad y la Física Cuántica.

Antes de proseguir es indispensable señalar que en este artículo no se pretende derogar el papel de aquellos eminentes científicos tales como Planck, Einstein y muchos otros que forjaron los cimientos de la física contemporánea. Sin sus aportes sería imposible el planteamiento de cualquier otra teoría.

La velocidad de la luz y la Transmultiversalidad

La velocidad de la luz en el vacío es considerada una constante fundamental de la naturaleza. Sin embargo, desde la Transmultiversalidad es imposible asumir un hecho como invariable, pues todo se está transformando continuamente. Visto así, la definición de tiempo y espacio quedan concatenados en un círculo vicioso.

Observe que en el contexto actual, 1 metro equivale a la longitud recorrida por la luz en el vacío en un intervalo de tiempo de 1/299.792.458 de segundo. Pero en Transmultiversalidad tanto el espacio como los relojes son considerados continuamente diferentes, por tanto, nunca un metro será igual otro metro y nunca un segundo será igual a otro segundo, resulta entonces que cualquier medición espacio-temporal es siempre diferente.

Si se dispone de 1 reloj, no importa si es de sol, mecánico o atómico, éste al igual que todo el Transmultiverso se estará transformando continuamente de manera independiente en sí mismo y por ende en “la supuesta lectura” del tiempo que registra, así, cada segundo que un reloj rastree nunca será igual a otro segundo, pues continuamente se trata de otro reloj transformado n veces o continuamente diferente (1).

El Tiempo Universal Coordinado tampoco ayuda

En la actualidad, para lograr una mayor precisión del registro del tiempo se utiliza el Tiempo Universal Coordinado, que resulta del promedio de la lectura de unos 200 relojes de cesio esparcidos por distintos lugares del planeta para controlar el efecto de la gravitación sobre la dilatación del tiempo. Pero esto complica aún más las cosas, pues si en lugar de un reloj, utilizamos varios relojes, todos se estarán transformando continuamente, así, cada uno emitirá la lectura de su horario propio cada vez diferente de sí mismo y del resto de los relojes.
Resulta que los 9 192 631 770 períodos de la radiación del átomo de cesio (que define 1 segundo) transcurren de manera diferente en cada reloj, por tanto, la longitud recorrida por la luz en el vacío en un intervalo de tiempo de 1/299.792.458 de segundo será también continuamente diferente, lo mismo si se emplea un único reloj o un conjunto de ellos.

Por esta misma razón, en física cuántica es imposible medir simultáneamente de forma precisa la posición y el momento lineal de una partícula, según el principio de incertidumbre de Heisenberg (2). Por su parte, el principio de incertidumbre transmultiversal no sólo afirma la imprecisión para medir simultáneamente la posición y el momento lineal de una partícula, sino que se hace extensivo a todas las mediciones del contexto espacio-temporal.

Desde esta perspectiva, la velocidad de la luz o cualquier cuerpo nunca es constante, sino indefinida o continuamente diferente.

A primera vista, esta conclusión podría parecer un tanto absurda. Sin embargo, es irrebatible bajo el principio de que toda forma de existencia cambia continuamente. Desde luego, para asumirlas debemos luchar contra los prejuicios teóricos. Para estar más claro de la situación el lector sólo debe contestarse la siguiente pregunta, ¿está todo en continua transformación? Si su respuesta es sí, entonces resulta difícil negar la Transmultiversalidad.

El tiempo no existe como dimensión o ente físico

La realidad transmultiversal significa que existirán tantos registros de tiempo como relojes sean utilizados y no se trata de que la gravedad dilata el tiempo, sino que cada reloj está sometido a una fuerza de transformación que no puede dejar de ser (que varía con la gravedad y el resto de las fuerzas fundamentales) y por tanto cada reloj se transforma en concordancia, entre otras cosas, con el lugar que ocupa. Así, cada artefacto muestra un horario singular, lo cual no significa que el tiempo como dimensión se atrase o adelante.

Entonces, el tiempo no es una dimensión como se ha pretendido observar (el registro horario sólo indica, en parte, la transformación del reloj) y si bien podemos asumirlo como un método para organizar cualquier actividad, incluyendo las investigaciones, no existe forma posible de asumirlo, fuera del contexto teórico, como una dimensión o ente físico. Por tanto, aunque es lamentable decirlo, no tiene sentido el intento de viajar en el tiempo (1).

Lo expresado en este artículo obliga a una revisión del paradigma científico actual. Basta con señalar que el segundo de tiempo constituye una unidad fundamental de medida del sistema internacional de unidades del cual penden otras unidades de medidas esenciales. Sin embargo, ello no significa que tengamos que desechar los relojes, pues seguirán siendo indispensables en las investigaciones, al igual que el modelo matemático actual y sus valores constantes, que servirán de base para un nuevo arquetipo.

Hay que empezar a considerar lo que es bien conocido, que todo ente, incluye al espacio y los relojes, están sometidos a un proceso de transformación indefectible, de modo que el modelo espacio-tiempo cuatridimensional requiere de una revisión. Los acontecimientos además de relativos o probabilísticos son transmultiversales. En este sentido habrá que transitar de la sistemática establecida hacia una nueva metodología de la investigación.

La luz y la Experimentación Transmultiversal

La experimentación transmultiversal está dirigida fundamentalmente a explicar como ocurre la transformación o diferenciación de uno o varios ente en el Transmultiverso.

Visto así, la Transmultiversalidad persigue el mismo objetivo que la relatividad en el macrocosmo o la teoría cuántica a nivel subatómico; no obstante, la metodología empleada es diferente. Volvamos al ejemplo inicial. Dado que todo se está transformando mientras el objeto efectúa el recorrido desde A hasta B, sucede que las dimensiones del objeto y del espacio están en constantes cambios, por lo que ambos sólo pueden existir a través de infinitas dimensiones o transdimensiones, o sea, cada ente se está transformando con una superficie aparentemente finita, pero con un perímetro de longitud infinita, tipo fractal. De esto se concluye que en transmultiversalidad hay que enfrentar cualquier cantidad de dimensiones.

La luz como fenómeno físico constituye un ejemplo formidable de un proceso transmultiversal, pues está conformada por una amalgama de múltiples longitudes de onda o haces individuales de energía (fotones). De acuerdo con la Transmultiversalidad, este espectro puede considerarse como un conjunto de organizaciones en transformación perpetua cuya diferenciación determina el comportamiento de este fenómeno físico en los distintos tipos de experimentos.

Dado que en el efecto fotoeléctrico se observa la transformación de la luz u otra radiación electromagnética en electrones, este fenómeno puede tomarse como un proceso de diferenciación transmultiversal. Es bien conocido que la emisión de fotoelectrones sucede siempre que se supere la frecuencia mínima o umbral capaz de provocar la emisión. ¿De qué depende este umbral que da origen a la transformación de un ente en otro?

La respuesta a esta pregunta es determinante para explicar por qué cada elemento tiene su propio umbral de emisión o manera singular de transformarse, lo cual se puede lograr aplicando el Análisis Transuniversal (3) a una base de datos que contenga la información de las propiedades de los elementos químicos, incluyendo su comportamiento durante el efecto fotoeléctrico.

fuente: tendencia21.com

1 comentario:

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