¿Hubo un antes del Big Bang?

Todas las montañas, todos los ríos y los valles; Cada ave, los seres humanos, el gran desierto del Sahara…todo aquello fue, que es y que será, se encontró alguna vez reunido en un pequeño y ardiente punto. Tan infinitamente denso y ardiente, que nuestra mortal imaginación quizás nunca llegue comprenderlo del todo. Millones de billones de toneladas de materia junto a toda la energía del gran universo, comenzaron a expandirse a partir de una descomunal explosión hace aproximadamente unos 20.000 millones de años. Comparado con este gran “Bang”, nuestras más poderosas bombas atómicas se escucharían como máximo, igual a un mosquito cayendo al otro lado de la Tierra. A partir de ese punto, la historia del cosmos se torna aún más rica y curiosa. La expansión constante de todo lo que existe, hizo que el estado del universo torne de una sopa plasmática, a un estado cada vez más similar al que conocemos. La materia se enfrió paulatinamente, y se formaron los primeros quarks, electrones, y protones. Pasados 300.000 años, los electrones y los núcleos se combinaron para formar los átomos, y más tarde se formaron quasares, estrellas, cúmulos galácticos, y todo nuestro familiar, pero en gran parte desconocido, universo.

No obstante toda la información adquirida tras años de investigación científica, las etapas del universo durante el primer segundo después de la gran explosión, continúan en un acalorado debate. Las diversas teorías acerca del estado cuántico de la materia en las fases primitivas, parece desdibujarse cuanto más cerca se está del “Big Badaboom”. No existe todavía ningún modelo físico convincente para explicar el primer 10-33 segundo del universo.

Mucho más complejo aún es tratar de entender el origen mismo de la gran explosión. Cuanto más comprendemos la causa primera de cada cosa, y cuanto más al origen nos remontamos en este juego cósmico en el que todo efecto proviene de una acción previa, el porque nació el universo parece transformarse en el enigma más grande, en la verdad última por develar.

Una teoría reconsiderada en la actualidad para explicar el origen primero, es el universo oscilante. Muchos científicos estiman que la materia contenida en el cosmos es suficiente para lograr un efecto gravitatorio capaz de frenar la expansión y comenzar en determinado momento de la historia el proceso inverso. Según la lógica, esta contracción constante de todo el cosmos culminaría en el punto primigenio desde el cual todo comenzó a expandirse, fenómeno denominado “Big Crunch”. A partir de este momento (claramente teórico), el universo podría literalmente seguir el camino llamado “Gran rebote”; es decir, un nuevo Big Bang. Esto lleva a suponer que esta extraordinaria cadena de sucesos (generación-degeneración-destrucción) se repetirá eternamente, y probablemente ya se haya estado repitiendo infinitamente en el pasado. A pesar de que el universo oscilante fue cada vez mas descartado por otros modelos de universo, estudios recientes parecen sumar argumentos a favor de esta teoría. Investigadores de la Penn State University han realizado calculados de la posible historia anterior al Big Bang usando cálculos de gravedad cuántica. Según estos cálculos, antes del Big Bang existió un espacio tiempo similar al nuestro, en estado de contracción. Las fuerzas gravitatorias habrían provocado una contracción tal que las propiedades cuánticas del Universo hicieron que la gravedad se tornase repulsiva en lugar de atractiva, produciendo el Big Bang del que pensamos provenir.

La variación de la constante cosmológica alfa, un extraño hecho que viene desvelando a los científicos en los últimos años, también podría estar relacionada con el asunto de un universo previo. Este valor abstracto (alfa), que es tomado como un parámetro de las leyes universales que permiten que los átomos se mantengan unidos y nuestra química sea tal y como la conocemos, no coincide con lo que se esperaría de un universo de la edad del nuestro. Según el valor actual de alfa, el universo debería ser unos 14 mil millones de años más viejo de lo que es, y la materia se habría dispersado mucho más de lo que ahora está. Los científicos Paul Steinhardt de la Universidad de Princeton, EEUU y Neil Turok de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, opinan al respecto que la teoría cíclica podría explicar perfectamente esta anomalía de la constante alfa, que tendría tiempo de tomar el valor medido si existiera un universo previo.

Aún si pudiera comprobarse la teoría de un universo cíclico, y suponiendo que provenimos de un anterior Big Crunch, la causa de explosión que dio origen al ciclo de expansiones y contracciones indefinidas no necesariamente podría ser develada. El modelo de bucle cósmico propuesto en el gran rebote pudiera no tener un fin, pero necesariamente ha de tener un principio. ¿Se convertiría este origen en la frontera entre la ciencia y la religión? ¿Subyacen en el origen del tiempo y el espacio factores “divinos”, o podremos explicar algún día de manera completamente científica la causa del Big Bang? La ciencia actual nos guía hacia cálculos que han empezado acercarse (aunque cada vez más dificultosamente) a las fracciones principales de la gran explosión. No obstante también cabe la probabilidad de que nunca se nos permita conocer la verdad final. Y aunque muchos científicos teorizan que el universo que habitamos no posee espacio más allá de su horizonte, ni un tiempo “antes” de su tiempo, probablemente ningún ser humano pueda escapar en algún momento a la tentación de preguntarse que fue lo que provocó la existencia de “todo lo existe”. Cualquiera fuera el caso, por la razón o por la ciencia, el retorno a nuestros orígenes, ya ha comenzado.

Fuente: www.lagranepoca.com

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